miércoles, 7 de agosto de 2013

DESDE MI TORRE: LA GIRALDA, MINIMIZADA


Antiguamente, y de esto no hace tanto tiempo, la Giralda, la esbelta torre del caserío de Sevilla, cantada por poetas de todas las generaciones, repetida en millones de postales, llevada al cine en multitud de imágenes, protagonista de la vida de la ciudad, era la auténtica protagonista, el símbolo, el emblema, el sello de nuestra vida cotidiana. ¡Giralda! Sólo decir su nombre y el alma se engrandecía, se agigantaba y quería elevarse a su altura mirando al cielo de su veleta. Era algo normal que en los "telediarios" su imagen soberbia se repitiese con galantería cada vez que se nombraba a esta capital..., hasta que llegaron los de los EREs y, ahora, la imagen que se exhibe día a día, minuto a minuto, es la de la Audiencia de Sevilla, el llamado Palacio de Justicia, horrendo edificio, clásico de los arquitectos del franquismo, que sustituyó a aquel maravilloso de la Plaza de San Francisco, aunque tan terrible en sus dictámenes de salas como pueda ser el del Prado. 

La Giralda, como digo, era el símbolo de todos los informativos: "Sevilla está en alerta naranja", "Ya llega la semana grande de Sevilla", "Sevilla se viste de feria", "Las hermandades sevillanas salen para Almonte", "Vuelve una Bienal de Flamenco más novedosa", "Itálica se prepara para su gran festival..." Y siempre la Giralda presente, como en los antiguos carteles de Narbona, Francisco de Paula, Parladé, Beauchy, Martínez Martín, García Ramos, Juan Lafita, Rico Cejudo,  Bacarisas, Santiago Martín., Hohenleiter, Juan Miguel Sánchez, Martínez de León, Bartolozzi, Daniel Puch, Arenas, Álvarez Gámez..., y sigan poniendo nombres desde 1847 en tocante a la feria.

La Giralda, mi Giralda de visita primera cuando llego a Sevilla para ver si no le han cambiado sus nobles pilares por otros de acero, cristal o mármol de Macael -que todo es posible en Sevilla-, ya no sale en su esbeltez precisa y exacta en las imágenes. La han cambiado por una jueza Alaya que, en verdad, tiene cara de dolorosa sevillana. Si yo fuese mi paisano Arteaga, ya estaría ensayando con las gubias ese rostro hermoso para dejar en el cedro las huellas simples de su sencilla hermosura. Pero, su rostro de ingenuidad no lleva a que no tenga más bemoles que el caballo del Espartero, el bigote del desquiciado Tejero, o que mi Betis ganando al Madrid en el Bernabeu.

El edificio del Palacio de Justicia -lenta, pero Justicia al fin y al cabo- es el gran protagonista. Su imagen se repite una y otra vez desde tiempos en los que se marchitó la rosa y esperanza del socialismo. Por su fea fachada y sus despachos pasó Juan Guerra, pasó, como se pasa del verano al otoño; han pasado cientos de políticos metidos hasta las cejas en trincar lo que no les pertenecía, pasaron; y "La Pantoja", y "Farruquito", y el torero Ortega Cano, auténticos genios lacrimales; y un niño que no tiene una mala hostia como Carcaño, y que aún sigue cachondeándose de la policía y de todo el poder judicial; y, para colmo, más de la mitad de esos politicastros de la Junta de Andalucía que son los que debían -y así juraron o prometieron- defender los derechos de todos los andaluces, cuando sólo defendían los de sus mujeres, hijos, nietos, queridas, chóferes, amigos/as, y parientes varios. 

Nadie, ni la jueza Alaya, va a hacer que devuelvan el dinero defraudado/robado. Tampoco van a entrar en tromba en la cárcel, que sólo habitan los cuatro pelusos dedicados al menudeo y al tirón de bolsos. Pero a Sevilla, a ese canto general de la Giralda, le han hecho mucho daño estos golfos de la nueva política que, además, y como gallitos postineros, se pasean por la ciudad.

Parafraseando los sonoros versos de Fernando Villalón, sólo nos cabría decir en estos tiempos:

Giralda, madre de artistas,
molde de fundir rateros...

Y es que los tiempos, como aseveró el poeta del dorado siglo, cambian que es una barbaridad.


martes, 6 de agosto de 2013

DESDE MI TORRE: CUANDO AGOSTO VACÍA LAS CIUDADES


Aunque llevamos varios años en los que las ciudades se quedan menos vacías por esta interminable crisis que siempre dicen los políticos que ya está para acabar, pero que nunca acaba, sí se nota algo en las grandes urbes que algunos privilegiados se van de veraneo, y otros a buscar de nuevo el refugio, como antaño, de los familiares que aún residen en los pueblos, en los que pasarán las fiestas de la Patrona, se reencontrarán con los viejos amigos y hasta tendrán la suerte de volver con algunas viandas de la matanza del pasado año para ir tirando un poco en este próximo mes de tantos gastos: la subida de la luz, los colegios, las matrículas...

En agosto todo parece que se muere en nuestro país. En este año, la verdad es que todo está muerto. Veo que muchos comerciantes, para no sentir la vergüenza de abandonarlo todo delante de los vecinos, están echando los cierres de sus negocios, no por vacaciones, sino para siempre. Recuerdo que hace muchos años, en la antigua "plazabastos" de Triana, Enrique "El Carnicero" -que, además, apuntaba muy bien el cante por Soleá- ponía por estas fechas un cartel que decía: "Estimada clientela, me voy a Sanlúcar hasta que se me acabe el dinero". Hoy sería imposible poner tal advertencia, ya que el dinero te lo habrá quitado Montoro por el camino, asfixiándote hasta tener que cerrar tu modo de vida y tener que pasar el resto que te quede de ella encomendándote a Dios y despotricando del Gobierno.

Lo único que se nota de bueno en estos días es que los lanceadores de amenazas, de insultos e impuestos desde el Congreso, están de vacaciones, afortunadamente. Sin ellos, podemos dormir tranquilos, con mucho calor, pero tranquilos. Al menos, durante un mes -aunque el primer día de él ya nos lo amargaron Rajoy y Rubalcaba con la parodia del debate de Bárcenas-, podremos levantarnos sin el temor de desayunarnos con una noticia política desagradable. ¡Albricias, aunque no sean eternas las felicidades ni los buenos momentos! 

