martes, 19 de noviembre de 2013

DESDE MI TORRE: COSAS, SÓLO COSAS...


Que digo yo que cuando los expresidentes resucitan es que algo está fallando en el sistema democrático, porque cuando los viejos hablan, y en público, y poniendo los cachetes colorados a más de uno de sus colegas, es que estos no lo están haciendo bien, o sí lo hacen bien y a estos viejos, a estos cascarrabias, les cae mal la cosa. Ellos quisieran que el país siguiera siendo como ellos lo soñaron, pero cuando argumentan tal o cual cosa jamás se acuerdan de sus profundos errores. Felipe González -el renombrado más grande socialista tras Pablo Iglesias-, aboga porque los trabajadores trabajen más -no ha dicho si cobrando menos- y que se dejen el pellejo hasta que llegue "El Ocaso" a recogerlos. Y lo dice aquel al que escuché de propia boca que los empresarios eran omnívoros y que había que atacarlos, en una charla que dio en el salón de actos del colegio salesiano de Triana el día 2 de junio de 1973, curiosamente el mismo día y casi a la misma hora que en la barriada de Juan XXIII se detenía a un sonriente Eleuterio Sánchez "El Lute". Felipe, al que hay que agradecerle la modernidad de España, como a Carlos III, o a Alfonso XIII (sólo en Madrid), por estas fechas debería estar mejor callado y, si no quiere estarlo, recordar que le costó el puesto los manejos sucios que ya se iban instalando en el PSOE con el hermano de su vicepresidente Alfonso Guerra, el ínclito Juan, amo y señor de Sevilla. Le fallaron ahí sus dos bemoles porque su amigo Alfonso, muy amante teatrero, se los tenía cogidos desde la base, en las bambalinas y en el foso, en el patio de butacas y en el gallinero. Manejos que, aprendiendo, aprendiendo, aún llegan a nuestros días. Se tiene que callar con el "socialismo avanzado" de su ministro Boyer, el que hizo posible -por medio del Partido Socialista (?) OBRERO Español- que los miles de trabajadores de los grandes almacenes no pudiesen descansar los domingos para estar con sus familias, conversar con sus amigos e ir al fútbol si les apetecía, en claro beneficio de los grandes empresarios. Tiene que esconder su lengua tardía si recuerda el caso "Cisneros", y tiene que cerrar la boca sabiendo todo el mundo de que siendo un simple abogado laboralista del bufete de la calle Capitán Vigueras de Sevilla -junto a Rafael Escuredo-, es hoy día uno de los grandes millonarios de España tras pasar por la Presidencia. ¿Tanta ganancia dió aquella vaquería familiar de la cercana barriada de Bellavista, o fue, acaso, la Política?


Pero el otro exvicepresidente tampoco se puede estar callado. Faltaría más. Éste es que se cree que aún sigue estando en la presidencia del gobierno español, que es Franco "in eternum". En su libreta azul -como la del entrenador  Louis van Gaal- ponía estrellas, cruces, sumas y restas, y cuando tuvo que dejar el barco nombró al fogonero, porque no quería que el futuro capitán le hiciese sombras. Y ahora va y se queja. Lo pone más que verde cuando le sale de allí, de donde todos sabemos que es "allí", le quiere dar consejos sin nadie habérselos pedido, le da por retambufa cuando quiere dejándolo al aire desde dos periódicos muy afines al Poder, lo pone a parir en la tele y encima -¡qué caradura!- quiere que el señor Rajoy, con todos sus ministros, como en las antiguas procesiones del Corpus, vayan a la presentación del segundo tomo -¡toma ya!- de unas memorias que ni siquiera es capaz de leer su mujer, Ana Botella, que aburre a las hienas, y que es -según los dos o tres que las han leído, a pesar de tan ingente propaganda- una enciclopedia total de la egolatría. Ante la ausencia de los ausentes, con balas dialécticas marcadas dice que toma nota, más o menos como hacía "Juncal" en aquella inolvidable serie.


Otro que tal anda es el señor Rubalcaba, que no se sabe si está, si ha salido, si entra, se va o si vuelve. Es el embaucador más grande de la historia. Los que están en las cercanías de la estación de Atocha son puros imitadores. La antigua escuela de Monipodio de la trianera calle Betis, era una auténtica escuela de honradez. La que ha tenido que organizar Susana Díaz -paisana de arrabal- para salvar el pellejo de este lobo estepario que sólo quiere vivir de la política -les pasa a todos- y estar en el candelero... ¿Cómo es que vuelve el PSOE? ¿Por qué se fue? ¿Hubo un vacío de la oposición hasta la fecha en la que se produce esta Conferencia? ¡Es que es muy grave, coño! El personal no debería pasar de estas aberraciones que pagamos con nuestro dinero. Tenemos la obligación y la vergüenza moral de denunciar estas cosas, cosas que son muy graves, y ciertamente, aunque el dinero es importante, muy lesas para nuestra moral. ¿Quién nos maneja, quién llevan nuestro rumbo, en qué manos estamos, amigos?


Y para terminar las cosas que me preocupan, y que han dado de sí la pasada semana, tenemos a la infanta Cristina... Pues el fiscal no ve el pobre nada para inculparla. Tendremos que regalarle las gafas de "El Pali" y otro par de repuesto de las que lleva "El Bari de Triana", con las que se ven hasta las piedras de mechero en un suelo de chinorrris. La chica es de lo más modosita, vive en una austeridad franciscana, no tiene nada de ella -eso sí es verdad-, y se encuentra acosada por las malas lenguas de la prensa, la radio y la televisión, que son malas, más que malas. ¿Pero, ella? Honrada y cabal, no ha tocado un euro que no sea suyo -¿eso es también verdad?-, y es una princesa a la que le han tomado manía. Recuerdo que en mi época de estudiante, y cuando salía tocando la bandurria en las rondas que dábamos los tunos los fines de semana, cantábamos una canción que no me sé totalmente, pero de la que apunto algunas estrofas:

La infanta, la infanta Leocadia,
se tapaba el chiquichí con una dalia.
Y la infanta, y la infanta Maribel,
se tapaba el chiquichí con un clavel.
La infanta, la infanta Sinforosa,
se tapaba el chiquichí con una rosa.

¡Hay que llamarle la atención a las infantas
por el uso que hacen de las plantas!

Eso está bien, eso está bien, eso está bien,
de esa opinión participo yo también.

Pues creo que todos participamos de que hay que llamarle la atención a esta infanta, y no sólo por el uso que pueda hacer de las plantas, sino por el de otras cuestiones. La mejor manera de salvar una Democracia es que la Justicia sea igual para todos. ¿Conformes?

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA VERDAD SOBRE MIGUEL MAÑARA



Interesantísimo libro con la profusión de datos y el estilo exquisito con el que siempre nos ha sorprendido Manuel Barrios, escritor amigo al que siempre tengo en el mejor rincón de mis recuerdos. El autor nos va desmenuzando, con su habitual maestría, la vida e historia de este singular personaje del siglo XVII a través de los siguientes capítulos: "La historia convencional", "El mensajero de la muerte", "Limpieza de sangre", "A la vieja usanza", "Linajes, perdularios y tapadas", "La conversión", "El gran enigma", "En la celda", "Los testigos del proceso", "La verdad de Mañara", "Milagros y desvaríos", "Tropelías y desmanes", "El vencedor de la muerte" y "Post mortem", acompañados de un interesante apéndice documental.

