jueves, 16 de febrero de 2012

LAS SOLEARES NUESTRAS DE CADA DÍA (6)


Alguna vez, carcelero,
deja la cárcel abierta
para que vuelen los sueños.

Cantando por soleares,
la pena es mucha más pena
y el cante mucho más cante.

Tengo que sacar la cuenta
de las cosas que perdí,
por saber adónde fueron
los besos que no te di.

Me paso las horas muertas
esperando que algún día
dejes la ventana abierta.

Manuel Garrido López

FRASES PARA EL DESAYUNO (37)


"Todas las cosas tienen su tiempo, y todo lo que hay debajo del cielo 
pasa en el término que se la ha prescrito".
(Eclesiastés)

De todo hay tiempo: tiempo de amargura,
y tiempo de placer y de dulzura;
tiempo de siembra y tiempo de segar;
tiempo de amor y tiempo de falsía;
tiempo de llanto y tiempo de alegría;
tiempo de ruina y tiempo de lucrar.

Yiempo de sangre y tiempo de clemencia;
tiempo de rabia y tiempo de paciencia;
tiempo de alzar y tiempo de abatir;
tiempo de vela y tiempo de reposo;
tiempo de luz y tiempo tenebroso;
tiempo de ser y tiempo de morir.

Rafael Núñez

LIBROS CON POESÍA: LEÓN FELIPE, ANTOLOGÍA Y HOMENAJE


El gran editor Alejandro Finisterre llevó a cabo esta edición en México, con textos del propio León Felipe y el homenaje literario de Jesús Silva Herzog, Vicente Aleixandre, Max Aub, Francisco Giner de los Ríos, Luis Rius y Mauricio de la Selva. El volumen fue el número 150 de la Colección Ecuador 0º 0' 0'', que dirigía Finisterre. Dentro de esta antología, he querido entresacar el segundo poema de "Un signo... ¡Quiero un signo!", escrito el año 1944.


SÉ TODOS LOS CUENTOS

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan en cuentos
que los huesos del hombre los entierran con cuentos...
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo sé muy pocas cosas, es verdad.
Pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.

León Felipe


Autor: Varios
Edita: Alejandro Finisterre
Ciudad: México-1967
Páginas: 181

miércoles, 15 de febrero de 2012

OFICIOS PERDIDOS, COSAS Y COSTUMBRES DEL AYER (34)


JUGANDO A LAS BOLAS

Ya no se ven por nuestras calles, como en nuestros años infantiles, los corros de niños jugando a las bolas -llamadas canicas en algunas ciudades-, ese juego tan singular con el que tantas y tantas horas pasábamos divirtiéndonos de lo lindo y llevando a nuestra casa el botín ganado o "empaluchada" la bolsa si habíamos tenido un mal día. Nada más sencillo y divertido que este juego que gozaba de varias modalidades y de diferentes tipos de materiales: desde las humildes bolas de barro cocido, pasando por las más sofisticadas de cristal -que normalmente eran los antiguos tapones de las gaseosas-, las muy apreciadas de china o las "superbolas" de acero que lográbamos, de los cojinetes estropeados, rogando una y otra vez la dádiva a los encargados de los talleres mecánicos cercanos.

Cada niño teníamos una bolsita de tela, hábilmente cosida por nuestras madres, con un cordoncillo para cerrarla y atarla a la correa una vez terminado el juego. Una de las modalidades era lanzar una bola y había que tener tino para darle. El primero que diera a la del contrario cobraba su ganancia en las bolas pactadas, bolas que se solía entregar al compañero de las de barro, las más baratas, a menos que se hubiese también anteriormente pactado que el "tesoro" tendría que ser de china, de cristal o de acero.

Otro de los modos del juego era hacer un hoyo de poco diámetro en la tierra, adonde desde una línea definida había que intentar meterla en el agujero. A medida que se iba fallando, la línea avanzaba hasta la posición última, y así, una y otra vez, hasta lograr meter la bola en el objetivo. En muchas ocasiones, se jugaba a lo que en Sevilla denominábamos como "nicle, nacle y cholacle", que era meter la bola en tan sólo tres golpes. Había verdaderos ases de puntería en este juego, y verdaderos llantos cuando uno volvía a la casa con la bolsa vacía, es decir: "empaluchao".

Los juegos de calle, y lo he dicho en varias ocasiones, han desaparecido para siempre. Hoy los críos tienen su vida puesta en las videoconsolas y no hay quien los distraiga ni quien pueda hablar con ellos. Las calles se han quedado sin sus risas, sin sus gritos y algarabías. Tristes son las calles hoy sin estos juegos que tan felices nos hicieron a todos en los tiempos de la alta pobreza.


LAS SOLEARES NUESTRAS DE CADA DÍA (5)


Te estoy besando y quisiera
que en la mitad de este verso
el tiempo se detuviera.

Vete desojando, amor,
cuando te quede una hoja
esa te la quito yo.

De una semilla, un trigal,
y entonces me di yo cuenta
que lo que importa es sembrar.

Al infierno de cabeza
que si tú eres el pecado
las quemaduras no pesan.

