sábado, 11 de febrero de 2012

OFICIOS PERDIDOS, COSAS Y COSTUMBRES DEL AYER (31)


EL ORGANILLERO

Hace muchos años que han desaparecido de nuestras calles, de las terrazas de los bares, de los parques y de las fiestas de bautizos y bodas. Los organilleros, que en Madrid hacían habilidad del chotis y en Andalucía de pasodobles y sevillanas, han desaparecido dejándonos un reguero de nostalgia. Los recuerdo perfectamente en las muchas terrazas existentes en los sevillanos Jardines de Murillo, deleitando al personal en las serenas  noches de los sábados mientras las familias tomaban cervezas acompañadas de un buen papelón de "pescaíto" frito. Y no olvido las fiestas de mi corral. No había celebración que se preciara si el organillero no estaba presente. Dale que dale al manubrio, totalmente reluciente, las parejas bailaban y no paraban de bailar al son de "Francisco Alegre" o de las sevillanas a las que ellas mismas ponían letra: "Mi novio es cartujano, mi arma, pintor de loza, que pinta palanganas, mi arma, color de rosa..."

En las desaparecidas celebraciones de la Cruz de Mayo, el organillero era el principal protagonista. Su presencia ponía alegría en los patios vecinales y derredor de la música se formaba la fiesta. La modernidad ha hecho que estos hombres desaparezcan para siempre de nuestra visión. A mediados de los 70, en una Cruz de Mayo que organizamos mi compadre Paco Parejo y yo, en la calle Alfarería, fue la última vez que escuché música tan singular. A partir de ahí, ya no he vuelto a ver al organillero tirando de su pesado carro y sacándole al manubrio las notas que nos alegraron durante muchos años de nuestras vidas.


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