Ya mismo, a la vuelta de la esquina, sobre mediados de este mes,  nos ofrecerán la píldora del fútbol para anestesiarnos colectivamente. España ya no pensará en la crisis, ni en el paro, ni en posibles huelgas. Todo el país se lanzará a los grandes, medianos y pequeños estadios, lucirá gorras y camisetas de sus equipos, chillará como si se hubiesen cerrado todas las fábricas y negocios, pero menos que si pierde el Madrid o el Barcelona o sin un árbrito -¡¡¡Hijooo de putaaa...!!!- se come un penalty. Con el fútbol comienza el nuevo año de esta España que no hay quien la entienda, por mucho que este deporte -que paga 120 millones de euros a un jugador, aún debiendo millones y más millones a Hacienda y la Seguridad Social, lo que alegremente se permite- naciera entre amigos en Huelva, clara ciudad de un paro tremendo, creado por aquellos ingleses que vinieron a explotar nuestras minas.

En agosto, cuando se quedaban vacías la ciudades -que ya no-, se disfrutaba de la soledad de las calles, de la tranquilidad para poder visitar sus monumentos, de la tertulia amigable a las puertas de las casas. Ni las terribles calores de nuestros días dejan a las ciudades huérfanas de sus habitantes, con lo que cada día es más difícil darle la razón a Antonio Machado cuando, en su "Cancionero apócrifo", ponía en labios de Abel Infanzón:

¡Oh maravilla,
Sevilla sin sevillanos, 
la gran Sevilla!

Ampliemos este ejemplo a España, ya que verdaderamente sólo tenemos lo que nos merecemos.

Me gustaría ser en estos días en los que la calor me consume: la climatológica y la de nuestra pasividad, uno de estos niños desnudos de esta calle sevillana pidiendo a gritos al "regaor" de turno un chorro de agua fría con aquella frase que todos los niños de mi edad -ya con más de sesenta tacos de almanaque- sabemos de memoria: ¡Bombeeero, aguaaa quieeero...! Nos va a hacer mucha falta cuando vuelvan los políticos.

lunes, 5 de agosto de 2013

DESDE MI TORRE: AYER VOLVÍ A MI INFANCIA


No sé si por aquello de que ayer vino mi hija Myriam para que Irene y Pablo viesen por primera vez a su prima Lola, si por el buen rato que pasamos, como siempre, o si porque rodeado de tantos niños desanduve en sueños los tiempos pasados, anoche, cuando estaba tomándome mi "Cruzcampo" reglamentaria en el hermoso bar que mi amigo Diego Jordano ha abierto en la mismísima Plaza de Los califas, donde ofrecen cine en verano, me dio por entrar -él, además, me invitó- para disfrutar como un crío viendo una de las últimas películas de la factoria Disney: "Monstruos University". Siempre me han encantado las películas de dibujos animados, desde que mis padres me llevaban al San Telmo, al Estrella o al Avenida. Las películas de dibujos -aunque con la edad creamos lo contrario- no tienen cuatro días.

Quise ir el viernes, pero la cola daba la vuelta al coso taurino; ayer, tampoco pudo ser posible por lo mismo; y hoy, aunque el anillo estaba repleto de padres y "locos bajitos" -Serrat dixit-, al menos se pudo encontrar una silla para distraerse con estos personajes que, aunque realizados ya con las nuevas técnicas de los ordenadores, a mí siguen pareciéndome entrañables. Me reí a carcajadas con algunos "gans" y disfruté de lo lindo. No tomé nada durante la película, ni siquiera me compré el clásico paquete de pipas. El cuerpo me apetecía, como hace muchos años que no lo hacía, con relajarme ante la gran pantalla, a pesar de no ver una película de las llamadas de "tesis". No las hay mejor que las que te hacen pasar un buen rato, intentar olvidar los problemas cercanos -que la mayoría de las veces ni te pertenecen-, y disfrutar a gusto.

Anoche me fui a la cama soñando con monstruos y maléficos de la animación. Otros días, me voy pesaroso y triste por tantos aquellos reales que te amargan la vida cada dos por tres.


jueves, 1 de agosto de 2013

DESDE MI TORRE: LA VUELTA DE JUAN CERVERA


Recordarán en este blog al poeta Juan Cervera, que compartió sus poemas con nosotros durante 375 días en una serie que tuvo su inicio el 13 de noviembre de 2010. Nacido en la población sevillana de Lora del Río, y exiliado en México desde 1968 por propia decisión, Juan ha vuelto hace unos días a su pueblo natal tras el fallecimiento en la capital federal de su querida esposa Axaí. Aunque le ataban allí muchas cosas, muchos recuerdos y muchos amigos, ha decidido regresar a esa localidad que siempre llevó en la retina, en el corazón y en sus poemas...

Sueño que estoy soñando.
Sueño que no he  nacido.
Sueño que ya me he muerto.
Sueño que  naceré,
que  volveré a  nacer
en un pueblo del Sur
con torres, con campanas,
con nidos de cigüeñas.
Sueño y sueño y no dejo de soñar.
Hablo en sueños con sueños ya soñados
y con sueños que aún no sé si soñaré.
Vivo y no vivo.
Canto y no canto.
Escribo en la arena y el aire
y, sin saber por qué,
creo que me leerán los aerolitos ciegos
y las  nubes sonámbulas.
Sé que soy un fantasma
sin nombre  ni apellido.
Sé que soy  quien no soy.
Sé que tú te imaginas que eres yo.
Converso  con los  nardos
y con las margaritas.
Soy el amigo íntimo
de todo lo invisible
y mantengo un secreto
pacto con los caminos.
Sé lo que nadie sabe
del cristal y del vino
y converso en la  noche
con los días que se fueron
y  nunca  volverán.
Cántaro de agua dulce
refresco mi memoria.
Me acuerdo  de  mi  madre,
de sus grandes y  bellos ojos negros
y, la palabra hijo, me devuelve
la  flor  de la esperanza
al brotar suavemente de sus labios.
¿Sueño que estoy soñando?
La verdad  no lo sé.
Entreveo entre sueños
una bruñida alfombra de esmeralda.
Son los  trigales  verdes.
Un clamor de amapolas
incendia las alturas de apasionantes rojos.
Mi cielo, si,  mi cielo añil de Andalucía.
Yo, como siempre, yo,
sueño que estoy soñando.
Sueño que estoy de  vuelta
en aquel pueblo  blanco del Sur
donde  fui  niño y amé siendo muchacho
a una muchacha que nunca imaginó
que yo la amaba y la soñaba
amándome en mis sueños.
Sí, claro que sí, por supuesto que sí
sueño y sueño y  no dejo de soñar
mientras  la  vida  sigue
borda que borda  sueños,
con hilos de colores doloridos,
en el pañuelo del perpetuo adiós.

