sábado, 24 de julio de 2010

LOS DÍAS "SEÑALAÍTOS": MIGUEL GARCÍA POSADAS

TRIANA EN FIESTAS

Velaíta flamenca de Santa Ana
entre jarcias y luces marineras;
con flores, gallardetes y banderas
la vieja calle Betis se engalana.

La magia de un cantar, salsa gitana,
que brota por conjuro en sus aceras...
bailaoras..., toreros..., buñoleras...,
¡Qué linda y qué bonita está Triana!

En la noche estival, noche andaluza,
la flecha de un cohete el cielo cruza
abriéndose en florón de maravilla:

Un reguero de luz que bebe el río...
Rasguean las guitarras y el gentío
se emborracha de cante y manzanilla.

LIBROS CON SON FLAMENCO: ANTONIO DE TRIANA Y LA DANZA ESPAÑOLA


Lástima que esta edición, que me regaló y dedicó el año 1997 su hija Luisa Triana, esté en inglés, aunque mayor lástima es que yo no sepa este idioma que ya es imprescindible. Por lo tanto, no puedo decir que este libro escrito por Rita Vega de Triana sea parcial o imparcial en su contenido, aunque puede decirse que cuenta con fotografías muy interesantes para los amantes al baile flamenco.

Antonio Triana, Antonio García Matos, sufrió con su familia los mismo problemas que todos los que se tuvieron que exiliar por causa de la guerra civil. Y allí en América, adonde llegaron desde París gracias a la mediación del empresario artístico Salomón Hurok, se dieron cita artistas tan importantes como él, Carmen Amaya o La Argentinita y Pilar López, entre otros, triunfando esos artistas españoles en todos los escenarios donde actuaban. Y allí fue, además, donde debutó, con la edad de 8 años, su hija Luisa.

En el libro, dividido en dos partes con 17 capítulos, y por lo poco que puedo entender, la primera es totalmente biográfica y, la segunda, dedicada a los espectáculos que Antonio montó. Aquellos que tengan la suerte de saber este idioma, seguro que gozarán con este libro que nos descubre a uno de los bailaores más importantes de todos los tiempos. ¿Puede informarme alguno que lo haya leído?


Edita: Harwood Academic Publishers
Ciudad: Luxemburgo, 1995
ISBN: 3718654083

AMOR ENTRE MAR Y PIEDRA: CALLE DEL AGUA

CALLE DEL AGUA
Pasé por la calle Agua
y me sonaban tus pasos
sobre la acera empedrada.

Había una luz
amarilla en sus fachadas
y un geranio desangrando
rojos en una ventana.

Yo contigo siempre en Arcos,
y tú, conmigo, lejana.
Seca la fuente del beso
por la Calleja del Agua.

viernes, 23 de julio de 2010

UNAS GOTAS DE EROTISMO Y HUMOR (8)


Las mujeres no suelen ser despistadas, pero esta de la copla parece que se distrajo un poquillo y le tentaron en la madriguera:

Anoche estuve en mi huerto
y dejé la puerta abierta,
me robaron el conejo...
y eso que estuve despierta.

Hay que tener más cuidadito, hija, mucho más cuidado. Y es que con esta familia de animales no se sabe nunca qué va a ocurrir, como nos comenta esta coplilla anotada por Francisco Álvarez Curiel en su "Cancionero popular andaluz" (1992) en la página 188:

Anteanoche me dijeron
que eras liebre muy corría;
y a la liebre corredora
la escopeta prevenía.

¿Vamos anotando "conejo", "liebre" y "escopeta"? Bien haremos para al final de este trabajillo de humor contar cuantas palabras nuevas hemos añadido. No nos vayamos a creer que todas las mujeres se ofrecen de balde. Nos lo recuerda la copla de "Don Preciso" en la página 152:

Apagao me tienes
niña a tu lado,
pues ninguno se arrima
si no ha-pagado.

¿Quieren saber cuál es color de la pena? Pues seguid el consejo de esta copla:

Aquel que quiera saber
de qué color es la pena
que se baje los calzones
y se arrime a la colmena.

Anotaremos "colmena" como atributo femenino del que siempre hemos sabido su color. Existen mujeres tan dominadoras que es imposible apaciguarlas, como se nos muestra en esta coplilla recogida por Génesis García Gómez en su libro "Cante flamenco, cante minero" en la página 323:

Aquí un domador reposa
que se murió de pesar,
porque no pudo domar
en diez años a su esposa.

Y si hay mujeres dominantes, hay padres que no dejan pasar a uno ni por la puerta de su casa. Cuidado con las caídas en las puertas de algunas viviendas. Esta letrilla la recoge Rodríguez Marín en su "Colección de cantes populares españoles":

Ar pasá por tu puerta,
pegué un jardaso;
me lebantó tu padre
de un ladriyaso.

Aunque es verdad que muchos chavales son demasiado atrevidos y hacen lo que no deben con premeditación, alevosía y, sobre todo, con nocturnidad, tal como nos comenta esta coplilla granadina que Francisco Cabrera Palomares ha incuído en su libro "Granada en clave de flamenco":

Atribón, atribón,
como estaba la noche oscura
a tientas le fui metiendo
la llave en la cerradura.

Apuntemos "llave" y "cerradura" para nuestro diccionario de léxicos. En el Siglo de Oro español había mujeres que aguantaban el "envío" estoicamente:

Ay, bien de mi vida,
qué cansada estoy,
ciento veinte veces
he jodido hoy.

¡Ganaría una "pasta" la pécora! En el capítulo de suegras el cancionero es abundante y jamás a favor de estas madres "políticas". Mira que no querer a un muchacho por faltarle una cosa que no tiene importancia. Esta coplilla está recogida de la población cordobesa de Doña Mencía:

Si tu madre no me quiere
porque no tengo corbata,
otra vez que vaya a verte
me colgaré una alpargata.

Tanto y tanto se corren las voces de lo que hacen sufrir a los yernos, que éste, al menos, se está preparando para el día que se case y pone condiciones:

Si me caso y tengo suegra
ha de ser con condición,
que si al año no se muere
la tiro por el balcón.

¡Hombre, ni tanto ni tan calvo! En el capítulo de cuernos, de nuevo elegimos un copla del libro de Manuel Garrido,"Cuernología del Cante", que no tiene desperdicio:

Aunque los cuernos molesten
con ellos hay que vivir,
ya que por más que te citen
nadie te obliga a embestir.

¡Faltaría más esa mala educación! Hay que ver los insultos que algunas veces le dicen los chavales a las féminas. ¿Creéis normal este comportamiento?:

Asómate a esa ventana,
retrato de la herejía:
el que madrugó por verte
¡qué poco sueño tendría!

¿Es normal lo que le dice en esta otra?

Asómate a la ventana
cara de sucio candil,
orejas de mulo romo,
cabezón de tamboril.

Hay mujeres que, por las circunstancias que sean, no se le dan bien el baile. Pero de ahí a que se les insulte de esta manera hay un abismo:

Cuando sales a bailar
con ese trote que trote
y la cabeza agachá,
¡qué palo en ese cogote!

No, no paran los insultos, cuando no por el baile por otra cosa. ¿Qué culpa tiene una mujer de ser rubia y tener un vestido rojo?:

Desde que vino la moda
de los vestidos granates,
todas las rubias parecen
huevos fritos con tomate.

Sabemos que el personal del clero tiene los mismos atributos que los demás mortales, más grandes, más pequeños, pero los mismos. Pero esta coplilla nos pone por embustero:

El cura de mi lugar
tiene catorce pelotas,
doce para divertirse
y dos para las devotas.

Hay curas más raros... Aunque tampoco me inclino yo, por muchas pelotas que algunos tengan, a que los curas sean malos porque, por el celibato, no deban tener hijos, a pesar de que no lo entienda así este hombre:

El cura que no procura
hacer una criatura
dentro de su vecindad,
ese cura no es buen cura
porque él mismo no procura
aumentar la cristiandad.

Los curas normalmente quieren ingresos en sus parroquias, y esos suelen llegar, aparte de con las limosnas, con lo que cobran por bautizos, misas de difuntos y bodas. Pero mal lo lleva el cura sin todos piensan como este hombre de la copla:

Cásate, me dice el cura.
Yo no me quiero casar,
si el cura quiere dinero
que se ponga a trabajar.

Bueno, es que hay gente que no quiero casarse de ninguna de las maneras:

El día que yo me case,
quiera Dios que no aparezcan
ni el cura, ni el sacristán,
ni las llaves de la iglesia.

¿Podrá alguien decirme qué es lo que enseña este fraile que nos muestra la copla y que está parado en una esquina?:

En la esquina está parado
un fraile de la Merced
con los hábitos lazados
enseñando el chuchumbé.

Vamos a anotar "chuchumbé" para cuando analicemos los vocablos de nuestro diccionario. Algunos hay que se quejan de cómo se está poniendo España. Concretamente esta copla es de las incluídas en las canciones legionarias de marcha:

Se está poniendo España
en tan malas condiciones
que se está incrementando
el gremio de maricones.

¡Qué brutos estos muchachos a la hora de cantar! Pues más bruto aún es este hombre del que nos habla Eugenio Sánchez Fuentes en su sainete "El mosito er barrio", anotada en el libro "El pueblo andaluz" en su página 133:

Si argún gaché a mi chiquiya
la pretende jonjabá,
lo ajorco con mis patiyas
y a Dios se lo va a contá.

Primero apuntaremos "jonjabá" y después reparemos en la exageración de las patillas del tío. Qué patillas no tendría como para hacer una soga y ahorcar al jonjobador. Yo, por si acaso, dejo el tema hoy aquí por el susto que me ha dado este gachó.

TRIANA VERSO Y APARTE: LA NUEVA CUCAÑA


Esta sí era la Velá antigua, el río a tope de embarcaciones y la gran cucaña, la gran draga que todos los años echaba su ancla en orilla trianera por los días "señalaítos" de Santiago y Señá Sant'Ana. Pero vino el Alberto Moriñas -gracias a Dios enviado a la Granja de San Francisco, Paco Robles dixit- y nos puso un barquito de Lipasam, un poquito mayor que las barquitas de la Plaza de España y cien veces menor que nuestra antigua cucaña, esa que reclamamos los trianeros. Al menos para conservar lo poquito que le queda a Triana de esencia. Bueno, es lo que hay, y por eso le dedico este sonetillo de urgencia a quien se cargó el barrio en dos días con la cantidad de siglos que costó formarlo.


EL PALO DE LA CUCAÑA

Aquella draga antigua con su palo
de teléfono, izado, tan erguido,
no sé por qué este año han encogido.
En pito se quedó en vez de falo.

La draga se ha hecho enana y es draguita.
De Lipasam el nombre que portaba.
Parecía que en un vaivén volcaba.
Más que ballena oronda, sardinita.

