lunes, 30 de abril de 2012

DESDE MI TORRE: TRES MESES SIN ELLA


Parece que fue ayer cuando vi por última vez el brillo de sus ojos verdes mirando al vacío, antes de su última expiración, cuando la vida, tan injusta, me la robó para siempre dejándome en la más terrible soledad. Vivimos tan unidos, y nos divertimos tanto, que ahora se me hace cuesta arriba andar sin ella, sin su ánimo, sin su apoyo, sin su palabra consejera, sin sus riñas amables. No puedo hacerme a la idea, pero los días del almanaque me machacan hasta querer hacer que me acostumbre. Imposible.

Me llevan, me traen, me animan, intentan los amigos que se vayan ablandando los malos recuerdos, mas no pasa un solo día sin que una lágrima resbale por mis comisuras haciendo un homenaje a su memoria. Están ellos sí: los amigos de verdad, los hijos y los nietos, pero me falta ella, lo único por lo que ha merecido la pena vivir.

Nadie que haya amado tanto como yo puede sentir una pérdida tan grande. Nos queríamos a nuestra manera desde que nos conocimos; formamos una familia que aquellos que la conocen dan como ejemplar. ¡Qué gran maravilla de esos tres hijos! Fue nuestro pequeño milagro. Y ahora, cuando podíamos disfrutar de los réditos de nuestra gran inversión de amor, viene ese Dios, al que no hemos visto nunca, y al que creemos por el miedo a la Eternidad, a robármela de un tajo, como si Él la necesitase más que yo. Algunas veces dan ganas de romper el carné de creyente y tirárselo a la cara.

Veo pasar sombras, mujeres y hombres, quicios y perfiles, besos en los veladores, niños en los parques, manos entrelazadas de viejos matrimonios, risas y tristezas, coches y autobuses y trenes que van o vienen camino de cualquier lado. Y yo estoy como un árbol, siempre temblando como se quedan sus ramas cuando se van los pájaros -como dijo el poeta-, temblando y frío. No sé con quién hablar por mi gran estancia, no tengo a nadie con quien compartir mis sentimientos, mi tristeza, mi dolor, mis dudas, mis escasas alegrías... Nadie acude con un pañuelo para secar mis lágrimas, ni con una palmada de aliento para sonsacarme una sonrisa. No saben, dudan, no pueden...

¡Tres meses sin ella! Tres meses sin escuchar su voz, lastimera en los últimos años, pero voz al fin y al cabo. Tres meses sin esa presencia que, aún siendo una pavesa, llenaba mi pequeño orbe de ilusiones. Tres meses de soledad y hastío, faltos de emociones, pidiendo a ese Dios traicionero que me lleve con ella, que ya está bien de caminar por este desierto que no deseo andar en solitario.

Y, a pesar de todo, parecen que mis ojos estén muertos, casi vidriados, como aquel 30 de Enero, cuando a las dos y cuarto en punto de la tarde el hielo de su mano me quemaba la mía. Allí, en la habitación número 262 del Hospital Virgen del Rocío, murió ella, mi Lola, y se me fue para siempre. También aquel día, y a la misma hora, fecharon mi acta de defunción.

¡Tres meses! ¡Toda una vida!



MIS MEMORIAS DEL FLAMENCO (1)

TOMANDO APUNTES EN EL FESTIVAL DE LOS PALACIOS DE 1975 (Foto :  RAFEMO)

Varios amigos, entre ellos mi dilecto Ángel Vela, llevan tiempo dándome la tabarra para que vaya contando en estas páginas mis vivencias flamencas que, si bien llevan cubiertos treinta y ocho años de mi vida, yo jamás he creído interesantes, a pesar de que haya vivido intensamente, y con sus protagonistas, quizás los mejores tiempos de la historia flamenca, la gran época de los festivales veraniegos, la del sarpullido de concursos, tertulias, discografía y libros sobre el tema...

Si me he resistido siempre, ha sido porque en mi época de alta actividad -aunque ahora sólo acepto aquello que me gusta-, he podido gozar de las grandezas del Flamenco, pero también de sus miserias, que las tiene, y muchas, y jamás he sido hombre de contar aquellas que forjaron los propios artistas, la mayoría de ellos genios en el escenario y mindundis  en la vida normal. Hacer unas breves memorias del Flamenco que viví, es hacerla también de todas esas cosas penosas que rodean a este Arte singular de nuestra tierra sin parangón en el mundo. De todas formas, y cuando llegue la hora, intentaré dulcificarlas y hasta comprenderlas, porque también es verdad que han pesado más los momentos alegres, las ocurrencias y anécdotas, que las envidias, las calumnias y las amenazas ante una crítica que a algún que otro artista no favorecía.

Desde pequeño, he tenido al Flamenco muy de cerca por la gran afición que tenía mi abuelo paterno, con el que me crié los primeros años de mi vida; y en casa de mis padres siempre tenían sitio la gente de la farándula. Había, pues, un ambiente propicio para que no me costara el mínimo esfuerzo aficionarme de verdad. Ya, en mi más temprana juventud, leía apasionadamente algún que otro libro sobre el tema. En casa, tenía mi padre en su biblioteca la primera edición de "Arte y artistas flamencos", de Fernando el de Triana, "De cante grande y cante chico", de José Carlos de Luna, y una edición de los cantes flamencos recogidos y anotados por Antonio Machado Álvarez "Demófilo". Me apasionaban aquellas biografías de esos cantaores y cantaoras, bailaores, bailaoras y guitarristas que nos contaba Fernando, y me emocionaba con aquellas letras antiguas. Con el poco dinero que podía ahorrar cada mes, me iba a la librería "El toro suelto", que estaba en el Pasaje los Azahares de Sevilla, y compraba todo aquello que salía: las cosas de Manuel Ríos Ruiz, de Antonio Murciano, de González Climent, de Ricardo Molina, de Núñez de Prado... Poco a poco, me fui haciendo de una mini biblioteca especializada en el tema que me abría los ojos de par en par.