Autor: Manuel Barrios
Edita: Almuzara
Ciudad: Córdoba-2007
Páginas: 185
ISBN: 978-84-96968-20-2

lunes, 18 de noviembre de 2013

DESDE MI TORRE: DOS EMOCIONANTES CUMPLEAÑOS


Este fin de semana, dos cumpleaños me convocaban, dos hermosos y emocionantes cumpleaños: los siete de mi nieto Pablo -oro de lujo en su pelo y sonrisa eterna en su rostro- y el de mi queridísimo amigo Juan Cembrano, que ya reunía, gracias a Dios, setenta años de almanaque. Lástima que los dos coincidieran en el mismo día de celebración, aunque el de mi nieto fuese el viernes, día 15, y el de mi admirado Juan, el día 13. Pero ya se sabe que siempre es mejor un fin de semana para que familiares y amigos puedan asistir a una fiesta común en la que siempre reina la alegría.

La variante está en que mientras mi Pablete sabía y esperaba la presencia de sus abuelos, de sus tíos y primos, y del gran montón de regalos que iba a recibir -sin faltar la nave de "Star Warts", Juan Cembrano no tenía ni idea de la encerrona que le tenían preparada, a las ocho y media de la tarde, en la hospitalaria casa que tiene en la aldea de El Rocío, a la que se escapa siempre que tiene dos minutos libres. Su deliciosa hija Ester -o Esther, que ambos nombres son válidos-, me llamó hace unos días para invitarme sabiendo de la gran amistad que nos une, cuya generosa invitación decliné por coincidir con la de mi nieto. Aunque buscando un punto intermedio -que siempre existe- llegué al acuerdo con ella de hacerle un soneto de mi cuño a su padre, que lo imprimiese, lo enmarcase y que alguien lo leyese en mi nombre. Y así se hizo. Juan no sabía nada de nada, y a la hora prevista, con muchas docenas de familiares y amigos esperando con las luces apagadas, a la vuelta de su paseo se encontró con la tremenda e inesperada sorpresa cuando su nieta pulsaba el interruptor de la luz y todos le aplaudían cantándole a compás el célebre cumpleaños feliz... Miren la cara de asombro que se le quedó al bueno de Juan: la que se le queda siempre a todos los hombres de buena voluntad cuando reciben la lluvia del amor.


Ante una señal telefónica de nuestro común amigo José Luis Jiménez -autor de la fotografía-, tuve la gran satisfacción de felicitarlo, mientras me daba las gracias por ese sencillo soneto macarrónico, a mi modo, que dice así:

Setenta años, Juan, que son setenta
los que has dado a una vida tan lozana
sobre el valle bendito de Triana
con una Estrella al lado que te alienta.

De tus amigos siempre te alimenta;
de tu familia, tu pasión se ufana,
y conviertes el gozo en filigrana
haciendo mucho bien sin darte cuenta.

Hoy te rodean aquellos que te aman,
que te quieren y miman, que te adoran
porque es tu bonhomía su sostén.

Todos te piden, todos te reclaman
y hasta en sueños el día conmemoran
cuando en ese Rocío cumplas cien.



A no muchos kilómetros de El Rocío, en Valencina de la Concepción, nuestra fiesta seguía tras una paella extraordinaria que le salió a mi hijo Pablo, aún siendo para tantas personas. Se encontraba ufano y orgulloso de tantas felicitaciones. Es verdad que le salió de lujo. A ella se sumaron las múltiples tapas, el salmorejo, las gambas de Huelva traídas por mi hermana Esperanza, los postres... Son unos genios preparando fiestas al por mayor. Y digo al por mayor porque entre abuelos, cuñados, titos, primos y agregados, al final formamos un montón, menos mal que muy bien avenidos y con un envidiable sentido del humor, al que hay que sumar el arte musical de todos. Ahí tienen  en la foto a tío y sobrina interpretando una pieza clásica al piano y la guitarra -mi hijo Emilio y mi nieta Irene-, tras la que siguió el concierto, los chistes, el cachondeo y la guasa gorda que nos traemos cuando estamos juntos.

Y como al arbolito hay que enderezarlo desde chiquitito -según reza el refrán-, ahí tienen a mi pequeña Lola no perdiéndole la melodía al piano de su prima. Con cuatro meses, no se puede esperar más.


Lo dicho, amigos, dos emocionantes cumpleaños que viví de distinta manera: uno desde la cercanía inmediata y, el otro, con mi corazón en El Rocío, junto al de mi amigo Juan, al que le prometo asistir cuando llegue a los cien y se celebre ante los pies de la Blanca Paloma. Con gente como la que tengo alrededor, la crisis es una anécdota que pasa de tarde en tarde. ¡Felicidades públicas a los dos!

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA TORRE DEL ORO


El profesor Teodoro Falcón Márquez, un experto en la Historia del Arte y de la Arquitectura, y sumo estudioso en el campo de la investigación artística andaluza, fue el encargado de enseñarnos a fondo uno de los monumentos más representativos, junto a la Giralda, de la ciudad de Sevilla, en la excelente colección "Arte Hispalense" de la Diputación sevillana. Todo lo que quiera saberse de este monumento, lo recoge el profesor Falcón en este sencillo volumen que recoge su historia, sus efemérides, una amplia selección fotográfica y planimetrías diversas. El autor, divide su libro en los siguientes capítulos: "El marco histórico: realizaciones arquitectónicas en la Sevilla almohade", "La construcción de la torre", "Análisis del edificio", "Usos y destinos" y "Las restauraciones". Fiable volumen para empaparnos de toda la historia de esta torre que muchos sevillanos aún desconocen.

Autor: Teodoro Falcón Márquez
Edita: Diputación de Sevilla
Colección: "Arte Hispalense" Nº 35
Ciudad: Sevilla 1983
Páginas: 137
ISBN: 84-500-9121-7

domingo, 17 de noviembre de 2013

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA TIERRA DE MARÍA SANTÍSIMA



Estas son las dos ediciones que tengo en mi biblioteca de "La tierra de María Santísima", cuyo autor fue el astigitano Benito Mas y Prat (1846-1892). El primero de ellos lleva ilustraciones de Andrés Martínez de León, y el segundo, que sólo rescata las narraciones flamencas de la edición antigua, de García Ramos. Por medio de treinta hermosas narraciones, el escritor ecijano nos lleva por varios caminos de Andalucía, incidiendo más en los cuadros costumbristas sevillanos, desde las azoteas de la Catedral, al barrio de Santa Cruz y la Semana Santa. Fue el libro más celebrado del autor -que goza de glorieta propia en el Parque de María Luisa sevillano desde 1924-, que escribió entre otras obras: "Brisas del Genil", "La cruz del hábito" y "La dama blanca".

