lunes, 31 de mayo de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: ANTERIORES A 1936 (18)

Muchas canciones picarescas han ido apareciendo por estas páginas y muchas más aparecerán. El picante era la salsa exquisita del cuplé y nadie se asustaba antes ni nadie se va a asustar ahora de aquellas letras de doble intencionalidad tan substanciosas para la risa y para alegrar inocentemente las pajarillas a los viejos verdes. Quién se iba a molestar por aquella letrilla que decía: Tengo dos lunares,/ tengo dos lunares:/ el uno junto a la boca/ y el otro donde tú sabes.

"La Bella Chelito", la eterna canzonetista de "La Pulga", ya que fue la que más veces y mejor la interpretó, cantaba un canción de las que se dieron en llamar "sicalípticas" -que intentaba reunir en esta adjetivación lo borde o lo grosero- llamada "Un paseo en auto", con letra y música de Álvaro Retana y Tust, y que al público encantaba:

Una noche de abril/ con un pollo gentil,/ prometiéndomelas muy felices/ en un auto ideal/ me marché muy formal/ hacia la Cuesta de las Perdices./ Anhelando su amor/ lo abracé sin temor/ esperándole ver derretido;/ mas noté con horror/ que no andaba el motor.../ y el idilio quedó interrumpido./ ¡Qué fastidio! ¡Cuando estábamos/ a lo mejor! Tuve que decirle: // Dime tú, por favor, qué te pasa mi amor/ que no puedes seguir./ ¡La verdad es que esto yo no esperaba!/ ¡Yo creí que el motor funcionaba!...// Yo contigo jamás volverá a pasear,/ esto a nadie le suele pasar./ ¡Vaya un chasco, gachó; qué camelo me has dao!/ ¡Ay, qué mal has quedao!/ Tanto sufría yo/ al mirar que el ahogo/ no lograba que aquello marchara,/ que por fin me arriesgué/ y al muchacho ayudé/ para que su motor funcionara./ Con atroz frenesí/ le ayudé tanto allí/ que la cosa se puso divina,/ mas de pronto el motor/ me llenó de pavor./ ¡Vaya un mundo de echar gasolina!/ ¡Aquello era horrible, caballeros!/ ¡Se lo juro! Y tuve que decir:// (Refrán)// Dime ya por favor/ qué le pasa al motor,/ pues me asusto la mar:/ la verdad es que esto yo no lo esperaba,/ ¡es más de lo que me figuraba!/ Cuando quieras salir/ volveremos aquí,/ porque estoy muy contenta de ti./ ¡Eres grande, gachó, no me había fijao,/ y qué bien has quedao!

Con el mismo corte picarón y humorístico, Teresita Zazá, que no tuvo nunca el éxito de las otras de su tiempo, estreno en el Trianón, el año 1913, el tango "La hora del té" en el que el público la aplaudía a rabiar:

Desde hace poco en los salones elegantes/ nuestras damitas con los pollos más pimpantes/ hacen locuras,/ casi diabluras/ bailando un tango que más bien es un fandango./ En un rincón las cuarentonas cuchichean/ y las parejas arrullándose tanguean;/ es una cosa/ muy linda y muy curiosa/ entrar en los salones sorprendiendo un tango-te./ Dicen que el tango es de una gran languidez/ y que por eso lo prohibió Pío X,/ que a los creyentes con rigor condenará/ si llegan a bailar tan gran ordinariez.// (Bailando) La, la, larán, la larán, la.../El estribillo de un tanguito popular/ susurran todos y comienzan a bailar./ La, la, larán, la, larán, la.../ Pero hay parejitas que se mueren de ilusión/ y piden enseguida confesión.// A las muchachas de mirada algo traviesa/ las vuelve locas esta danza tan perversa/ porque consiente/ a ellas se incruste/ sin que nadie se diguste./ La más honesta goza alegre de la vida/ sin que la gente tan audacia nunca impida,/ y hasta en secreto/ si el pollo es muy discreto/ la dice tiernamente/ yo me muero por usted./ Dicen que excita y desarrolla el valor/ y que bailándolo despierta el amor./ Las parejitas a la conclusión del te/ sin miedo a los bebés/ se ciñen un horror.// (Bailando) La, la, larán, la, larán, la.../ El estribillo de un tanguito popular/ susurran todos y comienzan a bailar./ Grandes sesiones para el baile y el placer/ es esto solamente el tango-te.

Un gran imitador de La Chelito, La Fornarita o La Goya, transformista y, por supuesto, hombre equívoco, fue el cartagenero Ascencio Marsal, más conocido como Edmond de Bries, que, a pesar de dedicarse al género de la imitación exagerada, también estrenó algunas canciones. Una de ellas que se hizo popularísima, fue "Tardes del Ritz" con letra de Ángel de Lorenzo y música de Álvaro Retana:

Yo me voy todas las tardes/ a merendar al hotel Ritz,/ y tras el té suelo hacer mil locuras/ con un galán que está loco por mí./ Juntos a bailar salimos,/ nos enlazamos con pasión/ y al final tengo yo que decirle/ toda llena de miedo y rubor:// ¡Ay, no por Dios,/ no me apriete usted así!/ ¡Ay, por favor,/ que me siento morir!,/ tenga usted en cuenta que mira mamá/ y si se fija nos regañará./ ¡Ay, suélteme,/ no me oprima usted más,/ pues le diré,/ si me quiere asustar,/ que soy cardiaca y por esta razón/ no debo llevarme ninguna emoción.// Las mamás cotorreando/ toman el té sin advertir/ que en el salón, al bailar, las parejas/ hablan de amor con atroz frenesí./ A las tres o cuatro danzas/ suele crecer nuestra ilusión,/ y las niñas a coro decimos:// ¡Ay, yo no sé/ lo que me pasa a mí,/ pero ya ve/ que me siento feliz,/ siga apretando aunque mire mamá/ que si se irrita ya se calmará!/ ¡Ay, qué placer/ es bailar el fox-trot/ con un doncel/ que nos hable de amor!/ Aunque cien años llegara a vivir/ yo no olvidaría las tardes del Ritz.

Hubo un letrista que después se hizo novelista afamado con aventuras policíacas y del oeste, Fidel Prado Duque, que acertó de pleno en muchas de sus composiciones: "La cruz de guerra", "El novio de la muerte" -que incluiremos cuando lleguemos al apartado de himnos y canciones, y que estrenó Lola Montes en 1921-, "En Aragón son así", "Gitana, gitana", "Un apache bien", "¡Ay,Tomasa!" o esta, ciertamente picarona, "Todo comprendido", a la que puso música Bertrán Reyna:

De Granada vino cierto estudiantillo/ a la Villa y Corte a estudiar carrera/ y a sentar la plaza/ de avispado y pillo,/ al que no le engañan/ de cualquier manera./ Como se encontraba falto de metales,/ módico hospedaje con afán buscó/ y uno muy modesto,/ por catorce reales, todo comprendido,/ al fin encontró./ Y exclamó al hallarlo/ de alegría henchido:// ¡Por catorce reales/ todo comprendido!/ ¡Qué suerte,/ qué suerte he tenido!// Era su patrona una viuda hermosa/ que a vivir tan sola no se resignaba/ y que al estudiante/ admitió gozosa,/ aunque de hospedaje/ poco le pagaba./ Él a la viudita puso cerco recio/ y ella convencida a su amo cedió,/ sin que por aquello/ le subiese el precio/ de catorce reales/ en que le admitió./ Y él así decía/ de alegría henchido:// (Refrán)// Pero el estudiante a los pocos días/ se encontró algo raro que le molestaba/ y como a ojos vista/ el dolor crecía/ convencióse al cabo/ de lo mal que andaba./ Sin perder momento, lleno de amargura,/ a un médico amigo decidióse a ver/ que le dijo al punto:/ -Eso se te cura/ yendo a un balnerario/ que te indicaré./ Y él dijo con pena:/ -Sí que me he lucido.// (Refrán).

Este autor, que entró en el cuplé casi de puntillas allá por 1914 y que salió también de puntillas poco años más tarde, nos dejó esta canción, igualmente picaresca, titulada "¡Ay, Tomasa!", estrenada en 1920:

Tengo un novio que es el guaja/ más fetén del regimiento, tié unas cosas y una labia/ que eso es el derrumbamiento./ Cuando sale los domingos/ con su traje de postín/ toas le siguen medio locas/ porque paece un figurín./ Pero él, que se pirria/ tan sólo por mí,/ me mira mu tierno/ diciéndome así:// ¡Ay, Tomasa!... ¡Ay, tomasa!/ Yo no sé lo que me pasa/ que me tiés desjarretao./ ¡Ay, Tomasa!... ¡Ay, Tomasa!/ Yo no sé lo que me pasa/ que hasta el rancho he despreciao./ ¡Ay, Tomasa!... ¡Ay, Tomasa!.../ Cuando tocan a ritreta/ si estuvieses junto a mí.../ Yo te haría... yo te haría.../ yo te ha-rí, arí, arí./ Tararí, tararí, tararí.// Cuando vamos a la Bombi/ los domingos a bailar/ tié una gracia pal agarren/ que lo tién que desoldar./ Y él me dice entonces: -¡Chacha!/ es que te usas un vaivén/ que ti tomo por la jaca/ del tiniente coronel./ Y como está el pobre/ mochales por mí,/ me mira mu tierno/ diciéndome así:// (Refrán).

A mí me divierten mucho estas letras pícaras, de doble sentido, que cuando la escuchaban los hombres volaba la imaginación. Letras sencillas, nada de "alto contenido erótico" como así las denominaban los puristas hipócritas de toda la vida. Letras que en sus estrofas ocurrentes nos cuentan una historia divertida. Ni más ni menos. Por eso superviven: porque el pueblo siempre las guardó archivadas en la memoria colectiva. ¡Bendita esa sencilla mordacidad de entonces!


(En la fotografía, "La Bella Chelito" en la interpretación de "La Pulga")

POEMARIO TRIANERO: MANUEL LAURIÑO

BAJO LA LUZ DE AGOSTO

Bajo la luz de Agosto arde la arcilla
macerada de sol. El aire enciende
su penacho de llamas y lo prende
por los cuatro costados de Sevilla.

Dura la luz, hierática, acribilla
las blancas azoteas donde pende
el encanto andaluz, la gracia, el duende.
Izado entre la luz, el cielo brilla.

El calor desatado corre y gana
su carrera de fuego, y en Triana,
con lento y dulce desmadejamiento,

se desploma Sevilla sobre el río,
ebria de sol, anclada en el estío,
a la espera de un soplo azul de viento.

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: CALLEJERO VIRTUAL (3)

XV

Desde la calle Mesones
se esteraba con arena
en tardes de chaparrones
era ya La Magdalena.

XVI

Tras la Iglesia. Yo no sé
cuál fue aquel día lejano
en que por primera vez
-toda la luz en las manos
de unos ojos que no ven-
yo oí sonar un piano.

XVII

Duermevela de las siete.
La Calleja.
Llueve fino.
...Con aires de canción vieja
lejos late el sonsonete
de hierro de los molinos.

XVIII

Tarde del día del Señor.
En su empinada angostura
la calle de la Amargura
era alfombra de verdor
y túnel de colgaduras
en el último resol.

