miércoles, 31 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: ¡VAYA LÍO!


Ya está bien de duración esta comedia trágica que parece no tiene fin. Todos los días nos levantamos con una mentira distinta en el caso Puigdemón. No sabemos si el gachó es el que se está riendo de nosotros o si es el propio Gobierno el que lo hace, o si el que ha descubierto parte del pastel, por casualidad, es uno de los cámaras del programa de Ana Rosa, que ya nos cuenta que es ella la que ha acabado con el procés catalán, filmando el móvil de Comín.. La cosa tiene guasa, y lo malo es que, entre chiste y chiste, la cosa está costando un pastón, con lo mal que nos anuncian que están las arcas para las pensiones. El expresidente, o presidente, o futuro presidente, o como quieran llamarle, no se aloja en la Fonda "El Ocho", sino en la suite de un 4 estrellas de Bruselas. ¿La paga Montoro, es decir, nosotros? Es que a estas alturas tenemos una desinformación total, y de lo poco que sabemos -con más grillos que jaulas-, es por medio de Antena 3, la Cuatro y la 5 en sus tertulias matinales, ya que de la estatal, la 1, te puedes fiar menos que de un borracho cuando llega a un paso de cebra.

Unos dicen que se ha ido, que ha tirado la toalla. Él dice que no se va, que a quién se le ocurre eso. Ayer asaltaron el Parlamento catalán y los de Ciudadanos tuvieron que salir escoltados. Y el Gobierno, como siempre de soberbio, más callado que una puta en Cuaresma.

¿Quién se cachondea de quién? Muy sinceramente estimo que están jugando al gato y al ratón con todos nosotros, pensando, como siempre, en que todos los españoles -a excepción de ellos, de los que nos mandan- somos gilipollas. ¿Dónde está la Gurtel y el montón de casos que se están tapando con esta comedia catalana? De acercamiento, de charlar, de acercar posturas políticas, nada de nada. Es decir, todo lo contrario a lo que la política debiera ser.

Bueno, amigos, a esperar tocan, Ya llegarán las elecciones y la hora de nuestro himno: "Tararí, tararí. tararíííí... ¿Para cuándo que el voto en blanco sirva para echar a todos los que se han instalado, a costa del pueblo, en un paraíso?


martes, 30 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: NO ESTOY EN LAS REDES DE FACEBOOK NI TWITTER, NI EN LAS DE ISLA CRISTINA


Mis amigos se impacientan casi siempre porque no comprenden cómo es que yo no estoy en eso que llaman las redes sociales, y muy especialmente en aquellas que hacen furor y que me parece que se denominan -lo miro en san Google-: Facebook y Twitter. Ya lo otro, que me parece que le nombran WhatsApp, aunque los propios le llaman "guasa" -ciertamente un coñazo-, al menos te deja la posibilidad del contacto familiar, aunque también algunos de estos familiares sean unos petardos al lanzarte un timbrazo a las siete de la mañana y no te dejan el bendito placer de dormir cuando aún el alba no se arranca por el Este. Pero, nada, que hay que darle a la tecla, que se debe molestar al personal, que hay que provocar la diana del cuñado o del amigo sí, o sí. ¡Joder con la comunicación! Si cada mensaje de estos los cobraran a un euro mínimo ni el mayor de tus amigos, ni el más pérfido de tus cuñados, te molestaría a horas que no son propias, y tampoco en las lógicas. La pela, es la pela, como dicen los catalanes, y todos estos mensajes desaparecerían de la noche a la mañana. ¡El dinero es lo más listo que creó el género humano!

Me da mucho coraje no poder contestar a cuantos me escriben y me envían cosas con un cariño de marcado carácter emocional y de un gran interés cuando se trata de materia de Flamenco, y hasta de cosas particulares. Pero, a mi edad, y antiguo como soy, me gusta más una carta en el buzón de mi querido Daniel Pineda Novo, escrita a mano, que estas cosas frías de Facebook, de Twitter o de WhasApps. Ni me voy a convertir en inglés por estos léxicos que bien hubiesen podido cambiar la RAE . Odio los anglicismos con la gran riqueza que tiene nuestro idioma.

Bueno, que no me voy a enrollar, que sólo quiero decirle a mis amigos que me perdonen si no contesto a sus mensajes de estas redes, que no estoy en ellas, que no me meto aunque me paguen la mensualidad, que no es necesario de que yo bucee en estos líos desperdiciando mi poco tiempo. Ni en las redes marisaladas de mi querida Isla Cristina quiero estar preso. Para redes de las que te aprisionan de verdad, las de las medias hermosas de una guapa mujer. Cervantes escribió lo que escribió sin nada de esto, sin estar conectado. Sólo con su mundo real nos describió cómo era España y qué es España. Y miren si don Miguel está de plena actualidad, y no dejará de estarlo nunca.

Os ruego que no os enfadéis con este amigo que sólo ha tomado la decisión de no correr en el mismo raíl de sus charpas de siempre. Cada uno toma el camino que cree preciso. Y el mío, os valga o no, es éste. Y bien que lo siento; pero también es verdad que me reconfortaría más si pudiéseis comprenderme.

DESDE MI TORRE: SEIS AÑOS YA DE QUE TE FUISTE


Cada vez que llega esta fecha es un trago de los gordos, de los más difíciles de tragar. Cuando llega el 30 de Enero ni quiero que me silbe el aire, que nada me moleste el tiempo, que nada estorbe ese pensamiento que sólo me lleva a ella, a esa mujer bonita con la que compartí más de cuarenta años de mi vida y con la que tuve tres hijos maravillosos: Myriam, Pablo y Emilio. La vida es un camino muy difícil, porque a uno se le queda la pena de que no ha hecho todo lo posible con su pareja para hacerla más feliz.

Ni puedo arrepentirme nunca de mi relación, de mis fallos y mis dudas, ni creo que deba autoanalizarme cada día pidiendo perdón a Dios por mis posibles errores. La quise con locura desde que yo tenía apenas 15 años. La amé como jamás he amado a otras tentaciones de la vida. Todos nos equivocamos en caminos tan largos. Pero ella fue la estrella que me guió y la esperanza que me mantuvo en los días de mi trayectoria., esa que se debería haber cortado antes que la de ella: tan jovial, tan alegre, tan cachonda en sus expresiones, tan Lola. ¡Lola pura!

Tendría que cumplir más de cien años para parecerme a ella en las más mínimas cosas. Fue todo un ejemplo para mí, para sus hijos -a los que dedicó sus últimas palabras-, y para sus nietos, aunque se perdió los nacimientos de su Lola y su Bruno. 

Mis hijos apenas si me han visto llorar a lo largo de mi vida, sólo cuando su madre, a la que no dejé de acariciar sus manos tras tres días de expiración, se me fue para siempre. A mí se me arrancaba la vida con su muerte.

Ya he rehecho un poco mi vida con una mujer que ellos han aceptado: por buena, por sensible, y por creer que ha sido la propia Lola quien me la ha puesto en el último camino, antes de que Dios quiera que cruce la oscura esquina en la que no sabemos qué encontraremos.

Cuando llega el 30 de Enero todo se me va a pique. Y sí sé porqué. No hace falta que nadie me lo pregunte.

