jueves, 5 de mayo de 2011

LIBROS CON SON FLAMENCO: PROSA


Han sido muchos los libros que se han ocupado de la parte flamenca del poeta granadino en su producción literaria, tales como los que hicieron en relación a este tema Félix Grande o Agustín Gómez. En esta ocasión, los temas nos vienen directamente de Lorca, de esos escritos, muchos de ellos conferencias, que el escritor dejó sobre cuestión tan enriquecedora para la lírica.

En este volumen, se recogen los siguientes apartados: "El cante jondo. Primitivo canto andaluz", "Arquitectura del cante jondo", "Romancero gitano", "La imagen poética de don Luis de Góngora", "Imaginación, inspiración, evasión", "Las nanas infantiles", "Teoría y juego del duende" y "Elegía a María Blanchard".

Libro muy recomendado para los aficionados y estudiosos del Arte Flamenco.


Edita: Alianza
Ciudad: Madrid-1971
Páginas: 203
ISBN: No consta
Depósito Legal: M. 9.012-1972

miércoles, 4 de mayo de 2011

LA PRESENCIA DE LA MADRE EN EL CANCIONERO FLAMENCO (10)


Seguimos mostrando coplas relativas a la madre, recogidas de los cancioneros populares y de los de autor. Y continuamos como lo hicimos ayer: saltando por ellas para disfrutar de todos los temas en los que ella está como protagonista. Aquellas antiguas relaciones de novios eran difíciles por la presencia eterna de las madres, a las que había que buscarles las vueltas para "pelar la pava" tranquilos y sin sorpresas. La siguiente copla la recoge Álvarez Curiel en su "Cancionero popular andaluz" (1991):

Estando mi madre en misa
vino mi novio,
no durara la misa
hasta el otoño...

Hay madres que tienen que aguantar, tal como nos dice Antonio Mairena en esta soleá:

Mira qué borde es tu mare
que a ti te ha cortaíto el pelo
y a mí me ha echaíto a la calle.

Aunque hay novios constantes que no se dejan vencer a la primera, como nos refiere José Calles en su "Cancionero popular" (2000):

Ni tu padre ni tu madre,
ni San Antonio bendito
me pueden quitar a mí
que yo te quiera un poquito.

Y los hay también demasiado halagadores:

Niña, cuando tú te pones
en la puerta con tu madre,
tu madre parece el sol
y tú la Virgen del Carmen.

Aunque, en ocasiones, las anomalías de las relaciones de novios no están producidas por la intervención de las madres sino por los defectos de la persona amada. Así nos lo cuenta en esta copla Juan Manuel Villén en su "Novísimo cancionero" (1887):

No es mi madre quien me priva
que yo te siga queriendo,
es que estoy cansada ya
de un hombre tan falso y necio.

De todas formas, y tal como nos recomienda el cancionero, en esta ocasión del Alosno, lo mejor es no hablar mal de ninguna mujer:

No hables mal de una mujer
por muy mala que te salga,
que pudiera suceder
que tuviera la misma falta
aquella que te dio el ser.

Lo peor de estos roces en las relaciones de madre, hija y novio, es cuando la mano se alza por la pérdida de nervios. José María Pérez Orozco y Alberto Fernández Bañuls, recogen esta letra en "La poesía lírica en andaluz" (1983):

Peleaste con mi madre,
eso fue un pecao mortal,
le levantaste la mano,
tú pa mí ya estás de más.

Y también es malo perder todos los cariños familiares por culpa de una mujer. El autor de la copla es Daniel Pineda Novo, publicada en su libro "Cantes flamencos" (1991):

Por quererte, mujer mala,
dejé lo que más quería:
dejé ar padre que me hizo,
también a la madre mía
y hasta la tierra que piso.

Mujeres malas a las que se les echa la culpa de todo. Lo refleja esta soleá del cancionero popular:

Por ti yo me acuesto tarde,
por ti son toas las ducas
que tengo yo con mi mare.

Y esta seguiriya tradicional:

Qué desgracia es la mía
con quién vine a dar,
con una hija de tan mala madre
harta de rodar.

Por eso, casi siempre hay que atender a los consejos de las madres:

Qué grande era mi dolor,
mi madre a mí me decía
que ibas a ser mi perdición.

Aunque algunas veces, arreglados los problemas, el mismo hombre viene a enturbiarlo todo, como nos cuenta este fandango recogido por Camilo Gómez Cruz:

Quise mucho a una mujer
que mi madre no quería,
qué cosas tiene el querer,
mi madre la quiso un día
y entonces yo la olvidé.

Algunas veces, los amores hacen olvidar las promesas más profunda. Así nos lo dice este fandango grabado por Antonio Mairena:

Reza por mí tos los días,
dijo mi mare al morir,
un día se me olvió
y fue cuando te conocí,
pero Dios me perdonó.

Y es que siempre se ha dicho aquello de que "Dos tetas pueden más que dos carretas". Antonio Machado Álvarez "Demófilo", anota esta soleá sobre el tema:

¿Sabes a lo que me atermino?
A ejá a mi pare y mi mare
y a guiyármelas contigo.