Autor: Benito Mas y Prat
Edita: Imprenta de G. Hernández y Galo Sáez
Ciudad: Madrid-1925
Páginas: 512

Autor: Benito Más y Prat
Edita: Bienal de Arte Flamenco Ciudad de Sevilla y Fundación Machado
Ciudad: Sevilla-1988
Páginas: 107
ISBN: 84-86773-04-0

sábado, 16 de noviembre de 2013

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA TABERNA DE EL TRAGA


Con el subtítulo "Santuario de la gracia", y con un muy jocoso prólogo de Antonio Burgos, José Antonio Garmendia nos va deleitando contándonos las muchas anécdotas ocurridas en la que fue famosísima taberna de Vicente "El Traga", situada en el corazón de Sevilla. Un libro excelente para pasar unas buenas horas del más fidedigno humor.

Autor: José Antonio Garmendia
Edita: Signatura Ediciones
Ciudad: Sevilla-2000
Páginas: 140
ISBN: 84-95122-39-1

viernes, 15 de noviembre de 2013

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLANA


Con el subtítulo "Datos sobre el folklore de la Baja Andalucía, y con el número 28 de la colección "Biblioteca de temas sevillanos", la investigadora francesa, Ana María Durand-Viel, realiza su estudio por medio de los siguientes capítulos: "Seguidilla y sevillana", sus términos y los datos de la literatura; "La métrica", el dogma, el cisma y la herejía; "La música", los instrumentos y la estructura musical; "El baile: Estructura coreográfica", "Los grandes estilos" y "Los grandes temas", devoción mariana y Rocío, moral cristiana y Rocío, la romería, la Marisma, Sevilla y Andalucía y las cosas de la vida. La autora deja sus conclusiones, y nos muestra la discografía y bibliografía consultadas. Es una aportación interesante que se une, aunque de manera más débil, a cuantas se han publicado.

Autor: Ana María Durand-Viel
Edita: Ayuntamiento de Sevilla
Ciudad: Sevilla-1983
Páginas: 115
ISBN: 84-500-8931-X

jueves, 14 de noviembre de 2013

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLA REPUBLICANA


Como catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Sevilla, y especialista en la historia del primer tercio del siglo XX y en la de la Segunda República, en la que Sevilla tuvo un papel principal, en este interesante estudio -número 1 de la "Biblioteca de Sevilla"- el autor disecciona con su bisturí de experto en la materia "La descomposición del sistema político", "La revolución republicana", "La crisis de la revolución", "La contrarrevolución" y "La República por senderos de desastre".

Autor: José Manuel Macarro Vera
Edita: Sílex
Ciudad: Madrid-2003
Páginas: 225
ISBN: 84-7737-119-9

miércoles, 13 de noviembre de 2013

DESDE MI TORRE: OTRO PASEO POR MI TIERRA


Aunque he vuelto a mi tierra varias veces seguidas, todas fueron por compromisos familiares, y necesitaba, como el pez necesita el agua, dar uno de mis clásicos paseos en solitario, sentir la luz de mi ciudad y hacer mi clásica visita adonde está su epicentro: el altar de la Virgen de los Reyes. Hacía un día de verano en Sevilla, aún caminando a las medianías de noviembre, y el sol acentuaba los perfiles de callejas, edificios y hombres. El AVE me dejó donde me debe dejar en tan sólo cuarenta minutos, y un taxis me acercó adonde van siempre mis pisadas, a los pies de la mismísima Giralda para tocar con mis manos sus sillares nobles y contemplar que no habían hecho ninguna barbaridad con ella por aquella de la modernidad. Paseo por la avenida con el horrible tranvía cuajado de publicidad, paseo a la plaza del Salvador y entrada a su templo, donde -aún siendo cristiano- se me pidió el DNI para pagar o no pagar si era sevillano o no. Ya saben, si no son sevillanos, aunque sean cristianos, pues a pagar para rezarle a tus devociones. ¡Vaya cara la de esta iglesia posconciliar! ¿Sabe algo de cómo se cuece esto en Sevilla el papa Francisco? Igual pasa en la Catedral, aunque son más finos: puedes acercarte a la Virgen de los Reyes, faltaría más, pero no al retablo mayor de la Catedral, a sus capillas, a observar, simplemente sus grandezas, so pena de aguantar una cola de dos horas y enseñar tu DNI..., y ser sevillano o no. ¿Se ha convertido la Iglesia en una sucursal de la DGS? ¡Cosas, incomprensibles, pero cosas!

Tras el breve cabreo con el clero -que ya he denunciado varias veces en estas páginas-, me dediqué a rutar con el navegador de mis sentimientos para pisar calles que hacía años no pisaba. ¡Qué pena de tantos comercios antiguos muertos en el corazón de la ciudad! No reconocí las calles Córdoba, ni Lineros, ni Puente y Pellón..., y cuando llegué a la plaza -antiguamente hermosa y romántica- de la Encarnación, me encontré con ese bodrio arquitectónico -que jamás había contemplado, sólo en fotos- de las llamadas "setas", tituladas oficialmente, por al ayuntamiento que regentaba Alfredo Monteseirín, con el nombre rimbombante de "Metrosol Parasol", una cosa tan modernísima y fuera de entorno como para ponerle una bomba. ¡Qué desastre, Dios, qué desastre esta Sevilla que ha querido parecerse a todas las ciudades más modernas del mundo para convertirse en un ridículo de sí misma cargándose a golpe de piquetas todo su patrimonio de iglesias, calles, plazas, rincones y palacios...!


Volví mis pasos tristes -recordando tiempos en los que mi padre me hacía conocer la ciudad- hacia la plaza de La Campana, que ya empezaron a cargarse a partir de los años sesenta, aún siendo alcalde de ella un paisano de mi arrabal que, además, era Catedrático de Arte; no sólo la plaza más sonora de Sevilla, sino la del Duque, la de la Gavidia, la de la Magdalena..., piezas de derribos: rejas, artesonados, puertas y esculturas que hoy están en los más exquisitas mansiones de Holliwood.

No encontré nada que no tuviese, o que fuese muy importante para mi modesta biblioteca, en la librería Beta, situada donde estaba el antiguo cine-teatro Imperial, de tan buenos recuerdos. La pasta se cargó todo. La calle Sierpes, que recorrí desde esta plaza a San Francisco, es una más de este país: las mismas tiendas de diseños, la misma ropa, los mismos rótulos... ¿Qué más da estar en Sevilla, en Córdoba, en Nueva York o en Berlín? ¿Adónde se fue el aroma de esta calle jaranera, calle de tratos, de olor a café Catunambú, de tratantes, usureros y prestamistas, de fiscales y abogados camino de la Audiencia cercana, de casa Damas y de Rubio, el de los paragüas y abanicos, de los círculos clasistas de señoritos, de los loteros mermando colas de la administración de Sagasta, de las beatas de la capillita de San José...? Sólo Maquedano -no sé qué generación- quiere ponerle sombreros a quien ya no los usa desde la República, a excepción de algún bohemio, como yo, al que tildan de locos.