Voy llorando por dentro
sin que nadie se entere.
No hay pañuelo en el mundo
para enjugar mi pena.
Aquel treinta de Enero
se me enfrió la vida
clavándome el puñal de su miseria.
Triste momento, para siempre imborrable.
Todos llevamos un dolor, o un misterio,
en la cruz de la vida.
No fue fácil la mía.


lunes, 29 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: UN POQUITO DE POR FAVOR, SEÑORA AMBROSIO


Le he tomado el título prestado a un actor paisano suyo -el señora Ambrosio es mío-, a Fernando Tejero, que acertó, equivocándose con lo que quería decir, con esta frase que se ha hecho muy popular y que aún maneja el personal cuando llega alguna que otra ocasión para introducirla. De ninguna de las maneras quisiera meterme con usted en esta página que sólo refleja mis pensamientos sobre personas e instituciones. Recuerdo que allá en el año 2000 inicié una serie diaria en la COPE, en Radio Popular de Córdoba, la ciudad que usted preside, enviándole un poema diario a quien entonces era su alcaldesa y buena amiga mía, Rosa Aguilar, con el título de "Buenos días, señora alcaldesa". No sé si alguna vez me descubrió el pastel, o no, aunque jamás me dijo nada y seguimos con la misma amistad. Quien pareció muy cercano a acertarlo, a pesar de que tenía sus serias dudas, fue el por aquel entonces delegado de festejos. En versos, muy cameloncios, como exigía el guión, le daba caña cañí de la buena, aunque siempre con el respeto debido que siempre he profesado a todas las personas con las que me he cruzado en mi vida. En este mismo blog, si usted se anima a la lectura, están publicados todos aquellos poemas cachondos que se preocupaban de manera jocosa del devenir de las cosas ciudadanas.

A usted aún no tengo la suerte de conocerla personalmente. De seguro que llegará el día. Soy muy paciente para los encuentros que sólo Dios propone y auspicia convirtiéndolos en casualidades. Pero, claro, la conozco evidentemente por la prensa, por la radio y por algún que otro reportaje de Canal Sur, y lo que más me preocupa de usted es que tiene una nómina de sonrisas eternas, pero una corta nómina, por no decir ninguna, de realizaciones en pro de esta Ciudad que espera más agilidad suya para resolver los muchos problemas que tiene la Córdoba que usted preside. Gobernar con el apoyo de otros siempre es muy difícil, pero para una mujer nunca deben existir barreras. Rosa las tiró, y las derribó con la valentía y gallardía de su carácter. Usted debe hacer lo mismo. Tal vez menos viajes como representante de las ciudades del Patrimonio y más andando calles y barrios para dar con las soluciones que preocupan a los cordobeses, que son muchas, doña Isabel, más de las que usted se cree.

Córdoba, salvo la excepción de algunos lugares de la Judería, que es por donde pasan los turistas, es un basurero, un vertedero, por mucho que usted diga emplear a Sadeco en la limpieza diaria de cada día. Hay fuentes, como la de la glorieta moderna de Ibn Zaydun, que no funcionan desde hace años, casi desde su inauguración, y sus palmeras presentan un estado lamentable. La de la Plaza de las Tres Culturas, entrada desde el AVE a la Ciudad, ha vuelto a recuperar su frescor hace unos días tras muchísimos años de abandono. La Plaza de la Noria de Poniente es un vacie..., y le hablo de la cercanía que más conozco. Me imagino que todas las barriadas tengan sus propias quejas, muchísimas, como los habitantes de la Avenida Parque, en la que han talado árboles y más árboles sin reponer ninguno.

Un poquito de por favor, señora Ambrosio. Cuando doña Soledad Becerril llegó a ser alcaldesa de Sevilla, se notó en pocos meses su mano femenina, el cuidado de los parterres, el amor a las plantas en sus jardines y avenidas. Se notaba que mandaba una mujer en la Ciudad. Eso es lo que esperamos los cordobeses, y los que no siéndolos estamos aquí censados, de usted: un poquito de por favor para vigilar más de cerca a esta Ciudad que la tiene como alcaldesa.

Es que no ha hecho nada por ella desde que accedió a la alcaldía en 2015. Y mucho que me extraña. Nacimos, usted y yo, el mismo día: el 18 de julio -por aquello del lógico movimiento de nuestros padres- aunque le llevo 21 años de vida y experiencia. Los dos somos del horóscopo Cáncer: ser sensible, intuitivo, trabajador, incansable en nuestros afanes. Algo falla. O usted viaja mucho o yo me preocupo en demasía por cuestiones que sólo a usted le pertenecen. 

El día de san Antonio de hace 3 años tomó usted posesión de la alcaldía, aunque con serias hipotecas. Recomiéndese al santo no para pedirle novio, que bien casada está usted, sino para que le ayude en esa gestión tan difícil que es ser alcaldesa de Córdoba, en la que queremos verla, como a Rosa, patear su calles, tomando notas en su cuaderno de campo y poner a trabajar a todo el mundo que esté a su cargo. Para llegar a eso, lo primero está en que ellos reciban el ejemplo de que la primera que trabaja es usted, como a toda Córdoba le demostró Julio Anguita.


DESDE MI TORRE: SI NO ES POR MOLESTAR...


Respeto, y lo saben todos aquellos que siguen este blog -con muchas visitas y casi huérfano de comentarios- esa manifestación maravillosa que es nuestra incomparable Semana Santa, única en el mundo y referente en el mundo cristiano, aunque, y no es por molestar, y lo he expresado en algunas ocasiones, como en el comentario del 22 de noviembre de 2016, creo que el tema procesional se está pasando de gordo en el tejido de la Ciudad. Ni todos los sevillanos somos semanasanteros, ni todos los valencianos falleros, ni todos los gaditanos carnavaleros. Todo tiene un justo medio, sin querer entrar, por no molestar, en el tema constitucional ni en el religioso, ni en el más importante: que es el tema ciudadano. ¿Molestan más los veladores que dan vida a la Ciudad y en cuyos bares, aunque en precario, se le da trabajo a mucha gente, que una cofradía que sale cada dos por tres, por pelito que voló en el calendario, que cierra las calles, que impide que los vecinos del área acotada puedan llegar a sus domicilios? 

Recuerdo, era yo un jovencito, cuando el vasco monseñor Cirarda, obispo auxiliar de Sevilla, ofreció su Pregón en 1965, al que asistí por la insistencia de mi padre, tan preocupado en que llegara a hacerme cura. Él, el obispo, tuvo muchas dudas, grandes dudas de que su proclamación hubiese sido la adecuada por el anacronismo del puesto que ejercía con la manifestación de una Ciudad que todo lo basaba en la devoción a sus imágenes populares.Con una frase cesárea, se metió a toda una Sevilla fácil en el bolsillo: "Pero vine a Sevilla; y vi; y creí." El tristemente desaparecido Teatro San Fernando se caía abajo con la palabra cálida de este vasco al que no le gustaba la Semana Santa sevillana cuando llegó, ni de seguro que cuando se fue, aunque las formas son las formas.

Mi transformación ha sido la contraria: tanto y tanto me metió mi padre en el mundo de misas, rosarios, novenas, quinarios, triduos, predicaciones, misiones populares, cofradías y otras historias, que me convirtió en lo que hoy soy: un niño grande con casi 70 tacos de almanaque al que le gusta el arte que hicieron sus orfebres, sus bordadores/as, sus floristas, sus vestidores, sus miles de seguidores, su ambiente, su parafernalia..., pero niño rebelde al que jamás le ha gustado la Semana Santa, ni la Feria. Un sevillano atípico, que no es mejor ni peor al que siempre se considera cabal por ser fiel en su Semana Mayor, en su Feria y en su Rocío, o cuando tercie, que siempre está el sevillano -y yo lo soy por partida doble por mi nacencia trianera- dispuesto a la jarana.