También se pueden atender a los dos amores a la vez: al de la madre y al de la novia. En "Alosno, palabra cantada" (1992) anota este fandango Manuel Garrido Palacios:

Si me toca ir en barco,
me pararé en cada puerto
para comprarle dos rosas
a dos mujeres que tengo,
que son mi madre y mi novia.

Y sentenciosa esta amenaza del amado a la amada, soleá escrita por José el de la Tomasa y publicada en su libro "Alma de barco":

Te tengo que ver llorá
como lloran los chiquillos
cuando su mare no está.

Y una pausa hoy para preparar la página de mañana, con la que nos reencontraremos en esta torre cobalto.

LOS POEMAS DEL NIÑO FERNANDO DEHTER TRIGO


LAS  FLORES

 Las flores de la primavera
Nacen de  ti
Cuando la  flor  nace
Tu la sientes en tu  corazón.


     FERNANDO DEHTER TRIGO
    6 Años  de  Edad
     Poeta  argentino-andaluz
     residente  en Sevilla, España.
     21/4/2011.


Fernando Dehter Trigo, este chico de 6 años de edad, que toca varios instrumentos musicales, es forofo del Real Betis Balompié y del Boca Jr., es sobrino nieto de nuestro querido amigo y gran poeta diario y de cabecera en este blog, Juan Cervera Sanchís. Es hijo de su sobrina Asunción y de Mario Dehter. Su alta sensibilidad se pone de manifiesto en este breve poema. ¡Ojalá y todos los chavales de esta edad, tengan los sentidos educados para expresiones y cosas tan hermosas! ¡Felicidades, Fernando!

PUERTA DEL PRÍNCIPE: TOROS EN SEVILLA (10)


TOROS EN SEVILLA

EL PASEÍLLO

Quema su traca de gritos,
de grada en grada, la gente.
El viento va repartiendo
su brisa en frescos sorbetes,
pregonando en las naranjas
secretos del sol poniendo.
Ya están aquí los toreros,
la flor de los redondeles,
la terna de los espadas,
las tres cuadrillas más célebres.
Y ajedrezados los rostros
en sombra y en sol, los jinetes
rinden su Breda taurina
saludando, sonrientes.


EL TORO

El clarín, sobre la plaza,
abre un quitasol de gritos:
-¡El toro!
(La zarzamora.
Los adelfares del río.
La dehesa. El pasturaje...)
Media luna en el retinto
testuz, empuja su rabia
detrás de los capotillos.


SUERTE DE VARAS

Caballo que en treinta pasos
morirás sobre la arena...
Volando se irá tu alma,
no te servirán las piernas.
¡Vuela, caballito muerto!
¡Que el alma no tiene riendas,
ni los vientos tienen fustas,
ni los ángeles espuelas!


LOS QUITES

Como tres sotas de naipes
alternan los matadores,
fértiles, abriendo en pétalos,
botanizado, el capote.


TERCIO DE BANDERILLAS

Seis banderillas de lujo
junto a una moña de seda;
y un hilo de sangre, rojo,
de la pezuña a la arena.


EL BRINDIS

El brindis ya. La montera
subiendo de grada en grada,
de mano en mano volando,
y olvidándose las alas.


ÚLTIMO TERCIO

De rosa y oro, el espada
quiebra su cuerpo de junco.
Embiste el toro, mugiendo,
y esquiva el torero el bulto.
En los alamares de oro
hay pelo, hirsuto.
Torero casi libélula,
toro casi abejarruco.
La charanga aplaude en música
de metal agrio y agudo.
El toro sigue embistiendo,
buscando, buscando el bulto
que, en rosa y oro, el espada
quiebra, frágil, como un junco,
ya de rodillas, tranquilo,
cogiendo un pitón al bruto,
o acariciando el testuz
ensortijado e hirsuto.
Certero, clavó el estoque,
se mojó de sangre el puño,
y el lucero de la tarde,
que abre el carrusel nocturno,
con un santoral taurino
contempla extasiado el triunfo.


LOS MULILLEROS

¡Corriendo, los mulilleros
con cuántas banderas vienen,
las campanillas de plata,
de plata los cascabeles!

¡Arrastran, corriendo, al toro,
corriendo se van y vuelven,
sonando las campanillas,
sonando los cascabeles,
dándose vueltas al ruedo,
corriendo, corriendo, alegres,
y haciendo girar la plaza
igual que los carruseles!


Adriano del Valle
"Primavera portátil"
(1933)

EL POETA DE LA SEMANA: LEOPOLDO DE LUIS (5)



CON LOS MÍOS ESTOY

Con los míos estoy. He aquí mis cartas,
descubro claramente el juego:
miro la realidad y a este costado
se me inclina la voz por donde muero,


por donde el corazón ligeramente
me vence cada día con su peso
y una pequeña herida hacia la tierra
me va sangrando el verso.


Entre estas manos con que escribo cabe
acumulado todo lo que tengo,
todo lo que sostiene el breve mundo
querido que defiendo.