XIX

Con aroma a bisabuelas
fue cinta la calle Llana
con un nudo en la Plazuela
y el otro nudo en Santa Ana.

XX

Sorda corneta acribilla
la paz del atardecer
por Triana. Tres chiquillas,
dos perros y una mujer
hacen corro por la orilla.
El bando empieza a nacer:
-¡El Alcalde de esta villa
hace saber...!

XXI

Carretera o calle que
llevaba hasta Constantina.

¡Anda ve y dile a aquel
que está en la esquina...!
La candela y el girar
de la rueda. Serpentinas.
(¿Había un baile en el Tejar?)
...Y aquella copla cansina
de: -¡Carnaval, carnaval
tú te vienes tú te vas...!

domingo, 30 de mayo de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: ANTERIORES A 1936 (17)

En esta época de grandes creaciones muchos títulos tendrán que quedarse fuera, ya que sería imposible, en este repaso que estamos dando a las composiciones de varietés, cuplés y canciones, que todos tuviesen cabida dado el ingente material que hay sobre el tema, afortunadamente, gracias al tesón de aquellas personas que nos precedieron y que fueron guardando o anotando pacientemente gran parte del cancionero, artículos, partituras y fotografías.

Cuando hace unos días hablábamos de Aurora Mañanós Jaufrett "La Goya", nos referíamos solamente a sus éxitos más sonados, pero claro está que tuvo muchos más, de los cuales vamos a reseñar algunos dada la importancia de la citada artista.

Con letra de Álvaro Retana y música de José Casanova, "La Goya" hizo esta creación el año 1924:

Más que los perfumes y más que las flores,/ más que las alhajas y que las "toalés",/ prefieren los besos todas las mujeres/ cuando son del hombre que las quiere bien./ El beso es ternura de encanto ideal./ Los hay de mil clases, ninguno es igual.// El beso fue siempre/ la llama que enciende/ la gran ilusión./ Los hombres de ciencia/ jamás consiguieron/ invento mejor./ Hay besos bravíos/ que quien los recibe/ se siente morir./ Y hay besos tan tiernos/ que por su dulzura/ se quiere vivir.// Un beso de madre es siempre goloso,/ el beso de un niño sabe a ingenuidad,/ y, si el de una amiga nos resulta grato,/ del hombre que amamos nos agrada más./ De día, de noche o al amanecer/ no rehusa un beso ninguna mujer.// El beso es caricia/ que, al más enojado,/ le suele calmar./ Alegra a los tristes/ y penas amargas/ nos hace olvidar./ El beso es regalo/ que dio el paraíso/ a la humanidad./ Y el diablo es tan sólo/ quien únicamente/ no puede besar.

Otra de las creaciones muy populares y picarescas de "La Goya", que todavía suele escucharse con alguna frecuencia, estrenada en el Teatro Maravillas en 1924, con letra de Ávaro Retana y música de Luis Barta, fue "Ay, Sandunga":

El baile de la Sandunda/ es moda en Tehuantepec/ y voy a cantarlo ahora/ por ver si le gusta a usted.// ¡Ay, Sandunga,/ Sandunga de amor me muero!/ Si no me das tu cariño,/ a ti lo mismo te quiero.// Se quiere casar conmigo/ un chico que me ha gustao/ mas no vale para esposo/ que tiene el sueño pesao.// (Refrán)// Al matrimonio y al baño/ procura entrar de repente,/ porque, al que lo piensa mucho,/ le da frío y no se mete.// (Refrán)// Los hombres, como los gatos,/ son de iguales condiciones:/ teniendo comida en casa/ se van a buscar ratones.

Hay otra de las creaciones de este tiempo, menos importante, de la que se duda si la estrenó Ninón y "La Goya" la recreó, o al contrario. Fue "Paca "La Peque", con letra de Adolfo Sánchez Carrere y música de José Martín Vidal, muy al estilo de Amalia de Isaura o Luisita Esteso al mezclar la copla con el recitado:

Yo soy aprendiza de "madán" Lucy,/ la que viste a toda la flor de Madrid./ De casa de una marquesa vengo ahora/ que, según dicen, es una gran señora/ y se ha "casao", aunque parece un bacalao.// (Recitado) Por cierto que el marido es un raspa. El otro día, al salir, me dijo: "Oye, peque, si tú quisieras tendrías ya un taller de confección"... "¿Yo, un taller de confección?" le pregunté., ¿Dónde?, y el tío fue y me dio un pellizco en el recibimiento... gracias a que yo, poniéndome muy seria, le dije:// De la Peque Paca en limpio ninguno saca./ Por su poco pico no da ni conversación./ Y, aunque peque, peque, Paquita no busca/ un cheque. Paca es pa casarse, no es/ Pa-ca, pa quita y pon.// Viejos militares/ me hacen el amor,/ pero, por ser viejos,/ no los quise yo./ La mayoría son truchas/ en conserva/ yo no los quiero/ por ser de la reserva./ Pa enamoraos/ no los quiero "retiraos".// (Recitado) ¡Y que no son pelmas los tíos viejos! Tanto como las viejas. Que lo diga si no la baronesa del Soplillo, que "tie" setenta y ocho años y aún presume. Ayer fui a llevarle un salto de cama, color pasa, precioso, y, después de estar tres horas probándoselo, acabó por decir: "toma niña, lleváselo a tu maestra y que lo arregle, porque no me sienta bien"... "Señora -le contesté yo- los saltos a su edad no sientan bien nunca"... ¡Buena se puso! Tuve que enfandarme y repetirle aquello:// (Refrán)// Como socialista una debe ser,/ en el Sindicato de la aguja entré./ Quiero la huelga/ porque no hay que hacer nada/ y, para eso,/ soy la más sindicada./ Y si hay "loc-caus"/ pues no se hacen "truseaus".// (Recitado) De lo cual, me alegro la mar. Porque, ¡hay que ver lo "pesás"que se ponen las señoritas que se casan cuando llega el día de la prueba! "Too" se les vuelve decir: "¡Ay! Esto está muy ancho... y esto muy estrecho... hay que sacar un dedo de aquí... y meter otro de allá... alargar más esta cola..." ¿Por qué querrán las novias tanta cola en los vestidos? Yo creo que eso no pega nada antes del casamiento... sin embargo, una servidora piensa llevarla también... porque a mí con envoltorios... ¡Mandarinas!

Pero, sin duda, su éxito mayor en en aquellos años veinte, concretamente en 1921, fue la canción más clara como antecedente de lo que daría en llamarse pocos años más tarde la "canción andaluza": "La Cruz de Mayo", con hermosa letra de Salvador Valverde, argentino de nacimiento y sevillano de espíritu, y música de Font de Anta. Esta canción, que después interpretarían una y otra vez las más importantes artistas, Pastora Imperio entre otras, era alegre, muy musical y totalmente pegadiza, circunstancias que contribuyeron a su rápida difusión y, por supuesto a su supervivencia:

Lucerito de la noche/ me dijo al verme bailar,/ tú eres de luz un derroche.../ quién te pudiera robar,/ lucerito de la noche...// Cruz de Mayo sevillana,/ Cruz de Mayo que en mi patio levanté:/ te echaré muchas más flores/ si consigo su querer,/ Cruz de Mayo sevillana.// Se pasaron los años en un segundo.../ Se me hundieron mis sueños de chavalilla.../ Me sentí el alma rota, cansá del mundo,/ y, una noche de Mayo, volví a Sevilla.../ Se escucharon las coplas en la plazuela.../ Me acerqué a mi casita limpia y galana/ y quedé contemplando tras la cancela,/ la mejor Cruz de Mayo que hay en Triana./ En la Cruz de la alegría/ yo sólo vine a rezar/ por el doló de mi vía,/ y nadie me vio llorar/ donde to el mundo reía.// Cruz de Mayo sevillana/ Cruz de Mayo que en mi patio levanté:/ quién pudiera verte ahora/ como la primera vez,/ como la primera vez.// El mocito paróse tras la cancela.../ contemplando la hermosa fiesta gitana,/ preguntóle a mi madre: ¿Qué es esto abuela?/ La mejor Cruz de Mayo que hay en Triana./ Derramó en la batea cuanto tenía,/ en el patio metióse muy decidío/ y, aunque toitos los ojos le sonreían/ se posaron sus ojos sobre los míos.

Faltaba un año para terminar la década de los 20 cuando una canción muy alegre, interpretada por una cupletista que no destacaba mucho, Teresa Manzano, se hace popularísima por el ritmo de su música y por la picardía de su letra, que el tratadista Ángel Zúñiga adjetiva como de mal gusto en su libro "Una historia del cuplé". Pese a este comentario, esta canción ha sido una de las más versionadas: Lilian de Celis, Libertad Lamarque, Marujita Díaz, Olga Ramos y su hija Olga María..., y por todo el pueblo. ¿Quién no la conoce? ¿Quién no ha oído alguna vez en su vida "La chica del 17?. Con letra de Boixader y música de Azagra y Durán Vila, se estrenó en 1929:

La chica del 17/ de la plazuela del Tribulete/ nos tiene con sus "toilettes"/ revuelta la vecindad./ La gente ya la critica,/ pues hace tiempo que no se explica/ de donde va la chica/ tan bien "portá"./ Por eso a las vecinas/ les dan por murmurar/ y, al verla tan compuesta,/ la dicen al pasar:// Dónde se mete/ la chica del 17/, de dónde saca,/ "pa" tanto como destaca./ Pero ella dice,/ al verlas en ese plan,/ "la que quiera coger peces,/ que se acuerde del refrán".// La chica del 17/ gasta zapatos de tafilete,/ sombrero de gran copete/ y abrigo de petit-gris./ Los guantes, de cabritilla,/ medias de seda con espiguilla,/ pues viste la chiquilla/ como en París./ Por eso a las vecinas/ les da por murmurar/ y, al verla tan compuesta,/ la dicen al pasar:/ (Refrán).

Un chotis que se hizo muy popular por su letra picantona y por la creación que de ella hizo Mercedes Serós, y más tarde la propia Teresa Manzano, en 1924, fue "Cuando vayas al cine, Bartolo", llamado también "Bartolo, si vas al cine...", con letra de Delfín Villán y Álvaro Retana y música de Vicente Quirós:

Es muy justo que tengan los cines/ las puertas corrientes,/ pues con esto se evita que ocurran/ muchos accidentes./ Mas mi primo Bartolo, por miedo/ a lo que suceda,/ no va al cine y por eso le digo/ si en casa se queda:// Cuando vayas al cine, Bartolo,/ busca compañía./ Si no vas con tu prima o tu hermana,/ lleva a alguna tía./ Es el cine, Bartolo, un invento/ que admira a la gente/ porque a oscuras se aprecian las cosas./ Cuando vayas al cine, Bartolo,/ jamás vayas solo./ No seas pipiolo, Bartolo, Bartolo.// Hay sujeto que siempre va al cine/ tras de una aventura/ y a una dama procura acercarse/ con mucha finura./ Pero a veces el tuno recibe/ una bofetada/ y, si no se retira ligero,/ alguna patada.// (Refrán)// En el cine se ven hechos raros,/ que no hay quien los crea;/ pero no es la pantalla el asombro,/ sino la platea./ Hay parejas que llegan al cine/ enteros y sanos/ y al minuto de estar sentaditos/ les falta una mano./ (Refrán).