Leo todos los días el ABC, y El Correo, y el Diario de Sevilla, y raro es el día que no me encuentre una fotografía en portada con alguna procesión pasando por las calles sevillanas. Mi primo, José Antonio Rodríguez Benítez, uno de los grandes expertos en esta materia, me va a echar una bronca cariñosa por mi desconfianza cofradíera. Espero que sea leve. Soy creyente como el que más, aunque ignoro si hay baremos para medir estas cosas que no deben medirse y, tal vez por mis creencias, creo que debemos llevar a nuestras imágenes en el amor popular y a Dios en nuestros corazones. Jamás es bueno que saquemos a nuestros ídolos cada dos por tres como antiguamente hacían los romanos con sus dioses.

Que no es por molestar, hermanos, de verdad que no. Pero creo que el respeto debe ser para todos, y no sólo para aquellos que, cuando les viene en ganas, rompen el ritmo de toda una Ciudad porque su Cristo o Virgen son los más importantes, más que la propia Constitución. ¿Se unirán alguna vez todas las hermandades, con capirotes o sin ellos, para salir sus miles y miles de hermanos a la calle reclamando una justicia social responsable, que es la que nos pertenece? Miles de estos nazarenos de una hermandad, probablemente, estén en el paro y apenas si les alcance la paga para vivir; están abandonados por parte de quienes tienen la obligación de velar por ellos: Gobierno, Junta, empresas..., pero sólo se manifiestan para fiar sus vidas en los días procesionales.

Cuando me demuestren lo contrario, posiblemente me una a ellos.

domingo, 28 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: MIGUEL ÁNGEL TAMARIT SOBRE CÁDIZ Y LOS GADITANOS


Por su porte no se puede decir que pase hambre ni que tenga la obligación, para sobrevivir, de irse al puente de Carranza a pescar mojarritas. Tampoco he tenido oportunidad de palpar sus manos, de seguro que con menos callos que un cirujano de pediatría. Llevo 23 años viviendo en Córdoba, en esta Alemania del Sur, como así me la definiera mi amiga periodista, neoyorquina, Estela Zatania: ciudad difícil donde las haya, muy acomplejada por su propio comportamiento, envidiosa y enfrentada con Sevilla sin un motivo lógico, a no ser por la frase que un buen día dijo Antonio Gala, al que quieren apropiarse, aunque no sea cordobés, sino manchego de Brazatortas: Sevilla es muy ombliguista, pero es que tiene un ombligo tan bonito...

Este señor, al que conozco sólo por salir en la prensa cordobesa cada dos por tres como uno de sus poderes fácticos, de sus empresarios de pro, de los que le han dado la mano a prebostes, alcaldes y altas instancias de la realeza, creo que tiene la cultura justita para arrear pavos por la Navidad camino de algún mercadillo. Como si ya no tuviésemos bastante con la Andalucía que nos pintan hasta nuestros propios gobernantes, a este Presidente de la Asociación de Empresas y Servicios de Córdoba (Asfaco) y dueño del grupo aeronáutico Faasa, no se le ocurre otra cosa que meterse públicamente con los hombres de la tierra más antigua de España: Cádiz, aseverando en su manifiesta incultura que: "Es complicado invertir en Cádiz, porque son graciosos, pero no trabajan". Su hijo, que, al parecer, aún es más ocurrente que el padre -según el progenitor tiene mucha sorna-, una vez le dijo a un consejero, evidentemente que de la Junta: -¿Cómo se te ocurre abrir ahí una fábrica  si los gaditanos no trabajan? Y don Miguel Ángel: ja, ja, je. je, ji. ji, celebrando la gracia de su retoño.

Córdoba, me parece que lo tiene que saber don Miguel Ángel, es la segunda provincia con más parados de Andalucía, con un Parque Joyero que no funciona, con un Palacio de Congresos que nunca se termina, con una alcaldesa, Isabel Ambrosio, más parada que un reloj de caramelo, con unos trenes de cercanías que todavía no van a ninguna parte, con una suciedad apabullante por su calles, a excepción de ciertos sectores de la Judería, una ciudad muerta, deprimente en su manifiesta soledad. ¿Es una clara señal del trabajo cordobés?

El cordobés, con un euro o 0'80, redime sus penas en la copa vidriada de un "medio". Se conforma sólo con eso y con decir que Córdoba es muy senequista, tal como apostilla don Miguel Ángel. Pero, claro está, como el que dice lo que no debe escucha lo que no quiere, yo le digo a don Miguel que no tiene la más mínima idea de la historia de su Ciudad. Séneca vivió en Córdoba -y aún no se sabe si es cierto si nació aquí- los diez primeros meses de su vida, por lo que poco pudo influir, para nada, en el ánimo, filosofía y forma de vida de sus posteriores ciudadanos. El cordobés, y tengo muy buenos amigos nacidos en esta tierra, está acomplejado con su tierra: hermosa, de grandes campiñas y de extensos olivares, con la posesión de una Sierra Morena olvidada, con la presencia de un río que le estorba porque no sabe sacar partido de él. ¿Se trabaja mucho en Córdoba?

A lo peor, don Miguel, es que el cordobés de pro, como es usted, es flojo de ideas y lento para llevar proyectos a cabo y proyectando su pesimismo a cuantos conforman esta triste sociedad cordobesa que no arranca, que no quiere arrancar, que quiere seguir siendo tan senequista (?) y cobarde que se suicida ante la imposición de Nerón. Sevilla es la alegría personificada, la majestad, la ciudad de las justas proporciones, la embaucadora de sus bellezas..., y de las ajenas. Pero desde Córdoba se le tiene una envidia mala que he podido vivir en mis propias carnes. Y Cádiz, mire usted por dónde, aparte de ser ciudad trimilenaria y la más culta de Occidente, y la más cachonda, y la de mayor agilidad mental: la más trabajadora, aunque apenas exista trabajo para esta gente "tan graciosa". Dígale usted a Susana Díaz, como poder fáctico que es usted en esta Alemania del Sur, que dé trabajo a los hombres de la moderna Gades para que no tengan que seguir pescando mojarritas para poder llevar algo a la mesa. Las declaraciones de usted -aunque después haya perdido perdón- son más que inoportunas, dignas de comerse una de las mayores peplas gaditanas.

Estoy censado en Córdoba y no me gusta agarrarme a los antiguos refranes que enfrentan a los pueblos. Pero como usted lo ha hecho con el gaditano, al que tanto quiero, sólo para usted, y sólo para usted, eliminando a todos los cordobeses, y para su querido hijo, le envío aquel famoso refrán de que "Cordobés y hombre de bien, no puede ser". Usted ha hecho mucho daño a Andalucía con sus torpes palabras. Si hubiese sido hombre de bien, jamás hubiese insultado burdamente, con el sarcasmo que da el dinero, a nuestros hermanos gaditanos.

sábado, 27 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: SE ACABARON LOS PIROPOS POR ORDEN DE LA JUNTA


Como si no hubiesen cosas más importantes en las que emplearse para mejorar el bienestar de todos los andaluces y sacar de la basura a esta gran autonomía subdesarrollada, los institutos de la mujer y de la juventud, ambos de la Junta de Andalucía, y cuya cabeza principal es Susana Díaz, se inventan, con muchísimos euros de presupuesto, una campaña -que ha tenido que ser retirada por pura vergüenza-, contra el piropo, al que estos señores no consideran como una expresión del pueblo de toda la vida, sino como una violencia de género, esa de la que ya estamos todos hasta los mismos borlones.