Cada mañana pongo a flote el barco
que se fue a pique en la tiniebla, el lienzo
de las velas coloco… (Cada día
el barco queda un poco más adentro.)


Soporto humanamente, como cada
uno, mi propio muerto,
y procuro que no me toque nadie
el hedor de este triste compañero.


No me resigno a que las cosas vayan
por la tierra peor que por el cielo.
Para cumplir con mi verdad escribo.
(Perdón, si soy molesto.)

Leopoldo de Luis
"Juego limpio"
Madrid-1961

POEMAS DEL ALMA: JUAN CERVERA SANCHÍS (139)


SÁFICOS

Homenaje a Esteban Manuel Villegas (1589-1669)

Sólo tu voz amiga me alimenta,
tu dulce voz tan dulce que me endulza
el alma con su dulce miel dulcísima,
           ¡oh, dulce amiga!
Sin tu voz no imagino mi existencia
en este mundo absurdo y sin sentido,
que gracias a tu voz, amiga mía,
          tiene sentido.
Tu voz amiga y dulce, siempre dulce,
amiga y dulce y siempre amartelada;
esa tu voz por la que yo suspiro,
          canto y aliento.
Dulce eres tú mi dulce amiga mía
y verdadera amiga de mi vida;
de esta mi vida que, sin tu voz, ¡ay!,
           no existiría.
Dulce es la vida, dulce, sí, muy dulce,
esta mi vida, oscura y tan amarga,
que tu voz embellece y dulcifica,
         eleva y salva.

           MÉXICO D. F. 11 Julio 2006

LIBROS CON SON FLAMENCO: PROCESO AL GITANISMO


Es uno de los libros imprescindibles en la biblioteca de todos los aficionados a la temática flamenca. Su escritor, Manuel Barrios, se adentra en él por un tema difícil y lleno de polémicas, pero sale airoso por su forma de plantear los temas y por la fiabilísima documentación aportada, que siempre ha sido eje de su producción literaria relativa al ensayo o estudio de una materia como la presente.

Recuerdo que estuve allá por 1980 en la presentación de este libro en el desaparecido Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Villasís, y confieso que quedé sacudido por tantas cosas que desconocía de la temática gitana, y de la que Barrios habló con pelos y señales.

Pacientemente, el autor va desmontando una a una toda una serie de mentiras creídas del gitanismo: la cuestión de la tan controvertida persecución, la costumbre de la boda gitana, el cante, etc. Libro valiente y necesario que levantó ampollas en su tiempo, y libro, por lo tanto, ciertamente recomendable.


Edita: Edisur
Ciudad: Sevilla-1980
Páginas: 101
ISBN: 84-300-3432-3
Depósito Legal: SE-300-1980
Adquisición: Librerías de viejo.

martes, 3 de mayo de 2011

LA PRESENCIA DE LA MADRE EN EL CANCIONERO FLAMENCO (9)


Para descansar un poco de lutos y tristezas en nuestro cancionero, buscamos algunas que nos canten otros temas un poco más livianos, que también los hay, y muchos, dentro de las composiciones de la lírica popular. Tal el caso de los celos, como nos muestra en esta copla suya José Cenizo, publicada en el libro "De la tierra al aire" (1992):

Anda ve y dile a tu mare
que por celitos yo mato
al que contigo se pare.

El consejo de la madre para ir a un país inexistente en busca de novio. La recoge Álvarez Curiel en su "Cancionero popular andaluz" (1991):

Al país de la alegría
quiere mi madre que vaya,
a ver si me sale un novio,
el más bonito de España.

Cada cosa a su tiempo y un tiempo siempre para cosa cosa, como anota Camilo Gómez en "Poesía al fandango" (1992):

Aguardiente pa el fandango,
vino pa la soleá,
pa ti la buena amistad,
y el cariño pa mi madre
que es lo que yo quiero más.

Amor siempre al padre y a la madre, pero donde se pone la amada...

A mi padre y a mi madre
los quiero como es debío,
pero en llegando a mi amante
pierdo los cinco sentíos.

Demasiada veneración pedía este hombre, tal como nos recuerda Antonio Mairena en esta copla por soleá:

A mi pare y a mi mare
los tienes que venerar
como el soldao venera
al capitán general.

La madre como figura cariñosa y considerada dadora en este fandango muy conocido:

A Pedro el de la Tomasa
le dijo Alberto una tarde:
vamos a pedirle dos gordas
a la pobre de tu madre
pa aguardiente en cá Cristóbal.

Hay madres muy celosas de sus hijas, pero novios muy tercos:

Aunque tu madre te meta
en el último rincón
no encontrarás en el mundo
quien te quiera como yo.

Se nos ofrece casi el mismo tema en esta variante del cancionero popular:

Aunque tu madre te meta
en el cascarón del huevo,
por gozar de tu hermosura
me meteré a recovero.

También las madres, en este caso convertidas en suegra, dan temblores de agonía:

Cómo quieres que vaya
de noche a verte
si le temo a tu madre
más que a la muerte.