En cierta ocasión, escribí un artículo sobre el cante en Triana y lo envié, con ruego de su publicación, al vespertino "Nueva Andalucía", cuyo director era el periodista Javier Smith, y su redactor jefe Francisco Anglada. Cuál no sería mi sorpresa al verlo publicado a los pocos días en página completa e ilustrado a la perfección. Volví a repetir, y ocurrió lo mismo, aunque ahora con una llamada de la editorial para que me pasase por ella, ya que el director quería verme. Temeroso me acerqué allí y me recibió Smith con una sonrisa en los labios, invitándome a tomar asiento en su despacho. Era muy campechano y no le gustaba hacer pasar malos ratos a nadie, así que fue al grano y me dijo que le gustaba cómo escribía y que lo hiciera habitualmente, me presentó a Paco Anglada, que era un gran diagramador, aparte de ser como he dicho jefe de la redacción, y me enseñó el archivo y los talleres. Podía haber enviado conmigo a un "propio", pero prefirió hacerlo él mismo. Anglada ya sí fue el encargado de presentarme a los demás, chavales y chavalas jóvenes que hacían su méritos para quedarse en la plantilla o volar más alto el día de mañana: Paquita Godoy, Marta Carrasco, Luis Cátedra, Marisa, Perico Barbadillo... Me encontré allí como en mi casa y, aunque sabía que no habían de pagarme, sellé el trato con un apretón de manos y así surgió la página "Rincón Flamenco", cuya cabecera de portada e ilustraciones de cada sección pedí a mi ya entonces amigo el pintor Juan Valdés. Pasito a pasito, y hasta la desaparición del diario vespertino y mi incorporación a "El Correo de Andalucía", salieron 834 páginas, que hoy tengo debidamente informatizadas y que, como ya he hecho con varios amigos, están a disposición absoluta de aquellos que las deseen.

Mañana, si Dios quiere, seguiremos en esta nueva andadura que he iniciado por la terquedad y paliza de aquellos que bien me quieren.


DELICIAS DEL EROTISMO: LA FONTAINE


Vense en breve amparados bajo el techo
De la celda, y el monje, entusiasmado,
Sin más ni más la tira sobre el lecho,
Y á besarla se va, determinado
A firmar pronto el plácido convenio.
"¡Cómo!, exclama la niña sorprendida,
¿Es así como dais lección de ingenio?
-Es así, por mi vida."
Responde el fraile, y de deleite lleno,
Posa su mano por el blanco seno.
"¿Y así también? -Sí tal. Es de la ciencia."
Inés tiene paciencia.
El ingenio con tacto y con acierto
Sigue avanzando, pues Inés aguanta,
Y tanto se adelanta
Que á la fin y á la postre llega al puerto.

Jean de la Fontaine
"Fábulas libertinas"
1668

LIBROS CON POESÍA: PERFIL, MAGIA Y VERSOS


Con edición y excelente introducción de Manuel Barrios, la Biblioteca de la Cultura Andaluza nos trajo en su número 19 la vida y obra del ganadero y poeta Fernando Villalón. La obra del poeta sevillano se ha encontrado desperdigada en algunos volúmenes dedicados a él, pero éste que hoy comentamos tal vez sea el más completo. En él se recogen sus versos, romances, letrillas, coplas de garrochistas y contrabandistas, sus poemas marineros y cuantas coplas salieron de su cuño de Malagueñas, Soleares, Fandangos, Carceleras, Nanas y Bulerías. Para esta ficha, he elegido el siguiente romance.


Madre, venda usted la mula,
compraremos una jaca,
que yo tengo quien me fíe
en Gibraltar una carga.

Mis hermanas vestirían
de seda, como las damas;
usted, mantón de Manila
que los flecos le arrastraran.

Al sonar el cañonazo
estaría listo en la playa
con mis dos perros regalgos,
con mis cuerdas y mi enjalma.

Antes que apuntara el día,
subiendo Cuesta las Cabras,
y en cuatro jornadas justas,
entre Morón y Paradas,
que son tierra de campiña
en donde corre la plata.

Y con cuatro días de venta
y otros cuatro de jornadas,
y en Benaoján de vuelta
y en el cinto veinte jaras.


Autor: Fernando Villalón
Recopilador: Manuel Barrios
Edita: Editoriales Andaluzas Unidas
Ciudad: Sevilla-1985
Páginas: 218
ISBN: 84-7587-044-9
Depósito Legal: GR-178/1985

domingo, 29 de abril de 2012

DESDE MI TORRE: ESTO ES EL CAOS


En estos momentos que estamos malviviendo, alguien enciende aquí una cerilla y esto estalla por los aires, aunque vaya a faltar el gas de YPF del que se han apropiado los argentinos.

El PP quería llegar al Poder. Ya está en el Poder, y con mayoría absoluta. El PP decía en sus intenciones, para acaparar el voto, que todo esto iba a cambiar para bien, pero ha sido para todo lo contrario. El PP juraba y perjuraba que ellos tenían la varita mágica para cambiar todos los desastres de Rodríguez Zapatero, que tenían todas las fórmulas. Tres meses han sido suficientes para comprender que la varita ha sido cambiada por el basto de la sota y que sus pócimas están dejando en las cunetas de la miseria a más personal que dejó Franco en la guerra incivil.

Ante cualquier crítica, se levantan de manos como un alazano intentando tal defensa en que actúan tras la herencia recibida. Ellos firmaron la herencia para acceder a la gloria. Así que ya no valen los gorigoris ni las lágrimas tras el difunto. Podían haber renunciado como renuncia cualquier civil ante una heredad catastrófica. Ahora tienen que apechar, y sin tantas lamentaciones, por favor. Esperanza Aguirre quiere defender lo indefendible, y así se le nota más su marcado estrabismo. ¡No me lloren, no nos lloren, no nos hagan llorar, señoras y señores del PP! ¡No nos quieran pasar el macuto de sus lamentaciones! ¡Pónganse el cilicio de las mortificaciones, azótense en familia, martirícense en comuna..., pero no nos metan en esto!

