domingo, 11 de febrero de 2018

DESDE MI TORRE: POR UNAS PENSIONES DIGNAS

(Gracias por el envío a Mª Carmen Gª Franconetti)

DESDE MI TORRE: TODO POR LA FOTO


Antes se hacía "Todo por la Patria" -como reza en las fachadas de los cuarteles de la Benemérita-. Ahora es igual, pero nuestros políticos lo hacen "Todo por la Foto". En esta ocasión, hasta con vídeo incluido. Creo que todavía no han comenzado las maniobras para una nueva campaña electoral, pero lo parece. Después de viajar a tantos sitios para nada, Juanma Moreno programó un día en una finca jiennense de Jabalquinto para recoger aceitunas y demostrar que un político puede hacer de todo. Hasta el ridículo, como en este caso. No fue una jornada intensiva, sólo unas poses para la ocasión. Entre la llegada y el recibimiento con el clásico desayuno molinero, la visita a la almazara, las conversaciones sobre qué es una aceituna y cual su proceso hasta que llega a convertirse en aceite, al eterno aspirante a ser presidente de los andaluces le dio el tiempo justo para echar en la espuerta un kilo cortito de aceitunas ya vareadas, pegarle unas collejas a los ramones más cercanos, reír ante las cámaras muchas veces con su equipación de botines, vaqueros y cazadora, y a degustar un almuercito sencillo, de esos que tan bien sientan en la sierra, acompañado de unas cañas. Curso productivo, y difícil, el que hizo Juanma Moreno, y en una sola mañana. ¡País!


sábado, 10 de febrero de 2018

DESDE MI TORRE: VER, OÍR Y CALLAR, SO PENA DE...



Para nada me gustan las bromas sobre los símbolos religiosos, entre otras cosas por el respeto que debemos tener a las distintas creencias y a las personas que, voluntariamente, o no, las profesan. Y porque las religiones han sido, en nombre de unas ideas, las que más crímenes han cometido a lo largo de la historia del mundo. Todo por fanatismo. Hasta ahí creo que está bien claro. Caso distinto es que a todos nos esposen las palabras, nos sellen los labios y nos lleven hasta un juez por el simple derecho de manifestar nuestra opinión: bien por la expresión oral, la escrita o la que ofrecen el desarrollo de las diversas artes. 

España, aunque lo especifique nuestra Constitución en su capítulo I, artículo 16, jamás ha sido aconfesional, ya que en su apartado 3 se nos dice textualmente: "Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones". Ya me dirán los "padres de esta Constitución del 78", muy necesaria de reformar en casi todos sus capítulos, por qué se deja abierta esa amplia cooperación con la Iglesia Católica -aparte de la sangrante quita del IBI y de las vergonzosas inmatriculaciones-, que es la que ha hecho más daño a este país: sacerdotes, obispos, arzobispos y cardenales amparando a Franco bajo palio y levantando, sin pudor el brazo, al estilo fascista, mientras entonaban el "Cara al sol", amén de un largo proceso de pederastia que se ha intentado ocultar y tapar, que aún se intenta soterrar como sea, y que ha marcado a tantísimos niños para toda la vida.

España ni es laica ni aconfesional. España, aunque la mayoría no vaya a los actos religiosos, ni aguante los sermones soporíferos del oficiante de turno,  sólo nada en las mareas del catolicismo. Se puede ser creyente, y cristiano y apostólico y romano (?), pero de la fe a las nuevas cruzadas de estos tiempos va un trecho largo. En nuestro país, y muy concretamente en Andalucía, y muy principalmente en mi tierra sevillana, la religión se mantiene por ese sarpullido perenne de las hermandades y cofradías, que, además de las muchísimas que ya existen, cada año afloran por  los diversos barrios de la diáspora como hongos en otoño soleado. Nada en contra de esas manifestaciones, no sé si de fervor auténtico o de locura colectiva.

Ya lleva muchos años de ruidos el tema del enterramiento de Queipo de Llano y su esposa Genoveva en la basílica de la Macarena de Sevilla. Pero para nada vale el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica, y nada hace para ello la propia hermandad, el Ayuntamiento y hasta la Junta de Andalucía -que es quien debe obligar su cumplimiento-. Todos vacilan y marean la perdiz en su ejecución inmediata. Me importa un bledo que Gonzalo Queipo de Llano y su mujer estén enterrados allí con todos los honores franquistas o en el cementerio de San Fernando o en las tierras de sus antiguas posesiones de Gambogaz. Lo mismo que me da exactamente igual que Franco siga enterrado en "su" Valle de los Caídos o donde la familia quiera. Pero hay leyes, y hay que cumplirlas. Nuestros políticos pasan,, y pasan, y pasan, aunque nunca pasarían de protestar si un mes no hay para pagarles las nóminas. ¡Faltaría más!


Va a ser más difícil sacar a Queipo de la Macarena y a Franco de su Valle que arreglar de una vez por todas el tema de las pensiones y de la fallida Ley de Dependencia, más otras miles de goteras que se están colando -como la Ley Mordaza- por los tejados de la libertad de expresión que también se recoge en la Constitución.

Toda esta larga introducción, muy necesaria a veces, viene a cuento de la multa que le ha caído a un joven jornalero de Jaén de 24 años por haber subido a Instagram un montaje en Photoshop en la que ha puesto su cara a la del Cristo El Despojado de la hermandad de la Amargura de Jaén, en la que el chaval ha querido perpetuarse con su piercings en la nariz. En contra de la opinión de juristas, intelectuales, medios de comunicación, redes sociales, y personas de toda condición con seso sin revancha -materia que se recoge en el artículo 20, capítulo1, en los apartados a,b,c, y d.-, pues multa de 480 euros -diez peonadas de aceitunas como él dice-, y menos mal, porque el Ministerio Fiscal le solicitaba 2.160 euros o 180 días de prisión en caso de impago. 

¿De verdad que estamos en una Democracia? A mí, ciertamente, me parece que de nuevo ha vuelto el franquismo. Ya lo dijo él, el que se hacía llamar "Generalísimo": "Todo está atado, y bien atado". Y con los gobernantes que tenemos, más la sucursal de Ciudadanos, bien atado que está. Jamás, ni cuando la revolución del 68 que nos despertó a todos los chavales de España, he podido contemplar más represión, más miedo a poder significarnos. El miedo volvió a nuestros cuerpos con este gallego compostelano que siempre nos amenaza y no nos da nunca un respiro para la alegría: ni para los jóvenes, ni para los viejos, ni para los autónomos, ni para los contratados con sueldos miserables, ni para nadie. Esto -y no puede llamarse de otra cosa, es una nueva dictadura, o dictablanda, como nos hicieron creer con la de Primo de Rivera.

¿Cuántas denuncias teníamos que haber puesto a la Iglesia muchos cristianos por todos sus desmanes? ¿Cuántas hubiesen caído a las papeleras del olvido? ¡Todas! La Virgen del Pilar, que mide tan sólo 33 centímetros, es Capitana General del Ejército desde 1908; La Almudena, La Macarena luciendo el fajín de general de un fascista que asesinó a gusto, otras que son Alcaldesas Perpétuas de tal o cual población,  las de... Léanse el estudio que sobre estos otorgamientos escribió Demetrio E. Brissset Martín, catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Málaga. Léanlo, por favor. Y después quieren que creamos en esa Iglesia que, con su permisividad y omnipotencia, no ha salido a dar la cara por este chaval jiennense que sólo ha puesto su rostro sobre la imagen de un Cristo, en el que, a lo mejor, hasta cree. Han sido muchos los artistas, y famosos comunicadores de radio y de televisión que hicieron lo mismo que este chaval, pero sus nombres pesaban más que la imposible ofensa a un símbolo religioso.