Estamos en comunicación constante a través del correo electrónico, pero dentro de unos días, cuando él se haga a su viejo y nuevo entorno, tendremos la oportunidad de conocernos, de darnos un abrazo y de charlar de miles de cosas. Mientras tanto, bienvenido a casa, Juan.

martes, 30 de julio de 2013

DESDE MI TORRE: AÑO Y MEDIO SIN ELLA


El tiempo corre y vuela sin darnos cuenta, o somos nosotros los que corremos y volamos hacia no sabemos dónde. Quince años nos separan de esta felicidad al día de hoy, cuando se cumple el año y medio justo de la ausencia de Lola. Quiero suplir ese drama del 30 de enero del 2012 con mi continuo ramo de flores ante su fotografía, con las avemarías que le dedico por lo bajini, con el recuerdo de momentos inolvidables, con las risas repetidas de cuando nos hemos reído juntos en multitud de ocasiones, con el amor a duermevela, con los besos... Pero la verdad es que nada llena mi ausencia, aunque estoy rodeado de amigos, hijos y nietos. En casa no tengo con nadie a quien hablar, no tengo a nadie a quien contarle mis pensamientos, mis sueños, mis fragilidades... Sólo la soledad habita este espacio amplio que se ha quedado vacío.

Cuando amanece me pregunto que por qué y para qué. Hubiese sido mejor un mal sueño, o un buen sueño, que nunca se sabe. Dormir para despertar en el infinito, libre de estas ataduras -¿parece mentira?- de sentirse sólo, sin una mano que agarrar, sin un abrazo que ofrecer, sin la oportunidad de libar el beso diario, sin la conversación cotidiana, sin...

Hace año y medio, su mano dejó de latir entre mi mano derecha. Fue la primera vez en mi vida que contemplé la agonía de un ser querido. En esa mirada vaída, que buscaba los ojos de los demás, se me fue la mía, y no sé adónde...

Los hijos quieren hacerse presenciales, pero sus llamadas son más discontinuas. Tienen que hacer su vida, vivirla. Esta debe ser su obligación. Tú, por mucho que en algunos momentos quieran ayudarte, te encuentras solo, solo ante todo: ante una estúpida caída de quien ya no tiene los reflejos de la juventud, ante un infarto que no avisa, ante una fiebre que te deja en cama sin qué sepas a quién tienes que llamar. Solo...

Cuando una mujer se te va cuando más la necesitas, y ella a ti, el rompimiento es algo muy brusco. A esta edad no se puede recomponer tan fácilmente la vida. La suya arrastró a la mía, con su muerte, a la mayor de las soledades. Y, miren por dónde, aún sigo creyendo en Dios.

Un abrazo, mamá, allí donde te encuentres.

sábado, 27 de julio de 2013

VARIAS FOTOS PARA LA ALEGRÍA

Hoy ya estábamos derrotados después de tantas horas. Una vez que a María la visitó el ginecólogo y le dijo que estaba perfecta, hacía falta la visita del pediatra, en esta ocasión una mujer muy joven y ciertamente bonita, pero lo que hizo con mi nieta no tiene nombre -aunque es la obligación de su maravillosa profesión-. Me tendió a mi Lola en la mesa, la volcó, le dio un empujón, le abrió los muslos y el chochete, le puso la linterna del teléfono móvil en los ojos, la cacheó por todos lados, le hizo un ejercicio gimnástico de muslos arriba y abajo en dos segundos..., y yo más cabreado que cuando llega el fin de mes y aún no te han entregado la nómina. Tras tan perfecta exploración, la pediatra se río a gusto, nos deseó salud y nos dijo que la niña estaba más que perfecta. Y así que nos fuimos, a las dos de la tarde de ayer, para que todos pudiésemos descansar. Pero de esta guisa vistieron a mi niña, y es que los padres son más cachondos que unos carnavales de Cádiz. Nada de solemnidades, de toquillas de la abuela ni de regalos caros: a la Lola la vistieron con un traje de gitana rojo con grandes lunares blancos. ¿Será una premonición de lo que la niña será el día de mañana? ¿Tendrán que volver los Machado a describir los "puertos" de esta otra artista? Lo importante es que ellas están bien y que ya estamos todos en nuestros cobijos, y que mi niña ha salido del hospital Reina Sofía de esta guisa tan graciosa.




¡Arte, mucho arte!

viernes, 26 de julio de 2013

DESDE MI TORRE: UNA NOCHE DE LUTO



Al final de la jornada tan feliz del nacimiento de mi nieta, nos llegó a todos la tristeza de la desgracia ocurrida tres o cuatro kilómetros antes de que el tren "Alvia" llegara a la estación de Santiago de Compostela, cargado de viajeros en la víspera de la fiesta grande de ciudad tan atractiva. El gozo que tuve en uno de los días más felices de mi vida se remató con un crespón de luto en mi corazón. Me enteré de la noticia al llegar a casa para descansar del ajetreo de ayer y poner la radio, ese cordón umbilical que jamás me separa del mundo. No me gusta el cine, ni la tele, ni el "twitter" o como se llame, ni los móviles de nueva generación, ni la llamada sociedad de comunicación. Me encanta la radio, y confieso -ya lo he dicho en este blog en más de una ocasión- que tengo un aparato en todos los rincones de mi casa: en mi estudio, en los cuartos de baño, en la cocina, en el salón, en los dormitorios..., voy de un lado para otro escuchando todas las noticias porque, además, tengo la manía de conectarlos todos a una vez, con lo sencillo que sería llevar algo en el bolsillo del pijama y unos cascos pequeños. ¡Manías!