Menos mal que en "Casa Moreno", con el trato amable de mi tocayo Emilio, trianero, además, para más señas, me tomé una cerveza a gusto y recibí la visita programada de mi dilecto amigo José Luis. ¡Ay, esos increíbles montaditos, marca de la casa, de esa especie de tienda de comestibles con minúscula barra trasera! Nos fuimos a la antigua carretera de Carmona para visitar el bar que nuestro amigo bloguero, mejor amigo y excelente poeta, José Luis Tirado, tiene en esa avenida con el nombre de Sevilla. Nos atendió a cuerpo de rey y hablamos de lo humano y lo divino, pero claro está que cuando digo lo que digo quiero decir que hablamos de Flamenco. José Luis regenta el bar, busca tiempo para escribir, y muy bien, toca la guitarra, tiene un coro de campanilleros de mucha solera y -¿puede tener tiempo libre este hombre?- se preocupa por asistir a conferencias, presentaciones de libros, espectáculos... ¡Gran persona, sin darle coba por su amable invitación, tantas veces aplazada por mi culpa!

Y ya sí: vuelta a mi barrio, vuelta a Triana, vuelta a mi nacencia. Pasar el puente -que puede parecer una majadería- es recobrar la salud en dos tiempos, morder el palodú de tus raíces, reencontrarte con toda tu vida en un segundo. Elisa, que nos estaba esperando desde rato muy largo, nos esperaba con su eterna sonrisa a orillas del Altozano. Para nosotros, bastaron unas chirlas riquísimas y unos boquerones pequeñitos, casi como los malagueños. Pero ese aire de la acera de San Jacinto, esa sabor a mar que aún entra desde Sanlúcar a Triana, esa serenidad, ese sentirte en tu pueblo y metértelo entero en tu piel por la epidermis, no tiene precio...

Por eso, cuando me despedí de ellos con un beso cálido de agradecimiento y cogí un taxis en la plaza de mis juegos infantiles, y volvía a mi destino, mis ojos se movían en todas las direcciones: en la torre cobalto de Santa Ana y en el río y arrabal que me dejaba atrás, en mi puente y en mi casa de crianza, en las esquinas de mis juegos, en mis padres paseando por sus calles...

Voy siempre lleno de ilusiones nuevas, y siempre me vuelvo cargado de nostalgias y recuerdos de los tiempos idos, que jamás podré recuperar.


LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLA QUE SE NOS FUE


Autor de innumerables libros con temas de Sevilla como fondo, el historiador José María de Mena nos trae en esta ocasión un recuerdo nostálgico de la Sevilla que ya no existe, por medio de 24 capítulos, intercalados con ilustraciones añejas. Son los siguientes: "Sevilla y la nostalgia de las colonias", "Patios y flores", "Calles y casas sevillanas", "Los pregones de Sevilla", "El trabajo de la mujer", "Muebles y utensilios domésticos", "Lenguajes secretos", "Los carnavales, las célebres murgas sevillanas y la canción popular callejera", "Animales domésticos", "Los transportes", "La buena y la mala vida", "Las supersticiones sevillanas", "Las artes en la Sevilla de aquellos años", "Los juegos infantiles", "La vida religiosa", "La enfermedad y la muerte", "Trajes de gala y etiqueta", "La vida militar", "La cultura en los años veinte a cincuenta", "Los cafés cantantes", "Establecimientos comerciales", "La cocina sevillana" y "La destrucción de Sevilla". Un auténtico lujo dar un paseo por esa Sevilla perdida que se nos muestra.

Autor: José María de Mena
Edita: Gandolfo Artes Gráficas
Ciudad: Sevilla-1982
Páginas: 268
Depósito Legal: SE-396-1982

martes, 12 de noviembre de 2013

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLA ISLÁMICA (712-1248)


El doctor gerundense, Jacinto Bosch Vilá (1922-1985), fue quien llevó a cabo en esta Historia de Sevilla, programada por el también doctor Morales Padrón, el tema de la Sevilla Islámica, por sus más que reconocidos méritos en esta materia, llegando a obtener por oposición el año 1959 la cátedra de Historia del Islam de la Universidad de Granada. En el capítulo primero, nos relata todo lo concerniente al desarrollo histórico-político, la Sevilla Reino de Taifas, la etapa norteafricana y el último siglo de la Sevilla islámica. El segundo, lo dedica a acercarnos la ciudad y el agro: el abastecimiento de agua, la pavimentación, el saneamiento, la casa-vivienda y la tienda-taller artesano, los baños públicos, las mezquitas, el Puente y la Torre del Oro, los Alcázares, los palacios y jardines, las calles y plazas, los barrios, las alcaicerías, las murallas y puertas de la ciudad, las atarazanas, los cementerios y las alhóndigas. En el tercero y último nos cuenta cómo era la sociedad y la economía, los poderes políticos, religiosos y judiciales, los gremios y corporaciones, la riqueza agrícola y ganadera, la alimentación y los recursos naturales, la industria y el comercio. Un excelente libro, salpicado de gráficos y láminas, para conocer de primera mano uno de los tiempos más desconocido de nuestra Ciudad.

Autor: Jacinto Bosch Vilá
Edita: Universidad de Sevilla
Ciudad: Sevilla-1984
Páginas: 416
ISBN: 84-7405-294-7

lunes, 11 de noviembre de 2013

DESDE MI TORRE: PIQUITOS DE ORO


Este fin de semana, la ciudad en la que vivo, Córdoba, ha estado de lo más entretenida. Policías por todos los lugares por donde iban a pisar los políticos -aunque nunca se ven por los barrios si no es para multar-, helicópteros, calles del centro limpias, limpísimas, como un espejo de inmaculadas, aunque doscientos metros más allá de la avenida de la Victoria la mugre inundase todas las calles. Todo reluciente, y toda la Córdoba califal -que ha vacilado siempre de ser el bastión comunista, aunque fue un espejismo en la época de Anguita y de Rosa, la disidente- tirada a la calle para ver si podía divisar de cerca los rostros de sus amados salvadores, principalmente los de Rajoy y de Cospedal. En Córdoba, si la cosa es gratis, las colas pueden llegar hasta Puertollano, que está cerca de una hora en AVE. Y ahí lo tienen: los Siete Magníficos, los Siete Salvadores de esta cosa a la que unas veces le dicen Patria -cuando debería ser Matria-, otras país, otras Estado Autonómico y, las menos, como si nos diese vergüenza, con el nombre sonoro de España, a pesar de que nuestro himno no tenga letra para que, al menos, la canten los genios del motorismo y nuestra selección futbolera, teniéndose que conformar con tararear el liro, liro, ta la lalalariro, catapún, chimpún...

Pues eso, que cuando ni en la Feria de Mayo se agotan las plazas hoteleras, todo estaba lleno, al cien por cien, como suele ocurrir cuando no se tira de cartera propia. ¿Qué convocaba a tanta gente? Pues lo que en Sevilla llamamos un "pescaíto frito" de las hermandades, una reunión de amigos que ocupan los máximos puestos de la derecha española, y sus paniaguados y adláteres, sus vivaslavirgen, sus recogecosas, sus aduladores, sus mindundis y toda la miseria que rodea al Poder para que en casa siga hirviendo la olla, como la de los enanos deformes que pintaba Velázquez cuando era asalariado como pintor de cámara en la Corte de Felipe IV.