Nada de piropos hacia las mujeres: animales, cerdos, buitres, gallitos, pulpos, búhos, que es lo que sois todos los hombres. Los piropos, si acaso, para tu madre. Lo demás es violencia. Si una chica pasa por la calle y a alguien se le ocurre decirle, con la gracia profunda del pueblo andaluz, y sin faltar al respeto, que eso es un cuerpo y no el que te deja la gripe: violencia, sólo violencia. Si le dices con admiración que tiene unos andares que ni el paso de San Gonzalo: violencia, sólo violencia. Si le dices que eso sí que son unos ojos y no los que tiene Rajoy para elegir a sus ministros: violencia, sólo violencia. Todos los hombres somos muy violentos por decirle a una chavala, con buen garbo, que por algo puso Dios el Paraíso en Andalucía Ni se te ocurra: violencia, sólo violencia, que sois unos cerdos y todo lo demás y siempre estáis pensando en lo mismo.

No se acaban por ley ni la pobreza máxima en la que habitamos ni la corrupción que nos está minando en los cuatro puntos cardinales; ni se hacen campañas por las preocupantes cifras del paro, por la falta de seguridad física e higiene en los colegios, por la sanidad, por las familias abocadas al desahucio, por la garantía de los puestos de trabajo... La culpa del fracaso de esta Andalucía de nuestras penas y tristezas, la tiene el piropo, que llegó a ser hasta ayer un arte literario de la improvisación para convertirse en violencia de género. ¡Te qui ya, Susana!

Me acuerdo, no sin sorna, lo de su colega Bibiana Aído, también socialista y andaluza, cuando se gastó más de 26.000 euros nuestros, que no de ella, en editar un "Mapa de inervación y excitación sexual en clítoris y labios menores". ¡Toma ya, miembra! Como si hiciese falta decirle a las mujeres -esas a las que ya no se les puede decir un piropo- dónde tienen el chichi y qué hacer con él cuando les venga en ganas. Y es que aquí nos nacen los tontos/as y crecen más que el orégano sin darnos apenas cuenta.

Pues nada, amigos, cuidadín de echarle un buen piropo a una guapa mujer so pena de caer en la pena de violencia de género. No seas animal, paisano. Reprímete y aguanta tu lengua poética. Me imagino que nuestra Presidenta no tiene nada que temer por sufrir uno de estos improperios convertidos en delito. 

jueves, 25 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: ¡MÁS NO, MARIANO, POR FAVOR!


Se lo están pidiendo hasta de su propio Partido, que ya es difícil; desde la oposición; desde  millones de ese grupo gris que no cuenta para nada en sus planes y que somos los ciudadanos. Usted, como siempre, echando balones fuera, aunque con mucha cara, y viendo llover. ¡Tranquilos, españoles, ya escampará, os lo dice el Presidente! Y encima amenaza usted con presentarse otra vez como candidato cuando lleguen las próximas elecciones. Más no, Mariano, por favor. Ya estamos hartos de sus pasadas, de sus habituales lagunas de memoria, de su nula complicidad con el pueblo, de dar amparo a tantas y tantas corrupciones que ha propiciado y que aún intenta ocultar, como dando a entender que todos los españoles somos tontos y sólo usted y los camaradas que le acompañan son los listos. Y eso sí, listos han sido para esquilmar a nuestro país -usted le llamaría Patria- sin que usted, que es el Presidente, gracias a la desvergüenza del PSOE cuando le ofreció en bandeja la actual presidencia sin pudor alguno, supiera nada de nada. 

Como usted ha dicho públicamente en el tema de la equiparación de salarios de hombres y mujeres: ¡Mejor es no tocar este tema!, pues el tema suyo, el de querer repetir, mejor no tocarlo. Tenga la valentía de irse, y mejor antes que tarde, bien por la puerta grande, bien por la de cuadrillas, o por una de las gateras de la plaza. Pero váyase, no sin antes acabar con todos los temas pendientes de esa corrupción que apesta en todas las comunidades españolas. Repetir, no. Se lo ruego en nombre de la Virgen del Rocío de su ministra Fátima Báñez; de santa Rita, Patrona de los Imposibles; de santa Lucía, que es la de los invidentes como usted y los suyos, que nada ven ni en la calle ni en los banquillos; de Nuestra Señora de los Silencios, protectora de los sordomudos, a cuyos protegidos del PP y la Corona usted presta especial atención para que no se vayan de la lengua. 

¡Más no, Mariano, por favor! Si así fuera, España se quedaría sin ansiolíticos y el Orfidal desaparecería del poco mapa con el que nos vamos a quedar.

Hay que abrir las ventanas: ¡Aire, aire!, como canta José Mercé. Aire nuevo, gente nueva, ideas nuevas, limpios el corazón y las miradas. Gente que trabaje por y para el pueblo y no sólo para los poderosos, para los que están ahora en Davos y son afiliados al selecto Club Bilderberg y tienen en sus fines que los trabajadores lo hagan gratis como nuevos esclavos del siglo XXI. ¡Aire, aire! Y aunque nunca hay aire puro en la política, al menos que todo se oxigene. ¡Que se abran todas las ventanas! Pero usted no, Mariano, por favor. Ni su marca blanca de Ciudadanos a la que tanto temen ahora. Lástima que pocas ruedas de repuesto queden en este país que ha pinchado, durante años y años, la esperanza de millones de españoles. Y desde 1975 hasta nuestra fecha presente, tiempo ha habido para crear una España ejemplar.


miércoles, 24 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: EL CACHONDEO PUIGDEMON


Este hombre joven, aunque le digan barbaridades, tiene loco a todo el gobierno español y es más listo que el hambre, más que aquellos pícaros que retrataba nuestro siglo de oro, más que el anónimo Lázaro el de Tormes y que el Guzmán de Alfarache que retrató el sevillano Mateo Alemán. Tiene más trampas puestas a su alrededor que la despensa de un canónigo para lo ratones que se comían los quesos abundantes que la cleresía les enviaba, pero él, con suma habilidad, desmonta la trampa y se come el queso y, ahora, con esto de las modernidades telemáticas, envía su gesto a todo el mundo para escarnio, mofa y befa de aquellos que dicen dirigir nuestros destinos y que se equivocan más que un bizco en un cruce.

