Mostrando entradas con la etiqueta CÓRDOBA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CÓRDOBA. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de mayo de 2018

DESDE MI TORRE: LOS BENDITOS PATIOS DE CÓRDOBA


Córdoba, ciudad en la que vivo desde diciembre de 1995, es muy intimista, muy triste en algunas ocasiones -como la Alemania del Sur me la definió un día, almorzando por estos lares, la artista y periodista Estela Zatania-, pero que revive de su falso senequismo cuando Mayo aprieta en los costados de san Basilio, santa Marina, san Agustín, la Axerquía, la Judería, El Realejo, san Lorenzo, Santiago, el Palacio de Viana y balcones y patios de la periferia. Toda la Córdoba profunda se convierte, por mor de la Primavera, en un milagro de eclosión floral con geranios y gitanillas de todos los colores, buganvillas, trepadoras, celindas y begonias, rosales, cintas, azaleas, claveles, hortensias, alpidistras, enamoradas del muro, naranjos y limoneros. Todo este milagro anual en el espacio mínimo de antiguos corrales que conservan el ambiente habitacional de los siglos pasados.

Un auténtico milagro para la vista es lo que esta Córdoba descubre en cada eclosión primaveral. La intimidad manda sobre la belleza de arriates cuajados y macetas que conforman un caleidoscopio mágico de viva intensidad. 

Hay que venir a Córdoba siempre, pero más por estas fechas en las que el sol va duplicando los colores de las plantas sobre la cal viva de una intimidad añeja.

Córdoba ama a las plantas que dan esas flores maravillosas. Córdoba en Mayo es un misterio que no se puede explicar al que no visita sus espacios. Actos populares como la cabalgata de la Batalla de las Flores, las romerías de santo Domingo y de Linares son los aperitivos para adentrarnos en esa Córdoba mágica y silenciosa que nos convoca al éxtasis en esta estación gloriosa del año.


sábado, 15 de junio de 2013

DESDE MI TORRE: LOS GRANDES SILENCIOS DE CÓRDOBA


 

Como en Sevilla la Giralda, antes del adefesio de la "Torre Pelli", en Córdoba su torre lo domina todo: el valle, la hermosa campiña y sus sierras, la Morena que cantase Antonio Machado y la Subbética que tanto hiciese sufrir por sus rutas de bandoleros a Julián Antero de Zugasti. La torre está siempre vigilante de estas arterias de pequeñas calles que siempre desembocan en ella. Cuando suenan sus campanas es un gozo para el alma, como cuando mi torre sevillana echa al vuelo sus bronces y se cimbrean de gozo las callejas adyacentes y las palomas vuelan asustadas.

Pero quitando esas horas puntuales que tantas veces he tenido la suerte de disfrutar, mientras en Sevilla el rumor es constante y se nota la algarabía, en Córdoba hay horas, muchas horas del día, en los que asusta el silencio. Vivo en una de las avenidas con más tráfico de la ciudad, ya que está al lado de la estación del AVE y es entrada natural de la antigua nacional de Palma del Río. Pero cuando un poco más tarde de la hora del Ángelus salgo con mi amigo Paco a dar un paseo y nos sentamos en un coqueto bar nuevo, abierto en los mismos bajos del Coso de los Califas, llamado "Cosso" y subtitulado como "Espacio Cultural Cruzcampo", algunas veces, aunque pasen coches por un lado y otro, el silencio se impone casi como una norma de la ciudad que me acoge. Se lo comento a él: -Qué gran silencio, qué gran serenidad la de esta ciudad en la que ni los automóviles hacen ruido. Parece, como diría el poeta José Hierro, que todos se hubiesen ido o muerto.

Ya asustó ese silenció a Azorín cuando dijo que Córdoba es una ciudad de silencio y melancolía y que en ella se escucha el alma de las cosas. También Rafael Álvarez Merlo decía de ella que cualquier silencio es más fuerte que la pregunta. Como callada la definió nuestro paisano Manuel Machado en su "Canto a Andalucía", y fue otro paisano nuestro, Rafael Laffón, quien dijo aquello de Córdoba, serena y parca. El gran poeta pontanés Juan Rejano, que tanto y tan bien la conocía, nos dejó escrito Oh, Córdoba, oh, panal de los silencios, y Julio Aumente: ¡Oh, silenciosa Córdoba callada, dormida en el rumor de la corriente!
El silencio que también describía Concha Lagos: Silencio dicen las torres, lo repiten las veletas...

