domingo, 12 de febrero de 2012

DESDE MI TORRE: MUCHAS COSAS, MUCHAS COSAS...


En estos días, en los que me ha sido totalmente imposible hilvanar una frase con el recuerdo de mi mujer de fondo, han pasado muchas cosas que no se hubiesen quedado sin su oportuno comentario en esta torre de todos. La mayoría de ellas, desagradables, ingratas e inoportunas. Lutos sobre lutos. El mismo día que mi Lola entró de urgencia en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla, nuestro gran amigo Pepe Peregil fallecía. ¡Cuántos ratos hermosos hemos vivido mi Lola y yo con él! No se pueden registrar en una sola página todas las vivencias que junto a él hemos vivido en su taberna "Quitapesares" y fuera de ella. Para nosotros, Pepe era un hermano en todo: en las penas y en las alegrías, en las esperanzas y tristezas imposibles de remediar, en el humor y en la pena. ¡Qué gran hombre!

Podría contar miles de anécdotas sobre él, todas llenas de la gracia profunda que Dios le otorgó desde nacencia. Cuando me destinaron a Córdoba, mi primera visita a Sevilla era siempre para él. Barría las miles de cáscaras de cacahuetes que habitaban la solería de su taberna y me decía: -Ahora mismito nos vamos a tomar unas espinacas y pavías en "El Rinconcillo". Y allí que nos íbamos a endiñarnos varios "coroneles" y a dar cuenta de las exquisitas raciones, mientras hablábamos de lo humano y lo divino, de su pueblo de Manzanilla, de mi barrio de Triana, de la saeta, del flamenco, y de muchos amigos comunes. No sé si ya lo publiqué en este blog, pero le dediqué una columna hace muchos años en "El Correo de Andalucía" que siempre tuvo enmarcada en su local, y que da fe de lo que era capaz de transmitir mi gran amigo Pepe. Con el título de "El surrealismo de Pepe Peregil", decía así:

En esta Sevilla mágica ocurren cosas insólitas cuyo deseo de explicación a los demás se estrella en el muro de lo incomprensible. Hay que ver para creer algunas entrañables anécdotas diarias de nuestra ciudad. Una hora casi abridora de la baja madrugada. Una plaza céntrica: la de Jáuregui. Una tasca repleta de ambiente y juventud: Quitapesares. Un hombre detrás del mostrador, alto como la mimbre, fuerte como un roble, de ancha sonrisa, modos afables, curtido en la vinatería y la amistad: Pepe Peregil, embajador de Sevilla por todas ls latitudes y, además, cantaor.
Mientras crece el bullicio entre altramuces, cervezas y cañas de manzanilla sanluqueña, la parihuela del "paso" de Santa Catalina, el de los "caballos", asoma su esqueleto tras el perfil de la puerta, portando un imaginario Cristo sustituido en peso por cajas rellenas de cemento. Los hermanos costaleros mecen y mueven las andas escuálidas cual si el Cristo de la Exaltación fuese entrando en La Campana. De pronto, repentinamente, sin nadie esperar el quiebro sobre el ardoroso redondel de las conversaciones, una voz: fresca y rancia, subida en espirales, como tallada a gubia por las manos de La Roldana, crece y sube en el cuartucho, cantándole al Cristo que nadie ve, al armazón metálico, al cajón movido en las trabajaderas... La saeta de Pepe Peregil soltó alfileres que herían los poros de los brazos. Todos nos arañamos en silencio y se vidriaron los ojos con las benditas perlas de las lágrimas. ¡Qué imagen surrealista, queridos amigos! A mí me lo cuentan y no lo creo. La suerte, tremenda, grande y señorial como el cuerpo bonachón del tabernero, es que pude vivir uno de los momentos más sublimes de mi vida -amplia en recuerdos-, junto a mi mujer, mis hijos y un manojo de amigos manchegos que no daban crédito a su vista: Valeriano Perea, José Simón, Casimira...
Pepe Peregil, embebido en los "duendes", nos transportó, en la magia de una saeta, por los caminos perdidos de las cosas grandes..., como él.

Con él he pasado momentos inolvidables dentro del mundo del flamenco y fuera de él. Era un genio de la amistad profunda. Gracias a él, hoy, y desde el año 1980 tengo un hermano. Lo explico. Cuando yo presentaba y dirigía el programa diario "Ser del Sur" en Radio Popular de Sevilla, con mucha frecuencia acudía Pepe a hacerme compañía, ya que la emisora estaba muy cerca de su taberna. Un buen día acudió con una pareja francesa, Santi y Nadine; nos presentó y nos hicimos tan amigos que llegamos a tratarnos como hermanos. Se daba las circunstancias de que Santi nació el mismo día que yo, que nos gustaba a rabiar el flamenco, que el dirigía un programa sobre el mismo tema en Olorón, y que nos unían las mismas cosas. Dios puso lo demás..., y hasta hoy. Me encuentro menos solo en mis días por aquella presentación tan fortuita como oportuna.