¡Ay, qué hermosos y alegres años de la sicalipsis, el chotis, el cuplé y la canción! Había ganas de divertirse. Pero en estos años, todas las pocas alegrías que teníamos se nos están convirtiendo en lágrimas con esta crisis provocada por los que nos mandan.

(En la fotografía, "La Goya")

TRIANARIO DE AUSENCIAS: CANTE EN TRIANA

CANTE EN TRIANA

En la noche abierta,
el cante cerrado.
Triana tiene la llave
del candado.

Quien quiera cantar que cante
su amarillo jaramago
y que lo expanda a los vientos
como polen raro.

No valen las medias tintas
ni un cuaderno emborronado.
Un ¡ay! bien vale una muerte,
pero un medio ¡ay! no vale.

O con las llaves de la puerta de Triana
o la puerta del Cante no se abre.

Se canta o no se canta.
Se nos lastima, se nos hiere,
se nos hace llorar
o nada cabe.

En Triana no valen los jipíos,
los pájaros al aire.

Si el alma no nos duele,
pasaron en volandas
los pájaros del Cante.

Si no sangramos
es que el Cante ya no es puñal de heridas.
No es el Cante.
La Soleá tiene que herirnos fuerte.
La Seguiriya, a mí, debe matarme.

Triana sabe mucho de estas cosas
de las que fue su Madre.

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: CALLEJERO VIRTUAL (2)

VIII

La Puentecilla:
En la orilla
carromatos.
¿Húngaros? ¿Titiriteros?
Un mono sucio y cegato.
La fogata y un caldero.
Aunque humea
los chiquillos y chiquillas
curiosean
a los raros forasteros.

IX

Tormenta de primavera.
La calle Mesones era
un río de casa a casa
(barquitos sin rumbo
pasan
entre gritos dando tumbos)
La calle Mesones era
quizás la más importante
-corazón, reloj y centro,
tertulia, cita y encuentro-
y en la ilusión marinera
de niños de tierra adentro,
inocentes,
la calle Mesones era
simplemente
una calle sin aceras.

X

Tierra de cal en la tierra,
cal en el muro de cal
con ventanas a la sierra
y puertas al olivar.
El Gredal.

XI

...Nubes de incienso y lavanda.
Junto a la cal del Arquillo
la procesión se desmanda.
Va sin aliento la banda
escoltada de chiquillos.
...Y entre flores, luces, brillos
pasan rozando las andas
la vieja cal del Arquillo.

XII

Sobre la calle empedrada
rompe la mañana un -¡Arre...!
-Hay una mujer que barre-.
Van seis burros con fragor
de pisadas: Ataharres
y jáquimas de color.
El tambor.

XIII

Carretera de las Navas.
Voces, risas
y sombras en las palmeras.
El pueblo color ceniza.
Fresca de monte y de era
iba en la noche una brisa
entre olivos. Carretera
de las Navas. Voces, risas
y sombras en las palmeras.

XIV

-¡Niñas... el "afilaor"!
Sopla un solano rastrero
y hay una luz sin color
muriéndose en los aleros.
El Barrero.
Truena cuando del reloj
viejo del Ayuntamiento
vienen calle abajo dos
campanadas en el viento.
-¡Niñas... el "afilaor"!

sábado, 29 de mayo de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: ANTERIORES A 1936 (17)

Dolores Castro Ruiz, más conocida en el mundo de la canción como "Dora la Cordobesita", nació en el popular barrio cordobés de San Lorenzo en 1902. Desde muy pequeña le encantaba el mundo del cuplé. Un amigo de la familia, el empresario Antonio Cabrera Díaz fue quien la subió por primera vez a un escenario con la edad de 12 años, concretamente al del Salón Ramírez, teatro y sala de cine que estaba situado en la avenidad del Gran Capitán, donde fue presentada por la artista sevillana Amalia Molina.

A partir de ahí fue buscándose hueco como tonadillera y actuó en los teatros sevillanos Imperial y Llorens, en el Principal de Cádiz, en el Cervantes de Granada y, por supuesto, en el Gran Teatro de su ciudad natal y en el recién remozado Duque de Rivas. En Madrid, en el teatro Romea, se presentó en 1919 con el espectáculo "Lo mejor de Córdoba".

Era una mujer muy guapa y con muy buen tipo, y manejaba el mantón con un estilo singular. Su músico preferido, por el que sentía una especial predilección, fue el sevillano Font de Anta, autor musical de la mayoría de sus creaciones. En 1918, con música de él y letra de Salvador Valverde, estrenó "¡Vaya usté con Dios!":

Cuando en la Semana Santa/ "sargo" vestida de raso/ y mi mantilla de blondas,/ murmuran "tós" a mi paso:/ ¡Mirarla por donde viene,/ transido "er" pecho de pena!/ ¿Me deja "usté" que la cante,/ ay, como a la Macarena?/ ¡Mirarla por donde viene!/ Y, con mucha guasa,/ yo les digo a "tós":// ¡Alirum... alirum... alirum...!/ ¡Alirum... alirum... alirum...!/ ¡"Grasias", no es "pa" tanto!/ ¡Vaya "usté" con Dios!// Cuando yo "sargo" a la calle/ con mi mantón "mu ceñío"/ los hombres que me tropiezan/ me dicen "tos" al oído:/ ¡Si yo fuera ese mantón/ que te ciñes tan juncal,/ ay, cómo me iba a poner!/ ¡Ni el fleco me iba a quedar!/ ¡Si yo fuera ese mantón!// (Refrán)// Cuando en las tardes de feria/ yo voy a ver la corrida,/ con mi mantilla "mu" blanca/ me dicen "tos" en seguida:/ ¡Chiquilla, cuando tú quieras/ seremos ricos los dos!/ ¡Con esos ojitos negros/ ay, pongo yo una fundición!/ ¡Chiquilla, cuando tú quieras!// (Refrán).

En 1920, con letra de Ramiro Ruiz "Raffles" y música de Font de Anta nos deja una canción irónica sobre la política titulada "Espantaleón". Yo soy Espantaleón/ he nacido en Alcorcón/ represento la opinión/ armo la revolución/ y lo que termina en pom.// Yo soy socialista/ yo soy comunista/ yo soy anarquista/ yo soy... marmolista./ Abajo García/ arriba Zenón/ abajo la oliva/ arriba el limón.

Títulos suyos fueron también: "La muñequita del bulevar", con letra y música de Mariño y Villarazo, el cuple "Sacristanerías", "La rosa de los calés", "Cruz de Mayo cordobesa", "Nativa de Faraón" y "Yunque y martillo" entre otras muchas. Pero, sin duda, la que más fama le dio, aunque era creación de Lola Mansilla, fue "La Virgen de la Macarena", de Gerardo Núñez, una de las canciones de las que más versiones se han hecho en las voces de diversos artistas, entre otros Juan Legido, Marujita Díaz, Manolo Escobar y la orquesta de Pérez Prado.

De noche cuando me acuesto/ le rezo a la Virgen de la Macarena/ y allí solito en mi cuarto/ a la Virgencita le cuento mis penas./ Y de corazón le pido/ que la hembra que yo quiera/ mientras en el mundo viva/ no me sea traicionera./ Y mi Virgencita, y mi Virgencita/ como es tan gitana/ hará que me quiera, hará que me quiera/ esa sevillana./ Estoy mirando a sus ojos/ que son dos luceros clavaos en los míos/ y ese traje por su hechura/ y por su carita me quita el sentío./ Madrecita de mi alma/ si yo tuviera la suerte/ de que una hembra tan gitana/ se decidiera a creerme./ Y si lo consigo, y si lo consigo/ le pondré una vela/ a mi Virgencita, a mi Virgencita/ de la Macarena.

En pleno éxito es cuando Dora conoce al torero trianero Manuel Jiménez Moreno "Chicuelo" y formalizan su noviazgo en la Feria del Corpus de Granada de 1924. Tres años más tarde, en noviembre de 1927, y ante la Virgen de los Dolores, la de mayor devoción de Córdoba, contrajeron matrimonio, siendo padrino de ella aquel hombre que tanto le ayudó desde que la conoció cuando tenía 8 años, Antonio Cabrera Díaz. "Chicuelo", en un pacto con ella, anunció a todos, no sin pena por todas las partes, artista y público, que su mujer se retiraba de los escenarios, lo que cumplió, retirándose a la casa que "Chicuelo" tenía en la Alameda de Hércules de Sevilla, para ser una excelente esposa y madre de una larga familia de seis retoños.

Dora "La Cordobesita" fue para el orgullo cordobés el equivalente de Pastora Imperio para los sevillanos. Murió muy joven, con 63 años, el 25 de abril de 1965, reposando desde entonces en el cementerio de San Fernando de Sevilla.

(En la fotografía, Dora "La Cordobesita")

TRIANARIO DE AUSENCIAS: DE NUEVO LA NOSTALGIA

DE NUEVO LA NOSTALGIA

Y cada vez que vuelvo me lloro de nostalgias.
Triana está tan lejos del corazón que habito
que es como un arrancarse el corazón entero.

Voy en el tren al norte y Triana más lejos.
Voy pasando campiñas, pero mi río más lejos.
Voy corriendo caminos en este tren moderno
y, cada vez que avanzo, mi gente está más lejos,
mi arrabal más anciano y yo también más viejo.

Al puente de mi barrio sigo atado en sus centros.

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: CALLEJERO VIRTUAL (1)

I

Llora un niño con desgarro:
-¡Mamá, quiero una alcancía!
Humo negro. Pasa un carro.
Mediodía.
Huele a eucaliptos y a barro.
Calle de la Alfarería.

II

La niña salta a la comba
-blanca enagua, lazo blanco-
mientras el agua en la bomba
solloza junto al barranco.
Calle de empedrada cuesta
en donde para la fiesta
se agorna un balcón grandioso.
No hay pozo en la calle esta,
pero es la calle del Pozo.

III

Los gatos se soliviantan.
...Por la Zahareta arriba
una voz pregona y canta:
-¿Almejas, sardinas vivas!...
La Taranta.

IV

Con olor a pan y a jara
era calle y era senda
misteriosa, antigua y rara
como una vieja leyenda.
...Y leyenda era su nombre
de resonancias tremendas:
La calle de Matahombres.

V

Cuando por los azulejos
la torre se vuelve de oro
chillan al sol los vencejos.
Plaza de la Iglesia. El coro
ensaya su cantar viejo:
-"Cual avaro su tesoro..."
Tardeanochece a lo lejos.

VI

La calle del Cura escala
un irritante jolgorio
de niños enhoramala.
Y en alegre martingala
-solemne y declamatorio-
entre la infantil rehala
va subiendo Territorio.

VII

Amarilla de mañanas
la calle Ancha se olvida
por la estampas lejanas
de mi memoria perdida.
Calle que es como una herida
ancha por mi sentimiento.
Calle Ancha: Muerte. Vida.
Calle de mi nacimiento.

viernes, 28 de mayo de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: ANTERIORES A 1936 (16)

Una de las mujeres a la que es difícil clasificar simplemente como cupletista, fue Encarnación López Júlvez, más conocida como "La Argentinita" por haber nacido allí -sus padres eran emigrantes españoles- en 1895, aunque a los seis años volvió con sus padres a España.