Solo hay que pasear sus calles o sentarse tranquilamente cuando en muchas ocasiones el silencio, ese silencio especial, domina hasta nuestras propias conversaciones. Algunas veces, es un silencio que asusta.

viernes, 7 de diciembre de 2012

DESDE MI TORRE: LOS PATIOS CORDOBESES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD


Una de las grandes bellezas de la Córdoba íntima, de esas bellezas que hay que buscar por barrios antiguos como san Basilio, es la de sus patios, cuidados mimosamente durante todo un año para que en primavera sean una auténtica explosión de luz, aroma y color. Nada mejor para relajar los nervios que pasear por estas calles y adentrarse por esos zaguanes encontrándose uno con los múltiples milagros de la naturaleza. Trepan las buganvillas y los jazmines, las damas de noche y la hiedra de verde intenso; estallan en prismas matizados los geranios y las gitanillas, los claveles y clavellinas, las dalias y los tagetes, la flor del dinero, las rosas y los miramelindos... Desde la humildad de una maceta de barro, torneada por cualquier alfarero de La Rambla, o de una lata vieja y oxidada, la vida de las flores nos invitan a una contemplación plena de gozos...

Los patios cordobeses nos invitan a la serenidad, a la meditación, a la soledad que de vez en cuando el hombre necesita para encontrarse con él mismo. Me encanta, cuando el cuerpo me lo pide, pasear por estos quicios, patear sus calles enchinadas, escuchar el murmullo del silencio, y asombrarme ante el misterio de la anual reencarnación del color y los sentidos, y estremecerme con el sonido mínimo del agua resbalando en una fuente Me siento enano ante la belleza sencilla, pero sublime, de esta eclosión de abigarrada luz...


Patios para la conversación baja y casi conventual, patios para la siesta desde el paraíso de una mecedora de rejillas, patios para la voz de los poetas, patios en los que el tiempo se para y en los que no existen las prisas infartables. Patios para la meditación profunda, para el examen de conciencia reconfortable, para el reencuentro con uno mismo...

Ayer los nombraron Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, pero ya lo eran en mi alma desde hace muchos años: desde que pude milagrear la mirada y saber por esas macetas más de Dios que por la Biblia. Ya eran ellos patrimonio de mi vida sensorial, parte vital de mi existencia, fe en la creación del Universo, esperanza en la alegría de un cosmo abierto en pétalos, caridad eterna con la que alegrar la tristeza del prójimo...

Patios de Córdoba que soñaría Séneca en su Roma elitista y que cantaría Lucano. Patios de Córdoba que vencerían con sus hojas las espadas de abderramanes, literarios y eruditos alhakenes y poderosos almanzores. Patios a los que puso música Ziryab, por los que paseara Averroes, por los que dejase sus versos entre labios Ibn Zaydum, Juan de Mena y el Duque de Rivas... Patios que se dejaron cantar en la pluma de Góngora, en la de Luis Jiménez Martos, en la de Fernández Grilo, en la de Pablo García Baena, Leopoldo de Luis, Elena Medel y Juana Castro... Patios de los que enamorarse y para enamorarse mirando esos ojos de pura miel de las mujeres cordobesas... Patios para vivir y dejarse morir en ellos...

Hoy, sus humildes macetas ya son patrimonio de la humanidad, pero no patrimonio inmaterial, que es mentira. En Córdoba las flores tienen cuerpo: se sienten, se tocan, se acarician, se saborean como un buen "medio" de los altos "Moriles". Tienen estas macetas cuerpos de mujer. Son tangibles como los muslos de una buena hembra. Miro, me asomo a los patios cordobeses, y mi vida, tan vieja, vuelve a renacer de nuevo...


domingo, 22 de mayo de 2011

DESDE MI TORRE: UNA FERIA PARA DISFRUTARLA


Ayer, al filo de la madrugada, comenzó la extraordinaria feria cordobesa de Nuestra Señora de la Salud, que pone colofón al largamente festivo mayo cordobés. La Feria, situada al pie del Guadalquivir, allí por donde se quiebra a la cintura de la ciudad por chicuelinas, con su airosa y gigantesca portada, es una de las más tranquilas de cuantas conozco. Hay gente, claro que sí, pero jamás esas bullas para andar por sus calles que se sufren en las de Sevilla o Jerez. Aquí sí se puede entrar en todas las casetas, norma que me parece que instauró Julio Anguita en su época de alcalde, aunque sin avasallar y estando bien presentado, como es normal, aunque la mayoría de los visitantes tienen sus casetas de amigos, cofradías, asociaciones y peñas, entidades que proliferan por toda la ciudad califal. Las casetas suelen ser muy grandes, y por las altas temperaturas que se esperan siempre por estos días, casi todas gozan en su infraestructura de aire acondicionado, lo cual se agradece después de un buen paseo, unas copas y un copioso almuerzo. Da gusto pasear por sus amplias calles sintiendo el agua vaporizada y observando sus postes cuajados de gitanillas.