En casi cinco meses han puesto la careta de la tragedia griega en nuestros rostros. En casi cinco meses, tan sólo en apenas cinco meses, han sido capaces de borrarnos la sonrisa, de devolvernos a los comedores sociales de las posguerra, a echarnos de nuevo al arado, a tener miedo cada día, a decir nuestro amo a los patronos, a vender el oro de nuestras alianzas de boda, la medallita de bautismo de nuestros niños, a malvender nuestras pocas pertenencias...

En casi cinco meses nos han mentido más que en treinta años de un socialismo que ahora se está sentando en el banquillo por malversación y mano larga. Al menos, con todas sus tropelías, el PSOE hacía algunas cosas ilusionantes. Hoy, la ilusión sólo tiene la mueca de la pobreza y el rictus del miedo a un porvenir cada día más espantoso. Jamás se ha prodigado la derecha en alegrías, pero hoy el país se ha convertido en el mayor tanatorio del mundo.

Está muerta la gente antes de escuchar las noticias, abrir las páginas de un periódico o ver un telediario. ¿Qué dirá hoy este gallego que, además, da los pésames desde las ruedas de prensa en el extranjero? ¿Qué puñal sacará hoy para volvernos a rematar? ¿Cómo dirá que quiere robarnos la cartera por la cara sin que nos demos por enterado?

Montoro, el de Hacienda, se lució ayer con esas declaraciones tan claras de la derechona cuando no sabía ni qué debía decir para anunciarnos la nueva subida de impuestos. Lean claro: "No vamos a subir los impuestos, vamos a cambiar su ponderación", que más o menos quiere decir que hay que decirlo con mesura para que no haya más viento del que existe. Lo que en claro castellano, para que nos entendamos en lenguaje apolítico quiere decir textualmente: "Te vamos a hacer un desgarro anal, pero no te vamos a dar por culo". ¿Me lo explican?

Los números cantan más que Camarón de la Isla. ¿No es para echarse a llorar?. 1.329.600 desempleados, lo que significa un 17% de la población activa. Pero este es un dato débil, inexacto, porque hay que sumar que, en el último trimestre, se han sumado  365.900 personas al paro, con una cifra global de 5.639.500 españoles arrascándose las bolas y secándose la lágrimas en un pañuelo general que se va extendiendo por día. La tasa de paro en nuestro país es alarmante: cerca de una cuarta parte de la población, el 24'44%, contándose que nuestra comunidad -¡olé la gracia!- aporta el 37%.

No sé, no soy economista, pero tampoco soy tonto, evidentemente, en qué raya del listón ponen los que saben cuándo se produce el caos, pero como hombre de calle me parece que lo estamos rozando. Un país con un cuarto de su población en completa inactividad es una bomba de relojería. Hasta ahora, afortunadamente, nadie ha encendido la mecha, pero el día que esto ocurra, que va a ser irremediable, maricón el último, y que Dios nos coja confesados.

Rajoy está más callado que una puta en Cuaresma, la Santa María hace más agua que una barquita de la Plaza de España, los ministros tartamudean en sus pocas y nefastas declaraciones... Mal signo, digo yo, para convencer a una población que ha perdido la Fe y la Esperanza, y que ahora tiene su futuro puesto en la Caridad que quieran ofrecerle. Entre tirarse al monte y encender la mecha, sólo hay el grueso de un hilo de seda.


PORTADA DE FERIA: LA VISIÓN DE JOSÉ MANUEL HOLGADO (6)


En ese arcoiris duplicado de colores, gigantesca paleta circular que recoge todos los que va mezclando Sevilla en sus días de gozo, van girando, con el ay de la risa nerviosa entre los labios por el vértigo de la caída, suspiros de novios, besos de padres valientes con sus hijos, valentías de muchachos que gozan de la efímera dicha de la juventud... Es la mayor atracción de la Feria, pero también la mayor atracción de la vida. Vemos al mundo enano cuando estamos arriba, y la soberbia se nos sube en esa cresta al sabernos que estamos en el lugar más alto y que, desde él, podemos mandar a nuestro capricho en la vida de los demás. ¡Qué distinta la visión cuando se está abajo, cuando la vida nos ha roto todos los esquemas y nos confundimos con las miserias y problemas de los demás...!

La noria de la Feria es la de los abrazos y los besos, las de las declaraciones de amor de los novios que empiezan, la de la risa miedosa de los niños... La de la vida es la noria de los éxitos y los fracasos, esa noria a la que nunca queremos subir y a la que sólo nos empuja el Destino hasta que se para, vieja y oxidada, en el último latido.

Cuando miro su cuerpo de gigante sobre el tablero de la calle del Infierno, recuerdo las muchas veces que me subí con mi padre, y tantas y tantas como sentí su vértigo al lado de mi Lola, y las ocasiones en que subía con mis hijos y disfrutaba con sus reacciones...

Hoy mi noria tiene otro sentido, cuando contemplo que ya no subo en la alegría de la vida y que su caída rápida me va acercando al final de ese sueño que nadie queremos dormir, cuando hasta deseo de que su arcoiris de color desaparezca para siempre de mi visión, que se ha acabado, de una vez por todas, el tiempo del billete.


Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

DELICIAS DEL EROTISMO: PABLO GARCÍA BAENA


BOBBY

No era el amor y se llamaba Antonio.
Hablaba como un indio del Far-West:
"hombre alto", "boca larga". Era de Fuengirola.
Y siempre había un teléfono donde llamarlo cuando
-y reía-
la noche era más larga, más amarga, más lenta.
Por las villas de canos jubilados de Holanda,
por la "suite" de la vieja dama inglesa,
la viuda o divorciada más allá de los ácidos,
por el apartamento oscuro del borracho,
surgía su desnudo auroral como Jonia.
Era animal de dicha y entraba fiel, ruidoso,
un grueso calabrote de plata por el cuello...
Sobre muebles de Herraiz o lacas chinas,
biombo bermellón de zancudas doradas,
o en raída moqueta o taquillones
de castellano en serie,
iba dejando las botas deportivas,
los calcetines rojos,
el pequeño taparrabos celeste,
la camiseta como broquel de un pecho
sin defensa. Portador de alegría,
tal un dios de tobillos alados que bajara
a los orcos humanos
ahuyentaba la lágrima, la carta, los somníferos,
la desesperación y su lívida mecha.
Y una noche me dijo, su lengua por mi oído,
"Quisiera haberme muerto".

Pablo García Baena

LIBROS CON POESÍA: PERFIL DE CÉSAR VALLEJO


Este número especial de la revista-libro "Litoral", estuvo dedicado a la vida y obra del gran poeta peruano César Vallejo (1892-1938), abriéndose con una amplia antología poética suya que recoge parte de sus poemarios: "Los heraldos negros", "Trilce", "Poemas humanos" y "España, aparta de mí este cáliz", y parte de su prosa y escritos varios. A esta primera parte se unen las voces de Félix Grande, Juan Larrea, Concha Meléndez, Ciro Alegría, Bergamín, Marlene Gottlieb, Gerardo Diego, Carmen S. Prados, Dionisio Aimara, Rafael Guillén, Antonio L. Bouza, José Luis María Solis, César Dávila Andrade, Juvenal Soto, Pablo Neruda, Javier Villán y Joaquín Lobato. El número está hermosamente ilustrado por los dibujos de José Caballero, José Díaz Pardo, Antonio Jiménez, Manuel Ángelez Ortiz, Jesús Alcántara, Manuel Carmona, Pablo Picasso, Rafael Carmona, Rafael Pérez Estrada y Judit Nador. Como ilustración, he elegido este soneto del propio César Vallejo.


PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos.


Autor: Varios
Edita: José María Amado
Ciudad: Málaga-1978
Páginas: 203

sábado, 28 de abril de 2012

PORTADA DE FERIA: LA VISIÓN DE JOSÉ MANUEL HOLGADO (5)


Esta pareja, ella guapa y serena, y él más feo que un mes de hipoteca, se decide a entrar en la llamada "Gruta del terror", donde unos muñecos, pintados de fluorescentes, que se activan al paso del carricoche, te pegan unos sustos de muerte, mientras ella se abraza temerosa al amado y el amado se aprovecha al vuelo para un sobeo inmediato. Pero, al contemplar la fotografía de Holgado, díganme si no hay que tener valor para subirse a esa atracción con este gachó.

Detrás de ellos, un monstruo pintado como reclamo se muestra amenazante. ¿Pero no es el mismo tío que está subido en el carricoche? ¡Es la misma cara, quizás más guapo el de la cartelera que el de carne y hueso! ¿Se monta gratis con su pareja porque él sirvió de modelo al pintor de turno? ¡Qué fealdad, Dios mío! Yo no sé ni cómo lo dejaron entrar en la Feria. Caras mejores hemos visto todos en los prospectos que anunciaban la película "Frankestein" protagonizada por Boris Karloff.

A la izquierda, pero con el pelo más suelto, otro monstruo ataca a su víctima, soñando en el subconsciente con la mordida a su compañera en el interior del negro túnel. ¿Pero no es el mismo tío otra vez? ¡Que venga Dios y lo vea! ¡El mismo tío, pero con los ojos saltones!

Hay mujeres que están ciegas..., o muy necesitadas. Pero, si yo fuese ella, empiezo a correr a estampida y no me encuentra en la Feria ni Paco Lobatón. Todo menos montarme con el "modelo" de la atracción feriante. A él le hace falta una cara nueva, pero a ella, tan guapa y relajada, una consulta urgente al célebre oftalmólogo Joaquín Barraquer.

¡Y es que la Feria tiene sus luces y sus sombras!


Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

DELICIAS DEL EROTISMO: CARMEN CONDE


HALLAZGO

Desnuda y adherida a tu desnudez.
Mis pechos como hielos recién cortados, 
en el agua plana de tu pecho.
Mis hombros abiertos bajo tus hombros.
Y tú, flotante en mi desnudez.

Alzaré los brazos y sostendré tu aire.
Podrás desceñir mi sueño
porque el cielo descansará en mi frente.
Afluentes de tus ríos serán mis ríos.
Navegaremos juntos, tú serás mi vela
y yo te llevaré por mares escondidos.

¡Qué suprema efusión de geografías!
Tus manos sobre mis manos.
Tus ojos, aves de mi árbol,
en la yerba de mi cabeza.

Carmen Conde
"Obra Poética"
1979

LIBROS CON POESÍA: PAVANA PARA UN AMOR CUMPLIDO


Este libro del poeta madrileño, Francisco García Marquina, consiguió el Primer Premio "Ricardo Molina" en la edición de 1982. El autor, premiado en muchas ocasiones, tiene publicados, entre otros, los siguientes poemarios: "Cuerpo presente" (1970), Crónica adolescente" (1973), "Liber usualis" (1975), "De la lluvia" (1979), "Poemas morales" (1980), "Cuya memoria" (1985), "Idola specus" (1986), "Per versa varia" (1990), "Última galería" (1992), "Por su olor propio" (1993), "Todo, menos las nubes" (1997), "Memoria de las cosas venideras" (1998), "La eternidad vulnerable" (1999), "La ciudad infundada" (2001), "El río" (2001), "Para amar en verso" (2002), "Crónica de sucesos personales" (2002), "El equipaje del náufrago" (2004), "Volver a casa" (2009) y "Cartas a deshora" (2011). Del presente poemario, compuesto por 226 versículos, hemos elegido como ilustración los cuatro primeros.