Aurelio Verde

FRASES PARA EL DESAYUNO (36)


"Las riquezas y la belleza son gloria vana y frágil".
(Salustio)

Aprended, flores, de mí,
lo que va de ayer a hoy:
que ayer maravilla fui,
y hoy sombra mía aun no soy.

Luis de Góngora

LIBROS CON POESÍA: LEJOS Y EN LA MANO


"Lejos y en la mano" no es un libro de poesía en sí, sino una enciclopedia del buen gusto de prosa poética. Joaquín Romero Murube no podía escaparse de ser narrador sin adentrarse en la poesía, y al contrario. Sevillano de Los Palacios, el poeta triunfó también en el terreno del ensayo, dejando unas muestras valiosísimas. Dentro de la poesía, podemos destacar entre sus libros: "Prosarios" (1924), "Sombra apasionada" (1929), "Siete romances" (1937), "Canción del amante andaluz" (1941), "Kasida del olvido" (1945) y "Tierra y canción" (1948). Como ilustración para esta obra, he elegido unos párrafos del inicio del libro "Introito para forasteros".


INTROITO PARA FORASTEROS

El gozo de Andalucía y muy principalmente de su mayor capital, Sevilla, radica en una atracción ya casi ineludible desde los primeros contactos, que nos lleva a unirnos con el mundo en torno, haciéndonos partícipes gozosos de esas medidas elementales sobre las que el ser humano ha fundamentado siempre el ápice excelso de su mayor felicidad: la clara luz de los cielos, la dulce armonía de los contornos, el orden sin pauta de un modo de vivir que se rige en gran parte, y a pesar del mecanicismo de nuestra época, por la ley eterna de los astros, o por la alegría recóndita de los sentimientos ancestrales. Por eso interesa más, viajero amigo, tu aventura directa, tu secreto diálogo con Sevilla, que no el pentagrama musical o literario que te legaron ilustres predecesores caminantes por estos ámbitos de realidades y leyendas. El último gozo de Sevilla es algo impalpable y recóndito, como el recuerdo de un vino que te embriagara placenteramente. De ese vino, bebe tu porción y saboréala con regusto entre los labios. Tu copa no llevará quizás engastado en el relumbre de la fama, el nombre de un Merimée, de un Lord Byron, o de un Mauricio Ravel... Pero es tu vaso. Y el vino de tu instante y tu sed de Sevilla será el que más calor y felicidad difunda por tus venas.


Autor: Joaquín Romero Murube
Edita: Gráficas Sevillanas
Ciudad: Sevilla-1959
Páginas: 202
Depósito Legal: SE-157-1959

martes, 14 de febrero de 2012

DESDE MI TORRE: EN EL DÍA DE LOS ENAMORADOS


NO SÉ SI TE LLEGARÁ ESTA CARTA

Querida Lola: No sé por qué te escribo hoy si cada día te hablo una y mil veces y a ti me arrimo con la sonrisa en los labios y, dulcemente, te beso por las noches antes de que el sueño nos envuelva. Será que me estoy haciendo viejo y quiero refrendarte mi cariño por escrito para que quede constancia a nuestros hijos de cuánto te amé, te amo y te amaré.

Siguen hoy cantando los pájaros, y la buganvilla, con el sol de este frío febrero, está cuajada en rojos, como a ti te gusta. Me faltas unos días y ya ves: te cuento lo que bien sabes, lo que me enseñaste, lo que siempre nos ha emocionado de las pequeñas cosas.

Ayer me puse a espiguear por nuestros recuerdos y saqué del estante el álbum familiar. Cosas de viejos, ¿lo ves? Toda nuestra vida, o casi, estaba encerrada en aquellas fotografías sepiadas por los años, en aquellas sonrisas congeladas para siempre, en esos imborrables momentos que han conformado nuestras vidas desde que apenas si éramos niños que se asomaban a ella con desparpajo y lozanía. Fue conocernos y herirnos de amor los dos en la belleza de la juventud que galopaba en nuestros cuerpos. Teníamos veintidós años cuando nos juramos amor eterno ante el altar de Santa Ana, en el templo alfonsino trianero, y cuando pronunciamos, de propia voluntad, que habíamos de estar juntos en la prosperidad y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separara.

Y vencimos la pobreza -¿te acuerdas?-, y combatimos los malos tiempos y no lograron hundirnos los naufragios. Y vinieron tres hijos, hermosos como tú, un poco menos hermosos que tú, y crecieron..., y se multiplicaron, y toda nuestra casa se llenó de risas, de alegrías, de llantos infantiles y de nanas de cunas, y de besos y más besos, y más cumpleaños, y más regalos de reyes...

Tan unidos están como nosotros siempre estuvimos y estamos. Son nuestro gran tesoro, lo que hemos conseguido con nuestro ejemplo cotidiano, los talentos que deberemos devolverle a Dios crecidos de rédito. Paso las hojas y, con ellas, pasa la vida por mis pupilas y veo que cada momento fue un segundo único, irrepetible, tan sólo tuyo y mío: nuestro.