Si no han podido venir a las cruces ni a los patios, no pierdan la oportunidad para darse un garbeo por aquí y pasar un agradable rato en un recinto ferial amplio, cómodo y cuidado. Si además le gustan los toros, desde el 23 al 30 hay festejos taurinos para todos los gustos, aunque uno en especial me llame la atención con los diestros Enrique Ponce -que es como de la casa, tanto cariño se le tiene en Córdoba-, Morante de La Puebla y José María Manzanares, que lidiarán toros de Juan Pedro Domecq.

¿Le apetece el paseo? ¡Anímese!

domingo, 8 de mayo de 2011

LA HERMOSURA DE LOS PATIOS CORDOBESES


Pocas hermosuras en el mundo valen tan poco contemplar como la de los patios cordobeses en este Mayo florido. Es el principal atractivo de la ciudad en estos días anteriores a la larga, cómoda y luminosa Feria de la Salud, orilla del río. Los patios del casco antiguo, y muy especialmente los de las callejas del barrio de San Basilio, se abren a los visitantes mostrándoles una explosión de colores, olores y frescura que ponen en alerta gozosa los sentidos.

El próximo jueves, acompañando a dos grandes amigos sevillanos que vendrán a visitarlos, Antonio Villamor Sogo y Manuel Cepero Molina, presidente de la Fundación Machado, tendré de nuevo la gran oportunidad de dar rienda suelta a mis ojos para la dichosa contemplación. No me canso de animar a todos mis amigos, y a todos los seguidores de este blog, a que vengan a Córdoba aunque sea sólo para unas horas. Hoy, con el lanzadera Avant, cómodo, rápido y muy económico, en cuarenta minutos se encajan de Sevilla aquí. Un paseo por la Juderia servirá de aperitivo a la visita, acompañándose de un "Amargoso" en la típica "Bodegas Guzmán". Una tapita de salmorejo y otra de exquisito jamón de Los Pedroches, en "La Almudaina", nos dará el tono suficiente para adentrarnos de lleno en el mundo de las sensaciones, en esos humildes patios convertidos en auténticos jardines por las manos milagrosas de sus ancianos habitantes. Tras la visita, que jamás se les va a olvidar, el saludo a un gran flamenco y tabernero como es Juan Peña, que tiene su santuario del mejor beber y yantar muy cerca de donde las flores se desangran en un manantial de pétalos multicolores.

Si la prisa no es muy apremiante, se puede escuchar buen flamenco en el llamado Festival de los Patios, que se celebra en tres marcos impresionantes: en la explanada de la torre islámica de la Calahorra, junto al Puente Romano, en los jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos y en la Plaza de la Corredera, la gran plaza mayor de Andalucía. Junto a los artistas cordobeses, que son muchos y muy buenos, tendrán la ocasión de escuchar a "El Cabrero", si es que hace tiempo que no lo ha escuchado por ahí.

Para reponer fuerzas, y aunque crean que han probado la mejor tortilla del mundo en cualquier lugar, es necesario acudir a "Casa Santos", junto a la Mezquita, con fama internacional en las más diversas y sabrosas tortillas del orbe.

¿Que no se animan? Pues, en verdad que no saben lo que se pierden. La visita, bien merece la pena.


lunes, 2 de mayo de 2011

UN MES DE FIESTA Y ALEGRÍA EN CÓRDOBA


Ayer, con la batalla de las flores, Córdoba abría su mes lúdico por excelencia: el de las cabalgatas y romerías, sus cruces y sus patios, su cata de vinos, sus recitales poéticos, su temporada taurina y su feria de la Virgen de la Salud. Sus fiestas no son mutitudinarias, son para vivirlas con intensidad sin el agobio de tener que llegar por fuerza al clásico "millón de visitantes". Córdoba es más sobria que Sevilla, en todo. Ni mejor ni peor. Mantiene tradiciones como la de ayer que parecen pueblerinas, pero que no lo son. La luz y el color se aúnan con la familiaridad de los cientos de peñistas para vivir una fiesta sencilla en la que todos participan. La hoy ministra, Rosa Aguilar, no se perdió la cita recordando sus muchos años como alcaldesa, y participó de las desbordante alegría como una mujer más, como una mujer de las tantas que cantan sevillanas mientras arrojan claveles a su paso a los que disfrutamos de esta cabalgata singular.