Anteanoche me quedé helado, eran farragosas las noticias, se apuntaba a una tragedia bastante menor, pero la cifra de los muertos y heridos iba subiendo como la espuma a medida que uno seguía escuchando la terrible noticia. Hoy, y a través de todos los medios de comunicación, ya se están buscando culpables: que si el sistema de detección de accidentes que aún no estaba instalado, que si la posibilidad de un sabotaje encubierto, que si la culpa del exceso de velocidad por un fallo técnico o por un error humano del maquinista -ahora, conductores-, al que ya se le acusa desde las redes de ser un corredor nato...

Ante la tragedia, lo mejor que podemos pensar es en la altísima capacidad de generosidad que tiene este pueblo español, muy por encima de sus gobernantes. Este país se crece siempre ante las tragedias. Hoy me reía cuando nuestro Presidente prometía el oro y el moro para aclarar todo y cuando pronunciaba que las familias no se quedarían desasistidas. ¿Como en el caso del terremoto de Lorca, como en el de todas las tragedias que en este país han ocurrido, como en el atentado de Atocha, como con la víctimas del terrorismo? El ejemplo de ayer y hoy lo ha dado el pueblo gallego que, jugándose la vida, salieron a salvar a unas personas anónimas que venían en un tren desde Madrid. No sabían sus nombres, ni sus edades, ni sus sexos, ni sus razas, ni sus ideas políticas. Fueron a intentar salvar a todos.

En nuestra vida diaria, basta que tengas otro pensamiento distinto a aquellos políticos que tienes cercanos para que te quemen en la hoguera. En España, parece ser que es necesaria una tragedia para que todos nos unamos por no se sabe qué motivos. Dejemos reposar la terrible e inmensa desgracia de ayer. Obliguemos a los que cobran por ser políticos a que pongan todos los medios para que todo se aclare rápidamente y con justicia, sea culpa del Ministerio de Fomento o del conductor. Aunque dudo que en nuestro país la Justicia sea tan veloz -que es como debe ser- como para que no prescriban -siempre por una u otra causa- los delitos más espectaculares del Poder de turno. Y no nos olvidemos que, en nuestros días, el Poder es totalmente absolutista.

Mi más sincero mensaje de pésame a todos los familiares de las víctimas, y mis mejores deseos de recuperación para todos los heridos. Que los desaparecidos descansen en paz.

miércoles, 24 de julio de 2013

DESDE MI TORRE: LOLA, LA NUEVA ALEGRÍA DE NUESTRA FAMILIA


Me daba el pálpito, como os comentaba esta misma mañana, de que la cosa, la barriga de mi nuera María, iba a estallar de júbilo de un momento a otro. Y ahí la tienen, ahí está nuestra Lola, que nació sanísima y muy guapa a las 2'30 de la tarde. María está también sensacional, a pesar de haber sido primeriza. No cabemos de gozo. Ha sido el regalo que Dios nos ha ofrecido tras la terrible pérdida de la otra Lola, por la que ella desde hoy lleva orgullosa su nombre. ¿Se notan nuestros rostros de felicidad?


¿Y la alegría de su madre?


¿Y de su padre?


¿Y la baba de su abuelo?


¿Y el apetito de María?


Hoy Lola está estrenando vida y toda la familia una nueva sonrisa al sentirnos llenos de felicidad por esta nueva niña con la que Dios ha querido obsequiarnos. Desde hoy, ya soy "Quintiyayo", que eso sí que es un grado de peso.

DESDE MI TORRE: ESTO VA A ESTALLAR


Estoy más nervioso que si yo fuese el padre, y eso que he tenido tres hijos y ya son cuatro los nietos que tengo, pero la pequeña Lola nos tiene locos a todos: a sus padres, que muestran la cara de felicidad en esta fotografía realizada ayer en mi casa, a la familia al completo, a sus primos y, por supuesto al que de un día a otro va a subir a "Quintiyayo" en el escalafón, que no es otro que este viejo al que se le cae la baba esperando que pase pronto el reloj para ver y acariciar a la nueva princesa.

Siempre se tiene una ilusión tremenda cuando se es abuelo por primera vez, lo que me ocurrió hace ya casi once años, y en cada uno de los nuevos natalicios a uno se le ilumina la sonrisa; pero en esta ocasión tan especial -lo que hubiese dado mi mujer por ver a su hijo pequeño como padre-, todos tenemos la ilusión a flor de piel y la autoestima al máximo. El más pequeño, mi Pablete, va a cumplir siete años, y ahora esta niña va a revolucionar de nuevo a toda la familia. Me parece que el melón va a tardar poco en calarse. No se puede estar más gorda, más feliz, ni más guapa.

¡Bendito es, y bendito será en la vida que a todos nos va a alegrar, el fruto bendito de su vientre!


martes, 23 de julio de 2013

DESDE MI TORRE: MIS SINCERAS GRACIAS A TODOS


Ayer fue para mi uno de los días más completos de los últimos años. Desde que salí para Sevilla, todo fue saliendo como la seda. Además, salí de Córdoba como trianero de pie y volví ayer a ella como "Trianero de Honor". Cuando llegué al hotel, coincidí, a la hora propuesta, con mi amigo Ángel Vela, y nos fuimos a dar una vuelta por el Altozano, que estaba repleta de deportistas que estaban participando en el "Acuatlón" dentro de los muchos concursos que se han programado para esta Velá: ciclismo, torneo de pesca, de fútbol, la milla, una simultánea de ajedrez, la clásica cucaña y un sin fin de juegos tradicionales. A nuestro paseo se unieron al poco rato los amigos Manuel Melado y Francisco Sosa y con ellos, cumplida que era la hora del Ángelus, nos tomamos la primera cerveza en "Mariscos Emilio" para abrir un poco de boca. Entre paseo y paseo, nos sentamos en el bar "La Alboreá" y ya pudimos degustar algunos de sus exquisitos manjares. Hacía calor el domingo en Triana y había mucho ambiente en la calle San Jacinto. Nos despedimos para reencontrarnos a las 9 de la noche en el llamado "Hotel Triana", lugar habitual de la celebración del Pregón y de la entrega de títulos. Una buena mañana.


