viernes, 22 de octubre de 2010

TRIANA EN MI MEMORIA (4)


Nací casi a la sombra de Santa Ana y a ella me llevan siempre mis pasos cada vez que vuelvo al arrabal. Es el centro y fiel de mi memoria desde la nacencia. Ante su altar mayor se casaron mis padres, y mis tías, y yo y mi hijo Pablo. Y en su pila bautismal -que se colocó en la víspera de Señora Santa Ana del año 1499- recibí el primer sacramento de manos de José María Arroyo Cera, como más tarde lo recibieron mis primos y mis cuatro nietos. El alma siempre me vuela hacia su recinto cuando pongo el norte hacia mi barrio. Es, por una parte, como una descarga de sentimientos; por otra, la aspiración del gozo más profundo para otro tiempo de ausencias.

No hablo ya de ella como corazón de las más entrañables obras artísticas -que hoy de nuevo están reluciendo gracias al tesón de su párroco, Manuel Azcárate, y de la creación de la escuela taller que conduce como monitor Enrique Lobo Lozano-, sino como centro de gravedad de mi vida, como veleta física de mi fe. Cuando desde lejos veo su torre -esa torre cobalto que da nombre a este blog- sé que a sus pies están condensadas casi todas mis emociones: las alegres y las que te dejan luto en el alma. Por su plazuela de la Sacra Familia, a la que la propia Santa Ana borró el nombre, corría cuando niño, y jugaba al turco y al escondite, y chillaba con mi charpilla al término de los bautizos para que el padrino lanzase un buen puñado de monedas al aire: ¡Padrino, no te lo gaste en vino, échalo a pelón...!, y allá que nos lanzábamos como albatros en la bocana de la puerta de Vázquez de Leca para conseguir unas perrillas con las que comprar algunas estampas, algún palmito de Hinojos o una manzana caramelizada con un palillo hundido en su pulpa...

Ya de mayor, no me canso de admirar sus grandezas: la maravilla del retablo de Pedro de Campaña -tan felizmente restaurado-; las imágenes de sus titulares -encargadas por Alfonso el Sabio-; a Madre de Dios del Rosario -Patrona de los capataces y costaleros de Sevilla-; la custodia de Andrés de Ossorio que se asienta sobre el basamento ejecutado por Blas Amat; la Pura y Limpia de la capilla sacramental, que dicen nacida de las manos de Duque Cornejo; la hermosísima Virgen de la Rosa de Alejo Fernández, que siempre me acerco a contemplar en el trascoro; la Virgen de la Victoria...

Cuántas veces habré entrado por las mismas puertas por la que entraron santa Teresa de Jesús, conquistadores, almirantes, capitanes de naos, y hasta reyes. Todos, como yo cada vez que tengo la suerte de cruzar el puente, se postraron ante la gran abuela del viejo arrabal: esa Señá Santa Ana que sigue vigilando a sus hijos desde hace siete siglos largos, y a la que habla cada día, en la soledad del templo, pidiéndole salud para estar siempre a su lado, Francisco Rodríguez Moreno "El Mudo".

POR DISTINTOS CAMINOS (30)


En la cal, herida de cuchilladas, se observa la huella de mi vida:
fui casa de labranza y mesonera luego, refugio de bandidos de las cercanas sierras,
hospital de campaña de aquellos días de odio...
Hoy, en Lozáina, sencilla y vieja casa que se muestra al forastero
como ejemplo rural y muestra antropológica. ¡Qué cosas!

Ayer calle de la Villa
y hoy calle de sentimientos
bajo las tejas que cubren
el corazón que va adentro.

Fui rubia de fuertes soles.
Mi portón, puerta del cielo.

Ayer casa de la Villa
y hoy villana de los tiempos.

LIBROS CON SON FLAMENCO: EL CARTEL MALDITO


Hasta ahora es el último libro del prolífico Manuel Bohórquez Casado que, aparte de ser crítico flamenco del diario El Correo de Andalucía, se ha dedicado en cuerpo y alma a la labor de investigación sobre personajes antiguos del flamenco. Desde "La Sonanta", su primer libro, editado en 1992, dedicado a descubrirnos la figura de Fernando el de Triana, hasta este último sobre "El Canario", en el que disecciona meticulosamente la vida, obra y muerte del cantaor de Álora, ha sacado al mercado de la literatura flamenca "El Carbonerillo" (1996), "Manuel Escacena. Viaje a la memoria de un clásico del cante sevillano" (1998), "La Niña de los Peines en la Casa de los Pavón" (2000), "Clásicos del cante flamenco" (2002), "A palo seco" (2006), "Tomás Pavón, el Príncipe de la Alameda" (2007) y el mismo año "La voz prohibida", biografía del cantaor morisco Manuel Gerena.

Su pasión por el tema investigador le llevó a escribir este interesante libro, tras hacer un enorme esfuerzo en archivos, hemerotecas, legajos judiciales, ayuntamientos, etc. A su título de "El cartel maldito", el autor añade el largo subtítulo "Vida y muerte del Canario de Álora. El secreto mejor guardado del flamenco" y sobre ests premisas va desarrollando su historia hasta llegar a la muerte, por puñalada, en el Café Cantante de Manuel Ojeda, situado en la orilla sevillana del puente trianero.

El libro, compuesto por nueve extensos capítulos, y acompañado por un Cd con grabaciones de cantes por malagueñas de "El Canario" en las voces de diversos artistas, desde El Mochuelo hasta Arcángel, no se deja atrás ningún dato que haya podido ser verificado para conocer en profundidad a tan enigmático como extraordinario malagueñero.

Libro muy recomendable.


Edita: Pozo Nuevo (sello del autor)
Ciudad: Sevilla-2009
Páginas: 245
ISBN: 978-84-603-1937-4
Depósito Legal: SE-2708-2009
Adquisición: Librerías.

jueves, 21 de octubre de 2010

DESDE MI TORRE: ¿NO HAY NUNCA UN DÍA DEL POBRE?


No, no debería existir nunca el día del pobre, porque sería clara señal que la pobreza estaría erradicada de todos los rincones de la tierra y que los hombres, por fin, alcanzaron su dignidad humana. Ojalá esta palabra estuviese eliminada de todos los diccionarios del mundo. Se sabe cómo, pero nadie quiere hacerlo porque siempre son convenientes los esclavos. Cuantos más, mejor. La historia de la humanidad, por desgracia, está llena de ejemplos de todos los colores.

Pero al no ser así, al señalarse cada vez más y con más fuerza la pobreza, en ese calendario que no sé quién propone de "días del...", dería incorporarse el "Día del Pobre" para que todos sintamos en nuestras carnes la gran vergüenza de una sociedad que propicia una nueva lepra que empieza en las manos pedigüeñas y termina con la muerte en soledad en cualquier portal de las ciudades.

Tenemos el día sin coches -al que nadie, evidentemente, toma en cuenta-; el día sin tabaco, que es cuando más se fuma; el de la arterioesclerosis, la fibromialgia, el cáncer, el de la Cruz Roja, el de los enamorados -aquel invento de Pepín Fernández que cuajara Galerías Preciados-; el de las fuerzas armadas, el del padre, el de la madre, el de la cuñada buenorra, el de los trabajadores, el de los difuntos, el del club.... Pero no hay un "Día del Pobre" en el que todos, en legiones, salgan a las calles y las inunden, no para pedir, sino para mirarnos fijamente a los ojos; no para limosnear, sino para que los políticos vean los resultados de las tantas milongas que cuentan de sus enormes esfuerzos "a favor de los más desfavorecidos"; no para que los sentemos a nuestras mesas en el "Día del Señor" -como hacía la falsa beatería de un tiempo no muy lejano-, sino para exigir un puesto digno de trabajo.

No estoy en contra de los demás días; ni de que se iluminen de color de rosa nuestros monumentos más representativos cuando el llega el Día del Cáncer; ni que de la duquesa de Alba se siente a las puertas de los ayuntamientos cuando llega el de la Cruz Roja, acompañada por señoras de la alta nobleza... Estoy en contra de que nos dé miedo mirar cara a cara a cuantos sufren la más ignominiosa de las enfermedades de la sociedad: la pobreza, esa que queremos quitar de nuestra conciencia echando al cestillo una moneda de euro en los casos más generosos, pero para la que nos falta el valiente grito de la denuncia.

¡Qué hermoso y necesario y justo un "Día del Pobre" sin pobres!

POR DISTINTOS CAMINOS (29)


Pasaron por Alozáina...

Dicen que pasó la historia,
dicen que pasó la vida,
cuentan que pasó y pasó
le verdad y la mentira,
la esperanza y el rencor.

Y hasta el amor
dicen que pasó.

Siempre esperando el mañana
y se me pasó la vida
en el portón de la casa.

Y yo me quedé soñando
una historia, una verdad,
un no sé qué y no sé cuándo.

LIBROS CON SON FLAMENCO: EL CARBONERILLO


Es una delicia leer y releer estas historias, con marcados tintes biográficos, del que fuera uno de los mejores fandangueros de la historia del flamenco: Manuel Vega García "El Carbonerillo". Detrás de estas páginas cuajadas de emoción hay una gran labor de investigación porque, como dice el autor, Manuel Bohórquez, eran pocos los que podían aportarle algún dato desconocido de interés y los que podían ofrecerle algunos, como las hermanas del cantaor, desconfiaban de la juventud del investigador.

El libro está escrito en un lenguaje muy coloquial y poco a poco nos va acercando al cantaor de La Macarena, a sus éxitos, a los espectáculos que compartió con las mejores figuras de su tiempo y a su completa obra discográfica, a las anécdotas que le ocurrió -graciosíma una ocurrida en Cantillana- y a su pronta muerte, con 31 años, en 1937.

