sábado, 11 de febrero de 2012

DESDE MI TORRE: ¡VAMOS A ECHARLE VALOR!


Como ella jamás hubiese querido que yo estuviese triste, y nuestras francas sonrisas estaban siempre al día, después de estas jornadas de luto, que aún se me hacen muy difíciles e insoportables, quiero animarme -ella me anima desde donde esté- a subir de nuevo a esta torre de mi nacencia en la que todos vosotros me acompañáis con vuestras visitas cotidianas.

Lo estoy pasando mal, muy mal, porque Loli era para mí la guía en la sombra, esa mujer a la que me faltan las palabras para darle las gracias. Si detrás de un gran hombre dicen que se esconde una gran mujer, esa fue Lola. Era una máquina de reñir, como todas las mujeres amadoras, pero amable, cuidadosa, revisora de mi vestimenta, animadora cuando tenía que dar una conferencia o un pregón, solícita cuando le pedía un consejo, cariñosa hasta más no poder. Era singular, distinta, diferente. Todos la querían por su prudencia, por su amor y por su sabiduría, virtudes que sabía envolverlas en una humildad suma a la que siempre añadía su contagiosa sonrisa.

La vida me ha hecho pasar ese mal trago, el que jamás se espera uno cuando tiene un proyecto común con la persona amada. Dios lo ha querido así, y con esa voluntad divina no hay quien pueda. Tengo que aceptar la realidad, aunque aún no me ha pegado ese bajón del "duelo" que me ha dicho mi médico de familia. Ahora vivo en una nube, creyendo que ella está, como hacía con asiduidad, en casa de mi hija Myriam, que la llamo y puede ponerse al teléfono, que está allí feliz junto a sus nietos.

Cuando pase un día y otro y otro, y ella no aparezca, ni escuche su voz, entonces es cuando me daré perfecta cuenta de que se ha ido para siempre. ¡Qué pena tan terrible estar sin ella!

Desde esta torre singular, quiero expresar mis más sinceras gracias a todos los que me han dejado sus mensajes de condolencia, sus poemas a mi Lola, sus lágrimas, sus ánimos y el luto compartido. No quiero dar nombres por temor a que alguno se quede en el álbum de la pobre memoria. A todos, sin excepción, mis gracias y la de mis hijos. Sé que todos la querían, pero no tanto. La realidad me ha demostrado todo lo contrario: Loli estaba tan por encima del bien y del mal que todos fueron reconfortados por ella en algunos momentos de sus vidas. Gracias, amigos, porque habéis demostrado de sobras vuestro cariño a esta familia.

Y, ahora, a empezar de nuevo, a subir peldaño a peldaño hasta el campanario cobalto de Santa Ana. Que la abuela de Cristo me proteja y me otorgue el suficiente ánimo para llevar adelante esta página diaria que tantas y tan gratas satisfacciones me ha dado.

Un abrazo para todos.


8 comentarios:

  1. Ayer encontré este escrito y pensé...para Emilio. Es un escrito anónimo y traducido.

    "Confianza Eterna"
    Mientras piso las crujientes, crujientes, crujientes hojas
    Del Esplendor del Otoño
    Les pregungo a los arces, ¿cómo os entregáis así?
    Estáis con la cabeza alta, agitados por el viento,
    Diciendo adiós a cada uno de vuestros coloridos amigos.
    ¿Cómo lo hacéis y por qué no lloráis?
    Os desprendéis de vuestro escondite sin ni siquiera un suspiro.
    Uno me roza el brazo suavemente y me susurra:
    Confianza, querido niño, ten fe y verás que
    Aquello de lo que nos desprendemos deja sitio para lo nuevo,
    Y lo que es válido para nosotros, también lo es para ti.
    Anónimo

    No sé mucho el significado pero hay una aclaración luego que dice: Es natural tener miedo y estar confundido cuando la vida cambia en algún aspecto. Hay que tener fe y confianza para creer verdaderamente que cada cambio ocurre por una razón y que de ahí emergerá algo bueno.

    Bueno, no sé, abrí ayer un librito que encontré por casa y me salió esto, una casualidad...pero dije, pues para Emilio.

    Saludos,...y pasito a pasito.

    Ia

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Muchísimas gracias, amigo, por tu ánimo. Espero que Dios me ayude a superar este gran dolor.
    Gracias también por el envío del poema.

    Un abrazo.

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  4. Querido Emilio: Tienes el talento de convertir las cosas en palabras. Y ese talento tiene que ayudarte en este trance. Eso es lo que te deseo.

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  5. Espero que pueda ser así, Caty. Ha sido un golpe muy fuerte.

    Un abrazo.

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  6. Manuel Hidalgo Ortega16 de febrero de 2012, 20:01

    Hace pocos dias que por suerte tropecè con su Torre de Cobalto. Me causò tan grata impresiòn, que procuro no haya dia sin el disfrute de entrar en sus habitaciones. Como uno màs de su caravana de amigos, porque como tal me tengo, quiero darle ànimos y fortaleza para superar tan dificil obtàculo, y se mantenga en lo màs alto de su Torre, porque asì estarà màs cerca del cielo, donde seguro estarà merodeando la compañera que tanto quiso, quiere y seguirà queriendo hasta que tenga la suerte de volver a abrazarla.

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  7. Muchas gracias por sus ánimos, amigo. Será difícil situarse de nuevo, pero no tendré más remedio. Hay días, como hoy, en los que me vengo abajo. Pero seguro que llegará algún día que esté la mar en calma.

    Un abrazo.

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