Llegada la hora, el acto lo inició con un hermoso concierto la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla, que dirige Francisco Javier Gutiérrez Juan. Fue una auténtica maravilla, con interpretaciones netamente trianeras como "El Puente de Triana" de Font Fernández, "Triana" de Isaac Albéniz, "Camino del Rocío" de Abel Moreno, "La Preocesión del Rocío" de Turina, y un extraordinario estreno de la "Salve Rociera" de Manuel Pareja Obregón, con tamboril y cohetes incluídos. Tras el singular concierto, Francisco Pérez, Teniente Alcalde Delegado del Distrito, presentó a la pregonera de este año, la poeta Rosa Díaz, que ofreció un magnífico pregón pero, a juzgar por todos, excesivamente largo, una hora con veinticinco minutos. No echó cuenta la poeta del dicho cervantino: "Dios te libre de los malos amigos y de los largos pregones".


Con un público que abarrotaba el recinto, comenzaron a entregarse los diferentes títulos de este año. En el apartado de "Entidades" a "Elige la Vida" y a la "Casa de los Artesanos". Los títulos de "Trianeros Adoptivos" recayeron en José Rodríguez "El Pío", "Los HH" y Rafael Blanco Guillén, el hombre que salvó al "Cachorro" del incendio que se produjo en su capilla hace cuatro décadas. Los títulos de "Trianeros del Año" fueron para Javier Traverso, el escultor José Antonio Navarro Arteaga y María Graciani. Y los de "Trianeros de Honor" en Antonio Liz, Antonio Martínez Díaz "Finito de Triana", la bailaora Angelita Vargas, los también bailaores Guadalupe Osuna y Luis León, y en un servidor, que lo recibí con mucha ilusión, dedicándoselo en mi interior a mi mujer y a mi nieta Lola, esa niña que estamos esperando de un día para otro.


Desde aquí, mis sinceras gracias a todos cuantos han hecho posible que haya recibido ese título que tanto añoraba, a la Tenencia de Alcaldía , a la Comisión Organizadora y al Comité de Honor. Me fui a Triana, como dije al principio, como trianero de a pie, y me he vuelto con el máximo honor que puede entregar mi barrio a quienes lo amaron desde la nacencia. Gracias, gracias, gracias...




Por si fuese poco la felicidad del pasado domingo, cuando llegué a casa me encontré con el envío de la columna, llamada genéricamente "LA AZAGAYA", que en el diario "El Mundo" me había dedicado mi amigo y compañero de experiencias flamencas, Manuel Martín Martín.



Muchos días de tantas emociones como el de anteayer quisiera en mi vida para reanimarme. De nuevo, gracias a todos por las felices atenciones. No habría palabras suficientes para agradecerlo.

viernes, 19 de julio de 2013

DESDE MI TORRE: MUCHA MOVIDA EN TRIANA


Cuando el miércoles llegué al hotel Zenit de Triana, donde me alojaba, ya me estaba esperando, a las diez en punto de la mañana, mi amigo Ángel Vela, que en esa noche fue el lógico protagonista con la presentación de su libro "Triana, la otra orilla del Flamenco". Tras el desayuno en un bar de la peatonal San Jacinto, nos dirigimos al museo del Castillo de la Inquisición, hoy especie de aula interactiva para conocer lo que fue la historia más negra del barrio durante cuatro siglos. El acto consistía en dar a conocer el amplio programa de la Velá de este año, la presentación del nuevo número de la revista "Triana", y el cambio sustancial del diseño de las "pañoletas" de las 27 "casetas" que van a componer el recinto lúdico de la misma. Francisco Pérez Guerrero -teniente delegado del Distrito- fue presentando una a una todas las novedades, apoyado por algunos de los miembros de la amplia comisión organizadora de los actos, y con la presencia de artistas que darán contenido a estos días de verdadero júbilo, entre ellos: José Manuel Soto, "La Susi", y el Coro de Julio Pardo, actividades que se sumarán al Homenaje a la Hermandad del Rocío de Triana, sus concursos de cante flamenco y de baile por "sevillanas", la VII Edición del Certamen de la Copla "Marifé de Triana", las amplias competiciones deportivas deportivas, las conferencias, las celebraciones religiosas -ejes de esta magna fiesta-, el pregón -que este año dará la poeta Rosa Díaz- y la entrega de los títulos de "Trianeros de Honor", "Trianeros del Año", "Trianeros Adoptivos" y "Entidades".

Es un denso programa, manifiestamente mejorado en relación con el de otros años -y, por supuesto, mejorable-, y con el que los trianeros disfrutarán de lo lindo durante estos días estivales, cuando el arrabal de Triana se llena de alegría, de luces, músicas y coplas.


Tras el acto, y con una parada obligada en un bareto de fresquita Cruzcampo con algunos amigos, entre los que se encontraba el cartelista de esta edición de la Velá, Juan Romero, mis amigos Ángel y Paco Solís, José Luis y su compañera Elisa, pusimos pie a la otra orilla para almorzar en el restaurante recién inaugurado de un amigo, lógicamente en taxis, porque no estaba el puente, con la calor de justicia que caía a esa hora, para convertirse en héroe de rápido derretimiento. Cafelito, ya en orilla trianera, y un poquito de siesta al arrullo del aire acondicionado, tiempo que aproveché para leerme la nueva publicación con excelentes artículos, contenido y fotografías.

Lo peor que hice fue, tras una ducha fresquita, salir a la calle para girar una visita rápida a la capillita del Carmen, a la Virgen de la Estrella y a la del Rocío, volviendo tan empapado en sudor que no tuve más remedio que pasar de nuevo por la alcachofa de la fresca ducha. Ya en el hotel se notaba movimiento para estar presentes en la puesta de largo del libro de Ángel. Al poco rato no se cabía en la plazuela de su jardín y en la amplia entrada del recinto. Tuve la oportunidad de abrazar a muchos artistas a los que hacía años que no veía. de charlar con ellos e interesarme por sus vidas y ocupaciones. Había personal de la Universidad, del cante, el baile, el toque, la pintura, la literatura, la escultura y el toreo, El salón era amplio, pero no cabía ni un alfiler, quedándose mucha gente fuera del recinto.


