miércoles, 7 de julio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1940-1970 (51)


Los tratadistas siempre han metido bajo la denominación de "Las Folklóricas" a cuatro artistas: a Carmen Sevilla, Marujita Díaz, Lolita Sevilla y Paquita Rico, aunque en mi opinión existieron muchas más con esta marca peyorativa. Ignoro el sistema de clasificación y qué se necesita para entrar en este grupo en el que se encuentra nuestra protagonista de hoy, pero me lo imagino, por lo que me da a entender que se han quedado cortos.

Carmen García Galisteo, conocida para el cine y la copla como "Carmen Sevilla", ha sido el caso de otra de las artistas que triunfó más en el cine que en el terreno de la canción. Nacida en el barrio de Heliópolis, su padre, Antonio García Padilla, fue un buen letrista que firmaba algunas veces con el seudónimo de "Kola", y su abuelo paterno fue un gran poeta, dramaturgo y periodista satírico, José García Rufino, que hizo célebre el nombre de batalla de "Don Cecilio de Triana". Carmen Sevilla tuvo la suerte, pues, a favor suyo, de haber nacido en el seno de una familia acomodada, al contrario de la mayoría de sus compañeras. Recomiendo, para quienes quieran saber toda su vida, leer el libro "Carmen Sevilla. Memorias", recogidas por Carlos Herrera. (Belacqva Ediciones. Barcelona, 2005. ISBN: 84-96326-42-X).

Triunfó a lo grande en el mundo del cine, pero para mí, por mucho que quieran incluirla en una de las grandes figuras de la canción, fue una cancionista muy regular, con poca voz y que jamás remataba las canciones. A sus grabaciones me remito, y ustedes mismos pueden comprobarlo. Fue una mujer preciosa y con un cuerpo escultural que le abrió muchas puertas, ambos dones acompañados de una gracia natural y una hermosa sonrisa.

En Madrid, adonde tuvo que trasladarse su familia, fue donde Carmen comienza a descubrir el mundo del espectáculo, inscribiéndola su abuela paterna en el Real Conservatorio de Música, donde recibió clases de la gran artista Laura de Santelmo, que en realidad fue quien le puso el apellido artístico al nombrarla siempre como Carmen la de Sevilla. Su descubridora, por pura casualidad, fue Estrellita Castro, quien convence al padre, que era uno de sus letristas, para llevársela a su compañía de variedades, en la que aparte de bailar -que era lo que ella sabía hacer- Estrellita la obliga a cantar.

Su filmografía es amplísima y el cine era un terreno donde se manejaba muy bien. Yo contabilizo en su haber 60 películas, aunque seguramente fueron algunas más. Desde "Jalisco canta en Sevilla" (1948), acompañada por Carlos Arruza y Jorge Negrete, hasta "El asalto al castillo de la Moncloa" (1978), han sido 30 años de plató en plató codeándose con artistas tan importantes como Luis Mariano, con el que hizo tres películas: "El sueño de Andalucía" (1951), "Violetas imperiales" (1952) y "La bella de Cádiz" (1953), con Conchita Piquer e Imperio Argentina, con Francisco Rabal, Fernando Fernán-Gómez, Alberto Closas, Fernandel, Fernando Rey, Jorge Mistral y Raf Vallone, Richard Kiley, Vittorio da Sicca, Domenico Modugno, Adolfo Marsillach, Patty Shepard y Charlton Heston, entre otros. En algunas de estas películas, no en todas, ella interpretaba alguna canción como las tituladas "Sevillanas Imperio", "Una plegaria", "Yo soy esa" -que fue creación de Junita Reina-, "Piel canela", "Verbena", "Carmen de España" -también de Juanita Reina-, "Ojitos traidores", la versión de "Las coplas de Luis Candelas", "Tarantella sevillana", "Caminito del Rocío", "Cariño trianero"....

En la película "Camino del Rocío" (1966), dirigida por Rafael Gil y con la compañía masculina de Sancho Gracia y Francisco Rabal, fue donde cantó "Cariño trianero" con letra de Guijarro y música de su marido Augusto Algueró:

Yo tuve un pretendiente/ de chiquitilla/ que al verme me decía:/ ¡ay, Carmelilla,/ ay, Carmelilla, qué maravilla, qué maravilla.../ Eres lo más bonito que hay en Sevilla.// Con la pluma de una gallina/ y la tinta de un calamar/ tú me escribes por la esquinas/ que estás sufriendo/ cada vez más./ Ay, mira, mira, mira/ lo mucho que te quiero,/ ay, mira, mira, mira/ cariño trianero.// Embustero, embustero,/ no hace falta que tanto me escribas/ porque tus mentiras yo no me las creo./ Yo tuve un pretendiente/ un mes seguío y a las cuatro semanas/ en el Rocío/ en el Rocío fue novio mío, fue novio mío.../ Por desgracia o por suerte ya es mi marío.// (Refrán)// En cuanto venía/ mi madre decía:/ "No quiero que hables ni salgas con él"/ y con picardía/ yo le respondía:/ "¿Pero es que no has visto lo guapo que es?"/ Pero, niña, si tiene joroba/ y el pobre no sabe lo que es paladar,/ aunque sea el palito una escoba/ yo no se lo cambio por su Majestad./ ¿Por su Majestad?/ ¡Por su Majestad!/ Ni hablar, ni hablar/ aunque sea más serio que la catedral.// (Refrán).

Hay que significar que la discografía de Carmen Sevilla es muy corta, cuando, sin embargo, ha sido la artista de la copla que ha batido el récord de intervenciones en películas, aparte de que de su repertorio de canciones apenas si han quedado alguna de notoria calidad y que haya quedado para siempre en la memoria colectiva. Para despedirnos de la escasa producción de la artista sevillana, vamos a recordar la canción titulada "Los gitanos", que incluyó en la misma película "Camino del Rocío" y pertenece a los mismos autores:

Por el caminito/ van los gitanitos/ dos churumbeles de raza calé,/ se han perdido de la romería/ y en el río se han puesto a beber./ Ella es morenita/ y él es morenito,/ ella una rosa y él un clavel,/ ella está llorando porque se ha perdido/ pero el gitanito la quiere distraer.// Yo te quiero, te quiero mucho,/ como la luna al sol,/ como la trucha al trucho./ Yo te quiero, te quiero mucho/ y a mi vera tendrás que caminar.../ Y cuando seas mayor como tu "mare"/ una bata de lunares te tengo que comprar;/ y cuando sea mayor como mi "pare"/ ay, contigo, contigo, tigo, tigo, me tengo que casar.// La gitanería/ llora de alegría/ y las guitarras han vuelto a sonar/ pero han separado a los gitanitos/ y en una carreta se escucha este cantar:// (Refrán).

Y mañana, si Dios quiere, más.


(En la fotografía, Carmen Sevilla)

LIBROS CON SON FLAMENCO: ANDALUCÍA A COMPÁS (1950-1990)
























"Andalucía a compás. Mi poesía flamenca 1950-1990" recoge toda la obra poética relativa al flamenco del gran poeta arcense Antonio Murciano. Con hermosas ilustraciones a lápiz del pintor Juan Valdés, el poeta nos muestra su amplia y cuidada producción dividiendo el libro en seis apartados bien diferenciados: "Sur de plata" con poemas dedicados a las ocho provincias andaluzas, "El cante", "El baile", "La guitarra", "La poesía", "La copla", cerrándolo un epílogo de su biógrafa María del Carmen García Tejera, profesora de la Universidad de Cádiz.

El autor quiso que el prólogo de la obra, por sonetos, lo hicieran ocho poetas andaluces, uno de cada provincia, entre los que tengo el honor de estar representando la parcela sevillana.

La edición cuya portada reflejamos a la izquierda fue la primera, editada por la Fundación Andaluza de Flamenco en 1991 y de la que añadimos la ficha correspondiente. Hubo una segunda edición, muy aumentada (portada en la derecha), que recoge los 15 últimos años de producción del poeta, en la que se respeta prólogo y epílogo de la primera y a la que se añaden muchos más poemas y un nuevo apartado titulado "Apéndice cancionero". Es un excelente libro para los amantes de la poesía flamenca y para los seguidores del más prolífico de nuestros poetas en el tema flamenco.


Edita: Fundación Andaluza de Flamenco (actual CAF)
Fecha: Jerez de la Frontera, 1991
Páginas: 307
ISBN: 84-404-8703-7
Depósito Legal: CA-64-1991
Adquisición: Centro Andaluz de Flamenco. Plaza de San Juan, 1. 11403-Jerez de la Frontera (Cádiz).
Teléfono: 956-814132

Edita: Fundación Cruzcampo (reedición aumentada)
Fecha: Sevilla, 2005
Páginas: 369
ISBN: 84-8093-141-8
Depósito Legal: SE-4.590/2005
Adquisición: Fundación Cruzcampo. Avda. de Andalucía, 1. 41007-SEVILLA
Teléfono: 954-979999
Correo electrónico:
fundacioncruzcampo@heineken.es

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: ONZA

ONZA

No lidié por juntar onza tras onza,
no tengo buen capote ni muleta
y ni soñando haría la jugarreta
de cambiar Dulcinea por Aldonza.

...Y en el aire suena esa jerigonza
cursi del erudito a la violeta
que se aventura y gana a la ruleta,
al parchís, a la oca y la peonza.

y ronda al toro sin gracia torera
y se salta la ley y la barrera
rebuscando la onza con alarde.

Yo en tendido de sol veo la corrida
y esquivo las cornadas de la vida
como puedo por tímido y cobarde.

martes, 6 de julio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1940-1970 (50)

A Elisa Santos Donaire

Gracia Cabrera Gómez, "Gracia Montes" en la vida artística, fue una cancionista de raza que lo mismo hacía una obra maestra de una copla que de un fandango o una soleá, con lo cual puede compararse, por supuesto que con sus diferencias canoras, a Gracia de Triana, atreviéndose incluso en los tiempos modernos a incorporar a su repertorio obras que no nos gustan a los amantes de la copla, pero que ella resolvía con cierta maestría.

Nacida en Lora del Río, una población a la que yo admiro por la gran cantidad de amigos que tengo en ella y porque siempre me han tratado con especial delicadeza los socios de su Peña Flamenca "El Laurel", Gracia se inició como casi todas las de su tiempo: acudiendo a la academia de Adelita Domingo en Sevilla, esa Adelita a la que tanto le deben la mayoría de las artistas de renombre, ya que no sólo se ocupaba de darle a sus alumnas clases de canto sino de enseñarlas a andar por el escenario, a pararse cuando la copla lo pedía, a saludar... ¡Genial Adelita!