Llegará ahora la hermosura de los patios, esos patios de barrios como el de San Basilio rebosantes de flores y cuidados todo el año por sus pocos moradores. Cosas sencillas, tradiciones humildes que no intentan competir con las celebraciones de otras ciudades. Córdoba es ciudad interior, metida para adentro en el alma de sus hombres y en sus estrechas callejas. Séneca nació aquí y vivió en ella tan sólo un suspiro, pero su espíritu parece que se quedó arraigado para siempre en el corazón de los cordobeses.

Invito a los amigos a girar una visita estos días a la ciudad califal. Sólo así podrán contemplar las bellezas secretas que atesora, el ánimo de sus fiestas, la incomparable hermosura de sus mujeres y la serena contemplación de sus monumentos.

Córdoba, queridos amigos, bien merece una visita en el llamado "Mayo cordobés".


domingo, 24 de octubre de 2010

SAN RAFAEL, EL GRAN CUSTODIO DE CÓRDOBA


Cuando llega este día, Córdoba se hermosea y se arcangeliza para acercarse a san Rafael, su gran Custodio y patrón extraoficial, ya que nadie se acuerda nunca de sus dos titulares: san Acisclo y santa Victoria. Rafael ganó la batalla a estos dos mártires hermanos y hasta a la copatrona de la ciudad, la Virgen de la Fuensanta. Hasta la misma copla lo canta:

Si dice que es cordobés,
no preguntes por su nombre:
que se llama Rafael.

Rafael está presente en todos los rincones, plazas, calles y patios de Córdoba. Hasta en su puente romano está Rafael presente forjándose en su más antigua iconografía de las manos de Bernabé Gómez del Río, el Rafael más cercano a las miradas, el más humilde, el más a la altura del pueblo y, sin duda, al que los cordobeses profesan mayor y más sencilla veneración uniendo con sus rezos a la gran urbe y al Campo de la Verdad. Un Rafael con una floresta de velas alrededor, y de promesas, y de miles de avemarías por el aire de la ribera... Ante él, siempre recuerda uno la hermosa soleá que le dejase a manera de ofrenda nuestro amigo y poeta, tristemente desaparecido, Joaquín González Estrada:

En la madrugá del puente,
a ver si se atreve el viento
a soplarle las velillas
que a San Rafael le enciendo.

O la no menos bella de Miguel Molina Campuzano:

Por cima el Puente Romano
¡Córdoba de los molinos!
San Rafael custodiándolo.

Desde la torre alberada, desde la más alta espadaña que vigila el antiguo caserío y las morenas carnes de la cercana sierra, el Rafael tallado en piedra de Pedro de Paz observa atento hace más de 350 años el afán de su gente, y dede el Puente Nuevo a la campechana Plaza del Potro, desde Puerta Nueva a la Plaza de Aguayos, desde la antigua estación que venía venir a los pasajeros de todo el orbe, desde la Plaza de la Compañía a los zaguanes de las casas, por la tierra y por el cielo, Rafaeles, Rafaeles...

Rafaeles en el aire,
Rafaeles custodiando
Córdoba de parte a parte.

Rafaeles por plazuelas,
Rafaeles por los patios,
Rafaeles por las calles.

En mil retablos vidriados
que hablan de su señorío,
Rafaeles por la sierra,
Rafaeles por el río.

Rafaeles,
Rafaeles,
Rafaeles...

En un vuelo, añil y oro,
Rafael desde la altura
vigila bien su tesoro.

Córdoba duerme serena
porque Rafael la guarda
en un estuche de almenas.

Y a mi mirada, tan nueva,
arcángeles van y vienen
todos con el mismo nombre:

Rafaeles,
Rafaeles,
Rafaeles...

A todos nuestros blogueros "Rafaeles", cordobeses o no, mi más sincera felicitación.

sábado, 22 de mayo de 2010

LLEGA LA FERIA DEL ALTO MAYO CORDOBÉS

PORTADA DE LA FERIA DE CÓRDOBA

Allí por donde el río le da una chicuelina a la ciudad, en los terrenos de El Arenal, donde se ubica el campo de fútbol de El Arcángel, desde hoy, y hasta el próximo día 30, se va a celebrar la gran Feria de la Virgen de la Salud, aunque, como pasa en Sevilla, ya desde ayer la mayoría de las "casetas" de empresas y agrupaciones tenían su clásica cena.