La publicación goza de una excelente y añeja colección fotográfica que aún hace más agradable la lectura de este libro singular.


Edita: Diputación de Sevilla
Ciudad: Sevilla-1996
Páginas: 152
ISBN: No consta
Depósito Legal: SE-1256-96

miércoles, 20 de octubre de 2010

DESDE MI TORRE: ¿PARA CUÁNDO UNA LEY AGRADABLE?


Yo soy fumador y no me alegro de ello, pero de ahí a que me tengan como un apestado va un abismo. Sé, sin que me lo tenga que decir el gobierno, donde puedo y no puedo fumar. Y me chincho y aguanto. Pero no soporto la manía persecutoria de un gobierno que sí que no nos deja respirar con tanto falso intervencionismo. Se sentaron las bases de los lugares en los que se prohibía el uso del tabaco, los hosteleros cumplieron las leyes gastándose un pastón en acondicionadar los reservados de sus locales: mamparas, extración especial de humo, nuevos acondicionadores de renovación de aire, etc. Pero no, esto no bastaba. Había que empeñarse sí o sí en quitar a los fumadores de enmedio de la forma que fuese, que siempre se suele hacer de una forma coercitiva: por decreto ley.

Ya, cuando todos nos habíamos acostumbrados a estas normativas, más leña al mono. No se puede fumar en ningún bar, aunque se hayan hecho obras costosas para el espacio de fumadores, pero, además, no nos dejarán fumar fuera de los recintos hospitalarios por aquello del mal ejemplo comparativo. Ahora bien, si usted va a los toros o al fútbol, se fastidia con el fumador que tiene al lado, porque eso no se prohibe. ¿Cómo se va a prohibir fumar el clásico puro en los toros, ni el cigarrillo en el fútbol para calmar los nervios? Pero si usted estos nervios los tiene destrozados porque está acompañando en el hospital a un familiar durante dos o tres semanas, con sus días y su noches, y aprovecha la visita de alguien para bajar a fumarse un pitillo en las grandes explanadas que tienen los hospitales: nati turati, y como tampoco lo dejan en el bar..., pues eso: a joderse por decreto ley o a coger por el cuello al guardia de seguridad que le llama la atención en ese gran espacio al aire libre.

Dejan abortar a tutiplén sin que los padres puedan intervenir, y en contra de todas las asociaciones antiabortistas; permiten todas las más grandes aberraciones que nos podamos imaginar; tienen en las puertas a más de seis millones de parados..., y los que te rondaré, morena; están dejando el país hecho unos zorros; roban por todos los lados y bajo las siglas de todos los partidos..., pero eso no cuenta. ¿Cómo van a dictar ellos un decreto ley para suprimir la inmunidad parlamentaria, para que quien toque el "cazo" vaya a la cárcel por aquello también del "mal ejemplo comparativo", para eliminar los miles y miles de teléfonos corporativos, los coches oficiales, los amuerzos y cenas con sus "pinceladitas" roblenianas a costa del tesoro público...?

El lema es joder al personal de una u otra forma. Cuando lleguen las elecciones todo volverán a ser promesas que jamás se cumplirán, volverán los descamisados como las golondrinas de Bécquer, se pondrá de moda nuevamente la pana proletaria, chillarán en los estrados de los estadios como jamás gritaron contra las injusticias que ellos mismos propician... Y vuelta a empezar.

¿Para cuándo una ley agradable como la de que el paro no exista bajo ningún concepto? ¿Nos pondrán, por fin, después de tantas promesas en este sentido, una policía de barrio para que no se multipliquen los robos ni las palizas callejeras como hoy pasa? ¿Seremos respetados por los burócratas de turno cuando necesitemos de su asistencia? ¿Seremos algunas vez hombres libres sin que el gobierno nos demuestre tanto cariño con la dictadura del intervencionismo?

Está claro que nos van a quitar de fumar, pero cuando esto pase en enero, con lo cabreado que está ya el personal, se nos va a poner una cara de mala leche que veremos si no se refleja en las urnas.

TRIANA EN MI MEMORIA (3)


Entre los días más hermosos de mi infancia se encuentran aquellos en los que mis padres me llevaban al cine de verano, normalmente los sábados. Triana, con los nuevos tiempos, se ha ido quedando huérfana de estos solares de esparcimiento y gozo donde las familias se quitaban, en aquellos años de posguerra, y por un escaso par de horas, parte de las miserias que rodeaban sus hálitos de vida.

En nuestro arrabal, de los que yo recuerde, estaban el San Jacinto, donde hoy se inicia la avenida de Santa Cecilia; el Giralda, frente a las antiguas cocheras de tranvías, lugar que hoy ocupa el ambulatorio Amante Laffón; el Estrella, junto al colegio San Jacinto, en el solar donde hoy se alza el Hotel Zenit; el Evangelista, en la calle del mismo nombre; el San Telmo, en Plaza de Cuba; el Emperador, en la Cava de los Gitanos; uno que no recuerdo su nombre en la Avenida de Alvar Núñez..., pero los dos cines de verano por excelencia eran el Avenida, junto al cuartel de la guardia civil en la calle Pagés del Corro, y el Alfarería, el más señorito y cómodo, con el anuncio de su "selecta nevería".

Lo de menos eran las películas. Lo de más el papelón de pescaíto frito, acompañado de sus roscas y su manojo de rabanitos frescos. A mi padre sólo le gustaban las películas de humor, "las de risa", como así se les decía: Antonio Riquelme, Fernán Gómez, Antonio y José Luis Ozores, Tony Leblanc, Pepe Isbert, Gómez Bur, Manolo Morán..., estos eran sus actores, más un italiano al que él apreciaba mucho, no sé por qué, llamado Aldo Fabrizi, del que me hizo ver tres o cuatro veces una película llamada "El maestro" que aún guardo en mi memoria, y que era la única que no era precisamente de humor. Las demás, entrañables cuando he podido visionarlas de mayor, "Bienvenido, Mr. Marshall", "Once pares de botas", "El fenómeno", "Historias de la radio", "Los ladrones somos gente honrada", "Manolo guardia Urbano", "El tigre de Chamberí", "Los tramposos", "Los económicamente débiles", "El cerro de los locos", "Recluta con niño", "Marcelino pan y vino"... Las del Oeste, las reservábamos mi primo y yo para el cine Rocío, disfrutando con el general Custer y con los sioux y los cheyenes en "El Séptimo de Caballería", mientras hacíamos compás levantando y dejando caer los asientos de maderas cuando volaban los caballos hasta el fuerte Lincoln...

La vida se nos colaba a través de la pantalla. Nos gustaban hasta los anuncios proyectados de cristales tintados con la publicidad de Muebles Rodry o Ferretería Lázaro, realizados por los publicistas de las agencias Alas o Baltri. Se nos avivaban los ojos y olvidábamos los malos ratos de las vacunas antituberculosas, del alcohol de las heridas y el espulgo diario de los piojos cuando volvíamos del colegio. La vida, ante la gran pantalla de un cine, se nos llenaba de sensaciones y terminaba por alegrarnos las muchas horas en las que habitaba la miseria.

POR DISTINTOS CAMINOS (28)


Blancos mis costados,
blancas mis fachadas,
subiendo los blancos
la cuesta empinada,
bajando la cuesta
blanca mi mirada.

Blanco, blanco, blanco.
Ante tanto blanco
se encala mi alma.
Blanca Álora bendita.
Sobre la cuesta empinada
los blancos se resucitan.

LIBROS CON SON FLAMENCO: EL CANTE POR DERECHO

"El cante por derecho" (Semblanza del cantaor Miguel Vargas) es un sentido homenaje literario que llevaba fragüando desde hace años el poeta, escritor y profesor José Cenizo Jiménez. A partir de la publicación de este libro, cualquier estudioso o aficionado que quiera adentrarse en la vida, obra y discografía del cantaor de La Puebla de Cazalla, avecindado desde su infancia en Paradas, no tendrá más remedio que recurrir a él, ya que nada ha escapado al biógrafo en este trabajo lleno de pasión pero no exento de rigor, tal como Cenizo nos tiene acostumbrados.

Con presentación del Alcalde de Paradas y del Presidente de la Peña Flamenca de la localidad, y prólogo de Emilio Jiménez Díaz, el autor hace una precisa introducción sobre el cantaor, que termina con un agradecimiento general a cuantos le ayudaron a rematar felizmente la obra. Tras este preámbulo se pasa a analizar las coplas de las grabaciones de Miguel, trabajo que realizan Máximo López Jiménez y Antonio Bascón Torres, continuando con el apartado "Vida y poesía en el cante de Miguel Vargas", "Miguel Vargas en la memoria de la afición y de la crítica", "El artista y el hombre en la intimidad", "Corona poética", "Antología de letras grabadas por Miguel Vargas", "Cronología vital y artística", "Discografía", "Bibliografía y hemerografía" y "Clasicismo y actualidad de Miguel Vargas", terminando con un interesante álbum fotográfico.

Libro necesario para conocer todo cuanto en la vida y en el cante nos dejó este gran hombre y este gran cantaor que la vida quiso arrebatarnos demasiado joven.


Edita: Ayuntamiento de Paradas
Ciudad: Paradas (Sevilla)-2010
Páginas: 236
ISBN: 978-84-693-0384-9
Depósito Legal: SE-999-2010
Adquisición: Librerías

martes, 19 de octubre de 2010

DESDE MI TORRE: MAL SE LE PONE EL OJO A LA YEGUA


El personal está un pelín silbador y revienta actos oficiales. Y van dos seguidos: el del Día de las Fuerzas Armadas -achacado desde el Poder a la derecha, ultra o no- y el de la inauguración de remozamiento, el pasado domingo, de la Plaza de España de Sevilla, el gran legado de Aníbal González a una ciudad que nunca después lo tuvo en cuenta.