¿Qué se ha sacado en claro de esa llamada Reunión Interpalamentaria del Partido Popular? Pues lo mismo de siempre: que el PSOE es el culpable de todas nuestras ruinas, que estamos mejor que nunca, aunque el personal siga suicidándose por el tema de las hipotecas, los curritos cobrando lo que le quieran dar los amigos del Gobierno, los bancos sin soltar ni un euro, los pensionistas alimentando a tres familias, y los jóvenes, ya desesperados, arrascándose las albéndolas en el arriate de un paseo a pesar de ser licenciados en medicina, ingeniería, telecomunicaciones, o en la universidad de una vida cada vez más difícil. Ni prenda para definir quién es aquel que se va enfrentar a Susanita -hoy, Excma. doña Susana Díaz- en las elecciones andaluzas. Aquí si que no hay rueda de repuesto en el maletero del PP. Si no lo consiguió Arenas -el siempre sonriente y marchoso Arenas-, aunque resuciten al Cid, me da el tufo de que los populares en Andalucía, más lista que el hambre, por haber pasado tan grandes hambrunas, aquí, quien venga, no se come una rosca de Estepa ni una porra antequerana. ¿Para que ha servido entonces esta reunión? Hijos míos, para darle uso al botafumeiro, para quemar incienso, para más loa, gloria y alabanza de un partido en el Poder que no hay por donde cogerlo y que tiene que echar humo oloroso para tapar las "presuntas" mierdas de la corrupción de los sobres, del gigantesco paro, de las cuentas de Bárcenas, de la "Gurtel"... Para colmo, y como anécdota de que a algunos polìticos les hace falta la "Álvarez" que comentábamos hace unos días, el alcalde de Sevilla, el señor Juan Ignacio Zoido, dijo que Andalucía tiene cinco provincias. ¿Cuáles son? ¿A qué tres quita? ¡Cosas!



Para no ser menos, en Madrid se celebró al mismo tiempo la denominada "Conferencia Socialista". ¿Que qué es eso? Pues lo mismo: un perolete entre amigos, como la célebre tortilla de "La Corchuela" en Sevilla que dió en inventar el nuevo socialismo, pero sin Pablo Iglesias, aquel ferrolano que intentaba crear una clase obrera, mientras que su paisano, más crecido de ayudas, ya saben ustedes lo que hizo. Un invento, a manera de ejercicios espirituales de los que hacía el padre Arrupe, para lavar sus conciencias y para ponerse morados -grana y oro, el término-, y lanzar un salvavidas a Rubalcaba, al que nadie quiere, pero al que Susana -tan nueva, tan modosita, y tan bien asesorada- salvó de la guillotina para no compararse con aquellos franceses tan derrotistas con el contrario.

¡Cuántas horas de reunión de unos y otros para nada! ¿Verdad? Los dos han celebrado la misma cosa, con distinto nombre, para justificarse ante un pueblo que ya no puede soportar más el abuso del Poder, ni de izquierda ni de derecha, que ya no puede llegar a fin de mes, que no puede darle un mínimo capricho a sus críos, que está abandonado a su suerte y rodeado de tan grandes tributos como en las épocas medievales. Y eso sí que no tienen capacidad para solucionarlo. Quieren solucionarse ellos: sus intrigas internas, sus luchas por el liderazgo, sus mediocridades, aunque con aparente relumbrón..., pidiendo, rogando, suplicando, hasta con lágrimas en los ojos, que el pueblo les vote en las próximas.

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLA IMPOSIBLE DE SANTA TERESA


Con el subtítulo "Crónica de un malestar en las páginas de su Epistolario", el profesor Pedro M. Piñero quiso conmemorar con este libro el cuarto centenario de la muerte de santa Teresa (1582), recorriendo parte de su obra, el Libro de las Fundaciones y la correspondencia que mantuvo la santa. Tras una breve introducción, el autor divide su obra en los siguientes capítulos: "Una monja, santa y letrera, cuenta su experiencia fundacional andaluza", "De Beas a Sevilla: una caminata accidentada", "Sevilla. tiempos heroicos", "Sevilla: tiempos recios", "Sevilla: tiempos mejores" y "Sevilla en la lejanía". Cierra el libro un pequeño epilogo que nos informa de las penalidades que pasó la santa por tierras andaluzas.

Autor: Pedro M. Piñero Ramírez
Edita: Ayuntamiento de Sevilla
Ciudad: Sevilla-1982
Páginas: 151
ISBN: 84-500-8129-9

domingo, 10 de noviembre de 2013

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLA DEL SIGLO XVII


Toda la Sevilla del siglo XVII está perfectamente retratada en este estudio del historiador sevillano Antonio Domínguez Ortiz, prolífico autor de temas históricos de España y América. En este volumen, nos ofrece una breve crónica del referido siglo, y nos muestra la ciudad y el río, los contrastes demográficos, los órganos de gobierno de la misma, los factores económicos de la época, la familia y la sociedad, la marginación social y religiosa, la Inquisición, las fiestas y espectáculos, la beneficencia, la iglesia y la religiosidad, los centros de enseñanza, los libros publicados y las artes plásticas. Con algunas interesantes ilustraciones y grabados, el autor nos ofrece un interesante índice cronológico de este siglo de grandes emociones.

Autor: Antonio Domínguez Ortiz
Edita: Universidad de Sevilla
Ciudad: Sevilla-1984
Páginas: 335
ISBN: 84-7405-280-7

sábado, 9 de noviembre de 2013

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLA DEL CARDENAL SEGURA


Con la exquisita prosa de siempre, Manuel Barrios nos lleva de la mano por uno de los tiempos más apasionantes de la vida Sevilla: el que tuvo como protagonista a don Pedro Segura y Sáez, más conocido como Cardenal Segura, aquel que trajo a mal traer a los propios sevillanos, que incluso le dedicaron una letra de saeta: "Virgen de la Macarena, / te lo pido de rodillas / que se muera el Cardenal / o lo echen de Sevilla", y hasta al propio Franco, que se quejaba de esta guisa en mayo de 1955: "La conducta del Cardenal Segura para conmigo es una cruz que llevo con toda resignación". Pues de su carácter y de la vida sevillana de aquellos años, nos cuenta Barrios por medio de estos capítulos: "Un gallo de pelea", "La ciudad alegre y confiada", "Pequeñeces", "Rebelión a bordo", "Piedra de escándalo", "Majas y desnudas", "Narraciones inverosímiles", "Los curas vascos", "El cancionero de moda" y "Trampa mortal".

Autor: Manuel Barrios
Edita: Ediciones Espuela de Plata
Ciudad: Sevilla-2004
Páginas: 174
ISBN: 84-96133-30-3

viernes, 8 de noviembre de 2013

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLA DEL BALÓN


Con el subtítulo "Desde Nervión a Heliópolis" la periodista y escritora, Mercedes de Pablo, fue la encargada de realizar este libro sobre el balompié sevillano, rivalidad Sevilla-Betis, con el número 21 de la colección "Biblioteca de Temas Sevillanos". Con prólogo del sociólogo Torcuato Pérez de Guzmán, la autora nos va desgranando, en un lenguaje coloquial, la historia de los dos rivales, un manojo de sabrosas anécdotas, así como el perfil humano de simpatizantes y jugadores de ambos equipos. Cuatro capítulos conforman el ejemplar, con los siguientes enunciados: "El arte ha muerto, viva el gol", "Hablando de Fútbol", "Galería de raros" y "Dos presidencias y una rivalidad".