Es un feria totalmente distinta a la sevillana, pero bastante más cómoda y tranquila. Se puede andar tranquilamente, los pocos carruajes no agobian al recinto y -según dicta la ley ferial- se puede entrar libremente en todas las "casetas" sin la necesidad de buscar a un socio amigo. Aquí en Córdoba hay pocas, rondando las cien, pero todas son gigantescas y algunas, no sé que acuerdo municipal habrán tomado este año, son verdaderas discotecas de las que sales loco y con los tímpanos rotos.

La mayoría son de asociaciones, grupos de empresas, hermandades y peñas. Yo, personalmente, por aquello de que la comida es extraordinaria y tiene unas gambas y un ambiente de lujo, me decanto siempre por la de la "Peña Fosforito", en la misma portada y, cercana a ella, por la llamada "A mi Moriles", para aquellos a los que les guste el buen caldo de la localidad y la riquísima paletilla serrana de Los Pedroches. Una de las de más fama es "El Lagarillo", pero siempre estará de bote en bote y le será difícil entrar. Pero de seguro que no tendrá inconveniente en pasear con tranquilildad y pararse para almorzar o cenar allí donde le apetezca.

Desde cualquier barrio hay un excelente y rápido servicio de autobuses, por lo que debe dejarse de coche, y más si va a tomarse unas copas que es lo que está mandado en estas ocasiones.

¿Toros? Bueno, la plaza es muy grande, además de cómoda, y nunca suele llenarse al menos que viniese José Tomás, que este año, por su grave cogida en México, se ha caído del cartel para el gran cabreo de la empresa. La verdad es que los carteles son muy endeblitos. Dos novilladas, cinco corridas de toros y una de rejones, más la becerrada que se celebra el día 31 en homenaje a la mujer cordobesa -donde sólo pueden entrar mujeres-, componen el elemento taurino, del que ya se dice que se ha caído también José María Manzanares, que es la que yo tengo comprada para haberlo visto junto a Enrique Ponce y Miguel Ángel Perera, y en la que no se sabe todavía quién lo va a sustituir. Córdoba, cuna de grandes nombres para la historia del toreo, es muy cicatera en carteles de renombre; quizás por eso yo he asistido a algunas corridas donde sólo se veía cemento. Estas cosas hay que cuidarlas en plazas de primera.

Pero lo importante en la Feria, de aquí o de allá, es pasárselo bien, dar con los amigos adecuados y dejarse llevar... No otra cosa que una feria es la propia vida. ¿Que si merece la pena venir? Pues claro que sí, siempre se encontrará uno con alguna sorpresa y, por supuesto, con la hospitalidad de los cordobeses. Ah, y con la visión -que sólo por eso bien vale la visita- de las maravillosas y guapísimas mujeres cordobesas.

viernes, 7 de mayo de 2010

LA HERMOSURA DE LOS PATIOS CORDOBESES

Ya se pueden visitar en pleno esplendor los patios cordobeses, esa explosión de hermosura, luz y color que corre desde el Alcázar Viejo y San Basilio, hasta la Axerquía, San Agustín, San Lorenzo o Santa Marina.
Caminar por estas calles y entrar en esos recintos vecinales a cualquier hora del día, es un auténtico placer, un remanso para el espíritu y un milagro para los ojos. No hay que buscar nada más, sino el sol reverberando en las blancas paredes, en la mínima fuente o en el pozo, en las losas o los enchinados del recinto.

Sólo el aroma y el color de las flores y la vegetación, nos harán sentirnos en otro mundo, lejos de las prisas, para sumergirnos en un mínimo paraíso de sensaciones.

Es el mes de mayo. El mes de Córdoba, en el que se van entrelazando día a día las cruces callejeras, la jaranera cata y la feria. Pero la Córdoba íntimista es ésta: la del mimo y cuidado del espacio vital, la de la cal brillando, la de las macetas estallando de geranios y claveles, donde en los rincones se engancha la hiedra y sube la buganvilla milagreando rojos hasta el alto cobertizo.

Disfruten amigos, de este anual misterio de una primavera encendida en los corrales donde habita el pueblo.

jueves, 6 de mayo de 2010

ANTONIO GALA INAUGURA LA XXVII CATA DEL VINO DE CÓRDOBA

Con un discurso muy a sus modos y maneras, bellísimo en su prosa, riquísimo en su historia, preñado de amor a su ciudad adoptiva de Córdoba, y enriquecido con unos toques de humor geniales, Antonio Gala inauguraba ayer al mediodía la XXVII Cata del Vino de la Denominación Montilla-Moriles dedicada a su persona.