Como siempre pasa, aunque con más frecuencia en el tema taurino, división de opiniones. Unos a favor, porque todo el mundo tiene derecho al pataleo cuando lo privan de sus más elementales derechos; otros, en contra, porque nadie tiene ese mismo derecho de reventar un acto, sea de la naturaleza que sea. Claro está que esta vara de medir es un metro subjetivo que maneja uno u otro a su antojo depende de quien sea el silbado o abochornado. Y, si es un periodista, de en qué medio escriba, o hable.

En esta ocasión sevillana, no han salido banderas rojas y gualdas con el águila franquista, ni siquiera la constitucional, ni las "desesperanzadas" andaluzas. No, no. Ni las de CCOO, ni las de la casi extinta CNT, ni las republicanas, ni las de el Betis -que sí que se vieron por miles en las avenidas de la ciudad cuando el último segundazo-. En la inauguración del mayor recinto cerámico del mundo, nacido de los alfares de Triana, los silbidos y abucheos, las banderas expandidas al aire, salían del corazón y los brazos de los del mismo equipo: UGT=PSOE, que para eso el Poder le arrima tela marinera del telón de euros para que se muevan lo mínimo y pongan la voz con sordina como hacía el trompetista de Machín cuando cantaba "Dos gardenias" en directo en el minúsculo espacio del salón donde se hacían las mañanas dominicales de Radio Sevilla.

Si hubiese sido la derecha, los gritos hubiesen llegado a Pensilvania. La voz de los pobres es un aparte, porque estos pobres de solemnidad nunca se escuchan, ya que jamás hablan de sus miserias. Y porque ni siquiera tienen bandera, sólo un cercano comedor social de Cáritas o de unas monjitas solícitas. Pero es la misma izquierda quien ha gritado, quien ha echado en cara a su propio partido, como nosotros a Lopera, la injusticia de un bajonazo.

Algunos dicen, y puede que sea verdad, que no son actos para chillar y para silbar y para cagarse en los muertos de quienes no se acuerdan de nadie, y que hay otros sitios para hacerlo. Yo, que no le silbé jamás a Curro Romero en sus tardes malas, cuando me había arrancado diez mil pelas del bolsillo; y que ya no grito, porque sería predicar en el desierto y, además, flaquea mi voz, que no está ni para un liviano fandango, sólo pregunto: ¿Y cuándo es la ocasión que dicen algunos periodistas para chillar a esta gente? ¿Cuando se meten en sus "audis" de lujo con los cristales tintados? ¿Cuando en un acto informal llevan más guardaespaldas que Berlusconi? ¿Cuando se descamisan y se panizan en mítines a los que sólo acuden los afectos?

No, no estoy a favor de silbidos, gritos e insultos. Pero bien es verdad que a nadie silban, gritan e insultan si no se lo merecen. Y menos cuando estas réplicas sonoras vienen de sus propios hermanos.

Mal, muy mal se le está poniendo el ojo a la yegua.


(Foto: Diario ABC. Kako Rangel)

TRIANA EN MI MEMORIA (2)


Si la calle Torrijos -tan cercana al río- fue la calle de mi nacencia y la de Pureza la de mi crianza junto a mi abuela, la del Betis fue la gran calle de mis juegos infantiles y de mis primeros gozos. ¿Qué mejor visión podía tener un niño viendo los barcos a orillas de su casa, las riadas puntuales mirando a la boca del león, las aperturas del levadizo puente de San Telmo y la libertad de sentarse bajo la gran chopera que formaba un bosque desde la zapata al bar Puerto?

A aquella edad desconocía toda la historia de esa calle. Me paseaba, sin saberlo, por los mismos sitios donde lo hicieron Colón, y más tarde Magallanes y Elcano, donde trabajaban los carpinteros de ribera que tanto llamaban mi atención, y los calafates, y los marineros más expertos de toda la historia náutica. Mi placer era que la hermosa y juguetona "Yola", la perrita que tenía mi abuela, se pasease libremente por entre la chopera y los ancianos eucaliptus, y, además, con la recompensa de unas monedas para algunas chucherías. Tenía enfrente el paisaje más hermoso del mundo, y aunque mis ojos niños se clavaban en aquella gigantesca torre, hasta cuyo cuerpo de campanas me subía mi padre en alguna ocasión, no sabía aún valorar la importancia de aquel visionado de cada tarde.

Si recuerdo que me quedaba ensimismado viendo desde la cercana lejanía el trasiego del muelle de la sal, en el que entraban y salían con un ritmo endiablado barcos y más barcos de mediana eslora para descargar el elemento que se amontonaba sobre los adoquines en grandes montañas que de nieve parecían, mientras docenas de obreros, con unas grandes palas de madera, volteaban y seguían volteando aquellos prismas que casi de seguro vendrían de las salinas de San Fernando. Y cómo, de tarde en tarde, pasaba un tren exhalando su humo negro por la boca de la chimenea que se iba tragando lentamente el tunel del estribo del puente de Triana.

Eran tardes deliciosas, junto a "Yola", jugando al aro que me había hecho un amigo de mi padre que era fresador en la Hispano. Puede ser que fuese entonces cuando fui dándome cuenta de que era un niño solitario, pero no solo. Siempre me gustaba tener bien abiertos mis ojos, mirándolo todo, y me distraía con cualquier cosa: viendo pasar las barquillas que preparaban sus redes entre dos palos para la faena de la noche; observando cómo la Giralda se vestía de oros y violetas al caer el poniente; los penúltimos piares de los pájaros antes de la "queá" por la fronda cercana; las voces de los hombres que pasaban buscando la taberna de siempre...

Ese era mi mundo de los primeros años del 50: mi corral de la calle Torrijos con mi inolvidable abuelo, las caricias y meriendas de mi abuela Emilia -separados desde que yo tuve memoria de ellos-, y mis paseos con aro y perrita por esa calle que no gozó de su nombre actual hasta el año 1859, y a la que llamaban antes como Orilla del Río, Lado del Río o Derecha del Río, y que desde siempre ha sido y sigue siendo la calle de mis mejores sueños y recuerdos.

Memorias aparte merecen sus días de Velá, en los que, agarrado a mis padres, la vida se me colaba con la misma intensidad que el sol se cuela tras los visillos de las casas. Mi madre con su moña de jazmines sobre su hermoso pelo cobrizo y su vestido de piqué blanco floreado de grandes rosas azules, mi padre con la risa en los labios, las tapitas de barbo en "La primera del puente"... Y después, para rematar la noche, tras haber tomado un caldo Maggi en "La Cabaña", en la puerta del gran edificio de la telefónica trianera, los sainetes del "Quinto", "Sirenitis" y "Mi guitarra y yo" con las ocurrencias de Manolín, Escalera y Pepineti, mientras el niño que yo era se quedaba dormido sobre las faldas de su madre sin soltar el botín de unas avellanas verdes...
¡Calle del Betis! ¡La aurora de mi infancia, la acera de agua por donde creció este niño ya viejo que sigue mirando con devoción al río de su propia historia!

POR DISTINTOS CAMINOS (27)


Quien quiera hacer más blanca la cal, se equivoca.
Quien quiera hacer más verde y hermoso el monte, confunde la alquimia con la realidad.
Quien quiera vivir en esta calle de Ojén, póngase a la cola
de los que ansían alcanzar la felicidad de la belleza.


Cal y ventana,
ventana y cal.

El verde va sobre el blanco.
La esperanza sobre el alma
de la fachada de adobe,
pobre pero inmaculada.

LIBROS CON SON FLAMENCO: EL CANTE JONDO EN ANTONIO MACHADO


Manuel Urbano, el poeta y escritor jiennense, intenta desmontar en este ensayo la visión de un Antonio Machado con más espíritu castellano que andaluz, cuando en gran parte de su obra se pone de manifiesto y traslucen sus coplas un sevillanismo auténtico.

Por medio de sus poemas, de los sustanciosos párrafos de "Juan de Mairena" y de la obra conjunta con su hermano Manuel "La Lola se va a los Puertos", Urbano va analizando cada posible expresión flamenca en cada una de sus composiciones más andaluzas. Todos sabemos que Antonio no era el clásico sevillano jaranero, tal como él retrató a don Guido. Era un andaluz serio, sobrio en su vida y sus modales, aunque con un sentido exquisito e irónico, y aunque no emplease la copla flamenca como eje principal de su obra, lo que en parte hizo su hermano Manuel, recordemos lo que a través de "Juan de Mairena" decía a sus alumnos: "Si vais para poetas cuidad vuestro folklore. Porque la verdadera poesía la hace el pueblo. Entendámonos: la hace alguien que no sabe quien es o que, en último término, podemos ignorar quien sea, sin el menor detrimento de la poesía."

Merece la pena leer este ensayo para reencontrarnos con el Antonio tocado por la sabiduría de la copla en su propia obra poética.


Edita: Ediciones Demófilo
Ciudad: Córdoba-1982
Páginas: 98
ISBN: 84-85157-30-3
Depósito Legal: CO-516-1982
Adquisición: Librerías de viejo.

lunes, 18 de octubre de 2010

TRIANA EN MI MEMORIA (1)



Esta palabras salieron a la luz en el año 1988, cuando, con textos de Ángel Vela, Manuel Macías y yo, pusimos palabras al libro-catálogo de la maravillosa exposición que montaron Paco Molina y el propio Vela en la sala de Villasís del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla. Mi querido paisano me pidió una colaboración que, en contra de mi costumbre, llevaba un título muy largo: "De cuando el Arte se convierte en magia por Triana", y ahí quedaron esas páginas para siempre dedicadas de esta forma: "A todos los trianeros que por la fuerza de una ley, injusta y sospechosa, tuvieron que abandonar Triana, su ambiente y sus costumbres, pájaros y azoteas, cuando en su paisaje de isla recluída hizo entrada el moderno fantasma de la especulación".