El alcalde de la ciudad, que no certificó su asistencia hasta penúltima hora, tomó parte central de la mesa, compartiéndola con el autor, Ángel Vela; con el prologuista, nuestro querido y admirado amigo Antonio Reina; con el editor y dueño de ediciones Giralda, Paco Sosa; y con el teniente de alcalde, Delegado del Distrito, Francisco Pérez Guerrero. Aunque los micrófonos gastaron la broma de una pésima audición, se entendió perfectamente el mensaje del alcalde, las palabras justas de prologuista y editor, y las de Ángel. 

En la sala pude advertir la presencia de muchos artistas como Matilde Coral, Pepa Montes, Cristina Hoyos, Ricardo Miño, Paco Vega, Antonio Badía, "Susoni", Antonio Saavedra, Jesús Heredia, Curro Fernández, Gualberto, Alfonso de Miguel, Manuel Bohórquez, Augusto Morilla, Pedro Ricardo Miño, Manuel Lozano, Manuel Garrido y Manuel Melado -los tres grandes manueles de la poesía popular-; periodistas, escritores y catedráticos... El libro se recibió con una gran expectación, aunque ahora hay que analizarlo en toda su profundidad para saber qué nos aporta el escritor amigo sobre tema tan difícil y si verdaderamente ha sabido dividir en el viento de sus folios el grano de la paja,

Ángel no paró de filmar ejemplares hasta altas horas, mientras que el personal disfrutaba -todos disfrutábamos- de una fresquita copa de manzanilla venenciada, unas frías cervezas y unas tapas excelentes.


No ha podido empezar mejor la Velá con estos dos actos culturales que he tenido la suerte de vivir. El próximo domingo, si Dios quiere, de nuevo estaré allí, en mi barrio, para sentirme profundamente emocionado con el título de "Trianero de Honor", que, aunque me ha llegado demasiado tarde comparando méritos ajenos, al fin y al cabo me ha llegado, aunque ya mi mujer no pueda compartir conmigo ese premio.

La presentación del libro de Ángel Vela Nieto -volviendo a mi mayor gozo de ayer- es de las cosas que deben hacerse en Triana con más frecuencia, así como exposiciones, maravillosas, que pueden programarse sobre temas varios del arrabal.  A Ángel le cupo el orgullo, y muy legítimo, de poner en su presentación el cartel de "No hay billetes". En su libro sobre la Velá, dije en mi prólogo que su nombre se  unía, en la historiografía trianera, a los de Ariño, Matute y Macías. Y no me equivoco. Ahora hace falta, tras una lectura completa, que su verdad sea corroborada por el jurado popular de la crítica experta.

Me bajé ayer del AVE en Córdoba en el momento justo que eran las diez de la mañana, momento exacto en el que nací. Giré mi cabeza a la izquierda, queriendo encontrar la orilla derecha de mi río, en la misma en que me encuentro algunos kilómetros más arriba. Suspiré, me encomendé hacia ese Dios que no sé si existe, y me sentí feliz. Con mi breve mochila al hombro, fui andando hacia la cercana casa. En ella llevaba muchos ratos felices, muchas horas mágicas, un manantial de conversaciones y un libro dedicado, el de mi amigo Ángel, que me ayudará a vivir varios días en su lectura y en las posibles preguntas.

¡Qué gran movida, amigos!


jueves, 18 de julio de 2013

DESDE MI TORRE: SESENTA Y CUATRO TACOS DE ALMANAQUE


¡Qué daría por poder volver a ese momento en el que mi madre y yo teníamos la sonrisa en los labios! Pero el tiempo pasa inexorable poniendo años y otoños en la vida, y ausencias irrecuperables...

Hoy, queridos amigos, cumplo 64 tacos de almanaque. ¡Vaya mes y vaya fecha, aunque sea un día alegre por aquello de la paga extraordinaria que nos dejó en herencia -al menos hasta ahora- el viejo dictador! Cuando uno es niño, quiere crecer -como en los versos de Benítez Carrasco-; cuando uno es joven, cree que la juventud es un tesoro para toda la vida (leer a Rubén Darío); cuando se llega a los cuarenta, nos viene una responsabilidad con la que jamás habíamos contado; cuando se llega a los cincuenta, ya se tiene más pasado que futuro; y cuando se cumplen los sesenta, ya mira uno más para el cementerio de San Fernando que para los pocos parques infantiles de nuestra infancia. La vida es así, aunque no hay nadie que justifique la suma de años. Se ha vivido, claro que sí, pero, a pesar de los pesares, el hombre quiere creerse y sentirse eterno, y, cuando los que como yo no creemos en eso de la resurrección, ¡chimpún!

Bueno, pues con una salud de hierro dentro de lo que cabe, con un maletín de pastillas para la circulación, para poder dormir a gusto, etcétera, y eso que ni el colesterol ni la tensión me han atacado, bien, aunque con algunos baches, he llegado a los sesenta y cuatro tacos de almanaque. ¡Dios se loado!

Más solo que la una desde que se murió mi Lola, con los niños lejanos, y con gran parte de mi ilusiones perdidas, cumplir años sólo es querer frenar la hora de tener que doblar la acera hacia el otro lado. No cierro la oportunidad a la vida de una nueva amistad, pero ya las puertas suelen abrirse lentamente y uno, a la vez, se hace más elitista, más egoísta y cerrado.

Como testamento vital, solamente quiero que se cumpla, por mis hijos o amigos, por aquellos que aún todavía me quieren, el que dejé en el poema que titulé "El sitio de nacencia", y que decía así:

Cuando me duelo,
pienso en Triana.
Me arrastran sus aguas.

Allá irán mis cenizas
                  el día que me vaya.                  

Que mi alma
esté junto de su alma,
metros arriba o abajo
de la torre de Sant'Ana.

Allí el último suspiro,
donde la primera nana.