Hoy me alumbran las canas, pocas, pero intensas de la plata vieja de los años. Sin embargo, tú tienes los ojos más verdes, como si tu mirada siempre quisiera poner un manto de esperanza bajo las nuestras. Así te veo siempre: como madre señorona que vigila todo y a todos, poniendo alegrías mínimas en un huérfano mundo de emociones, levantando tu voz sobre las otras, dando tus sermones con sesenta sonrisas deliciosas, distribuyendo el cocido inigualable en la mesa común de la familia.

Cuando una lágrima rueda por mi rostro, viejo, pero donde aún el arado de la vida no abrió el surco de la arruga, me doy cuenta, tristemente, de que todos los álbumes tienen principio y fin, y de que tu final fue pronto, demasiado pronto, inadvertido por inesperado, cruel e injusto...

Te escribo hoy sin saber dónde mandar esta carta, en qué sitio estarás, dónde tu cielo.

Por eso, casi prefiero seguir cuidando la canariera y hablar a tus plantas, abonar la buganvilla de tus sueños, cuidar torpemente la casa, besar doblemente a nuestros nietos, sentir que has ido a tomar café con tus amigas, a comprar al mercado..., pero que volverás, que estás a punto de llegar, de darme un beso o de ofrecerme la noticia grata de una íntima sorpresa.

No me hago a la idea de estar sin ti después de haber compartido toda la vida contigo.

Vuelve pronto, Lola, te necesito en la vida, en la casa, en el amor que siempre derramaste sobre todos los problemas que trae el almanaque. No te entretengas, amor, no te distraigas, no demores la llegada que necesito para darle el sentido a la vida que tuve y gocé con tu presencia.

Mañana, si Dios quiere, nos veremos.

Un fuerte abrazo, niña. Cuídate.


LAS SOLEARES NUESTRAS DE CADA DÍA (4)


COSAS DE LA VIDA

Del amor y de la muerte
tiene culpa el corazón,
no tenerlo es una suerte.

Eres un pozo sin fondo,
contra más voy descendiendo
mucho menos te conozco.

Cuando yo me esté muriendo
dedícame una sonrisa
para que muera contento.

Cuánto debí yo quererte
que apenas me abandonaste
me encapriché de la muerte.

Tengo tanto por llorar
que se me secan las lágrimas
si me lo pongo a pensar.

En el jardín de la vida
entré a por una rosa,
la cogí por las espinas.

Tu querer me ha confundido,
cuando me dicen tu nombre
respondo con mi apellido.

De mi colección de penas
la tuya la llevo atada
las demás las llevo suelta.


Jesús Alcaide Rando

FRASES PARA EL DESAYUNO (35)


"El tiempo huye irreparablemente"
(Virgilio)

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se pasa la vida,
como se viene la muerte
tan callando.

Jorge Manrique

LIBROS CON POESÍA: LAUS BÉTICA


Con el número 9 de la Coleción "Los Cuadernos de Sandua", nos llegó este libro del poeta cordobés Carlos Clementson, dedicado íntegramente a lugares y hombres andaluces. Dentro de la obra poética de Clementson podemos citar "Canto de la afirmación" (1974), "Los argonautas" (1975), "Del mar y otros caminos" (1979), "El fervor y la ceniza" (1982), "Las olas y los años. Antología poética" (1964-1984), "Oda y cosmología para Pablo Neruda" (1993), "Los templos serenos" (1994), "Archipiélagos" (1995), "El color y la forma" (1996), "Región luciente" (1997), "La selva oscura" (2002), "Figuras y mitos" (2003) y esta "Laus Bética" (1996) de la que he elegido el poema titulado "El extranjero" en clara memoria a Antonio Machado.


EL EXTRANJERO

Desde París hasta Soria
burilada por el frío,
o de Soria hasta Sevilla
por donde florece el río,
entre Úbeda y Baeza
o entre páramos y olivos,
extranjero y como extraño
por estos campos nativos,
conversando siempre a solas,
cabizbajo y pensativo,
con ese hermano interior
que de siempre va contigo,
buscando un nombre en la niebla
que ponerle al infinito,
Antonio, qué hondo viaje
para llegar a uno mismo.


Autor: Carlos Clementson
Edita: Cajasur, Obra Social y Cultural
Ciudad: Córdoba-1996
Páginas: 43
ISBN: 84-7959-120-X
Depósito Legal: CO. 872/1996

lunes, 13 de febrero de 2012

DESDE MI TORRE: EL SEGUNDO PREMIO PARA UNOS ARTISTAS DE PRIMERA


No ha podido ser. Este año, primero en comparsas, se han quedado los segundos de esta modalidad en la que debutaban tras años ganando los primeros premios de chirigotas. Hablé con mi hijo esta mañana y estaba un poco triste: -No estuvimos finos, me dijo. Él quería haberle dedicado ese triunfo a su madre. Demasiado valor le ha echado para subirse a un escenario tan cercano el luto y las lágrimas, demasiados cojones. Y él los tiene y lo ha demostrado en las situaciones más difíciles de su vida. No siempre van a ser primeros ganadores. La comparsa dirigida por Rafael Cámaras ha dejado en el Gran Teatro de Córdoba el regusto del paso de unos grandes artistas. Lo son. Y no sólo sobre la escena del Carnaval. Lo son en la amistad y en el respeto mútuo, en la alegría que derrochan, en la ilusión que los unen. La droga de sus vidas es contar la vida misma con cuplés, pasodobles y popurrís. Siempre me he quedado maravillado con esa hermandad que tienen, con esa unión, con esa preocupación de los unos por los otros, con esa sinceridad cuajada de gracia fecunda.