Comencé diciendo que no me gustan estas bromas -que no las considero ofensas-, entre otras cosas porque soy creyente y me considero cristiano (no capillita, ni apostólico, ni romano), pero entiendo, como así lo han entendido varios jueces y escritores de alto prestigio, que este juez se ha pasado seis pueblos con la sentencia. ¡Qué ridículo más grande. No el del chaval con su fotomontaje desgraciado, sino con el muy injusto criterio del juez en un país que creíamos en Democracia!

viernes, 9 de febrero de 2018

DESDE MI TORRE: ¿PUEDE DECIRNOS CÓMO PODEMOS AHORRAR, SEÑOR RAJOY?


Si se desahucian a miles y miles de familias en el país que usted gobierna por no poder pagar ni siquiera los alquileres; si hay cientos de ellas que sólo hacen una comida al día en esa España moderna de la recuperación que usted defiende; si la raquítica y vergonzosa pensión que usted le ha dejado a los abuelos casi no dan para paliar el hambre tremenda de sus hijos y nietos y no para disfrutar al final de la vida laboral, como hacen los alemanes que crecen como hongos en nuestras costas; si, aunque usted no lo sepa, o no quiera saberlo, muchísimos españoles se alimentan de bocatas de mortadela o chopped porque no tienen para otra cosa, y con un euro comen tres... ¿Cómo se atreve usted públicamente en los círculos de élite a pedirnos a los españoles que ahorremos para complementar nuestras pensiones, ayudar a la educación de nuestros hijos o aguantar cualquier revés que la vida nos puede traer?

Me llevé cotizando desde 1966 al año 2009. ¿Sabe usted contar? Ya creía que tenía mi plan de pensiones asegurado con la cantidad de dinero que ingresé por el IRPF años y años, que usted, su Gobierno, me sigue aplicando todavía, en contra de la opinión de la Comunidad Económica Europea, aunque tan malo es san Pablo como san Pedro. No se atreven a confesar que han dejado el arca de las pensiones, la célebre "hucha", totalmente esquilmada. Es decir -señor Presidente de quienes lo hayan votado-: nos han robado por la cara. Los bandoleros de Sierra Morena lo hacían mejor que usted y los suyos, ya que normalmente robaban a los ricos para distribuir parte del botín a las pobres. Usted, y el Gobierno que preside, hace al contrario: a golpes y más golpes de decretos  roban a los pobres para que los ricos vivan mejor y crezcan, como las malas hierbas, por todas las tierras de esta España que da pena y dolor, mucho dolor. Rescate a los bancos, sí; rescate a los pobres y a esa clase media que está desapareciendo, no. Que ahorren. ¿Pero de dónde si es que no se puede llegar a final de mes? 

Al utrerano Diego Corriente le llamaba el pueblo "El bandido generoso", adjetivación que también se decía de "El Pernales". Lo cantaba la copla popular:

Diego Corriente,
el ladrón de Andalucía,
el que a los ricos robaba
y a los pobres socorría.

Usted no, señor Rajoy. Usted, en una operación muy programada de los banqueros, salvó a la banca, no a quienes habían confiado sus depósitos en estas nefastas instituciones, arruinando a miles de inversores: Bankia, las Cajas de Ahorros -totalmente desaparecidas en manos de las autonomías-, el Popular...

Venga, hombre, menos palique y más actuaciones a favor de los españoles que estamos bajo su amparo o bajo su guillotina diaria. ¡Qué ganas tenemos los desfavorecidos de que se vaya del banco azul de ese Congreso que no vale para nada! Y más que nada por darle una pensión de mierda, a usted y a cuantos lo componen, nos expliquen cómo ahorrar en nuestras circunstancias, y verlos comer un bocata de chopped o mortadela. Y que después nos cuenten la experiencia.

jueves, 8 de febrero de 2018

DESDE MI TORRE: A PASIÓN VEGA, PORQUE SE LO DEBÍA


Son cosillas que uno escribe en cualquier servilleta o en la cuartilla más próxima y, después, las abandona en un cajón. Con el paso de los años, como un arqueólogo de papeles, uno se adentra en esas catacumbas olvidadas y, a veces, encuentra algo, con alguna fecha que tú ya creías olvidada, y que te gusta nada, o poco, o mucho.

Andando por estos sarcófagos de mis viejos papeles, me encuentro con un soneto rápido, sin pretensión literaria alguna, que le dediqué a esta guapa y genial artista madrileña-malagueña-gaditana allá por el año 2004, aunque no lo fiché -seguro que por vergüenza- hasta 2007. Una vez firmó todos sus discos en la empresa de la que yo era su Jefe de Artística y, después de un bache transitorio que pasé por una enfermedad, volví a mi actividad, y lo primero que me encontré en la agenda de trabajo fue este montaje del llamado "stand de firmas", que siempre personificábamos. Me incorporé con más vitalidad que nunca a ese trabajo que siempre ha sido mi devoción, cogí a mi equipo y le diseñamos un stand, en un plis-plas, del que se quedó maravillada, dándonos las gracias a todos. A las pocas semanas, caminaba yo en el AVE con parte de mi equipo para revisar una tienda que tenemos en Ciudad Real, y estaba sentada a nuestro lado, nos sonrió afablemente y, a pesar de la hora temprana del trayecto, nos recordó con inmenso cariño y seguía eternamente agradecida.

Quizás fue ese gesto el que me inspiró este soneto sin ambiciones, que ella, evidentemente, desconoce. Como se lo debía, catorce años después lo hago público, dedicándoselo a su sencillez, a su humildad, y a su grandiosa voz. Jamás se me olvidará en un programa de televisión -cuyo nombre no recuerdo- cuando coincidió con Serrat, que no se conocían, e hicieron a dúo el tema "Lucía". Fue inolvidable.

Para para ti, Ana María Alías, genial artista a la que alguien, tan artista como tú, supo, con notable acierto, rebautizarte como Pasión Vega:

Eres la vega verde de esperanza
que alegra mi mirada cada día
y que me trae en sus surcos la alegría
y una nube de bienaventuranza.

Tu voz le da a la mía confianza,
me la llena de cierta valentía
y es cual si fuese pura eucaristía
 de Curro toreando en la Maestranza.

En tu voz, niña, bambean las pasiones.
Salen de tu garganta a borbotones
los ayes que alimenta el corazón,

que en ti, de amor hay más de una fanega,
porque hay mucha Pasión y mucha Vega
anegando de trigos tu pasión.


miércoles, 7 de febrero de 2018

DESDE MI TORRE: ANTONIO CANALES, DE LO PEORCITO DE TRIANA


La suerte que tú has tenío
es que no tengo malina lengua,
que yo nunca la he tenío
ni quiera Dios que la tenga.

Con esta vieja letra por soleá tenían que haberle contestado a este bailaor, Antonio Gómez de los Reyes, "Antonio Canales", todos los compañeros artistas que componen el largo y gran elenco de la vigésima segunda edición del Festival de Jerez.

No es la primera vez -y a continuación enumeraré algunas- que este bailaor arremete contra su propio gremio sacando de sus entrañas  lo peor que lleva dentro. En mi larga vida como divulgador y crítico del Arte Flamenco jamás he intentado cruzarme con él, ni invitarlo a mi programa "Ser del Sur" de Radio Popular de Sevilla, ni sacarle una sola vez en mis páginas de "Nueva Andalucía", "El Correo de Andalucía" y "Sevilla Flamenca". De casta le viene al galgo..., y no sé por qué, o sí, que este bailaor no me inspiraba confianza como persona. No llegué a equivocarme y mi olfato de perro de presa no me engañó. De lo cual me alegro.

Yo jamás lo he considerado como paisano trianero, porque mis artistas de arrabal no han tenido nada que ver con esta clase de gente que sólo buscan la popularidad a base de titulares de prensa a costa de sus propios compañeros. Mis artistas paisanos siempre han demostrado Arte y eso a lo que llamamos clase. Siendo los más grandes en cada una de las disciplinas flamencas, han sido los más humildes: Antonio Triana, Alejandro Vega, Gitanillo, Rafael "El Negro", Paco Vega, Matilde y Pepa Coral, su hermano "El Mimbre", Manuela Carrasco, Milagros Mengíbar..., y cito sólo a vuelapluma, de memoria súbita, a algunos de los que le han dado lustre a su arrabal en el tema del baile, ya que habría que tirar de un amplio archivo para continuar con esta breve lista de recuerdos, e incorporar a cuantos hicieron grande a Triana en el cante, la guitarra, la copla y el cine.