Se le puede decir de todo: botarate, osado, payaso..., pero no tonto, porque hasta ahora, con todos los poderes que una Constitución da al Gobierno electo, él se pasea por Bruselas, por Copenhague, y por Triana cuando quiera, tomándose una cerveza con su pavía en El Vargas, y riéndose de todos con retranca catalana. Con este tema de Puigdemón la verdad es que el Gobierno distrae todos sus casos de corrupción, y eso le interesa, y mucho, y también mide sus tiempos, pero de una manera vergonzosa para los que nos sentimos españoles. Lo de la fuga de este hombre está durando más que la serie "El secreto de Puente Viejo", pero los temas de corrupción se alargan, y se alaaaaargan, hasta que prescriben y todos se van de rositas, como va a pasar con el tema de Urdargarin y como tantos y tantos que duermen los sueños de la impunidad en las carpetas de las audiencias. Son historias para no dormir, por utilizar el nombre de aquellos excelentes programas de Narciso Ibáñez Serrador. ¿Cifuentes? Nada de nada: pureza alabastrina. Susana Díaz no sabe nada de los EREs: muda, sorda y ciega. Francisco Camps no conocía ni al sastre que le hacía los trajes gratis -por encargo ajeno, por supuesto-. Ni siquiera sabía de paellas. Y M. Rajoy menos, ese sí que no sabe nada de nada, si un plato es un plato y un vaso es un vaso, si va montado en el AVE o en un avión, o si cuanto peor mejor. No sabe ni su nombre: de ahí la M. Aquí nadie sabe nada: ni Ricardo Costa, ni la difunta Rita, a la que invitan a la inauguración del tren de alta velocidad a Castellón, -¡Viva el jefe/a de protocolo del PP!-, ni Fabra, ni Zaplana, ni Chaves, ni Griñán. Aquí la culpa es nuestra, la de todos los españoles que, por desgracia para ellos, tenemos el cerebro para pensar. Fuimos nosotros, señores y señoras del PP los que matamos a Manolete. No se preocupen, hombres/as, por nosotros/as. Preocúpense por vosotros/as, por vuestros cargos corruptos/as -casi el cien por cien-, por vuestros miedos a verse despojados de todas prebendas a costa de un pueblo que está pasando hambre en muchas comunidades y al que se está esquilmando con una desvergüenza tal para sentarlos a todos/as en el banquillo, añadiendo un caso más a los que colean por todas las audiencias de España.


A este botarate -como decía el triste e infeliz de Rafael Hernando, que siempre parece que acaba de pisar una mierda en una acera-, al gobierno no le interesa apresarlo: sería un éxito, desgraciadamente, para la propuesta república catalana. Y él lo sabe: que loco sí, pero no tonto. Al Gobierno no le duraría medio pulso si quisiera, y sin tener que meter los tanques en Cataluña, ni la policía ni la guardia civil ni la cabra de la Legión. En dos segundos. Pero no, ahora no es el momento. A Franco le pasó lo mismo con "El Lute". Los banquillos poblados de la gente del PP apestan. Vamos a distraer un poquito el hedor para que llegue la hora de apresarlo, de hacer de él una conquista del Ministerio del Interior, ese que regenta mi paisano Zoido que si no supo controlar la nevada de la AP-6 ignoro cómo va a hacerlo con este señor que se está cachondeando, pero con Arte, de nosotros y de todo el Gobierno de España. ¡Y, además, lo mismo le da besar la bandera española que la del Betis, que es casi igual de importante!


lunes, 22 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: EL SARCASMO ANUAL DE FÁTIMA BÁÑEZ


Hoy, un año más por estas fechas, me he encontrado en el buzón con la desagradable y humillante misiva que a todos los pensionistas nos envía, a manera de felicitación por la conquista del 0'25 de incremento en nuestra nómina, la Ministra de Empleo y Seguridad Social, la huelvana, onubense o choquera de San Juan del Puerto, Fátima Báñez García. Ella, el gobierno al que pertenece, se ríe de nosotros cuando quiere, cuando le viene en ganas, cachondeándose de una forma sarcástica de todos aquellos que durante más de cuatro décadas logramos una España mejor por medio de nuestras aportaciones, y que, ahora, cuando llega la hora de la verdad, nos sentimos, con esta carta irónica y cruel, ridiculizados, humillados e insultados. Y mucho más pobres. ¡Que se puede esperar de una ministra que confiaba en que nos sacase de la crisis del país, propiciada por ellos, la Virgen del Rocío! Se ríe de todos nosotros de frente, de espaldas y de costado y ni siquiera se pone colorada de vergüenza. Y es que...

Venía del entierro de un compañero que Dios ha querido llevárselo demasiado joven; y para más agua fría la del jarro canalla de esta carta que su gobierno popular (?) debería prohibir enviar, máxime cuando finaliza su misiva enviándonos saludos y sus mejores deseos para este año que estrenamos, y en la que nos da las gracias por el esfuerzo y la solidaridad de todos los españoles por avanzar en la senda de la recuperación y el crecimiento, que constituyen una gran fortaleza para nuestro sistema público de pensiones.


¿Por qué no nos cuenta, y sin risas de por medio, adónde han ido a parar los 66.000 millones de la llamada Hucha de las Pensiones? ¿Por qué se ha esquilmado, hasta tocar fondo, todo el dinero guardado que los trabajadores -hoy jubilados- fuimos incrementando? Esa es la carta que esperamos: una carta en la que se nos explique sin tapujos toda la verdad, porque aparte de que nuestro futuro peligra con un avance imparable lo que más pena te da es que quieran seguir tomándote el pelo, cachondeándose de ti, ironizando sobre un tema tan grave, insultándote sin poder defenderte y humillándote con las manos atadas, que sólo aflojan un poco, con más engañifas, cuando vienen a pedir tu voto cada cuatro años.

Por mí, la carta de marras y su 0'25%  bien puede guardárselos donde quiera. Lo que hace falta es que aflore y se haga vital el Pacto de Toledo. Pero que Fátima Báñez no se cachondee de nosotros un año más. Bien debería pensar que gracias a los que no disfrutamos de una bien ganada jubilación, como merecemos, son muchas las familias que pueden tener un plato en la mesa mientras no llenan todas las calles de España de gritos, protestas y altercados gordos, que es lo que se merecen estos populares.

No me escriba más, señora mía, que de sus cartas de "amor" se ríe hasta su Virgen del Rocío.


sábado, 20 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: ASESINOS.


Ya empezamos, y eso que apenas si está caneando el primer mes del año. Ha sido en Tenerife, pero mañana puede ser más cerca de nuestros límites naturales. ¡Ojalá que no ocurra nunca más! No puede ocurrir que un cabrón maltrate a una mujer porque sí, porque le da la gana, porque la vida de ella le pertenece (?), porque él es el macho de la familia. Desgraciadamente, también he visto ejemplos contrarios, pero han sido los menos: el de mujeres ordinarias que dejan a sus serviles maridos a los pies de los caballos, que no sacan la navaja de Albacete pero que emplean el filo de muerte de una lengua que no puede contenerse. Una vez, estuve a punto de perder mi puesto de trabajo por decirle a una mujer que lo que le estaba gritando a su marido, compañero o acompañante, gritándole delante de todo el mundo, también era violencia de género, y tan punible como la otra. Pero no es una justificación que deba servir para nada, entre otras cosas porque la muerte entre personas jamás puede ni debe justificarse: sencillamente, no debe ocurrir.