Su pasión fue siempre el baile y así empezó, cantando y bailando para dedicarse después a las grandes coreografías y, de una manera muy especial, al flamenco, cuyo arte había aprendido de dos excelentes maestras: La Macarrona y La Coquinera.

No era una gran cantante, tenía una voz más bien normal para dedicarse a este género donde había tantas competidoras, pero su gracia innata para el baile, su extraordinaria personalidad (que yo he podido ver en su hermana Pilar), y su picardía y tremenda gracia lograron desbancar con su presencia a las grandes figuras, incluyendo a la propia Raquel Meller que, en cierta ocasión, por estar imitándola humorísticamente en el escenario del Teatro Romea de Madrid, entró en la escena y le dió dos bofetadas que ya han quedado para siempre en el anecdotario de la historia del cuplé, rompiéndose entre las dos la poca o nula relación que podía haber entre ellas.

En su vida, tanto artística como profesional, muy una mujer muy abierta y alegre, aunque muy disciplina en todo lo que concernía a su arte, y muy bravía, tanto en el escenario como en su vida amorosa. El gran torero José Gómez Ortega "Joselito", mortalmente cogido en Talavera de la Reina (1920) por el toro "Bailaor" -¡qué gran ironía de la vida!- fue su gran amor, aunque se atravesó el de su cuñado, casado con su hermana Lola, Ignacio Sánchez Mejías, que conseguía todo lo que se le antojaba. También Ignacio murió en la plaza 14 años más tarde cogido por el toro "Granadino". Les recomiendo la lectura para este apartado biográfico del libro de Andrés Amorós y Antonio Fernández Torres: "Ignacio Sánchez Mejías, el hombre de la Edad de Plata".

En el apartado que estamos tratando, y que comenzó con 8 años en el Teatro Circo de San Sebastián para continuar, posteriormente, en el de La Latina, el Teatro Apolo y el Príncipe Alfonso, "La Argentinita", con un escaso repertorio pero con enorme gusto, se situó entre las grandes. Quienes mandaban en 1917 en las tablas eran: ella, Carmen Flores, La Bella Chelito y Amalia Molina. Apenas tenía creaciones propias, pero mejoraba todas las que hacían sus compañeras por su "saber estar" en escena y por su arrolladora genialidad en el escenario, sus movimientos de cuerpo y brazos, su simpatía, su vestimenta y, algo que muy pronto supieron entender los críticos y el público, por su intelectualidad. ¡No era una cualquiera, sabía estar en el mundo. La cabeza fría y el corazón caliente!

En su mínima faceta de cupletista -o máxima, según se mire-, su éxito mayor fue con el cuplé titulado "Niña, ¿de qué te las das?", con letra de Susillo y música del eminente compositor sevillano Font de Anta:

Si quié la mujer que un hombre/ se vuelva loco por ella,/ que se aprenda de memoria,/ que se aprenda de memoria/ estas cuatro o cinco reglas./ Lo primero que ha de hacer/ es ser llana y natural,/ porque el orgullo es un traje/ que no le sirve pa ná.// Algunas van por la calle, así tan tirás pa atrás, que era menester decirla:/ ¡Niña", ¿de qué te las das?// Aquella que es variable,/ que deje de ser coqueta,/ que la que tiene ese vicio,/ que la que tiene ese vicio/ ni el diablo carga con ella./ Hay que andar sin estirarse,/ porque muchas al andar/ les paece el mundo pequeño/ y al mundo se quien tragar.// Algunas van por la calle,/ así tan tirás pa atrás,/ que era menester decirla:/ ¡Niña!, ¿de qué te las das?// No hay que echárselas de vivas,/ ni de listas ni de sabias,/ que la viveza en la hembra,/ que la viveza en la hembra/ no le causa al hombre gracia./ Y en teniendo buena sombra/ y salero pa mirar,/ ya verás cómo te casas/ y si no... ¡no pierdes na!

El público en general sí la aplaudía, pero no así el entusiasta del mundo de las "varietés" que la tildaban como señorita aficionada. Pero algo tenía para ser superior a sus rivales en muchos conceptos y para que el empresario Campúa -al que llamaban "loco"- la contratase por la abismal cifra de veinte mil duros de la época para trabajar en el Teatro Maravillas.
Aunque versionaba muchísimas canciones de otras, pero elevándolas de categoría, hizo algunas creaciones como "El arte del cuplé", de Santillo y Larruga, "El cuplé regional", "Mi viaje", que hablaba de su relación hispanoamericana en tono jocoso; "Tranvías sevillanos", de Monterilla y Font de Anta, "El matrimonio", "Una vida de mujer", de Martínez Sierra, y "Todo al revés", de Soriano, Acosta y Font de Anta. Todas las de su tiempo tenían un arte general manejando el mantón de Manila, pero las dos grandes especialistas por excelencia fueron ella y Pastora Imperio. Encarnación "La Argentinita" movía el mantón mientras bailaba cantando esta letrilla: Me entusiasmo con Belmonte,/ y por verle, esta gachí,/ ha llevao el mantón al Monte,/ ¡porque sí!; o esta otra a la que cuajaba con estudiado humor: Aquí está la Mari Pepa,/ la del mantón de Manila,/ el manojo de claveles/ y el ama de la pupila./ Que si seré yo chula y esto no es broma,/ que me lavo la cara con escarola;/ yo me plancho las medias con almidón/ y me como el cocido con tirador.

Gracias a su amistad con la llamada generación del 27 y muy especialmente con Rafael Alberti, Gerardo Diego y Federico García Lorca, que la llamaba "comadre", Lorca le preparó las canciones populares que él había rescatado y armonizado al piano consiguiendo un éxito inusitado tanto en España como en América. De ahí surgen: "Zorongo gitano", "Sevillanas del siglo XVIII", "Anda jaleo", "Los cuatro muleros", "Nana de Sevilla", "Romance pascual de los pelegrinitos" y "En el café de chinitas", entre otras. Precisamente el título de esta última canción da idea a Lorca para montarle un espectáculo musical que se estrenó en Nueva York con un clamoroso éxito. Estas canciones las cantó "La Argentinita" acompañada al piano por el propio poeta granadino, y se grabaron en 1931 en La Voz de su Amo en cinco discos, recopilándose todas en un solo álbum por la empresa Sonifolk de Madrid en 1989. Todas estas canciones han sido versionadas muchísimas veces por diversos artistas que hicieron recreaciones modificando o alargando las letras de las mismas: Pepe Marchena, Carmen Linares, Estrella Motente y Teresa Berganza, entre muchísimos más, las hicieron a su forma con más o menos fortuna, y hasta Emilio "El Moro" hizo de ellas parodias humorísticas.

La versión original de "Los cuatro muleros" era la siguiente: De los cuatro muleros/ que van al campo,/ el de la mula torda,/ moreno y alto./ De los cuatro muleros/ que van al agua,/ el de la mula torda/ me roba el alma./ De los cuatro muleros/ que van al río,/ el de la mula torda/ es mi marío./ ¿A qué buscas la lumbre/ la calle arriba/ si de tu cara sale la brasa viva?

"Anda jaleo", otra de las más versionadas: Yo me subí a un pino verde/ por ver si la divisaba/ y sólo divisé el polvo/ del coche que la llevaba.// ¡Anda, jaleo, jaleo!/ Ya se acabó el alboroto/ y vamos al tiroteo.// No salgas, paloma, al campo,/ mira que soy cazador,/ y si te tiro y te mato/ para mí será el dolor,/ para, mí será el quebranto.// (Refrán)// Por la calle de los Muros/ han matado una paloma./ Yo cortaré con mis manos/ las flores de su corona.// (Refrán).

"Romance pascual de los pelegrinitos", una de las más hermosas canciones populares y de las más recordadas: Hacia Roma caminan/ dos pelegrinos,/ a que los case el Papa/ porque son primos./ Sombreriro de hule/ lleva el mozuelo,/ y la pelegrinita,/ de terciopelo./ Al pasar por el puente/ de la Victoria,/ tropezó la madrina,/ cayó la novia./ Han llegado a Palacio,/ suben arriba,/ y en la sala del Papa/ los desaminan./ Le ha preguntado el Papa/ cómo se llaman./ Él le dice que Pedro y y ella que Ana./ Le ha preguntado el Papa/ que qué edad tienen./ Ella dice que quince/ y él diecisiete./ Le ha preguntado el Papa/ de dónde eran./ Ella dice de Cabra/ y él de Antequera./ Le ha preguntado el Papa/ que si han pecado./ Él le dice que un beso/ que le había dado./ Y a la pelegrinita,/ que es vergonzosa,/ se le puesto la cara/ como una rosa./ Y ha respondido el Papa/ desde su cuarto:/ ¡Quién fuera pelegrino/ para otro tanto!/ Las campanas de Roma/ ya repicaron/ porque los pelegrinos/ ya se han casado.

Cuando "La Argentinita" comenzó a hacer lo que verdaderamente le gustaba, las grandes coreografías y espectáculos como "Las calles de Cádiz", que escribió el propio Ignacio Sánchez Mejías con el seudónimo de Jiménez Chávarri, con canciones de Lorca sobre temática popular y música de Manuel de Falla, y artistas de la talla de su hermana Pilar, y La Macarrona y La Malena, fue cuando todo el mundo supo por qué aquella mujer impresionaba a todas, sin tener buena voz, como dijimos, cada vez que se subía al escenario. Pocas como ella cuidaban a la perfección la música, los decorados, la vestimenta y la íntegra comunicación artística entre los miembros de su compañía. Era una gran disciplinada, una gran perfeccionista en todo, virtud o defecto que heredó también su hermana Pilar a la que tanto y tan bien conocí.

Cuando llegó la triste guerra "incivil", un periódico de la izquierda de PSOE, "Claridad", la calumnió diciendo que se había negado a actuar a beneficio para los soldados heridos, con lo que "La Argentinita", su hermana Pilar y su marido, Tomás Ríos, tuvieron la necesidad de ir a Alicante para embarcarse huyendo de una muerte cierta. Su fallecimiento, tan joven, a la edad de 50 años, le cogió en Nueva York, ciudad en la que tanto había disfrutado con Ignacio y Lorca, el 24 de septiembre de 1945. Evidentemente, la familia de "Los Gallos" no quiso que fuese enterrada junto a su amado en el mausoleo hermosísimo -si es que puede darse esta adjetivación a un mausoleo-, que el escultor valenciano, Mariano Benlliure, labró para "Joselito". En diciembre de ese año, su cuerpo volvió de Nueva York para ser enterrada en Madrid.

Con la muerte de Encarnación López "La Argentina" no sólo se murió parte de aquellos tiempos de "varietés", revistas y cuplés, sino la elegancia en la escena y, casi seguro, la persona que puso en boga el folklore popular en el que más tarde se inspiraría lo que hoy damos en llamar canción española o copla.

(La Argentinita pintada por Resines. 1916)

TRIANARIO DE AUSENCIAS: FERIA

FERIA

Es Feria.
Córdoba.
Mayo y su alta primavera.

El bullicio es para mí
como un funeral de juergas.

Mis ojos están sombríos
sin querer ver la gran fiesta.

Mis ojos, sin la sonrisa
de los que alegres pasean.

Nadando me iría a Triana
para besarla de cerca.