Han sido segundos, y bien que lo siento por la casta que le han echado para incorporarse al difícil mundo de la comparsa, pero para mí son unos artistas de primera, y unos jóvenes que a mí me dan lecciones diarias de cómo entender la vida, el amor y la amistad. ¡Bravo, Emilio! ¡Felicidades a todos!


OFICIOS PERDIDOS, COSAS Y COSTUMBRES DEL AYER (33)


EL HELADERO

Esta fotografía, del archivo de nuestro querido amigo José Manuel Holgado Brenes, nos transporta a los tiempos de la niñez, cuando estábamos deseando tener unas monedas para podernos comprar un cucurucho de helado de vainilla, fresa, nata o chocolate, que devorábamos en un santiamén. El carro de los helados era exactamente igual que el que retrata la instantánea: un sencillo carrito artesanal con sus cubetas para el material, con sus ampulosas tapaderas de brillante hojalata o acero, su toldito, y unas estanterías en su costado donde se almacenaban las galletas cónicas para la bola de helado, o la cuadrada para el llamado corte. La limpieza era eje fundamental de este ambulante negocio y tantos los cuchillos como los vaciadores estaban super limpios, así como los paños para la limpieza de la tapa y los utensilios y la chamarreta veraniega del heladero.

Con la modernidad, llenas las ciudades y los pueblos de heladerías de postín, la imagen de estos heladeros fueron desapareciendo de nuestras calles y plazas, de bulevares y parques. Con ellos, se fue un tiempo imposible de recuperar y uno de los oficios callejeros más apetecidos por la chavalería.

LAS SOLEARES NUESTRAS DE CADA DÍA (3)


Mal momento para coplas
y hacen falta, tanta falta
que ni su falta se nota.

Se nos ha muerto la gracia
y ni la echamos de menos:
¿queremos mayor desgracia?

Lo único necesario:
un sorbo de agua del río
y un trozo de pan diario.

Después de tantas preguntas
se me han venido de pronto
todas las respuestas juntas.

José Luis Tejada

FRASES PARA EL DESAYUNO (34)


"Mientras tenemos tiempo, hagamos el bien".
(San Pablo)

La misión de los buenos en la tierra
es hacer bien al hombre mientras viva
y bendecir el mal que de él reciba
y con amor su ingratitud pagar,
para que así la humanidad rebelde,
por el sublime ejemplo entusiasmada,
de tanto ser amada y perdonada,
aprenda al fin a perdonar y amar.

Julio Arboleda

LIBROS CON POESÍA: LAS TRENZAS DE LA HISTORIA


La Colección de Poesía Ángaro, nos trajo en su número 158 este poemario del poeta zamorano Luis García Pérez, poeta que ha conseguido más de 400 premios literarios. Es miembro del grupo literario "Guadiana" de Ciudad Real y director de la revista "Alforja de Estaribel". Entre sus libros se cuentan "Resplandor de la palabra", "Este humano desgarro", "Por el túnel de Cronos", "Abril en tus pupilas", "Parábola del caminante", "Símbolos de Puertollano" y "Surcos de la memoria", además de libros de relatos, ensayos y teatro. Como ilustración a esta publicación de Ángaro, he elegido el soneto titulado "La rosa inalcanzable".


LA ROSA INALCANZABLE

Anda la voz del corazón, amigo,
sumida en soledades y quebranto,
trémula de dolor y desencanto
con la mustia esperanza por testigo.

Esta verdad que con mi verso digo
nos nace cada día con el llanto
de una amarga tristeza, donde planto
esta semilla del hermano trigo.

La mano que se tiende generosa
lleva el limpio perfume de la rosa
en la palma sincera de un latido,

porque vivir es algo que precisa
el gesto de una cálida sonrisa
que nos salve del pozo del olvido.


Autor: Luis García Pérez
Edita: Ángaro
Ciudad: Sevilla-2011
Páginas: 68
ISBN: 978-84-615-1233-1
Depósito Legal: SE-5077-2011

domingo, 12 de febrero de 2012

DESDE MI TORRE: MUCHAS COSAS, MUCHAS COSAS...


En estos días, en los que me ha sido totalmente imposible hilvanar una frase con el recuerdo de mi mujer de fondo, han pasado muchas cosas que no se hubiesen quedado sin su oportuno comentario en esta torre de todos. La mayoría de ellas, desagradables, ingratas e inoportunas. Lutos sobre lutos. El mismo día que mi Lola entró de urgencia en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla, nuestro gran amigo Pepe Peregil fallecía. ¡Cuántos ratos hermosos hemos vivido mi Lola y yo con él! No se pueden registrar en una sola página todas las vivencias que junto a él hemos vivido en su taberna "Quitapesares" y fuera de ella. Para nosotros, Pepe era un hermano en todo: en las penas y en las alegrías, en las esperanzas y tristezas imposibles de remediar, en el humor y en la pena. ¡Qué gran hombre!