Está ese número telefónico de un posible salvamiento: el 016, pero parece que no es totalmente efectivo ya que muchas llamadas se desatienden o hay jueces que no le prestan demasiada importancia a las denuncias, como en este caso de Tenerife. En menos de un minuto ya ha ocurrido otro desenlace fatal y, por supuesto, irreversible. La sociedad, las llamadas políticas sociales, parece que aún no encuentra los elementos necesarios para que no se den las circunstancias de soledad, depresión y abandono político en materia de igualdad y dignidad y cultura. Ni mucho menos es una justificación. El asesinato no lo tiene. Pero en un país feliz, en el que sus habitantes tienen sus necesidades cubiertas, las encuestas nos demuestran que estas cosas no pasan, y si pasan son obras de auténticos locos, de paranoicos, de gente a la que se les ha ido la olla. Aquí, en España, y por pelito que voló de una discusión familiar, asesinato al canto. Tema difícil que ni siquiera logran entender, y sobre todo explicar, los llamados sociólogos, psicólogos y gente de ramas expertas en estas materias tan sumamente difíciles.

Que ninguna mujer se calle ante las amenazas verbales y físicas de sus compañeros. Ninguna. 016, por favor, y alarma a sus vecinos, aunque ya ni existen en los grandes bloques en los que nadie nos conocemos y cedemos el ascensor para no ir acompañados. 016, o gritos por las ventanas, o golpes en los tabiques, o la fuerza suficiente para cargarse al agresor. También de la otra parte, aunque al hombre le dé vergüenza confesar lo que está sufriendo con la pareja. Se llama, dicen, violencia de género, pero el género no es machista ni feminista, sólo humano. Lástima que siempre sigan perdiendo y sumando víctimas las mujeres, las más desfavorecidas, las más abandonadas, las menos apoyadas, por mucho que se diga, por las instituciones que sólo emplean su género para hacer una publicidad que pocas veces se cumple en el derecho penal.

Estos machistas son asesinos, asesinos y asesinos, maricones de poca monta, cabrones redomados que, acabada la faena, siempre se quieren suicidar, aunque pocas veces lo logran. Que no aciertan, vaya.

No te calles, mujer. Eres, con algunas salvedades de carácter, lo mejor que Dios puso ante el mundo del hombre, nuestro mejor equilibrio, la sublime joya de nuestro diario vivir. Si te ves en apuros, no dejes de llamar a los que puedan aconsejarte y auxiliarte en momentos tan difíciles. El 016 lo primero, la maja del gazpacho en la cabeza lo segundo, y una buena patada en los huevos como golpe definitivo. Eso no falla, y ningún juez te puede condenar por defensa propia. ¿O sí?

DESDE MI TORRE: UN ADIÓS EMOTIVO PARA PEPE GARDUÑO


Ayer me levanté con la muy triste noticia de la muerte de uno de los mejores artistas sevillanos, y de un gran antiguo y exquisito amigo: Pepe Garduño Navas, con el que tuve la gloria de compartir momentos inolvidables, junto a su hermano Antonio, en muchos momentos de mi vida. Decir Estrella era hablar al momento de Antonio y Pepe, de mi padre, su poeta oficial, de Guillermo, del padre Agustín, de su Hermano Mayor Pepe Luna, de Bárcenas, del gran ceramista Antonio Kiernan, de Pepe Sánchez Dubé, de los Cubillana, de Lencina, de Antonio Estela, de Adolfo Ferrer -el de la papelería de la calle de la Sierpes-, de Manuel Pacheco, y de tantos y tantos cuantos hicieron posible que una humilde hermandad saliese triunfadora, con muchos apuros, cuando les pusieron veto de alquiler en la iglesia conventual de San Jacinto a la Esperanza, a la Estrella y al Rocío. También recuerdo a sus abnegadas camareras: Carmen Kirkpatrick, Paulina Huertas, Pilar Broqueta, Lola Suárez y Goya Taravillo.

Si alguien cambió de verdad el modo de vestir a las vírgenes sevillanas, fue su hermano Antonio, y él se amparó en su ejemplo, incluso mejorándolo con la aportación de diversas variantes. Es muy difícil hacer más guapas a todas las tradiciones sevillanas, porque todos, yo uno entre los demás, de siempre hemos definido que Sevilla es la ciudad de las justas proporciones: en su Semana Santa, en la Feria, en su máxima celebración agosteña de la Virgen de los Reyes, en las salidas gloriosas de sus hermandades de Gloria, en el propio comportamiento ciudadano, en sus tendidos de La Maestranza..., pero, sobremanera, en el arte difícil y sublime de vestir a las queridas advocaciones de la ciudad incomparable de Sevilla.

¡Qué emoción tiene que producir el estar tan cerca de la Esperanza Macarena acicalándola, y de su Estrella, y de la bonita O, y de tantas y tantas a las que ponía más hermosas a pesar de las lágrimas por la muerte de su Hijo!

Su hermano Antonio vivía en mi mismo bloque de El Tardón, en la calle López Pinillos, 5. Él, su familia, sus hijos, y algún que otro sobrino, en el bajo C. Nosotros, en el tercero de la misma letra. Sabiendo de mis inclinaciones artísticas, no paraba de enseñarme dibujos de palios, de mantos, de varales, de maniguetas..., era un gran artista. Y Pepe tuvo la suerte de seguir los pasos de su hermano y continuar su gran legado. Mi amistad con él fue directa, abierta y coloquial, y le agradecí muchísimo cuando asistió en el salón de actos del colegio salesiano de Triana -su barrio y el mío-, el 12 de marzo de 1995, al Pregón de la Semana Santa trianera que ofrecí. Precisamente el año de mi destierro profesional a Córdoba. Inolvidable encuentro. Toda la Triana sencilla creo que aprendió de ellos cuando sacaban, allá por mayo, a la "Estrellita Chica", marchamo de fe para la chavalería del barrio.

Nadie fotografíó mejor a su Estrella y a su Cristo de las Penas que él, haciendo montajes, composiciones y claroscuros. Del pequeño taller en la vieja casa de San Pablo a la coqueta tienda y estudio de La Magdalena, en cuyo pequeño escaparate nunca faltaban fotos de mujeres sevillanas vestidas de mantilla, su Estrella, su Macarena y su amiga Juana Reina. "Gard" también tuvo un sello profundo en la fotografía de lo más sevillano.

Su hermano Antonio vistiendo a La Estrella


Es una pena que los dos ya habiten los cielos azules del recuerdo. Fue una gran pérdida la de Antonio, un artista genial en todo lo que, en materia de arte, se propuso hacer en la vida, con una humildad que a todos nos debería servir de ejemplo. Hoy, cuando me he enterado de la muerte de su hermano Pepe, otra parte de mí se ha ido hacia esos cielos. Pepe habitará, eternamente, en el columbario construido tras el altar de su virgen amada. Cuando vaya a Triana, a mis raíces, a mi barrio, a rezar un Avemaría a mi Estrella rogándole mi vuelta, también rezaré por el amigo y maestro pidiéndole a ella que siempre nos ilumine.

Para ellos, y muy especialmente para Pepe por la cercanía de su muerte, mi adiós emotivo con un breve artículo de mi padre que les hacía llorar, publicado en un especial de la revista "Estrella" de 1966. ¡Qué alegría acariciar las manos de su Estrella, durante años y años, acicalando con eterno amor la imagen alabastrina!


jueves, 18 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: ¿ADÓNDE VAS, VILLALOBOS?