1. Deshabitado y yendo a su silencio, bien amansado pan de nuestra carne y duda, tu cuerpo va anidándose en la muerte.

2. Sobre un campo santísimo herido de amapolas, donde el trigo ofreciera libertad a puñados, tu infancia dócil yace desarmada.

3. Mansurran clérigos tu ligno virginal con caderas de nube y se equivocan: topan, atestan, urgen de flato y óleo los reclinatorios.

4. Revuela una acrimonia de cruces e intestinos. Deudos insanos urgan tu muerte candorosa, arguyen por oficio, gritan su santo y saña.


Autor: Francisco García Marquina
Edita: Ayuntamiento de Córdoba
Ciudad: Córdoba-1982
Páginas: 27
ISBN: 84-500-8046-0
Depósito Legal: CO-615-1982

viernes, 27 de abril de 2012

PORTADA DE FERIA: LA VISIÓN DE JOSÉ MANUEL HOLGADO (4)


¡Pasen y vean, señoras y señores, la mujer barbuda, el niño chimpacé, el hombre elefante...! En la Feria hay ofertas para todos los gustos (malos) y espacios para pasar un buen o un mal rato, según sea nuestra capacidad de elegir. Es escalofriante ver el telón de entrada de esta barraca. ¡Señoras y señores, pasen y vean en directo, por primera vez en la Feria de Sevilla, el degüello de una guapa mujer a la que después volveremos a la vida! ¡No se pierdan este único espectáculo en el mundo que se le escapó al doctor Mabuse, a Fumanchú, a Mengele, a Harold Shipman y al decapitador de Londres! ¡Entren y vivirán una experiencia inolvidable...!

Y la gente entraba..., y eso que decían que iban a divertirse a la feria. Y una vez dentro de la inmunda barraca, decorada horriblemente con escenas no menos horripilantes, luces de colores que se apagan y se encienden, verborrea conminativa de los expertos doctores, silencio sepulcral entre los inocentes paganinis, acojonados y sufrientes, a los que a muchos arrebatan la cartera por aquello de la oscuridad, y ¡zas!, en un momento, sin que apenas nadie pueda apercibirse el doctor Colemán, que en la realidad es un ditero de Cuenca, ha cortado la cabeza a la bella rubia, casi maquillada con Titanlux para borrarle la edad, mientras la sangre de mentirijilla mana a borbotones en un juego efectista de espejos y sangre de pollo con la que el doctor intimida al respetable, invitándolo a tentarla, lo que nadie se atreve. De nuevo, juego de luces, silencio de enfermería, corazones agarrotados, apagón sublime, y ¡zas! de nuevo: la bella rubia, decapitada hace dos minutos, radiante y feliz con una sonrisa profidén que le alcanza de oreja a oreja.... Aplausos y salida del garito de gentes con las caras blanquitas por el miedo pasado... Mientras, en la puerta de la barraca, anuncio de una nueva sesión del doctor Colemán, y otra legión de incautos para ver cómo se degüella en directo a una mujer con el DNI renovado muchas veces a lo largo de la vida. ¡Así es la Feria: diversión y alegría! Y ¿no es una alegría pasar un mal trago, estar al punto de un colapso, y que al rato de salir del inmundo barracón te hayas dado cuenta que ha volado la cartera del bolsillo...?


Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

DELICIAS DEL EROTISMO: JOAQUÍN MÁRQUEZ


INVOCACIÓN INMORAL ANTE LAS RUINAS DE ITÁLICA

Esto Fabia, ay dolor, que ves ahora,
mustio de soledad y cabizbajo,
fuera en tiempo un pedazo de badajo
capaz de hacer sonar a una señora.

Y ahora ya ves, oh Fabia, como llora
declarado incapaz para el trabajo,
que, a penas jubilado, deja el tajo
donde otro con más ímpetu labora.

Ya ves que de milagro se sostiene,
y de amor propio, que otro ya no tiene
que remedie su eterna calentura.

Pero acércate Fabia, toca, toca.
Dile adiós con un beso de tu boca
y dale en ti romana sepultura.

Joaquín Márquez
"Sonetos de la buena pipa"
(Inédito)
1979

LIBROS CON POESÍA: PASTORES DE BELÉN


Este hermoso libro sobre la Navidad, corresponde al número 85 de la Colección Poética "Los Cuadernos de Sandua", cuyo autor es el poeta cordobés José de Miguel, uno de los componentes del Grupo Cántico. Es un poeta que comenzó a publicar muy tarde y que tiene en su haber, entre otros, los siguientes poemarios: "A orillas de la vida" (1983), "Autumnalia" (1984), "Pentacordio" (1986), "Lagar de Dionysos" (1988), "Sonetos de amante" (1988), "Insidias en las termas" (1995) y "Al itálico modo" (2000). Para esta ficha, he elegido al azar el poema siguiente.


MIENTRAS LA VIRGEN BORDABA

Mientras la Virgen bordaba
en su bastidor de luna
pañales de blanco lino,
San José carpinteaba
en una modesta cuna
para su Niño Divino.

Jesús, travieso, jugaba
en el barro de la calle
con otros tiernos chiquillos,
y afanoso moldeaba
con esmerado detalle
un nido de pajarillos.

Cuando el juego se termina,
el niño, mirando al cielo,
dice a las aves: ¡Volad!;
y el barro inerte se anima
alzando gozoso el vuelo
por la azul inmensidad.