Fue una oratoria amena dedicada a exaltar el potencial de Córdoba en esta materia, que supo habilmente entremezclar con la historia vínica de Noé, el pasaje evangélico de las bodas de Caná, la religión de los primeros dioses báquicos, algunos "rubaiyat" del poeta persa Omar Kheyyam y un poema de su propia cosecha dedicado a esta ciudad en la que se siente como en su casa.

Hizo una encendida apología defendiendo a Córdoba como Capital Cultural para el 2016 y quiso explicar a quién perteneció el bastón que en esta ocasión le acompañaba, que era el único que tenía "Manolete", regalo de un aficionado mexicano, y que doña Angustias, la madre del gran torero, quiso que tuviese para siempre Antonio Gala.

Estaba tan a gusto que afloró en él esa vena irónica que poseen los grandes creadores, y se permitió algunas licencias ciertamente muy comprometidas para nada favorables a algunas ciudades españolas. Licencias que bien pudo guardarse porque en el corpus de su discurso nadie las hubiese tenido en menos. Estuvo brillante, genial, dicharachero y cordial, gozando en un ambiente que sentía fiel y seguidor de su palabra: sonora y precisa, como casi siempre.

LA VIII EDICIÓN DE LA FERIA DEL CABALLO DE CÓRDOBA

Desde hoy y hasta el día 9 se desarrolla en Córdoba, dentro de los muchos actos del mayo festivo, la VIII edición de Cabalcor, uno de los más grandes referentes mundiales del mundo equino, auspiciado por la Asociación Córdoba Ecuestre, siempre en defensa del Pura Raza Español.

El marco es totalmente envidiable: las Caballerizas Reales, situadas junto al Alcázar de los Reyes Católicos, en la que hoy día es una pena que no habiten sus legítimos moradores y se dedique para cenas de congresos, presentaciones y actos de cierto relieve. En ellas, mandada a construir por Felipe II, estuvo la alta escuela de equitación, y es aquí donde se fraguó el proyecto genético de conseguir el auténtico caballo andaluz.

Estos días, los amantes de los caballos tienen aquí una cita obligada para contemplar las hemosísimas estampas de las mejores cuadras cordobesas, el concurso de alta escuela, la doma clásica y los saltos. Podrán admirar el espectáculo ecuestre "Pasión y duende del caballo andaluz", en el que van a participar veinte jinetes acompañados de amazonas cordobesas y una treintena de caballos de las más prestigiosas ganaderías.
En esta VIII edición hay actividades para todos, para los pequeños y los mayores, actividades lúdicas, espacios sobre las labores propias de la cría caballar y espectáculos. Estos días, solamente por la presencia de Cabalcor, es una buena excusa para acudir a Córdoba y visitar de paso sus célebres patios en el cercano barrio de San Basilio.

miércoles, 5 de mayo de 2010

CÓRDOBA ABRE LA XXVII CATA DEL VINO


¿Quién se niega a tomar una copa de buen vino si te la ofrece una mano femenina y con esta sonrisa especial? Así de guapas y simpáticas son las cordobesas.

A partir de hoy a la una de la tarde, en homenaje al escritor Antonio Gala, y hasta el domingo, día 9, todos tendremos la oportunidad de probar los excelentes caldos de la Denominación de Origen Montilla-Moriles en todas las variedades de finos, amontillados, olorosos, blancos jóvenes, Pale Dry y Cream o Pedro Ximénez. Junto a estos vinos, que se habrán de beber con prudencia y ordenamente, la Cata cuenta también con una gran oferta de productos gastronómicos, que por algo, como decía el cronista de la ciudad, mi buen amigo Miguel Salcedo Hierro, la tapa es novia de nuestros vinos.

Para amenizar la bebencia y convivencia, qué mejor que una buena conversación entre amigos y estar atentos a las muchas actuaciones flamencas y folklóricas que tendrán lugar en el recinto durante el desarrollo de la misma. En esta mini feria de los olores y sabores, siempre es bueno cumplir lo que nos anuncian del "consumo responsable". Sólo así podremos pasar una velada agradable sin tener que soportar los efectos de una ingesta abusiva. La Cata de Vino de Córdoba, totalmente asentada ya como una de las actividades más importantes del largo mayo cordobés, es una buena ocasión para hacer amigos o para volver a reencontrarse con aquellos a los que no vemos desde hace algún tiempo. ¡No se puede faltar a esta cita!


(Foto: Rafael Mellado)

viernes, 30 de abril de 2010

UNA NOCHE ENTRAÑABLE CON JORDI ESTADELLA


Esta mañana me he desayunado con la noticia de la muerte del popular presentador y doblador de películas Jordi Estadella, y al momento he recordado la noche mágica que tanto mi mujer como yo pasamos junto a él, su compañera y un amigo sumiller, en Córdoba.