Bueno amigos, pues mañana estaré como los presos: sesenta y cuatro años y un día, y los que Dios quiera que estemos juntos en esta bendita comunicación.

miércoles, 17 de julio de 2013

DESDE MI TORRE: HOY HE VUELTO A TRIANA



Hoy estoy donde debo de estar, donde nunca debí salir: en mi barrio, en Triana, gozando mis labios resbalándose por el tobogán de sus seis letras inmensamente sonoras. Dos acontecimientos me convocan, dos citas agradables: la presentación, por la mañana, en el Castillo de San Jorge, del programa de actos de la Velá de Santa Ana, y la de la revista "Triana", tan viva, o más, que cuando la soñó Manuel Gandía el impresor a finales de los 40, y por la noche, en el hotel Zenit, el acontecimiento principal: la del nuevo libro de mi amigo Ángel Vela Nieto "Triana, la otra orilla del Flamenco". Se me apetecía estar hoy entre los míos, compartir emociones y pulsar el latido de mi arrabal. Para ello, hasta he reservado habitación en el mismo lugar donde Ángel dará a conocer libro tan interesante. Quiero pegarme una vuelta por "Casa Manolo" para tomar la inconfundible tapa de calamares a la riojana, cuyo sabor siempre aspiro en Córdoba desde la lejanía, ir por la noche a la freiduría de Rodrigo de Triana para no olvidar las buenas costumbres, enterarme de los cotilleos de mi barrio, sentirlo, mojarme en él... La ausencia me arrastra al vientre materno. ¡Quién pudiera volver para no despegarme nunca de su cordón umbilical! Pero la vida marca, la economía está por los suelos y no tengo el suficiente poder adquisitivo para regresar a mi terruño de nacencia. Muchos me dicen: -¿Cuándo vuelves a Triana? -Pues hijo, cuando me regales un piso.

Por ahora, me conformo con este regalo de ir cada dos por tres a visitar mi tierra, a tocar los sillares nobles de la Giralda, a rezar ante la Virgen de los Reyes y hacer lo propio ante la Señá Sant'Ana; a pasear como un cateto, sin perder ningún perfil, por las calles que recorrí de niño; a cumplir la liturgia de visitar los bares que hacía con mi Lola; a vivir, a llenarme de cosas, de caserío y de río, de sitios y de hombres...

Espero que hoy, cumpliendo con el protocolo de la vieja amistad, mi día sea tan feliz como el de Ángel Vela. Sacar una nueva obra a la opinión pública, no deja de ser un parto que, aparte de los miedos, siempre resulta de una increíble hermosura. Mañana os contaré.


martes, 16 de julio de 2013

DESDE MI TORRE: MIS FELICIDADES EN EL DÍA DE LAS CARMELAS


Hoy quiero dedicar mis primeras palabras a todas las mujeres que se llaman con el nombre bendito de Carmen, advocación que, por familia, siempre se ha pegado a mis labios. Una soberana, siempre, me espera a orillas del Altozano, en el fielato cabal del puente, para dejar en su pequeño retablo el rezo de un lloroso y silencioso Ave María. Cármenes me cercan y prueban desde nacencia: las titas Carmen, las primas Carmen, el quejido materno de "Ay, por dios, y por la Virgen del Carmen", Carmen, Carmen, Carmen, como en la copla referida a la muerte de la inolvidable Carmen Amaya, de la que se cumple el 50 aniversario y el 100 de su nacimiento. Carmen la de Merimeé y Bizet, Carmen, la niña aquella de Alcalá del Río que, sin querer o queriendo, me enseñó en una revolera los primeros muslos de mujer que contemplé en mi vida de adolescente... Carmen de mi juventud que dejé en una copla por sevillana grabada por Paco Taranto: Soñando con mi Carmela / pensaba yo que tenía / una candela encendía / sobre mi carne morena. / Carmela, Carmela mía, / que me has dao de beber, / que si a tu vera me arrimo / me entra más fuerte la sed.

¡Qué bendita advocación esa del Carmen, qué hermoso nombre, cómo chorrean sus letras por el acantilado de los labios! ¡Carmen!

Hasta un comunista como el portuense Rafael Alberti, de seguro que por su paso por Rute en el año 1925 para recuperarse de una enfermedad, se auxilió bajo el manto y el escapulario y le dedicó de la Patrona de este mar de olivares tres sonetos, de los cuales dedico éste a las "cármenes", que él nombró como "Día de amor y bonanza":

Que eres loba de mar y remadora,
Virgen del Carmen, y patrona mía,
escrito está en la frente de la aurora,
cuyo manto es el mar de mi bahía.

Que eres mi timonel, que eres la guía
de mi oculta sirena cantadora,
escrito está en la frente de la proa
de mi navío, al sol del mediodía.

Que tú me salvarás. ¡oh marinera
Virgen del Carmen! cuando la escollera
parta la frente en dos de mi navío,

loba de espuma azul en los altares,
con agua amarga y dulce de los mares
escrito está en el fiero pecho mío.

¡Felicidades a todas!

lunes, 15 de julio de 2013

DESDE MI TORRE: NI EN LA BASURA


Leyendo ayer por la noche las últimas noticias de ABC de Sevilla en internet, me quedo atónito con el nuevo plan que el alcalde Zoido quiere implantar con la nueva  Ley de Limpieza Pública Local, que, entre otras cosas, va a penalizar la búsqueda de los muy necesitados -como la mujer de la fotografía- en los contenedores de basura de la ciudad. Ya está bien que a todos nos hayan robado la cartera por el sistema del tirón de impuestos que nadie entiende; está bien -es un decir-, que se nos robe una paga extraordinaria que nos pertenece; está bien -cuando digo esto deben entender que está muy mal y es una desvergüenza- que los abuelos no podamos disfrutar de un otoño vital feliz y tengamos que estar siempre preocupados de nuestros hijos y nietos, mantenerlos en nuestra casa, darles de comer y pasear por obligación a los hijos de nuestros hijos; está bien -¡y ya está bien!- de que nadie diga esta boca es mía, que no imprequemos violentamente -ya que con el conformismo no se ha podido solucionar nada- a los que, para su beneficio, y en nombre de una crisis global, manejada por ellos, nos han convertido en pobres, pobres de solemnidad.