Hoy, sin ningún guión previo, me he propuesto acercaros la Triana que aún retengo en mi memoria, cada día más frágil y menos precisa. Una Triana más moderna, sin duda, pero que a mí se me quedó en su ancianidad, en los años infantiles cuando rodaba el aro por sus calles; en sus plazoletas de limas por el entonces húmedo septiembre; en sus juegos de "piola" -con o sin espoliniqui-; en sus panderos al aire por el ventoso agosto y en su caza de "zapateros" al pie de una caña a la que habíamos creado una charca a su alrededor, eso que ahora llaman los modernos con la palabra de "bioclima". Una Triana infantil de juegos de trompos y de bolas -nicle, nacle, cholacle-; de huesos de damascos, de álbumes futbolísticos en los que la estampa más coticiada era la de Antoni Ramallets -desde estonces me tira sentimentalmente el Barcelona-; de guerreas en el campo de orazú de El Tardón, frente a lo que es hoy la avenida Juan Díaz de Solís; del "al cielo voy", del juego de la banderita, del correazo, del turco, de los recortables del séptimo de caballería, de los tebeos de Jaimito, Balalín, El Guerrero del Antifaz, El Capitán Trueno, El Jabato, Roberto Alcázar y Pedrín, Carpanta, la Familia Ulises, los inventos del profesor Franz de Copenhague...

La Triana del "José María Izquierdo" -alias Procurador-, con don Antonio Sánchez Lafuente de director, y las caras de "esmayaítos" de don Arturo, don Fermín, don Ángel..., que se alimentaban, igual que nosotros, de leche en polvo y queso americano. La Triana que se abrazó a mi memoria para nunca irse, como si mis recuerdos fuesen un cordón umbilical que siempre me tendrá unido a ella.

En aquella oacasión de "Triana, semblante y genio", mis palabras se desgranaban así:

Tres sílabas amarradas siempre al corazón de un río. Tres golpes de voz, anchos y abiertos, orillados de por suerte y por historia a la mágica singladura del nombre de Sevilla: Triana.

Son dos. Par. Ciudad y cortijada.

Como en el amor, de tanta confidencia conjunta, separadas. Mejor así. Tal vez, Sevilla nunca perdone a Triana sus aires de independencia. Pero la quiere enfrente, como espejo que le devuelve en la memoria sus tiempos de conquista.

Como en el amor, de tanto trato confidente, siempre unidas: riberas de agua y sol en cada borbollón de sangre compartido.

Como en el amor: dos en uno en esa cruz de carne, violenta y fértil.

Como en el amor: enfrentadas siempre, cuerpo a cuerpo, en una lucha eterna de celos y amoríos. Ella, Sevilla, es ciudad. Él, con nombre de mujer -la ciudad de Trajano, la de los tres ríos, la que está más allá de un río- siempre será un barrio, por más que pretenda agigantar sus vuelos de hija predilecta.

Serán siempre, una y otro, ciudad y barrio arrabalero: un frente a frente, mano a mano, sombra y luz, un codo a codo, una serena majestad y una alegre algarabía, guiño constante, cara y cruz de una misma moneda...

Siempre, por dictadura del paisaje, estarán enceladas y, narcisistas las dos, la ciudad y su "guarda", disfrutarán eternamente del tópico o verdad de la copla, del verso y el piropo...

Mientras que Sevilla se yergue señorita y señorial en todos sus perfiles, Triana la mira embelesada, titubea en su lidia amorosa ante esa rosa de piedra llamada Giralda, y vuelve su vista atrás -como defensora de su ciudad-, hacia las blandas colinas aljarafeñas, revestidas años ha, según los cronistas, de almendros, vides, naranjos y olivares...

Sevilla es la luz. Triana -de tanto dorado en hermosos ponientes-, el sueño de esa luz: el ensoñamiento.

Sevilla es el fiel. Triana, la duda del equilibrio conjunto.

Sevilla es el barroco de límites exactos al que nada falta o sobra para una contemplación también barroca de la vista y de la vida. Triana, en cambio, es desbordamiento contínuo de la vida sin necesario temor a las justas proporciones: de arrabal a barrio, y vigía, y espejo blanco y oro florentino para que en él se acicale, con parsimonia, la mujer más llana y esbelta de todos los tiempos.

Si Sevilla es maestra fecunda de las grandes Artes, siempre ha sido Triana aprendiza aventajada de los grandes talleres de Sevilla, meritoria, autodidacta a veces y, en su afán por los caminos de la creatividad, noble y artesana en algunos oficios y artista prima en otros que salieron y tomaron vuelo desde sus fronteras naturales.

Todavía, perdidos ya retazos y jirones de antiguas historias, el Arte se convierte en magia por el barrio: en cualquier rincón; en el recuerdo de sus ilustres nombres; en la memoria de unas gestas mareantes que dieron resplandor a medio mundo; en la añorada y aún próxima visión de sus carpinteros de ribera; en el reflejo oro y verde de sus vidriados; en la cincelada plata de sus orfebres; en el olvidado macillo o martinete sobre el yunque pariendo filigranas en las fragüas; en las estampas rancias y amarillas que, como imágenes de otro tiempo, nos devuelven de pronto, una vez más, la estampa pinturera de un torero que viene a hombros hasta ella desde el anillo dorado de Sevilla; en el grito abierto de una toná -sangre solitaria del primer grito libertario-, en la templanza acompasada de una soleá o en el llanto desgarrador de un ¡ay! por seguiriyas...

Por medio de ese Arte en todas las facetas, que le dieron justa fama, hay que encontrar su magia con ayuda de la imaginación, intentando revivirla en cada golpe de voz, en cada mirada a sus esquinas y calles y plazas, soñando de nuevo el río...

Tras tanta entrada a saco de la especulación por este enclave singular en lo geográfico, hoy es obligado imaginar a Triana y casi reinventarla, para que sea la propia memoria, la de nuestros padres y abuelos, y la de muchos escritores que de ella exaltaron su valía, la que nos devuelva a las raíces de sus sentimientos y orgullos étnicos.

Y es obligación hacerlo así para mejor comprenderla, ya que, además, es la única manera posible de encontrarnos de nuevo -aunque tan sólo sea en el corazón-, con una Triana en esa plenitud de la que jamás debió ser desposeída; de saborearla paso a paso para beber la vieja y rancia solera de su envinado odre; de recorrerla, con vista mágica, para poner sobre sus aguas: galeones, zabras, pataches, arrogantes carabelas, nocturnas y entrañables cuchareras, vapores de tránsito y barcos para la sal..., y, en las redes perdidas, lampreas, sábalos, sabogas, picones, barbos, carpas, machuelos y albures...

Para intentar la belleza y alegría en sus calles, la hermosura en su paisaje de siempre, su señorío y espíritu noble sin nobleza afincada, habría que soñarla como la vivió Ariño, estudiarla a fondo como Justino Matute, gozarla a tope como Diego Cuelvis en el XVI y Davillier y Borrow y muchos otros en el XIX, sentirla íntimamente como el gran maestro Rafael Laffón, recorrerla de vagabundo como Cela, o entusiasmarse con ella, una y otra vez en nuestros días, como Ángel Vela, Manuel Macías y un manojo de trianeros que, en estos tiempos difíciles para la memoria colectiva, están haciendo posible que Triana resurja, vivamente, en el recuerdo de su nombre, de sus tradiciones, de su gente laboriosa, de las viejas profesiones desaparecidas y de esas artes que fueron magia a la orilla derecha del río grande...

Afortunadamente -aunque pocos trianeros quedan ya en el barrio-, el sentimiento del lugareño es profundo y aún se presume de haber nacido en el corral de La Parra, de La Hormiga, del Cura o de Montaño, en la calle Pureza, Fabié, Alfarería o Covadonga. No es arte mayor este del lugar exacto del nacimiento, pero también es arte, al menos, para los trianeros de cuatro cuarterones. Vuelven sus habitantes de los "polínganos" de la periferia en las grandes efemérides y, rara vez, no cruzan el puente una vez por semana para empaparse de los acontecimientos cotidianos del barrio. Triana pesa mucho en la estructura y tejido interno de la propia ciudad. Aniquilaron sus calles, corrales y casa de vecindad, sus formas de vivir y entenderse, pero jamás pudo la especulación y el destierro con su espíritu de pueblo conjunto...

Corpus Chico, Rocío, Estrella, Salud, Esperanza, Cachorro -sobre todo El Cachorro-, la O..., son reclamos fieles de una feligresía en la diáspora para la vuelta a los sitios comunes: a sus calles, al recuerdo de sus vivencias, a sus tabernas de siempre, al reencuentro con sus compadres para la conversación del mediodía. Este reencuentro en grandes ocasiones, sí es para el trianero Arte mayor, Arte del bueno, Arte del que necesitan más cada día, para que el barrio no se les difumine nunca en una vivienda vertical de polígonos extraños que ellos nunca quisieron poseer...

Es por eso que buscan el encuentro con el terreno cada vez que pueden, con esa luz distinta de Triana, con ese amor de otros tiempos en las esquinas de los amores y desamores de siempre, con sus azoteas de antiguas canarieras y palomares, con las mimadas macetas de geranios en las albas paredes de sus patios de vecindad...

Por medio y por dentro: el río. Por ese sentimiento interior, que nunca razón justificada, aunque el Padre Flores dejase para la historia la célebre frase: "El que un río corra por medio de un pueblo, no basta para decir que son dos...", Triana, también Sevilla, sabe que sí, porque el río, desde antiguo, ha sido miembro diferenciador entre la ciudad y el antiguo arrabal.