Fue el representante artístico Brageli, que fue también descubridor de Juanita Reina y Paquita Rico entre otras, quien, tras su paso por Galas Juveniles con una excelente actuación en el Teatro Cervantes sevillano, la incluye en el espectáculo que Pepe Pinto estaba placeando por España con el título "La copla puso bandera" (1953), no sin antes haber tenido que convencer a su progenitor que se negaba a que la niña fuese artista. Una tía de Gracia, haciendo la vez de las célebres "madres" de artistas, fue la que se hizo cargo de la niña y prometió al padre cuidarla en todo momento.

Gracia pasó también en aquel tiempo por "Cabalgata fin de semana", siendo una niña mimada de Boby Deglané por su voz limpia y llena de flamenquería y por su enorme belleza. El año 1957 se atreve a montar su propio espectáculo, al que tituló "Rosa de Andalucía". De aquella época viene su primer éxito que pronto se haría popular por toda España, "Será una rosa, será clavel", de Francisco de Val y Miguel Díaz:

Tengo una cuna en mi casa/ que está esperando una flor,/ hilos de sangre la bordan/ de sangre del corazón./ De color azul celeste/ mandé hacer la cabecera/ con una paloma blanca/ y una corona de estrellas. ¡Ay!// ¿Será una rosa, será un clavel?/ el mes de mayo te lo diré./ ¿Será una rosa, será un clavel?/ Las golondrinas vendrán con él. ¿Será una rosa, será un clavel?/ El mes de mayo te lo diré.// Torero como su padre/ será si fuera un clavel./ Si es una rosa ¡qué guapa!,/ qué guapa tiene que ser./ Si es rosa la llamaremos/ Guadalupe la morena./ Si es un clavel le pondremos/ Juan Diego de la Rivera. ¡Ay!// (Refrán).

En este espectáculo incluyó también las canciones "Palito de ron", de Ochaíta, Valerio y Solano, que fue otro éxito, "Rosa de Andalucía", "Las cositas del cariño", "La romera" y los fandangos "Amor, por qué no viniste amor". Tanta gloria cosechó que a los pocos meses, en el mismo Teatro Cervantes, lleva al escenario el titulado "Coplas al viento", donde aparte de "Caridad la sanluqueña", entre otras canciones, forma el taco con un tema por zambra que ella hizo por rumbas de Quintero, Rafael de León, Clavero y el maestro Quiroga, "Maruja Limón", tema que había desechado antes Juanita Reina:

Era una rosa morena/ con los labios de coral,/ para quitarse las penas/ cantaba y cantaba/ por la madrugá.// ¿Qué te pasa a ti en los clisos,/ Maruja Limón,/ que se te han puesto pajizos/ Maruja Limón...?/ Al saber de tu ceguera/ comenta Graná/ -¡Amarilla y con ojeras,/ que pena me da!-/ Ya te he dicho muchas veces,/ Maruja Limón,/ que ese hombre me parece/ palomo ladrón.../ Como no pongas cerrojos/ en tu corazón/ van a ser fuentes tus ojos,/ Maruja Limón.// Tiene brillantes por ciento/ y esmeraldas un sinfín,/ pero por mor de aquel cuento/ los hombres le cantan/ por el Albaicín.// (Refrán).

Al hacerse una canción muy famosa, tampoco se quedó sin la parodia que de la misma hizo Emilio "El Moro", que le sacaba astillas a todas las canciones más populares:

Eres como una ballena/ con la boca toa doblá,/ que al que le pega un mordisco/ le arranca un menisco/ y tó lo demas.// ¿Qué te pasa a ti en los rizos, Maruja Melón,/ que parecen dos antenas de televisión?/ A través de tu ceguera me empiezo a explicar/ que tropieces con la estera que está en el portal./ Ya te he dicho muchas veces, Maruja Melón,/ que las piedras de la calle no son de algodón./ Como no has puesto cerrojos/ en la puerta del balcón.../ te has caído encima de un cojo,/ Maruja Melón, Maruja Melón/ Maruja Melón, Maruja Melón.// Tiene las chinches por ciento/ y de pulgas un sinfín,/ y por morder los insectos/ no va ni un turista por el Albaicín.// Ya se fueron tus enaguas, Maruja Melón,/ y tu blusa de lunares a la desinfección,/ ahora gástate el dinero en escama y zotal/ y colócate en el pelo una manta liá./ No me hiciste caso, Maruja Melón,/ y te has roto el espinazo contra un camión./ Por no haber puesto cerrojos/en la puerta de tu habitación.../ te ha puesto denuncia un cojo/ y estás en prisión, Maruja Melón,/ Maruja Melón, Maruja Melón,/ Maruja Melón, Maruja Melón.

Al contrario de las artistas de su generación, Gracia Montes no fue muy dada a hacer películas y solamente intervino en dos, por cierto que ambas excelentes, aunque ella no fuese la actriz protagonista: "Historias de la radio", donde interpretó "La romera", y "Muerte de un ciclista". Las dos se rodaron el año 1955.

Otra de sus canciones que viven en el recuerdo fue "Moscatel", de León, Clavero, Quintero y Quiroga, canción de las que siempre llevó en su repertorio y, por supuesto, su buque insignia, su canción "marca de la casa", de Rafael de León y el maestro Juan Solano, "Soy una feria":

En un duelo de amargos desconsuelos/ estamos empeñados en la vida,/ tus armas son las quejas y los celos/ la mía la franqueza y alegría./ Me estás constantemente avasallando,/ no cantes, no te rías, ponte seria,/ y siempre terminamos tarifando/ pues yo, quieras o no, soy una feria,/ soy una feria, soy una feria./ Si sabes de verdad que yo te quiero/ alégrame la vida compañero/ y déjate de penas y miserias,/ olvídate de negros sinsabores/ y viste tu bandera de colores,/ pues yo, quieras o no, soy una feria,/ soy una feria, soy una feria.

Fue una pena que cuando podía alcanzar lo máximo en su carrera y convertirse en la natural heredera de las artistas que la precedieron, un amor "celoso" hace que se retire de los escenarios y lo deje todo. El público fue olvidándose un poco de ella y, además, el amor no fue correspondido tal y como había deseado, con lo cual la vuelta, el año 1965, fue bastante difícil porque coincidió también con el inicio de la decadencia de la canción española. Se presentó en el Teatro San Fernando de Sevilla con el espectáculo "La rosa de las marismas", con libreto de Ochaíta y Valerio y música del maestro Solano. Aunque en él incluyó temas como "Palabritas en el viento", "Yo fui rosa", "La rosa de las marismas" y "Claveles en mayo", entre otras, se hizo muy popular "La lumbre de tu cigarro", de Ochaíta, Solano y Rodríguez:

Si me quieres dímelo, si no.../ si no, dame veneno, si.../ si no, dame veneno./ No seré la primera dama que.../ que se nuere por su dueño, que.../ que se muere por su dueño.// ¡Ay, cógeme, cógeme,/ cógeme en tus brazos,/ creí que era una estrellita/ la lumbre de tu cigarro./ Si piensas que por tu enojo/ tengo que echarme a llorar,/ calla, pobrecito tonto,/ que otro ocupa tu lugar...// ¡Ay de mí, que siendo niña, di.../ la palabra a un moreno di.../ la palabra a un moreno,/ y ahora que ya soy mocita, a.../ cumplirla no me atrevo, a.../ cumplirla no me atrevo...// Los ojos de Juan son lirios,/ los de Francisco Claveles,/ los de Antonio claveyinas/ y azucenas los Manueles...// (Refrán)// Aunque voy al cortijo, no voy por nada,/ voy a ver a mi amante que está de guarda.// ¡Ay, cógeme, cógeme,/ cógeme en tus brazos,/ creí que era una estrellita/ la lumbre de tu cigarro!

Gracia Montes, cuya retirada profesional, de la que siempre se arrepintió, fue una pena para ella y para el mundo de la copla, grabó una docena de discos y quizás la primera mujer que grabó al entonces compositor moderno Manuel Alejandro, que componía casi todas las canciones de Raphael. Independientemente de la canciones, Gracia no dejó nunca de lado el hermoso mundo de las "sevillanas" y grabó mucha composiciones de este tema: "Viene Triana", "Lo mejor de Sevilla", "Mis devociones" o "De Lora a Málaga", etc.

Tenía una voz genial, bien modulada, estilo natural en el escenario. Era Gracia Montes, al menos para mí, la reencarnación de los años de gloria de la copla.


(En la fotografía, Gracia Montes)

LIBROS CON SON FLAMENCO: ALOSNO, PALABRA CANTADA


El estudioso onubense Manuel Garrido Palacios nos ofrece, en este interesantísimo libro "Alosno, palabra cantada. El año poético en un pueblo andaluz.", un estudio a fondo de todas las canciones producidas en la localidad de Alosno sobre las tradiciones, usos, costumbres, religiosidad, ciclos campestres, juegos y folklore ordenados por los doce meses del año.

Con prólogo de Julio Caro Baroja, el autor ha realizado un ingente trabajo de documentación basándose en la tradición oral del pueblo alosnero, recopilando un sinfín de coplas y comentando cada apartado en que las incluye. Podíamos incluir el libro en un apartado folklórico y también etnográfico y antropológico, pero donde mejor encaja es en la poesía de la copla que él ha rescatado de las voces más viejas de la localidad, que a su vez les transmitieron sus mayores.

Goza también el libro de un interesante y sabroso apartado con una especie de diccionario de términos localistas: abanaó, angú, cangallo, chapoa, estripundio, lindío, gañafote, pateja, sañica, sangolotrino, trompicuezco o zambombo..., que nos enseña una cantidad de vocablos totalmente desconocidos por nosotros.

"Alosno, palabra cantada" es un libro necesario para todos aquellos que sentimos pasión por los cancioneros envueltos en los modismos de otras poblaciones.


Edita: Fondo de Cultura Económica (sucursal de España)
Año: 1992
Páginas: 360
ISBN: 84-375-0312-4
Depósito Legal: M-19200-1992
Adquisición: Servicio de Publicaciones Diputación Provincial de Huelva
Domicilio: Avenida Martín Alonso Pinzón, 9. 21003-HUELVA
Correo electrónico: informacion@diphuelva.org

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: NAUFRAGIO

NAUFRAGIO

Todos solos y al fin en compañía.
De babor a estribor la barca rota.
Cada cual ya señor de su derrota,
cada cual ya peón de su porfía.

Quien pudo más como quien no podía.
La esperanza, si flor que apenas brota,
quiere salvar el pétalo que flota
poniéndole color a la agonía.

Traicionados, sin voz, desarbolados
y abiertos al amor como un castigo
de inagotable sed hasta la muerte.