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: VALS

VALS

Labios de corazón. Chaquetas blancas.
Colgaduras. Banderas. Farolillos.
Por sus cuatro costados la caseta
se abre a cuatro horizontes de abanicos.

Pregones y silbidos. Humaredas.
Lentejuelas, crespones, lazos, moñas
columpian su esplendor en una nube
entre olores de anís, sudor y nardo.

En el acordeón un vals marchito
agoniza y revive entre estertores,
resoplidos y estruendo de charanga.

Es el vals de las olas. Vals eterno
que las parejas aun valsan y valsan
en la vieja caseta del recuerdo.

jueves, 27 de mayo de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: ANTERIORES A 1936 (15)

Una de las grandes artistas de aquellos años del cuplé fue la cubana Consuelo Portella Audet, más conocida como "La Bella Chelito".
Nació en Cuba (1885) de pura casualidad, ya que su padre, capitán de la Guardia Civil, estaba destinado allí, en la localidad de Placetas, pero a los 15 días de su nacimiento se vinieron a España definitivamente. Si atendemos a aquello de que uno no es de donde nace, sino donde se hace, tenemos que considerar a Consuelo total y legítimamente española.

Era una mujer bellísima, a la que también, como a todas como ellas, y según las habladurías populares, cortejó el rey Alfonso XIII (menudo gachó), y muchas personas de la alta sociedad, lo que le sirvió, aparte de su trabajo contínuo, para ser la primera mujer empresaria del mundo del espectáculo y retirarse con unos buenos ahorros cuando lo hizo en 1928. Compró en aquel tiempo el Salón Chantecler, más tarde llamado "Eldorado" y, después, Teatro Muñoz Seca.

En ella se daban juntas la picardía, la belleza, la sabiduría escénica, el tipo y la voz. Su siempre cuidada indumentaria, casi siempre blanca, que era su color preferido, siempre la conjuntaba con el mismo color en flores, medias, peinetas, abanicos y mantones. Toda una belleza inmaculada para quien recibió el adjetivo de "la perdición de los hombres". Era, aparte de una excelente cupletista, una gran bailarina, y causó furor cuando añadió al cuplé los movimientos sensuales, que ella hacía lascivos, de la rumba caribeña. Ella, evidentemente, se dejaba querer, aprovechando el gancho natural que tenía y la leyenda que se fragüó o fragüaron, de mujer fatal, atrevida y conquistadora.

Fueron muchos los escritores que dejaron memoria de su arte (creo que todos estaban enamorados de ella), pero, para dejar sólo un ejemplo, vamos a incluir en esta biografía a vuelapluma el poema que le dedicó, con las palabras resonantes de aquellos años, el poeta José L. Barberán, con el título de "Chelito": Bella música, Chelito, es la de tu alma varia./ Evocas, ¡cuántas cosas!, en líricos acentos;/ y al arrancar tus ritmos, hay en ellos momentos/ de canciones paganas y mística plegaria./ Se diría que un conjuro misterioso te ha dado/ el poder intangible, la magia sugerente/ de hacer que en los espíritus inciertos del presente/ surja, cual en un sueño, la visión del pasado./ A evocar ensueños, ninguna voz te iguala,/ si cuando en frágil vuelo trémulas en el aire/ más divino y gallardo, es tu regio donaire/ y muestra un grave encanto tu romántica gala./ ¡Cuántas cosas rimando tus musicales trinos.../ Heroísmos, leyendas, románticos anhelos;/ ambientes pintorescos, inquietudes, desvelos;/ ensueños valerosos e ignorados destinos!/ Evocas los abismos, evocas los edenes,/ y el vivir valeroso, sacrificado y fuerte;/ evocas a la vida, evocas a la muerte;/ que son flores tus iras y amores tus desdenes./ Música evocadora que la pena desgarra./ Y es que mi anhelo lírico, hoy te quiere loar/ en primas y bordones de mágica guitarra,/ transformo y vibro el vario ritmo de este cantar.

Cantante genial de muchas creaciones que iremos comentando, casi todos los tratadistas dan por decir que la célebre polka de "La Pulga" es de ella, cuando no es así, sino de la cancionetista alemana Aurora Bergés y, principalmente, de Pilar Cohen. Es bien distinto que de todas las muchísimas versiones que se hicieron de este "sifonáptero" molestísimo, de esta canción que saltó de París a todos los escenarios europeos, la que más fama llegó a darle, por su genial interpretación, fue "La Bella Chelito", a la que acompañaba el cuerpo, la belleza de su rostro y la mirada picantona para hacer de ella una de sus genialidades:

Tengo una pulga dentro de la camisa/ que salta y corre y loca se desliza:/ por eso quiero poderla yo encontrar/ y si la cojo la tengo que matar.// Rápida salta y se esconde./ Ya me ha picado yo no sé dónde./ Mas si, colérica por fin la encuentro,/ a la muy pícara yo la reviento.// Estos insectos que tal molestia causan/ me encorajinan, colmándome de rabia./ Como a esta pulga llegase yo a encontrar/ les aseguro que me las va a pagar.// (Refrán)// No hay más remedio, tendré que resignarme./ Muy buenas noches, ahora voy a acostarme./ Yo les suplico volver atrás la cara/ porque no quiero que vayan a ver nada.// (Refrán)// ¡Ya está! ¡La tengo entre mis manos!/ ¡Al fin la maté!

Sólo me queda la duda de saber si la letra que cantaba "La Bella Chelito" era esta o la siguiente, o las dos, ya que en muchos cancioneros vienen al alimón:

Tengo una pulga escondida/ que a mi me está molestando/ porque me pica y me pica/ y no la puedo echar mano./ Su indiferencia me da coraje/ como la coja.../ como la coja, señores míos,/ como la coja no habrá perdón./ Yo me encontraba leyendo/ una novelita rosa/ cuando esa pulga maldita/ fue a colarse entre mis ropas./ La pulga maldita que a mí me devora/ la llevo buscando ya más de tres horas/ y no sabéis lo que me mortifica/ y es porque esta pulga, me pica, me pica./ Hay una pulga insolente/ que a mí me está molestando,/ porque me pica y se esconde/ y no la puedo echar mano./ Salta que salta bajo mi traje,/ haciendo burla de mi pudor./ Su impertinencia me da coraje,/ y como la coja, señores míos,/ como la coja, no habrá perdón./ Cuando yo estaba leyendo/ una novela licenciosa,/ una pulguita inocente/ vino a ponerme nerviosa./ Debe ser una pulga inglesa,/ porque vino a ponerse en la ingle./ Salta que salta bajo mi traje/ haciendo burla de mi pudor./ Su impertinencia me da coraje,/ y como la coja, señores míos,/ como la coja, señores míos,/ como la coja, no habrá perdón.

Una de sus creaciones que ha llegado hasta nuestros días fue la titulada "La chula tanguista", que estrenó en el Teatro Maravillas en 1924 con el subtítulo de "Vino tinto con sifón", con letra de Ernesto Tecglen y música de Juan Rica:

¿No habéis observado lo que pasa hoy/ de noche en los "soupers"?/ Van cuatro pollitos que no valen ná,/ la gracia está en los pies./ Con unos zapatos de charol cuarteaos,/ la flor en el ojal:/ si se acerca una gachí/ que le da por alternar,/ hay gachó que se desmaya/ si pide champán.// Yo no sé pedir coñac,/ ni chartrés, ni cuantró, ni champán./ ¡Vino tinto con sifón!/ Vaya usté al cabaret,/ vaya usté, verá usté lo que ve:/ ¡cómo bailan el fox trot!// Van unos abuelos a la Pompadour/ que gastan bisoñé/ y, aunque son más pelmas que Muley-Hafid,/ abillan el parné./ Agua de solares piden de beber,/ si acaso "pipermán"/ y no sabes lo que hacer/ si te sacan a bailar/ porque tienen la barriga/ como un sidecar.// (Refrán)//

Según ella misma, la más preferida de toda su carrera fue "Las pantorrillas", con letra de Eduardo Montesinos y música de Badía, una de las más antiguas y repetidas de su repertorio, y de las más pedidas por el público ya que ella solía enseñar las piernas con un sensualidad superior que era lo que querían los espectadores:

En invierno y en verano,/ con el frío y el calor,/ mucha gente tiene miedo/ a salir de su rincón./ Pero, en cambio, la muchacha/ madrileña de verdad,/ con su falda recogida/ por la calle siempre va.//Y haciendo así con mucho "aquel",/ igual los pollos que los viejos/ no se pueden contener./ Porque al mirar la redondez/ y perfección que atesoramos/ gritan todos admirados: -¡Olé!// Dibujando el zapatito,/ escotado y de color,/ una media negra hace/ un efecto superior./ Y subiéndose la falda/ blanca enagua deja ver/ con encajes muy rizados/ y entredoses de crochet.// (Refrán)// Una media azul demuestra/ que del pueblo ayer llegó/ y la blanca ser criada/ de algún viejo senador./ Cuando tiene rayas verdes/ o puntitas de color/ suelen ser de una jamona/ que exhibir quiere el jamón.

De ella nos decía en 1922 el periodista Ángel Hernández de Lorenzo: "Por extraño que parezca, la faceta más interesante de Chelito, actualmente, es la de Chelito propietaria. Porque este extremo es el triunfo de toda una vida dedicada al público, el premio a la mujer arrebatadoramente bella que con el encanto de sus hechizos hizo soñar y estremecerse a millones de espectadores; Chelito es la artista más popular de nuestra época, y Chelito hoy nos conmueve y nos fascina como hace una década de años. Chelito en su intimidad es un criatura razonable. Rara vez habla mal de sus compañeras; es gentil con sus amigos y le gusta mucho tomar la vida a juego".

Otra de sus creaciones, con letra y música de Álvaro Retana y Amalio Fernández, fue "El bolsillo y el manguito", con el doble sentido que siempre llevaban estas composiciones:

Hace días he encargado a un modisto de Madrid/ un manguito igual a los de París./ El modisto preguntóme: -¿Cómo le gustan a usted?/ De un tamaño así, me parece bien./ Porque se presta divinamente a varios usos de utilidad:/ sirve de cesta para la compra, y como falda queda ideal/ Por eso así, cantóme allí:// Parisina, si gastas manguito te lo debes hacer grandecito,/ que las cosas de un tamano exagerado son de muy buen resultado.// El bolsillo también sirve cuando llega la ocasión/ para presumir por lo coquetón./ Mas si usted se lo propone y lo sabe manejar,/ puede ser un gorro de gran novedad./ Bien colocadito queda muy mono y favorece, es la verdad;/ a quien le agrade le pongo el gorro con esta misma facilidad./ Y luego así podrán cantar:// Parisina, si gastas bolsito te lo debes hacer grandecito,/ que las cosas de un tamaño exagerado son de muy buen resultado.

Muchísimas fueron las creaciones que hizo a lo largo de su vida, como "La rumba de Chelito" o "A pescar marido", "La noche de novios", o este cuplé, "De Dios y del diablo", con letra de Ángel Hernández y música de Álvaro Retana, con el que ponemos fin a esta página de las canciones de la entrañable artista y empresaria que fue Consuelo Portella, "La Bella Chelito":

En el rincón más castizo/ del barrio más chulo/ que tiene Madrid,/ vine yo un día a este mundo,/ y el sol más brillante/ lució para mí./ Y cuando tuve los quince añitos,/ algunos decían al verme pasar,/ que era yo un ángel del Paraíso/ bajado a la tierra por casualidad./ Y oía mucho esta canción,/ sin dar una contestación:// Chelito, de labios rojos,/ que me llegó a enamorar,/ si está la gloria en tus labios,/ la gloria, chiquilla,/ quisiera alcanzar.