Autor: José de Miguel
Edita: Cajasur, Obra Social y Cultural
Ciudad: Córdoba-2002
Páginas: 46
ISBN: 84-7959-491-8
Depósito Legal: CO. 1.472/2002

jueves, 26 de abril de 2012

PORTADA DE FERIA: LA VISIÓN DE JOSÉ MANUEL HOLGADO (3)


Ni en el campo del Polvo de Triana hubiesen pelado peor a este borrico, con menos pedigree que un podenco callejero y menos papeles que una liebre. Al menos, no es burro de noria y su dueño -si es que lo es-, ha tenido la delicadeza de llevarlo a la Feria, aunque no sabemos si para venderlo -¿quién lo compraría?- o para participar con él en el lustroso paseo de caballos del Real. No es el "Platero" juanramoniano ni uno de esos cuidados hermanos de raza a los que con tanto cariño trata mi amigo Pascual Rovira en el Pinar de la Sierra de Rute. Se ve que es un burro triste y andariego que no sabe si en ese chiringuito de la calle del Infierno al que lo han llevado le van a pegar un tiro o le van a dar algo de comer tras una jornada que ha sido y seguirá siendo agotadora, o lo van a vender al de las escopetas con miras trucadas para que nadie se lleve el premio...

Si el burro tiene mal pelaje, peor lo tiene el posible dueño, que se nos manifiesta bastante más guarro que el jumento. Los dos necesitan un buen pelado y un aseo en condiciones, porque, si esto ocurriese, el borrico, una vez reluciente, creo que sería menos animal que quien le pasa la mano por la cruz de su cuerpo. 

No merece este burro ser carne de feria, hazmereír de los caballos cartujanos y árabes que pasean por el recinto, chufla de la chiquillería, suerte de compraventa de embusteros borrachos, trono para un perlanas que no lo cuida... Él está hecho para la hierba fresca del prado y el paseo junto al río entre las altas choperas que dora el sol en los otoños...

Podría ser peludo, suave y blando como aquel borriquillo de Juan Ramón, el moguereño que escribiese aquello tan hermoso: ¿Ni una descripción seria mereces, tú, cuya descripción cierta sería un cuento de primavera? ¡Si al hombre que es bueno debieran decirle asno! ¡Si al asno que es malo debieran decirle hombre! Irónicamente... De ti, tan intelectual, amigo del viejo y del niño, del arroyo y de la mariposa, del sol y del perro, de la flor y la luna, paciente y reflexivo, melancólico y amable, Marco Aurelio de los prados...

Este pobre burro mío, al que retrató un buen día nuestro amigo José Manuel, sólo es un triste asno de feria que va solícito allí donde lo llevan. No tuvo la suerte de dar con un poeta...


Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

DELICIAS DEL EROTISMO: EMILIO JIMÉNEZ DÍAZ


LA ENFERMERA

De un dolor temporal estuve herido,
nada grave, un recomer maldito
que me dejó sin fuerzas ni apetito.
Decían que me iba, y no fui ido.

Un milagro salvóme del descuido
de no vigilar bien el circuíto,
sangre perdía por aquel manguito
que casi da conmigo en el olvido.

Mas estuvo a mi lado una enfermera
de buen ver y muy guapa, era de Utrera,
que al curar cada día aquella alhaja

obró en mi enfermedad el gran milagro:
refriegas y refriegas sobre el magro.
¡Ay qué gran cuidadora y qué gran paja!


Emilio Jiménez Díaz
"Pecados veniales. Coñografías"
1999

LIBROS CON POESÍA: PASCUA DE RESURRECCIÓN


Este número 89 de la Colección Poética "Los Cuadernos de Sandua" es una pequeña antología, pero muy hermosa, sobre la resurrección de Cristo, en la que intervienen estos importantes poetas: Julio Aumente, Antonio Bellido Almeida, José Manuel Benítez Carrasco, Alonso de Bonilla, San Juan de la Cruz, Miguel Castillejo, Miguel Fernández, Manuel Gahete, Rafael Laffón, Fernando León, Luis Maldonado, Francisco Montero Galvache, José Luis Ortiz de Lanzagorta, María Sanz, Sebastián Urbano Baena, Antonio Varo Pineda y Bernardo Velado Graña. Como ilustración, he elegido el siguiente soneto del poeta cordobés, perteneciente al Grupo Cántico, Julio Aumente.


A LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

Derrama el val su verde vena umbría
sobre el monte que oculta su tesoro.
Cubren de piedra espadas, en sonoro
cinturón de labrada argentería.

Apresuran los ángeles el día
la mañana turquí, la tarde oro,
amanecer de ámbar. Fulvo coro
hacia el sepulcro eleva su armonía.

Y en dulce escala asciende de la vega
Príncipe sin diadema, voz celeste,
relámpago de gracia que nos ciega.

Cristo resucitó. La madrugada,
-áspid mortal de sueño-, en los jardines
cuaja diamantes con su luz helada.


Autor: Varios
Edita: Cajasur, Obra Social y Cultural
Ciudad: Córdoba-2003
Páginas: 44
ISBN: 84-7959-504-3
Depósito Legal: CO. 531/2003

miércoles, 25 de abril de 2012

DESDE MI TORRE: UN DÍA DE FERIA CON EL SANEDRÍN

DE IZQUIERDA A DERECHA: EMILIO JIMÉNEZ DÍAZ, JUAN PEÑA Y JUAN CEMBRANO

El martes me animé y, acompañado por mi buen amigo cordobés Juan Peña, dueño, señor y cocinero de uno de los mejores restaurantes de la ciudad califal, me planté en la Feria en menos tiempo que tarda en santigüarse un cura loco o en llevarse el dinero de las arcas públicas los habilidosos inventores de los EREs. Llegamos a Sevilla a las once en punto, en esa maravilla de tren que ha cumplido este mismo mes veinte años, y nos colocamos en un taxis en el mismo corazón de Triana: en El Altozano, atrio, portal y zaguán que siempre está abierto desde la cabecera del puente y que tiene como fielato la capilla del Carmen. Nuestra primera visita fue a ver la Virgen de la Estrella, paseando tranquilamente por la peatonalizada calle San Jacinto. Al salir de su modesto templo, justo al lado, la primera cerveza con una tapa de gambas frescas. De allí, y sin prisa alguna, nuestra visita a la Esperanza de Triana, para terminar a los cinco minutos en la maravillosa catedral alfonsina de Santa Ana, en la que serví de cicerone a mi buen amigo. Dos pasos más y, a las doce y media en punto, nuestros codos en la barra de Mariscos Emilio, dándole buena cuenta a una ración de ensaladilla, otra de bocas y una más de gambas a la plancha para entrar a la Feria con el ánimo dispuesto a lo que tuviese que venir.