Perdida la esperanza, desarmados
e iguales el amigo y enemigo
a la deriva de la misma suerte.

lunes, 5 de julio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1940-1970 (49)


Hoy vamos a espiguear por las canciones de dos artistas trianeras, por las de Micaela Rodríguez Cuesta "Mikaela" y Maruja Dietta "Imperio de Triana". Ambas mujeres no alcanzaron la cumbre de otras compañeras, pero sí dejaron en el camino de la copla alguna que otra composición para el recuerdo.

Mikaela -la "k" de su nombre artístico se la puso Bobby Deglané en su célebre programa radiofónico "Cabalgata fin de semana"-, nació en la calle Castilla y desde pequeña asistió a las clases de las academias de Eloísa Albéniz y Adelita Domingo, para debutar tempranamente en la compañía de El Príncipe Gitano con el nombre de Rocío del Carmen. Tras su exitoso paso por el programa de radio, donde se llevo 32 semanas consecutivas, comienzan ha salirle los primeros contratos discográficos y logra con "La luna y el toro", de Sarmiento y Castellanos, su primer gran éxito:

La luna se está peinando/ en los espejos del río/ y un toro la está mirando/ entre la jara escondido./ Cuando llega la alegre mañana/ y la luna se escapa del río/ el torito se mete en el agua/ embistiendo al ver que se ha ido.// Ese toro enamorao de la luna/ que abandona por la noche la maná,/ es pintao de amapola y de aceituna/ y le puso "Campanero" el mayoral./ Los romeros de los montes le besan la frente,/ las estrellas de los cielos le bañan de plata/ y el torito que es bravío y de casta valiente/ abanicos de colores parecen sus patas.// La luna viene esta noche/ con una bata de cola,/ y el toro la está esperando/ entre la jara y la sombra./ En la cara del agua del río/ donde duerme la luna lunera/ el torito celoso perdío/ la vigila como un centinela.// (Refrán).

No gozaba Mikaela de una voz poderosa ni demasiado bien modulada y triunfó más en el cine que en el terreno de la canción, donde tampoco tuvo excelentes letristas ni compositores. Se inició en el cine con un pequeño papel en la película "La gran pecadora", protagonizada por la actriz de revistas Carmen de Lirio. Tuvo también otra colaboración en "Aquellos viejos tiempos del cuplé" que tenía como protagonista a Lilián de Celis. A partir de un viaje a México, en el que tuvo cierto éxito, de vuelta a España rodó la película "La llamada de la muerte" y "La rosa roja", formando pareja con el actor Luis Peña. En este año de 1960 protagonizó la más popular de sus películas "La reina del Tabarín", en la que interpretó las canciones "Háblame de amor", "Doña Mariquita" y "Canción de los ojos negros". El mismo año rodó la película "Vampiresas 1930" y el año 1963 "Las espadas del Zorro" y "Gringo". En 1966 fue protagonista de una película ciertamente mala, "París-Estambul sin regreso", y en 1967 rodó "Mademoiselle de Maupin", rodando la última el año 1968 con el título de "Soluna".

En el terreno de la canción le pasó lo que a otras: que apenas si estrenó canciones escritas para ella, dedicándose a versionar éxitos de otras artistas como "Te quiero", de Conchita Piquer, "Doce cascabeles", "Triniá" o "La Cruz de mayo", entre otras, así como las canciones populares que rescató Federico García Lorca, que estrenase "La Argentinita" y que versionara años despúes Nati Mistral. Para mí, personalmente, Mikaela, y bien que lo siento como trianero, fue una más del montón y la interpretación de su canciones no producían pellizco alguno por su voz anodina y su falta de confianza a la hora de rematar cualquier estrofa de las coplas.

Para dejar otra de sus canciones, pondremos la de Kaps y Augusto Algueró titulada "Tengo miedo torero":

Traje de luces y negra montera/ tarde de toros la plaza reverbera/ cuando se mezclan sol y mantillas/ salen al ruego las tiesas cuadrillas/ ágil y airosa la música suena/ cruje transida de ardor la rubia arena/ de pronto se abre el toril/ y yo siento un ansia febril/ y sólo tengo ojos para mi torero.// Tengo miedo torero/ tengo miedo cuando se abre tu capote,/ tengo miedo torero/ de que al borde de la tarde el temido grito flote/ pero cuando torero/ jugueteas con la muerte yo me olvido de mi miedo/ y en ti creo torero,/ te jaleo torero,/ olé torero.// Solo en la plaza tu arte campea/ nadie en el ruedo te gana la pelea/ borda tu capa de grana y oro/ mil maravillas delante del toro/ y en tu muleta de raso florecen/ rosas de sangre que a cada lance crecen/ y cuando al entrar a matar/ la gente se pone a gritar/ yo sólo tengo ojos para mi torero.// (Refrán).

Distinta fue completamente Maruja Dietta "Imperio de Triana", nacida en la calle Rodrigo de Triana de barrio tan singularmente artístico. Imperio tenía gracia y donaire y una voz poderosa y segura que, versionando a Conchita Piquer, nos recordaba muchísimo a la artista valenciana. Precisamente con las coplas de ella son con las que empieza en sus inicios, cantando a la perfección "La niña de Puerta Oscura". Al igual que Mikaela, Imperio actuó muchas veces en el célebre programa "Cabalgata fin de semana".

Cuando pegó el salto a la fama, Imperio de Triana montó su propio espectáculo "El lirio de los deseos" (1957), con libreto de Rafael de León y música del maestro Quiroga, autores que analizaban muy mucho las posibilidades o no de las artistas. Cuando le montan el espectáculo es que ellos confiaron en la cancionista trianera. De esa época son sus canciones "La romera", "Paloma mensajera", "Nardo con bata de cola" -ella siempre solía salir así al escenario- y una canción que se hizo muy famosa "Manolo mío":

Entre notas de guitarra/ de canción y castañuela,/ anda el nombre de un gran mozo/ que de boca en boca vuela./ Es valiente con los hombres,/ con las damas es gentil,/ y prendida de su capa/ lleva la gracia chulapa/ de los hijos de Madrid.// Manolo mío, Manolo de mis amores,/ tú eres mi vida, mi dicha y mis dolores./ Manolo mío si me falta tu querer/ con honda pena muy pronto me moriré,/ muy pronto me moriré./ Manolo mío, Manolo de mis amores,/ sin tu cariño no quiero ni oro ni flores,/ Manolo de mis amores,/ Manolo de mi querer.// No sé si de broma o vera,/ por amor o pasatiempo/ hoy mi casa rompe el hombre/ que robó mi pensamiento./ Un repique de campanas/ son sus pasos para mí,/ y la noche paso en vela/ como absurdo centinela/ cuando no puede venir.// (Refrán).

Otro de sus grandes éxitos, que muchos años más tarde popularizara en su versión Manolo Escobar, fue "Ni se compra ni se vende", con letra de Antonio Guijarro y música de Genaro Monreal:

Me ofrecen correr el mundo entero,/ honores y dinero/ y amores de verdad,/ y a cambio me piden un te quiero,/ y yo me muero, muero,/ por no poderlo dar./ Porque estuve viviendo agonías/ y no supe engañar ni fingir,/ y a la gente que amor me pedía,/ que amor me pedía, les dije yo así:// Ni se compra ni se vende/ el cariño verdadero,/ ni se compra ni se vende./ No hay en el mundo dinero,/ para comprar los quereres,/ que el cariño verdadero,/ que el cariño verdadero/ ni se compra ni se vende.// El día en que tú me conociste,/ alegre te pusiste/ y yo no sé por qué,/ si luego te fuiste de mi vida/ dejándome una herida/ que yo curar no sé./ Te ofrecieron riquezas y honores,/ te cegaste lo mismo que yo/ y hoy quieres comprar mis amores,/ tendré que cantarte la misma canción.// (Refrán).

Para terminar por hoy con un poco de divertimento, vamos a poner la versión humorística que de esta canción de Imperio de Triana hizo el célebre Emilio"El Moro", que no dejaba nunca de versionar de forma cachonda las canciones más famosas:

Yo vengo corriendo el mundo entero,/ sin fama ni dinero/ y con hambre retrasá. Yo cambio sartenes y pucheros/ por piedras de mechero/ y ropa que esté usá./ Pero el burro que traigo debajo/ no lo vendo por ningún parné,/ que aunque el tío no camela el trabajo,/ carbura lo mismo que un Mercedes Benz.// Ni se compra ni se vende/ mi burrico Baldomero,/ ni se compra ni se vende,/ porque al igual que al Platero/ tiene sus versos y sus duendes./ Que el borrico de mi suegro,/ que el borrico de mi suegro/ ni se compra ni se vende.// No tengo ya gusto ni alegría,/ que traigo un sentimiento que no se pué aguantar./ Mi burro murió de pulmonía/ y se quedó entre mis brazos queriéndome besar./Yo me quedo sin nadie en el mundo,/ yo no tengo niños ni mujer,/ sólo queda mi suegro Facundo,/ que es mucho más burro/ que el que yo enterré.// Ya no tengo quien me compre/ mi burrico Baldomero,/ ya no tengo quien me compre,/ porque está en un agujero/ mu cerquita de Ayamonte,/ y por lápida le he puesto,/ y por lápida le he puesto,/ un paquete de Bisontes.


(En la fotografía, Mikaela)

LIBROS CON SON FLAMENCO: ALMERÍA, LUCES Y SOMBRAS DEL TARANTO


El presente libro es el resultado del II Concurso Periodístico "El Taranto", convocado por la peña almeriense del mismo nombre el año 1986, y en el que participan Fernando Quiñones, José Blas Vega, Génesis García Gómez, José Capdevila Orozco, Juan Ruipérez Vera y Joaquín Herrera Carranza.. El premio lo ganaron, por unanimidad, Fernando Quiñones y José Blas Vega por el trabajo que da título al libro: "Almería: luces y sombras del taranto", aunque se incluyen los trabajos participantes.

Libro de investigación muy jugoso por la brevedad y concisión de cada artículo, en los que cada autor analiza el cante por Tarantos desde diversos prismas, literarios, musicales, históricos, etc. En tan pequeño volumen se nos ofrece todo cuanto hay que saber sobre este "palo" singular del flamenco que se irradió rápidamente por todos los rincones de Andalucía y por las bajas tierras de Levante.