Podría contar miles de anécdotas sobre él, todas llenas de la gracia profunda que Dios le otorgó desde nacencia. Cuando me destinaron a Córdoba, mi primera visita a Sevilla era siempre para él. Barría las miles de cáscaras de cacahuetes que habitaban la solería de su taberna y me decía: -Ahora mismito nos vamos a tomar unas espinacas y pavías en "El Rinconcillo". Y allí que nos íbamos a endiñarnos varios "coroneles" y a dar cuenta de las exquisitas raciones, mientras hablábamos de lo humano y lo divino, de su pueblo de Manzanilla, de mi barrio de Triana, de la saeta, del flamenco, y de muchos amigos comunes. No sé si ya lo publiqué en este blog, pero le dediqué una columna hace muchos años en "El Correo de Andalucía" que siempre tuvo enmarcada en su local, y que da fe de lo que era capaz de transmitir mi gran amigo Pepe. Con el título de "El surrealismo de Pepe Peregil", decía así:

En esta Sevilla mágica ocurren cosas insólitas cuyo deseo de explicación a los demás se estrella en el muro de lo incomprensible. Hay que ver para creer algunas entrañables anécdotas diarias de nuestra ciudad. Una hora casi abridora de la baja madrugada. Una plaza céntrica: la de Jáuregui. Una tasca repleta de ambiente y juventud: Quitapesares. Un hombre detrás del mostrador, alto como la mimbre, fuerte como un roble, de ancha sonrisa, modos afables, curtido en la vinatería y la amistad: Pepe Peregil, embajador de Sevilla por todas ls latitudes y, además, cantaor.
Mientras crece el bullicio entre altramuces, cervezas y cañas de manzanilla sanluqueña, la parihuela del "paso" de Santa Catalina, el de los "caballos", asoma su esqueleto tras el perfil de la puerta, portando un imaginario Cristo sustituido en peso por cajas rellenas de cemento. Los hermanos costaleros mecen y mueven las andas escuálidas cual si el Cristo de la Exaltación fuese entrando en La Campana. De pronto, repentinamente, sin nadie esperar el quiebro sobre el ardoroso redondel de las conversaciones, una voz: fresca y rancia, subida en espirales, como tallada a gubia por las manos de La Roldana, crece y sube en el cuartucho, cantándole al Cristo que nadie ve, al armazón metálico, al cajón movido en las trabajaderas... La saeta de Pepe Peregil soltó alfileres que herían los poros de los brazos. Todos nos arañamos en silencio y se vidriaron los ojos con las benditas perlas de las lágrimas. ¡Qué imagen surrealista, queridos amigos! A mí me lo cuentan y no lo creo. La suerte, tremenda, grande y señorial como el cuerpo bonachón del tabernero, es que pude vivir uno de los momentos más sublimes de mi vida -amplia en recuerdos-, junto a mi mujer, mis hijos y un manojo de amigos manchegos que no daban crédito a su vista: Valeriano Perea, José Simón, Casimira...
Pepe Peregil, embebido en los "duendes", nos transportó, en la magia de una saeta, por los caminos perdidos de las cosas grandes..., como él.

Con él he pasado momentos inolvidables dentro del mundo del flamenco y fuera de él. Era un genio de la amistad profunda. Gracias a él, hoy, y desde el año 1980 tengo un hermano. Lo explico. Cuando yo presentaba y dirigía el programa diario "Ser del Sur" en Radio Popular de Sevilla, con mucha frecuencia acudía Pepe a hacerme compañía, ya que la emisora estaba muy cerca de su taberna. Un buen día acudió con una pareja francesa, Santi y Nadine; nos presentó y nos hicimos tan amigos que llegamos a tratarnos como hermanos. Se daba las circunstancias de que Santi nació el mismo día que yo, que nos gustaba a rabiar el flamenco, que el dirigía un programa sobre el mismo tema en Olorón, y que nos unían las mismas cosas. Dios puso lo demás..., y hasta hoy. Me encuentro menos solo en mis días por aquella presentación tan fortuita como oportuna.

Pocos días antes de morir, Pepe nos pidió a los amigos que le hiciéramos algunas letras para un disco que pretendía se grabase en honor de su Patrona de Manzanilla, la Virgen del Valle. Evidentemente atendí a su petición e involucré a varios amigos, entre ellos al poeta Enrique Barrero Rodríguez. Yo le hice una décima que tengo el gusto de insertar, y que a su Virgen estaba dedicada:

Tienes carita de niña
donde se posa la gloria,
vuelo de eterna memoria
sobre el pinar y la viña.
Eres reina en la campiña,
en el cielo, en tierra y mar.
Y en los labios un cantar
se arracima por tu talle,
que eres Tú, Virgen del Valle,
de Manzanilla su altar.

Su último intento no fue posible, pero la alegría que le dimos todos cuantos participamos en su proyecto fue grande, inmensa, como el recuadro que le dedicó el maestro Antonio Burgos y como la visita diaria a su establecimiento de una legión de amigos que le dieron su calor hasta el último momento. Pepe Pérez Blanco "Peregil" se nos fue, y con él parte de una Sevilla que no tiene relevos de esta especie. Descanse en paz.