Pero a este hombre le gusta provocar. Recuerdo una entrevista que le hicieron en una emisora hace más de una década y que escuché en el coche viniendo de Sevilla a Córdoba, y en la que puso a mi amiga y excepcional bailaora sevillana, Cristina Hoyos, al pie de los caballos. Le dijo de todo y en el plan suyo: torpe, chulo y borde. Casi arruina la vida familiar de recién casado de un joven bailaor -del que omito su nombre- diciendo que había sido su novio durante muchos años. No hay compañero que hable bien de él, y eso es clara señal de que, como persona, es un mal tipo. Como bailaor, lo digo claro: a mí nunca me gustó. Fui una vez a verlo al Gran Teatro de Córdoba y me salí al poco tiempo de comenzar el espectáculo. Fui a ver a un hombre bailando y me encontré a un hombre  vestido de mujer. ¡Cosas! 

Ahora, este trianero, que es de lo peorcito que ha dado el barrio, arremete contra el Festival de Jerez, en el que él estaba incluido como invitado de Manuel Fernández Montoya "El Carpeta", diciendo en su perfil de Facebook que este Festival es "un tremendo estercolero de animales apestosos, que no tiene ningún nivel, ni clase, ni criterio", animando al personal a que no acuda. Se anima y se anima en su rencor y sigue diciendo que "A mí no me interesa nada o casi nada de lo que se presenta en el Festival de Jerez, aunque yo, por circunstancias ajenas a este bodrio, voy a intervenir en la clausura, porque a mi edad me tocan las pelotas llenas de pelos". Precioso, hijo, hermosas tus palabras. Si tienes huevos, atrévete a ir al Festival. ¿Tienes la valentía de acudir a esta tierra tan flamenca después de lo que has dicho? No lo vas a hacer: primero, por miedo, y después porque, con muy buen criterio, "El Carpeta" te ha borrado de su espectáculo y ha incluido en él a su hermano "Farruquito", mejor bailaor que tú desde Triana a Lima y un macho sublime bailando.

Ya te han dado caña todos los medios de comunicación, entre ellos mi compadre Manolo Bohórquez, y Javier Latorre, y...

La suerte que tú has tenío -como dice la copla- es que yo no soy artista ni estoy, evidentemente, en el programa del 22 Festival de Jerez. Eres, Antonio, de lo peorcito de barrio tan señero. No digas nunca que naciste en él porque en Triana, en nuestro glorioso arrabal, son pocos los paisanos de nacencia que te jaman. ¡Qué pena!


DESDE MI TORRE: Y SEVILLA


Desde la diáspora, desde esta ciudad hermosa en la que habito, con tantas huellas de siglos, Córdoba, se me lagrimean los ojos cuando mis amigos, como regalo casi cotidiano, me envían, con sublime amor, fotografías y reportajes de la Ciudad de mi nacencia, a la que tanto he cantado y a la que amo de una manera sublime, como si sólo a mí  perteneciese.

Si Manuel Machado no quiso, o no pudo, o no supo definirla, dejándola sin adjetivaciones en su "Canto a Andalucía", cómo me atrevería yo a hacerlo. No se pueden definir los sentimientos profundos: la mirada de una madre; la primera sonrisa de un hijo; la muerte de un ser querido; la soledad de quien sigue sintiéndose solo a pesar de estar acompañado. Este desavecindarme de mi tierra por motivos de trabajo, de sobrevivir para que pudiera vivir mi familia, aunque no tuviera más remedio que abandonar mi brújula de siempre, me hizo un huérfano más de la sociedad que nos han impuesto.

Pero es doble la emoción cada vez que piso el suelo de mi ciudad, las calles de mi anciano arrabal, cuando me encuentro con mis caras de siempre, las aceras de mis juegos, las fachadas que me cobijaron: Torrijos, Pureza, Juan de Pineda, Santa Ana, Alfarería...

Me emociono, hasta contener el surco de mis lágrimas, cuando toco los sillares de la Giralda; cuando me acerco, para pedir mi regreso, si Ella quiere, con varias oraciones, a la que es Reina de reyes; cuando llego a Casa Moreno y mi tocayo y paisano Emilio me abre su amplia sonrisa y me pone sobre el gastado mostrador de la trastienda de ultramarinos el vino y la tapa que se le antoja y que él sabe que me gusta. Momento especial es cuando camino a pasos lentos y ojos avizores atravesando El Arenal que cantase Lope de Vega y acaricio el hierro forjado de la primera baranda de mi puente. Mi vida se espabila al observar a poco más de cien metros la capillita del Carmen que le construyó Aníbal González, y a otros cien la de la imagen alabastrina de mi Virgen de la Estrella. Miro mi cielo de Triana, su caserío, que disfruté durante 45 años, sus quicios y perfiles. Lloro por dentro aunque viaje una amplia sonrisa en mis labios. Disfruto como un niño que estrena pantalones nuevos en un Domingo de Ramos. Aspiro todo lo que puedo de su aire y del de sus viejas tabernas.

Esos paseos me dan la vida. Cuando vuelvo a la estación de Santa Justa -y la vida no me da otra solución que la de volver-, de nuevo me viene la tristeza al cuerpo, a pesar de que en Córdoba -ciudad a la que me atan mis dos nietos cordobeses y mi cordobesa compañera- disfrute de un paisaje idílico -toda Sierra Morena al costado desde el que escribo-, de unos excelentes amigos y de una gente ciertamente atenta y cariñosa. Pero mi obsesión no es otra que Sevilla, esa a la que Manuel Machado quiso dejar sin adjetivaciones.



martes, 6 de febrero de 2018

DESDE MI TORRE: DISCURSO DE DOÑA FÁTIMA A LOS TONTOS DE ESPAÑA


Sí, patriotas españoles, camaradas, amigos, pensionistas peperos -y los desgraciados que no lo sois- de este gran país que ya nadie sabe cómo se llama, aunque es España, mucha España, mudos ante la desvergüenza que los políticos profesamos; sordos ante nuestras ofensas; ciegos ante nuestros actos. Todo lo hacemos por vuestro bien. Nosotros dirigimos vuestros destinos. Y ya podéis comprobar que en las pensiones os hemos subido, en un esfuerzo supremo, el 0'25 por ciento. Una burrada para los tiempos que corren ¿No os sirve un euro más al mes? Desagradecidos, que soy unos desagradecidos. Ya sabía, y el Gobierno al que represento, que sois unos desgraciados, pero es que las cosas tienen que ser así. Ricos y pobres, como toda la vida de Dios.

Habéis trabajado toda la vida; habéis levantado a este país desde la posguerra hasta nuestros días. ¿Y qué? ¿Os da derecho a algo, vagos y sinvergüenzas, que no queréis trabajar cuando llegáis a cumplir los 70? ¿Ese es el espíritu de España, flojos, más que flojos, que eso es lo que sois? ¿No queréis morir sobre la tierra sacrosanta de la gran España? ¿No intentáis levantarla de nuevo? ¡Flojos, más que flojos!