Edita: Peña "El Taranto" de Almería
Fecha: Almería, 1986
Páginas: 55
ISBN: 84-398-6000-5
Depósito Legal: AL-32-1986
Adquisición: Peña "El Taranto". Tenor Iribarne, 20. 04001-ALMERÍA
Teléfono: 950-235057
Correo electrónico:
info@eltaranto.net

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: NAVES EN LA ORILLA

NAVES EN LA ORILLA


Un día porque sí quemé las naves
en la orilla del tiempo caprichoso.
La brisa se hizo viento impetuoso
que puso freno al vuelo de las aves,

trajo ceniza en sus aullidos graves
y hasta mis labios secos un sollozo.
En la orilla del tiempo al mar brioso
llorando a mares yo tiré las llaves.

Al momento no fui dueño de nada
ni en vela, ni despierto, ni dormido,
ni todopoderoso, ni maltrecho.

...Y en la orilla del tiempo -encrucijada-
me quedé sin aliento, sin latido,
sin corazón, sin barcos y sin techo.

domingo, 4 de julio de 2010

DESDE MI TORRE COBALTO: CAMINO DE ALEMANIA


Ya, por fin, gracias al empuje de todos, España, en un partido agónico ante Paraguay, ha abierto el camino hacia la semifinal de la Copa del Mundo, triunfando esa "cocaina" a la que llaman fútbol, esa droga dura que pone a casi todos los españoles pintados de payasos, disfrazados de carnaval, con los nervios a las puertas de un electrocardiograma, con una imbecibilidad en los rostros totalmente increíble, portando la bandera del país, símbolo facha cuando la llevas cualquier día del año y emblema general en los días en que la selección se la juega.

No soy sociólogo, evidentemente, pero miro atentamente la sociedad que me rodea, la analizo, observo sus comentarios y sus comportamientos, y me río o me cabreo por dentro. En estos días de pasión pelotera, España por fin es España y todos se agrupan bajo su nombre, aunque a muchos no les guste el fútbol. La rojigualda no debería ser la bandera de esta antigua patria, sino su enseña futbolera. Veo a ancianos con sus gorras, a niños de quince años llamando cabrón al árbitro, a vecinos militares, médicos o abogados diciéndole a Hiniesta a quién le tiene que pasar el balón mientras están enfudados en camisetas de licra vendidas en los quioscos callejeros. Se exaltan, gritan, chillan, se abrazan, increpan, se convierten en entrenadores o en defensas, centro campistas o delanteros según la jugada, te invitan a la cerveza que jamás te invitaron, te besan y te hablan como si a todos nos gustase el fútbol.

Nunca mejor que en estas ocasiones me viene a la memoria aquel antiguo programa que a finales de los 50 hacía Rafael Santisteban en Radio Sevilla y que se titulaba "Conozca usted a sus vecinos". Para esto vale, principalmente, un partido del mundial con España de protagononista: para conocer a tus vecinos y para escuchar una y mil veces, aparte de los claxon y el sonido de los cohetes, el coreable desafinado de "Yo soy español, español, español..."

No pasa nada con el paro, ni con la congelación de las pensiones, ni con el vacío de poder que tenemos, ni con la nueva reforma laboral, ni con la subida del IVA, ni con los embargos de pisos, ni con lo que nos espera... ¡Viva la droga del fútbol! ¡Qué de problemas le quita a un gobierno que no gobierna! Si a los exaltados hubiese que contarlos por metro cuadrado, solamente tendríamos que asistir a un bar a ver un partido de la Selección. Se cuentan, se miden aproximadamente los metros del local, y te dan el baremo justo: de 40 millones de españoles, 42 son fieras cuando juega la Selección. Como decía el refrán de Santiago, que de 365 días del año 367 llueven en Compostela. Pues igual.

¡Viva España, tíos, viva España..., y que todos los meses haya un mundial en donde sea! Es la única forma de tener a los españoles unidos y, por supuesto, distraídos en otros menesteres menos agradables, como son los de pedir los derechos más básicos que se contemplan en la Constitución..., y no se cumplen.

¿Qué os voy a decir si no entiendo de fútbol?. Yo, para delantera, aunque francesa, me quedaba con la chavala de la foto. Donde se ponga ella, para quitarme las irritaciones, que se quite Villa, Hiniesta y Xavi, ah, y ese niño Torres, con más años que el loro de Tena, que no le mete un gol ni a los arcos isabelinos del Puente de Triana.

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1940-1970 (48)


Estamos ante el caso de una mujer de gran belleza, pero sin gran voz, que triunfó bastante más como actriz cinematográfica que en el terreno de la canción o de la copla. Francisca Rico Martínez, trianera de la calle Pelay Correa, tocó todos los palos del mundo artístico: las varietés, el teatro, el cine y la canción, en la que tiene una abundante discografía pero sin el pellizco necesario para considerarla una maestra en este género. Sus inicios, como el de casi todas, fue pasando muchas necesidades hasta que le llegara la hora del triunfo.

Dentro de su filmografía se encuentran más de 3o títulos desde 1948 con "Brindis a Manolete" hasta 1983 con "El Cid cabreador", aunque la más famosa fue, sin duda, la que protagonizó junto a Vicente Parra el año 1958 "¿Dónde vas Alfonso XII?". La mayoría de su repertorio de canciones pertenece, precisamente, a las películas que rodó, siendo la más famosa de ellas el "Romance de la Reina Mercedes", que ya incluimos en este blog cuando nos referíamos a Conchita Piquer, quien la grabó en 1948. Pero a Paquita Rico muy pocas veces se le recordará como una cupletista o cancionista de raza. La memoria colectiva muy poco recuerda de "Carmen la cigarrera", ""La niña de los romances", "Mala yerba", "La novia de España", "Dos valientes" o "Tarde sevillana". Para poner algún ejemplo de su obra, he elegido la titulada "Dos toreros", de Quintero, León y Quiroga:

El nombre de dos toreros/ a España le prestan brillo;/ en Ronda, Pedro Romero;/ en Sevilla, Pepe-Hillo. Y Rosario, Carmela, Esperanza y Consolación,/ se dan aire en la Maestranza/ con el pericón.// Ay, toro, torito, toro,/ embiste que aquí te espero/ y el pueblo gritando a coro:/ olé ya, Pedro Romero./ Viva Ronda/ dice en la plaza una voz/ y con mantilla de blondas/ una duquesa, que es una flor,/ repite que viva Ronda/ y la mare que te parió.// Los dos están en el ruedo/ poniendo de pie a la gente,/ su lema es "quién dijo miedo",/ porque los dos son valientes./ Y Carmela, Gabriela,/ Rosario, Lolilla y Coral,/ a la plaza desde Puerta Osario/ se van disparás.// Ay, toro, torito, toro,/ huye, huye que te pillo,/ y el pueblo gritando a coro/ olé ya, por Pepe Hillo./ Que te mata,/ mira que te va a coger,/ torero de verde y plata/ se desbarata frente al burel,/ torero de flor y nata/ que ya en la vida se habrá de ver.

Nos pasa igual con el caso de María de los Ángeles Moreno Gómez "Lolita Sevilla", sevillana del barrio de San Lorenzo, a la que es muy difícil de clasificar en su trayectoria artística. Aunque en menor medida que Paquita Rico, también Lolita se acercó a la gran pantalla en siete películas sin demasiado importancia si salvamos la que la catapulta a cierta fama: "Bienvenido Mister Marshall" (1952), más por el guión y dirección de Luis Berlanga que por su escasa participación, en la que sí se hace famosa en su voz la canción-marcha "Americanos":

Los yanquis han venido/ olé salero, con mil regalos,/ y a las niñas bonitas/ van a obsequiarla con aeroplanos,/ con aeroplanos de chorro libre/ que corta el aire,/ y también rascacielos, bien conservaos/ en frigidaire.// Americanos,/ vienen a España/ gordos y sanos,/ viva el tronío/ de ese gran pueblo/ con poderío,/ olé Virginia/ y Michigán,/ y viva Texas, que no está mal./ Os recibimos, americanos con alegría,/ olé mi madre,/ olé mi suegra/ y olé mi tía.// El Plan Marshall nos llega/ del extranjero pa nuestro avío,/ y con tantos parneses;/ va a echar buen pelo/ Villar del Río./ Traerán divisas pa quien toree/ mejor corría,/ y medias y camisas/ pa las mocitas más presumías.// (Refrán).

Otras películas de ella, pero con más participación que en esta obra maestra del cine español, fueron "Aventuras del Barbero de Sevilla" (1954), "La chica del barrio" (1955), "Malagueña" y "Tremolina" (1956), "El fotogénico (1957) y "Habanera" (1958), entre otras. Dentro de sus espectáculos, entre los que deben destacarse "Balcón de España" (1958), "Tremolina", que dió nombre a la película, "Garbo y solera de España", "Evocación española", "Alegría en primavera" y "Cántame un pasodoble español", debemos significar este título, cuya canción, de Tony Leblanc y A. y E. Paso, se convertiría en el baluarte de su repertorio, largo, como digo siempre, en la discografía, pero corto en la memoria. Sin embargo, este pasodoble se hizo muy popular:

Si comparas un manojo de claveles/ con las flores de otras tierras, tú veras/ que el olor de los claveles españoles/ no lo pueden otras flores igualar./ Si comparas un alegre pasodoble/ con los mambos, buguis-buguis y el danzón/ verás que entre todos ellos/ lo que vale es lo español.// Cántame un pasodoble español/ que al oírlo se borran mis penas./ Cántame un pasodoble español/ pa que hierva la sangre en mis venas./ Si tú vieras vida mía/ tu cante cómo me suena/ ¡cántame un pasodoble español!// Si comparas con las rosas de mi boca/ los corales que se esconden en el mar/ ya verás como las rosas de mis labios/ son más rojas y más suaves que el coral./ Si comparas a mi pelo con la noche/ y a mis ojos con la luz del mismo sol/ verás que en el mundo entero/ lo mejor es lo español.// (Refrán).

Aunque Lolita Sevilla manejó todos los géneros en el terreno musical, grabando incluso canciones en valenciano, gallego y vasco, siempre se la ha conocido como "La reina del pasodoble" porque los interpretaba magistralmente.