También la parca se llevó días después a otro gran amigo, utrerano de pro y gitano de pura cepa, a Manuel Peña Narváez, uno de los grandes creadores del célebre Potaje Gitano de Utrera, al que dedicó un libro contándonos sus cuarenta años de historia. Un hombre bueno, cabal cien por cien, al que debo, entre otras cosas, haber sido nombrado pregonero de la Semana Santa de su tierra en 1993. Sé que su Virgen de la Esperanza lo tendrá a su vera como a un hijo predilecto.


Y siguió la muerte cebándose hace unos días con otro amigo singular, con un gitano cordobés maestro de la guitarra y extraordinaria persona, Manuel Reyes Cosano "Arango", hombre cariñoso y entregado siempre a los demás, que nos endulzaba la vida a cualquier hora con los toques de su sonanta. Mis condolencias a su gran familia por la pérdida de su patriarca.


Y entre tantas cosas tristes, llegó la alegría desenfadada del Carnaval y se nos coló por las puertas sin apenas darnos cuenta en este frío mes de febrero. Mi hijo Emilio, carnavalero cien por cien, me invitó hace unos días al Gran Teatro de Córdoba donde actuaba con la comparsa "Pájaros de papel". Estuvieron geniales y así lo resaltó toda la prensa cordobesa, logrando pasar a la final. Espero dentro de unos días poder daros la noticia de que han sido los ganadores de esta modalidad. No sé a quién ha salido este niño, pero lo que está claro es que es un artista de verdad, de lo cual, como padre, me siento muy orgulloso.


Y otra alegría, menos mal, para que el cuerpo entre un poquito en tono. Nuestro blog, en el pasado mes de enero, mes que siempre ha sido un poco flojito, alcanzó la cifra más alta de visitantes desde su creación con un total de 12.245. El mérito es vuestro por ser fieles seguidores de esta torre cobalto. ¡Felicidades, pues!



OFICIOS PERDIDOS, COSAS Y COSTUMBRES DEL AYER (32)


EL BOTIJERO

Venían con sus borriquillos, cargados los serones de búcaros o botijos, desde la cordobesa Rambla, desde Lebrija, o desde la propia Triana, para vender este utensilio doméstico que a todos los que ya peinamos canas nos ha acompañado desde la nacencia. Los búcaros de La Rambla eran blancos como la patena y de los más apreciados por su porosidad y marcado estilo. Recuerdo que era norma, al menos así se lo veía hacer a mi madre, "curtirlos". Para ello, se le fregaba con abundante agua por fuera y por dentro, echando en su interior una copa de aguardiente para quitarle el sabor acre del barro. Así se solía mantener un par de días, tras los que ya se hacía la operación sencilla del llenado final y se ponía sobre un plato para recoger el agua que el botijo "sudaba" durante la primera semana.

No había frigoríficos, y un buen botijo sobre una mesa, o colgado sobre la parra del patio en sombreado lugar, como era mi caso, era un auténtico milagro en los rigores del estío, un fiel compañero al que echar mano cuando la sed nos empujaba a tenerlo sobre nuestras manos. Creo que de ahí, de aquellos años de penuria y pobreza, me viene la afición de coleccionar búcaros de todas clases y todos los países. Su torneado me trae la imagen del humilde alfarero que le fue dando cuerpo, y su presencia en mi casa me evoca la de aquellos botijos que tentaban mis padres en las tórridas tardes veraniegas.

Los había de arcilla roja, que eran los venidos de Lebrija, menos porosos que los rambleños, y también de cerámica, poco prestos a refrigerar su contenido y más aptos para una sencilla decoración del pobre hogar. Siento no recordar el pregoncillo que estos hombres lanzaban al aire para publicitar su mercancía, pregones que nuestras madres sabían de memoria de tantos y tantos vendedores ambulantes como antes existían. Sí recuerdo a la perfección que cuando en una casa se hacía la compra de un búcaro, el niño imploraba a la madre que le comprara uno para su uso exclusivo, pequeños y muy bonitos. Muchos de esos tuve en mis manos infantiles. Hoy ya no hacen falta para calmar la sed de los años perdidos, pero un búcaro, un botijo nacido de los alfares más sencillos, siempre será un buen compañero de viaje.


LAS SOLEARES NUESTRAS DE CADA DÍA (2)


ANTONIO "EL ARENERO"

Entoavía tengo en mi cama
el joyo que me dejó
las horquillas de su pelo
y er peine que la peinó.

Cuando paso por tu calle
llevo pan y voy comiendo
pa que no diga tu mare
que con verte me mantengo.

Retratero, retratero,
hágame usté un retratito
que cueste poco dinero.

(Del repertorio de Antonio "El Arenero)

FRASES PARA EL DESAYUNO (33)


"El poeta nace y el orador se hace".

Sé artista, sé poeta, sé el espejo
del ancho mundo; aunque después te roben
los años su esplendor, no serás viejo:
la poesía es el arte de ser joven.