Nosotros, mientras tanto, os hemos aflojado 66.000 millones de vuestro Banco de Vagos para emplearlos en otras cosas más importantes: la primera en forrarnos nosotros mismos, que para eso somos vuestros gobernantes gracias a vuestros votos. Hay que seguir trabajando hasta el fallecimiento y reducir las cargas de la Seguridad Social, o hay que mataros, ya que en este país delicioso no se muere nunca un viejo. Para nada sirvió ese invento del Instituto de Mayores y Servicios Sociales, ese Imserso que lo que hacía era pasearos por toda España para que conocierais Tenerife y Mallorca y todas las poblaciones del país con muy pocos accidentes trágicos. Ni aún así se pudo acabar con vosotros. ¿Y así nos lo pagáis, fugando vuestros votos a nuestra copia derechona de Ciudadanos y a otros que pertenecen a la izquierda más revolucionaria? Tenéis menos vergüenza que nosotros. Pues nada, ahora a joderse, y como sigáis así os quitamos las pensiones, entre otras cosas porque ya no queda ni un céntimo de euro para pagarlas. Ya está bien de que no palméis ninguno, que sois más duros que el pedernal.

Quién me iba a decir a mí, del pueblo onubense de San Juan Del Puerto, que iba a llegar, sin experiencia alguna a ser Ministra de Empleo y Seguridad Social de España, donde no hay empleo ni lo otro. Pues aquí estoy, porque soy una patriota de tomo y lomo -sobre todo de lomo-, llevando este tema más que difícil y que yo toreo con garbo y señorío.

Pensionistas, jubilados, viejos de mierda ¿no os vais a morir nunca para que podamos seguir viviendo nosotros y poder restablecer el sistema de pensiones y conseguir votos con esta medida?

¡A morirse, coño! ¡Viva España!



Pues bien, ya sabemos lo que tenemos que hacer los viejos: ensayar todos los días para cuando nos llegue la ocasión de cantar nuestro célebre himno de ¡Tararí, tararí, tararíííí..., un mojón pa ti!

Apañados estamos dejándonos gobernar en materia tan seria por Celia Villalobos, que para que no se aburra en el Congreso la hicieron Presidenta de la Mesa de la Comisión del Pacto de Toledo; por su portavoz en la materia, Gerardo Camps; y por esta ministra, Fátima Báñez, que sin pudor alguno, quiere que los viejos, los que hemos cotizado más de 40 años, sigamos trabajando o nos muramos pronto.


lunes, 5 de febrero de 2018

DESDE MI TORRE: Y AHORA LA GOTA


Fue la enfermedad de moda cuando a causa de ella falleció, allá por 1598, en el palacio horrendo que se construyó: San Lorenzo del Escorial, nuestro rey Felipe II, al que llamaron "El Prudente", aunque mucha prudencia parece que no tuvo  en el condumio diario de carnes rojas y mariscos. Desde entonces -tal vez se desconocía anteriormente, o no se la conocía por este nombre- la GOTA se puso de moda: era una enfermedad de ricos y potentados, que siempre se asoció, hasta nuestros días, con este hombre.

Cada dos por tres, los médicos y nutricionistas nos acojonan sobre los efectos adversos en nuestros organismos de la ingesta de algunos alimentos. Hasta hace pocos años, el aceite de oliva era malo. Varios años después, es excelente y es el principal locomotor de nuestro sistema vital. El jamón-jamón también era malo por su exceso de grasa. Lo mejor: las verduras, aunque estén llenas de pesticidas, abonos no degradables y herbicidas de dudosa tolerancia para el cuerpo humano. Total: que para comer algo que no nos pueda perjudicar gravemente, lo mejor es no comer.

Esa es la gran suerte, frente a los ricos y poderosos, que tenemos los pobres y pensionistas: que de la célebre gota de Felipe II nada de nada. Lo nuestro son las papas en amarillo con laurel y, si acaso, con un huevecito cuajado, y con mucho ajo, que nos viene sensacional para las cosas esas del corazón y para que los riñones funciones como deben. Los médicos no se aclaran. ¿No obedecerán a triquiñuelas de esos empresarios que quieren imponer sus sistemas de vida?

Yo hago mi vida de siempre, y es porque creo que cada uno tenemos nuestra fecha de caducidad grabada en el coco. Si tomamos en cuenta esta enfermedades de hoy, como el cáncer, o las de mañana, como la gota, dejamos de vivir, así de sencillo. He conocido a grandes amigos que han muerto de cirrosis cuando no habían tomado nunca una copa; a otros con cáncer de pulmón sin haber fumado un  cigarro; a mi propia hermana Pepi, a los tres años y medio de edad, de un sarcoma en la rodilla; a amigos atletas que murieron bajo la rueda de un coche haciendo deporte. Todos tenemos que morirnos algún día, y por eso todos tenemos el derecho, y hasta la obligación, de vivir nuestra vida como nos parezca.

Que no metan miedo nunca, por favor. Nos dicen que la nueva plaga que nos viene es la GOTA. Pues muy bien, que venga, que aquí estamos, aunque esta GOTA gorda donde debe caer es en los pantanos. Porque si no llueve como debe sí que podemos tener un grave problema para la salud. Y no sólo de pan vive el hombre.


domingo, 4 de febrero de 2018

DESDE MI TORRE: PROPIEDADES MILAGROSAS DEL YOGUR Y EL CHILI


Ignoro si es así como se le pone la cara a la cantante argentina-española María Laura Corradini, más conocida en este mundo como "Chenoa", cuando, según ella, en el programa "El Hormiguero", confesó que se unta yogur natural en sus parte íntimas al objeto de recuperar la flora. Ahí, que yo sepa, sólo hay una flora, de distintas tonalidades  y espesor según las características de la hembra en cuestión. Hay madroñeras de todos los estilos. Lo que no comprendo es para qué quiere esta artista convertir sus partes pudendas en los bosques de Bolonia o en el brasileño Mato Grosso.

Su compañera Amaia confiesa que lo hace con el "Chili" mejicano, pero de menta, con lo que tiene que escocer eso. Me viene a la memoria aquellas picantonas letrillas que cantaba de joven con la tuna:

La infanta, la infanta Leocadia,
se tapaba el chiquichí con una dalia.
Y la infanta, la infanta Maribel,
se tapaba el chiquichí con un clavel.
La infanta, la infanta Sinforosa,
se tapaba el chiquichí con una rosa.
Hay que llamarle la atención a las infantas
por el uso que hacen de las plantas.
Eso está bien, eso está bien.
De esa opinión participo yo también.

Pero, digo yo, si se echan el Chili y el yogur para recuperar la flora del sótano, y algún día quieren tapar "aquello", no les bastará una dalia, ni un clavel, ni una rosa, sino una corona grande de las diversas especies florales.

Ellas, ya que saben de estos remedios milagrosos para la flora, espero que se enteren de qué puede valer para la fauna, al objeto de que a nuestra edad de jubilatas el bicho se recupere.


DESDE MI TORRE: CARNAVALES


Igual que en Andalucía, y más concretamente en Sevilla, siempre es Semana Santa, ya que raro es el día que no haya un "paso" en las calles, en nuestro país -no hace falta que sea en Cádiz o Tenerife- todos los días es Carnaval, y por eso me extraña mucho que sólo el cuerpo se anime cuando llegan estas fechas de febrero. En España es Carnaval desde el pitón al rabo del almanaque. Y Carnaval del bueno. En España hay solistas geniales, como Rajoy o Puigdemón, dúos canallas como el que forman Susana y Pedro Sánchez. Tríos como Pablo Iglesias, Errejón y Echenique, que no saben donde están pero están en todos lados para trincar de la sopa boba, que es lo que pretendieron con el 15-M. Cuartetos existen a montones. Cojan a todos los parlamentarios y dividan el número por cuatro. Acertó. Y lo bueno es que puede combinarlos entre sí para que la cosa sea más graciosa. Da igual que ponga a dos socialistas y a dos del PP, a dos de Podemos y dos de IU, a dos de Ciudadanos y a otros dos del PNV. Tendrá usted un cuarteto de lujo.

De coros ni hablemos. Todo el Parlamento es un puro coro, de auténtico lujo, para defender cantando, con voces graves y agudas, sus prebendas y la calidad global de élite. A excepción de cuando tienen que votar y cantar a viva voz la defensa de algunos temas en favor del pueblo al que dicen representar. Todos, de repente, se vuelven mudos, titubean, carraspean y pierden la partitura: la de la vergüenza.