Recuerdo que mi mujer y yo fuimos a cenar al mesón de mi "hermano" Juan Peña, y allí nos presentó mi amigo Manuel María López Alejandre (atrás en la fotografía, con camisa celeste), uno de los mejores expertos del mundo en materia de vinos y Secretario del Consejo Regulador de la Denominación Montilla-Moriles. Nos dio mucha alegría el conocerlo personalmente y, al momento, nos dimos cuenta de su sencillez, de su gran sentido del humor y de su extraordinaria devoción por la gastronomía. Su compañera sentimental era tambien ciertamente maravillosa. Tras tomarnos unas raciones y unos vinos, López Alejandre, que es un guía excepcional de los templos tabernarios de la ciudad califal, nos llevó de una a otra taberna del casco antiguo, rematando en la célebre de "Santos", frente de la parte oriental de la Mezquita, especialista en las más variadas y exquisitas tortillas de todos los gustos, lugar que es donde se tomó ésta instantánea para el recuerdo. Santos, con su habitual habilidad en los menesteres culinarios, le hizo en un momento un plato de natillas a manera de tarta con el nombre de "El Semáforo", que era el programa que Jodi presentaba por aquellos años en TVE con dirección de Ibáñez Serrador y la colaboración de Marlen Moreau y Asunción Embuena.

Él tenía muy buen saque tanto para la comida como para la bebida, y de allí nos fuimos al sitio encantador que es la Plazuela de la Luna, en la misma muralla cordobesa, una plaza recoleta donde el mesón del mismo nombre nos puso unas mesas para seguir la velada, a la que ya se unió mi "hermano" Juan Peña y su mujer, y el cantaor y guitarrista Arango. Hubo cante por parte de varios amigos que se fueron incorporando a la noche, yo recité algunas cosas relativas a Córdoba, y el propio Jordi, con esa voz sonora y magnetizadora que tenía, también recitó algunas hermosas composiciones...

Lo cierto es que se nos hizo de día allí. Los acompañamos al hotel, recogieron sus cosas y los llevamos al AVE López Alejandre y yo cerca de las ocho de la mañana. Muchas veces, las cosas bellas surgen así: sin buscarlas, de improviso, sin planificación alguna. Eso fue lo que ocurrió en aquella noche entrañable e inolvidable que tuvimos la suerte de compartir con él.

¡Descanse en paz quien nos distinguió con unas cuantas horas largas de amistad!

jueves, 29 de abril de 2010

CÓRDOBA EN FIESTAS: LAS CRUCES DE MAYO

Hoy empieza oficialmente la celebración de las Cruces de Mayo en Córdoba, algunas tan hermosas como esta situada en el patio principal del Palacio de Viana. Hay cruces hermosísimas por todos los rincones de la ciudad, aunque verdaderamente son más hermosas las situadas en algunos patios populares o en los atractivos rincones históricos que plagan la ciudad intramuros.

El ayuntamiento celebra estos días un concurso para premiar aquellas mejor adornadas y con el recinto más cuidado, dividiéndolo en tres modalidades: las situadas en zonas histórico-artísticas, las de las zonas modernas y la de los recintos cerrados, oscilando los premios en 1.165 euros para la que quede en primer lugar, según el jurado, y los 665 para la tercera.

Normalmente, salvo sitios tan singulares como el de la fotografía, alrededor de la Cruz, siempre organizada por asociaciones, peñas, hermandades o grupos de vecinos, se montan unos mostradores para vender bebidas y tapas, y se bailan "sevillanas" en un horario que se estira desde las 12 de la mañana hasta las 2 de la madrugada. La juventud, que es la que más asiste a las cruces, se lo pasa a lo grande charlando, bebiendo y bailando en esta miniferia que dura sólo cuatro días, hasta el domingo 2 de mayo.

Paralelamente a esta manifestación popular, se celebra en la célebre Plaza de las Tendillas, que es el corazón de la ciudad, el Concurso de Academias de Baile, que alcanza este año su XIX edición, rematándose el domingo con un pasacalles de academias por el bulevar del Gran Capitán.