Y, encima, el señor Zoido -tan ecuánime con las formas de caridad, que sólo cacarea en la hermandades- quiere prohibir hasta el rebusco, como el de los garbanzos en la época de Franco. Pues muy bien. Vayamos a las puertas de su casa a pedir comida, que de seguro le sobra. Y vayamos a las puertas de Griñán, y de Susana, y de Valderas, de todos aquellos que decían en grandes vallas aquello de "Andalucía, imparable" y "Sevilla, ciudad de las personas". Vayamos a sus puertas y cantemos a coro el viejo villancico para que nos den el aguinaldo. Como de seguro la cosa no va a funcionar, volvamos a los contenedores a rastrear las miserias que aún pueden comerse, saquémoslas con jubilo de pobre que se resiste a pedir por las puertas de las iglesias y las esquinas de las céntricas calles, dejemos todos los horribles contenedores vacíos, y metamos en él a todos nuestros políticos, sin excepción de clase o partido, porque son ellos los que han hecho posible, con mucho bla-bla-bla, que una cosa es predicar en la captación de votos para llenar sus bolsillos y otra, muy diferente, dar el trigo -mojado en la Constitución- de que todos los españoles somos iguales ante la Ley.

Esta mujer y este joven que rebuscan sólo son un paripé, una obra de teatro de Arbide cuando dirigía el grupo "Tabanque". España sigue en marcha -faltaría más, a pesar de Bárcenas y el miedo terrible a que tire de la manta zamorana-, y tan Una, Grande y Libre como en la época del de las botas altas, aunque ya no hay ni siquiera libertad -según normativa del señor Zoido- para buscar la vida entre basuras. Rebusquemos, pues, en los bolsillos del alcalde, de los del presidente de la Junta y de todos los abrazafarolas del Poder. De seguro que todos los pobres de Sevilla -y sólo me limito a mi ciudad- pueden darse un atracón de lujo, con los dineros de esas faltriqueras políticas, en el selecto y caro Abades. ¡Ah, y a dejar buena propina...! 


domingo, 14 de julio de 2013

DESDE MI TORRE: EMOTIVO HOMENAJE A JUAN DE LA PLATA EN JEREZ


Pocos sábados he pasado en mi vida, de los que tenga memoria tan grata, como el que ayer viví en la querida ciudad de Jerez de la Frontera en torno a un amigo: Juan Franco Martínez, más conocido en todo el mundo con el sobrenombre de su barrio como "Juan de la Plata". Todo aquel que sea flamenco y se sienta aficionado lo conoce, porque Juan siempre ha sido un activista en pro de la Cultura, de la Música y de la Poesía y, siendo jerezano, no se le pudo ocurrir mejor cosa, junto a otros amigos poetas como Manuel Pérez Celdrán, Manuel Ríos Ruiz y Estéban Pino Romero, que darle forma, con muchas ilusiones y esperanzas, el 24 de septiembre de 1958 (se va a cumplir este año el 55 aniversario), a la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces con sede en Jerez de la Frontera.

El acuerdo de nombrarlo como Miembro de Honor se tomó en una reunión que celebramos los miembros de la Junta Directiva de la Academia de las Artes y Ciencias del Flamenco el día 14 de febrero en Sevilla, y que se culminó ayer con un acto multitudinario en "Los Claustros de Santo Domingo", antiguo y hermoso convento dominico rehabilitado para espacio cultural. 


Por parte de la Academia estuvo casi la totalidad de su Junta: su Presidente, Luis Adame, Antonio Fernández "Fosforito", Rafael Infante, Diego Fernández y un servidor, siendo acompañado el homenajeado por muchos amigos y familiares, además de artistas como Pepa Montes y su marido Ricardo Miño, Cristina Hoyos y Juan Antonio Jiménez, Paco Cepero, Luisa Triana, María José Franco, Juan y Luis Moneo, Angelita Gómez, Juan de Juan y señora, Juan de Dios Ramírez Heredia -que fue el exaltador de Juan por parte de la Academia-, el rejoneador Álvaro Domecq, el pintor Pepe Basto, el poeta Antonio Murciano, el también fundador de la Cátedra, Manuel Pérez Celdrán, y los flamencólogos Pepe Marín y José María Castaño, así como muchísimos miembros de las peñas y entidades flamencas jerezanas y de la provincia de Cádiz. Lástima, que como ocurre con demasiada frecuencia, nadie se acercó del Instituto Andaluz de Flamenco, que tanto defendió en su día, de cara a la galería, que el flamenco fuese nombrado como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Sólo acudió, a manera particular, Aida Rodríguez Agrado, responsable de prensa del Centro Andaluz del Flamenco con sede en Jerez.


Ocuparon la mesa presidencial Luis Adame, que dio lectura al acta del nombramiento; la alcaldesa de Jerez, María José García Pelayo, y Juan de Dios Ramírez Heredia. Fue un acto con mayúsculas y para escribir con letras de oro en los anales de la historia flamenca, ya que fue intenso de emoción y la sensibilidad de todos estuvo a flor de piel. La exaltación de Juan de Dios, vocal de la Academia, fue muy sentida y con el calor de su verbo cálido y vibrante, recordándonos algunas anécdotas que ambos habían gozado a lo largo de sus vidas y diciendo de Juan de la Plata que era un gran luchador por la divulgación y dignificación del Flamenco y un libro abierto al que siempre hay que acudir en esta materia.


Tras el acto de entrega del hermoso diploma que nombraba Socio de Honor de la Academia a Juan de la Plata, el homenajeado, visiblemente emocionado, ofreció unas palabras dando las gracias a la Academia y ofreciendo este homenaje a cuantos artistas del cante, el baile y el toque hicieron posible a lo largo de los años este manantial de ecos, desplantes y falsetas, teniendo un recuerdo emotivo para su hija, que había sido operada el día anterior.


Cerró el acto, también muy emocionada por las palabras de Juan, la alcaldesa María José García Pelayo, que hizo un recorrido por toda la vida y obra del homenajeado, prometiendo que Juan tendría un sitio de honor en un lugar emblemático de Jerez, promesa que todos acogimos con verdadero entusiasmo. Al finalizar el acto, todo el público puesto en pie comenzó a tocar las palmas por bulerías al estilo de la tierra más festera de Andalucía.

Lo dicho, un sensacional acto que a ninguno de los asistentes se nos va a olvidar mientras vivamos, y un éxito más de la Academia de las Artes y Ciencias del Flamenco, que está trabajando con pasos firmes y con certera ilusión.

Tras la copa de rigor, el homenajeado, los miembros de la Academia y algunos amigos y artistas, fuimos agasajados por don Álvaro Domecq con la gran clase que siempre le caracteriza.


Como colofón de esta crónica de urgencia, vayan ahí unas cuantas fotografías a manera de álbum de recuerdos.