Al palo le han quitado cuatro metros.
Adornito de proa en vez de cetro.
Ya no es esta cucaña la que era.

Un buen día le quitan hasta el sebo
y cualquier cojitranco o un medio ciego
con poca habilidad trinca bandera.

LIBROS CON SON FLAMENCO: ANTONIO MAIRENA, SU OBRA, SU SIGNIFICADO


Dentro de la bibliografía dedicada a Antonio Mairena, este libro de Fernando Quiñones, muy fácil de leer, nos ofrece la visión que del gran artista tenía el escritor gaditano. Formado por tres partes que se dividen en diez breves capítulos, tras un preámbulo para situarnos en la historia, en la primera nos abre los siguientes temas: "La entidad flamenca de Antonio Mairena. Biografía de bolsillo", "Psicología del cante mairenero. Su radical clasicismo", "El legado bibliográfico de Mairena. Celebración y crítica", "Discografía: La Gran Historia", "El caso de la seguiriya de El Fillo" y "Tercio de cierre con una Llave de Oro". La segunda parte la componen tres pasajes del libro "Las confesiones de Antonio Mairena", y la tercera una pequeña recopilación discográfica en la que, por su brevedad, no se esmeró mucho el autor.

No es que nos ofrezca cosas desconocidas de la vida y obra de Antonio, pero sí nos interesa mucho la visión del autor de algunos temas expuestos porque los trata con imparcialidad y rigor, en el justo término que todos queremos entender y situar la gigantesca obra mairenista, sin dejar por ello de poner algunos apartados de su obra en duda.

Este fue el tomo número 5 de la Colección Telethusa que la editorial dedicó al tema flamenco.


Edita: Cinterco, S.A.
Ciudad: Madrid-1989
Páginas 127
ISBN: 84-86365-20-1
Depósito Legal: M-13.515-1989
Adquisición: Cinterco. C/ Ángel Ganivet, 28, portal 1, 1ª-D. 28007-MADRID
Teléfono: 91-4096790

AMOR ENTRE MAR Y PIEDRA: LA PRESENCIA

LA PRESENCIA
Arcos en piedra viva
y tú en mis sueños.

Arcos izada arriba
y tú en mi empeño.

Arcos tendida en yerba
y tú en mis pechos.

Arcos tallada en roca
y tú en mis besos.

Arcos ya siempre en mí
y tú por medio.

Arcos corazón mío
y tú por dentro.

jueves, 22 de julio de 2010

UNAS GOTAS DE EROTISMO Y HUMOR (7)


Hay mujeres ardientes de un solo hombre y otras que son capaces de meter un incendio a un batallón de infantería. Por eso el hombre también debe serlo, porque cuando el hombre no es capaz de apagar ese fuego demoledor suele acabar siendo un cornudo de tomo y lomo. Algunos son tan machos que no pueden ni esperar llegar a casa:

Cuando está al morir el día,
al rematar el trajín,
siempre paro en Venta Fría:
avían la caballería
¡y después me avían a mí!

Sin embargo hay chavalas que se resisten ante un arrumaco amoroso y más si presienten que el aluvión va a ser fuerte:

Ay, madre, que se me arrima
a la cama un estudiante,
me echa la pata encima
y dice que me esparranque.

Espero que el vocablo "esparranque" esté anotado ya en nuestro diccionario. Otras madres a lo único que temen es a la pérdida de la virginidad de la hija, aunque ésta sea de lo más decente:

Ay, madre que me lo han roto.
-Hija, no digas el qué.
-El cantarillo en la fuente,
madre, ¿qué se creía usted?

Y hay que tener mucho cuidado con los hombres demasiado fogosos, porque nadie sabe qué pueden meterle a una por el "bien te veo":

Ay, rediós que te meto
la estación de Madrid,
los cuarenta vagones
y el ferrocarril.

¡Demasiada energía la de este tío! Y es que hay muchos que parecen soñar con los ferrocarriles al querer hacer el amor, da igual a la hija que a la madre:

A tu madre, que es tan tonta,
yo le tengo que meter
la estación de Chinchilla
y los raíles del tren.

Como éste siga así desaparece el AVE. Otros, en cambio, no pierden comba a la hora de beber en cualquier sitio, tal como anota Manuel Garrido Palacios (otro Manuel Garrido) en su libro "Alosno, palabra cantada" (1992), incluída en su página 202. Letra de fandangos que en más de una ocasión, cuando ya estaba con unas copas de más, oí cantar a mi amigo y excelente cantaor Paco Toronjo:

Agua bebió mi morena
de la fuente del madroño,
y camino de Guillena
le di un mamazo en el coño,
no he visto cosa más buena.

¡Vaya, vaya, esto se está poniendo calentito! De cuernos hemos hablado y seguiremos hablando por medio de las coplas, pero las mujeres no pueden ser tan bordes ni tan putañeras como ésta:

Ayer encontré un casado
con un costal de cuernos
muy fatigado,
y la mujer, y la mujer,
le decía por detrás:
-Toma, hijo, toma más.

Cuando se quiere buscar un socio hay que tener mucho cuidado con quién se asocia uno, porque es que puede pasar lo que nos dice Rafael de León en el poema humorístico de "Benavides":

A Pepe Benavides
le va mal el negocio
y busca entre los hombres
alguno para socio.
Por fin lo puso a medias
con Juanito Travieso,
el uno pone el corte
y el otro pone el sieso.

¿Anotamos también "corte" y "sieso" en nuestro compartido diccionario? Hay muchos que reconocen la gran obra de la Creación de Dios y cómo hizo perfecto al mundo:

Bendito sea el Hacedor
que le puso el pico al grajo,
a la mujer la campana
y a los hombres el badajo.

A anotar tocan los vocablos "campana" y "badajo". Y no guardéis el bolígrafo porque vais a tener que anotar otro muy en breve. La cama sirve para muchas cosas, al menos así nos lo dice la copla siguiente:

Bien sé que estás en la cama
con la mano en la Gregoria,
bien sé que estarás diciendo:
por aquí se va a la gloria.

¿Tomamos "gregoria" como sinónimo de atributo? Creo sí. Claro que ellas también utilizan la cama no sólo para dormir, según los malintencionados:

Bien sé que estás en la cama
con las manos en las tetas,
y yo estoy en mi ventana
haciéndome la puñeta.

A cada uno le llega en la vida la hora de soltar el freno y lanzarse a la primera y fogosa aventura, pero si pasa el tiempo y uno ni fu ni fa es que le pasa lo que al caballo de esta copla anotada por Manuel Garrido Palacios en su libro "Alosno, palabra cantada" (1992) en la página 243:

Caballo que a los tres años
ve una yegua y no relincha,
o es que no come cebá,
o no le aprieta la cincha
o es es que no sirve pa ná.

Hay personas a las que les pasan unas cosas rarísimas. Observad esta copla:

Cada vez que te veo
las sayas rotas
se me sube el pestillo
de las pelotas.

Hablando de pelotas hay abuelos con una virilidad tremenda, o al menos con unos atributos gloriosos. Veamos lo que dice este nieto de su venerable patriarca:

Catorce arrobas pesaron
puestos en una romana
los cojones de mi abuelo,
y eso apartando la lana.

¡Pedazo de abuelo con dos pares! Ahora que quieren acabar con la prostitución se van a tener que multiplicar los guardias, porque, como dicen en Galicia, putas, putísimas, haberlas haylas:

A una mujer llevan presa
porque es húmeda de abajo,
y la pobre va diciendo:
cuántas hay de mi trabajo.

Así que a partir de ahora que no se le llame puta a una puta, sino "mujer húmeda". Muchos hombres tienen necesidad de viajar muy lejos para ponerse a tono, a tenor de esta coplilla recopilada por Evaristo Acevedo en su libro "El caso del analfabeto sexual" (1972) en su página 191:

Al Congo, vamos al Congo,
vente conmigo, Julita,
y verás cómo me pongo.

Que sepan las mujeres que cuando se casan el marido es el que lleva el mando, todo el mando. Nos lo cuenta esta coplilla de la zarzuela "La Corte del faraón" (1910), cantada por el coro femenino:

Al marido después de la boda,
nada, nada se debe negar,
pues con él en la casa entra toda,
...pero toda la autoridad.

¿Apuntamos "autoridad" como atributo masculino? Creo que sí. Y creo que debemos seguir con los apuntes porque viene otro importante:

Al pasar por el molino
le dije a la molinera:
¡Qué bonito pelo tienes,
así tendrás la espatera!

¿Será "espatera" lo que todos nos estamos imaginando? Anotemos. Curas y frailes están pasando por estas coplillas, pero también pasarán las monjas, que para eso forman igualmente parte del clero. Una docena aparece en esta copla de los hermanos Álvarez Quintero en sus "Obras completas" (1969), en su tomo 7º página 9603:

Camino de Seviya
van dose frailes;
todos yevan alforjas
chicas o grandes.
Van dose monjas
en busca de los frailes
de las alforjas.

Anotemos "alforja" porque puede darnos mucho juego. Hay que tener muchísimo cuidado de dar celos a algunos brutos sueltos que andan por ahí. Menudo tío éste que nos retrata la copla recogida por Juan Manuel Villén en su "Novísimo cancionero" (1887) en su página 63:

Como cualquiera gaché
se atreviese a camelarte,
de la primer gofetá
iba a volar por los aires.

Y no se puede ser tan celoso y asesino como el que nos cuenta esta coplilla:

Como llegues a faltarme
en el trato que hemos hecho,
he de regar las paredes
con la sangre de tu cuerpo.

Ni como este que cita Pedro Muñoz Seca y anotada por Manuel Barrios en su libro "Andalucía, genio y donaire" (1990) en su página 138:

Como mires a otro hombre,
aunque sea sin malicia,
te voy a dar un guantazo
que te va a dar ictericia.

¡Machismo, machismo puro, arza y olé! La verdad es que hay algunas mujeres que tienen buena boca y el coño pronto para tales menesteres. Nos lo citaba Antonio Alcala Venceslada en su libro "De la solera fina" (1982), anotada en la página 59:

¿Cómo quieres que en ti piense
si eres molino de viento
que con cualquier aire muele?

Tiene tomate. Lo mismo le pasaba a esta mujer cuya copla recogía en sus "Cantos populares españoles" Rodríguez Marín:

¿Cómo quieres que en ti ponga
una firme boluntá,
si eres benta de camino
que a todos les da posá?

Hay algunos hombres que son tan vehementes a la hora del acto sexual, también llamado "clavicordio", que es que tiran de cualquier cosa. Con razón se quejaba la mujer:

¿Cómo quieres que tenga
pelo en el coño
si me pegas tirones
de mil demonios?