Si nos metemos en comparsas -que es lo más serio de los carnavales que se precien-, faltan miembros para componerlas, todos se escaquean, se piran, se najan, se acobardan por temor a perder sus privilegios. Ya dijo don Alfonso Guerra que el que se moviera no salía en las fotos -quería decir listas- del próximo gobierno. Es la modalidad más difícil de las que componen los carnavales, ya que nadie quiere moverse en trances difíciles.

Si acabamos con la modalidad de chirigotas: bien, bien y bien. España es una chirigota continua cuya letra y música pueden ponerla el propio Rajoy, doña Soraya, la Cospedal, la Villalobos. Arte les sobra, arte del grande, del bueno, cachondeo del gordo. El entierro de la sardina bien puede oficiarlo Rafael Hernando, más triste que los funerales de un Papa. Si es que lo tenemos todo para un Carnaval que dé la vuelta al mundo: poca vergüenza -ninguna-, cara dura y mucho arte, muchísimo, para dar y regalar. La vida del Carnaval no está en el Gran Teatro Falla gaditano, sino en el Congreso de los Diputados/as de la Carrera de San Jerónimo. Y, además, la tienen tan dura, tan dura como el cuarzo, que ni se disfrazan.

sábado, 3 de febrero de 2018

DESDE MI TORRE: ¿LE PODO YA LA BUGANVILLA, SEÑOR DUQUE?


Hay que tenerla más dura que "Panseco", el de la Murga, y que Pujales, Manolín, Escalera, Pepineti, Carabolso..., más dura que el cemento de Alcalá, que el que tiene la Iglesia para zafarse del IBI que todos tenemos que pagar, que los grillos-tertulianos que quieren enseñarnos a todos sus escasos conocimientos. Más dura que un adoquín de Gerena, que la palabra de una suegra borde. El señor, o duque, o como quieran llamarlo los amantes de esta parafernalia anacrónica, Carlos Fitz-James Stuart, con más chatarra en la pechera que la que tenía Florencio Quintero en su chatarrería poética de El Arenal, quiere que los estudiantes de Ingeniería Agrícola de la Universidad le rediseñen los jardines de la Casa de las Dueñas, pero gratis, como ha sido costumbre "marca de la Casa" durante toda la vida, a cambio de pan y tocino, a lo largo de su larga historia en los muchísimos latifundios que poseen por todas las tierras de España.

Gasto cero para la remodelación de los jardines de Dueñas. Cero patatero. A los esclavos de hoy se le llaman becarios, que suena mejor. Pues nada, don Carlos, a mandar, que al fin y al cabo soy tataranieto y biznieto y hasta nieto de aquellos que trabajaron casi gratis en algunas de sus posesiones, y a la fuerza, porque el hambre mandaba. No se le ocurra a usted cavar una zanja para que yo plante un nuevo jazmín. Ni se le ocurra, no vaya a ser que se arañe y coja el tétanos. Usted a lo suyo: a mandar, a ordenar, a querer seguir teniendo esclavos-becarios. No se agache, señor duque o lo que sea, que son malos los esguinces. ¿Le puedo podar ya la buganvilla roja, esa que tanto le gustaba a su madre?

Ante el cachondeo que se ha formado en las redes, la Casa de Alba se ha visto obligada a dar marcha atrás en esta operación, a dar el paso para la retambufa. ¿Es lo menos, no?

¡Vaya gente! Y nadie dice nada cuando se acerca otra nueva esclavitud. ¿Dónde queda la credibilidad de los periodistas -antes de izquierdas- que se quedan mudos ante estos desmanes?

viernes, 2 de febrero de 2018

DESDE MI TORRE: ¿APRENDERÁN NUESTROS POLÍTICOS DE ESTE LORD?


Existe una frase en nuestro país que define a la perfección qué debe ser la del género humano: tener vergüenza, apostillando, para corroborar este aserto, que se debe tener vergüenza torera. Ahora, con el lío de si taurófobos o taurófilos, mejor es que lo dejemos solamente en vergüenza, que ya es bastante y muy necesario el tenerla, aunque apenas la muestren nuestros gobernantes.

A todos los españoles nos ha sorprendido -por lo menos a aquellos que todavía tenemos esa vergüenza de la que hablamos-, que un Lord inglés, el Secretario de Desarrollo Internacional del Reino Unido -a pesar de ser uno de los mas desunidos-, Michael Bates, haya dimitido por llegar dos minutos tarde a la sesión del Parlamento, en el que tenía que responder por un tema sobre la brecha salarial, esa de la que dice Rajoy que no es momento de tocar.

Un tipo, con un gran curriculum político internacional dimite porque ha llegado dos minutos más tarde a la sesión del Parlamento. Pero, hombre: ¿cómo se le ocurre? En el nuestro, Celia Villalobos se pega unas siestas de muerte, de las de pijama y orinal, como decía Camilo José Cela; o juega al "Candy Crush", o se cachondea abiertamente de los pensionistas. Nuestra vicepresidenta hace lo propio, acusando siempre a quien no piense como ella y quieren que tengamos y disfrutemos de un país demócrata. La Ministra de Defensa -que ignoro qué entenderá de ese tema-, la que aquí llamamos la Cospedal, es un caso aparte, llena de muchas lacras que tiene que tapar. Nuestro Presidente -bueno, el de los que lo hayan votado, aunque es el que nos preside-, no sabe qué es la Gurtel, la Lezo, la Púnica. Y si un presidente no sabe qué es lo que pasa en nuestro país: ¿por qué preside el Gobierno? Una respuesta sería de por qué sigue pasando lo que pasa, la de que que los españoles somos tontos y aún nos meten el miedo de aquella Guerra Incivil que acabó con tantos de cientos de miles de inocentes.

¿Quién dimite en España y por cosas muy graves? Nadie, don Michael, aquí no deja el puesto nadie. ¿Dos minutos de tardanza? Pero si aquí llevamos años y años para ver que pasa con el caso Urdangarin, del de los EREs... Si aquí los diputados entran y salen cuando quieren del Parlamento, y toman más cafés que los que la salud permite, no debe usted apurarse por haber llegado dos minutos más tardes al parlamento británico. Pero su gesto le honra y nos honra a todos. En España, con vergüenza torera o sin ella, con una dosis sensata de vergüenza, la normal, seríamos un país civilizado. Lo malo es que, como los que yo escribimos sobre estos temas, nos fichan como antiespañoles, cuando somos más trabajadores y queremos más a nuestro país que aquellos gobernantes que lo están esquilmando. Eso sí, Lord Michael, sin dimitir ninguno. ¿Cómo abandonar el dinero fácil?

miércoles, 31 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: ¡VAYA LÍO!


Ya está bien de duración esta comedia trágica que parece no tiene fin. Todos los días nos levantamos con una mentira distinta en el caso Puigdemón. No sabemos si el gachó es el que se está riendo de nosotros o si es el propio Gobierno el que lo hace, o si el que ha descubierto parte del pastel, por casualidad, es uno de los cámaras del programa de Ana Rosa, que ya nos cuenta que es ella la que ha acabado con el procés catalán, filmando el móvil de Comín.. La cosa tiene guasa, y lo malo es que, entre chiste y chiste, la cosa está costando un pastón, con lo mal que nos anuncian que están las arcas para las pensiones. El expresidente, o presidente, o futuro presidente, o como quieran llamarle, no se aloja en la Fonda "El Ocho", sino en la suite de un 4 estrellas de Bruselas. ¿La paga Montoro, es decir, nosotros? Es que a estas alturas tenemos una desinformación total, y de lo poco que sabemos -con más grillos que jaulas-, es por medio de Antena 3, la Cuatro y la 5 en sus tertulias matinales, ya que de la estatal, la 1, te puedes fiar menos que de un borracho cuando llega a un paso de cebra.

