martes, 3 de mayo de 2011

LA PRESENCIA DE LA MADRE EN EL CANCIONERO FLAMENCO (9)


Para descansar un poco de lutos y tristezas en nuestro cancionero, buscamos algunas que nos canten otros temas un poco más livianos, que también los hay, y muchos, dentro de las composiciones de la lírica popular. Tal el caso de los celos, como nos muestra en esta copla suya José Cenizo, publicada en el libro "De la tierra al aire" (1992):

Anda ve y dile a tu mare
que por celitos yo mato
al que contigo se pare.

El consejo de la madre para ir a un país inexistente en busca de novio. La recoge Álvarez Curiel en su "Cancionero popular andaluz" (1991):

Al país de la alegría
quiere mi madre que vaya,
a ver si me sale un novio,
el más bonito de España.

Cada cosa a su tiempo y un tiempo siempre para cosa cosa, como anota Camilo Gómez en "Poesía al fandango" (1992):

Aguardiente pa el fandango,
vino pa la soleá,
pa ti la buena amistad,
y el cariño pa mi madre
que es lo que yo quiero más.

Amor siempre al padre y a la madre, pero donde se pone la amada...

A mi padre y a mi madre
los quiero como es debío,
pero en llegando a mi amante
pierdo los cinco sentíos.

Demasiada veneración pedía este hombre, tal como nos recuerda Antonio Mairena en esta copla por soleá:

A mi pare y a mi mare
los tienes que venerar
como el soldao venera
al capitán general.

La madre como figura cariñosa y considerada dadora en este fandango muy conocido:

A Pedro el de la Tomasa
le dijo Alberto una tarde:
vamos a pedirle dos gordas
a la pobre de tu madre
pa aguardiente en cá Cristóbal.

Hay madres muy celosas de sus hijas, pero novios muy tercos:

Aunque tu madre te meta
en el último rincón
no encontrarás en el mundo
quien te quiera como yo.

Se nos ofrece casi el mismo tema en esta variante del cancionero popular:

Aunque tu madre te meta
en el cascarón del huevo,
por gozar de tu hermosura
me meteré a recovero.

También las madres, en este caso convertidas en suegra, dan temblores de agonía:

Cómo quieres que vaya
de noche a verte
si le temo a tu madre
más que a la muerte.

La madre como metomentodo en las causas del amor, en letra recogida por Antonio Machado "Demófilo":

Bien sabes que te he querío,
pero me ha dicho mi mare
que vergüenza no he tenío.

La madre como vigilante perenne en las relaciones:

Cada vez que voy a Triana
me paseo por tu calle
y cuando llamo a tu puerta
siempre responde tu madre.

Y el hijo convenciendo a la madre de su amor profundo por la amada, tal como nos muestra este fandango de las tierras de Alosno:

Convéncete, madre mía,
no digas que no la quieres,
que es la que tengo elegía
entre todas las mujeres,
sin ella me moriría.

La diferencia de la bondad entre madre y mujer se pone de manifiesto en este fandango que recoge Álvarez Curiel en su "Cancionero popular andaluz" (1991):

De mi madre yo aprendí
a ser bueno y a rezar,
pero otra mujer me enseñó
a ser malo y a llorar,
siendo mujeres las dos.

La maldición del novio a su suegra es tan clara como se referencia en esta copla popular:

Del cielo caigan candelas,
le caiga encima a tu madre
por tener maligna lengua.

 Hasta las novias salen mal paradas cuando las madres se entrometen. Lo recoge la célebre soleá:

Dile a tu madre que calle
que te tengo tapaíta
cositas que nadie sabe.

Y es que, entre las hijas y las madres, de vez en cuando se da lo que nos relata esta antigua soleá que cantaba con azúcar en sus labios Antonio "El Arenero":

Entre la hija y la madre
están echando unas cuentas,
las mismas que no le salen.

Seguiremos mañana. Como en la copla por "sevillanas", en el mismo sitio, a la misma hora.

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