Cada vez que usted habla sube el pan. Así que no hable mucho y siga durmiendo en el Congreso o jugando en él al Candy Crush, que es lo suyo. ¿En qué manos estamos, Dios mío? ¿Gente como esta es la que maneja nuestros derechos de ciudadanos? Lo malo -no sé cómo nos engañan- es que siguen gobernando una y otra legislatura y con el mayor descaro del mundo. Igual dan las mentiras, las bravatas políticas, los tremendos casos de corrupción, la salida de madre de sus comentarios, como el de esta malagueña que dice públicamente, con la más absoluta tranquilidad, que los jubilados se pasan más tiempo cobrando que trabajando. ¡Qué poca vergüenza! Lo que no comprendo es que esta señora lleve viviendo a nuestra costa durante treinta años, con un sueldo de lujo y, encima, tenga el sarcástico morbo de provocar y poner de los nervios a los más desfavorecidos.


Yo -pero hay muchos que están peores que yo me encuentro-, me he llevado trabajando 45 años para conseguir una pensión de mierda y sólo para pagarle su sueldo -sueño- a ella y para que me quiten lo que me pertenece los cuarenta ladrones que acompañan al Alí Babá compañero, que no es el persa del cuento, sino un gallego con cara de bobo pero más listo que el hambre, como sus paisanos Franco y Fraga. A esta Celia Villalobos, tan pagada ella de sí mismo, con cara de ordinaria vecindona, obesa de no hacer nada de nada y poco agradecida desde nacencia -aunque haya dicho en la tele que a su edad está bendita de la muerte-, le pondría yo el sueldo base mínimo: el que ella quiere para todos, y a sus 68 tacos cumplidos -aunque parece que tiene 80, que es la edad a la que quiere jubilarse- le subiría anualmente el 0'25 para que me enseñe a hacer las cuentas de cómo se puede llegar a final de mes, acompañándole la carta que cada año nos envía su compañera ministra de Empleo, Fátima Báñez, también andaluza, aunque huelvana, en un meritorio desparpajo del más vergonzante cachondeo.


Como si el panorama no estuviese lo suficientemente crispado, viene esta señora y la mete otra vez más hasta el corvejón, y capaz es de preguntarnos que por qué estamos preocupados. Fue ministra de Sanidad -e ignoro de verdad por qué méritos y qué sabía del tema-; alcaldesa de Málaga; vicepresidenta primera del Congreso..., la Biblia, y sin estudios. Si hubiese estudiado no sé qué podría contarles. ¡Ah, y estuvo metida en el Pacto de Toledo -fue presidenta de la Comisión-, el que ha esquilmado, dejando casi a cero, la llamada hucha de las pensiones, la que ella quiere que llenen ahora, con dos euros, los jóvenes que tendrán que jubilarse algún día!


Venga, mi niña, a dormir y a rezar a los cuatro angelitos que tiene tu cama. Pero no hables más y no empeores las cosas porque o te damos un Orfidal -que parece no te hace falta-, un nuevo juego de Candy Crush, o un cosqui en el cogote. Pero cállate, por favor, y no nos pongas más nerviosos de los que nos estás poniendo tú y tu partido, por supuesto Popular, tan popular como tú, Celia.

DESDE MI TORRE: DOS GRANDES PÉRDIDAS EN LA VIDA DE CÓRDOBA



Esta semana, con una diferencia de muy pocos días, la Córdoba sabia se ha quedado sin dos de sus más importantes hijos, pero de los más humildes, y de los que más han hecho a lo largo de sus vidas por situar a esta Alemania del Sur -como así me la definiera la amiga periodista Estela Zatania- por la ciudad hermosa en la que vivo, y en la que han nacido mis dos últimos nietos.

José García Marín -da la casualidad de que los dos se llamaran García de primer apellido- fue un famoso tabernero al que se le ocurrió convertir en Arte a la gastronomía cordobesa por medio de recetas antiguas. Jamás se le llamaba por su nombre, sino por el de "Pepe El del Caballo Rojo", que tuvo en sus mesas a príncipes y reyes, estadistas, presidentes de muchos países, joyeros, estafadores, borrachos ganaderos de gran fama en la Ciudad de la Mezquita, empresarios de mucha y poca monta. Pepe "El del Caballo" siempre fue un gran  caballero. Y no fue rojo, ni mucho menos, sólo el caballo que daba nombre a su gran restaurante, frente por frente a la torre dorada que es la veleta de la fe de esta Ciudad.

Número uno en posesiones de títulos a su esmerada gastronomía, a su persona, a su tesón y esfuerzo por hacer de su ciudad, desde 1962, un referente de los mejores fogones, combinando el gusto mozárabe de las delicias dulzonas de la miel y el dátil con el cordero de Los Pedroches, con los guisos tradicionales de las madres y las abuelas... Juan Peña, mi gran amigo, mi gran hermano y dueño del mesón más popular de la ciudad califal, que de seguro aprendió de la filosofía de Pepe, me ha inculcado siempre que para esperar los platos nunca deben existir las prisas porque la cocina se hace con amor.

Con el mismo amor que lo ha despedido Córdoba, con el mismo mimo y cariño, él le ofreció a su ciudad una internacionalidad gastronómica que no hubiese tenido nunca sin su humildad, sin su trabajo callado, sin su habilidad sublime y conocimiento sibarita. Pepe, con el que tuve la suerte de compartir una cierta y grata amistad, ya no está con nosotros -ley de vida-, pero todos aquellos que de una forma u otra nos sentimos con un cuarterón de cordobés, siempre lo recordaremos. Siempre estará con nosotros.


A los pocos días, otro forjador de la gran historia cordobesa fallecía en el La Cruz Roja, pegada a la Puerta de Almodóvar y a la estrecha y hermosa Judería que tantas veces cantó, junto al humedal de los aljibes de la calle Cairuán, en ese centro hospitalario en el que se divide la muerte de la ciudad antigua y la vida moderna y plena de prisas. Pablo García Baena no tenía prisas para nada, como si Góngora le marcase los tiempos de una literatura que se convirtió en gloria universal a partir de la fundación de la revista "Cántico" en 1947, a cuya parra se arracimaron, entre otros, Ricardo Molina -el gran divulgador de Antonio Mairena-, Julio Aumente, Juan Bernier, Mario López, y pintores como Miguel del Moral y Ginés Liébana.

Siempre se creía joven, y lo era en su poesía, a pesar de la edad y de su clasicismo, de su religiosidad y fe. Pero la lectura de sus poemas a nadie deja indiferente. Toda su alma, muy generosa, se volcaba en ellos,  sin querer jamás que le llamasen poeta, tan sólo un artesano de la palabra.

Pablo recibió en vida todos los loores, esos que reciben pero siempre odian los poetas. Tuvo que estrechar la mano del Rey, pero estoy seguro que más le hubiese gustado quedarse en su casa cuidando sus geranios. En Córdoba, cualquier artista es rey, porque reside en una capital antigua que le ofrece el ánimo intenso para escribir con la mente abierta, la humanidad en sus ojos y el alma en sus labios. Así ha sido Pablo, el gran maestro de la poesía universal del siglo XX y la cola que llevamos del siguiente.

Mi río, que es el mismo que el suyo, se contempla desde diversos prismas. Mi Guadalquivir es el de mi calle Betis, tan pegada a mi nacencia. El de él, a su paso por Córdoba, es diferente:

Pasas y estás como una pisada antigua sobre el mármol....


 ¡Qué maravilla en tan pocas palabras, en un solo verso!

Pablo también se fue y Córdoba se ha quedado más muda, más huérfana de ejemplos, de vitalidades, de honestidades en el mundo del fogón, que es la comida del hombre, y en el de la pasión poética, que es la comida del alma.

jueves, 11 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: ¿CUÁNDO CUMPLIRÁ SUS PROMESAS, SEÑORA SUSANA?