TRIANARIO DE AUSENCIAS: VISITA A MI BARRIO

VISITA A MI BARRIO

Se me rebosa el alma cuando piso
mi lugar de nacencia y los latidos
del corazón rebrotan -corcel puro-
como una Primavera presentida.
Se disparan los pulsos por los quicios
que me ampararon siempre por sus calles
y los ojos serenos de otros días
se inquietan redivivos de emociones.
Parece que fue ayer cuando apresaba
su gajo de emociones recién nuevas
y el olor del caserío se entraba
como un torrente preñándome de aromas.
Hoy sigo bendiciendo mi estancia entre los míos
redescubriendo el alma revoltosa de antaño
posando la mirada por donde tantas tardes
robaban mis retinas un trozo de su gloria.

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: PLATEA

PLATEA

Traspasado el vestíbulo yo entro
al salón interior que se ilumina
con un lívido azul aguamarina
como de tempestad en mar adentro.

Yo me busco y rebusco hasta mi centro.
Remiro foro, escena, bambalina
y desde el corazón a la retina
por mi propio teatro no me encuentro.

La sala silenciosa está vacía
sin público que aplauda ni que ría
y sin embargo comenzó la farsa

sin avisar. Por fin en la platea
me encuentro en mí sin que yo me lo crea
...Y es que olvidé que vengo de comparsa.

miércoles, 26 de mayo de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: ANTERIORES A 1936 (14)

Graciosa como ella sola, bonita como la que más, habilidosa en el escenario y de un contacto con el público muy directo y cómico, parecido a Amalia de Isaura -creo que ambas se complementaron-, Luisita Esteso, hija del gran cómico Luis Esteso y López de Haro y de doña Apolonia Herrero Amat, "La Cibeles", aparece demasiado pronto en la escena, cuando sólo contaba 8 años de edad, por eso la dominaba tan a lo grande que ella lo fue desde sus inicios.

En el mismo corte de Amalia de Isaura, pero más fina, porque ella convertía el humor en una maravillosa fantasía de gestos en los cuplés y en las imitaciones de canciones y artistas importantes. El periodista A. Martínez Tomás decía de ella que "Era una artista nata, que lleva el arte en las venas latiéndole con un ritmo interior, sosegado y armónico..., su proteismo emocional, la mutabilidad del gesto y la fuerza vibratoria de su sensibilidad, forman una síntesis de arte tan rara y tan perfecta que sobre el escenario su lindo cuerpecito, de una fragilidad increada de princesa..." Eso es lo que decían todos de ella, que era una princesa, un bombón escénico.

Hizo creaciones como "La Tontatomasa", "Asaura", "El Coco", "Lo mismo que yo" y "Los hombres", entre otras muchas que popularizó por todos los teatros de España. De 1923 es esta que dedicó a la defensa de la falda corta:

Toda la gente se queda absorta/ viendo que llevo la falda corta./ Pero lo cierto es que a mí me carga/ ir por las calles con falda larga./ La nueva moda, que tanto tapa,/ ni agrada al hombre ni a la mujer; yo no me tapo más de lo justo.../ Lo que yo enseño, se puede ver./ La que se tapa con tanto empeño/ lo que a los hombres le quita el sueño,/ lo que a los hombres tanto enajena,/ es una chica que no está buena./ Con falda corta son los andares/ mucho más dulce en su vaivén;/ que se las pongan largas tan sólo/ las pobrecillas que no andan bien./ Mueran las faldas largas;/ cortas las llevo yo;/ habrá quien se haga un saco/ por ir de moda, pero yo no.

Las ocurrencias suyas, tan estudiadas, parecían espontáneas en el escenario por la naturalidad con que las hacía, como en esta parodia sobre la triste petenera: Quien te puso petenera/ no sabe lo que te puso; te tenían que haber puesto/ la perdición de los rusos.

Pero no todas las canciones de Luisita Esteso eran humorísticas, como demuestra esta composición de 1922, con letra de Ángel H, de Lorenzo y música de Álvaro Retana, titulada "Mi rayito de sol", a la que ella daba el empaque necesario en el escenario:

Era una tarde de lluvia y de frío,/ cuando por la calle me lo tropecé,/ su paraguas roto junto con el mío,/ mientras un piropo gracioso escuché./ No pude explicarme por que le hice caso,/ quizás me hizo gracia su conversación,/ pero fue la cosa que en cinco minutos,/ llegó a ser el dueño de mi corazón./ Y desde entonces nuestras vidas,/ locas y ansiosas de gozar,/ marcharon juntas muy felices/ sin otra cosa que pensar.// Me decía: ¡Amor mío!,/ mi primera ilusión,/ en mi vida tú eres/ un rayito de sol.// Mas como en el mundo terminase todo,/ y mucho más siempre las cosas de amor,/ llegó una mañana su padre a buscarle,/ y de esta manera prudente le habló:/ ¡Ya es hora, muchacho, de que esto concluya,/ pues no es razonable que todo un doctor/ con una cualquiera de tal forma viva/ sin otro consejo que su corazón!/ Y al enterarme, yo le dije,/ disimulando mi pesar:/ ¡Tienes razón, dejarme debes/ y no volverme a ver jamás!// Solamente te pido/ en nombre de mi amor,/ que no te olvides nunca/ del rayito de sol.// Corrieron los años trayendo la calma/ cuando una tarde, lluviosa también,/ cruzó por mi lado, lo mismo que entonces,/ y así sus palabras muy triste escuché:/ "No pienses que he dado tu amor al olvido/ porque esté casado y tenga un hogar,/ que tú serás siempre quien más he querido/ y nunca en el mundo te podré olvidar./ Fui egoísta, y despreciando/ lo que mandaba el corazón/ casé con otra por dinero/ tan sólo atento a la razón".// Por tener las riquezas/ se quedó sin amor;/ mas no olvidará nunca/ su rayito de sol.

Luisita Esteso fue una cupletista-humorística genial que se llevó trabajando, prácticamente, hasta el final de sus días.


(En la fotografía, Luisita Esteso)

DESDE MI TORRE: EL ESPECTÁCULO DE UN PARLAMENTARIO

Aquí, donde apenas si nos sabemos los nombres de tantos y tantos como tuvieron el ojo de halcón para acercarse al poder, dificil es adivinar cómo son sus caras (la mayoría, muy duras), porque, salvo excepciones, siempre están ocultos en esa maraña en la que habitan tantos, y tan pocos, por no decir ninguno, son los que la dan en beneficio de los ciudadanos.

Pues bien, este señor que aparece aquí, este almeriense parlamentario andaluz del PSOE, se llama Martín Soler Márquez. Quería haber puesto la fotografía de los padres de Marta, pero he preferido poner la de este señor para que todos los españoles lo conozcan, para que todos los andaluces sepan de memoria quién es, para que un pueblo tan sufrido como el nuestro observe atento a este político que, si tuviese vergüenza, hubiese abandonado la política para toda su vida, y si tuviese valentía el presidente Griñán lo hubiese echado a patadas de un parlamento en el que reprochó a los padres de dos niñas asesinadas: Mari Luz y Marta, su presencia como oyentes en la tribuna de invitados, diciéndoles que "deberían quedarse en casa y no dar el espectáculo".

Entiendo que el espectáculo es el de este parlamentario que con su ejemplo negativo está dando a entender qué clase de políticos tenemos: insolentes y soberbios, groseros y desarraigados de la clase popular. Bastante tienen ellos con cuidar el pesebre, de mentir a todos intentando convencernos de que la única salida posible a todos los males es "su" partido. Mientras, estos padres han tenido que soportar el calvario de la muerte de sus hijas, y siguen soportándolo con expresiones como las de este señor que se dice "socialista". Estos padres han perdido a sus seres más queridos, uno por negligencia judicial, y Antonio del Castillo no encuentra a su hija por una investigación que se ha demostrado totalmente incorrecta desde sus inicios. Y encima, por si fuese poco el dolor, por no pertenecer al partido "único" son molestos para este impresentable señor que ni siquiera ha ofrecido por su insulto público una disculpa a la familia.

Pues ahí lo tienen, tan alegre, tan campante, tan bien vestido, alumbrado por las banderas que representan a nuestro país, a nuestra región y a Europa. Fíjense bien en su cara, en su rostro "humanísimo". No lo olviden de las retinas y, a la vuelta de la esquina, vótenlo otra vez, no sólo para que vuelva a reírse de nosotros, sino para que se mofe de nuevo de unos ciudadanos que han sufrido y siguen sufriendo en sus carnes la peor de las desgracias posibles.

(Fotografía de Wikipedia)

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: ERA

ERA

Era un tiempo pasado, sin memoria:
era el tronco del árbol del olvido;
era Dios que a su madre le hizo un nido;
era el tronco del árbol de la Gloria.

Era el ángel que canta la victoria;
era el buen hortelano sorprendido;
era un eco de sangres repetido;
era un pueblo en la bruma de su historia.

Era la propia Virgen de las Huertas:
Madre de mis mayores, Fuente, Puerta,
Fe, Esperanza y Amor de cada día.

Era y es la bandera de mi orgullo
con el lema de: "Huertas yo soy tuyo"
junto al lema de "Huertas tú eres mía".

martes, 25 de mayo de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: ANTERIORES A 1936 (13)

La madrileña Amalia de Isaura fue una de las grandes reinas de las "varietés", pues en este mundo había hecho de todo: teatro, zarzuela, género ínfimo y cuplés, y en una época donde triunfaban muchas artistas. Su gracia y su gran vivacidad las puso tan de manifiesto que fue durante muchos años la más popular del Trianón Palace y, después, de Eldorado. Era, como dijeron casi todos los articulistas de la época, sencillamente inimitable. Su innata comicidad la llevo a hacer aquello que le gustaba y que, por supuesto, gustaba al público. Por eso jamás sus creaciones pasaron de moda y sobrevivieron a los espectadores de algunas generaciones. Su espíritu era el de hacer reír al personal con sus letras jocosas y con esos monólogos que se convertían en diálogos con el público, mientras su padre, el maestro Isaura, le acompañaba al piano y se reía con las ocurrencias sobre la marcha de su hija.