Algunas veces los compadres deben ser más precavidos y no comentar lo presumible, porque es que puede cabrear muy en serio a su colega y se pueden romper las relaciones de amistad, tal como nos cuenta en esta copla Fernán Caballero, recogida en su libro "Cuentos y poesías populares andaluces" (1861) en la página 221:

Compadre, he visto un toro
en la plaza de Jerez.
Compadre, si usted lo viera,
todo se parece a usted.

Las comparaciones son muy odiosas, siempre, siempre. Yo no sé qué tendrán que ver las vírgenes sevillanas con el fútbol, pero hace unos días me dejaron esta copla que desconocía:

Tres vírgenes hay en Sevilla,
guapas cual su primavera,
la Esperanza Macarena,
la Esperanza de Triana
y la mujer de Lopera.

Seguro que la escribió un "palangana". Volviendo al clero, saquen el boli y vayan apuntando los términos de esta coplilla que se canta por tierras toledanas:

El cura de La Estrella
tiene roto el pantalón,
se le ven los perendengues
del mástil del azadón.

¿Anotamos los tres léxicos para analizarlos al final? "Perendengues, mástil y azadón". La verdad es que este cura no iba descalzo, como tampoco, al parecer, lo hacía éste de enormes atributos:

El cura de las monjas
duerme en el suelo
porque rompe la cama
con el ciruelo.

¡Qué "peazo" de cura! Y es que el clero hace, a veces, diabluras con las "alforjas":

El cura de Morata de Tajuña
se rasca los cojones con las uñas,
pero en cambio el de Arganda
se pisa los cojones cuando anda.
¡Rediós y qué locuras
hacen con los cojones estos curas!

Os dejo por hoy porque voy ahora mismo a confesarme, ya que por ofreceros sonrisas estoy cometiendo cientos de pecados mortales. Voy aquí cerquita, a la ermita de la Cruzcampo.

LIBROS CON SON FLAMENCO: ANTONIO MAIRENA, LA PEQUEÑA HISTORIA


Con el número 1 de la Biblioteca de Estudios Flamencos de la Fundación Andaluza de Flamenco de Jerez, hoy CAF, se editó este libro que firma Francisco Vallecillo, asesor, por entonces, de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y miembro del Comité Ejecutivo de la propia Fundación. El libro en cuestión es el resultado de una autoentrevista que él mismo señala para que se la haga, por supuesto que con preguntas suyas, el matrimonio formado por el desaparecido Carlos Arbelos y María Rosa Fiszbein. Ni siquiera, ya que son los entrevistadores y deberían ser los autores del libro, aparecen sus nombres en la portada, ni en los créditos y sólo en la hoja de entradilla.

El libro por parcial y en nada objetivo, por ególatra y megalómano, es lo peor que se ha escrito sobre Antonio Mairena, con el que Vallecillo tenía muchísima amistad. Un buen día me encontré un certificado en casa con el dichoso libro. Lo abrí, comencé a leerlo y se lo volví a remitir al autor diciéndole que mi biblioteca era muy modesta (rozaría entonces los dos mil ejemplares) pero exquisita, y que ese libro lleno de rencores y de olvidos intencionados no podía convivir con aquellos a los que yo tenía tanto cariño.

Aparte de la entrevista amañada para su ego particular, que ocupa la primera parte, y de una segunda con escritos propios que él había dedicado al cantaor, se nos deja caer en su justa mitad con una lista arbitraria titulada "Galería de amigos del Maestro", realizada a su antojo, sin atenerse a ninguna verdad e intentando machacar con su ausencia a todos aquellos que en alguna ocasión habíamos tenido una divergencia con el autor. Aparte de incluir en ella a seis políticos que apenas si habían conocido a Antonio y a críticos como Manuel Martín Martín, que jamás conoció en vida al cantaor, deja fuera de la lista en sus amigos de la "Tertulia Flamenca de Radio Sevilla" a Naranjito de Triana; deja fuera a Miguel Acal, el gran mairenista que a Vallecillo no le caía muy bien; al escritor Manuel Barrios por haber tenido con el autor una polémica que aprovechó, rencorosamente, para cesarlo como miembro asesor del departamento de actividades flamencas; y me deja fuera a mí, gran amigo del cantaor de los alcores, porqué también con él tuve una polémica a raíz de que intentaba manejar mi programa "Ser del Sur" diciéndome a quiénes sí y a quiénes no debería entrevistar en mis tertulias radiofónicas de los lunes, a lo que le contesté que él siguiera mandando en lo de la Junta, pero que en mi programa mandaba yo.

Con estos mimbres que cuento, jamás un libro puede ser objetivo. Lo que quiso ser una pequeña historia de Antonio Mairena, se convirtió en la Gran Enciclopedia del Embuste. Si lo compran, léanlo tranquilamente, pero siéntense, ya que no puede aguantarse tantas mentiras en tan pocas páginas, ah, y tanto ego.


Edita: Fundación Andaluza de Flamenco
Ciudad: Jerez de la Frontera (Cádiz) 1988
Páginas: 246
ISBN: 84-404-2127-3
Depósito Legal: CA-415/88
Adquisición: Centro Andaluz de Flamenco
Plaza de San Juan, 1. 11403-JEREZ DE LA FRONTERA (Cádiz)
Teléfono: 956-814132
Correo electrónico:
flamenco.ccul@juntadeandalucia.es

AMOR ENTRE MAR Y PIEDRA: LA LLEGADA

LA LLEGADA

LLegué a Arcos
y me perdí en sus calles.

Miré su cielo
y me perdí en sus aires.

Bajé la vista
y me perdí en su talle.

¡Qué sola Arcos sin ti,
sin que me responda nadie!

miércoles, 21 de julio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: PUNTO Y FINAL (65)


Aunque rece arriba 65 capítulos de "Canciones por nuestras vidas", con los monográficos hemos sumado un total de 71 páginas, recogiendo, desde 1902 hasta nuestros días, un total de 318 composiciones por medio de más de 100 artistas diferentes, desde Julia Fons a Isabel Pantoja, pasando por Pastora Imperio, La Fornarina, Raquel Meyer, La Goya, Adelita Lulú, Conchita Ulía, La Cordobesita, Salud Ruiz, La Bella Chelito, Blanquita Suárez, Mercedes Serós, Ramoncita Rovira, La Yanke", Imperio Argentina, Estrellita Castro..., hasta los más cercanos a nuestros tiempos como Conchita Piquer, Gracia de Triana, Juanita Reina, Marifé, Lola Flores, Gloria Montes, Angelillo, Juanito Valderrama...

Para mí ha sido un trabajo muy agradable a pesar del tiempo que me ha robado, con el que seguiremos más adelante recordando las canciones de boleros, las baladas, los cantes de tunas y los himnos y canciones de antes y después de la guerra. Mientras preparo una ficha diaria que iré insertando cuando retomemos el tema una vez pasado el verano, nuestro blog seguirá con sus temas varios de opinión, flamenco, humor y, por supuesto, poesía.

Deseo que hayan sido felices con estas páginas que no tienen fin. Al menos, por medio de coplas y canciones, hemos ido recorriendo los rincones de nuestra memoria. Con eso me basta.


(En el cuadro de Sorolla, Raquel Meller)

UNAS GOTAS DE EROTISMO Y HUMOR (6)


Cuando una mujer sube las escaleras delante de nosotros, siempre hay un buena perspectiva para poder vislumbrar algo, bien sea las ligas o el dulce encanto de las braguitas, pero el protagonista de nuestra coplilla no sé que pudo ver, ya que más que unas bragas parece que contempló un almanaque Myrga:

Al subir las escaleras
te vi las ligas azules
y un poquito más arriba
sábado domingo y lunes.

Habrá que anotar también en nuestro diccionario este "sábadodomingolunes" como un sinónimo de los atributos femeninos. También cuando se pasan los arroyuelos suelen verser cosas, tal como nos indica Francisco Álvarez Curiel en "Cancionero popular andaluz" (1992), página 159:

Al pasar el arroyo
te vi los bajos,
yo creí que eran puntas
y eran pindajos.

Pues otra buena anotación para nuestro diccionario esta de "pindajos". Lo que parece mentira es la cantidad de cosas que ve la gente. Observad lo que ve este muchacho en la coplilla que nos cita Manuel Barrios en su libro "Rimas de la oposición popular" (1979), página 135:

A tu madre le he visto
la tomatera,
a tu padre el tomate
y a ti la pera.

Que no se nos olvide anotar "tomate y tomatera y pera" para añadirla. Una condición de la mujer es que debe lavarse de vez en cuando para que no pase lo que denuncia esta copla:

Al subir por la escalera
te he visto las pantorillas
y un poco de roña, niña,
que tenías en las rodillas.

Aunque hay algunas que por mucho que se bañen no obtienen la absolución del antiguo novio:

Aunque vayas y te bañes
en el golfo de León
no se te quita la mancha
que conmigo te cayó.

Ahora, cuando se quiera saber algo de la meteorología no hace falta que escuchéis al hombre del tiempo ni busquéis en las páginas de los periódicos. Basta mirar al grajo y predicción exacta:

Cuando el grajo vuela bajo
y se esconde en los rincones
hace un frío del carajo,
pues se hielan los cojones.

¿Véis qué sencillo? Los cojones siempre han sido muy socorridos para las composiciones de las coplas populares, quizás por esa entonación gruesa y sonora que lleva el léxico. En esta coplilla salen de nuevo a escena:

Los ratones de mi casa
tienen la puta costumbre
de arrascarse los cojones
con el gancho de la lumbre.

También suele utilizarse como palabra despectiva, y es que da mucho de sí este vocablo:

Mírala por donde viene
la tonta de los cojones,
que me ha dado calabazas
sin pedirle relaciones.

Y si trasladamos esta palabreja al clero, muchas son las coplas que nos hablan de las cualidades en esta materia de curas y frailes:

Los cojones del cura
de Almendralejo
le pesan veinte arrobas
sin el pellejo.

Claro, que si es por cuestión de peso seguro que ganan los zamoranos del cura de Villalpando:

Los cojones del cura
de Villalpando
los llevan cuatro bueyes
y van sudando.

Los cojones se pesan y los cuernos no deben medirse, así al menos nos lo dice Manuel Garrido en su "Cuernología del Cante":

Los cuernos no se miden
por su tamaño,
ni por grandes que sean
nos hacen daño.
Cuánta alegría
da una gran cornamenta
como la mía.

Hay que tener mucho cuidado en utilizar las palabras, en saberlas colocar dentro de las frases, porque es que si no se puede formar un lío terrible e insultar a cualquiera innecesariamente:

Mañana salgo de caza
con el morral del alcalde,
el hurón del señor cura
y la perra de tu madre.