Autor: Mercedes de Pablo
Edita: Ayuntamiento de Sevilla
Ciudad: Sevilla-1982
Páginas: 104
ISBN: 84-500-7806-7

jueves, 7 de noviembre de 2013

DESDE MI TORRE: UNA ENCICLOPEDIA ÁLVAREZ PARA EL MINISTRO WERT


Desde que llegó la bendita democracia, los nuevos amos del Poder se volvieron locos con toda clase de cambios, fuesen o no fuesen objetivos. Todo valía para hacer ver a los españolitos de a pie que nada valía de la época dictatorial, absolutamente nada. Evidentemente, no todo lo anterior, cuajado en la epidermis de la sociedad, era bueno. Pero también es verdad que, a pesar de los fallos de cualquier sistema, no todo era malo. A partir de esos movimientos bruscos, a nuestros estudiantes, desde párvulos, los tienen locos las muchas y controvertidas disposiciones que, a palo de ciego, dicta el gobierno de turno en un pulso casi regular que va de elección en elección. Cuando llega el PSOE, quita una cosa o añade otra que desbarajusta un plan que ya se estaba consolidando. Cuando llega el PP -que aún es más mosca cojonera y más cercana al incienso, sotanas y bonetes, al menos en apariencia-, lo mismo. Lo negro es blanco y lo blanco es negro, donde dije digo quise decir Diego. ¡La Biblia en pasta! Y ese tomo grueso de las derivas de los partidos políticos sólo lo pagan millones de estudiantes que están más perdidos en sus planes de estudios que el célebre barco del arroz. Un día explicaré a mis lectores la historia fidedigna de ese barco, tal como nos lo relató en un acertado libro Manuel González Salas.

Bueno, a lo que íbamos, que los estudiantes de nuestros días no saben qué son las Lagunas de Ruidera, dónde nace el Ebro, en qué lugar desemboca el Tajo, cuántas provincias tiene España, cómo se calcula el máximo común divisor, solucionar un quebrado simple, saber dónde nació Velázquez, decir de corrido cuatro escritores célebres del Siglo de Oro español, conocer la tabla periódica o acertar los nombres de los cuatro últimos reyes que tuvimos en nuestra historia. No hablemos de ortografía. El lenguaje keli, o de la llamada movida ha hecho analfabetos a la mayoría de estos muchachos a los que ni les interesa e importa la "v", la "b", la "h", ni cómo debe manejarse el lenguaje, ni, evidentemente, los tiempos verbales. Damos el primer dato negativo europeo en esta materia de conocimiento, como si estas dos o tres últimas generaciones sólo estuviesen compuestas de "bellotos" irrecuperables. Menos mal que, aunque esta es la regla general de nuestro país, siempre hay excepciones , y los que se afanaron en estudiar -a pesar de las trabas y cambios gubernamentales en la educación- están rifados en todos los países extranjeros. Lástima que con un sueldo de risa, por no decir de auténtica vergüenza, como pasa con los nuestros en Alemania.

Nací, como saben, en el 49 del pasado siglo, y recuerdo que aprendí mis primeras letras -pizarra con marco de madera y pizarrín- en un cuarto inmundo que, a manera de escuela de párvulos, regentaba un viejo profesor, de ropas ajadas minadas de tabaco, en la calle trianera de El Torruñuelo a la que pusieron el nombre del historiador y escritor Juan de Pineda. Allí aprendí lo básico: las letras de ese abecedario que nunca se me olvidaron y que después fui combinando en acertadas o torpes armonías. Pasé al José María Izquierdo -más conocido como "El Procurador"-, en el que ya me enseñaron a leer, a escribir, a llenar cientos de cuadernos de caligrafía, a sumar, restar, multiplicar y dividir, a convivir con una panda de niños tan pobres como yo, a jugar, a cantar, y a aprender, de primera mano, que la vida no era nada fácil. Aún conservo, gracias a mi padre, aquellos cuadernos que hoy me hacen soltar unas lágrimas cuando de vez en cuando los repaso. Y a partir de ahí, pues lo de siempre: el preingreso, el ingreso, el bachillerato..., y puedo decir que fuimos, somos, una generación ejemplar en todo. Unos pudieron dar el salto a la Universidad, otros, como yo y muchos de mis amigos, nos quedamos desarrollándonos en otros menesteres, pero todos dimos la cara y aportamos la cuota que la sociedad de nuestro tiempo nos demandaba. Aún le guardamos eterna gratitud a los profesores que tuvimos, verdaderos ejemplos de vocación a pesar del dicho, que era una penosa realidad: -"Tienes más hambre que un maestro escuela". Y aquí estamos, dando muchas veces ejemplo a nuestros hijos en muchos temas de los que apenas si saben algo, y la mayoría de las cosas aprendidas de la llamada enciclopedia Álvarez, que aún conservo.

Pero, claro, a estas generaciones los políticos las están volviendo tarumba. En cada tiempo de elección, un nuevo cambio de la Ley Orgánica de Educación con los caprichos que quiera realizar el ministro de turno. El de ahora, en casi dos años de mandato, está formando un pitoste de padre y muy señor mío. Ya no sólo ha logrado enfrentarse a toda la sociedad, de izquierdas y derechas, sino hasta a su propio Gobierno, que le ha pegado el consabido tirón de orejas con la que ha liado con las becas Erasmus, teniendo que dar marcha atrás a pesar de haber salido la orden publicada en el BOE.

No sé qué mañas se ha dado el madrileño José Ignacio Wert para ser el político peor valorado de la presente legislatura. Creo que se lo ha ganado a pulso, y que él, como Montoro, disfruta hostigando al personal con unos métodos que va en contra de las más elementales normas. Por su edad, muy cercana a la mía, de seguro que tuvo que dar sus primeros pasos con la enciclopedia Álvarez y con los libros preceptivos de Luis Vives, aunque parece que no. Si así no hubiese sido, yo mismo me ofrezco a regalarle una de las ediciones que han lanzado para recordar los tiempos idos. De añadidura le regalaría también la "Cartilla Moderna de Urbanidad para niños" que lanzó la editorial F.T.D. de Barcelona el año 1929 y que aún tiene plena vigencia, donde puede leerse, entre otros consejos este pareado: "Pobres o ricos, iguales / son ante Dios los mortales". Estoy seguro que ese consejo lo desconoce este ministro que quiere hacer una legislación para que sólo puedan estudiar los que tienen manejo desde la cuna.