Tuvo muchos éxitos con interpretaciones como "Ají-Gua-Guá", "El Fox-Trot salvaje", "La tobillera", "La chalequera", "Cabeza de chorlito" o "El último figurín", entre muchas otras que nunca representaba igual en el escenario. Una de estas composiciones, con su célebre comentario de por medio, fue "¡No hay quien me mate!", con letra de Adolfo Sánchez Carrere y música de su propio padre, Arturo de Isaura:

De Facundo López, hijo de Segovia,/ hasta hace muy poco yo he sido la novia./ Mas de mí Facundo se ha pitorreao,/ pues al Nuevo Mundo dicen que ha marchao./ Si pa las Américas se me fue Facundo,/ yo también deseo irme al otro mundo./ Y como me faltan cuartos pa el pasaje,/ con este billete quise hacer el viaje.// (Recitado) Y decidida a morir, y no teniendo valor para matarme, me fui a casa con el kilométrico adjunto; llamé al portero, que tiene catorce hijos, y es el guardia número ciento uno, y le dije: Oiga, señor "capicúa", usté, que tiene tan buena puntería, ¿quiere usté hacerme el favor de pegarme un tiro? -¡Caray, qué lástima! me contestó-- Ahora no le voy a poder servir a usté. -¿Por qué? -Porque es tiempo de veda, y está prohibido matar calandrias. Yo, indignada al oír esto, le puse verde al borrico. Pero él se lo tragó tóo, y no dijo "esta boca es mía". ¡Y cuidado que le llamé cosas feas para ver si se enfadaba y me quitaba de en medio! ¡Pero como si no!... Los guardias no se alteran tan facilmente.// Encontrar no he podido/ quien mi vida remate./ Yo soy muy desgraciada,/ porque ¡no hay quien me mate!/ No esperen ustedes que otro novio busque,/ porque el tal Facundo bien me hizo la "cusque"./ Se portó conmigo como un mal padrastro;/ se fue a las Américas sin dejar el rastro./ Y aunque el tal Facundo yo le considero/ por este motivo como hombre rastrero,/ sin su amor la vida yo no la resisto,/ y pa el viaje eterno he tomado el "mixto".// (Saca una caja de cerillas y pretende encender una inutilmente.) (Recitado) ¡Pero como si no! Los mixtos que vende la Arrendataria son tan malos que ni pa suicidarse sirven. Dos cajas me he tomao esta mañana, y ya lo ven ustedes, ¡tan fresca! ¡Y eso que eran de las de a diez! ¡Si las llego a comprar de cocina, puede ser que a estas horas hasta hubiera engordao! El otro día, para ver si me moría de hambre, fui a un banquete... ¡Pues nada, hasta comí bien y todo! He salido a la calle con este lazo verde, que está pidiendo a voces una pedrada, ¡que si quieres! ¡Todavía no he encontrao quien quiera colocarme la primera piedra!... Ahora sí... Ahora me parece que he encontrado la solución... Ustedes... Ustedes son los que me van a matar a mí... ¿Qué no? ¡Ya lo creo! ¡Traigo embotellados unos cuantos chistecitos de los que indignan! Pero ¡por Dios! No se contenten ustedes con decir con decir lo que dice ahora todo el mundo cuando oye un chiste malo: "¡Qué bárbaro! ¡Es para matarle!... ¡Que los degüellen!..." ¡No!... Decirlo no... ¡Hacerlo! Yo moriré dándoles a ustedes las últimas gracias de que disponga. Ahí van los chistecitos... ¡y que Dios me acoja en su seno! 1. -¿En qué me parezco yo, diferencio yo de un cuchillo? En que yo soy algo bajita, y el cuchillo no es ná-vajita. ¡Venga!... ¿Es que no les parece bastante malo?... ¡Vaya otro! 2. -¿Cuál es el pez que, al enviudar, se queda afeitado? El "barbo", porque se queda sin la "barba". ¡Duro!... ¿Tampoco éste? Vamos a ver este otro... 3. -¿Cual es el novelista que más amaba la luz? Víctor Hugo; porque, cuando se quedaba a oscuras, todos le insultaban diciéndole: ¿Ves Hugo? ¿Ves Hugo? ¡Duro y a la cabeza!...// ¡Nada! Está visto.../Encontrar no he podido/ quien mi vida remate./ Yo soy muy desgraciada,/ porque no hay nadie que me mate.

Con estas cosas de Amalia de Isaura, el público se desternillaba y pasaba un rato a lo grande olvidando las preocupaciones diarias. Su impronta cómica era irresistible, tan irresistible que fueron sus propios admiradores, que formaban legión, los que no dejaban que Amalia abandonara la escena en 1925, tal como ella tenía previsto, continuando trabajando hasta casi el final de su ciclo vital. Otra de estas composiciones hechas para su gusto, fue el cuplé "La chalequera", original de Sánchez Carrere y Modesto Romero, en el que también, evidentemente, incluye sus célebres monólogos que tanto aplaudían los espectadores:

Un caballero muy respetable/ que en Recoletos me vió pasar/ hace dos meses que me persigue/ y no me deja ni respirar./ Lleva brillantes en las sortijas/ en la cadena y el alfiler,/ y a mí me dice que soy muy rica./ ¡Miá que yo rica! ¡Tiene que ver!/ (Recitado) ¡Si supiera que en el taller no gano más que seis reales fuertes! Y eso que por lo que me dijo debe habérselo figurao. -¿Qué oficio tiene usted? -me preguntó. -Sastra -le contesté. -Es usted de "abrigo". -No. Soy chalequera. -Entonces debe usted hacerme caso y dejar la aguja. -¿Por qué? -Porque ese oficio es el de-sastre. Y tiene razón. Pero ¡claro! Como una es decente, ¿qué le iba a decir? Lo que yo le dije:// Retírese el tío facha,/ retírese de mi vera,/ porque tiene mucha lacha/ lacha, lacha,/ la chalequera.// Yo de vejetes nunca hice caso/ y de su lado rápida huí,/ pero se puso delante un joven/ y sus palabras con gusto oí./ Como el sujeto también es sastre,/ de esta manera se declaró:/ -Oiga, colega, ¿desea un socio?/ -Un buen marido deseo yo.// (Recitado) Por cierto que, al oir lo del matrimonio, el pollo se echó p'atrás diciéndome muy seriecito: -No corra usted tanto, prenda, que pa que una sastra y un sastre se establezcan y confeccionen un terno, no creo que sea precisa la intervención eclesiástica. -Es que yo no me establezco sin contar con la "parroquia". -Se ve que no es usted aprendiza. ¡Hay buenas hechuras! -¡Pues si viera usted el forro!// Aunque su charla llegó a agradarme/ tampoco al joven caso le haré,/ porque los hombres son todos lo mismo/ y van buscando lo que yo sé./ Tan solo a un hombre quise de veras/ y por quererle con frenesí,/ un día yendo a probar un traje/ pidió otras pruebas y se las .// (Recitado) Mi amor primero se llamaba Segundo, vivía en el tercero de mi casa y yo le quise aunque no tenía un cuarto. Pero le tocó ser quinto y al ver yo lo contento que me dejaba, me dije: ¿Qué es esto?... Y una vecina fue la que me puso al corriente. Segundo andaba detrás de una americana muy rica que tenía hasta "botones". Y yo mientras tanto sin poder dejar el oficio, con lo peligroso que es para una muchacha decente andar entre chalecos y teniendo que repetirles a los hombres:// Retírese el tío facha,/ retírese de mi vera,/ porque tiene mucha lacha,/ lacha, lacha,/ la chalequera.

Era la gracia pícara y zumbona de Amalia de Isaura, su comicidad, su agradable presencia ante un público deseoso de divertirse, la que hizo que fuera una de las artistas más esperadas y queridas. Su polifacetismo sólo hacía engrandar su imagen de genial artista que encuadraba a la perfección en todos los géneros, aunque a ella le encantaban aquellos cuplés pícaros que tanta fama y dinero le dieron. En "Los ojos de Estanislao", de nuevo hacía su creación con una comicidad y arte insuperables:

Estanislao que es un chico muy listo/ es hoy un gran modisto, de robes y manteaux/ y de chapeaux,/ y el oficio ha dejado de ebanista/ porque a eso de modista le tié gran afición/ y vocación./ Por exhibir sus preciosas toiletes,/ encargos de divetes, ha puesto un magasín./ Y se puede afirmar con certeza/ que quita la cabeza de Madame Paquín,// (Recitado) -¡Ay! ¡Eso sí! Trabajo con un esmero y una delicadeza que encanta. Y como a su tipo ligeramente achulao une el chiqué parisién, y como además tiene unos ojos felinos, pues todas las señoras que van a su casa a probarse, le dicen entusiasmadas...// ¡Estanislao! ¡Estanislao!/ Tus ojos submarinos me han torpedeao./ ¡Qué m'as dao! ¡Estanislao!/ ¿que el corazón me has puesto congestionao?!-

Sus interpretaciones siempre llevaban, mezcladas con humor, las críticas burlonas a las costumbres de su época, así como el remedo cómico de las grandes artistas del momento. Siempre decía que se retiraba, pero siempre volvía al público que la esperaba con auténtica alegría y satisfacción. Después de la guerra civil formó compañía con el gran artista malagueño Miguel de Molina -del que nos ocuparemos en su tiempo-, y, más tarde, perteneció a la de Concha Piquer, triunfando, precisamente, con las imitaciones burlescas que hacía de la misma doña Concha. Después, llegó a formar su propia compañía con el bailarín Hurtado de Córdoba..., pero ya, en diciembre de 1971, precisamente, como si humor fuese, en el Día de los Santos Inocentes, Amalia de Isaura nos dejaba para siempre. Pero en el recuerdo de nuestros abuelos se quedó perpetuada para la eternidad. Sería imposible hablar de las canciones que pasaron por nuestras vidas sin traer su recuerdo. Muchas veces, cuando releo su repertorio, me da la sensación clarísima de que todas las murgas sevillanas, que son las que conocí, habían bebido mucho del repertorio de esta artista, así como de Luisa Esteso, a la que dedicaremos también un apartado especial. Hablan y no paran los que tuvieron la suerte de conocer su tiempo. Ángel Zúñiga nos decía que "Entre una mala tragedia o una deliciosa canción de music-hall, la partida la gana esta última. Por esta causa, yo sólo quería dar un consejo a quienes deseen divertirse y, además, rejuvenecerse: es necesario ver a la Isaura". ¡Lo mismo pienso yo, que sólo la he conocido a través del amor de sus compositores y cronistas!

(En la portada de la revista, Amalia Isaura)

DESDE MI TORRE: SE EQUIVOCÓ LA PALOMA

No están los tiempos para humor. Se nota en las calles, en las conversaciones con los amigos, en lo que uno escucha sin querer oír. Córdoba está que arde y, a pesar de ser días de feria, el tema de Cajasur es la conversación de todos los corrillos. Por mucho que hayan explicado los periódicos y que hayan dicho los representantes de la curia y que están comentando a cada momento los políticos, nadie sabe por qué se ha llegado a esta situación extrema y, sobre todo, por qué este jaleo con las cajas de casi toda España sólo está ocurriendo cuando son los socialistas los que detentan el poder.

En ese lenguaje ambiguo que emplean tanto unos como otros, en vez de hablar como el pueblo llano, apenas si se comprende nada. Sólo se comprende que con la crisis que nos asola y lo que todavía tiene que llegar, como la reforma radical del mercado laboral que acaba de anunciar hace unos minutos el ministerio de Economía, el barco se hunde sin que haya barcas de emergencias para todos. Hace muy pocos meses nuestro presidente decía que no pasaba nada, que las pensiones estaban garantizadas, que la economía española era sólida y no nos afectaría la crisis porque estábamos en mejor situación que muchos países. Lo que pasa es que no dijo, o no se atrevió a decir, con qué países nos comparaba.

