Sirva esta fotografía, que saqué en la plaza del muelle portugués de Aveiros el pasado año, para cerrar las puertas de este blog durante algún tiempo, no sé si corto o largo. La vida me invita a reflexionar un tiempo, a meditar en diez mil cosas que me preocupan, y a centrarme más -libremente de compromisos diarios- en mi propia persona.
Por medio de 4.293 entradas de diversa índole y temas, y con un total estadístico de 384.949 lectores hasta el momento en que escribo estas líneas, y 5.829 comentarios, he podido gozar del ánimo de todos vosotros, y he notado en mi piel el escalofrío de la amistad cercana, el apoyo ante mis reveses y la afabilidad y valentía alentadora ante comentarios ciertamente serios y que a todos nos preocupan.
Gracias, precisamente a vosotros, estas páginas se han mantenido en pie hasta hoy, día en el que he querido poner punto y final -no sé si en alguna ocasión, cercana o tardía, podrá convertirse en un "punto seguido"- a estos sentimientos que he tenido la gran suerte de compartir con todos, con los que conozco y con los que dejaron su opinión por medio de un socorrido "anónimo".
Como cada amanecer ahora lo entiendo como un nuevo alba, y no como un principio para cabrearme desde que amanezco, pongo punto, ya he dicho que no sé si final, a esta páginas que tantas emociones me han producido y tantos nuevos amigos, y tantos nuevos enemigos que confunden, o han intentado confundir mis mensajes. He visto a gente de izquierdas virar a la derecha más recalcitrante, y al contrario. Y he podido entender con qué frecuencia se participa en la página. Pero mentiría si no significase que todos mis blogueros me han dado una satisfacción tremenda, que me han dejado un acarreo sensacional de emociones y ternuras, que ellos han sido en verdad, todos vosotros, los protagonistas de estas páginas.
Un abrazo para todos, gracias, y ánimo para poner buena cara a lo que nos viene:
Emilio Jiménez Díaz