La madrileña Natividad Macho Álvarez "Nati Mistral", nombre artístico que le pone su propia madre, es el caso de otra gran artista que a lo largo de su vida grabó muchísimo, pero que apenas dejó canciones para el recuerdo. Es una artista polifacética que intervino en muchas obras teatrales de envergadura, trabajó en revistas y grandes espectáculos musicales, rodó varias películas, entre ellas la nueva versión de "Currito de la Cruz", es una gran recitadora, sabe varios idiomas, está considerada una gran pintora y es una mujer muy culta. En el terreno de la copla versionó la obra de muchas artistas como "La violetera", "Bajo los puentes del Sena", "El Polichinela", "La Lirio" o todas las recopilaciones populares que rescató Lorca y que grabó "La Argentinita". Una de sus canciones más recordadas, versionando a Celia Gámez, fue "El beso", de Ortega y Moraleda:

En España ¡bendita tierra!/ donde puso su trono el amor,/ sólo en ella el beso encierra/ armonía, sentido y valor./ La española cuando besa/ es que besa de verdad/ y a ninguna le interesa/ besar por frivolidad.// Un beso, un beso,/ un beso en España/ lo lleva la hembra/ muy dentro del alma./ Bien puede usted besarle la mano/ o puede darle un beso de hermano/ y así/ la besará cuando quiera,/ pero un beso de amor/ no se lo dan a cualquiera.// No le importa mentir quereres/ es bien fácil fingir la pasión,/ pero un beso, el que lo quiere,/ se lo dan con el corazón./ Aunque esté indefensa y sola/ no la intente usted besar/ porque siempre una española/ sabe hacerse respetar.// (Refrán).

Otra de las pocas canciones que se recuerdan en la voz de Nati Mistral es la titulada "Luna de España", con letra de Enrique Llovet y música de Fernando Moraleda:

La luna es una mujer/ y por eso el sol de España/ anda que bebe los vientos/ por si la luna le engaña./ ¡Ay! le engaña porque/ porque en cada anochecer/ después de que el sol se apaga/ sale la luna a la calle/ con andares de gitana./ Como la luna sale tanto de noche/ un amante la espera en cada reja,/ luna, luna de España cascabelera,/ luna de ojos azules, cara morena./ Y se oye a cada paso la voz de un hombre/ que a la luna que pasa le da su queja,/ luna, luna de España cascabelera/ luna de ojos azules, cara morena.

Mañana continuaremos con este tipo de grandes artistas que como Paquita Rico, Lolita Sevilla o Nati Mistral fueron muy importantes en la vida del espectáculo en general, pero que apenas si dejaron su impronta, aparte de las versiones, en canciones personalizadas o diseñadas y escritas exclusivamente para ellas.


(En la fotografía, Paquita Rico)

LIBROS CON SON FLAMENCO: ALMA DE BARCO


A las cualidades lógicas de su calidad como cantaor profesional, José Giorgio Soto, "José el de la Tomasa", le ha añadido, desde hace muchos años, la intuición creativa de su propio cancionero. Cuando uno repasa una y otra vez este libro con 436 letras de su propia cosecha, y tan tremendamente significativas, hay que reconocer que dentro del cantaor habita un gran poeta.

Con prólogo del entonces Presidente de la Fundación Machado, Pedro M. Piñero Ramírez, y con una interesantísima introducción del "Equipo Arriate", formado por José María Pérez Orozco, Gabriela Fernández Jiménez y Mercedes Matarranz García, en coplas de tres, cuatro y cinco versos el autor desgrana su obra por medio de letras que se pegan al paladar y se quedan en la memoria. Sus coplas, por su interés y calidad de imágenes, se unen a las recogidas, desde Manuel Balmaseda a la de otros poetas, mal llamados populares, que nos dejaron su legado para herencia del propio pueblo. Cuando tuve este libro por primera vez en mis manos, hace justamente 20 años, y asistí a la presentación del mismo en uno de los patios de la Universidad de Sevilla, a cargo de Pérez Orozco, recuerdo que comentaba con el desaparecido pianista José Romero la sorpresa que el cantaor sevillano nos había deparado. Hoy, sigue siendo un buen ejercicio releer despaciosamente este ejemplar no sólo para empaparnos de su poesía vivencial, sino para conocer aún mejor la personalidad del artista en la profundidad de su pensamiento.


Edita: Fundación Machado y Producciones Culturales Andaluzas, S.A.
Fecha: Sevilla, 1990
Páginas: 137
ISBN: 84-86773-14-8
Depósito Legal: SE-554/90
Adquisición: Fundación Machado. Jimios, 13. 41001-Sevilla
Correo Electrónico:
info@fundacionmachado.org

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: JUEGO

JUEGO

Y es que al final de nada importa nada,
ni la espantosa sed que lleva el río,
ni el sueño que se trueca en desvarío,
ni si muerte por vida nos va dada.

El silencio pende como una espada
junto a la voz del reto y desafío
y el azar entre el fuego y entre el frío
bascula del incendio a la nevada.

Y es que a triunfar o no todos jugamos
y un cara-cruz nos brinda iguales partes
de ilusión, de bostezo o de amargura

porque al final de cuentas nos dejamos
contra las buenas o las malas artes
más de lo que el de enfrente se figura.

sábado, 3 de julio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1940-1970 (47)


Antonia Moreno Valiente, siempre conocida en el mundo del espectáculo como "Antoñita Moreno", nació en la localidad sevillana de Puebla del Río y desde pequeña demostró que tenía muchas cualidades para dedicarse al mundo de la canción, heredadas posiblemente de sus padres ya que cantaban muy bien y eran buenos aficionados, sobre todo su progenitor que sabía cantar muy bien flamenco y era amigo de los artistas de la época, entre ellos de su paisana La Niña de la Puebla, porque él era natural de esa localidad que ha dado tantos y tan grandes artistas, La Puebla de Cazalla. Precisamente para animarla, su padre -que era guardia civil-, una vez trasladados a Sevilla, le puso como maestro de canto y solfeo al maestro Pareja. Cantó en el coro de su colegio, en el de la Sección Femenina y en el de Educación y Descanso, y en el Teatro San Fernando de Sevilla, presidiendo el jurado la Niña de los Peines y su marido Pepe Pinto, ganó el primer premio de saetas, modalidad en la que llegaría a ser una gran especialista.

Sus primeros pasos profesionales los dio en Madrid, animada por Pastora Imperio, actuó en el Teatro Fuencarral, no aceptó el contrato que le ofreció Mary Paz para que interviniese en su Compañía, pero sí firmó con la artista de varietés Blanquita Suárez actuando en el Teatro Calderón de Madrid para después pasar al Price. Una vez formada ya en los escenarios, se convirtió en empresaria y montó un espectáculo propio al que tituló "Filigranas" (1945), con libreto de Ramón Perelló y música de Genaro Monreal, saltando el éxito de la canción "Puentecito", que años más tarde grabase por bulerías, magistralmente, la cantaora flamenca María Vargas:

Piconero, piconero,/ dime por qué llevas, llevas,/ cinta negra en el sombrero/ y la carita de pena/ y esos ojitos de duelo./ ¿En qué carroza de estrellas/ se marchó Julio Romero?// Dime, dime, puentecito,/ puente de San Rafael./ Dime por qué caminito/ se lo han llevaíto/ para no volver./ ¿Dónde está Julio Romero?/ ¿Dónde está, por que se fue?/ Dímelo tu puentecito,/ puente de San Rafael.// Cordobesa, cordobesa,/ quítate ese traje negro/ y mata en flor tu tristeza,/ que vive Julio Romero./ Que duerme, que está durmiendo,/ no llores que lo despiertas,/ y está velando su sueño/ su chiquita piconera.// (Refrán).

Entre películas con más o menos éxito "Pototo, Boliche y compañía", "Llegada la noche" o "la reina mora", "El bandido generoso" y "El niño de las monjas", Antoñita seguía con sus espectáculos, como el titulado "Dolores la Macarena" (1954), de Quintero, León y Quiroga, en el que incluyó la canción "Silencio, cariño mío", que muchos años después versionara estupendamente Isabel Pantoja:

Un torito de locura/ va corriendo por mis venas,/ el torito de Miura/ de un querer que me envenena./ Yo no sé si darle muerte, Virgen morena del Baratillo,/ o quedarme con mi suerte/ y que me claven siete cuchillos,/ y sin juez ni tribunales/ a morir yo me sentencio,/ con mis duquitas mortales/ en una cruz de silencio.// Silencio, cariño mío,/ no te escapes de mi boca./ Escóndete en mis sentidos/ aunque yo me vuelva loca./ Silencio para el te quiero/ de mi boca cuando cante./ Silencio para el me muero/ por los ojos de mi amante./ Entierra tu ventolera/ en el paso del olvido/ y por lo que tú más quieras,/ silencio, cariño mío.// Yo sé bien que tú me tienes/ en los ojos noche y día./ Yo te llevo entre las sienes/ pa los restos de mi vía./ Voy bordando en seda fina/ un pañolito de mil colores/ con tu nombre en cada esquina/ como si fueran ramos de flores./ Y por no causar un daño,/ a morir yo me sentencio/ a verte como un extraño/ desde mi cruz de silencio.// (Refrán).

Aparte de "Sortija de oro" que fue otro de los grandes éxitos de la artista, aunque fue creada por Ochaíta, Valerio y Solano para El Príncipe Gitano, el mayor de su carrera fue "El cordón de mi corpiño", de Guerrero y Castellanos, que había sido estrenada antes por la cancionista de boleros Carmen de Veracruz pero sin éxito alguno. Le gustó a Antoñita y, con algunos cambios del maestro Castellanos, que ella le había solicitado para adaptarla a sus facultades, se convirtió en la canción más popular y de mayor recaudación del año 1958:

Tú quieres que yo te dé/ lo que no te debo dar,/ el cordón de mi corpiño,/ mi niño,/ que no lo puedo cortar./ El cordón de mi corpiño,/ mi niño,/ que no lo puedo cortar./ Ay, sol y luna,/ ay, luna y cielo,/ dónde estuviste anoche/ que mis ojos no te vieron.// Ay, ay, ay,/ cuando tú besas mi boca./ Ay, ay, ay,/ yo por ti me vuelvo loca/ Tralaralá,/ tralaralá/ yo por ti me vuelvo loca.// Si tu quieres el cordón/ tijera te traigo aquí,/ pa que cortes el corpiño,/ mi niño,/ que no lo puedes abrir./ Ay, sol y luna,/ ay, luna y cielo,/ dónde has estao rondando/ que tan guapo te pusieron.// (Refrán).

Como le encantaba todo el folklore regional, aparte de sus canciones andaluzas Antoñita Moreno interpretó muchos aires de diversas regiones españolas que llevó en su magno espectáculo "Ronda de España, grabando el año 1971 para Televisión Española, con dirección de Claudio Guerín "Aires de Iberia", donde recogía gran parte de su producción folklorista. Fue, como dije al principio de esta página, una inmensa saetera con numerosas grabaciones realizadas. Se llevó muchísimos años en lo alto de la fama, logrando la posesión del "Lazo de Isabel la Católica", y podía haber sido, por la tesitura de su voz, una excelente intérprete de zarzuelas.