Aunque otras veces se colocan adrede para insultar:

Mi burra pide cebada,
mi mujer pide otro traje,
hay que ver lo que nos cuesta
mantener dos animales.

En esta ocasión el burro es el marido y el insulto viene de la mujer, tal como recoge en su libro "Regalo de boda" Fermín Sacristán:

Me casé con un burro
por la moneda,
se le acabó el dinero
y el burro queda.

Y es que cuando la gente se pone a insultar no para. No se pueden hacer comparaciones como esta y, además, decírselo a la mujer amada:

Estando en Valladolid
me acordé de tu retrato
solamente porque vi
una morcilla en un plato
que se parecía a tí.

¿Es para decirle una barbaridad a este tío? Esas cosas no pueden decirse, como tampoco las cosas que decía en sus predicaciones el Padre Carulla en "La Biblia en verso":

Nuestro Señor Jesucristo
nació en un pesebre.
¡Donde menos se espera
salta la liebre!

Tampoco se puede ser terco y cabezón. Si una mujer no quiere a uno, lo que tiene que hacer es dejarla y en paz, y no ser tan pesado, porque se está buscando que la pretendida le conteste de mala manera:

¿Para qué vienes a verme
con un caballo emprestao
si sabes que no te quiero
ni subío ni abajao?

Bueno, pues yo me "abajo" hoy del caballo de estas coplillas, lo aparco en la cuadra del archivo y me voy por hoy, pero no adonde ni de la mabera que se fue Cristo a Betulia, según el Padre Carulla:

Y entonces Cristo se fue
a la ciudad de Betulia
como quien se va a un café,
o a una tertulia.

¡Vivir para ver!

LIBROS CON SON FLAMENCO: ANTONIO MAIRENA EN EL MUNDO DE LA SIGUIRIYA Y LA SOLEÁ


Este libro de Luis Soler Guevara y Ramón Soler Díaz consiguió el Premio de Periodismo y Ensayo "Antonio Mairena" en su tercera edición. Conociendo a los autores ya se sabe que es un estudio con total garantía de esta parcela del cantaor de los alcores. He dicho ensayo y libro de estudio. Es decir, no es un libro para leer de un tirón, no es una biografía, es un estupendo y necesario libro de consulta para saber la importancia de Antonio en estos cantes que se analizan como la palma de la mano, y en el que se analizan, uno por uno, todos los matices de Mairena en estos "palos" en los que fue un maestro.

Con prólogo de Manuel Martín Martín, los autores, tras una breve nota de aclaración para la mejor interpretación del amplio tomo, dividen su obra en cinco apartados: "La geografía flamenca de los cantes por siguiriya" por medio de Cádiz, Jerez, Los Puertos y Triana; la "Muestra de los registros sonoros de seguiriyas", con una relación de todas las grabadas por Antonio y un estudio pormenorizado; "La geografía flamenca de los cantes por soleá", estudiando todas las de Alcalá y Marchena, Cádiz, Córdoba, Jerez, Lebrija, Triana y Utrera; una "Muestra de los registros sonoros por soleares", con el mismo tratamiento que en los cantes por siguiriyas; un balance de los datos obtenidos de todas las muestras y las conclusiones que los autores sacan después de tan árduo como difícil trabajo.

Libro que, por el tema desarrollado, o mejor dicho, por la forma de desarrollar el tema, no está escrito para el aficionado sencillo, sino para los investigadores. Un estudio, pues, al que todos los tratadistas tendrán que acudir cuando escriban o deseen saber algo fidedigno en esta materia.


Edita: Fundación "Antonio Mairena" y Junta de Andalucía
Ciudad: Málada, 1992
Páginas: 548
ISBN: 84-604-201-2
Depósito Legal: MA-723-1992
Adquisición: Casa del Arte Flamenco "Antonio Mairena"
Teléfono: 95-5942794
Precio: 18 euros.

martes, 20 de julio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: EL GRAN EMILIO EL MORO (64)



Ya que tanto he utilizado a mi tocayo de nombre y apellido Emilio Jiménez "El Moro" para que nos dejase algunas de sus parodias sobre las canciones de moda, voy a rendir en esta penúltima página un homenaje a este melillense que fue un gran cantaor serio en su juventud, ganando varios concursos por los "palos" más serios del flamenco y que, cierto día, a finales de la década de los 40, le dio por cambiar su afición para convertir su vida en una imitación jocosa de la de los demás.

Fue en el año 1949 -año de mi nacimiento- cuando Emilio se presentó en Madrid con sus babuchas, su chilaba y su fez, y a partir de ahí jamás le faltaron los contratos en las mejores compañías. Su sentido del humor, las letras de sus canciones, el dominio de la guitarra y las piruetas que hacía con su voz le sirvieron para ganar mucho dinero. Era el mejor número de relleno que se podía ofrecer en un espectáculo, porque, aparte de ser un humorista hilarante, hablaba con el público y hasta soltaba su chiste. Yo recuerdo haberlo visto en más de una ocasión, acompañado por mis padres, en el desaparecido Teatro San Fernando, donde siempre iba rotando en la Compañía que más le pagaba por su trabajo.

Grabó más discos que muchos profesionales de la copla y sus grabaciones se escuchaban a diario en casi todas las tabernas y bares, sonando, además, en todas las emisoras. Fue un letrista genial que a todo le sacaba chispas. Carlos Cano, en su "Cuaderno de coplas" (1985) le dedicó una canción con el título "Las murgas de Emilio El Moro" con esta sentida dedicatoria: Para don Emilio Jiménez, Emilio el Moro, que me alegró las colas de la leche americana y el cartón de pobre. ¡A su salud!.

Aparte de ser un gran letrista fue un perfecto imitador de las voces de Marchena, Vallejo, Pepe Pinto, El Carbonerillo, El Sevillano... a los que ponía sus voces cuando interpretaba los fandangos de su cuño. Con el título "Desagradecío/Sentenciao", que cantaba al estilo de El Niño Gloria, nos decía así:

Yo sembré en una maceta/ las semillas de un mechero,/ yo sembré en una maceta./ Y cuando grandes se hicieron/ se volvieron majaretas/ y hasta quemarme quisieron.// A un mariquita en la cárcel/ lo iban a ajusticiar,/ a un mariquita en la cárcel./ Y cuando abrieron el gas,/ dijo el mariquita:/ "Pararse, coño"/ que me vais a asfixiar.

No se podía tener mayor imaginación. Memorable fue la parodia que hizo de "Romance de valentía" de Quintero, León y Quiroga:

Era mu poco en la vía/ tan poco que nada era,/ por no tener no tenía/ ni vergüenza en la cartera./ Era un triste aficionao/ que buscaba la ocasión/ de tragarse de un bocao/ más de medio salchichón./ Y echándole valentía/ se fue pa una vaca blanca/ que estaba recién paría/ en campos de Salamanca.// No embistas, vaca bonita,/ no embistas, por cariá,/ yo sólo quiero ordeñarte,/ que nadie lo va a notar./ Aquí no hay plaza ni nombre/ ni traje tabaco y oro/ aquí hay un tío con más hambre/ que los pavos de Bartolo./ En pisarme no repares,/ te concedo hasta el perdón,/ dame leche por tu pare/ porque ya no tengo mare/ ni quien me dé Pelargón.// Todas las noches saltaba/ sin miedo la palanquera/ y en el corral no dejaba/ ni un pollo pa Nochebuena./ Quizá fuera colorao/ el tomate que cogió,/ y mordiéndole un costao/ ni una pipa le dejó./ Pero le salió Matías/ que vino con una tranca/ y el niño de Andalucía/ quedó tieso en Salamanca./ Adiós plaza de Sevilla/ ya nunca me habrás de ver/ tengo partías seis costillas,/ la tibia y el peroné.// Adiós capote de hule/ que fuiste mi compañero/ morir en esta pelea/ es cosa de buen ratero./ Ya vestío de alamares/ no ha de verme la afición,/ y como este tío no pare/ por la gloria de mi mare/ que se acaba la función.// (Recitado) Allí quedó entre las matas,/ ninguno lo vio caer,/ nadie rezó tan siquiera/ ni una homilía por él./ Por él ninguna serrana/ lloró de luto vestía/ y se quedó en Salamanca/ con las costillas partías.

Eran geniales los que él titulaba "Fandangos de Emilio":

Ahí vienen quince pieles rojas/ y tengo catorce balas,/ vienen quince pieles rojas,/ pa salvar la cabellera/ tengo que hacer carambola/ pa que no quede uno siquiera.// Fui a la mezquita de Andújar/ y a la Alhambra de Valencia,/ fui a la mezquita de Andújar,/ me subí en el Tibidabo,/ y marché pa Cartagena/ pa ver el Museo del Prado.

Y para finalizar este mini homenaje he dejado esta parodia de "Un amigo mío" que fue de las más populares de su repertorio:

De mi propia mano/ lo senté en mi mesa/ y le dije a ella que era amigo mío./ Y mi mujer dijo:/ Si quieres que coma/ déjale tu sitio que tú ya has comío./ Nunca comprendí/ que un tío tan canijo tanto se comiera,/ y hasta que lo viera/ con mis propios ojos/ no me lo creí.// Un amigo mío,/ sopa del cocido, garbanzos y pringá./ Un amigo mío/ en mi propia casa se vino a hinchar./ Yo no tengo hambre/ sino la vergüenza de no haber comío./ Los que a mí me dejan igual que un alambre/ son mi propia esposa/ y este amigo mío.// Pa que se marchara/ yo le abría la puerta:/ Vete y no te acuerdes que me llamo Emilio,/ y yo vi en sus ojos/ la expresión tunante/ del que dos chorizos se lleva escondíos./ Y anoche lo vi/ con esos colores del hombre que almuerza,/ y no tuve ganas/ de decirle al hombre tó lo que sentí.// Vaya amigo mío/ que hasta de mi cena se llevó el bistec./ Vaya amigo mío/ que migó diez bollos dentro del café./ Yo no tengo ira,/ pero hasta el tabaco que tenía escondío/ tó se lo fumaron y tó me lo mangaron,/ y fue mi propia esposa/ y este amigo mío.

Quien nos hizo la vida tan feliz a través del remedo de canciones populares, tuvo una muerte trágica que le ocurrió accidentalmente en 1987. ¡La vida!


(En la fotografía, carátula de un disco de Emilio "El Moro")

UNAS GOTAS DE EROTISMO Y HUMOR (5)


Bien sabéis lo que pasa ahora cuando se le pega a una mujer física o psicológicamente: que te ponen en la puerta de la calle, que te destierran, que te multan y pueden meterte hasta en la trena. Eso de la violencia de género se acabó. ¿Es que creíais que iba a durar siempre lo que pasaba antes? La copla la anotó Fermín Sacristán en su libro "Regalo de Boda" (1911):

A las mujeres quererlas
y servirlas de rodillas...
con un tronco de acebuche
que les rompa las costillas.