A Córdoba, una de las ciudades con más paro de Andalucía, y por lo tanto de España, este tema de Cajasur le va a afectar de una forma tremenda. Posiblemente la Iglesia no haya hecho bien sus deberes y, a pesar de la frase cervantina que el pueblo cambió a su modo y manera, el gobierno haya hecho bien en intervenir. Posiblemente. Cuando todo se aclare, cuando se sepa sin rebuscadas palabras qué es lo que ha pasado verdaderamente, y qué va a pasar, podremos dar una visión más objetiva. Convendría que el presidente de Andalucía, al menos por una vez, ejerza y explique a los andaluces lo sucedido. Los silencios sólo logran que cada cual interprete la historia a su manera.

Tal lo que dice la prensa, la Iglesia se ha equivocado y ha cometido un error en la interpretación del mundo de las finanzas. Ya lo dijo el poeta portuense en 1941: Se equivocó la paloma. Se equivocaba.

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: DISFRAZ

DISFRAZ

Tenemos el papel bien aprendido
o lo tenemos mal, pero a diario
salimos a actuar al escenario
del teatro del mundo. El apellido,

el gesto y la sonrisa siempre han sido
el preciso disfraz y el vestuario
que ha de cambiar según el calendario,
el cartel o el reparto. Confundido

el yo y el otro yo en intermedia
zona de identidad, somos, fingimos
en sainete, en drama o en tragedia.

...Y minuto a minuto, paso a paso,
como las marionetas y los mimos
actuamos con éxito o fracaso.

lunes, 24 de mayo de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: ANTERIORES A 1936 (12)


Fue Raquel Meller una de las más prolíficas en estrenos de cuplés y canciones, aunque los que más se recuerden, evidentemente, sean "La violetera" y "El relicario", que han sido, son y serán imperecederos. Pero Raquel era de inagotable repertorio ya que los grandes autores estaban deseando que ella aceptara sus composiciones.

Aparte de cupletista, desde 1919 inició también su carrera cinematográfica con "Los arlequines de seda", llamándose más tarde "La gitana blanca"; "Rosa de Flandes" (1922); "Violetas imperiales" (1923), realizándose una nueva versión para el cine sonoro en 1932; "Carmen" (1926), "La tierra prometida" (1924), "Ronda de noche" (1925) y "Nocturno" (1926), no pudiendo terminar la película "Lola Triana" por culpa de la guerra civil de 1936.

Independiente de las que hemos comentado en otros apartados, hay otras creaciones de Raquel Meller menos conocidas, o que no han tenido la misma vigencia para llegar vivas a nuestros días. Una de ellas es "Amor japonés", estrenada en 1919, con letra de Álvaro Retana y música de Agustín Bódalo, de la que existen dos variantes aunque veremos la primera:

Favorita mimada fui/ de un magnífico emperador,/ a quien tuve prisionero/ en las redes de mi amor./ En las noches de claro azul/ le esperaba yo en el jardín/ y cuando a mi lado estaba,/ con emoción le oía yo cantar así:// "Japonesita, ven,/ que quiero yo gozar/ los besos dulces cual la miel/ que tu boquita sabe dar./ Esclavo tuyo ser/ es mi placer mayor/ pues son tus brazos para mí/ la cárcel del amor".// Cierto día asombrada vi/ que mi amante el emperador,/ un hijo mayor tenía/ sumamente encantador./ Al muchacho yo cautivé/ con misterio y habilidad/ y lo que aprendí del padre/ con ilusión en el jardín volví a cantar./ Una noche me descúidé/ y mi amante el emperador/ descubrió mis amoríos/ con su hijo encantador./ Me miró con tranquilidad/ y después acercóse a mí/ y besándome muy triste/ con emoción me abandonó cantando así:// "Japonesita, adiós,/ tu amor murió ya en mí,/ mi hijo te doy si es tu ilusión/ para que seas muy feliz./ Sólo ahora una cosa yo/ te voy ahora a pedir:/ y es que le quieras tanto a él/ cual yo te quise a ti".

"Tus besos" fue otra creación de 1919, en esta ocasión con letra de Pedro Puche y música de José Padilla:

Una enfermita de amores/ que pusiste, a besos, loca/ cuenta y no acaba, en sus flores,/ de la gracia de tu boca./ Y de tal modo comenta/ sus divinos embelesos/ que, mientras ella me cuenta,/ sólo pienso yo en tus besos.// Ven a calmar mi ansiedad,/ ven, que siento que te quiero,/ sólo por ver si es verdad/ que tu beso es dulce y fiero...// Dice que tu amor se vierte/ cuando a bodas le convidas,/ que un beso tuyo es la muerte,/ o alma y vida de cien vidas,/ que no es un ansia cualquiera/ lo que tu caricia enciende,/ que es llama de un alma entera/ que en la tuya vibra y prende.// Ven a calmar mi ansiedad,/ ven, que siento que te quiero,/ sólo por ver si es verdad/ que tu beso es dulce y fiero...// Cuenta no sé que proezas/ de ambrosías y amarguras/ y habla de ciertas rarezas/ y locuras, mil locuras.../ Y hay en su voz tal encanto/ que, evidiándola por loca,/ siento que yo te amo tanto/ por los besos de tu boca.// Ven a calmar mi ansiedad,/ ven, que siento que te quiero,/ sólo por ver si es verdad/ que tu beso es dulce y fiero...

También de 1919, estrenada en el Teatro Español, es esta canción titulada "Tus ojos" con el subtítulo de "Mírame siempre". La letra pertenece a Puche y la música al maestro Padilla:

No sé qué tienen tus bellos ojos/ que triunfan siempre fascinadores,/ tanto si hieren mostrando enojos/ como si brillan brindando amores./ Y son tan dulces si dan cariño/ y tan perversos en la quimera/ que son a veces ojos de niño/ y son a veces ojos de fiera.// Mírame fijamente hasta cegarme,/ mírame con amor o con enojos,/ pero no dejes nunca de mirarme/ porque quiero morir bajo tus ojos!// Siento en el fuego de tus miradas,/ torruradoras o angelicales,/ como un suplicio de puñaladas/ en una noche de madrigales./ Y, acurrucada, tiemblo en tus brazos/ temiendo siempre, por como eres,/ que la imprudencia de unos zarpazos/ rompa el encanto de mis quereres.// (refrán)// Por ellos quiero lo que tú quieres,/ esclava siempre de tu deseo,/ si me toruran hallo placeres/ y si me ciegan por ellos veo./ ¡Ojos de niño, llenos de encanto,/ ojos de fiera, de tigre en celo,/ ojos de infierno, ojos de santo,/ miradme siempre que sois mi cielo!// (refrán)

De 1920, con letra de Enrique Nieto de Molina y música de Juan Costa, es esta otra creación de Raquel Meller con el título de "Luis Miguel":

Disputándose con otro mi cariño/ en la fiesta de la Vega, Luis Miguel/ de su brazo me llevaba con orgullo/ y orgullosa yo también iba con él./ Encontramos al contrario un cacique sin honor/ que entre amigos se burlaba de mi honrado y noble amor./ Luis Miguel, sin vacilar, cara a cara le miró/ y, enlazado junto a mí, ante todos exclamó:// Ésta es la mujer que quiero,/ ésta es la mujer que adoro/ y no habrá quien me la quite/ ni con armas ni con oro.// Alegando que era aquello un desacato,/ el rival a Luis Miguel desafió/ y, sin tiempo a defenderse, uno del grupo,/ de improviso por la espalda le prendió./ Luego allí, por influencia del cacique, se acordó/ dar a Luis Miguel por preso que, indignado, protestó:/ volveré -dijo al rival- esto se me preparó,/ la emboscada no está mal. Y de nuevo repitió:// (refrán)// Luis Miguel, como de nada era culpable,/ al momento se le puso en libertad/ y buscando fue al cacique y a los suyos/ que rondaban ya de noche la ciudad./ Puedo ver a su contrario que miraba cin cesar/ por la tapia de mi casa que el cobarde iba a saltar./ Luis Miguel le sujetó al momento de saltar,/ contra el suelo le arrojó y después volvió a exclamar:// (refrán)

No es esta, evidentemente, una de las canciones que recordemos en nuestros días como ha sucedido, sin embargo, con tantas otras que tienen plena vigencia y quién sabe si alguna vez serán versionadas por otras cantantes o por algunos grupos de música moderna. Lo mismo le ha ocurrido a esta "Flor del mal" que estrenó Raquel en el Madrid Cinema en 1922, con letra de Eduardo Montesinos y música de José Padilla:

Abandonada de todo el mundo,/ desde muy niña sin protección,/ fue mi camino surco profundo/ e inevitable de perdición./ No tuve brazos que me estrecharan/ porque a mi madre no conocí./ Todos huían y se apartaban/ sin atenderme. ¡Pobre de mí!// Y por mi eterna tristeza/ y por mi sino fatal,/ era una flor sin aroma,/ ¡Flor del mal!// Al verme sola, falta de amores,/ un amor puro quise encontrar/ y, tras de dudas y sinsabores,/ no tuve fuerzas para luchar./ Mas, poco a poco, mi alma inocente/ en alma fría se convirtió/ y llegó un día que, fatalmente,/ el hampa impía me conquistó.// Y por mi eterna tristeza/ y por mi sino fatal/ soy flor sin vida y aroma,/ ¡Flor del mal!// Ya no es posible que retroceda,/ ya no es posible retroceder/ y, aunque suceda lo que suceda,/ como fui siempre tendré que ser./ Y cuando caiga, por fin rendida,/ sin los arrestos para seguir,/ seré una triste mujer vencida/ por las negruras del porvenir.// Y por mi eterna tristeza/ y por mi sino fatal/ seré una flor deshojada./ ¡Flor del mal!

Lo cierto es que en aquellos muchos años en que Raquel Meller estuvo en candelero, no paraba de estrenar y estrenar cuplés y canciones. Aunque alguna vez que otra incurrió en el género picantón y en el humorístico, fueron muchas más las canciones serias que interpretó a lo largo de su vida. Una de estas canciones de doble lectura se titulaba "Tropiezos", con letra de Gerónimo Gómez y música del maestro Orejón:

¡Qué cosas ocurren en este Madrid!/ Hace pocos días llegué de Alcañíz/ y tengo los sesos que paicen migajas,/ y esto no lo digo a humico de pajas.// ¡Qué barbaridad!/ ¡qué barbaridad!/ ¡qué cosas ocurren/ en esta ciudad!// Ayer en el Santo yo pensé morirme/ porque unos mocicos quisieron subirme/ en un "Tío vivo"/ y dije que no,/ mas luego uno de ellos, pesao como el plomo,/ sin darme yo cuenta de cuándo ni cómo.../ al fin me subió.// ¡Qué barbaridad!/ ¡qué barbaridad!/ ¡qué cosas ocurren/ en esta ciudad!// Estoy apenada con mucha razón.../ Traje de mi pueblo, a más de un pichón,/ bollicos de aceite que son cosa rica/ muy bien puestecicos en una cestica.// ¡Qué fatalidad!/ ¡qué fatalidad!/ ¡todo lo he perdido/ en esta ciudad!// Bajé del "Tío vivo" y al punto ligera,/ salí con el mozo a la carretera,/ y allí por descuido.../ pegué un trpezón./ Rodé por el suelo, rompí la cestica,/ y sin saber cómo, perdí las toricas/ y a más de pichón.// ¡Qué fatalidad!/ ¡qué fatalidad!/ ¡todo lo he perdido/ en esta ciudad!

(En la fotografía, Raquel Meller)