El escritor Antonio Burgos -puede decirse que cronista oficial del sentimiento de Sevilla-, decía en un artículo que no sólo admiraba a los trianeros por su sentido de barrio, sino por el de calle, de corral y escalera. Para mí, esa admiración de tan prolífico como buen escritor, se traduce en que el trianero tiene arte y magia al mismo tiempo. No hay mayor fe -sin religión impuesta- que la que tiene el trianero para defender las cosas de su barrio, la que tiene para demostrar sus instintos naturales. Él, sin duda, jamás sabrá explicar por qué, qué siente, por qué vuelve, por qué le duele Triana, y sus cosas, y su gente..., pero intuye que mantiene en sí el peso de una casta de barrio, las constantes vitales de los demás desheredados.

El peso del amor, también es Arte.

Si Sevilla es la ciudad, Triana, amante de ella, nunca debió ni debe sentirse insatisfecha. Ellas, frente a frente, son como cosas diferentes, pero la misma cosa. Magia en las dos. Y la luz y el Arte por las mismas riberas, por las mismas orillas de gloria.

Una y otra, si no se correspondieran, nunca, jamás, serían la magia y el Arte en los que hoy nos retratamos.

POR DISTINTOS CAMINOS (26)


Tejas por las que entretejen
los humildes jaramagos
sus verdes sobre los cielos
de los ancianos tejados.

La cal, la arcilla y el verde
son un pequeño milagro.

Canarieras de Ojén.
En la ventana,
labrada sobre el muro,
se oyen flautas.

Para la música, que es vida,
sirve cualquier estancia.

LIBROS CON SON FLAMENCO: EL CANTE FLAMENCO COMO EXPRESIÓN Y LIBERACIÓN


"El cante flamenco como expresión y liberación", de Antonio Carrillo Alonso, es el resultado de la tesis doctoral que presentó en la Facultad de Letras de la Universidad de Granada, dirigida por don Emilio Orozco Díaz, el mes de mayo de 1977, consiguiendo la calificación de sobresaliente "cum laude". Tesis que al año siguiente se publicó dentro de la Bibloteca de Temas Almerienses

Es uno de uno de los libros más interesantes que sobre el flamenco he leído a lo largo de mi vida. Esta monografía de investigación recoge cuanto atañe al flamenco desde distintos aspectos, desde la introducción en la que nos habla del sentimiento de lo jondo en cuatro poetas andaluces (Lorca, Alberti y los hermanos Machado), continuando con una revisión crítica, interesantísima de la bibliografía flamenco. En su primera parte se ocupa de todo lo que nos lleva hacia una definición de lo flamenco en ocho apartados que abarcan desde los límites en los que está situado el flamenco hasta la poesía flamenca, sus temas y su valor social histórico.

En su segunda parte, el autor nos ofrece una historia exhaustiva del flamenco desde el siglo XVIII al XX, incidiendo, al hablar de la actualidad, en los medios de difusión, los festivales, el flamenco y los intelectuales, la tierra flamenca y el hombre, el gitano andaluz y el artista profesional.

La tercera parte está dedicada a una serie de encuestas a la que por medio de un esquema los artistas hablan de sí mismos, artistas como Antonio Mairena, El Lebrijano, Camarón, Sorroche, Morente, El Chocolate, Fosforito, Pepe Ortega, La Perla de Cádiz, La Piriñana, Cobitos, La Perrata, Terremoto, El Borrico, y tres aficionados de Granada y Almería. Se cierra el tema de las encuestas en otro apartado, aparte de los nombrados, con El Sordera, José de la Tomasa, Menese y Manuel Gerena.

Libro que creo imprescindible en la biblioteca de los buenos estudiosos y aficionados al Arte Flamenco.


Edita: Editorial Cajal
Ciudad: Almería-1978
Páginas: 290
ISBN: 84-85219-24-4
Depósito Legal: AL-284-1978

domingo, 17 de octubre de 2010

HOJAS DE MI ALMANAQUE: MI CINE "NIC"


Cuando revisas los viejos cajones, el tiempo te devuelve la memoria a golpes de sorpresas. Aparecen en ellos poemas que habías dado por muertos, viejos diplomas, antiguas entradas de fútbol y, como en esta ocasión me ha ocurrido, fotografías como esta que no sabía uno dónde se encontraba, y en la que aparezco con mi desaparecido primo José Manuel el día de Reyes de 1954, frente a la casa de nuestra tía Lola, que por entonces vivía en la calle hoy denominada Nuestra Señora de la Salud, en las casitas de la misma acera donde se encuentra la iglesia de San Gonzalo.

Ya hace 56 años de esta instantánea y parece que fue ayer cuando la risa de la ilusión nos florecía en los labios. Yo tenía cuatro añitos y medio y uno menos mi primo, que parecía un marqués con su camisa y chaqueta. Yo iba como siempre me he conocido en los inviernos de mi infancia: con una especie de gabardina cruda destartalada,unos gruesos calcetines y unas dolorosas botas. En mi brazo izquierdo llevo el mejor regalo que pudieron hacerme en mi vida: el célebre cine "Nic", que traería a mi niñez mis primeros héroes del comic por medio de Popeye y el Gato Félix en las bobinas de papel vegetal que cuidaba con esmero. ¡Cuántas tardes dando vueltas a la manivela para unos brevísimos minutos de mi primera filmoteca!

El edificio que se ve en ella es el de la célebre cortijada de "La Torrecilla", hoy propiedad de "Mariscos Emilio", donde estaba la taberna de Eloy y paraban los tranvías a su paso por la Avenida de Coria mientras los hombres se jugaban a la tángana la copa diaria. Y en el solar a nuestras espaldas, que llegué a conocer alguna vez como pequeña huerta, convertido hoy en bloques de pisos, montaban en verano el cine "Giralda", que anteriormente se situaba en el solar que dejase la demolición del "Hotel Guitarra", donde se encuentra en la actualidad el ambulatorio Amante Laffón.

¡Qué tiempos aquellos! ¿Qué pensaría aquel niño del año 1954? Aquel día de Reyes, de seguro que en llegar cuanto antes a mi casa del Torruñuelo para visionar aquellas imágenes maravillosas que aún mantengo en la retina.

Los cajones, qué duda cabe, siempre son una "caja de sorpresas".

POR DISTINTOS CAMINOS (25)


Geranios, rojos geranios
se izan sobre la distancia.
Cada tallo es una torre
de pétalos coronada.

Cada pétalo, un suspiro
que de su alma se escapa.
Cada maceta de Ojén,
veleta que gira en granas.

LIBROS CON SON FLAMENCO: EL CANTE FLAMENCO


No es una enciclopedia, no es un diccionario, aunque tiene mucho de ambas materias, es una historia del flamenco muy bien desarrollada y muy didáctica en su planteamiento. No es un tocho al que el autor hubiese podido ir añadiendo temas de cualquier manera. Es una historia seria y sin fabular donde ningún aspecto del cante flamenco se queda sin recoger. Ángel Álvarez Caballero, crítico flamenco del diario "El País" y escritor con demostrada solvencia, nos amplía en este volumen la historia que publicó la misma editorial, Alianza, trece años antes, en 1981.

Para mejor comprensión, el autor divide el libro cronológicamente en seis apartados: Los primitivos, La Edad de Oro, Tiempos de transición, La dictadura del operismo, El renacimiento y Los contemporáneos, ofreciéndonos al final un glosario de términos flamencos, así como la bibliografía, discografía y hemerografía utilizada en la obra.

Libro muy interesante no sólo para el iniciado, sino para aquellos que tienen que manejar datos y opiniones a la hora de enfrentarse a cualquier materia del cante.


Edita: Alianza Editorial, S.A.
Ciudad: Madrid-1994
Páginas: 424
ISBN: 84-206-9682-X
Depósito Legal: M-9.796/1994

sábado, 16 de octubre de 2010

DESDE MI TORRE: HACIA UNA NUEVA ESCLAVITUD


Evidentemente yo no soy economista, ni entiendo de los telares de la política, ni soy un experto en esa cosa que los poderosos se inventaron y a la que pusieron el nombre de globalización. Por lo tanto, fácil es que se me vea el pelo de la dehesa en el desconocimiento de muchas cosas sobre el mismo tema. Pero esa ignorancia sobre términos precisos no anula, para nada, mi capacidad de inteligencia para acercarme a lo que entiendo como injusticia, esa sí que global.

Sería muy fácil basarme en los trabajos de investigación periodística de Daniel Stulin sobre el llamado "Club Bilderberg", nombre con el que, desde 1954, se nombra a un grupo conjuntado en contra del comunismo y que se reunieron en este hotel de Holanda, que le dio nombre, para defenderse de los claros ataques contra el capitalismo.

Hoy, el comunismo, como se entendía en los tiempos de la llamada guerra fría, ha desaparecido. Detrás del "telón de acero" sólo quedan millones de muertos y una gran desesperanza para los que creyeron en él. Detrás de ese telón sólo estaban los tramoyistas, preparados para bajar el decorado adecuado a cada una de las épocas. No había nada. Tan nada era la nada que hoy en las principales capitales soviéticas sólo reina el capitalismo y las firmas de mayor poder en el mundo están instaladas en sus principales calles. Algo impensable hace treinta años.

El capitalismo es lo que triunfa hoy. El nuevo becerro de oro corre por todas partes. El mundo, más claramente que nunca, se divide en dos: en pobres y en ricos. Ya los pobres no son sólo los del continente africano, del que tanto y tanto, con guerras y más guerras entre etnias por ellos propiciadas, hablan en su contra los propios propulsores. Pero aún hay más: el mundo se divide por día entre míseros esclavos y riquísimos. ¿Qué sacan de ésto los que ya acumulan tanto poder y dinero que nunca podrán gastar?