¿Era bruto el tío? El mismo don Fermín es el que nos da tres consejos para el buen hacer con la mujer cuando ocurra alguna desavenencia. Todos menos pegarle:

A mujer que sale mala
el pegarla es excusao,
yebarla al Monte e Piedá
empeñarla por cien años
y no volverla a sacar.

A mujer que sale mala
no se la debe pegar,
meterla en un barco roto
y que se la trague el mar.

A mujer que sale mala
no reñirle ni pegarle,
la cabra que tira al monte
no hay cabrero que la guarde.

Lo mejor es que te salga una mujer buena. Pero como el matrimonio es un melón por calar... Y cuando una mujer se vuelve farruca pasa lo que dice la copla por fandangos:

Si un caballo se desboca
lo sujeta un buen jinete,
la mujer que sale loca
no hay hombre que la sujete.
¡Desgraciao del que le toca!

Y es que hay mujeres que vaya, vaya. Ya lo recogía en esta coplilla Antonio Machado "Demófilo" en su colección de polos y cañas:

Acuérdate que ijiste
que eras mujé e tu casa,
y nunca te encuentro en ella...
Esa ba a sé tu esgracia.

Menos mal que hay hombres que se conforman y no dan lata para nada. Aquí tenemos como ejemplo la coplilla por soleá de Manuel Garrido:

Cuando me pongo el pijama,
derroto, escarbo un poquillo
y tan a gusto a la cama.

¡Qué maravilla de hombre! Hay otro tipo de humano al que le da por contarle la historia de su coronación cálcica a las piedras, y cómo no se la contará que las piedras las pobres terminan sufriendo más que ellos.

A una piedra de la calle
le contaba mi dolor,
mira lo que le diría
que la piedra se partió.

Otros hombres ante el desprecio de las mujeres cogen unas llantinas de tomo y lomo. Al menos es lo que nos cuenta esta coplilla popular:

Anoche a la media noche
me dio frío y desperté,
y era mi cama una alberca
de llorar por tu querer.

¿Lloraría fuerte el gachó? Y todo por un amor despechado. Menos mal que hay amigos que te advierten antes del casamiento:

Me han dicho que te casas
con La Melones,
te llevas buena moza
por los cojones.

Las mujeres en muchas ocasiones suelen ser muy desagradecidas y dejan amargos recuerdos al enamorado:

Dos recuerdos tengo yo,
uno alegre y otro triste:
el abrazo que te dí
y el tortazo que me diste.

¿Que hizo el hombre cuando ocurrió esto? Pues lo que nos dice esta coplilla recogida en el libro de varios autores "El pueblo andaluz, sus tipos, sus costumbres, sus cantares":

El amor que te tenía
lo metí en un agujero,
con el calor del verano
las chinches se lo comieron.

¡Muy bien hecho, coño! Los curas hacen cosas peores, como este que nos canta la copla:

El cura de mi lugar
tiene catorce pelotas,
doce para divertirse
y dos para las devotas.

Y como este otro al que daba pena ver como tenía la sotana. ¿Por qué? La copla, que es tan sabia y tan chismosa, nos lo cuenta.

El cura de Robledillo
tiene la sotana rota
de brincar por los zarzales
corriendo tras de las mozas.

Pero peor era el de Villanueva, que estaba más caliente que las pistolas de El Coyote. ¡Qué tío! :

El cura de Villanueva
va al infierno de cabeza
si no le pone el obispo
un botón en la bragueta.

Todos no son tan folladores, pero sí apasionados en otras materias, defensores de las más beatas tradiciones como las romerías, rosarios, misas y procesiones. Cuidado con éste de la provincia de Madrid:

En los Santos de la Humosa,
un cura con dos cojones
le pegó una hostia a un borracho
que no iba a las procesiones.

¡Así, así es como se mete al personal en verea! Cuidado también con las mujeres que se dejan y no se cuidan para nada. Nos lo dice el cantaor gaditano Lucas "El Disparate" por medio de una letra de fandangos recogida en el libro de Ortiz Nuevo "Las mil y una historias de Pericón", en su página 158:

La quería más que a ninguna
a la mujer que yo le hablaba ahora por último,
la quería más que a ninguna,
y ahora l'aborrecío
porque no cree en las vacunas
y está llena salpullíos.

Por hoy está bien ¿no?. Es que a mí sí que me va a salir salpullíos en el culo de estar todo el día pendiente de vosotros. Y eso que participáis poco.

LIBROS CON SON FLAMENCO: ANTONIO MAIRENA, VEINTE PERFILES DE UN MAESTRO


Más que un libro es una carpeta de lujo que se editó con motivo del décimo aniversario de la Distinción "Compás del Cante" y que se hizo coincidir con el mismo aniversario de la desaparición de Antonio Mairena. No hay que ponerse moños, pero sí es justo y necesario decir que fue una idea mía que acogió muy bien el Grupo Cruzcampo, S.A., que entendió perfectamente el diseñador, y que entendieron a la perfección los 20 amigos a los que pedí que, por medio de una fotografía distinta de Antonio que le envié a cada uno, me hicieran un escrito autógrafo sobre la misma. Con ese tema, y bajo mi coordinación, se editaron 2o carpetas cosidas con el autógrafo, el texto impreso y la fotografía, que se estucharon con un cuidadísimo esmero.

Con las fotografías de Paco Sánchez, Enrique, Archivo de la familia Mairena, Emilio Sáenz, Lemos, José Luis Vega, Manuel Herrera, José E. Lamarca y Emilio Jiménez Díaz, lleva textos de Rafael Salinas, José Sollo, Francisco Zambrano, José Núñez de Castro, José Luis Ortiz Nuevo, Gonzalo Rojo Guerrero, Pilar López, Lucas López López, José Marín, Manuel Martín Martín, Antonio Murciano, Onofre López, Joaquín Herrera Carranza, Fernando Lastra, Luis Caballero, Marta Carrasco Benítez, José Luis Buendía López, Manuel Barrios, Ángel Álvarez Caballero y Emilio Jiménez Díaz.

Al ser una edición de mil ejemplares numerados, hoy será muy difícil encontrarlo, aunque siempre hay que buscar en las más importantes librerías de viejo porque puede saltar la sorpresa.


Edita: Ediciones Giralda para el Grupo Cruzcampo, S.A.
Ciudad: Sevilla, 1993
Depósito Legal: SE-1.626-1993

LA SORPRESA DE "SEVILLA FLAMENCA"


Cuando en abril de 1980 la Federación Provincial de Peñas y Entidades Flamencas me encargó hacerme cargo de una publicación que daría en llamarse "Sevilla Flamenca", y con un presupuesto de 10.000 pesetas, es decir, 60 euros de nuestros días, nació esta publicación que pasó por muchas penalidades pero que, a trancas y barrancas, llegó a su número 100, acompañado desde hacía muchos años por quien se hizo, aparte de gran amigo, director consorte que le dió mucha sustancia y calidad, Manuel Herrera Rodas.

Ayer me entró gran alegría cuando tuve en mis manos el número 112, dedicado a Bernarda de Utrera, espléndidamente editado, con unas fotografías extraordinarios y con un diseño novedoso y atractivo. Más alegría aún me dio cuando me encontré con un artículo laudatorio hacia mi persona escrito por mi compadre Manuel Bohórquez, al que he contestado agradecido en correo aparte.

Animo a su director, Eduardo Javier Pastor, y a sus colaboradores, a continuar en esta línea que hace 30 años, que parece ayer, inicié en solitario, con el ánimo de mi compadre Paco Cabrera, para intentar dignificar y divulgar el Arte Flamenco.

Que cada día, "Sevilla Flamenca" nos traiga sorpresas tan agradables como ésta. Ahora, más que nunca, estoy a vuestra entera disposición por si la mano de un viejo amigo puede serviros para algo.

lunes, 19 de julio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: UNA TRIANERA ENTRE LAS GRANDES (63)


Aunque su padre era cantaor, miembro del célebre grupo "Los Gaditanos", con el apodo de "Chiquetete", grupo que hiciera famosa aquella célebre copla de Francisco del Val "Qué bonita que es mi niña", a María Isabel Pantoja Martín le gustaba más bailar y tocar las palmas que cantar, y la verdad es que le costó mucho trabajo abrirse hueco en el mundo de la copla tras sus primeros fracasos discográficos. Nacida en Triana, en la célebre barriada de El Tardón, que ha sido vivero de artistas, los inicios de Isabel fueron versionando, como hicieron muchas otras, canciones famosas de artistas no menos conocidas como Conchita Piquer, Juanita Reina, Marifé, y hasta de Julio Iglesias y Manolo Escobar.

Cuando hoy se pronuncia el nombre de Isabel Pantoja, enseguida se nos viene a la mente su vida tormentosa tras la muerte de "Paquirri", sus varios amores y su figura mediática. Nada de ello me interesa. Me importan sus canciones, sus coplas, lo que nos dejó para el recuerdo. Al principio es verdad que no se comía una rosca. A Rafael de León la artista no le inspiraba nada y al maestro Juan de Solano aún menos. Célebre se hizo la frase de la prueba ante el bueno de Solano: -Hija, no puedo perder contigo más tiempo y te aconsejo que te vuelvas a Sevilla. Al parecer fue el empresario sevillano Baldomero Negrón, dueño de la sala "El Embrujo", casado con la cantante Mercedes Cubero, y enamorado de Isabel hasta el tuétano, quien la ayudó en todo y se gastó una fortuna en ella sin sacar partido alguno. Isabel Pantoja bailaba, cantaba algo, tocaba las palmas..., pero nadie daba un duro por ella.. Era guapa, pero ya está. Hasta ahí.

