domingo, 18 de julio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: LA DUEÑA DEL PODERÍO (62)


Si hay alguien que en el mundo de las canciones haya tocado todos los "palos", no es otra que Rocío Mohedano Jurado, "Rocío Jurado". Ha reversionado los mejores éxitos de artistas que le precedieron, ha estrenado un sinfín de coplas, fue la número uno en el mundo de las baladas y demostró en su doble álbum "Por derecho" (1979) que sabía cantar flamenco como el que mejor lo hiciera.

Lo normal que le pasó a casi todas: una infancia pobre, huérfana de padre desde los 12 años, presentaciones en los concursos de las emisoras sevillanas y, desde Chipiona, un buen día, a buscar el oro de Madrid, que tardó mucho en llegar hasta que tuvo la primera oportunidad como "palmera" en el tablao "El Duende" de Pastora Imperio. Era guapa y sabía cantar, y de ahí a filmar su primera película sólo había un paso. Con Manolo Escobar como protagonista rodó "Los guerrilleros" (1963), y le siguieron, ya con el protagonismo de ella, "Proceso a un estrella" (1966), "Lola la Piconera" (1970) para TVE, "Una chica casi decente" (1971), "La querida" (1976) junto a Fernando Fernán-Gómez, y "La Lola se va a los puertos" (1993).

En el apartado de la canción, con más de 30 discos en el mercado, más los 7 que se reeditaron tras su muerte, Rocío demostró un poderío sin límites y una voz que podía modular como le viniera en gana. Entre versión y versión, de las que ya estaba harta, se encuentra por fin con un soneto de Rafael de León, al que pone música el maestro Juan Solano, que le ofrece su primer gran éxito, "Mi amigo":

¿Por qué tienes ojeras esta tarde?/ ¿Dónde estabas, amor, de madrugada,/ cuando busqué tu palidez cobarde/ en la nieve sin sol de la almohada?.../ Tienes la línea de los labios fría,/ fría por algún beso mal pagado,/ beso que yo no sé quién te daría,/ pero que estoy segura que te han dado./ ¿Qué terciopelo negro te amorena/ el perfil de tus ojos de buen trigo?/ ¿Qué azul de vena o mapa te condena/ al látigo de miel de mi castigo?/ Y por qué me causaste esta pena/ si sabes, ay amor, tú bien lo sabes, que eres mi amigo./ Mi amigo./ Mi amigo.

De los mismos autores, Rocío Jurado logra otro éxito casi inmediato con "Un clavel" (1971), una de las composiciones que ha quedado para el recuerdo:

Nadie sabe, nadie sabe,/ aunque todos lo quieren saber.../ ni la clave, ni la llave,/ de mi cuándo, mi cómo y por qué./ Me gusta ser libre lo mismo que el viento,/ me mueve el olivo y riza la mar.../ tenderme a la sombra de mi pensamiento/ y luego de noche ponerme a cantar.// Un clavel...,/ un rojo, rojo clavel,/ un clavel,/ a la orilla de mi boca/ cuidé yo como una loca/ poniendo mi vida en él./ Y el clavel,/ al verte, cariño mío,/ se ha puesto tan encendío/ que está quemando mi piel,/ que esta quemando.../ que está quemando mi piel.// Negro pelo, negro pelo,/ que trasmina a menta y limón.../ negros ojos, negros celos/ primo hermano de mi corazón./ Me importa tres pitos que diga la gente,/ que voy que vengo por el arenal,/ y tengo gastadas las losas del puente,/ de tanto cruzarlo por la madrugá.// (Refrán).

Otra de las canciones de este corte que Rocío Jurado hizo muy popular, con letra de José Antonio Ochaíta y música de Juan Solano, fue "Vamos a dejarlo así", de la que la chipionera hizo una genial interpretación:

Vamos a dejarlo así./ No ahondemos más en la arena.../ Que tú fuiste... Que yo fui.../ Vamos a dejarlo así/ que no merece la pena./ Vamos a dejarlo así, / las cuentas son dolorosas:/ Tú ganaste, yo perdí,/ vamos a dejarlo así.../ que así se mueren las rosas./ Vamos a dejarlo así, sin aire de calentura.../ Tú creías, yo creí.../ vamos a dejarlo así.../ ya no hay rencor ni amargura./ Vamos a dejarlo así,/ que no se advierta el combate./ Ni me heriste, ni te herí./ Vamos a dejarlo así.../ aunque la herida nos mate./ ¡Vamos a dejarlo así!/ ¡Vamos a dejarlo así!/ ¡Vamos a dejarlo así!/ ...¡Así!