Ellos marcan las crisis. Sólo a ellos les interesan. Digamos que el mundo está tan mal que se van a cerrar miles de empresas, que hay que trabajar bastante más y por menos dinero, que los precios de los alimentos no tienen más remedio que subir, y el de las viviendas, que un pobre con sólo pan y agua sabe hacer su camino, dicen, que lo suyo lo administramos mejor nosotros.

Este es el mundo que han fabricado estos señores que comenzaron con un proceso de timo que todos tuvimos que soportar: LA GLOBALIZACIÓN. Empezaron en Europa por subirnos un 66% nuestro gasto diario con la modernidad del euro. Nadie protestó. Nadie protesta. Nadie protestará. Y si lo hacen están puestas las medidas a emplear. Antes, cuando la clase trabajadora creaba sus propias empresas, talleres familiares, sus mínimos negocios, la economía subía y daba trabajo a mucha gente, subía el PIB, se provocaba un efecto inmediato de movimiento monetario y, lo más importante, la gente era feliz y acudía a sus trabajos respectivos con una generosidad sin límites en favor de la empresa que sabía remunerar bien su trabajo.

Hoy quieren hacernos esclavos. ¿Dónde está el dinero que debería circular por el mundo? ¿Se ha quemado, ha desaparecido? No. Está ahí, guardado en las arcas de los hoy día cuatro dueños del mundo, los que han conformado un trust -suena a truco ¿verdad?- para unir los capitales e imponer sus reglas monopolistas. Esto da mucho que pensar. Y no hay que ser demasiado listo para llegar a conclusiones que estamos padeciendo. ¿Por qué nadie lo dice? Porque el miedo vence la mayoría de las veces al pensamiento y la razón..., y hasta al hambre.

Sobre un tema de su tiempo, me quedo con la palabra sabia de Juan de Mairena sobre el difícil fracaso de una Sociedad de las Naciones. Decía Antonio Machado, el gran Machado:

"Algún día -habla Mairena en el café- se reunirán las grandes naciones para asegurar la paz en el mundo. ¿Lo conseguirán? Eso es otra cuestión. Lo indudable es que el prestigio de esa Sociedad no puede nunca menoscabarse. Si surge un conflicto entre dos pequeñas naciones, las grandes aconsejarán la paz paternalmente. Si las pequeñas se empeñan en pelear, allá ellas. Las grandes se dirán: no es cosa de que vayamos a enredarlas, convirtiendo una guerra insignificante entre pigmeos en otra guerra en que intervienen los titanes. Ya que no la paz absoluta, la Sociedad de las Naciones conseguirá un mínimum de guerra. Y su prestigio quedará a salvo. Si surge un conflicto entre grandes potencias, lo más probable es que la Sociedad de las Naciones deje de existir, y mal puede funcionar una Sociedad no existente".

Estos trusts de potentados ya han realizado lo que presumía el poeta, filósofo y profesor sevillano en 1936. Han acabado con los pigmeos y están acabando con todos los enanos que conformamos el pueblo, la masa trabajadora -aunque no me guste este término-, el potencial humano de sus riquezas. Ya todos somos esclavos, vivimos de la miseria, nos pagan con lo que quieren darnos, volvemos al mendrugo de pan y a un trozo de tocino añejo, a regalarles a cambio de casi nada nuestro pobre patrimonio, el derecho de pernada de nuestras mujeres e hijas -hoy, también hijos con tanto mariconeo circulante-, la posesión de nuestros huertos, el canto de nuestros canarios, las flores de nuestras macetas que no habrán de regar. ¿Y, ahora, qué? Ya lo tienen todo. Son los amos del mundo. ¿Y qué? ¿Inventarán una máquina para quitarnos el pensamiento, como quiso hacer Hitler? ¿Disfrutarán con poseer todo un mundo para ellos si todos nos habremos muerto o suicidado?

De tanta podredumbre y miseria, surgirán las ratas de todos los terrenos del mundo y habitarán sus palacios, y acabarán roídos por la propia ambición. Querían ser los dueños del mundo. Lo son, hoy día, porque la sociedad no quiere quitarse unos yugos que no merece. El capitalismo mal entendido tiene el mismo efecto que el comunismo de antaño. Uno y otro, por desgracia, se convierten en una dictadura que nadie entiende, ni soporta más de lo que un ser humano puede soportar.

El refrán siempre es sabio: "Ni mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista" Tanto y tanto poder: ¿para qué?

Está de manifiesto que, como carezco de los conocimientos que dije al principio, no puedo decir con la intelectualidad precisa para estos menesteres las cosas técnicas. Pero creo que no hay que ser demasido listo para entenderme bien.

POR DISTINTOS CAMINOS (24)


(Es como un deshielo de cal propiciado por el sol de Andalucía)


¿Más entradas? ¿Para qué?
¿Y más rejas? ¿Para quiénes?
El aire que va y que viene
sí que lo sabe muy bien.

Para entrar, la puerta angosta.

Para suspirar mentiras
basta con una rendija
ni muy larga,
ni muy corta.

LIBROS CON SON FLAMENCO: EL CANTE CORDOBÉS


El libro "El cante cordobés" del tristemente desaparecido aficionado pontanés Luis Melgar Reina, es el resultado de una conferencia que el escritor ofreció en la Peña Flamenca "Fosforito" de Puente Genil en octubre de 1977, cuya edición vio la luz en la "Colección Anzur" al año siguiente.

Con el lenguaje coloquial que tenía el escritor amigo, nos justifica el tema elegido no sólo por su condición de cordobés sino por el desamparo que siempre han tenido los estudiosos para con la Córdoba cantaora. Nos habla de los núcleos flamencos más importantes de la capital y la provincia, de la idiosincracia flamenca cordobesa, del cante y los toros, de los cantes cordobeses con las serranas, las alegrías y la soleá, y nos refiere la personalidad de los artistas que ilustraron la conferencia: Rafael Muñoz "El Tomate", Pepe Lora, Curro de Utrera y Rafael García Velasco.

Muy pocos como Luis Melgar conocieron tanto y tan bien los cantes de Córdoba y los artistas -la mayoría no profesionales- que le dieron su cabal dimensión. Libro, pues, muy interesante para conocer de primera mano la singularidad de los cantes cordobeses.


Edita: Colección Anzur
Ciudad: Puente Genil (Córdoba)-1978
Páginas: 72
ISBN: 84-500-2976-7
Depósito Legal: CO-569-1978

viernes, 15 de octubre de 2010

DESDE MI TORRE: LOS PARADOS CAMBIARON DE NOMBRE


Y después decíamos que era casi imposible -por eso se les denominaba milagros- que Jesús hiciera lo de la multiplicación de los panes y los peces, que convirtiese el agua en vino en aquellas célebres bodas de Caná, que abriese las aguas del mar, que sanase a los tullidos, que hiciera ver a los ciegos, resucitar a los muertos..., bueno, ustedes lo saben igual que yo.

¡Y eran gigantescos milagros...! Hasta que llegó Griñán e hizo algo más difícil que todo eso y con una chulería impresionante digna de ser mencionada en la biblia del socialismo del mañana, si es que existe: quitar de un golpe de palabra a 4.645.500 parados oficiales -897.645 en nuestra comunidad andaluza-, y convertirlos en otra cosa totalmente diferente. Ni el de Nazaret, ni el gran Harry Houdini, ni David Copperfield, ni Tamarit, nadie, nadie tan mago de la ilusión, del escapismo de la realidad, de hacer desaparecer un problema dolorosísimo en un momento, de hacerte ver lo blanco negro a golpe de barajas de léxicos, que el "Gran Griñán". Con el golpe mágico del tópico "abracadabra" hace desaparecer a muchísimos más de un millón de parados andaluces, contando con esos hombres que están en formación al servicio del país, según palabras de su Presidente, y los convierte en un segundo en "oferentes".

¡Ya no hay parados, señores! ¡Aquí hay "oferentes", que es otra cosa bien distinta! ¡Qué bien suena, ¿verdad?! ¡Aquí no se hable más de que España ha llegado a cerca del 21% (maquillado) de paro en la población activa! ¡Aquí, que ha vuelto la pobreza de la noche a la mañana, donde había más de seis millones reales de parados, hay seis millones de "oferentes", de personas que se ofrecen para ser colocados! ¡Hay que hablar con propiedad, españolas y españoles, paradas y parados, oferentes todos!

Sabio este presidente que los andaluces no nos merecemos. ¡Qué piquito de oro, qué forma de manejar a su antojo los adjetivos! ¿Magia? ¿Milagro? No, amigos. Como decía la murga de "Regaera", todo es cuestión de cara dura.

Ya lo dice otro presidente, el de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, el que ha arruinado a tantas empresas y ha seguido empestillado en mantener el cargo hasta que muchos de sus colegas le han dicho que la vergüenza también existe: "Para salir de la crisis, hay que trabajar más y cobrar menos".

Y digo yo a uno y a otro: ¿Por qué no se ponen ellos en el bando de los "oferentes" y esperan a que los contraten para trabajar desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche cobrando 1.000 euritos brutos? ¿No habría menos "oferentes" si por arte de magia, como la que ha hecho Griñán, desaparecieran de un golpe las 17 comunidades autónomas, sus 17 virreyes, sus miles y miles de cogecosas, asesores, maguillas y familiares? ¿Se han puesto a pensar cuantos miles de millones de euros engrosarían las arcas del Estado para erradicar la miseria y darle una alegría a esos ancianos que son los que verdaderamente -con más horas y peor pagadas que las que dice Díaz Ferrán- son los que han levantado a España y siguen levantándola, alimentando con una pensión miserable a hijos y nietos?

Desgraciadamente, España hoy es un caos y se parece al motín del Caine por culpa de la crisis de mando y la indecisión y la torpeza del presidente de los presidentes, que, además, ahora cesa a Corbacho, Ministro de Trabajo, para poner a otro en su lugar. Pero ¿para qué un Ministro de Trabajo cuando casi todos los españoles, menos ellos, están en el paro? Perdón, perdón, en la "oferencia" -Griñán dixit-.