Unos dicen que se ha ido, que ha tirado la toalla. Él dice que no se va, que a quién se le ocurre eso. Ayer asaltaron el Parlamento catalán y los de Ciudadanos tuvieron que salir escoltados. Y el Gobierno, como siempre de soberbio, más callado que una puta en Cuaresma.

¿Quién se cachondea de quién? Muy sinceramente estimo que están jugando al gato y al ratón con todos nosotros, pensando, como siempre, en que todos los españoles -a excepción de ellos, de los que nos mandan- somos gilipollas. ¿Dónde está la Gurtel y el montón de casos que se están tapando con esta comedia catalana? De acercamiento, de charlar, de acercar posturas políticas, nada de nada. Es decir, todo lo contrario a lo que la política debiera ser.

Bueno, amigos, a esperar tocan, Ya llegarán las elecciones y la hora de nuestro himno: "Tararí, tararí. tararíííí... ¿Para cuándo que el voto en blanco sirva para echar a todos los que se han instalado, a costa del pueblo, en un paraíso?


martes, 30 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: NO ESTOY EN LAS REDES DE FACEBOOK NI TWITTER, NI EN LAS DE ISLA CRISTINA


Mis amigos se impacientan casi siempre porque no comprenden cómo es que yo no estoy en eso que llaman las redes sociales, y muy especialmente en aquellas que hacen furor y que me parece que se denominan -lo miro en san Google-: Facebook y Twitter. Ya lo otro, que me parece que le nombran WhatsApp, aunque los propios le llaman "guasa" -ciertamente un coñazo-, al menos te deja la posibilidad del contacto familiar, aunque también algunos de estos familiares sean unos petardos al lanzarte un timbrazo a las siete de la mañana y no te dejan el bendito placer de dormir cuando aún el alba no se arranca por el Este. Pero, nada, que hay que darle a la tecla, que se debe molestar al personal, que hay que provocar la diana del cuñado o del amigo sí, o sí. ¡Joder con la comunicación! Si cada mensaje de estos los cobraran a un euro mínimo ni el mayor de tus amigos, ni el más pérfido de tus cuñados, te molestaría a horas que no son propias, y tampoco en las lógicas. La pela, es la pela, como dicen los catalanes, y todos estos mensajes desaparecerían de la noche a la mañana. ¡El dinero es lo más listo que creó el género humano!

Me da mucho coraje no poder contestar a cuantos me escriben y me envían cosas con un cariño de marcado carácter emocional y de un gran interés cuando se trata de materia de Flamenco, y hasta de cosas particulares. Pero, a mi edad, y antiguo como soy, me gusta más una carta en el buzón de mi querido Daniel Pineda Novo, escrita a mano, que estas cosas frías de Facebook, de Twitter o de WhasApps. Ni me voy a convertir en inglés por estos léxicos que bien hubiesen podido cambiar la RAE . Odio los anglicismos con la gran riqueza que tiene nuestro idioma.

Bueno, que no me voy a enrollar, que sólo quiero decirle a mis amigos que me perdonen si no contesto a sus mensajes de estas redes, que no estoy en ellas, que no me meto aunque me paguen la mensualidad, que no es necesario de que yo bucee en estos líos desperdiciando mi poco tiempo. Ni en las redes marisaladas de mi querida Isla Cristina quiero estar preso. Para redes de las que te aprisionan de verdad, las de las medias hermosas de una guapa mujer. Cervantes escribió lo que escribió sin nada de esto, sin estar conectado. Sólo con su mundo real nos describió cómo era España y qué es España. Y miren si don Miguel está de plena actualidad, y no dejará de estarlo nunca.

Os ruego que no os enfadéis con este amigo que sólo ha tomado la decisión de no correr en el mismo raíl de sus charpas de siempre. Cada uno toma el camino que cree preciso. Y el mío, os valga o no, es éste. Y bien que lo siento; pero también es verdad que me reconfortaría más si pudiéseis comprenderme.

DESDE MI TORRE: SEIS AÑOS YA DE QUE TE FUISTE


Cada vez que llega esta fecha es un trago de los gordos, de los más difíciles de tragar. Cuando llega el 30 de Enero ni quiero que me silbe el aire, que nada me moleste el tiempo, que nada estorbe ese pensamiento que sólo me lleva a ella, a esa mujer bonita con la que compartí más de cuarenta años de mi vida y con la que tuve tres hijos maravillosos: Myriam, Pablo y Emilio. La vida es un camino muy difícil, porque a uno se le queda la pena de que no ha hecho todo lo posible con su pareja para hacerla más feliz.

Ni puedo arrepentirme nunca de mi relación, de mis fallos y mis dudas, ni creo que deba autoanalizarme cada día pidiendo perdón a Dios por mis posibles errores. La quise con locura desde que yo tenía apenas 15 años. La amé como jamás he amado a otras tentaciones de la vida. Todos nos equivocamos en caminos tan largos. Pero ella fue la estrella que me guió y la esperanza que me mantuvo en los días de mi trayectoria., esa que se debería haber cortado antes que la de ella: tan jovial, tan alegre, tan cachonda en sus expresiones, tan Lola. ¡Lola pura!

Tendría que cumplir más de cien años para parecerme a ella en las más mínimas cosas. Fue todo un ejemplo para mí, para sus hijos -a los que dedicó sus últimas palabras-, y para sus nietos, aunque se perdió los nacimientos de su Lola y su Bruno. 

Mis hijos apenas si me han visto llorar a lo largo de mi vida, sólo cuando su madre, a la que no dejé de acariciar sus manos tras tres días de expiración, se me fue para siempre. A mí se me arrancaba la vida con su muerte.

Ya he rehecho un poco mi vida con una mujer que ellos han aceptado: por buena, por sensible, y por creer que ha sido la propia Lola quien me la ha puesto en el último camino, antes de que Dios quiera que cruce la oscura esquina en la que no sabemos qué encontraremos.

Cuando llega el 30 de Enero todo se me va a pique. Y sí sé porqué. No hace falta que nadie me lo pregunte.

Voy llorando por dentro
sin que nadie se entere.
No hay pañuelo en el mundo
para enjugar mi pena.
Aquel treinta de Enero
se me enfrió la vida
clavándome el puñal de su miseria.
Triste momento, para siempre imborrable.
Todos llevamos un dolor, o un misterio,
en la cruz de la vida.
No fue fácil la mía.


lunes, 29 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: UN POQUITO DE POR FAVOR, SEÑORA AMBROSIO


Le he tomado el título prestado a un actor paisano suyo -el señora Ambrosio es mío-, a Fernando Tejero, que acertó, equivocándose con lo que quería decir, con esta frase que se ha hecho muy popular y que aún maneja el personal cuando llega alguna que otra ocasión para introducirla. De ninguna de las maneras quisiera meterme con usted en esta página que sólo refleja mis pensamientos sobre personas e instituciones. Recuerdo que allá en el año 2000 inicié una serie diaria en la COPE, en Radio Popular de Córdoba, la ciudad que usted preside, enviándole un poema diario a quien entonces era su alcaldesa y buena amiga mía, Rosa Aguilar, con el título de "Buenos días, señora alcaldesa". No sé si alguna vez me descubrió el pastel, o no, aunque jamás me dijo nada y seguimos con la misma amistad. Quien pareció muy cercano a acertarlo, a pesar de que tenía sus serias dudas, fue el por aquel entonces delegado de festejos. En versos, muy cameloncios, como exigía el guión, le daba caña cañí de la buena, aunque siempre con el respeto debido que siempre he profesado a todas las personas con las que me he cruzado en mi vida. En este mismo blog, si usted se anima a la lectura, están publicados todos aquellos poemas cachondos que se preocupaban de manera jocosa del devenir de las cosas ciudadanas.