Tuvo un contrato en "El Corral de la Morería", donde se llevó varios años, y el propio Solano se compadeció de ella y trató de hacerla una artista de renombre. Su primera grabación, tras un furtivo disco sin pena ni gloria que grabó en Mallorca junto a su primo Antonio Cortés "Chiquetete", fue en 1974, y pasó con la misma pena y gloria que el primero. El segundo lo haría al año siguiente y, aunque apenas si se vendió, ya tuvo canciones de cierto renombre como "Garlochí", "Embrujá por tu querer" y "Ahora me ha tocao a mí"..., aunque todavía no le había tocado. Tampoco lo logró en 1977 ni el año 1978. Ni en 1979 con otra grabación en la que destaca un tema titulado "Ay Torre, Torremolinos". Rafael de León se esmeraba, así como el maestro Solano, pero no daban con la tecla ni con el tema a pesar de haber grabado "Amante... amante". Por fin, el año 1981, con el título "Aquella Carmen", dedicada a Carmen Amaya, y con los mismos autores, consigue un éxito, aunque a doña Ana Martín -la más inevitable madre de todas las madres de artistas- no le gustó que grabase ese tema porque, en su ignorancia, se preguntaba que quién era aquella Carmen Amaya:

Cuando Carmen quedó quieta a las claritas del alba,/ y se hizo mármol su cuerpo, moreno de pura raza,/ Barcelona dando gritos mandó doblar sus campanas/ y se quedó sin aliento el compás de la sardana./ Y en aquel momento mismo se apagó el sol de la zambra./ Carmen, gitana nacida de un sarmiento y de un coral,/ Carmen, era tu bata extendida la cola de un pavo real./ Cuando pasaste la raya y tu llama se apagó,/ ya no cantó la zumaya ni la guitarra tembló.// Carmen, Carmen, Carmen, Carmen./ Se murió Carmen Amaya y España entera lloró.// En Sevilla, los espejos, con su cristal de agua verde,/ en los tablaos comentaban./ ¿Por qué esa Carmen no vuelve?/ La Malena, La Malena hablaba sola,/ La Niña rompió sus peines/ y Juana La Macarrona encendió un velón de aceite./ La Giralda está sin brazos y la Alhambra sin cipreses./ Carmen, gitana moruna de alfajores y de hollín./ Carmen, era tu bata una luna de nardo del Albaicín./ Cuando pasaste la raya y tu llama se apagó/ ya no cantó la zumaya ni la guitarra tembló.//Carmen, Carmen, Carmen, Carmen./ Se murió Carmen Amaya y España entera lloró.// Del Somorrostro a la playa ya su estrella se apagó,/ se derrumbó su muralla como la de Jericó...// Carmen, Carmen, Carmen, Carmen./ Se murió Carmen Amaya y el mundo entero lloró.

¡Por fin! Canción que después han reversionado todas las futuras artistas de la copla por medio de un programa, nada de mi gusto, de Canal Sur. Entre canciones insinuantes a su inmediato amor al torero, como el tema "Te quiero, vida, te quiero" y un disco que grabó por "sevillanas" con el título de "¡Viva Triana!", la artista fue dejando poco a poco a un lado al maestro Solano, que tanto y tanto la ayudó, e inclinó la balanza a favor de las letras de Ignacio Román con las músicas del guitarrista y compositor jerezano Paco Cepero. Llegó la anhelada boda con "Paquirri", a la que yo asistí, invitado por ella, el 30 de abril de 1983; tuvo su hijo en 1984, y en septiembre de ese mismo año tuvo lugar la trágica cogida de Pozoblanco y su posterior muerte en Córdoba el 26 de septiembre. Recuerdo que yo estaba como miembro del Jurado de un concurso de baile de la Bienal en el hermoso marco de la Torre de don Fadrique, y fue su director, el mismo José Luis Ortiz Nuevo, quien comentó al público asistente la terrible noticia. Hasta 1985 no se decide a volver a los escenarios para presentar una canción de corte moderno, con letra y música de José Luis Perales, que fue un éxito inmediato y que se titulaba "Marinero de luces":

Ese barco velero cargado de sueños/ cruzó la bahía,/ me dejó aquella tarde agitando el pañuelo/ sentada en la orilla. Marinero de luces con alma de fuego y espalda morena,/ se quedó tu velero perdido en los mares,/ varado en la arena./ Olvidaste que yo, gaviota de luces,/ te estaba esperando,/ y te fuiste meciendo en olas de plata/ cantando, cantando./ Te embrujó aquella tarde/ el olor de azahar./ Ese barco velero cargado de sueños cruzó la bahía,/ me dejó tu mirada de fuego encendido/ clavada en la mía./ Marinero de luces de sol y de sombras, de mar y de olivo,/ se quedó tu silencio de rojo y arena/ clavado en el mío.

De ese mismo álbum es la titulada "Hoy quiero confesarme", que también logró un gran éxito como todas las que incluyó en él:

Por si hay una pregunta en el aire./ Por si hay alguna duda sobre mí,/ hoy quiero confesarme,/ hoy que me queda tiempo/ voy a contarles a todos como soy./ Hoy quiero confesar/ que estoy enamorada,/ por matar los rumores de aquella esquina,/ que me gusta el perfume de los claveles/ y que llevo en el alma Andalucía. Hoy quiero confesar/ que estoy algo cansada,/ de llevar esa estrella que pesa tanto,/ que perdí en el camino tantas cosas/ que me hicieron a veces tanto daño,/ tanto daño. Hoy quiero confesar./ Si estoy alegre o triste quién lo sabe,/ si todo el mundo tiene la razón,/ hoy quiero despojarme/ y desnudar el alma,/ para que sepan todos como soy./ Soy un poco de sal y un poquito de arena,/ primavera despierta en una ventana,/ soledad y vacío cuando espero,/ corazón encendido si él me llama./ Hoy quiero confesar que he llorado mil veces,/ escuchando las notas de una guitarra,/ que le debo a la vida tantas cosas,/ y he cantado bajito alguna nana, alguna nana. Hoy quiero confesar.

En ese álbum se recogían canciones como "Era mi vida él", "No puede ser", "Ven a mí otra vez", "Pensando en ti", "Ese tren de la vida" o "Mi pequeño del alma", dedicada a su hijo. Hizo uno de canciones mexicanas -cuyo mercado copaba Rocío Dúrcal- el año 1988, siendo al año siguiente cuando saca otra grabación titulada genéricamente "Se me enamora el alma". Pero fue en 1992 cuando José Luis Perales le prepara un nuevo disco titulado "Corazón herido", en el que la artista da a demostrar que está harta de tantas habladurías y cansada del asedio de los medios de comunicación. Entre canciones como "Por un beso", "Dónde estará escondido" y "Quiero mirar la vida" incluye "Que se busquen a otra", que habla, evidentemente, de esa asfixia que siente la cantante en aquel tiempo:

Que se busquen a otra/ y que olviden mi nombre para siempre,/ los que no me han querido,/ los que me han perseguido/ y me han hecho llorar./ Que se busquen a otra/ porque yo estoy herida/ y aún me siento paloma/ y deseo volar.// Que me dejen la luna para mirarla/ y la noche desnuda para besarla,/ que me dejen el aire para ver si respiro,/ que me dejen mis penas para llorarlas,/ que me dejen el tiempo para olvidarlas,/ que me dejen el beso de una gota de lluvia/ que acaricie mi cara.// Que se busquen a otra/ y que olviden mi rostro para siempre,/ los que me han enseñado/ el sabor más amargo/ y me han hecho sufrir./ Que se busquen a otra/ porque yo ya no puedo/ soportar este juego/y prefiero vivir./ Que se miren desnudos en el espejo,/ que se arranquen del alma lo que les quema/ y que lancen la piedra a un espacio vacío./ Que me dejen la copla para cantarla/ y un lugar en silencio para el olvido,/ que me dejen un sueño/ para andar por la vida.// Que me dejen la luna para mirarla/ y una noche desnuda para besarla,/ que me dejen el aire para ver si respiro,/ que me dejn mis penas para llorarlas/ y un minuto de tiempo para olvidarlas./ Que me dejen el beso de una gota de lluvia/ que acaricie mi cara.

No fue Isabel Pantoja una mujer a la que le ilusionara demasiado la gran pantalla, y aunque le ofrecieron muchas veces el rodaje de películas sólo se atrevió en 1990 rodando "Yo soy esa", con un repertorio de letras reversionadas de Conchita Piquer y Juanita Reina, y en 1991 con "El día que nací yo".

En el terreno de la copla fue una pena que su vida fuese más mediática a medida que avanzaba su fama. Era guapa, tenía mucha gracia y empaque encima de un escenario,vestía con un gusto extraordinario, tenía voz y, aunque con mucho trabajo, había encontrado su sitio. Hoy, más que por sus canciones, se le recuerda por haber sido "la viuda de España" y por los muchos jaleos que ha protagonizado en Marbella junto a su esporádico amor Julián Muñoz.


(En la fotografía, Isabel Pantoja)

UNAS GOTAS DE EROTISMO Y HUMOR (4)


Las relaciones de pareja hay que dejarlas muy claras desde su inicio, para que despúes no pase lo que suele pasar. En esta seguidila anotada por Juan Antonio de Iza Zamácola, "Don Preciso" en su libro "Colección de las mejores coplas de seguidillas, tiranas y polos que se han compuesto para cantar a la guitarra" (1802), el libro la verdad es que no se quedó sin título, no se sabe si es él o ella quien pone los puntos sobre las íes, aunque bien puede sospecharse que fue ella quien tomó la iniciativa:

Si no me correspondes
no correspondo,
mala cara me pones
mala te pongo:
con tal despego,
que si tú me la pegas
yo te la pego.

Mayor claridad imposible, como también eran claros estos criados que respondían sin titubear en la seguidilla recogida también por "Don Preciso":

Yo fui a visitarte
la otra mañana,
pregunté a los criados
con quien estabas.
Dijeron todos:
unas veces con uno
y otras con otro.

Por eso hay que ser siempre astuto y antes de casarse uno procurar investigar. Más tarde, ya no tiene remedio. Siempre se ha dicho que más vale una retirada a tiempo que una victoria. Este gachó pareció percatarse antes de lo irremediable:

A conquistar tu plaza
me dirigía
cuando vi que otro puso
la batería.
Jugué de diestro
y puse en otra parte
mi campamento.

¿Qué necesidad tiene uno de ser coronado? Menos mal que las astas no se ven, como así nos lo recuerda Manuel Garrido, pero ¿quién está libre de un mal pronto?

Aunque la cornamenta
no esté a la vista,
puede que alguno escarbe
y hasta que embista.

¡Qué jugadores son los mozos vizcaínos de Algorta... y las muchachas, al menos lo dice así la copla que suele cantarse en las fiestas populares!

A las mozas de Algorta
las alborotan
con el dinguilindango
y las pelotas.

¿Han anotado ya "dinguilindango" para nuestro particular Dicionario de Léxicos de Atributos? Eso está bien. Pues sigan anotando otros dos más que nos ofrece esta coplilla de las tierras de Jaén hablándonos de cierto plato muy popular por allí: el rín-rán, que se hace con tomate, pimiento, cebolla, pepinos y perdiz, y se adereza con aceite, vinagre y sal:

A las mozas de este pueblo
les gusta mucho el rín-rán,
ellas ponen el tomate
y el pepino se la dan.

¿Tomate y pepino atributos? Anótenlos, por favor. ¿Que tendrá la madrugada para que sea tan pecaminosa y salga en un puñado de coplas populares? ¿Será verdad lo que nos cuenta esta copla? ¿Nadie duerme por las noches? A saber:

A las tres de la mañana,
con la luna ya en la cumbre,
hay más mujeres follando
que pucheros en la lumbre.

