viernes, 8 de marzo de 2013

DESDE MI TORRE: ¡UN GRAN PAYASO!


No, no es Tamariz por mucho que "Photoshop" haya realizado este milagro de travestismo. Es el ministro, nuestro ministro, el más odiado de nuestros ministros, el ministro que se ríe del pueblo y no el pueblo de él, como suele pasar en el circo. Bajo el cielo de la carpa circense, el personal suele reírse de los payasos. En este caso, el clon jiennense que es Montoro, se ríe de nosotros, y a mandíbula batiente, como siempre se ha dicho. ¡Es un cachondo..., por no decir una palabra con terminación en "uta"!

Yo he tenido la suerte de ver actuar al gran catalán Charles Rives, que con sólo una silla, un bombín y una bata roja te llevaba al universo -hoy tan pobre- de la carcajada más profunda. Pude ver en Sevilla a Roberto Font, el que salía al escenario como si le hubiesen arrojado desde las bambalinas y bostezaba, bostezaba, de una forma tan especial, que todos salíamos bostezando riéndonos de nosotros mismos. Años y años me divertí con los santanderinos "Hermanos Tonetti" en su famoso Circo Atlas cuando venían por la Feria de Sevilla, tanto en El Prado como en Los Remedios. A través de mi padre me llegaron las ocurrencias de Popof y Teddy y del genial "Ramper", con aquellas grandes ocurrencias, en tiempos de dictadura franquista, cuando salía al escenario con un saco diciendo aquello de "Se-rrín de Madrid", o cuando sacaba una bicicleta mohosa, se paraba en el centro de la escena y le echaba un poco de aceite, comentando: "Aceite pa el Eje". Había que tener cierta cultura para interpretar las cosas del genial Ramón Pérez "Ramper". Me he criado en un arrabal de eterna gracia, y he disfrutado mi juventud al lado de la guasa más profunda con "El Pali", Gandía, "La Simona", "La Esmeralda", "El Tiriri", "Chiquito de la Calzá", "El Bari"...

Pero nadie, nadie ha conseguido el puesto de mejor payaso del mundo, y en tan poco tiempo, que nuestro ministro de Hacienda. No ha tenido que aprender tan difícil profesión al lado de una zaga de artistas. No le han hecho falta manuales ni tardes de aprendizajes. No ha ido a ninguna escuela circense para impostar su voz y poner la natural cara de mala leche que tiene tras una sonrisa un poco sospechosa de una iniciante piompa.

Como los payasos de toda la vida, amaga, pero no da. Extiende el rumor, pero contiene la verdad. Se ríe y crece con la amenaza sin desvelar, nos prepara para el descalabro, nos intimida, nos acosa y nos amenaza, como el clon que quiere darle un guantazo al "augusto" y nunca le sale.

Amenaza a los políticos del bando contrario -¡claro está!-, a los periodistas que lo funden con sus críticas, a los artistas de cine..., pero ahí para en tren. No se mete con el caso Gurtel, ni con la barbarie del fútbol, ese estamento global que debe miles de millones de euros al fisco..., pero que entretiene al pueblo. No se mete con Urdangarín -¡faltaría más!-, ni con Amancio Ortega, que si aquí cotizara como tercer hombre más rico del mundo otro gallo cantaría. No nombra al paro y, si lo hace, sólo para mentirnos y hacernos creer que la reforma laboral ha sido un auténtico éxito. ¡Qué gran payaso este Cristóbal Montoro, con la poquita gracia que tienen -que me perdonen los jiennenses- la gente de Jaén, de la que decía la copla que no era tierra andaluza!

Con el payaso Montoro, cada vez que lo veo y escucho en esta pista circense que es España, me río hasta atragantarme..., pero, sencillamente, tristemente, de dolor y pena. De mis labios, sólo sale esa terminación en "uta" repetida y amplificada en mi alma.

4 comentarios:

  1. Y también es un chulo, pero sin gracia ninguna. Le tengo un asquito.....

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  2. Y otra cosa que termina en "ón" que no me gusta escribir. Vaya, vaya, los ministros que eligió el desaparecido de Rajoy.

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  3. Extraordinaria la entrada amigo Emilio, pero te aseguro que decirles a boca llena a estas "señorías" esas palabras que terminán en "uta" y "ón", y que no completo por respeto a tu blog, desahogan cantidad, y no se merecen menos.Un abrazo.

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  4. Pues hagásmolo: hijo de la gran puta y cabrón. ¡Ay, qué alivio más grande! Ellos nos lo dicen a nosotros todos los días. Mi blog, que es el vuestro, no va a mermar su categoría por lo que es una expresión coloquial.

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