A usted aún no tengo la suerte de conocerla personalmente. De seguro que llegará el día. Soy muy paciente para los encuentros que sólo Dios propone y auspicia convirtiéndolos en casualidades. Pero, claro, la conozco evidentemente por la prensa, por la radio y por algún que otro reportaje de Canal Sur, y lo que más me preocupa de usted es que tiene una nómina de sonrisas eternas, pero una corta nómina, por no decir ninguna, de realizaciones en pro de esta Ciudad que espera más agilidad suya para resolver los muchos problemas que tiene la Córdoba que usted preside. Gobernar con el apoyo de otros siempre es muy difícil, pero para una mujer nunca deben existir barreras. Rosa las tiró, y las derribó con la valentía y gallardía de su carácter. Usted debe hacer lo mismo. Tal vez menos viajes como representante de las ciudades del Patrimonio y más andando calles y barrios para dar con las soluciones que preocupan a los cordobeses, que son muchas, doña Isabel, más de las que usted se cree.

Córdoba, salvo la excepción de algunos lugares de la Judería, que es por donde pasan los turistas, es un basurero, un vertedero, por mucho que usted diga emplear a Sadeco en la limpieza diaria de cada día. Hay fuentes, como la de la glorieta moderna de Ibn Zaydun, que no funcionan desde hace años, casi desde su inauguración, y sus palmeras presentan un estado lamentable. La de la Plaza de las Tres Culturas, entrada desde el AVE a la Ciudad, ha vuelto a recuperar su frescor hace unos días tras muchísimos años de abandono. La Plaza de la Noria de Poniente es un vacie..., y le hablo de la cercanía que más conozco. Me imagino que todas las barriadas tengan sus propias quejas, muchísimas, como los habitantes de la Avenida Parque, en la que han talado árboles y más árboles sin reponer ninguno.

Un poquito de por favor, señora Ambrosio. Cuando doña Soledad Becerril llegó a ser alcaldesa de Sevilla, se notó en pocos meses su mano femenina, el cuidado de los parterres, el amor a las plantas en sus jardines y avenidas. Se notaba que mandaba una mujer en la Ciudad. Eso es lo que esperamos los cordobeses, y los que no siéndolos estamos aquí censados, de usted: un poquito de por favor para vigilar más de cerca a esta Ciudad que la tiene como alcaldesa.

Es que no ha hecho nada por ella desde que accedió a la alcaldía en 2015. Y mucho que me extraña. Nacimos, usted y yo, el mismo día: el 18 de julio -por aquello del lógico movimiento de nuestros padres- aunque le llevo 21 años de vida y experiencia. Los dos somos del horóscopo Cáncer: ser sensible, intuitivo, trabajador, incansable en nuestros afanes. Algo falla. O usted viaja mucho o yo me preocupo en demasía por cuestiones que sólo a usted le pertenecen. 

El día de san Antonio de hace 3 años tomó usted posesión de la alcaldía, aunque con serias hipotecas. Recomiéndese al santo no para pedirle novio, que bien casada está usted, sino para que le ayude en esa gestión tan difícil que es ser alcaldesa de Córdoba, en la que queremos verla, como a Rosa, patear su calles, tomando notas en su cuaderno de campo y poner a trabajar a todo el mundo que esté a su cargo. Para llegar a eso, lo primero está en que ellos reciban el ejemplo de que la primera que trabaja es usted, como a toda Córdoba le demostró Julio Anguita.


DESDE MI TORRE: SI NO ES POR MOLESTAR...


Respeto, y lo saben todos aquellos que siguen este blog -con muchas visitas y casi huérfano de comentarios- esa manifestación maravillosa que es nuestra incomparable Semana Santa, única en el mundo y referente en el mundo cristiano, aunque, y no es por molestar, y lo he expresado en algunas ocasiones, como en el comentario del 22 de noviembre de 2016, creo que el tema procesional se está pasando de gordo en el tejido de la Ciudad. Ni todos los sevillanos somos semanasanteros, ni todos los valencianos falleros, ni todos los gaditanos carnavaleros. Todo tiene un justo medio, sin querer entrar, por no molestar, en el tema constitucional ni en el religioso, ni en el más importante: que es el tema ciudadano. ¿Molestan más los veladores que dan vida a la Ciudad y en cuyos bares, aunque en precario, se le da trabajo a mucha gente, que una cofradía que sale cada dos por tres, por pelito que voló en el calendario, que cierra las calles, que impide que los vecinos del área acotada puedan llegar a sus domicilios? 

Recuerdo, era yo un jovencito, cuando el vasco monseñor Cirarda, obispo auxiliar de Sevilla, ofreció su Pregón en 1965, al que asistí por la insistencia de mi padre, tan preocupado en que llegara a hacerme cura. Él, el obispo, tuvo muchas dudas, grandes dudas de que su proclamación hubiese sido la adecuada por el anacronismo del puesto que ejercía con la manifestación de una Ciudad que todo lo basaba en la devoción a sus imágenes populares.Con una frase cesárea, se metió a toda una Sevilla fácil en el bolsillo: "Pero vine a Sevilla; y vi; y creí." El tristemente desaparecido Teatro San Fernando se caía abajo con la palabra cálida de este vasco al que no le gustaba la Semana Santa sevillana cuando llegó, ni de seguro que cuando se fue, aunque las formas son las formas.

Mi transformación ha sido la contraria: tanto y tanto me metió mi padre en el mundo de misas, rosarios, novenas, quinarios, triduos, predicaciones, misiones populares, cofradías y otras historias, que me convirtió en lo que hoy soy: un niño grande con casi 70 tacos de almanaque al que le gusta el arte que hicieron sus orfebres, sus bordadores/as, sus floristas, sus vestidores, sus miles de seguidores, su ambiente, su parafernalia..., pero niño rebelde al que jamás le ha gustado la Semana Santa, ni la Feria. Un sevillano atípico, que no es mejor ni peor al que siempre se considera cabal por ser fiel en su Semana Mayor, en su Feria y en su Rocío, o cuando tercie, que siempre está el sevillano -y yo lo soy por partida doble por mi nacencia trianera- dispuesto a la jarana.

Leo todos los días el ABC, y El Correo, y el Diario de Sevilla, y raro es el día que no me encuentre una fotografía en portada con alguna procesión pasando por las calles sevillanas. Mi primo, José Antonio Rodríguez Benítez, uno de los grandes expertos en esta materia, me va a echar una bronca cariñosa por mi desconfianza cofradíera. Espero que sea leve. Soy creyente como el que más, aunque ignoro si hay baremos para medir estas cosas que no deben medirse y, tal vez por mis creencias, creo que debemos llevar a nuestras imágenes en el amor popular y a Dios en nuestros corazones. Jamás es bueno que saquemos a nuestros ídolos cada dos por tres como antiguamente hacían los romanos con sus dioses.

Que no es por molestar, hermanos, de verdad que no. Pero creo que el respeto debe ser para todos, y no sólo para aquellos que, cuando les viene en ganas, rompen el ritmo de toda una Ciudad porque su Cristo o Virgen son los más importantes, más que la propia Constitución. ¿Se unirán alguna vez todas las hermandades, con capirotes o sin ellos, para salir sus miles y miles de hermanos a la calle reclamando una justicia social responsable, que es la que nos pertenece? Miles de estos nazarenos de una hermandad, probablemente, estén en el paro y apenas si les alcance la paga para vivir; están abandonados por parte de quienes tienen la obligación de velar por ellos: Gobierno, Junta, empresas..., pero sólo se manifiestan para fiar sus vidas en los días procesionales.

Cuando me demuestren lo contrario, posiblemente me una a ellos.

domingo, 28 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: MIGUEL ÁNGEL TAMARIT SOBRE CÁDIZ Y LOS GADITANOS


Por su porte no se puede decir que pase hambre ni que tenga la obligación, para sobrevivir, de irse al puente de Carranza a pescar mojarritas. Tampoco he tenido oportunidad de palpar sus manos, de seguro que con menos callos que un cirujano de pediatría. Llevo 23 años viviendo en Córdoba, en esta Alemania del Sur, como así me la definiera mi amiga periodista, neoyorquina, Estela Zatania: ciudad difícil donde las haya, muy acomplejada por su propio comportamiento, envidiosa y enfrentada con Sevilla sin un motivo lógico, a no ser por la frase que un buen día dijo Antonio Gala, al que quieren apropiarse, aunque no sea cordobés, sino manchego de Brazatortas: Sevilla es muy ombliguista, pero es que tiene un ombligo tan bonito...

