domingo, 30 de mayo de 2010

TRIANARIO DE AUSENCIAS: CANTE EN TRIANA

CANTE EN TRIANA

En la noche abierta,
el cante cerrado.
Triana tiene la llave
del candado.

Quien quiera cantar que cante
su amarillo jaramago
y que lo expanda a los vientos
como polen raro.

No valen las medias tintas
ni un cuaderno emborronado.
Un ¡ay! bien vale una muerte,
pero un medio ¡ay! no vale.

O con las llaves de la puerta de Triana
o la puerta del Cante no se abre.

Se canta o no se canta.
Se nos lastima, se nos hiere,
se nos hace llorar
o nada cabe.

En Triana no valen los jipíos,
los pájaros al aire.

Si el alma no nos duele,
pasaron en volandas
los pájaros del Cante.

Si no sangramos
es que el Cante ya no es puñal de heridas.
No es el Cante.
La Soleá tiene que herirnos fuerte.
La Seguiriya, a mí, debe matarme.

Triana sabe mucho de estas cosas
de las que fue su Madre.

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