(En la fotografía, Antoñita Moreno)

LIBROS CON SON FLAMENCO: ALGECIRAS, CIEN AÑOS DE FLAMENCO


Luis Soler Guevara es uno de los estudiosos más rigurosos y serios del flamenco desde todas sus perspectivas, y otros libros de él aparecerán por estas brevísimas reseñas. Más que un libro de opinión es un libro de crónicas sobre todo lo acontecido en esta materia flamenca a lo largo de cien años. No es un libro sencillo de escribir, puesto que el autor ha tenido que manejar muchísima hemeroteca y bibliografía para encontrar un nombre, una fecha, un dato relacionado con la tierra algecireña, tan buena madre de grandes artistas.

Desde los primeros personajes y noticias del siglo XIX hasta inicios del año 2001, el escritor ha manejado un aluvión de datos que ha ido cribando primero y ordenando después para dejar estas crónicas limpias de lo supérfluo. Por ellas pasan los nombres de todos los artistas del mundo flamenco que, en alguna ocasión, han tenido relación con la localidad algecireña o han actuado allí, así como la nómina de los galardonados, desde 1989 a 2001, con la preciada "Palma de Plata de la Ciudad de Algeciras".
Unas crónicas sencillas de leer, cuajadas de anécdotas y de datos que pueden servirnos, sin duda, para comprender mejor un siglo de flamenco en el corazón de la bahía.


Edita: Fundación Municipal de Cultura "José Luis Cano"
Fecha: Algeciras, 2001
ISBN: 84-89227-33-0
Depósito Legal: CA-731/01
Adquisición: Teniente Miranda, 118. 11201-Algeciras (Cádiz)
Teléfono: 956-580020
Correo electrónico:
info@fmcjoseluiscano.com

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: CORNUCOPIA

CORNUCOPIA

Si vivir es un arte yo defiendo
al mal original frente a la copia,
al simple espejo de la cornucopia
y a lo anodino y gris de lo tremendo.

Mi arte de vivir no es el estruendo.
Vivo con mis silencios en la inopia
y tengo un corazón que no se expropia
ni en subasta, ni en venta ni en arriendo.

Vivo ignorante o vivo en la inocencia
frente a las sombras y las malas artes
que acechan a la vuelta del camino.

Si la pura verdad es toda mi herencia,
con mis verdades hago baluartes
y prefiero el pan pan y el vino vino.

viernes, 2 de julio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1940-1970 (46)


En estos tiempos del espectáculo en grandes teatros, donde con un nombre o una pareja de tirón se desarrolla la moda de las varietés, dos años más tarde de la forjada por Lola Flores y Manolo Caracol surge la compuesta por la catalana de Barcelona Rosa Ferrando Galiana "Carmen Morell", nombre de guerra que le pone un agente artístico alemán, y el riojano José Blanco Ruiz "Pepe Blanco". Aunque tuvieron gran aceptación por parte del público, no podían rivalizar de ninguna manera, y además en los mismos años, con el tándem Lola-Caracol.

Pepe Blanco, que había sido taxista en su tiempo, hizo sus pinitos en solitario con algunas canciones por tangos que no han llegado fielmente a nuestra memoria, ya que cuando se habla de él y de su obra la gente sólo recuerda el célebre "Cocidito madrileño" y El gitano señorito" y nada de "Entre dos corazones", "Que no se entere mi madre" "Señor comisario" o "Aquel tapado de armiño". A Carmen Morell le pasó un tanto de lo mismo: Ella, además, no tenía repertorio y sus inicios fueron versionando los mayores éxitos de Conchita Piquer.

La pareja se formó el año 1946 y duró, después de algunos espectáculos y alguna que otra película sin destacado interés, hasta 1960. El año de su unión estrenaron en el Teatro Infanta Isabel "Alegrías 1946", con libreto de Quintero, León y Quiroga, pero la gira por España fue un auténtico desastre, salvándose el naufragio económico en la ciudad de Vigo, único lugar donde triunfaron. Ya en pareja, y en este espectáculo, estrenan las canciones "Al pie de la fragüa", "Águila Real", "Barquito sin rumbo", "La niña del ventero" y "La novia del bandolero", entre otras.

El primer gran éxito para Pepe Blanco en el segundo espectáculo "Alrededor del mundo", con letra de Perelló y música del maestro Monreal, fue el pasodoble "Sombrero, ay mi sombrero", que años más tarde hiciese muy famoso el incombustible Manolo Escobar:

Negra cinta, pelo negro/ como el de aquella morena/ que con achares y celos/ dejó sin sangre mis venas./ En sus alas hay temblores/ de mocitas sin fortuna/ que lloran penas de amores/ bajo la luz de la luna,/ bajo la luz de la luna.// Sombrero, ay mi sombrero./ Eres de gracia un tesoro,/ y tienes rumbo torero/ cuando te llevo a los toros. Te quiero porque tus alas,/ sombrero de mi querer,/ conservan, bordao con gracia,/ el beso de una mujer.// Tienes planta de maceta/ y hay en ti tal señorío/ que eres rey de las carretas/ de la Virgen del Rocío./ En tus alas primorosas/ aún revuelan los lamentos/ de promesas amorosas/ que luego se lleva el viento,/ que luego se lleva el viento.// (Refrán).

Ambos eran grandes intérpretes de jotas y tuvieron la ocurrencia de inventarse unas peleíllas entre ellos con este cante regional, a las que llamaron "jotas de picadillo", invento que años más tarde pusieran en boga, por fandangos, Juanito Valderrama y Dolores Abril con sus célebres "Peleas en bromas". Hoy de estos encuentros cantores, de Belenguer y Codoñer, ponemos el ejemplo que lleva por título "Venimos en desafío", y decía así:

Él: Venimos en desafío,/ señores, ¿qué voy a hacer? Ella: El hombre no es el de antes,/ la verdad es aplastante/ y quien manda es la mujer. Él: Visten como las herreras/ hoy las mujeres modernas/ visten como las herreras,/ llevan medias negras vastas/ y en la cabeza un puchero./ Y en la cabeza un puchero/ hoy las mujeres modernas. Ella: El hombre debe pensar/ el pelico a la navaja/ y esa barba existencial,/ y esa barba existencial/ si la mujer es herrero. Él y ella: Es exceso de cariño/ siempre que nos peleamos/ es exceso de cariño,/ ya lloramos como niños/ siempre que nos peleamos.

Es cierto que estas "peleíllas" tenían su público y que sus espectáculos fueron ciertamente muy taquilleros, aunque yo en ellos, personalmente, vea la degeneración de la copla. De los mismos autores fue el tema titulado "Por el monte del Moncayo", y de nuevo ese "pique" convenido:

Él y ella: Por el monte del Moncayo/ vamos andando, vamos andando,/ y en llegando a Zaragoza/ una jotica vamos cantando,/ como somos muy tozudos/ nos peleamos, nos peleamos. Ella: Pa entenderse no hay manera/ mañico aunque yo me esfuerce/ pa entenderse no hay manera/ porque tienes la cabeza/ igual que una regadera/ igual que una regadera/ mañico aunque yo me esfuerce. Él: Mañi bebe el tintorro/ y a un querer, y hoy en día/ mañi bebe el tintorro,/ llevan pelucas postizas/ y la colilla en los morros,/ y la colilla en los morros/ las mujeres de hoy en día. Él y ella: Por el monte del Moncayo/ vamos andando, vamos andando/ y al salir de Zaragoza/ una jotica vamos cantando,/ y al salir de Zaragoza/ una jotica vamos cantando,/ y en el templo del Pilar/ nos arreglamos,/ nos arreglamos.

Las letras son malísimas, ¿no? Aparte de las jotas de "picadillo" compartían a dúo otro tipo de canciones, pero totalmente superficiales, sin interés alguno ni en las letras y ni en las músicas, como esta canción de Codoñer titulada "Qué bonito es el cariño":

Él: Si ves volar una golondrina/ y piando se para en tu ventana/ y en el pico lleva una misiva/ es el beso que te mando cada mañana. Él y ella: Qué bonito es el cariño/ cuando se quiere, cuando se quiere,/ es tan grande y tan sublime/ que nunca muere, que nunca muere./ Qué bonito es el cariño/ que si me falta será mi muerte/ y necesito la vida,/ cariño mío, para quererte. Ella: Aquellas rosas que tú me mandate,/ una a una se van marchitando,/ dime cariño si eso significa/ que el amor que por mí sientes/ se va acabando.

Pepe Blanco, que tenía una simpatía arrolladora fuera y dentro de los escenarios, grabó muchísimo, pero, como dije anteriormente, son pocas las canciones que se han quedado peremnes en la memoria colectiva. Estando ya en compañía de Carmen Morell, grabó su célebre "Cocidito madrileño" (1949), de Quintero, León y Quiroga, que se lo pedía el público en todos los espectáculos:

No me hable usted/ de los banquetes que hubo en Roma./ Ni del menú/ del hotel Plaza en Nueva york./ Ni del faisán/ ni lo foagrases de paloma,/ ni me hable usted/ de la langosta Thermidor./ Porque es que a mí,/ sin discusión, me quita el sueño/ y es mi alimento y mi placer/ la gracia y la sal/ que al cocidito madrileño/ le echa el amor de una mujer.// Cocidito madrileño,/ repicando en la buhardilla,/ que me huele a yerbabuena/ y a verbena en las Vistillas./ Cocidito madrileño/ del ayer y del mañana,/ pesadumbre y alegría/ de la madre y de la hermana./ A mirarte con ternura/ yo aprendí desde pequeño,/ porque tú eres gloria pura,/ porque tú eres gloria pura,/ cocidito madrileño.// Dígame usted/ dónde hay un cuadro con más gracia,/ con el color/ que da la luz del mes de abril,/ cuando son dos/ y están debajo de una acacia/ y entre los dos/ un cocidito de albañil./ Cuando el querer/ de la mujer le dice al dueño/ de su hermosura y su pasión:/ Toma, mi bien,/ tu cocidito madrileño,/ que dentro va mi corazón.// (Refrán).

Fueron las tres canciones más conocidas de Pepe Blanco "El gitano señorito" (1948), "Ay mi sombrero" (1948) y Cocidito madrileño" (1949), aunque su repertorio fue muy amplio en la discografía. Otras tres son las canciones más importantes de Carmen Morell, ya que como mencioné se dedicó muchísimo a reversionar a otras artistas anteriores a ella. Estas tres serían: el pasodoble "Pregonera de España", "Bombón" y "La lumbre de tu cigarro".

Fue un espacio de la copla, un tiempo, jamás el mejor. Pero Pepe Blanco y Carmen Morell fueron capaces de unirse en una pareja que aún recuerdan los públicos de aquellos años, aunque jamás lograran, ni individualmente ni en grupo, la solera, el entusiasmo, pasión y devoción, que ofreció la formada por Lola Flores y Manolo Caracol. ¡Ah, y aunque a mí, personalmente, no me hayan gustado para nada!


(En la fotografía, Carmen Morell con Pepe Blanco)

LIBROS CON SON FLAMENCO: ALEGATO CONTRA LA PUREZA


Cuando salió al mercado este libro el año 1996, los acérrimos puristas pusieron el grito en el cielo porque se creían que estaban ante una edición hereje sobre el flamenco, intocable si no era por las biblias anteriores con las que nos habían educado equivocadamente en el tema. José Luis Ortiz Nuevo, que ya ha demostrado en otras publicaciones sus claros y precisos y hasta contundentes opiniones sobre las mentiras que el flamenco arrastra desde sus orígenes escritos, va desgranando en esta publicación pensamientos particulares que son sentencias, basados en el estudio sistemático y en la búsqueda exhaustivas por las hemerotecas.

Evidentemente, entre algunas de sus opiniones y su comportamiento en la vida diaria con relación al flamenco, existen ciertas contradicciones, lo que en absoluto desmorona la columna vertebral del guión, en el que el escritor desmonta muchos andamiajes de tópicos e historias inexistentes. Son pensamientos sueltos, pero que dan en el clavo, ideas lanzadas al aire pero sabiendo de antemano en qué sitio de la diana va a dar el dardo.

De lectura sencilla y rápida, es un libro tan importante que merece, al menos, dos lecturas más para analizar en profundidad cada uno de los pequeños apartados, gigantescos en su mensaje.

En la editorial Barataria se ha hecho este año de 2010 una segunda edición ampliada, al precio de 16 euros. Su número de ISBN., es el 978-84-92979004. Se encuentra actualmente en todas las librerías.


Edita: Libros PM.
Fecha: 1996. Barcelona.
ISBN: 84-88944-07-1
Depósito Legal: B-22387-96
Adquisición: Ediciones Carena. Minería, 66-68. Esc-A, 4º-3ª. Barcelona.
Correo electrónico:carena@edicionescarena.org
Teléfono: 93-4310283

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: LA FECHA

LA FECHA

Es la fecha otra vez. Una fragancia
antigua nace de la cal marchita.
Madura el corazón para la cita
y duele el amor más en la distancia.

Como un vuelo de pájaros mi infancia
desaforadamente resucita;
el tiempo que se fue me solicita
presencia y sacramento. Y hay un ansia

infinita y total de reencontrarse,
de ser niño de agosto otra mañana
constelada de lazos y colores;

de sentirse uno mismo, de embriagarse
cuando el aire se endulza y engalana
con musicales e invisibles flores.

jueves, 1 de julio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS 1940-1970 (45)

Decíamos en el apartado anterior que Lola Flores dejó pocas canciones en la memoria colectiva, pero esos títulos que hemos puesto serán eternamente recordados: "El Lerele", "La Zarzamora", y "Ay, pena, penita", a la que sin duda hay que añadir uno de sus grandes éxitos como fue "A tu vera", de Rafael de León y el maestro Solano que originariamente la grabase Conchita Piquer el año 1948. Pero quien verdaderamente la convirtió en una copla emblemática de su repertorio fue la artista jerezana, que la llevó en todos sus espectáculos y la interpretaba con la pasión que le caracterizaba:

//A tu vera/ siempre a la verita tuya,/ siempre a la verita tuya/ hasta que por ti me muera.// Que no mirase tus ojos,/ que no llamase a tu puerta,/ que no pisase de noche/ las piedras de tu calleja.// A tu vera/ siempre a la verita tuya,/ siempre a la verita tuya/ hasta que por ti me muera.// Mira que dicen y dicen,/ mira que la tarde aquella,/ mira que si fue y si vino/ de su casa a la alameda./ Y así mirando y mirando,/ y así empezó mi ceguera,/ y así empezó mi ceguera.// A tu vera/ siempre a la verita tuya,/ siempre a la verita tuya/ hasta que de pena muera./ Que no bebiese en tu pozo,/ que no jurase en la reja,/ que no mirase contigo/ la luna de primavera./ Ya pueden clavar puñales,/ ya pueden cruzar tijeras,/ ya pueden cubrir con sal/ los ladrillos de tu puerta./ Ayer, hoy, mañana y siempre,/ eternamente a tu vera,/ eternamente a tu vera.// (Refrán).

Aunque hay varias historias distintas sobre cómo se conocen Lola Flores y Caracol, y quién contrata a quién, la más verosímil es que Lola tenía como "protector" a un anticuario que conoció el año 1942, y al que pidó que financiara su primer espéctaculo como figura, en el que habría de incluirse a Manolo Caracol, que pidió mil pesetas diarias que luego se quedaron en quinientas. Caracol unos años antes había estado en varios espectáculos flamencos con Manuel Vallejo, Canalejas, Pepe Pinto y Juanito Valderrama, y a comienzos de la década de los 40 tuvo que dejar el flamenco puro al ser contratado por Conchita Piquer, quien le exigió que debería interpretar canciones que le iban a componer Quintero, León y Quiroga como "Compañera y soberana", "Cruces de tormento", "La niña de los faroles" o "Luna Morena", entre otras. Cuando acabó su contrato con la valenciana es cuando se une a Lola Flores en 1944, estrenándose con muchísimo éxito el espectáculo "Zambra" que llevarían por toda España. Entre los años 1944 a 1951 en que se acabó su relación artística y sentimental, llegaron a convertirse en ídolos de las grandes multitudes. Manolo cantaba con gran sentimiento sus zambras y canciones y Lola bailaba con una sensualidad arrebatadora, recitaba y también cantaba según cada guión.

Fue en el espectáculo "Zambra 1946" cuando escenifican la canción de Quintero, León y Quiroga "La Salvaora", en la que Lola comenzaba a recitar para que Caracol se fundiera con ella más tarde en el cante abrazándola por la cintura:

(Recitado) Se fue de la vera mía/ triste y desesperaíto/ y siguió la Salvaora/ loca de zambra y de vino,/ derramando en los tablaos/ la rosa de sus palillos/ y el orgullo haciendo palmas/ a su corazón vacío./ ¿Adónde va ese buen mozo/ capaz de darme martirio?/ Vengan los guapos a verme/ que a todos los desafío,/ porque ninguno se adorna/ con la flor de mi cariño;/ el valiente que lo logre/ no existe entre los nacidos./ Y estando en esta soberbia/ abrió la noche un postigo/ por donde entraron dos ojos/ que dieron muerte a los míos./ La palabra de sus labios/ fue mi gloria y mi castigo;/ lloré queriendo a aquel padre/ más que por mí lloró el hijo.// (Cantado de Caracol) Qué razón tenía/ la pena traidora/ que el niño sufriera/ por la Salvaora./ Diecisiete años/ tiene mi criatura/ y yo no me extraño/ de tanta locura./ Eres tan hermosa/ como el firmamento./ Lástima que tengas/ malos pensamientos./ Quien te puso Salvaora,/ qué poco te conocía./ El que de ti se enamora/ se pierde pa toa la vía./ Tengo a mi hijo embrujao/ por culpa de tu querer./ Si yo no fuera casao,/ contigo me iba a perder./ Dios mío, qué pena más grande./ El alma me llora./ A ver cuándo suena la hora/ que las intenciones/ se les vuelvan buenas/ a la Salvaora.

Otra de las canciones emblemáticas de aquellos espectáculos, también de los mismos autores, fue "La Niña de Fuego", una zambra que Caracol interpretaba magistralmente con esos registros sonoros tan gitanos que tanto gustaba al público:

La luna te besa/ tus lágrimas puras,/ como una promesa/ de buenaventura./ La Niña de Fuego/ te llama la gente/ y te están dejando/ que mueras de sed./ Ay, Niña de Fuego,/ ay, Niña de Fuego./ Dentro de mi alma/ yo tengo una fuente/ pa que tu culpita se incline a beber./ Ay, Niña de Fuego,/ ay, Niña de Fuego./ Mujer que llora y padece,/ te ofrezco la salvación./ El cariño es ciego./ Soy un hombre bueno/ que te compadece./ Anda y ven conmigo,/ ay, Niña de Fuego.

Fue para los dos una época dorada y sus espectáculos cubrieron ocho excelentes años de la historia escenificada de la copla. Eran dos grandes temperamentos que algún día tendrían que chocar, lo que sucedió en 1951, año en el que se disuelve la pareja por propia petición de Lola. Manolo Caracol seguiría con sus temas flamencos y sus zambras, pero ya junto a su hija Luisa Ortega, y Lola aprovecharía para hacer su primera gira americana.

Sabiendo lo temperamental que era Lola, sus autores, Quintero, León y Quiroga, le escriben una canción exclusivamente para ella que graba el año 1967, y a la que ponen el título "La flor del temperamento". Ni que decir tiene que Lola bordaba su canción sobre la escena:

Yo tengo un temperamento/ que ni en sueños me abandona,/ pues me sigue a cá momento/ y es la sal de mi persona.// Temperamento para queré,/ temperamento para cantá,/ temperamento para poné/ en pie la gente que está sentá./ Es remolino que en mi interior/ se mueve a un ritmo de frenesí/ y el abanico lo parto en dos/ y hasta la bata me da de sí./ Ay, várgame Dios,/ me da de momén/ y todo es por mó/ del temperamén.// Gitano es mi sentimiento,/ por eso se forma el lío/ cuando pongo en movimiento/ los volantes del vestío.// Temperamento pa presumí,/ temperamento de juventú,/ temperamento para decí/ las tres verdades en andalú./ Yo tengo duende pa convencé/ e igual me bailo por soleá/ que echo un discurso si es menesté./ Ay, várgame Dios,/ me da de momén/ y todo es por mó/ der temperamén// Me entiende el ruso y el japoné/ pues donde llego yo soy la OTÁN,/ me da lo mismo cantá en inglés/ que dar las gracias en alemán./Ay, várgame Dios,/ me da de momén,/ y todo es por mó/ del temperamén.

Temperamental Lola. Lola única, diferente, personalísima. Lola a su aire. Pocas canciones excelentes dejó para la historia de la copla, pero las que dejó y se han quedado en la memoria llevan su sello único y preciso, ciertamente irrepetible.


(En la fotografía, Lola Flores y Manolo Caracol)

LIBROS CON SON FLAMENCO: ALCONCHEL


Esta cuidada "selección de coplas flamencas", como se subtitula el libro del doctor palaciego Antonio Rincón Muñiz, que ha tituló "Alconchel" por el nombre de la muy antigua fuente de Mairena del Alcor, es una excelente antología de sus mejores producciones referidas al flamenco, al que ha dedicado y sigue dedicando gran parte de su vida desde su parcela de aficionado y, después, de escritor. Con un excelente prólogo del tristemente desaparecido cantaor Luis Caballero, el autor va abriendo cada uno de sus catorce capítulos de coplas flamencas con un poema sobre el tema que va desarrollando.

En él tienen cabida hermosísimas coplas de alegrías, bulerías, fandangos, granaínas, malagueñas, mineras, peteneras, saetas, sevillanas, seguiriyas, soleares, tangos, tonás y villancicos sellados con campanilleros.

Para los amantes de los cancioneros de las coplas flamencas este libro es fundamental, porque Antonio Rincón es un poeta sensible que ofrecó en este volumen lo mejor de sí mismo: Me estoy muriendo de sed/ junto al pozo de tus labios/ y no me dejas bebé.


Edita: Sociedad Nicolás Monardes
Fecha: Sevilla, 1989
Páginas: 105
ISBN: 84-404-5540-2
Depósito Legal: SE-1606-1989
Adquisición: Avda. de la Borbolla, 47. 41013-SEVILLA
Teléfono: 954-231990

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: DIVERTIMENTO

DIVERTIMENTO

En mi disparatado cancionero
el desamor alegra, el amor duele,
los rosales florecen en claveles
y en naranjas madura el limonero.

Sólo es divertimento. Yo no quiero
confundir los caines con abeles,
las casas honorables con burdeles
ni disfrazar al lobo de cordero.

Sé bien que nieve es nieve, fuego es fuego.
Otra cosa es que dance en mis canciones
la palabra en un machadiano juego.

Es pura diablura. Sería el colmo
que en interés bastardo haga traiciones
y le quiera pedir peras al olmo.

miércoles, 30 de junio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1940-1970 (44)


"No soy gitana, y bien que lo siento." Son las primeras palabras de la jerezana Dolores Flores Ruiz, "Lola Flores", a Tico Medina cuando escribió sus memorias en 1990. Porque Lola, la "Lola de España", como siempre ha gustado que la llamasen, era una mezcla en el alambique de la vida de furia, pasión, temperamento, genio, ojos de miradas para el escalofrío y, aunque no lo fuese, de mucha gitanería por su sangre.

Encuadrarla en el terreno de las grandes cancionistas artistas de su época y de las anteriores, sería supervalorarla. No fue nunca un genio de la canción, ni del baile, pero sí del escenario. Fue, sencillamente, en la enorme grandiosidad de su arte: Lola. Irrepetible en sus espectáculos, en sus películas, en su voz desaforada, morena, bronca y dura. No fue Pastora Imperio en el baile, ni Conchita Piquer, Juanita o Marifé en la canción, no llegó a la Gabriela Ortega recitadora..., pero llegó a todas partes acompañada de los "duendes". Era un torbellino, tal como acertadamente la retrató José María Pemán en una coplilla que siempre se ha repetido: Torbellino de colores./ No hay en el mundo una flor/ que el viento mueva mejor/ que se mueve Lola Flores. Lo dice el propio Tico Medina cuando abre el libro con una cita que toma prestada de la película "El hombre que mató a Liberty Valance": "Cuando la historia se encuentra con la leyenda, siempre, siempre, gana la leyenda."

Ocurrió con Lola Flores, la leyenda pudo más que su verdadera historia, y su vida pública, al margen de los escenarios, fue más fuerte que la artista. Esto es una breve introducción para situarla, lo nuestro son las canciones suyas que pasaron por nuestras vidas. A quien quiera saber de ella de principio a fin, le recomiendo dos libros biográficos: el titulado "Lola Flores", de Francisco Umbral, editado por Dopesa en 1971, y "Lola en carne viva" (Memorias de Lola Flores), de Tico Medina, Ediciones Temas de Hoy, 1990.

Todas las artistas tienen una canción insignia, y la de Lola Flores, con la que empezó a darse a conocer haciéndose muy popular, fue "El Lerele" (1941), con letra de Currito y música del compositor maño Genaro Monreal. Hay que decir, para no faltar a la verdad, que Lola Flores vivió de muy pocas canciones: "La Zarzamora", "Ay, pena, penita", "A tu vera", "El Lerele" y pocas más:

Vengo del templo de Salomón./ Traigo las leyes del Faraón./ Me manda Undebé/ con palabras que conservo en la memoria/ sobre la historia de la raza calé./ No me dejes gitanito canastero/ porque te quiero como yo a nadie querré.// Lo mismo que el sol,/ lo mismo que el sol,/ ay, lerele, lerele, lerele,/ ay, lerele, lerele, lerele;/ ay, lerele, lerele, lerá.// Nunca te caiga la maldición/ porque a los tuyos hagas traición/ que arriba Undebé/ esta siempre vigilando los quereles/ de tos los pobres de la raza calé./ Lo mismito que se funden los metales/ en mi sentío se ha fundío un querer.// (Refrán).

Otra de las canciones más conocidas de la artista jerezana, quizás la que más, con letra de Quintero y León y música del maestro Quiroga, fue "La Zarzamora" que incluyó en su espectáculo "Zambra" (1948), compartiendo cartel con Manolo Caracol, cuyo estreno tuvo lugar en el Teatro Madrid. También se incluyó este tema, versionado después por otras artistas, en la película del mismo nombre:

En el Café de Levante/ entre palmas y alegrías,/ cantaba la Zarzamora./ Se lo pusieron de mote/ porque dicen que tenía/ los ojos como las moras./ Le habló primero un tratante y olé,/ y luego fue de un marqués/ que la llenó de brillantes y olé/ de la cabeza a los pies./ Decía la gente que si era de hielo,/ que si de los hombres se andaba burlando,/ hasta que una noche con rabia de celos/ a la Zarzamora pillaron llorando.// Qué tiene la Zarzamora que a todas horas/ llora que llora por los rincones./ Ella que siempre reía y presumía/ de que partía los corazones./ Del querer hizo la prueba y un cariño conoció,/ que la trae y que la lleva por la calle del dolor./ Los flamencos del colmao/ la vigilan a deshora,/ porque se han empestillao/ en saber del querer desgraciao/ que embrujó a la Zarzamora.// Cuando sonaban las voces,/ una copla de agonía/ lloraba la Zarzamora./ Mas nadie daba razones/ ni el intríngulis sabía/ de aquella pena traidora./ Pero una noche al Levante y olé/ fue a buscarla una mujer,/ cuando la tuvo delante y olé/ se dijeron no sé qué./ De aquello que hablaron ninguno sabía/ mas la Zarzamora lo dijo llorando,/ en una coplilla que pronto corrió/ y que ya la gente la va publicando.// Qué tiene la Zarzamora que a todas horas/ llora que llora por los rincones./ Ella que siempre reía y presumía/ de que partía los corazones./ Lleva anillo de casado, me vinieron a decir,/ pero ya le había besado y era tarde para mí./ Que publiquen mi pecao y el pesar que me devora/ y que tos me den de lao/ al saber del querer desgraciao/ que embrujó a la Zarzamora.

Junto a "La Zarzamora" una de las coplas más recordadas de Lola Flores, escrita expresamente para Luisa Ortega, la hija de Manolo Caracol, que la cantó por primera vez en 1951, fue "¡Ay, pena, penita, pena!", que la jerezana la hace grande al grabarla el año 1952 y que incluye en la película del mismo nombre en 1953. Como todas las grandes coplas, fue muy bien versionada por artistas de la talla de Imperio de Triana, Isabel Pantoja, su propia hija Lolita, e incluso por el grupo de exquisitos boleros "Los Panchos". La letra es de Antonio Quintero y Rafael de León y la música del maestro Quiroga:

Si en el firmamento poder yo tuviera/ esta noche negra lo mismo que un pozo,/ con un cuchillito de luna lunera,/ cortara los hierros de tu calabozo./ Si yo fuera reina de la luz del día,/ del viento y del mar,/ cordeles de esclava yo me ceñiría/ por tu libertad.// ¡Ay, pena, penita, pena,/ pena de mi corazón,/ que me corre por las venas, pena,/ con la fuerza de un ciclón./ Es lo mismo que un nublado/ de tiniebla y pedernal./ Es un potro desbocao/ que no sabe adónde va./ Es un desierto de arena, pena,/ es mi gloria de un penar,/ ay, pena, ay, pena,/ ay, pena, penita, pena.// Yo no quiero flores, dinero ni palmas,/ quiero que me dejen llorar tus pesares/ y estar a tu vera, cariño del alma,/ bebiéndome el llanto de tus soleares./ Me duelen los ojos de mirar sin verte,/ reniego de mí,/ que tienen la culpa de tu mala suerte,/ mi rosa de abril.// (Refrán).

Lo mismo ocurrió con la canción de Quintero, León y Quiroga "Limosna de amores", escrita para Luisa Ortega y que estrenó en el Teatro Calderón de Madrid, en el espectáculo donde también actuaba su padre "Copla Nueva" (1951), pero el gran éxito de esta canción llegó cuando la grabó Lola Flores, incluyéndola en la película del mismo nombre en 1955. Es una de las canciones que Lola siempre ha llevado en su repertorio:

Yo debí, serrano, cortarme las venas,/ cuando ante los ayes de una copla mía/ pusiste en vilo mi carne morena/ con unas palabras que no conocía./ Sólo de pensarlo me da escalofrío./ ¡Qué ciega que fui!/ Cuando con tus ojos, mirando los míos,/ dijiste así:// Dame limosna de amores, Dolores,/ dámela por caridad,/ pon en mi cruz unas flores, Dolores,/ y Dios te lo pagará./ No me niegues mi serrana el agüita pa beber./ Ten piedad samaritana de lo amargo de mi ser./ ¿No te da pena que llore, Dolores?/ ¿No te da pena de mí?/ Dame limosna de amores,/ dámela tú mi Dolores/ porque me voy a morir.// Yo no necesito tus pobres caudales,/ ni quiero que cumplas aquel juramento;/ me basta y me sobra que llore canales/ comido de pena y remordimiento./ Pero lo que nunca jamás de la vida/ podrás tú saber/ es que hasta el momento que esté en la agonía/ te habré de querer.// (Refrán).

Cuando se habla de Lola Flores siempre nos viene a la memoria el nombre de Manuel Ortega Juárez "Manolo Caracol", con el que compartió esos excelentes espectaculos de "Zambra" y con el que vivió un romance apasionado. Pero ese tema lo dejaremos para mañana.


(En la fotografía, Lola Flores)