De su humanidad y simpatía puedo hablar de cuando la entrevisté en mi programa "Ser del Sur" de Radio Popular de Sevilla durante una hora, a raíz del doble álbum que dedicó al flamenco y cuyo autor de las letras fue mi amigo y gran poeta Antonio Murciano. Para demostrar de lo que era capaz, grabó bulerías, tarantos, tangos de Triana, fandangos naturales de Jerez, Sevillanas flamencas, romeras, fandangos de Huelva, media granaína, livinas y seguiriyas de María Borrico, colombianas, bamberas, tangos malagueños, tientos, alegrías, soleá, serrana y verdial y cantiñas cordobesas, demostrando que entonces era la número uno de la copla pero que no le tenía miedo al flamenco, y nos lo confirmaba con estos 18 cantes "por derecho".

Como los tiempos cambiaban, ella también cambió y se dejó ir con los temas de Manuel Alejandro dejándonos en 1978 algunas baladas que se hicieron famosas como "Lo siento, mi amor", "Si amanece" y "Mi amante amigo", entre otras:

Lo siento, mi amor,/ pero hoy te lo voy a decir/ aunque puede faltarme el valor/ al hablarte a la cara./ Lo siento mi amor,/ pero ya me cansé de fingir/ y pretendo acabar de una vez/ para siempre esta farsa.// Lo siento, mi amor,/ lo siento, mi amor,/ lo siento, mi amor.// Hace tiempo que no siento nada/ al hacerlo contigo,/ que mi cuerpo no tiembla de ganas/ al verte encendido,/ y tu cara y tu pecho y tus manos/ parecen escarchas,/ y tus besos, que ayer me excitaban,/ no me dicen nada./ Y es que existe otro amor/ que lo tengo callado, callado;/ escondido y vibrando en mi alma,/ queriendo gritarlo,/ ya no puedo ocultarlo, no puedo callarlo,/ no puedo/ y prefiero decirlo y gritarlo/ a seguirte finguiendo.// Lo siento, mi amor,/ lo siento,/ lo siento, mi amor,/ lo siento.

En esta etapa moderna, la canción titulada "Como una ola", de José Luis Armenteros y Pablo Herrero, tendría un gran éxito. Todas las canciones que ya tocaba Rocío Jurado se convertían en oro, cada vez estaba más suelta y tenía más poderío y, además, vistió a la copla de hermosos trajes de noche desfolklorizando la habitual bata de cola o el traje de flamenca:

Grabé tu nombre en mi barca,/ me hice por ti marinero/ para cruzar los mares/ surcando los deseos./ Fui tan feliz en tus brazos,/ fui tan feliz en tu puerto/ que el corazón quedó preso/ de tu cuerpo y de tu piel./ Como una ola/ tu amor llegó a mi vida,/ como una ola/ de fuego y de caricias,/ de espuma blanca y rumor de caracolas,/ como una ola./ Y yo quedé prendida a tu tormenta,/ perdí el timón sin darme apenas cuenta,/ como una ola,/ tu amor creció como una ola./ Bajé del cielo una estrella/ en el hueco de mis manos/ y la prendí a tu cuello/ cuando te dije te amo,/ pero al mirarte a los ojos/ vi una luz de desencanto,/ me avergoncé de mi estrella/ y llorando me dormí./ Como una ola/ tu amor llegó a mi vida,/ como una ola/ de fuerza desmedida,/ sentí en mis labios tus labios de amapola,/ como una ola./ Y me escapé contigo mar adentro/ sin escuchar las voces en el viento./ Como una ola/ se fue tu amor,/ como una ola,/ y me escapé contigo mar adentro,/ sin escuchar las voces en el viento/ como una ola, se fue tu amor/ como una ola.

Se fue en pleno éxito. La muerte le jugó una mala pasada cuando estaba en esa cresta de la ola de su canción. Tuvo la tranquilidad y dignidad de convocar una rueda de prensa para que todos supieran de su mortal enfermedad. Se fue una mujer muy sencilla, amabilísima con todos los medios de comunicación, y sin embargo era una diva, la gran señora de la copla.


(En la fotografía, Rocío Jurado)

2 comentarios:

  1. Que viva por siempre la gran Rocío Jurado¡¡¡Que ese hermoso legado musical que nos dejó, sirva para que las generaciones presentes y futuras, aprendan el arte de la composición e interpretación musical verdadera.

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