La madre como metomentodo en las causas del amor, en letra recogida por Antonio Machado "Demófilo":

Bien sabes que te he querío,
pero me ha dicho mi mare
que vergüenza no he tenío.

La madre como vigilante perenne en las relaciones:

Cada vez que voy a Triana
me paseo por tu calle
y cuando llamo a tu puerta
siempre responde tu madre.

Y el hijo convenciendo a la madre de su amor profundo por la amada, tal como nos muestra este fandango de las tierras de Alosno:

Convéncete, madre mía,
no digas que no la quieres,
que es la que tengo elegía
entre todas las mujeres,
sin ella me moriría.

La diferencia de la bondad entre madre y mujer se pone de manifiesto en este fandango que recoge Álvarez Curiel en su "Cancionero popular andaluz" (1991):

De mi madre yo aprendí
a ser bueno y a rezar,
pero otra mujer me enseñó
a ser malo y a llorar,
siendo mujeres las dos.

La maldición del novio a su suegra es tan clara como se referencia en esta copla popular:

Del cielo caigan candelas,
le caiga encima a tu madre
por tener maligna lengua.

 Hasta las novias salen mal paradas cuando las madres se entrometen. Lo recoge la célebre soleá:

Dile a tu madre que calle
que te tengo tapaíta
cositas que nadie sabe.

Y es que, entre las hijas y las madres, de vez en cuando se da lo que nos relata esta antigua soleá que cantaba con azúcar en sus labios Antonio "El Arenero":

Entre la hija y la madre
están echando unas cuentas,
las mismas que no le salen.

Seguiremos mañana. Como en la copla por "sevillanas", en el mismo sitio, a la misma hora.

PUERTA DEL PRÍNCIPE: SEGUIDILLAS TORERAS A LA MAESTRANZA (9)


SEGUIDILLAS TORERAS A LA MAESTRANZA

Es su historia muy amplia
para narrarla.
Seguidillas me valgan
para rimarla.
¡Falta papel
para contarlo todo
tal como fue!

Plaza de la Maestranza,
ruedo de oro.
La primavera mira
con verdes ojos.
Y en su barrera,
capote de paseo
con Macarena.

"Lagartijo" y "Frascuelo"
lidian saltillos.
Mantones y mantillas,
piropos finos.
Pasan palomas
y el Giraldillo al fondo
lejano asoma.

"Guerrita" mano a mano
con "Espartero".
Toros de don Felipe
 Pablo Romero.
¡Arza que arza,
no hay currito que pueda
quedarse en casa!

Con Lesaca y el "Litri"
torea Reverte.
Esta tarde, Rufina,
no vengo a verte.
Comprende el caso:
Se trata de un recorte
capote al brazo.

Debajo del celeste
sin una nube,
"Bombita" y "Machaquito"
con los murubes.
En las pianolas
acaba de entrenarse
"La Reina Mora".

"Malvaloca" del brazo
con un marino...
¡Lo que dirán mañana
los capuchinos!
Suena el clarín:
¡Qué bonita es la feria
del mes de abril!

Joselito y Belmonte,
cartel de gala.
En sombra la Alameda
y en sol Triana.
¡Triunfo del temple
y en hombros del delirio
Juan pasa el puente!

Tras bordar a un berrendo
mil filigranas,
"El Gallo", de repente
da la espantada.
Diestro genial
que daba una de arena
y otra de cal.

Para aquellos que aprecian
la gracia fina
creó Manuel Jiménez
la chicuelina.
Fiel semejanza
a un bailar "sevillanas"
en la Maestranza.

Detento en tu carrera,
Guadalquivir,
que ahora cita de largo
Pepe Luis.
¡Qué natural!
¡Qué seise se ha perdido
la Catedral!

"Manolete" que es tallo
de nardo serio
tira de un villamarta
solo en los medios.
Córdoba en hombros
y hasta el reloj parado
de tanto asombro.

"Escobero" era el nombre
de aquel miura
con el que Diego Puerta
se hizo figura.
¡Vaya que vaya,
ni el "Espartero" tuvo
tantas agallas!

Matador solitario
se seis urquijos.
Sevilla no recuerda
más regocijo.
¡Tiro el sombrero,
que ocho orejas obtuvo
Curro Romero!

Y estos son los carteles
de antigua seda.
Lo que es mosto reciente
aún no es solera.
¡Vamos andando
a comprar unas yemas
de San Leandro!


José María Gaona Chau "Tío Caniyitas"
ABC coleccionable 1993
"El Siglo de Oro de la Poesía Taurina" (2009)

EL POETA DE LA SEMANA: LEOPOLDO DE LUIS (4)



PATRIA DE CADA DÍA 

Cada uno en el rumor de sus talleres 
a diario la patria se fabrica. 
El carpintero la hace de madera 
labrada y de virutas amarillas. 
El albañil de yeso humilde y blanco 
como la luz. El impresor de tinta 
que en el sendero del papel se ordena 
en menudas hormigas. 
De pan y de sudor oscuro el grave 
campesino. De fría 
plata humeante y relente 
el pescador. El leñador de astillas 
con forestal aroma cercenada. 
De hondas vetas sombrías 
el minero. De indómitas verdades 
y hermosura, el artista. 
Cada uno hace la patria 
con lo que tiene a mano: la sumisa 
herramienta, los vivos materiales 
de su quehacer, un vaho de fatiga, 
una ilusión de amor, y en fin, la rosa 
de la esperanza, aun en la sonrisa. 


