miércoles, 4 de mayo de 2011

PUERTA DEL PRÍNCIPE: TOROS EN SEVILLA (10)


TOROS EN SEVILLA

EL PASEÍLLO

Quema su traca de gritos,
de grada en grada, la gente.
El viento va repartiendo
su brisa en frescos sorbetes,
pregonando en las naranjas
secretos del sol poniendo.
Ya están aquí los toreros,
la flor de los redondeles,
la terna de los espadas,
las tres cuadrillas más célebres.
Y ajedrezados los rostros
en sombra y en sol, los jinetes
rinden su Breda taurina
saludando, sonrientes.


EL TORO

El clarín, sobre la plaza,
abre un quitasol de gritos:
-¡El toro!
(La zarzamora.
Los adelfares del río.
La dehesa. El pasturaje...)
Media luna en el retinto
testuz, empuja su rabia
detrás de los capotillos.


SUERTE DE VARAS

Caballo que en treinta pasos
morirás sobre la arena...
Volando se irá tu alma,
no te servirán las piernas.
¡Vuela, caballito muerto!
¡Que el alma no tiene riendas,
ni los vientos tienen fustas,
ni los ángeles espuelas!


LOS QUITES

Como tres sotas de naipes
alternan los matadores,
fértiles, abriendo en pétalos,
botanizado, el capote.


TERCIO DE BANDERILLAS

Seis banderillas de lujo
junto a una moña de seda;
y un hilo de sangre, rojo,
de la pezuña a la arena.


EL BRINDIS

El brindis ya. La montera
subiendo de grada en grada,
de mano en mano volando,
y olvidándose las alas.


ÚLTIMO TERCIO

De rosa y oro, el espada
quiebra su cuerpo de junco.
Embiste el toro, mugiendo,
y esquiva el torero el bulto.
En los alamares de oro
hay pelo, hirsuto.
Torero casi libélula,
toro casi abejarruco.
La charanga aplaude en música
de metal agrio y agudo.
El toro sigue embistiendo,
buscando, buscando el bulto
que, en rosa y oro, el espada
quiebra, frágil, como un junco,
ya de rodillas, tranquilo,
cogiendo un pitón al bruto,
o acariciando el testuz
ensortijado e hirsuto.
Certero, clavó el estoque,
se mojó de sangre el puño,
y el lucero de la tarde,
que abre el carrusel nocturno,
con un santoral taurino
contempla extasiado el triunfo.


LOS MULILLEROS

¡Corriendo, los mulilleros
con cuántas banderas vienen,
las campanillas de plata,
de plata los cascabeles!

¡Arrastran, corriendo, al toro,
corriendo se van y vuelven,
sonando las campanillas,
sonando los cascabeles,
dándose vueltas al ruedo,
corriendo, corriendo, alegres,
y haciendo girar la plaza
igual que los carruseles!


Adriano del Valle
"Primavera portátil"
(1933)

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