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLA DE TODOS


Fue el volumen que, con el número 10, cerró esta sabrosa  colección  "La Sevilla de..." En el presente volumen, con selección de Manuel Barrios, se muestran frases y artículos referidos a Sevilla de: Cervantes, Lope de Vega, Lord Byron, Fernán Caballero, Pérez Galdós, García Sanchiz, Mariano Zurita, Sánchez Mazas, Camille Mauclair, Eduardo Marquina, Amador de los Ríos, Azorín, el propio Manuel Barrios, Ciro Bayo, Gustavo Adolfo Bécquer, George Borrow, Camilo José Cela, Chaves Nogales, Charles Davillier, Mohamed Al-Edrisi, Estébanez Calderón, Richard Ford, José María Izquierdo, Erich Lassota de Steblovo, Santiago Montoto, Walter Starkie, William Somerset Maughan. Una hermosa antología.

Autor: Manuel Barrios (selección)
Edita: Caja Rural Provincial de Sevilla
Ciudad: Sevilla-1983
Páginas: 98
ISBN: 84-500-8408-3 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

DESDE MI TORRE: UN PARQUE PARA JUAN DE LA PLATA


Ayer me alegré mucho cuando recibí un correo de mi querido amigo y maestro Juan de la Plata participándome que le habían dedicado un parque en su Jerez natal, en la barriada donde siempre ha vivido. Le contesté al momento felicitándolo y me dediqué en internet a buscar ampliación a tan gozosa noticia.

Conocí a Juan hace muchos años, cuando yo era un chaval que se metía en el difícil mundo del flamenco -como lo denominó Manuel Barrios- y él era ejemplo y catedrático de esta materia. Desde siempre recibí su apoyo y sus consejos, su ánimo y sus correcciones. Lo que decía Juan iba a misa, porque en este tema venía ya de vuelta, aunque, como trabajador incansable, siempre descubría nuevos rumbos para tener en candelero todo el flamenco de Jerez.

A Juan se le debe mucho en esta historia de ayes, desplantes y falsetas. Un buen día, los artistas debieran reunirse, todos los artistas del Flamenco, para ofrecerle el homenaje que bien se merece por su apoyo sin desmayo a este Arte universal sin parangón en el mundo. Gracias a él el Flamenco empezó a crear un clima especial acercando a la intelectualidad a lo que antes estaba señalado como pasatiempo de señoritos andaluces en ventas y colmaos. Con sus amigos Manuel Pérez Celdrán, Estéban Pino Romero y Manuel Rios Ruiz, acertó a dar forma a la llamada Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces, que ha cubierto una longeva andadura desde aquella lejana fecha del 24 de septiembre de 1958. Se sacó de la chistera de la fantasía los Cursos Internacional de Estudios Flamencos a partir de 1963; la Fiesta de la Bulería, con arranque en 1967; los Premios Nacionales de Flamenco desde 1964; la Copa Jerez...

Imposible resumir en una página, que sólo quiere ser de felicitación por ese parque a él dedicado, todas las cosas que ha realizado y sigue realizando este amigo cabal que siempre se ha visto recompensado por su Ciudad, de lo que doy fe cuando el pasado 13 de julio la Academia de las Artes y Ciencias del Flamenco -de la que tengo honor de ser miembro- le otorgó el título de Primer Miembro de Honor de la misma, con el madrinazgo de la alcaldesa de su tierra, esa misma alcaldesa, María José García-Pelayo que ayer lo acompañó de nuevo para darle la alegría de un parque a su nombre.

Si Jerez, en materia de Flamenco, está a la altura que está, en gran parte se le debe al trabajo incansable de Juan. Qué menos que un parque para quien tanto sembró a lo largo de su vida en pro del cante, el baile y el toque jerezanos.

¡Felicidades, Juan! 


LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLA DE ROMERO MURUBE


Con prólogo de Manuel Barrios y selección de textos de Concha Cobreros, este volumen fue el que abrió con el número 1 la colección "La Sevilla de..." En él se recogen algunos de los mejores artículos y poemas de Joaquín Romero Murube, nacido en la localidad sevillana de Villafranca y Los Palacios el año 1904, falleciendo en Sevilla el el 16 de noviembre de 1969. Su obra, sevillanísima, debiera ser lectura obligada de los sevillanos: "Sombra apasionada" (1929), "Sevilla en los labios"(1945), "Tierra y canción" (1948), "Memoriales y divagaciones" (1951), "Pueblo lejano" (1957) y "Los cielos que perdimos" (1964).

Autor: Concha Cobreros (selección)
Edita: Caja Rural Provincial de Sevilla
Ciudad: Sevilla-1981
Páginas: 96
ISBN: 84-500-5017-0

martes, 5 de noviembre de 2013

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLA DE RAFAEL EL GALLO


Rafael El Gallo fue una figura singular tanto dentro como fuera de los ruedos, viva leyenda desde que nació en Madrid el año 1862 hasta su muerte en Sevilla el año 1960, curiosamente el año que otro torero gitano, Rafael de Paula, toma la alternativa en Ronda. Celestino Fernández Ortiz -quien fuera presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla-, es quien nos recoge en este volumen la vida, llenísima de anécdotas, y la obra del genial torero. Con edición y recopilación de Manuel Barrios, también se muestran en el presente libro curiosidades de su tiempo y artículos varios sobre quien fue su mujer, Pastora Imperio, así como opiniones de diversos escritores y algún que otro poema.

Autor: Celestino Fernández Ortiz
Recopilador: Manuel Barrios
Edita: Caja Rural Provincial de Sevilla
Ciudad: Sevilla-1982
Páginas: 93
ISBN: 84-500-5322-6

lunes, 4 de noviembre de 2013

DESDE MI TORRE: UN DÍA PARA RESUCITAR


Fue anteayer el Día de los Difuntos, en el que todos nos acordamos con tristeza de nuestros seres queridos, familiares y amigos, que la vida nos arrancó en muchas hojas del almanaque. Pero en este noviembre que está jugando al despiste climatológico, anteayer parecía primavera y el día nos invitaba a resucitar, a gozar y desembarazarnos de esas vendas que muchas veces no logran tapar nuestras heridas. Tenía ganas de volar un poco, cogí una vez más ese milagro que es el AVE, y en la estación sevillana me esperaba el abrazo y los besos de mi hija para llevarme a su casa, situada en ese otero de encanto que es -o fue- el Aljarafe. Mis nietos me ofrendaron sus mejores besos y sonrisas, y el día fue pasando entre juegos en el parque cercano, delicioso yantar y visionado de algunas películas de entretenimiento que sólo disfruto cuando estoy en compañía de ellos, riéndome como si fuese un chiquillo más.

Al día siguiente, el sábado, me tenían preparada una sorpresa, y nos encaminamos, con la compañía de unos vecinos a la bendita sierra de Huelva, que hacía años no visitaba. En la conocida Venta del Alto, nos esperaba mi hijo Pablo con su mujer y mis otros dos nietos. ¡Qué felicidad! Y entre paisaje de dehesas, pinares, encinas, alcornoques y robles, avasallándonos los castaños a medida que nos acercábamos a nuestro destino, llegamos a la hermosa y pequeña aldea -266 habitantes- llamada Castaño del Robledo, donde hicimos la primera parada para que el grupo se desplazase a pie por un sendero, paralelo al río, que llevaba a Galaroza, población donde, curiosamente, se fabrican las llamadas sillas y mesas "sevillanas", esas que decoran las "casetas" de nuestra feria y los tablaos flamencos. Decliné la larga caminata y me quedé en la pequeña aldea, caminando por sus angostas calles, fotografiando todos sus perfiles y visitando su iglesia parroquial de Santiago Apóstol, que data del siglo XVI.