Leopoldo de Luis
"Teatro real"
Madrid-1957

POEMAS DEL ALMA: JUAN CERVERA SANCHÍS (138)


DESPERTABA

Despertaba, lentamente,
la palabra  sol, dormida
en una  hamaca de agua
tejida de suaves brisas.

Amanecía en la  selva
y en el mar  amanecía.
El ruiseñor de la noche
quería ser aurora niña.

Una nubecilla  blanca,
con ojos color de endrina,
daba voz al cielo azul
y color a mis retinas.

Resucitaban de súbito
mis muertos llenos de vida
y las ancianas acacias
de  nuevo reverdecían.

La palabra sol jugaba
con el aire de una sílaba
y en la llama de tu lengua
se endulzaba mi saliva.

    
   MÉXICO  D. F. 2011

LIBROS CON SON FLAMENCO: PRIMEROS ESCRITOS FLAMENCO


Con el número 2 de "Cuadernos andaluces de cultura popular", dentro de la colección "Memoria del Sur", Ediciones Demófilo nos trajo la recopilación de los artículos sobre el flamenco que Antonio Machado Álvarez había escrito en diversas revistas de la época entre los años 1869 a 1871, concretamente en la sevillana "Revista de Literatura, Filosofía y Ciencias".

Tras una interesante introducción, el libro tiene los siguientes apartados: "Carceleras", "Modismos populares", "Fonética andaluza", "Coplas refranescas", "Coplas sentenciosas", "Antinomia entre un refrán y una copla", "Coplas amorosas" y "Cantes flamencos".

Libro muy recomendable para los amantes a la lírica popular andaluza.


Edita: Ediciones Demófilo
Ciudad: Córdoba-1981
Páginas: 79
ISBN: 84-85157-25-7
Depósito Legal: CO-88-1981

lunes, 2 de mayo de 2011

UN MES DE FIESTA Y ALEGRÍA EN CÓRDOBA


Ayer, con la batalla de las flores, Córdoba abría su mes lúdico por excelencia: el de las cabalgatas y romerías, sus cruces y sus patios, su cata de vinos, sus recitales poéticos, su temporada taurina y su feria de la Virgen de la Salud. Sus fiestas no son mutitudinarias, son para vivirlas con intensidad sin el agobio de tener que llegar por fuerza al clásico "millón de visitantes". Córdoba es más sobria que Sevilla, en todo. Ni mejor ni peor. Mantiene tradiciones como la de ayer que parecen pueblerinas, pero que no lo son. La luz y el color se aúnan con la familiaridad de los cientos de peñistas para vivir una fiesta sencilla en la que todos participan. La hoy ministra, Rosa Aguilar, no se perdió la cita recordando sus muchos años como alcaldesa, y participó de las desbordante alegría como una mujer más, como una mujer de las tantas que cantan sevillanas mientras arrojan claveles a su paso a los que disfrutamos de esta cabalgata singular.

Llegará ahora la hermosura de los patios, esos patios de barrios como el de San Basilio rebosantes de flores y cuidados todo el año por sus pocos moradores. Cosas sencillas, tradiciones humildes que no intentan competir con las celebraciones de otras ciudades. Córdoba es ciudad interior, metida para adentro en el alma de sus hombres y en sus estrechas callejas. Séneca nació aquí y vivió en ella tan sólo un suspiro, pero su espíritu parece que se quedó arraigado para siempre en el corazón de los cordobeses.

Invito a los amigos a girar una visita estos días a la ciudad califal. Sólo así podrán contemplar las bellezas secretas que atesora, el ánimo de sus fiestas, la incomparable hermosura de sus mujeres y la serena contemplación de sus monumentos.

Córdoba, queridos amigos, bien merece una visita en el llamado "Mayo cordobés".


LA PRESENCIA DE LA MADRE EN EL CANCIONERO FLAMENCO (8)


Siguen la lástima y la pena en las coplas flamencas ante la muerte de la madre. Coplas desgarradoras, amarradas en el ayeo de una seguiriya o en la concisión profunda de una soleá, en la veta colérica del martinete o en la historia cantada de un fandango. La madre, siempre la madre como eje de la vida del hombre, como dueña de sus esperanzas y de sus afanes, como soporte de la familia, como ejemplo de la entrega y el sacrificio, como dadora de la única posible felicidad. Si todas las cosas de la vida están recogida en la lírica popular por la sabiduría del pueblo, la palabra madre rompe todos los esquemas y se incardinan en las coplas más profundas con los ejemplos más memorables. Nos lo decía el poeta José Cenizo en el libro "De la tierra al aire" (1992):

Se muere en el hospital
en una camita estrecha,
si Dios se lleva a mi mare
se caen toas las estrellas.