De piquito está usted del diez, para todos los que la consideran Presidenta de Andalucía. Entre los que, por fortuna, no me encuentro, aún siendo paisano de nuestro arrabal de Triana, por la que ni apostó cuando era teniente de Distrito, y eso que lo tenía a huevo. Ahora, encumbrada en el más alto puesto andaluz -¡ay si Blas Infante levantara la cabeza!- ya no hay ni quienes le tosan, aunque algunos como yo, su paisano de barrio, no se conformen con su bla, bla y bla y le pidan responsabilidades: las que usted prometió con una verborrea de oro cuando la eligió el dedo de Griñán, sentado hoy en el banquillo, mire usted por dónde.

¿Va usted por los hospitales? ¿Camina hacia los barrios más pobres? ¿Visita los colegios y siente el frío inmenso de los chavales por falta de calefacción o, en verano, por la de  refrigeración? Pero no hay quien le gane. Su boquita es de oro, una joya, una perla de nuestra inconsciencia política para mantenerla ahí donde está: gobernando a una Andalucía cada vez más pobre, más triste, menos desarrollada, con una tasa de paro bastante superior a la media nacional, con una seguridad social de pena, la peor de cuantas hemos conocido en décadas; una Andalucía que se le escapa de las manos, señora Susana.

Creo que no debe meterse con la financiación rácana del rácano Montoro, sino administrar de verdad lo que produce Andalucía, pero no en asesores políticos, funcionarios, abrepuertas y recogecosas. Haga usted política  de verdad. Si se cree Presidenta -aunque yo no crea en usted-, siga adelante con ánimo, pero sin quejarse, que ya estamos hasta los mismos todos aquellos que tenemos que escuchar a diario los comentarios de nuestros políticos, entre los que usted se encuentra.

Cuando parió a su retoño en el Hospital de Valme:  ¿Tuvo que esperar como esperan horas y horas  sus enfermos? ¿Recibió trato especial? No creo que fuese lo contrario. Pues eso es lo que yo quiero para todos los andaluces, y no sólo para usted y para cuantos conforman el elitista mundo de la llamada política de la igualdad.

No ha cumplido usted ninguna de sus promesas. Todo se le escapa por el bla-bla-bla de ese piquito que no tiene precio. Pero a su pobre historia debe añadir que, por defecto, estamos hartos de usted, menos los del partido que usted representa, o hasta incluso. Andalucía es algo más, mucho más, que unas siglas que se fueron cayendo, quedándose sólo en la P y la E. Ignoro adonde fueron a parar la S de socialista y la O de obrero, que fue la primera que se perdió. Las promesas hay que cumplirlas, como antiguamente se hacían  los contratos: con un sólo apretón de manos. Hoy, desgraciadamente, todo sale por la boca y se tropieza con una oscura burocracia, que también decía usted que se debía eliminar. ¡Ay si Pablo Iglesias levantara también la cabeza!

martes, 9 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: ¡VIVA JAUJA!

(Juan Ignacio Zoido en el partido del Sevilla-Betis) 
Triste el ministro palangana porque su Sevilla iba perdiendo ante mi querido Betis, pero lejano a la tragedia que se estaba produciendo en la AP-6, o como se llame. Por estas mismas causas que se han producido, el señor Rajoy pidió la dimisión fulminante de su adversario Zapatero. Han cambiado las tornas, pero nadie se mueve de sus asientos, ni el director general de tráfico, que estaba tranquilamente en su casa sevillana -que ignoro para qué vale ese puesto, ya que se ha demostrado con creces que para nada-, ni este ministro, que tampoco sé para qué vale tras haber metido la pata varias veces, profundamente, en lo que lleva de legislatura.

En una autopista de pago no pueden ocurrir estas cosas. Y ahora estamos siempre con lo mismo: la culpa es de los conductores (?), de la concesionaria... Y me pregunto: ¿y por qué hay concesionarias, a quiénes se las dan, y quiénes trincan el dinero de la concesión?, y ¿por qué todos quieren escurrir el bulto cuando se aprecia una falta total de gobernabilidad  política? ¿Dirá alguna verdad el PP algún día y asumirá sus errores, o seguiremos viviendo una vez más con el cuento aquel de los hilitos de plastilina de la tragedia del Prestige? Tanto monta, monta tanto, don José María como don Mariano.

Esto, toda la política que nos rodea es una mierda, una auténtica pepla -como se dice en Cádiz-; un mojón asín de gordo, como se dice en Sevilla; una caca de la vaca, como suele titularse en la general Andalucía; una mierda -para qué engañarnos- como el castoreño de un picaor, que se dice en toda España.

¿Tan corta, o pagada, tienen las lenguas los políticos para querer ocultar siempre la verdad?

¿Estaba a gusto el ministro en el palco del estadio del Sevilla -aparte de la manita del Betis- mientras en la AP-6, o como se llame, se estaban congelando, y sin su protección "popular", cientos de personas?

Esto es Jauja, no la peruana, ni la cordobesa lucentina. JAUJA: la tierra del oro fácil, de la Visa, del vivir bien pase lo que pase. El honor y loor y boato y la mamandurria de ser político en un gobierno demostradamente inepto.


lunes, 1 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: FELIZ LO QUE SEA O QUIERAN QUE SEA



Comenzamos un nuevo año y todos -creo que más por tradición que por estar convencidos de ello-, nos deseamos feliz nuevo año y las mejores dichas para el almanaque que se estrena, vírgenes sus páginas hasta que cualquier acontecimiento inmediato tire todas nuestras ilusiones al suelo. Hemos acabado un 2017 de lo más desastroso en casi todos sus días: muertes y más muertes en guerras sin sentido; un Mediterráneo que es un mar hermoso si no estuviese plagado de cadáveres de hombres, mujeres y niños que han venido huyendo de la sinrazón que habita en sus tierras de nacencia; pobreza mundial producida por los grandes poderes; hambrunas y epidemias. Parece que Dios, del que hace unos días se celebraba su nacimiento, jamás haya habitado entre nosotros.

Se han escrito páginas sangrientas en las lindes de un año a otro, se han emborronado cuadernos y más cuadernos, millones de fotografías han dejado clara y desgraciada constancia del ciclón continuado de los días que, con más penas que sonrisas, nos tocó vivir. Hoy tenemos otro manojo de folios en blanco para editar lo que nos depare este 2018 que estrenamos. Que la historia que se inicia pueda llegar a ser feliz, en muy poca parte depende de nosotros: la vida, desgraciadamente, no la fabricamos cada uno de los habitantes de la tierra, sino los poderosos, los que no se hartan de acumular dineros y poderes, de arrastrar a los pueblos a la humillación y a la muerte. Y Dios, a pesar de las predicaciones de la iglesia, sigue sin aparecer, al menos para toda esa población que desaparece sin poder preguntarle siquiera.

Si me encuentro triste por el año que por fin se ha ido de nuestras manos, aún más lo estoy pasando en este mañana que hoy estrenamos y que muy pronto puede vestirse de luto.

No me quiero poner pésimo en un día en el que estrenamos frac nuevo. Seguiré con la tradición -aunque espero que no me la rompan muy pronto-: ¡Feliz lo que sea, amigos, o lo que quieran que sea aquellos que nos programan el Destino!