(Ricardo León)

LIBROS CON POESÍA: LAS SENDAS INTERIORES


"Las sendas interiores" es una antología de la poesía malagueña contemporánea, en la que han intervenido Alfonso Canales, María Victoria Atencia, Rafael Ballesteros, Francisco Peralto, Antonio García Velasco, José Infante, Francisco Ruiz Noguera, Antonio Garrido, Juvenal Soto, Salvador López Becerra, Francisco Fortuny, Álvaro García, María Eloy y Julio César Jiménez. El libro pertenece a la colección "Los Cuadernos de Sandua", siendo su número 113. Como ilustración he elegido este poema de Francisco Fortuny.


REALIDAD

Yo sé por experiencia
que el corazón madura con los años
de experiencia, y termina
pecho, achacoso, lelo, chocheando
por causa del trabajo
diario de los años de experiencia.
Yo sé por experiencia
que no hay callo que sirva de coraza
a un corazón que sirva
fielmente a su conciencia, si es conciencia
del mundo en el que sufre
su experiencia. Yo sé por experiencia
que la experiencia sólo
sirve para saber que el mundo es torvo
y la gente muy bruta
y que la vida es una mala pécora
y sé por experiencia
que ni el mundo, la gente ni la vida
tienen culpa de nada
porque todos nacemos inocentes
y buenos, y seguimos
siéndolo mientras dura la ilusión
de los cándidos años.
Luego nos vuelve ruines la experiencia.

Cuando era quinceañero
quería hacer poesía de la experiencia.

En medio del camino de mi vida
poesía, a secas.


Autor: Varios
Edita: Cajasur, Obra Social y Cultural
Ciudad: Córdoba-2005
Páginas: 43
ISBN: 84-7959-591-4
Depósito Legal: CO. 666/2005

sábado, 11 de febrero de 2012

DESDE MI TORRE: ¡VAMOS A ECHARLE VALOR!


Como ella jamás hubiese querido que yo estuviese triste, y nuestras francas sonrisas estaban siempre al día, después de estas jornadas de luto, que aún se me hacen muy difíciles e insoportables, quiero animarme -ella me anima desde donde esté- a subir de nuevo a esta torre de mi nacencia en la que todos vosotros me acompañáis con vuestras visitas cotidianas.

Lo estoy pasando mal, muy mal, porque Loli era para mí la guía en la sombra, esa mujer a la que me faltan las palabras para darle las gracias. Si detrás de un gran hombre dicen que se esconde una gran mujer, esa fue Lola. Era una máquina de reñir, como todas las mujeres amadoras, pero amable, cuidadosa, revisora de mi vestimenta, animadora cuando tenía que dar una conferencia o un pregón, solícita cuando le pedía un consejo, cariñosa hasta más no poder. Era singular, distinta, diferente. Todos la querían por su prudencia, por su amor y por su sabiduría, virtudes que sabía envolverlas en una humildad suma a la que siempre añadía su contagiosa sonrisa.

La vida me ha hecho pasar ese mal trago, el que jamás se espera uno cuando tiene un proyecto común con la persona amada. Dios lo ha querido así, y con esa voluntad divina no hay quien pueda. Tengo que aceptar la realidad, aunque aún no me ha pegado ese bajón del "duelo" que me ha dicho mi médico de familia. Ahora vivo en una nube, creyendo que ella está, como hacía con asiduidad, en casa de mi hija Myriam, que la llamo y puede ponerse al teléfono, que está allí feliz junto a sus nietos.

Cuando pase un día y otro y otro, y ella no aparezca, ni escuche su voz, entonces es cuando me daré perfecta cuenta de que se ha ido para siempre. ¡Qué pena tan terrible estar sin ella!

Desde esta torre singular, quiero expresar mis más sinceras gracias a todos los que me han dejado sus mensajes de condolencia, sus poemas a mi Lola, sus lágrimas, sus ánimos y el luto compartido. No quiero dar nombres por temor a que alguno se quede en el álbum de la pobre memoria. A todos, sin excepción, mis gracias y la de mis hijos. Sé que todos la querían, pero no tanto. La realidad me ha demostrado todo lo contrario: Loli estaba tan por encima del bien y del mal que todos fueron reconfortados por ella en algunos momentos de sus vidas. Gracias, amigos, porque habéis demostrado de sobras vuestro cariño a esta familia.

Y, ahora, a empezar de nuevo, a subir peldaño a peldaño hasta el campanario cobalto de Santa Ana. Que la abuela de Cristo me proteja y me otorgue el suficiente ánimo para llevar adelante esta página diaria que tantas y tan gratas satisfacciones me ha dado.

Un abrazo para todos.