Sin embargo, otras aconsejan a las mujeres a que no se entreguen a los hombres así como así. Esta copla la anota Francisco Álvarez Curiel en su libro "Cancionero popular andaluz" (1991), página 141, y viene a poner tanta calentura en el hombre que...

A los hombres hay que darles
conversación y palique
y cuando llegue el toque-toque
que se toquen las narices.

No creo que sean las narices lo que los hombres se toquen ante esta crueldad femenina, ni que ellas desestimen de esta guisa el toque-toque. Algunas hay que el fuego les sale por todas partes como en esta hermosa copla de soleá:

A mí me están consumiendo
como veintidos carbones,
veintidos años que tengo.

Existen hasta abuelas que recuerdan las maravillas de aquellos años mozos y la virilidad, creo que demasiado exagerada, de aquellos hombres de entonces:

A una cuarta del ombligo
tengo un letrero que dice:
Hasta aquí me llegó el pito
en mil novecientos quince.
¡Ay, qué tiempos más bonitos!

¿Anotaron lo del "pito"? Ah, bien. Parece que la medición por cuartas es una costumbre que se estila, ya que en esta copla se nos vuelve a recordar este antiguo sistema de medida:

A mi novia le ha picado
un bichito en la rodilla,
cuándo le picaré yo
cuarta y media más arriba.

Y mucho cuidado con los tontos y con los locos, que tontos no hay ninguno en el mundo y saben más que el célebre y nombrado Briján:

A mí me yaman er tonto
porque me farta er sentío,
y a ti te farta otra cosa
que er tonto se l'ha comío.

El manido antiguo tema de la desfloración también suele aparecerse por las coplas. El chaval de esta copla no quería perder la oportunidad de matar dos pájaros de un tiro en las fiestas de su pueblo:

A romper la piñata
voy a tu calle
por ver si a ti te rompo
lo que tú sabes.

¿Anotaron también ese léxico "loquetusabes". Al parecer, por lo que dice la siguiente copla, los sevillanos están muy bien valorados en material sexual por las foráneas de los cercanos pueblos. Y yo sin enterarme:

A Sevilla me he de ir
a buscar un sevillano,
porque los mozos de aquí
mucha paja y poco grano.

¿Paja en sentido figurado? ¡Qué poca vergüenza! A mí me dan mucha lástima los presos, y al Niño de Alcolea, del que recogí esta letrilla también. Eso de estar sin "apaño" tiene guasa. ¿Habrá algo más triste que lo que cuenta esta copla?

Qué penita y que doló,
tú preñá y yo en la cárcel,
tú no tienes quien te meta,
yo no tengo quien me saque.

Algunos hombres son golfos de verdad, y pesados y tercos y muy asquerosos y muy tardones en irse. Nos lo cuenta esta coplilla de tierras castellanas:

Allá va la despedida,
y con esta ya van ocho,
no me voy de este pueblo
sin tocarle a alguna el chocho.

¿Anotaron? Otra palabreja más para el dicionario de marras. Y vamos a volver de nuevo al clero porque lo teníamos muy olvidado, demasiado para la cantidad de coplas a él dedicadas. Miren lo que nos cuenta esta copla de una viuda rica:

Ciento cincuenta reales
daba una viuda
sólo por la sotana
del señor cura.
Y el señor cura dice
con argumento:
No vendo la sotana
si no voy dentro.

¡Estaría bueno! Hay curas que, según el cancionero, no paran. Ahí tienen el mal ejemplo de don Santiago, que no le hacía ascos a nada:

Don Santiago el capellán
de las monjas del Carmelo,
se follaba al sacristán,
a sor Juan y sor Consuelo.

Claro está que hay cosas que sólo los curas sanan, pero tiene que ser con precauciones:

El amor es una locura
que sólo lo cura el cura,
pero si el cura lo cura
comete una gran locura.

Lo malo es que este gremio, al que también se añaden los frailes, parece gozar de excelentes atributos, no se sabe si por poco o mucho uso o por gracia divina. La copla nos lo recuerda:

Estaba un fraile meando
en lo alto de un tomillo
y otro fraile le decía:
¡Vaya mango pa un martillo!

¿Se anota lo de mango? Sí, si, no hay más remedio. Desde luego eso del voto de castidad se tuvo que quedar antiguo hace mucho, y si no que se lo pregunten a los del pueblo de Guadalajara llamado Castilmimbre, al que el pueblo le sacó hace años su copla:

El cura de Castilmimbre
tiene los cojones calvos,
dicen si será del hambre
o de haber jodido tanto.

También en las tierras toledanas hay que tener cuidado con los tonsurados, porque a falta de yegua buena es cualquiera:

El cura de La Corchuela
ya no compra más cebada
porque vendió a su yegua
y ahora monta a la criada.

Con razón ya en el siglo XIX se cantaba por las tierras de Ciudad Real:

El cura de Almadenejos
y el cura del Madroñal,
el cura de Fontanosas
y el cura de Abenojar,
el cura de Valdemanco
y el cura del Robledal,
sumaban doce cojones
como pimientos morrones.
¿Jesús, qué felicidad!

¿También la homosexualidad en el clero? ¡Anda que estamos apañaos! Menos mal que ahora parece que el Vaticano está poniendo las cosas en orden:

El cura vendió la yegua
y el sacristán vendió el potro;
y ahora tienen que montar
el uno encima del otro.

¡Cuánta perversión! ¿Nos despedimos con unas cuantas letras de humor? Hay hombres bestias que sólo hacen ofender a las mujeres, la mayoría de las veces por despecho. ¿Se puede aguantar lo que le dice este hombre a su paisana o ex-novia?

Asómate a esa ventana,
cara de morcilla frita,
que puedes darle un buen susto
a las ánimas benditas.

Y otros que no quieren casarse sólo porque a su novia le falta un poco de mentol:

Aunque tus padres me den
la mula, el buey y el huerto,
yo no me caso contigo
porque te huele el aliento.

Pues por hoy, aunque me invitéis a una Cruzcampo fresquita, se acabó. Mañana Dios dirá.

LIBROS CON SON FLAMENCO: ANTONIO "EL CHAQUETA", PASIÓN POR EL CANTE


Estamos ante un estudio serio, riguroso y muy trabajado de unos de los escritores más competentes en materia flamenca, como es Ramón Soler Díaz. Paso a paso el autor nos va descubriendo al cantaor de La Línea de la Concepción Antonio Fernández de los Santos, más conocido como Antonio "El Chaqueta", un cantaor que a pesar de estar considerado como de segunda fila nos dejó algunas importantes grabaciones y, en ellas, el eco inconfundible de su voz.

Tras un prólogo condensado pero muy interesante de José María Velázquez-Gaztelu, el autor nos va desglosando la vida del artista, sus antecedentes familiares, sus actuaciones y sus primeras y últimas grabaciones, analizando uno por uno los cantes y las letras de su repertorio.

El libro "Antonio El Chaqueta. Pasión por el cante", está ilustrado profusamente con fotografías de la vida del cantaor, que también nos da una dimensión de lo querido que era por todos sus compañeros. El tema de las biografías flamencas, que ahora se está poniendo de moda, es una aportación extraordinaria para conocer mejor a los personajes que nos enamoraron con sus cantes, para saber de sus lugares de crianza, de sus familias, de los entornos en los que les tocó vivir.

El libro de Ramón Soler Díaz es una investigación en toda regla del cantaor linense, y aunque lleva un gran acarreo de datos, está escrito de tal forma que se lee de un tirón, porque al valor documental el autor añade algo tan importante como la amenidad.


Edita: El Flamenco Vive, S.L.
Ciudad: Madrid, 2003
Páginas: 280
ISBN: 84-933102-1-2
Depósito Legal: M-16861-2003
Adquisición: El Flamenco Vive. Conde de Lemons, 7. 28013-MADRID
Correo electrónico:
elflamencovive@elflamencovive.es

domingo, 18 de julio de 2010

DESDE MI TORRE: EL DÍA DE MI CUMPLEAÑOS


Me veo ahí y no me reconozco en esa fotografía roída por los muchos ratones de mi corral de infancia de la calle Torrijos. En brazos de mi madre entonces, soportado por unas manos que me cuidaban y una amplia sonrisa que me ofrecía seguridad, vestido como una niña. Sólo me reconozco en la mirada, fija a sus objetivos, subida para mirar mejor el horizonte.

Cuando todo desapareció, cuando la propia vida me robó la inocencia, cuando me hice hombre y vi que otros querían devorarme, sin entender por qué, es cuando supe qué significado tenía tan inmenso la palabra soledad. Ya no estaban las muletas seguras de mis padres y nadie iba a venir a protegerme. La corrida era mía, sin picadores y sin subalternos.

Me crecí y me multipliqué en mis hijos, pero eso no te daba más compañía sino más agobio para atenderlos como conmigo lo hicieron. Y crecieron, como crece la corteza en el tronco de la encina. Y se fueron, como yo me fui un buen día tras la senda de una mujer que fue su madre. Y nos abandonaron, porque es razón de vida. Y esa misma razón de vida es la que te trae la ración de que el tiempo es finito para los humanos.

Cada día que llega mi cumpleaños lo paso mal. Me lo quieren vender como el regalo de un año más de vida, cuando yo adivino como un año más cerca de la muerte. Lo celebramos por todo lo alto y viene mi "hermano" francés, Santi, para cumplirlo el mismo día que yo: ese 18 de julio tan recordado desgraciadamente en España por la guerra incivil, y por la paga extraordinaria que, para purgar sus culpas, nos dejó "Su Excelencia". Y lo paso mál porque me queda un año menos. El caso de la botella: medio vacía o medio llena. Lo paso mal porque no sé si lo que tuve que hacer en esta vida lo hice bien; si, como decía Edgard Neville en "La vida en un hilo", yo hubiese sido otro nombre por tomar una decisión distinta a la que tomé; si en vez de entregarme en cuerpo y alma a mi empresa me hubiese entregado a la literatura, que era mi pasión, o a la pintura, que fue mi primera tentativa.

Pero, bueno, es lo que hay. Otros existen más infelices que yo, como nos recordaba Calderón de la Barca. O como, en su ambigüedad, nos decía la frase: -Aré lo que pude. A lo que el listo de turno contestó: -Querrá decir "haré lo que pueda". -No, no, aré lo que pude de las tierras que tenía que arar. Eso, ni más ni menos, es lo que yo he hecho a lo largo de estos 61 años que me separan de mi nacencia desde las 10 de la mañana en punto. Por eso, cuando ya tengo más pasado que futuro, y me han hecho tantas putadas, y he conocido a tanto sinvergüenza, a tanto chivato y a tanto mercachifle, hoy, como regalo de cumpleaños, soy yo quien quiero hacerles el regalo de un soneto que me he encontrado en mi cajón "de-sastre":

Cuando paso de largo los sesenta
y burla le he hecho siempre a mi destino,
cuando viví lo humano y lo divino,
nadie venga a cantarme las cuarenta.