Este señor, al que conozco sólo por salir en la prensa cordobesa cada dos por tres como uno de sus poderes fácticos, de sus empresarios de pro, de los que le han dado la mano a prebostes, alcaldes y altas instancias de la realeza, creo que tiene la cultura justita para arrear pavos por la Navidad camino de algún mercadillo. Como si ya no tuviésemos bastante con la Andalucía que nos pintan hasta nuestros propios gobernantes, a este Presidente de la Asociación de Empresas y Servicios de Córdoba (Asfaco) y dueño del grupo aeronáutico Faasa, no se le ocurre otra cosa que meterse públicamente con los hombres de la tierra más antigua de España: Cádiz, aseverando en su manifiesta incultura que: "Es complicado invertir en Cádiz, porque son graciosos, pero no trabajan". Su hijo, que, al parecer, aún es más ocurrente que el padre -según el progenitor tiene mucha sorna-, una vez le dijo a un consejero, evidentemente que de la Junta: -¿Cómo se te ocurre abrir ahí una fábrica  si los gaditanos no trabajan? Y don Miguel Ángel: ja, ja, je. je, ji. ji, celebrando la gracia de su retoño.

Córdoba, me parece que lo tiene que saber don Miguel Ángel, es la segunda provincia con más parados de Andalucía, con un Parque Joyero que no funciona, con un Palacio de Congresos que nunca se termina, con una alcaldesa, Isabel Ambrosio, más parada que un reloj de caramelo, con unos trenes de cercanías que todavía no van a ninguna parte, con una suciedad apabullante por su calles, a excepción de ciertos sectores de la Judería, una ciudad muerta, deprimente en su manifiesta soledad. ¿Es una clara señal del trabajo cordobés?

El cordobés, con un euro o 0'80, redime sus penas en la copa vidriada de un "medio". Se conforma sólo con eso y con decir que Córdoba es muy senequista, tal como apostilla don Miguel Ángel. Pero, claro está, como el que dice lo que no debe escucha lo que no quiere, yo le digo a don Miguel que no tiene la más mínima idea de la historia de su Ciudad. Séneca vivió en Córdoba -y aún no se sabe si es cierto si nació aquí- los diez primeros meses de su vida, por lo que poco pudo influir, para nada, en el ánimo, filosofía y forma de vida de sus posteriores ciudadanos. El cordobés, y tengo muy buenos amigos nacidos en esta tierra, está acomplejado con su tierra: hermosa, de grandes campiñas y de extensos olivares, con la posesión de una Sierra Morena olvidada, con la presencia de un río que le estorba porque no sabe sacar partido de él. ¿Se trabaja mucho en Córdoba?

A lo peor, don Miguel, es que el cordobés de pro, como es usted, es flojo de ideas y lento para llevar proyectos a cabo y proyectando su pesimismo a cuantos conforman esta triste sociedad cordobesa que no arranca, que no quiere arrancar, que quiere seguir siendo tan senequista (?) y cobarde que se suicida ante la imposición de Nerón. Sevilla es la alegría personificada, la majestad, la ciudad de las justas proporciones, la embaucadora de sus bellezas..., y de las ajenas. Pero desde Córdoba se le tiene una envidia mala que he podido vivir en mis propias carnes. Y Cádiz, mire usted por dónde, aparte de ser ciudad trimilenaria y la más culta de Occidente, y la más cachonda, y la de mayor agilidad mental: la más trabajadora, aunque apenas exista trabajo para esta gente "tan graciosa". Dígale usted a Susana Díaz, como poder fáctico que es usted en esta Alemania del Sur, que dé trabajo a los hombres de la moderna Gades para que no tengan que seguir pescando mojarritas para poder llevar algo a la mesa. Las declaraciones de usted -aunque después haya perdido perdón- son más que inoportunas, dignas de comerse una de las mayores peplas gaditanas.

Estoy censado en Córdoba y no me gusta agarrarme a los antiguos refranes que enfrentan a los pueblos. Pero como usted lo ha hecho con el gaditano, al que tanto quiero, sólo para usted, y sólo para usted, eliminando a todos los cordobeses, y para su querido hijo, le envío aquel famoso refrán de que "Cordobés y hombre de bien, no puede ser". Usted ha hecho mucho daño a Andalucía con sus torpes palabras. Si hubiese sido hombre de bien, jamás hubiese insultado burdamente, con el sarcasmo que da el dinero, a nuestros hermanos gaditanos.

sábado, 27 de enero de 2018

DESDE MI TORRE: SE ACABARON LOS PIROPOS POR ORDEN DE LA JUNTA


Como si no hubiesen cosas más importantes en las que emplearse para mejorar el bienestar de todos los andaluces y sacar de la basura a esta gran autonomía subdesarrollada, los institutos de la mujer y de la juventud, ambos de la Junta de Andalucía, y cuya cabeza principal es Susana Díaz, se inventan, con muchísimos euros de presupuesto, una campaña -que ha tenido que ser retirada por pura vergüenza-, contra el piropo, al que estos señores no consideran como una expresión del pueblo de toda la vida, sino como una violencia de género, esa de la que ya estamos todos hasta los mismos borlones.

Nada de piropos hacia las mujeres: animales, cerdos, buitres, gallitos, pulpos, búhos, que es lo que sois todos los hombres. Los piropos, si acaso, para tu madre. Lo demás es violencia. Si una chica pasa por la calle y a alguien se le ocurre decirle, con la gracia profunda del pueblo andaluz, y sin faltar al respeto, que eso es un cuerpo y no el que te deja la gripe: violencia, sólo violencia. Si le dices con admiración que tiene unos andares que ni el paso de San Gonzalo: violencia, sólo violencia. Si le dices que eso sí que son unos ojos y no los que tiene Rajoy para elegir a sus ministros: violencia, sólo violencia. Todos los hombres somos muy violentos por decirle a una chavala, con buen garbo, que por algo puso Dios el Paraíso en Andalucía.Ni se te ocurra: violencia, sólo violencia, que sois unos cerdos y todo lo demás y siempre estáis pensando en lo mismo.

No se acaban por ley ni la pobreza máxima en la que habitamos ni la corrupción que nos está minando en los cuatro puntos cardinales; ni se hacen campañas por las preocupantes cifras del paro, por la falta de seguridad física e higiene en los colegios, por la sanidad, por las familias abocadas al desahucio, por la garantía de los puestos de trabajo... La culpa del fracaso de esta Andalucía de nuestras penas y tristezas, la tiene el piropo, que llegó a ser hasta ayer un arte literario de la improvisación para convertirse en violencia de género. ¡Te qui ya, Susana!

Me acuerdo, no sin sorna, lo de su colega Bibiana Aído, también socialista y andaluza, cuando se gastó más de 26.000 euros nuestros, que no de ella, en editar un "Mapa de inervación y excitación sexual en clítoris y labios menores". ¡Toma ya, miembra! Como si hiciese falta decirle a las mujeres -esas a las que ya no se les puede decir un piropo- dónde tienen el chichi y qué hacer con él cuando les venga en ganas. Y es que aquí nos nacen los tontos/as y crecen más que el orégano sin darnos apenas cuenta.

Pues nada, amigos, cuidadín de echarle un buen piropo a una guapa mujer so pena de caer en la pena de violencia de género. No seas animal, paisano. Reprímete y aguanta tu lengua poética. Me imagino que nuestra Presidenta no tiene nada que temer por sufrir uno de estos improperios convertidos en delito.