Hermosísima la portada de este año, inspirada en la gran fachada de la iglesia del Salvador. Buen gusto y buen acierto. Una vez ya en el recinto, con apenas gente en él en aquella temprana hora, nuestra vuelta tranquila para observar las casetas y ver cómo iban entrando ya a sus calles los primeros carruajes tirados por briosos caballos. Y la primera paraíta formal fue en la de Eligio González, buen amigo y excelente anfitrión, donde ya nos esperaba uno de los miembros del sanedrín: Manuel Melado, el gran poeta-barbero de Sevilla al que Dios dotó de una amplia pasión a la hora de yantar. Tras los saludos y abrazos de rigor, un exquisito jamón, unos excelentes champiñones rellenos y unos inolvidables tacos de atún que nos hacían creer que estábamos en el mismo Cádiz. Punto y seguido hasta la caseta de Juan Cembrano, donde nos esperaba él y Ángel Vela, miembros del sanedrín de excursiones varias, y al que se unió el otro miembro que faltaba, José Luis Jiménez. El sanedrín ya al completo para dar buena cuenta de unas botellas de manzanilla y otras raciones de jamón para ir formando el cuerpo. Hasta mi hijo Pablo, con su mujer y mis nietos se unieron un rato, quizás atraídos por el olor de las viandas.

MANUEL MELADO, ÁNGEL VELA, UN SERVIDOR Y JOSÉ LUIS JIMÉNEZ
Levantado el campo, nuevo paseo por el Real y otro encuentro afortunado, de nuevo con Eligio, en otra caseta de un amigo que nos fue presentado rápidamente y que nos hizo entrar con todos los honores para agasajarnos con la generosidad que tiene Sevilla. Manuel Melado, en solitario, dio buena cuenta a un plato de guiso, que es lo que lo pierde. Entre cucharada y cucharada, no paraba de contar anécdotas y chistes, entremezclándolos con algún que otro poema y copla. Este es el encanto de la Feria: entras, paseas, y no sabes con qué te vas a encontrar y cuándo vas a salir de ella. Ese es su misterio y embrujo, su mágica armonía y equilibrio, su canto a la amistad.

EN EL CENTRO, ELIGIO GONZALEZ, NUESTRO ANFITRIÓN

Parecía que el cuerpo nos pedía más ganas de juerga y nos fuimos todos a la caseta de mi compadre José Luis Vega, más gitano que un tratante de ganado y generoso donde los haya. Ya la Feria estaba a tope y el paseo de caballos había tomado cuerpo. En ella, Melado no pudo resistirse a tomarse un plato de patatas en amarillo que no se lo saltaba un galgo. Y eso que decía que estaba desganado. Sale más barato comprarle un piso que invitarlo a comer. ¡Qué barbaridad, qué buen saque tiene a todas las horas del día!


¡ANDA QUE LO VA A COMPARTIR!
Un buen rato de sano humor y cachondeo, más anécdotas, más chistes, más alegría alrededor, más manzanilla y más papas con choco. Ante la crisis, un buen plato y una sincera sonrisa. Vuelta de nuevo a otra caseta, en esta ocasión a la de Skal, donde nos esperaba José Luis. Ya no podíamos comer ni beber más. El cupo estaba hecho. Volvimos a aterrizar a la de Juan Cembrano para tomar café y una copita digestiva, y huye que te alcanzo para coger un taxis y subirnos en el AVE de vuelta, que cogimos por los pelos. En el control de billetes, tuvo gracia lo que me dijo la azafata: -¿Viene usted de la Feria, verdad? A lo que le contesté: -¿Y en qué lo ha notado? Con la mayor naturalidad me dijo: -¡Es que lleva usted la cuchara en el bolsillo de la chaqueta! ¡Mis cosas...!

Qué extraordinario día que no puede comprarse con todo el oro del mundo. Ya se me han cargado las pilas para unas cuantas semanas. Mi amigo Juan Peña venía pletórico del buen ambiente, del buen yantar, y de la amistad sin mácula que había gozado por parte de mis amigos del sanedrín, al que de seguro se va a apuntar en otras ocasiones. ¡Viva la Feria!

LA AMISTAD NO TIENE PRECIO

PORTADA DE FERIA: LA VISIÓN DE JOSÉ MANUEL HOLGADO (2)


Impresionante la portada del Circo de Ángel Cristo que dedicó, como llamada de atención, al maravilloso columnaje de su mujer, Bárbara Rey, aquella chica de la localidad murciana de Totana que, por cosas del amor, abandonó sus años de esplendor como vedette para unirse al domador onubense de leones y tigres, y convertirse ella misma en domadora de elefantes.

Sus piernas eran un prodigio que bien supo el domador rentabilizar a tamaño gigantesco. La verdad es que piernas como las de aquella mujer eran dignas para ser el pórtico de entrada al que llaman mayor espectáculo del mundo. No sé yo si el circo lo es, pero sí las piernas de Bárbara. Bien que supieron elegir el nombre artístico de aquella muchacha nacida como María García Garcia: Bárbara por la barbaridad de su tipo, una auténtica joya, y Rey porque parecían presentirse en su  vida algunos escarceos ciertamente reales, según las malas lenguas y según Jaime Peñafiel.

Pero lo que más me interesa de esta fotografía de Holgado, aunque es lógico que la vista, siempre niña, se vaya más intensamente a las llamativas piernas, es la soledad del circo en esa hora en la que, por lo vacía que está la explanada de entrada, se entiende que no hay funciones y descansan las fieras, sus domadores, los trapecistas, payasos, funambulistas, magos, malabaristas, tragasables... Y muy especialmente me interesa ese primer plano del hombre empujando un carrito de minusválido en el que parece va sentada una mujer que agarra a un niño en brazos. Si amplían la imagen, a la misma proporción que las piernas de Bárbara, verán que el niño es el único que no las mira, y sólo contempla un trozo de algo que se está llevando a la boca. Sin duda alguna, el niño es lo más puro de la imagen.


Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

DELICIAS DEL EROTISMO: SIGLO DE ORO


Tú, rábano piadoso, en este día
visopija serás en mi trabajo;
serás lugartiniente de un carajo,
mi marido serás, legumbre mía.

Un poquito más largo convenía,
mas no importa, que irás por el atajo.
Entre de punta y sácame de cuajo
las gotas que el que pudre me pedía.

Ya entraste, mas las hojas quedan fuera.
Pues ¿qué han hecho las hojas a mi papo,
que no han de entrar, si es él el que lo pierde?

Las hojas entren, y ojalá viniera
el ramal de fray Lucas, de solapo,
y diérase mi coño un gentil verde.

Anónimo

LIBROS CON POESÍA: PARTE Y PENSAMIENTO DEL ARTE


Este libro del poeta sevillano, Manuel Lozano Hernández, con cuya amistad me honro, es un nuevo poemario que se une a su amplia obra, iniciada con "Desde Sevilla el latido" y que continuó con obras como "Poemas de Bajo-Guía", "Las manos ciegas del infinito" y "De la raíz al alba", entre muchos otros. Este libro lo divide al autor en estos cinco apartados: "Arte y parte primera", "Arte y parte", "Pensamiento del Arte", "Parte y pensamiento" y "Sentimiento y parte". Para esta ficha, he elegido el poema siguiente.


INVOCACIÓN A LA BLANCURA

Verbo de Dios, blanquéame el pensamiento
con el telar de luz que de tí mana,
que tus nieves me cubran la mañana
de mi oscuro vivir sin movimiento.

Y con tu Pan -blancura y sacramento-,
purifica mi voz más sevillana,
para que sea de luz una campana
llevándose mi acento por el viento.

Y si eres sol, estanque de blancura,
alimento del alba que enternece,
vendimiador de plata en tu colina,

dale a mi voz jazmines de hermosura
y horizonte de fuego que ennoblece,
cantar el arte en tu verdad divina.


Autor: Manuel Lozano Hernández
Edita: Círculo Cultural Rociero de Triana
Ciudad: Sevilla-1984
Páginas: 135

martes, 24 de abril de 2012

PORTADA DE FERIA: LA VISIÓN DE JOSÉ MANUEL HOLGADO (1)


Hoy es el primer día de esta Feria en crisis de 2012, pero, a pesar de ella, el pueblo llano abarrotará el recinto, aunque con apenas dinero en el bolsillo. Y se repetirá la tradición de visita a las "casetas" bellamente adornadas de las calles del Real y los ojos se harán nuevamente niños dejándose arrastrar con los miles de motivos que se ofrecen a su paso. Color, ambiente, bulla y sonidos, carruajes y coplas por "sevillanas", gitanas vendiendo claveles, mogollón de muchachos "litris", vestidos a la última, y muchos punkis, extranjeros absortos con tanto ir y venir de gentes y carruajes, y muchas ganas de divertirse, que es el principal ingrediente para que la cosa funcione con "fantas" para los pequeños y manzanilla sanluqueña para los mayores...

Pero si las calles están a tope, en esa feria añeja que nos trae la imagen de Holgado, donde no se cabe es en la llamada calle del Infierno. ¡Qué gran psicólogo quien le puso este nombre! Es el Edén de los niños y el martirio de los mayores, pero no hay más remedio que acercar a los críos y montarlos en los caballitos, en los cochecitos, en las mil y unas atracciones montadas para hacer buena caja con la grey infantil a costa de los padres. Pero un día es un día y, si hay que tirar la casa por la ventana, se tira. Padres y abuelos se van "empaluchaos"..., pero contentos. ¡Anda que los niños se iban a quedar sin calesitas...!

Es una calle de sonidos: el circo que nos convoca por potentes altavoces a la próxima función; cada atracción con música diferente por aquello de los gustos del dueño: Manolo Escobar, El Fary, Rafaela Carrá, Camarón...; los gritos de los que pregonan algo; la palabra engañosa del trilero; las risas de los niños; el murmullo de la gente; las ondas expansivas de las tómbolas que, a pulmón abierto, sin cansancio o respiro alguno, nos intentan vender la tablilla para que te lleves el peluche más grande que hayas podido imaginar, y que, después, no sabes qué hacer con él por las calles feriales...

La calle del Infierno es el pulso de la Feria. Mendigos y pedigüeños se apostan en ella llamando a la caridad, y los carteristas no quitan ojos a la muchedumbre. Se luce el muchachote fuerte que de un gancho de derecha quiere hacer sonar el  gong del puching, y las parejas se retratan, tras telones pintados o subidas en un caballo de cartón. Los mirones se parten de risa viendo lo perdidos que están aquellos que se atrevieron a entrar en el laberinto de cristales, y los que presumen de buena puntería se agolpan para tirar al cigarrillo puesto sobre un palillo o tumbar a los patos que corren por una cinta. Salen gritos alborozados de la noria, chirriantes desde el látigo, y de mala leche desde los coches locos...

¡Calle del Infierno que uno dejó ya tan atrás con el paso de los años, y que ahora revive en los nietos! Por la Feria parece que no pasan los años, pero sí por nosotros. Lo rememoraba el poeta Ramón Charlo en su libro "Sevilla es sueño": ¡Ay, terrible Feria...! / Loca soñadora, / que todo lo embruja, / lo exalta y lo dora... / Novia, que cada año, / nos abre estos días, / la secreta puerta / de las fantasías... / ¡Feria de los sueños...! / ¡Sevilla y Abril...! / El reloj parado / y el pulso febril, / entre mariposas / llenas de inquietud, / ¡que nos traen las alas / de la juventud...!


Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz