
La temperatura está subiendo esta semana después de que nos diese un respiro de tres días, los mismos que nos ha dado la Bolsa y la prima de riesgo; pero ni por eso se van los políticos de vacaciones para dejarnos tranquilos y sin los sobresaltos de los repetidos "Viernes de Dolores". Todos al pie del cañón, según consigna de quien manda, y que nadie se vaya más allá de una hora de camino de Madrid por si es necesaria una convocatoria urgente, que me huele que sí, por aquello de que el personal, que de verdad es que no puede irse ni un sólo día a Chipiona, está que arde, y el pueblo sí es el que verdaderamente marca la temperatura ambiente.
Cuando uno se deja gobernar por políticos que necesitan cien asesores para enseñarles la tabla de multiplicar, y no por estadistas -que ya no existen en ningún lugar del mundo-, pasa lo que suele pasar, lo que está pasando y lo que pasará en un otoño que ya se está presumiendo más incendiado e incendiador que en esta época estival.
No hay día en el que no haya una manifestación de algún colectivo por las calles de España protestando contra lo que sea, y es que "lo que sea" son muchas cosas, muchas injusticias, muchos robos a mano armada por aquellos que decían ser nuestros salvadores. Es que "lo que sea" son cerca de seis millones de personas en paro; es que son familias completas con todos los miembros en esta situación; es que Cáritas y los comedores sociales no dan más de sí; es que los problemas de ansiedad están creciendo como hongos en nuestra sociedad; es que se está multiplicando de una forma alarmante el consumo de drogas como salida a evadirse de esta crisis que sólo han forjado los ricos; es que "lo que sea" debieran vivirlo ellos, sus mujeres, familiares, hijos y nietos, para enseñarnos cómo se puede vivir sin dinero o con una ayuda de cuatrocientos y pico de euros. Es que "lo que sea" significa que muchas familias han perdido su hogar por no poder pagar la hipoteca; es que a los bancos se les rescata y se les da miles de millones mientras que juegan con ellos en la Bolsa cerrando las manos a los muchos que necesitan un pequeño crédito. Es que "lo que sea" es una injusticia global ante la que vuelve la cara la propia Judicatura; es el salvarse ellos, tener coches oficiales, guardaespaldas, búnkeres donde puedan cobijarse ante una rebelión popular, helicópteros preparados para sacarlos en dos minutos del país que esquilmaron...

"Lo que sea" no es lo que debiera ser: acabar con tantos mandamases que no valen para nada, con tanto elitismo, con tanta repetición de funciones entre el Gobierno Central y los Autonómicos, con tantos sueldos que nos da escalofríos, con tantas prebendas aún después de haber abandonado sus puestos, con tanto trinque y tanto robo. Lo que debiera ser es que muchos de estos individuos se sentasen en el banquillo de los acusados y con un tribunal popular, que devolvieran todo lo robado o se les fiscalizase todas sus pertenencias, que formasen parte de la gran grey pobre y sin nada que existe en un país que han dejado como una tabla rasa.
Sólo tres pagaches han ido a la cárcel. La corrupción no hay quien la ataje en este país que es tierra de afamados bandoleros. Aunque volviera Zugasti para hacer lo contrario, sería incapaz de desarmar a estos nuevos serranos, llamados políticos, que ya no se esconden por Sierra Morena ni por la Serranía de Ronda, sino detrás de un despacho, con diez mil ayudantes y recogecosas, con coches oficiales y el arca pública muy cerca.
Claro que sube la temperatura, y bastante más grados va a alcanzar en el momento que se acabe este habitual letargo español del mes de Agosto. Lo malo es que puede subir tanto que España se vea calcinada de la noche a la mañana. Sus hombres y mujeres trabajadores, ya están quemados. Faltan los que han puesto en nuestras manos la gasolina.