No es una hipérbole, es el sentimiento de un hijo que sabe que todo el mundo se le hunde con la muerte materna. Lo expresaba también Antonio Mairena en esta seguiriya:

Se me murió mi mare,
se me acabó el gusto,
yo voy a vestir mi corazón
de negrito luto.

La imposibilidad de encontrar otro amor como el perdido en la sentencia de esta soleá:

Se murió la madre mía,
adónde encontraré yo
madre como la perdía.

La antigua y desgarradora que todos hemos tenido ocasión de escuchar en la voz de algún cantaor:

Ayer se murió mi mare
y una camisa que tengo
no encuentro quien me la lave.

Hasta en estos quehaceres domésticos se repite la copla casi con idéntico mensaje, esta vez en métrica de seguiriya que pone José Carlos de Luna en su libro "De cante grande y cante chico" (1942):

Se me murió mi vieja,
qué solo me quedo,
ya no tengo quien planche mi ropa
ni me dé consejos.

El presentimiento atávico en esta copla del cancionero que recoge el libro "La carpeta de Pencho Cros" (1989):

Sentí una cosa mu rara,
como un tirón de la sangre
y era que en aquel momento
se me moría mi madre.

La petición de respeto hacia lo más terrible que a un hijo le puede pasar en esta copla del cancionero tradicional:

Señoras y señores,
silencio, por Dios,
que se me ha muerto la madre de mi alma
de mi corazón.

La sensación más terrible de orfandad en la copla que registra Álvarez Curiel en su "Cancionero popular andaluz" (1991):

Sola me dejó en el mundo
la mujer que más quería,
no la olvidaré un segundo
a la pobre madre mía.

La locura por dar el último beso a la madre querida en el fandango del "Bizco Amate":

Sin ver corro por las calles
y con la gente tropiezo,
sin ver corro por las calles,
se está muriendo mi mare
y yo quiero darle un beso
porque del alma a mí me sale.

De nuevo, José Cenizo se asoma a la ventana enlutada de la seguiriya:

Suspiros de muerte,
suspiritos negros
de la boca, boquita de mi mare
que cómo salieron.

Enternecedor por su dramatismo el fandango que recoge Manuel Garrido Palacios en su libro "Alosno, palabra cantada" (1992):

Una madre se moría,
sus hijos la rodeaban,
y el más chico le decía:
Madre, mírame a la cara,
no te mueras todavía.

O este otro, recogido también en el mismo volumen, e igualmente preñado de dramatismo:

Un loco en su celda un día
de su madre se acordaba,
lloraba y no la veía,
y de pena que le daba
loco otra vez se volvía.

Rematándose la trilogía con uno más del cancionero popular:

Yo reniego de aquel día
que la pena me ahogaba,
porque la muerte llevaba
a la pobre madre mía
y hasta el cielo se nublaba.

Por hoy, queridos blogueros, ya está bien. Mañana continuaremos con esta presencia de la madre en nuestro rico cancionero.

PUERTA DEL PRÍNCIPE: A PEPE LUIS VÁZQUEZ EN BRONCE FRENTE A LA MAESTRANZA (8)


A PEPE LUIZ VÁZQUEZ EN BRONCE
FRENTE A LA MAESTRANZA

Se hicieron bronce el temple y la tersura
-prodigio de pasión y torería-
citando al toro de tu Andalucía,
inmóvil para siempre la figura.

Esa muleta un día magia pura,
plegada ahora, sigue todavía
giraldeando su sevillanía
en la eviternidad de la escultura.

Estatua cincelada en la grandeza,
sueño de ti, del aire estremecido,
testigo de la gloria y la añoranza.

Lleno de soledad y de nobleza,
tu corazón no cesa en su latido,
memoria viva frente a la Maestranza.


Luis María Murciano
"Trío de ases, trío de arte"
2006

EL POETA DE LA SEMANA: LEOPOLDO DE LUIS (3)


LOS NOMBRES DE LAS COSAS

Si decimos madera, se oye el viento
poniendo entre los árboles su música,
como cuando al nombrar el pan nos llega        
un vaho caliente de la mies madura
y al decir vino es un otoño claro
lo que nos toca con su mansa lluvia.

       

En el ala del nombre cada cosa
trae el olor de una sustancia pura,
la lejana verdad de su materia,
los cálidos cimientos que la fundan.

       

Si decimos madera suena el golpe
del leñador entre las altas plumas
vegetales, la sombra campesina
si pan decimos fugitiva cruza        


y la mano artesana que levanta
la nívea luz de la amasada espuma,
y el rumor jornalero en los lagares
si vino dice nuestra voz, se escucha.

        

En la arcilla del nombre cada cosa
como en pequeños ríos acumula
el humano sudor, el noble esfuerzo
para su claridad primera y última.

       

Hasta nosotros vienen nombres, cosas:
madera, vino, pan, metales, frutas...
Satélites diarios nos rodean,
sus solícitas sombras nos ayudan.