OFICIOS PERDIDOS, COSAS Y COSTUMBRES DEL AYER (31)


EL ORGANILLERO

Hace muchos años que han desaparecido de nuestras calles, de las terrazas de los bares, de los parques y de las fiestas de bautizos y bodas. Los organilleros, que en Madrid hacían habilidad del chotis y en Andalucía de pasodobles y sevillanas, han desaparecido dejándonos un reguero de nostalgia. Los recuerdo perfectamente en las muchas terrazas existentes en los sevillanos Jardines de Murillo, deleitando al personal en las serenas  noches de los sábados mientras las familias tomaban cervezas acompañadas de un buen papelón de "pescaíto" frito. Y no olvido las fiestas de mi corral. No había celebración que se preciara si el organillero no estaba presente. Dale que dale al manubrio, totalmente reluciente, las parejas bailaban y no paraban de bailar al son de "Francisco Alegre" o de las sevillanas a las que ellas mismas ponían letra: "Mi novio es cartujano, mi arma, pintor de loza, que pinta palanganas, mi arma, color de rosa..."

En las desaparecidas celebraciones de la Cruz de Mayo, el organillero era el principal protagonista. Su presencia ponía alegría en los patios vecinales y derredor de la música se formaba la fiesta. La modernidad ha hecho que estos hombres desaparezcan para siempre de nuestra visión. A mediados de los 70, en una Cruz de Mayo que organizamos mi compadre Paco Parejo y yo, en la calle Alfarería, fue la última vez que escuché música tan singular. A partir de ahí, ya no he vuelto a ver al organillero tirando de su pesado carro y sacándole al manubrio las notas que nos alegraron durante muchos años de nuestras vidas.


LAS SOLEARES NUESTRAS DE CADA DÍA (1)


Yo ya he perdío las tres:
la caridad, la esperanza
y mucho antes la fe.

Calle de la Libertad
quiero llamarle a mi vida.
¿Quién me la rotulará?

El hombre que yo mantengo
por fuera se está matando
y ya está muerto por dentro.

Para vivir como vivo
es mejor poner un punto
final, y no suspensivo.

Tanto decirme borracho
cuando sólo pruebo el vino
amargo que dan tus labios.


Emilio Jiménez Díaz

FRASES PARA EL DESAYUNO (32)


"No todos los locos están en el manicomio"

Para divertir su afán
cantaba a su reja un loco:
Unos estamos por poco
y otros por poco no están.

(Campoamor)

LIBROS CON POESÍA: LAS PERSONAS DEL VERBO


En este libro se recoge la poesía completa del poeta barcelonés Jaime Gil de Biedma (1929-1990), uno de los autores más importantes de la llamada Generación del 50. Entre sus obras, podemos destacar: "Versos a Carlos Barral" (1952), "Según sentencia del tiempo" (1953), "Compañeros de viaje" (1959), "En favor de Venus" (1965), "Moralidades" (1966), "Poemas póstumos" (1968), "Colección particular" (1969), "Diario del artista seriamente enfermo" (1974) y "Antología poética" (1981). Como ilustración a esta edición, he elegido el poema "Canción para ese día", de su libro "Compañeros de viaje".


CANCIÓN PARA ESE DÍA

He aquí que viene el tiempo de soltar palomas
en mitad de las plazas con estatua.
Van a dar nuestra hora. De un momento
a otro, sonarán campanas.

Mirad los tiernos nudos de los árboles
exhalarse visibles en la luz
recién inaugurada. Cintas leves
de nube en nube cuelgan. Y guirnaldas

sobre el pecho del cielo, palpitando,
son como el aire de la voz. Palabras
van a decirse ya. Oíd. Se escucha
rumor de pasos y batir de alas.


Autor: Jaime Gil de Biedma
Edita: Círculo de Lectores
Ciudad: Barcelona-2006
Páginas: 256
ISBN: 84-8109-592-3
Depósito Legal: B. 10232-2006

viernes, 10 de febrero de 2012

DESDE MI TORRE: MAÑANA SUBIMOS DE NUEVO AL CAMPANARIO


Queridos amigos y participantes de esta página que se hizo para todos, para estar más unidos en el amor, la poesía, las cosas cotidianas, esas pequeñas partículas que nos unen a los que creemos en los hombres de buena voluntad y que participamos, cada uno a su manera, del entendimiento de la vida.

No os podéis imaginar cuánto os he agradecido desde mi silencio la comprensión para con mi soledad. Vosotros habéis confortado mi corazón durante estos duros días que Dios ha querido mandarme para probar de su cáliz, habéis sido el sostén y andamiaje de mi existencia, mi fuerza vital, mi latido. No hay palabras para este general reconocimiento. Mi dolor ha sido el de todos cuantos nos habéis amado y nos habéis hecho mejores. Lola no está, y bien que lo siento en mi espacio, en los rincones comunes, y en mi corazón, más débil sin ella, pero siempre fortalecido con los vuestros. ¡Gracias!

Mañana -que ha sido una eternidad para mí-, volveremos a reencontrarnos, a seguir teniendo la misma fe en mis amigos, que forman legión, la misma esperanza que me animó a engendrar este blog, y dispuesto a recibir, como siempre, la misma caridad por vuestra lectura cotidiana, por vuestros comentarios y por vuestro ánimo.

Todos, una vez más, subiremos a este campanario de mi torre cobalto de Señora Santa Ana. Desde ese alto otero, desde ese balcón que se asoma al Aljarafe, quizás podamos recordar de nuevo a mi Lola, y ver desde allí el mar de Isla Cristina, en el que ella ya duerme para siempre.

Un abrazo a todos:
Emilio Jiménez Díaz