Fui avaro en el vivir, contaba treinta.
Ni una copa dejé llena de vino
ni a una mujer sin polvo en mi camino
ni a un amigo, jamás, lo puse en venta.

Cuando otros aires soplan ya a mi huerto,
cuando puedo acordarme de los muertos
de aquellos que me buscan los descuadres,

que nadie venga a aguar mis fantasías
si no quieren que todos los días
también me acuerde de sus putas madres.

Siempre he respetado las opiniones de todos, aunque no las hubiese compartido. He sido todo lo tolerante que puede ser un hombre apasionado que ha gozado con todo. Me ha encantado y me encanta la bohemia bendita, la sonrisa de un niño, los ojos sin fronteras de una mujer hermosa, una puesta de sol, una cata de tinto, una Cruzcampo fría -muy fría, por favor-, un chiste si es bien corto, unas nalgas turgentes, unos pitones tiesos bajo seda liviana, una charla tranquila al compás de un brasero, una mirada lánguida y furtiva al calor de unos muslos, una música amable con la vela encendida, un gritar ¡Viva el Betis! en sus tiempos peores.

No me ha gustado nunca el hablar mal de nadie, que es lenguaje común de esta España de pena; ni que hablen de mí, que es lo más importante. Si mi vida carece de opiniones de otros, no quiero que ninguno se acerque hasta mis lindes. Decía "El Guerra" que "ca uno es ca uno", y abundaba mi abuelo en su filosofía: "Que nadie se meta en la casa de nadie, porque nadie sabe como está nadie en la casa de uno, que no es de nadie".

Ya son los días cortos para el hombre que espera el hule del quirófano, el carrito a la puerta, el soponcio de pronto, la próstata, el olvido, los hijos que se enfrentan por saber si es que deben el quedarse contigo o llevarte a un penal que llaman "residencia". Tanto has dado de ti que hasta te mueres de ganas de morirte.

Tan aprisa la vida que, a pesar de ser sesenta y uno, pienso hoy que llego a los noventa.

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: LA DUEÑA DEL PODERÍO (62)


Si hay alguien que en el mundo de las canciones haya tocado todos los "palos", no es otra que Rocío Mohedano Jurado, "Rocío Jurado". Ha reversionado los mejores éxitos de artistas que le precedieron, ha estrenado un sinfín de coplas, fue la número uno en el mundo de las baladas y demostró en su doble álbum "Por derecho" (1979) que sabía cantar flamenco como el que mejor lo hiciera.

Lo normal que le pasó a casi todas: una infancia pobre, huérfana de padre desde los 12 años, presentaciones en los concursos de las emisoras sevillanas y, desde Chipiona, un buen día, a buscar el oro de Madrid, que tardó mucho en llegar hasta que tuvo la primera oportunidad como "palmera" en el tablao "El Duende" de Pastora Imperio. Era guapa y sabía cantar, y de ahí a filmar su primera película sólo había un paso. Con Manolo Escobar como protagonista rodó "Los guerrilleros" (1963), y le siguieron, ya con el protagonismo de ella, "Proceso a un estrella" (1966), "Lola la Piconera" (1970) para TVE, "Una chica casi decente" (1971), "La querida" (1976) junto a Fernando Fernán-Gómez, y "La Lola se va a los puertos" (1993).

En el apartado de la canción, con más de 30 discos en el mercado, más los 7 que se reeditaron tras su muerte, Rocío demostró un poderío sin límites y una voz que podía modular como le viniera en gana. Entre versión y versión, de las que ya estaba harta, se encuentra por fin con un soneto de Rafael de León, al que pone música el maestro Juan Solano, que le ofrece su primer gran éxito, "Mi amigo":

¿Por qué tienes ojeras esta tarde?/ ¿Dónde estabas, amor, de madrugada,/ cuando busqué tu palidez cobarde/ en la nieve sin sol de la almohada?.../ Tienes la línea de los labios fría,/ fría por algún beso mal pagado,/ beso que yo no sé quién te daría,/ pero que estoy segura que te han dado./ ¿Qué terciopelo negro te amorena/ el perfil de tus ojos de buen trigo?/ ¿Qué azul de vena o mapa te condena/ al látigo de miel de mi castigo?/ Y por qué me causaste esta pena/ si sabes, ay amor, tú bien lo sabes, que eres mi amigo./ Mi amigo./ Mi amigo.

De los mismos autores, Rocío Jurado logra otro éxito casi inmediato con "Un clavel" (1971), una de las composiciones que ha quedado para el recuerdo:

Nadie sabe, nadie sabe,/ aunque todos lo quieren saber.../ ni la clave, ni la llave,/ de mi cuándo, mi cómo y por qué./ Me gusta ser libre lo mismo que el viento,/ me mueve el olivo y riza la mar.../ tenderme a la sombra de mi pensamiento/ y luego de noche ponerme a cantar.// Un clavel...,/ un rojo, rojo clavel,/ un clavel,/ a la orilla de mi boca/ cuidé yo como una loca/ poniendo mi vida en él./ Y el clavel,/ al verte, cariño mío,/ se ha puesto tan encendío/ que está quemando mi piel,/ que esta quemando.../ que está quemando mi piel.// Negro pelo, negro pelo,/ que trasmina a menta y limón.../ negros ojos, negros celos/ primo hermano de mi corazón./ Me importa tres pitos que diga la gente,/ que voy que vengo por el arenal,/ y tengo gastadas las losas del puente,/ de tanto cruzarlo por la madrugá.// (Refrán).

Otra de las canciones de este corte que Rocío Jurado hizo muy popular, con letra de José Antonio Ochaíta y música de Juan Solano, fue "Vamos a dejarlo así", de la que la chipionera hizo una genial interpretación:

Vamos a dejarlo así./ No ahondemos más en la arena.../ Que tú fuiste... Que yo fui.../ Vamos a dejarlo así/ que no merece la pena./ Vamos a dejarlo así, / las cuentas son dolorosas:/ Tú ganaste, yo perdí,/ vamos a dejarlo así.../ que así se mueren las rosas./ Vamos a dejarlo así, sin aire de calentura.../ Tú creías, yo creí.../ vamos a dejarlo así.../ ya no hay rencor ni amargura./ Vamos a dejarlo así,/ que no se advierta el combate./ Ni me heriste, ni te herí./ Vamos a dejarlo así.../ aunque la herida nos mate./ ¡Vamos a dejarlo así!/ ¡Vamos a dejarlo así!/ ¡Vamos a dejarlo así!/ ...¡Así!

De su humanidad y simpatía puedo hablar de cuando la entrevisté en mi programa "Ser del Sur" de Radio Popular de Sevilla durante una hora, a raíz del doble álbum que dedicó al flamenco y cuyo autor de las letras fue mi amigo y gran poeta Antonio Murciano. Para demostrar de lo que era capaz, grabó bulerías, tarantos, tangos de Triana, fandangos naturales de Jerez, Sevillanas flamencas, romeras, fandangos de Huelva, media granaína, livinas y seguiriyas de María Borrico, colombianas, bamberas, tangos malagueños, tientos, alegrías, soleá, serrana y verdial y cantiñas cordobesas, demostrando que entonces era la número uno de la copla pero que no le tenía miedo al flamenco, y nos lo confirmaba con estos 18 cantes "por derecho".

Como los tiempos cambiaban, ella también cambió y se dejó ir con los temas de Manuel Alejandro dejándonos en 1978 algunas baladas que se hicieron famosas como "Lo siento, mi amor", "Si amanece" y "Mi amante amigo", entre otras:

Lo siento, mi amor,/ pero hoy te lo voy a decir/ aunque puede faltarme el valor/ al hablarte a la cara./ Lo siento mi amor,/ pero ya me cansé de fingir/ y pretendo acabar de una vez/ para siempre esta farsa.// Lo siento, mi amor,/ lo siento, mi amor,/ lo siento, mi amor.// Hace tiempo que no siento nada/ al hacerlo contigo,/ que mi cuerpo no tiembla de ganas/ al verte encendido,/ y tu cara y tu pecho y tus manos/ parecen escarchas,/ y tus besos, que ayer me excitaban,/ no me dicen nada./ Y es que existe otro amor/ que lo tengo callado, callado;/ escondido y vibrando en mi alma,/ queriendo gritarlo,/ ya no puedo ocultarlo, no puedo callarlo,/ no puedo/ y prefiero decirlo y gritarlo/ a seguirte finguiendo.// Lo siento, mi amor,/ lo siento,/ lo siento, mi amor,/ lo siento.

En esta etapa moderna, la canción titulada "Como una ola", de José Luis Armenteros y Pablo Herrero, tendría un gran éxito. Todas las canciones que ya tocaba Rocío Jurado se convertían en oro, cada vez estaba más suelta y tenía más poderío y, además, vistió a la copla de hermosos trajes de noche desfolklorizando la habitual bata de cola o el traje de flamenca:

Grabé tu nombre en mi barca,/ me hice por ti marinero/ para cruzar los mares/ surcando los deseos./ Fui tan feliz en tus brazos,/ fui tan feliz en tu puerto/ que el corazón quedó preso/ de tu cuerpo y de tu piel./ Como una ola/ tu amor llegó a mi vida,/ como una ola/ de fuego y de caricias,/ de espuma blanca y rumor de caracolas,/ como una ola./ Y yo quedé prendida a tu tormenta,/ perdí el timón sin darme apenas cuenta,/ como una ola,/ tu amor creció como una ola./ Bajé del cielo una estrella/ en el hueco de mis manos/ y la prendí a tu cuello/ cuando te dije te amo,/ pero al mirarte a los ojos/ vi una luz de desencanto,/ me avergoncé de mi estrella/ y llorando me dormí./ Como una ola/ tu amor llegó a mi vida,/ como una ola/ de fuerza desmedida,/ sentí en mis labios tus labios de amapola,/ como una ola./ Y me escapé contigo mar adentro/ sin escuchar las voces en el viento./ Como una ola/ se fue tu amor,/ como una ola,/ y me escapé contigo mar adentro,/ sin escuchar las voces en el viento/ como una ola, se fue tu amor/ como una ola.

Se fue en pleno éxito. La muerte le jugó una mala pasada cuando estaba en esa cresta de la ola de su canción. Tuvo la tranquilidad y dignidad de convocar una rueda de prensa para que todos supieran de su mortal enfermedad. Se fue una mujer muy sencilla, amabilísima con todos los medios de comunicación, y sin embargo era una diva, la gran señora de la copla.


(En la fotografía, Rocío Jurado)