       

Tienes que pronunciar los nombres, hijo,
de las cosas sintiendo su profunda
realidad de materia y su invisible
condensación de vida. Tal la pulpa
 de una almendra, en la cáscara del nombre
 trozos de vida, vidas diminutas, 
duermen y se despiertan en tus labios,
 hijo, cuando tus labios las pronuncian.


Leopoldo de Luis
"Juego limpio"
Madrid-1961

POEMAS DEL ALMA: JUAN CERVERA SANCHÍS (137)



CANTAR DEL DESILUSIONADO

 De  tanto y tanto  esperar
mis ilusiones  heridas
se  morían unas tras otras
entre  adioses  a  la vida.

Entre  dolientes adioses
mis ilusiones  morían.
Mis ilusiones  heridas
de tanto y tanto esperar
lo que  nunca llegaría.

      México D. F. 2011

LIBROS CON SON FLAMENCO: PRIMER CIRCUITO ANDALUZ


Publicado por la Confederación Andaluza de Peñas Flamencas, este viene a ser un libro recuerdo del I Circuito Andaluz de los Cantes Autóctonos que se celebró en las ocho provincias de nuestra Comunidad durante los meses de enero a marzo de 1991, normalmente con un conferenciante, un cantaor y un guitarrista.

En él se recogen biografías de los participantes, artículos de fondo e innumerables notas y artículos de prensa. Este circuito flamenco fue una idea que puse en pie el entonces Presidente de la Confederación, con el patrocinio y tutela de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

No es libro que nos aporte nada en materia flamenca, ya que se puede entender mejor como libro-programa de unas actividades realizadas.


Edita: Consejería de Cultura
Ciudad: Córdoba-1994
Páginas: 163
ISBN: No consta
Depósito Legal: CO. 1.330/1994

domingo, 1 de mayo de 2011

LA PRESENCIA DE LA MADRE EN EL CANCIONERO FLAMENCO (7)


Continua la copla por los derroteros de la tragedia ante la enfermedad o muerte de la madre, bien a través del cancionero popular o del de autor. El recuerdo eterno se expresa así, en métrica de soleá, en la copla escrita y cantada por José el de la Tomasa, publicada en su libro, ya citado, "Alma de barco" (1990): 

Madre. qué solito estoy,
sólo me quea tu recuerdo
por donde quiera que voy.

Muy similar en su intención a la del mismo autor y publicada en el mismo libro:

Madre, qué solo me veo,
me parece hasta mentira
reflejarme en el espejo.

Imborrable siempre el recuerdo de la madre en la lírica popular:

Madrecita mía,
en un lao de mi corazón
te tengo metía.

Y la eterna ausencia en la copla famosa que siempre hemos escuchado en las voces de muchos cantaores:

Mare mía de mi alma
dime dónde estás metía
que yo te llamaba a voces
y tú no me respondías.

Y el reflejo del cariño materno, adobado con la protección tras de su muerte, también la refleja el cancionero popular en esta seguiriya:

Me dijo mi madre
antes de morir:
ahí te quea tu hermana la grande
que mire por ti.

Con una leve variación cambiando la responsabilidad de esa misma protección:

Me dijo mi mare,
los brazos al cuello:
ahí te quedan esos chorelillos,
que mires por ellos.

Protección que llega hasta la desesperación si algunos de los que están a su cargo muere, tal como nos anuncia esta seguiriya de Manuel Balmaseda, publicada en 1881:

Mi hermanito malo,
yo mucho lo quiero,
si a morirse llega, madrecita mía,
yo también me muero.

¿Cabe mayor desgracia que en esta copla del cancionero popular, en la que la muerte se da la mano con el afán diario de los demás? ¿Se referirá la copla a Diego Beigveder Morilla "El Perote", cantaor nacido en Álora?

Mi madre enterrá de hoy,
mi mujer agonizando,
y en el café de Ciriña
está el Perote cantando.

Y acompañando el dolor intenso de la pérdida, la esperanza en un futuro más feliz, tal como registra Camilo Gómez Cruz en "La poesía al fandango" (1992) :

Mi madre se me murió,
lo había dispuesto el destino,
yo vivo pasando tormento,
no hay quien pase este camino,
ya volverán otros momentos.

Lo decíamos al principio de estas notas: el amor materno es bastante más superior que el del padre. La lírica popular del Alosno sigue ofreciéndonos ejemplos como este:

No hay pena más insufrible
que la muerte de una madre,
olvidarla es imposible,
nadie es huérfano de padre
mientras su madre le vive.

El poeta José Luis Rodríguez Ojeda tiene su propia versión de aquella seguiriya que recordábamos en coplas anteriores. Está publicada en su libro "Mis letras para el cante" (2008) :

Noche de Triana,
la más señalá;
murió mi mare, día de Santana,
en el hospitá.

Otra de las seguiriyas, ésta secular, atribuída al Loco Mateo, nos recoge la lírica popular hablando de la ausencia de la madre:

Oleaítas de la mar
qué fuertes venéis,
se han llevaíto a la madre de mi alma
y no me la traéis.

Y esta impresionante antigua soleá que nos habla de la generosidad del hijo por ver a su madre:

Por ver a mi madre diera
un deillo de la mano,
el que más falta me hiciera.