Es el precalentamiento para la multitudinaria Cata de Vino, cuya inauguración será el próximo día 5, para el refresco del Concurso de Patios, y para la espera ansiada de la larga Feria. Las cruces de Córdoba bien merecen una visita tranquila por el casco histórico para sorprendernos con tan bellos lugares, recoletos, cuajados de flores. Un placer para la vista y un remanso de tranquilidad para los nervios.

lunes, 26 de abril de 2010

CÓRDOBA EN FIESTAS: LA BATALLA DE LAS FLORES

BATALLA DE LAS FLORES

Ayer, con la cabalgata de la "Batalla de las Flores", organizada por la Federación de Peñas Cordobesas, se daba, prácticamente, el pistoletazo de salida a todas las fiestas que durante todo el mes de mayo desarrolla esta ciudad. Es el mes largo, como ellos le llaman. Se inicia con esta hermosa tradición de carrozas adornadas de flores de papel, desde donde las guapas mujeres de Córdoba tiran miles de claveles a las muchísimas personas que se dan cita en el Paseo de la Victoria, que ellas devuelven de nuevo.

Es, si se quiere mirar así, una tradición pueblerina, pero llena de encanto. Yo soy de los que opino que las tradiciones populares jamás deben perderse, a menos que sean esas brutales donde se tiran cabras u otros animales desde las torres de los campanarios, o aquellas a los que a los toros, sin que un hombre se juegue la vida con él, se les hacen mil barbaridades. Esta es una fiesta simple donde la hermosura de las cordobesas se pone de manifiesto en cada rostro de mujer. Es la ciudad -lo siento por mi Sevilla- donde hay más mujeres hermosas, de una belleza especial, por metro cuadrado.

En Córdoba hay un gran entramado asociativo. Raro es la persona que no está vinculada a una peña de las cientos que hay en la ciudad dedicada a todos las aficiones: taurinas, flamencas, futbolísticas, recreativas, culturales, de pesca, de caza... Es más, la Federación de Peñas con su Presidente -desde hace varios años es mi amigo Francisco Castillero- tiene un gran poder en las decisiones de la ciudad. Es la que organiza esta singular "batalla", las romerías, el Pregón de San Rafael -que es el más importante de cuantos se dan en Córdoba-, el Festival Flamenco del Alcázar y la cabalgata de Reyes Magos, entre otros eventos como peroles multitudinarios, el Concurso de Saetas, el de la Copla, etc., etc.

Bueno, pues a partir de ahora, del 29 de abril hasta el 2 de mayo, tendrán lugar las "Cruces" por el centro, la Judería y barrios de la periferia. El día 2 se celebra la célebre romería de la Virgen de Linares. Del 5 al 9 tiene lugar la "Cata del vino de Montilla-Moriles". Del 5 al 16 vendrá la visita obligada a los patios, cuidados mimosamente por sus vecinos durante todo el año, en los que destacan los del barrio de San Basilio, que son auténticos vergeles en este mes cordobés. Del 16 al 20 -por aquello de la ciudad de la tolerancia y el mestizaje- se celebra el Festival de Blues, finalizando el mes con la Feria del 21 al 29, que creo es la más larga de toda Andalucía.

Esta Feria es totalmente diferente a la de Sevilla. No tiene nada que ver. Hay muy pocas casetas particulares -aunque todas son libres- en las que, por ley, te deben dejar entrar, pero siempre te dicen que están llenas. Son, claro está, la de los señoritos. Aunque los cordobeses le digan a usted que se puede entrar en todas es mentira, a menos que llame usted a la Policía Local. Las demás son grandes, con música estridente y de todos los estilos, casetas (negocios) para hacer dinero. No quiera ver un paseo de caballos tal como conocemos en nuestra ciudad o en Jerez, habiendo sido Córdoba, precisamente, con sus Caballerizas Reales, una de las principales sedes de este elemento equino de tanta elegancia. Es distinta. No son comparables. En la feria cordobesa se puede pasear tranquilamente y recibe uno la lluvia difuminada de aquellos chorritos resfrescante que nos pusieron cuando la Expo. La portada es sensacional, preciosa, y supera con creces los ciento y pico metros de largo. Eso sí, siempre, desde hace muchos años, que van para más, es la misma. Pero ya digo, hermosa, impactante, reflejando la torre de la Mezquita y sus arcos interiores. Los sistemas de autobuses ganan a Sevilla, aunque también es verdad que Córdoba goza, afortunadamente, de un tercio de nuestra población. Ciudad, ciertamente, habitable y cómoda, en la que además está todo muy bien organizado.

Yo, amigos blogueros, les invito a vivir algunos días de este ocio compartido por todos los rincones. Córdoba, en Mayo, es una tentación tan grande como aquella de la célebre manzana bíblica que Eva le dió a probar al pobre de Adán. ¡No se pierdan estas fiestas, porque merecen la pena!