Esto no lo arregla ya ni Cristo, que era el que verdaderamente hacía milagros de verdad, según las crónicas.

POR DISTINTOS CAMINOS (23)


Arco de cal reverente
sobre una calle en Casares.

Bien pudo aquí san Gabriel
cantar a María su Salve.

Y bien pudo aquí María
-Madre de todas las madres-
decir: -Sí, si Dios lo quiere,
que Jesús no se retrase.

LIBROS CON SON FLAMENCO: EL ARTE DEL BAILE FLAMENCO


Este libro de lujo, editado en español, inglés, francés y alemán, es un método para aprender el baile flamenco por medio de la técnica de Flora Albaicín, que es quien prestó la colaboración al escritor Alfonso Puig Claramunt.

Tras un breve estudio sobre la historia del baile flamenco, se expone el método de Flora y se van desarrollando los ejercicios de zapateado, de redobles, de escobillas, vueltas, manejo de la bata de cola, práctica del toque de palmas, contratiempos, pitos o chasquidos con los dedos, ejercicios para dominar el mantón de Manila, ejercicios de expresión, de cabeza, de cintura, con el sombrero, etc., recogiéndose al final una lista de los cafés cantantes del pasado y estando toda la obra ilustrada con maravillosos grabados, pinturas y fotografías en torno al baile.

Libro más bien hecho para los aficionados extranjeros que buscan una base de aprendizaje antes de pasar por las academias de bailes, y también para los nuevos estudiosos de este arte por la aportación de datos para la mejor comprensión del mismo.


Edita: Ediciones Polígrafa, S.A.
Ciudad: Barcelona-1977
Páginas: 325
ISBN: 84-343-0243-8
Depósito Legal: B-15297-1977

jueves, 14 de octubre de 2010

NUEVO NÚMERO DE "SEVILLA FLAMENCA"


Con un magnífico diseño, tal como nos tiene acostumbrados en esta 5ª etapa, ha salido el número 113 de "Sevilla Flamenca", que es casi un monográfico dedicado a la recién terminada Bienal, y que recoge una amplia entrevista realizada al director de la misma, Domingo González.

En la lectura de los artículos correspondientes a cómo se forja la la primera Bienal, creo que por olvido y sin mala intención, tanto Jerónimo Roldán Pardo, como Manuel Herrera Rodas, omiten mi nombre en el inicio de los prolegómenos de la misma. No es que a estas alturas de la vida me importe, pero al menos Manuel Herrera sabe a la perfección los hombres que acompañamos a Manuel Centeno en la idea y quiénes formaron el Patronato. Con la presidencia del alcalde de la ciudad, Luis Uruñuela, el ayuntamiento designó a cinco vocales: Antonio Limón, Juan Manuel Castillo, Manuel Barrios, Emilio Sáenz Cembrano y un servidor, Emilio Jiménez Díaz. La Federación Provincial de Sevilla de Entidades Flamencas nombró a otros cinco: Francisco Sánchez Cabrera, Manuel Herrera Rodas, José Jiménez Trigueros, José Gómez León y Francisco Asensio Montes. Al César lo que es del César.
Pueden consultarse los periódicos de aquellas fechas.

Maravillosa la labor que por "Sevilla Flamenca" está realizando su director, Eduardo Javier Pastor Rodríguez, junto a un excelente equipo de colaboradores, y con el auspicio de la Federación que preside José María Segovia Salvador.

POR DISTINTOS CAMINOS (22)


Arcángeles albañiles
pusieron nivel de alas
a sus hermosos perfiles.

Ventanas y más ventanas,
altos palomares blancos,
tejas de alma ondulada.

Casares vive su vida
protegida en las enaguas
de una sierra que en sus verdes
lleva una herida encalada.

Verticalidad de blancos
se abren a las miradas.

LIBROS CON SON FLAMENCO: DUENDE Y POESÍA EN EL CANTE DE ANTONIO MAIRENA


Este ensayo del amigo José Cenizo Jiménez logró el año 1995 el IV Premio de Periodismo e Investigación "Antonio Mairena de la Fundación del mismo nombre. El trabajo, muy serio y riguroso, enlaza la figura del maestro de los alcores con las letras que interpretó y grabó a lo largo de su vida, dividiendo el corpus literario en varios apartados: la pena, la soledad, el amor y el desamor, la madre, el padre, la familia, los lugares geográficos, la fiesta, la muerte, la creencia, el humor..., y analizando en todas las coplas grabadas por Mairena sus aspectos métricos, lingüísticos y semánticos.

El profesor José Cenizo ensambla además su obra con otros aspectos literarios del cantaor: su propia obra para el cancionero y sus escritos: Mundo y Formas, Las Confesiones, Joaquín el de la Paula, y la recopilación de sus escritos varios publicados en la revista Candil.

Un excelente trabajo que termina con una antología de poemas dedicados a su persona y personalidad cantaora y que defiende en sus conclusiones el cuidado con el que Mairena elegía los temas a interpretar, bien en el escenario o en el microsurco.


Edita: Ediciones Giralda, S.L.
Ciudad: Sevilla-2000
Páginas: 269
ISBN: 84-88409-36-2
Depósito Legal: SE-2643-2000
Adquisición: Edic. Giralda. Alcalde Isacio Contreras, 4, local 2. 41003-SEVILLA
Teléfono: 954-419406

miércoles, 13 de octubre de 2010

DESDE MI TORRE: LA VOLUNTAD DE "EL PERLO DE TRIANA"


Ahí tienen al cantaor y poeta trianero, Eugenio Carrasco "El Perlo de Triana", intentando a su edad aprender a manejar el ordenador. La historia comienza cuando a tan querido paisano de arrabal y amigo se le estropea su máquina de escribir y echa la red de su petición en la tertulia del bar "El Ancla". Yo mismo me ofrecí a regalarle una eléctrica totalmente nueva que tengo en casa. Pero la idea de nuestros blogueros José Luis Jiménez y Elisa Santos fue mejor: regalarle un ordenador y comprometerse a enseñarle su manejo. Cada día lo recogen en su casa, se lo llevan a su empresa, y con exquisita paciencia comienza la lección de cada día. Lo bueno, además, es que "El Perlo" se lo ha tomado como un reto y su fuerza de voluntad es un ejemplo para todos aquellos que, por los años, ven imposible hacerse amigos de la modernidad.

El autor de "Versos y cantares", "Sevilla es poesía", Reencarnación en un clavel", "Quince fandangos y dos sonetos", "Poemas y coplas", "Platero, Juan Ramón y yo", "Mi perro y su poeta", "El hombre lírico y temas flamencos", "El abuelo José y las cincuenta lágrimas de Dios" y "Corazón gitano", entre otros, de seguro que escribirá su próxima obra a través de este nuevo sistema para él, que, con el tiempo, se convertirá en su más apreciado y querido compañero.

Felicidades a Eugenio por el marcado interés que está demostrando en aprender su manejo, y a José Luis y Elisa por hacer posible con sus clases diarias que este milagro sea posible.

POR DISTINTOS CAMINOS (21)


Pobres estancias, pobres de solemnidad.
Ya ni siquiera vive la esperanza en Casares,
la que defendió con su sangre el padre del andalucismo histórico.

Sólo la cal, de la lejana sierra de Morón, pone una nota de armonía con su lenguaje.

Hasta el persianismo verde de la Andalucía de siempre topó con el PVC barato
del ingrato y falso desarrollo.

Cosas peores pasan en las mejores familias.

LIBROS CON SON FLAMENCO: DOS SIGLOS DE FLAMENCO


Esta publicación es el resultado de las conferencias que se dieron en el ciclo celebrado en Jerez en el mes de junio de 1988, en el que se abordaron 15 temas por reconocidos estudiosos del mundo flamenco dentro de unos capítulos titulados "Geografía del flamenco", "El flamenco en la lengua y la literatura", "Los estudios sobre el flamenco", "Los últimos doscientos años del cante" y "El baile flamenco a través de dos siglos", sumándose a estas conferencias seis comunicaciones.
Los autores de las conferencias fueron José Blas Vega, José Luis Buendía, Manuel Cano Tamayo, Eugenio Cobo, Fosforito, Francisco Gutiérrez Carbajo, Bernard Leblón, Onofre López, Manuel Martín, Teresa Martínez de la Peña, Manuel Ríos Ruiz, Gonzalo Rojo, Miguel Ropero, Luis Suárez Ávila y Juan Manuel Suárez Japón, correspondiendo la autoría de las comunicaciones a Gerhard Steingres, Alfredo Arrebola, Equipo Arriate, Daniel Pineda Novo y Margarita Torrione.

Lo considero un libro muy interesante en alguno de sus apartados por el estudio serio y riguroso que ofrecen la mayoría de sus ponentes en los diferentes temas tratados.


Edita: Fundación Andaluza de Flamenco
Ciudad: Jerez de la Frontera-1989
Páginas: 493
ISBN: 84-404-5189-X
Depósito Legal: CA-703/89
Adquisición: Centro Andaluz de Flamenco
Domicilio: Plaza de San Juan, 1. 11403-JEREZ DE LA FRONTERA (Cádiz)
Teléfono: 956-814132
Correo electrónico:
flamenco.ccul@juntadeandalucia.es

martes, 12 de octubre de 2010

TRIANA, TIEMPOS PASADOS: EL PATROCINIO, HAZA DEL HUESERO Y LA VEGA


(Publicado en las páginas centrales del diario "Nueva Andalucía" el 29 de marzo de 1977)


A través de "La Triana que no se ve desde el puente", hemos querido plasmar no pocos de los problemas generales por los que pasan multitud de habitantes y, para que se resuelvan, hemos clamado junto a la voz de los hombres y mujeres que nos contaron sus enormes problemas. Todo es cuestión de buena voluntad por parte de un Ayuntamiento al que, junto a los diarios problemas de su gestión municipal, se le han unido muchísimos que venían arrastrando años atrás de la labor de otras corporaciones.