Y el mismo mensaje repetido del recuerdo eterno en esta seguiriya que recoge el cancionero popular:

Qué dolor de mi madre,
me la quitó Dios,
mientras yo viva, madre, en este mundo
tendré ese dolor.

De nuevo, la memoria imborrable también en el cancionero tradicional:

Qué ducas tan grandes,
ca vez que me acuerdo
de los ojitos de la bata mía
loquito me vuelvo.

Y el sueño hermoso y la desolación del despertar en la hermosa copla por soleá de Rodríguez Ojeda:

Qué dulce sueño el soñar
con que mi mare vivía,
y que amargo el despertá.

En esta otra ocasión, el desprendimiento del hijo para que la madre sanara:

Se lo pedí llorando
a la Virgen del Carmen,
que me quitara a mí la salud,
se la dé a mi madre.

Pues mañana seguiremos recordando estas coplas, del cancionero popular o de autor, que tienen a la figura de la madre como auténtica protagonista.

PUERTA DEL PRÍNCIPE: ALABANZA DE CURRO ROMERO (7)


ALABANZA DE CURRO ROMERO

Curro Romero y Sevilla,
nada menos, nada más.
¿No es el toreo compás?
Venéralo en su capilla.

Temple dormido en la mano
que el capotillo adelanta.
Toda de frente la planta.
Sevillano.

De frente, cara al testuz
el pecho. ¡Vamos, torillo!
Y el lance rezuma brillo
perdidamente andaluz.

Lo clásico, la nobleza
que mantiene su linaje.
La capa leve, de encaje.
Y el asta no la tropieza.

Y la muleta ferviente,
gran pétalo de escarlata,
cita y embarca y remata
sin una arruga en la frente.

Arte de mano de seda
sin desplantes ni tirones.
Suenan los mejores sones.
Es de plata la moneda.

¿Pinta la muleta? ¿Canta?
¿Graba, danza, reza, sueña?
En esa tela pequeña
el toreo se agiganta.

Sueña, pinta, canta, reza,
y manda, con el mandar
que nadie puede eclipsar:
el mandar de la belleza.

Curro Romero y Sevilla...
¿Para qué más alabanza?
Se abre de capote, y brilla,
sobre la arena amarilla,
el duende de la Maestranza.


Antonio Aparicio
"Gloria y memoria del arte de torear"
1981

EL POETA DE LA SEMANA: LEOPOLDO DE LUIS (2)


LA ROPA EN LA VENTANA

Como falsos ahorcados en el aire
sus cuerpos vacilantes y vacíos,
desnudos de nosotros, brazos, piernas,
cinturas, pechos, cuellos, suspendidos.
Pasa la luz de enero entre los blancos
fantasmas con su frío.
Deshabitadas formas desvividas,
huecos humanos ateridos.
esa silueta con que juega el viento,
ese perfil he sido.
Tus manos compañeras lo han salvado
con su dolor de qué tristes residuos. 
En el aire tal vez me reconozco, 
un poco soy bandera al viento herido. 
Jirón que se estremece mudamente, 
por un cristal me miro. 
Y no sé si es la ropa o es la vida 
la que pende de un hilo.

Leopoldo de Luis

POEMAS DEL ALMA: JUAN CERVERA SANCHÍS (136)


EL  CRISTAL

El  cristal  de los cristales
se  hizo  añicos.
Se  hizo añicos,
                       se hizo añicos
el cristal  de los cristales
y, entre  tanto cristalito,
en el  gris  anonimato
del rebaño,
siempre  obediente y sumiso,
el cristal de los cristales
se  deshizo.

        México D. F. 1  de Mayo 2011

LIBROS CON SON FLAMENCO: PRIMER CANCIONERO FLAMENCO


Por muchas circunstancias, este libro es excepcional y se erige en uno de los cancioneros que los aficionados al flamenco deben poseer en la seguridad de que lo leerán varias veces. La obra de este semianalfabeto nacido en Écija y criado en Sevilla, obrero de los ferrocarriles, llamado Manuel Balmaseda González, se editó el mismo año que la "Colección de cantes flamencos" anotados y recogidos por "Demófilo" (1881) y un año antes del célebre "Cantos populares españoles" recogidos por Francisco Rodríguez Marín. Hay que apostillar, además, que este es el primer cancionero de autor de toda la historia del Flamenco.

Dotado de una facilidad natural para escribir en coplas su triste vida, a través de esta obra podemos darnos cuenta rápidamente de las circunstancias sociales que rodearon su vida y la de los que como él vivieron en la más extrema de las pobrezas y hambrunas.

El libro recoge los siguientes apartados: "Polos y peteneras", "Jaleo y cantos de soledad", "Playeras o seguidillas gitanas", "Apéndice. Poesías flamencas" y "Significado de las voces caló-castellanas".


Edita: Zero
Ciudad: Madrid-1973
Páginas: 149
ISBN: 84-317-0202-8
Depósito Legal: M-32.593-73
Adquisición: Librerías de viejo.