Pocos días antes de morir, Pepe nos pidió a los amigos que le hiciéramos algunas letras para un disco que pretendía se grabase en honor de su Patrona de Manzanilla, la Virgen del Valle. Evidentemente atendí a su petición e involucré a varios amigos, entre ellos al poeta Enrique Barrero Rodríguez. Yo le hice una décima que tengo el gusto de insertar, y que a su Virgen estaba dedicada:

Tienes carita de niña
donde se posa la gloria,
vuelo de eterna memoria
sobre el pinar y la viña.
Eres reina en la campiña,
en el cielo, en tierra y mar.
Y en los labios un cantar
se arracima por tu talle,
que eres Tú, Virgen del Valle,
de Manzanilla su altar.

Su último intento no fue posible, pero la alegría que le dimos todos cuantos participamos en su proyecto fue grande, inmensa, como el recuadro que le dedicó el maestro Antonio Burgos y como la visita diaria a su establecimiento de una legión de amigos que le dieron su calor hasta el último momento. Pepe Pérez Blanco "Peregil" se nos fue, y con él parte de una Sevilla que no tiene relevos de esta especie. Descanse en paz.


También la parca se llevó días después a otro gran amigo, utrerano de pro y gitano de pura cepa, a Manuel Peña Narváez, uno de los grandes creadores del célebre Potaje Gitano de Utrera, al que dedicó un libro contándonos sus cuarenta años de historia. Un hombre bueno, cabal cien por cien, al que debo, entre otras cosas, haber sido nombrado pregonero de la Semana Santa de su tierra en 1993. Sé que su Virgen de la Esperanza lo tendrá a su vera como a un hijo predilecto.


Y siguió la muerte cebándose hace unos días con otro amigo singular, con un gitano cordobés maestro de la guitarra y extraordinaria persona, Manuel Reyes Cosano "Arango", hombre cariñoso y entregado siempre a los demás, que nos endulzaba la vida a cualquier hora con los toques de su sonanta. Mis condolencias a su gran familia por la pérdida de su patriarca.


Y entre tantas cosas tristes, llegó la alegría desenfadada del Carnaval y se nos coló por las puertas sin apenas darnos cuenta en este frío mes de febrero. Mi hijo Emilio, carnavalero cien por cien, me invitó hace unos días al Gran Teatro de Córdoba donde actuaba con la comparsa "Pájaros de papel". Estuvieron geniales y así lo resaltó toda la prensa cordobesa, logrando pasar a la final. Espero dentro de unos días poder daros la noticia de que han sido los ganadores de esta modalidad. No sé a quién ha salido este niño, pero lo que está claro es que es un artista de verdad, de lo cual, como padre, me siento muy orgulloso.


Y otra alegría, menos mal, para que el cuerpo entre un poquito en tono. Nuestro blog, en el pasado mes de enero, mes que siempre ha sido un poco flojito, alcanzó la cifra más alta de visitantes desde su creación con un total de 12.245. El mérito es vuestro por ser fieles seguidores de esta torre cobalto. ¡Felicidades, pues!



4 comentarios:

  1. La vida tiene que seguir a pesar de los gañafones y cornadas que nos da,por eso me alegra comprobar que dentro de tanta tristeza como destilan tus recuerdos a amigos idos, existen los brotes verdes (éstos de verdad y no los que venden los sucios gestores del latrocionio patrio) que vienen de donde solamente pueden venir:de la familia,de los hijos,de los nietecillos y como último eslabon ,de los amigos,de la amistad.
    ¡Adelante esa comparsa! y a ver si nos subes algún vídeo.

    ResponderEliminar
  2. No tengo más remedio que seguir adelante. La comparsa ha quedado la segunda, pero llevan un excelente camino. Los vídeos están en youtube. Se llaman "Pájaros de papel".

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. A través de Juan Leiva he sabido de tu blog y la triste noticia de tu mujer. Recibe mi condolencia por tan sensible pérdida y anímate a sobrellevar esa pesada cruz.
    He pasado un rato agradable ojeando y leyendo tus escritos. Lo haces con maestría.
    Como lebrijano,te ilustro en el artículo de los oficios perdidos "El botijero" que los búcaros de Lebrija son de color claro. La diferencia con el rambleño está en la forma del asa.El lebrijano lo tiene en forma de círculo.
    Me suena tu nombre y apellidos. Soy de un curso anterior al tuyo: Juan Sánchez, paisano de Antº. Torres.

    ResponderEliminar
  4. Muchas gracias por tus condolencias. De seguro que nos conocemos de estar algunos cursos juntos.
    En lo que dices de los búcaros, es probable que me haya confundido con los que hacían en la población onubense de Galaroza. Gracias por tu información.

    ResponderEliminar