Por esto, nuestro deseo no es destruir, sino todo lo contrario: fortalecer, con el dedo puesto en la llaga, el ánimo de nuestros representantes, para que las leyes se cumplan por igual y con la energía precisa por la que fueron creadas. No pocos solares y derribos, con el justo cumplimiento de la ley que marca su limpieza o construcción, se verían adecentados o edificados y, por supuesto, sin el mínimo gasto por parte del Ayuntamiento. No pocas barriadas de nueva construcción se verían libres de muchos problemas si los planes de ordenación urbana se cumplieran a rajatabla, y no pocas heridas por las que clamamos se verían curadas gracias a una gestión municipal eficiente y sin desembolso de ninguna clase, transmitiendo a los ciudadanos, con su buen hacer, el deseo de colaboración y participación.

Lo que en nuestra ciudad puede parecer utópico, tal vez no lo sea. Lo que sí debe ser -y no me cansaré de repetirlo- es acabar de una vez y para siempre con tanta dormida desidia y con tanta despreocupación, porque resulta que, a escala de barrios con miles y miles de habitantes, son los propios vecinos los que están efectuando trabajos que sólo competen a las autoridades municipales: poda de árboles, limpieza de calles, derribos de muros, etc., mientras que las tenencias de alcaldía -algunas con la presencia de su representante una sola vez por semana- parece que están dormidas en las almohadas de una burocracia que en ningún tiempo funcionó.

Concretamente en Triana, tal vez por la expansión que siempre ha tenido, los problemas, de tanto no solucionarse, han adquirido tal volumen que ahora sí que es difícil una solución, aunque se necesita con toda urgencia. Hay que construir, evidentemente, pero con todas las garantías y exigiendo a las constructoras todo lo prometido antes de recepcionar las barriadas. Que las licencias de obras se mediten por el gabinete pertinente, para no dar lugar a horribles "cajones" antiestéticos. Que la sanidad en los mercados -sucios mercados de Triana- se vea, que funcione. Que las calles sean dignas de sus habitantes y que podamos conocer, al menos, al encargado o encargados de la limpieza pública en los distintos distritos. En fin, que la ley se cumpla, porque es la única forma de que todo funcione.

LA BARRIADA (?) DEL PATROCINIO

En Triana, y en proceso de desaparición a causa de las expropiaciones, se encuentra la barriada de El Patrocinio, situada al final de la calle Castilla, a unos 300 metros y que constaba de seis calles sin rotular, a las que en el año 1962 se le pusieron los nombres de Odiel, Peña de los Ángeles, Aracena, etc. Esto es lo menos importante. Lo verdaderamente importante es que es una barriada -cuatro calles en la actualidad- del extrarradio, que equivale a decir fuera de la preocupación oficial y oficiosa, al menos por lo que hemos visto y dialogado con sus habitantes. Casi todas sus calles son amplios estercoleros y espléndidos habitáculos para toda clase de reptiles y roedores. La pavimentación es desconocida en su totalidad. La iluminación no podemos decir que sea bambollera, porque escasos puntos de luz se reparten en considerables distancias, y a los encargados de la limpieza pública sólo los han visto sus habitantes cuando van de compras al centro de la ciudad.

Por lo demás, su situación es estratégica: a un lado, la carretera-avenida de El Patrocinio que une con el ramal de la de Huelva y Badajoz; a otro, la línea férrea de Huelva y la desaparecida estación de Triana. La barriada está en medio, entre dos aguas, o, mejor, entre dos puentes: el del ferrocarril y el de la carretera de paso a la otra orilla. A un lado y otro, basuras, suciedad, falta total de planificación, perros vagabundos, chabolas incomprensiblemente habitadas, y una total despreocupación.

HAZA DEL HUESERO

Pasamos el muro de contención del río. Poco más de doscientos metros nos alejan del viejo cauce, en cuyas orillas están instaladas potentes industrias hormigoneras y modestos industriales afanados en el trasiego de la arena. Nos encontramos en la denominada "Haza del Huesero", situada a la derecha del camino de Tomares y al Oeste del casco de la ciudad, con cuatro calles que no tienen nombre oficial y con una poblción antigua de unos 1.800 habitantes. Hoy, su censo extraoficial puede situarse alrededor de los 200. Sus edificaciones, aparte de dos tascas de inclasificable categoría, están medio demolidas, y las que se mantienen en pie están construidas al antojo particular de cada uno de sus habitantes. Vertederos, suciedad y especialísimo abandono no faltan. En invierno es preferible entrar con un vehículo "todo terreno" si no se quiere sucumbir en verdaderas montañas de barro. En verano, el polvo es asfixiante, al igual que sus hornos, que no solamente no merman, en beneficio de los grandes núcleos colindantes, sino que aumentan, no sabemos si amparados en la legalidad y el visto bueno del Ayuntamiento o fuera de estos requisitos legales. Caballerizas, talleres rudimentarios y hornos no menos arcaicos florecen en estas calles (?) rebosantes de lodo, de inmundicias y de total despreocupación oficial. ¿Riego asfáltico? ¿Alumbrado? ¿Limpieza pública? ¿Ordenación del suelo? Interrogantes y sólo interrogantes sin ninguna clase de respuestas es lo que encontramos, y un enorme desconcierto de sus habitantes ante sus derechos y obligaciones legales. Ellos no se oponen, en su mayoría, a la expropiación, pero sí a una expropación injusta. No quieren pisos. Quieren y necesitan posibilidad de seguir trabajando, manteniendo sus talleres, sus cuadras, sus hornos. No quieren dinero, quieren el espacio por el que lucharon durante muchos años. Si no es aquí, en otro sitio; pero en iguales circunstancias.

LA AGONÍA DE LA VEGA

Esto también es Triana. Su hermosa vega, a causa de un inmovilismo de cuatro décadas, también está a punto de morir. El responso no es ninguna solución. Hace falta someterla a una unidad de cuidados intensivos oficial que pueda y quiera curar estos problemas. Ahí están, al lado. Sólo hace falta que el típico y tópico y desconocido "quien corresponda" se acerque a ellos y de su urgente diagnóstico y órdenes para que se cumpla a rajatabla.

Aún hay más. El famoso Charco de la Pava o Camino de las Erillas también padece el crónico malestar de la despreocupación. De nuevo la reiteración: basuras a diestro y siniestro, abandono, ruinas. En una palabra: despreocupación oficial absoluta. Las barriadas del extrarradio, al parecer, sólo tienen opción al abandono y a la miseria. Mientras las aceras del centro se cambian por losetas bicolores, los abundantes problemas de estas barriadas en proceso de desaparición permanecen desconocidos para quienes deberían conocerlos a fondo y darles solución.

Mientras veinte ordenanzas -es un decir, porque quizás sean más- buscan justificarse en su labor (?) diaria dentro del Ayuntamiento, ni un solo empleado de la limpieza pública -empleado del mismo organismo- hace aparición por su calles. Mientras las lámparas amarillas lucen en unos faroles que pretenden no perder su "sevillanismo", estas barriadas apagan sus vidas al filo de la tarde.
¡Que sí, que estamos muy de acuerdo con la tinta derramada en la "burrada" pretendida de la calle San Fernando! Pero también creemos que las barriadas de El Patrocinio, Haza del Huesero y la Vega pertenecen al municipio y son Sevilla.


(Texto y foto: Emilio Jiménez Díaz)

POR DISTINTOS CAMINOS (20)


No sois, por fortuna, cariátides gregias del templo Erecteion de Atenas.
Encaladas pilastras femeninas sois para orgullo de Mijas,
que os tiene como atentas vigiladoras de su Casa Museo.

Que no entre nadie ni salga
que escape a vuestras miradas.

No sois piedras, dueñas sois,
llaves y amas de esta casa.

Portón de las ilusiones,
personas vivas, no estatuas,
que si fuéseis piedras muertas
por qué y para qué la guarda.

LIBROS CON SON FLAMENCO: DOS ESCENAS FLAMENCAS


Estas dos escenas quizás han sido las más repetidas a lo largo de toda la historia del flamenco. Hasta no hace mucho, se tomaban estos escritos con un interés especial ya que en ellos se nos daba noticias de El Planeta y El Fillo y se nos hablaba de cantes como la caña, las peteneras, la rondeña, las jaberas, el romance o las serranas, entre otros, y se nos hablaba de los bailes del bolero, el zorongo, la seguidilla...
"Un baile en Triana" se publicó el año 1831 en "Cartas Españolas" y "Asamblea general" el año 1845 en "El siglo pintoresco", aunque llegaron a tomar cuerpo, unidas a veinte escenas más, en el libro "Escenas andaluzas", publicado el año 1847.

Hay estudiosos que hoy ponen en cuarentena estos dos relatos de Serafín Estébanez Calderón "El Solitario", por creer que fueron dos fiestas donde engañaron al escritor malagueño, y cada estudioso ha interpretado estos escritos de diferentes maneras. Para mí, que soy más crédulo, y que no tengo por qué dudar de estas vivencias del escritor, estos escritos son interesantísimos por la falta de datos que hasta la fecha en que fueron impresos había sobre el flamenco. La prueba de lo que digo es que estas escenas han sido reeditadas en numerosas ocasiones y que son citadas en todos los libros dedicados a la flamencología.


Edita: Ediciones Demófilo
Ciudad: Córdoba-1984
Páginas: 75
ISBN: 84-86090-03-2
Depósito Legal: CO-791-1984