(La empresa municipal de saneamientos de Córdoba -SADECO- que hoy funciona bastante bien, logrando que la ciudad esté cuidada y limpia, en el año 2000 llegó a tener cerca de un 10% de absentismo, lo que evidentemente se notaba en la falta de la limpieza de calles, plazas y jardines. De esta guisa se lo hice saber a la alcaldesa, Rosa Aguilar)
Yo me espanto y me horrorizo
de pocas cosas, señora,
pero hay algunas horas
en las que el vello se eriza
y cual si fuera un hechizo,
me horroriza, me horroriza,
mi mente queda indecisa
y yo quedo asustadizo.
Al leer el otro día
de Sadeco el absentismo
me poseyó un cataclismo
que me dejó medio seco
y me llenó de agonía,
SADECOO…, SADECOOO…
me respondía el vil eco
por si no me lo creía.
A un nueve- nueve por ciento
-casi un diez de la plantilla-
o le duele la rodilla,
o sufre el mal de la angina,
o padece agotamiento,
o con los nervios no atina,
o tiene las tosferina,
o es que se trabaja el cuento.
Diez de cada cien no sana
y en su enfermedad se atranca,
en la agonía se estanca
y no acude a su trabajo
por ese mal que le aplana,
o porque es un tío marrajo
y no le sale de abajo,
o es que no le da la gana.
Así espero y desespero
que barran un día mi calle
y que tengan el detalle
de quitarle la basura,
mas si el mal es agorero
y aún sigue la calentura,
primeramente es la cura
del enfermo basurero.
La empresa municipal
debe ser condescendiente
y proteger a su gente
de tanta enfermedad seria,
y por más seguridad
me la llevaría a la feria
o a una suite del Hesperia,
pero nunca a un hospital.
Si se cansan los muchachos
con las máquinas modernas,
mejor que limpien a piernas
como se hacía antiguamente:
con su escoba de penacho,
su carrito maloliente,
su cigarro y su aguardiente
y uniforme mamarracho.
Si el camión no les atrae
no le agriemos la actitud,
lo primero es la salud
y lo demás es matraca
que les deprime y decae,
que la cervicaz ataca
y la voluntad machaca
y del trabajo distrae.
Escobas de palmas nuevas
aliviarán la tristeza
del servicio de limpieza,
y bajará el absentismo
que a tanta cota se eleva
por culpa del mecanismo
que nos trajo el modernismo
y que al enfermo subleva.
de pocas cosas, señora,
pero hay algunas horas
en las que el vello se eriza
y cual si fuera un hechizo,
me horroriza, me horroriza,
mi mente queda indecisa
y yo quedo asustadizo.
Al leer el otro día
de Sadeco el absentismo
me poseyó un cataclismo
que me dejó medio seco
y me llenó de agonía,
SADECOO…, SADECOOO…
me respondía el vil eco
por si no me lo creía.
A un nueve- nueve por ciento
-casi un diez de la plantilla-
o le duele la rodilla,
o sufre el mal de la angina,
o padece agotamiento,
o con los nervios no atina,
o tiene las tosferina,
o es que se trabaja el cuento.
Diez de cada cien no sana
y en su enfermedad se atranca,
en la agonía se estanca
y no acude a su trabajo
por ese mal que le aplana,
o porque es un tío marrajo
y no le sale de abajo,
o es que no le da la gana.
Así espero y desespero
que barran un día mi calle
y que tengan el detalle
de quitarle la basura,
mas si el mal es agorero
y aún sigue la calentura,
primeramente es la cura
del enfermo basurero.
La empresa municipal
debe ser condescendiente
y proteger a su gente
de tanta enfermedad seria,
y por más seguridad
me la llevaría a la feria
o a una suite del Hesperia,
pero nunca a un hospital.
Si se cansan los muchachos
con las máquinas modernas,
mejor que limpien a piernas
como se hacía antiguamente:
con su escoba de penacho,
su carrito maloliente,
su cigarro y su aguardiente
y uniforme mamarracho.
Si el camión no les atrae
no le agriemos la actitud,
lo primero es la salud
y lo demás es matraca
que les deprime y decae,
que la cervicaz ataca
y la voluntad machaca
y del trabajo distrae.
Escobas de palmas nuevas
aliviarán la tristeza
del servicio de limpieza,
y bajará el absentismo
que a tanta cota se eleva
por culpa del mecanismo
que nos trajo el modernismo
y que al enfermo subleva.
Creía de saneamiento
esta modélica empresa
que hoy nos llena de tristeza
por tanta incapacidad
y por tanto enfermamiento.
La empresa municipal
de salud está muy mal
y es mucho su sufrimiento.
Casi mil doscientas horas
se perdieron de trabajo
-y me quedo cabizbajo-
¡tan sólo en el mes de abril!
Tal cifra es abrumadora,
es una guerra civil
sin escoba y sin fusil
y muertes demoledoras.
No se pierda ni un detalle,
señora alcaldesa mía
y deje esta enfermería
limpia con un varapalo,
que nadie su voz acalle.
El que está malo, está malo,
pero aquel que se hace el malo
póngalo en la puta calle.
esta modélica empresa
que hoy nos llena de tristeza
por tanta incapacidad
y por tanto enfermamiento.
La empresa municipal
de salud está muy mal
y es mucho su sufrimiento.
Casi mil doscientas horas
se perdieron de trabajo
-y me quedo cabizbajo-
¡tan sólo en el mes de abril!
Tal cifra es abrumadora,
es una guerra civil
sin escoba y sin fusil
y muertes demoledoras.
No se pierda ni un detalle,
señora alcaldesa mía
y deje esta enfermería
limpia con un varapalo,
que nadie su voz acalle.
El que está malo, está malo,
pero aquel que se hace el malo
póngalo en la puta calle.