Fue una maravilla pasear en solitario por aquellas callejas llenas de sorpresas y rodeado de fuertes robles y altos castañares que estaban cuajados de ese exquisito producto que cientos de visitantes se encargaban de recoger de las cunetas, en las que los coches formaban una especie de oruga metálica variopinta. Bajé al lugar de inicio y, tras una refrescante cerveza, comencé a bichear por entre las vitrinas de una tienda que ofrecía toda la maravilla de productos cárnicos del cerdo que gozan de fama mundial con los nombres de Jabugo, Cortegana, Aracena... No dudé en comprar algunas cosas, aunque pueda dispararse una vez el colesterol, eso a lo que le teme el personal y que no existía -que yo sepa- en los años que me tocó vivir de la posguerra. Y me llamó mucho la atención un puestecillo muy bien montado, al cargo del que estaba un hombre fuerte como un roble de la tierra, moreno de sol y con unas barbas como la de un antiguo fraile capuchino: manzanas, calabazas, castañas, almendras, nueces, avellanas, pasteles de la tierra... La vista se me hizo niña y no me pude resistir a comprar de todo un poco, apañando con antelación la despensa de frutos secos de cara a la próxima Navidad. Regateé con el barbudo -no sé comprar si no regateo- y se portó en el trato excelentemente bien. Es lo que tiene hablar entre gitanos.


De vuelta los hombres para recoger los coches, abandonamos la hermosa población -el pueblo más alto de la provincia de Huelva- y nos encaminamos a recoger a las mujeres y a los críos a Galaroza, aquella que nombraba el célebre "Mirabrás" que cantaba don Antonio Chacón. Una cervecita allí para abrir boca y rumbo a Fuenteheridos, que parecía estar de fiesta por el gran ambiente que se vivía en su plaza. No se cabía por ningún lado y tuvimos suerte de encontrar una amplia mesa para todos. En Fuenteheridos, en su misma plaza, nace el río Múrtigas, dando buena cuenta de ellos una placa cerámica y una docena de chorros que manan agua abundante. Fotos y más fotos. Buena comida. Compra de caprichos para mis nietos. Una temperatura de ensueño y un paisaje sobrecogedor. ¡Una bendición!


Y así, así, un Día de los Difuntos que me hizo resucitar junto a mis hijos y mis nietos, que me hizo entender que la vida seguía su rumbo y que muchas veces hay que buscarlo y no meterse en el caparazón de la tortuga. Di gracias a la vida por haberme dejado esa herencia y por la alegría que recibo al lado de los que me aman, que saben compartir mis tristezas y que me animan siempre, como anteayer, a ver la vida con los ojos del gozo. Ahí va una selección fotográfica de un día inolvidable que ya he marcado en el almanaque con una sonrisa. Espero que os guste.







LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLA DE PALACIO VALDÉS Y DE PÉREZ LUGÍN


Aunque no eran escritores sevillanos, ya que el primero de ellos era asturiano de Entralgo y, el segundo, madrileño aunque con clara devoción galaica, el recopilador, Manuel Barrios, los inserta en esta colección por el gran amor de los dos a Andalucía y, muy concretamente, a Sevilla, sus costumbres y su folclore. En el libro, refiriéndose a Armando Palacio Valdés, se recoge el argumento de "La hermana San Sulpicio", novela que llevaría al cine Florián Rey en 1934 con el protagonismo de Imperio Argentina y Miguel Ligero, aunque hubo después otra versión (1952) protagonizada por Carmen Sevilla. También se ofrece una cuidada selección de sus mejores artículos sobre nuestra ciudad. En referencia a Alejandro Pérez Lugín, se ofrecen igualmente una selección de artículos, así como la referencia, inevitable, de su célebre novela "Currito de la Cruz" (1921), que sería llevada al cine el año 1949 con el torero Pepín Martín Vázquez y los actores Jorge Mistral y Nati Mistral.

Autor: Manuel Barrios (selección)
Edita: Caja Rural Provincial de Sevilla
Ciudad: Sevilla-1982
Páginas: 96
ISBN: 84-500-7573-4

domingo, 3 de noviembre de 2013

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLA DE MUÑOZ Y PABÓN


En esta ocasión, y con el número 3 de la colección, se dedicó el volumen al sacerdote y escritor de la localidad onubense de Hinojos, Juan Francisco Muñoz y Pabón (1866-1920), un hombre lleno de gracia que imprimió a sus obras un carácter popular y regionalista. En el presente volumen, con selección de textos de Manuel Barrios y Concha Cobreros, se recogen parte de sus artículos periodísticos y de algunos de sus innumerables libros. La segunda mitad del volumen, se dedica al escritor de origen gerundense, pero muy enamorado de andalucía, José María Salaverría, con parte de sus descripciones sobre la tierra sevillana.

Autor: Manuel Barrios y Concha Cobreros (selección y comentarios)
Edita: Caja Rural Provincial
Ciudad: Sevilla-1982
Páginas: 94
ISBN: 84-500-51290

sábado, 2 de noviembre de 2013

DESDE MI TORRE: ¿DÍA DE LOS DIFUNTOS?


¿A quién se le ocurrió programar este día y dedicarlo a todos los difuntos, como si nuestros muertos, una vez idos de la vida terrena, se perdieran también de la memoria? En estas cosas, como en otras tantas y tan descabelladas, la Iglesia anda de por medio. Dicen que la idea partió de un benedictino llamado Odilón, allá por el 998, y que el espíritu era el de orar por aquellos que acabaron sus vidas y, muy especialmente, por los que se encontraban en estado de purificación en el Purgatorio. ¿Purgatorio? ¿De verdad que desde el Papa hasta el más humilde de los sacerdotes pueden demostrarme que existe algo así, que parece sacado de una película de horror fantasioso? ¿Después de olvidarse Dios de tantos miles de millones de humanos como han pasado por este valle de lágrimas, aún nos asusta con una purga? ¿De qué y por qué tenemos que arrepentirnos aún después de nuestro último aliento? ¿No podemos tener una Iglesia de la bondad y la esperanza? ¿Por qué nos atemoriza con un purgatorio y con un infierno? Me encantaría que algunos de sus miembros me convenciesen desde el rigor científico y no con las palabras vanas y de la misma tonalidad que les escuchamos. ¡Qué sombría iglesia tenemos que soportar cuando la palabra de Cristo fue clara y contundente! ¡Limbo -ya lo han quitado porque era una gilipollez-, Purgatorio e Infierno, o Cielo...! Ni los niños de esta nueva generación se creen eso, ni a los que, desgraciadamente, nos educaron en ese mensaje maléfico. ¡Cuantísimo daño ha hecho a la propia Iglesia el mensaje tergiversado de Cristo! ¿Dónde la bondad, entonces, de aquel que se entregó por todos nosotros?

¡El Día de los Difuntos...! Como si aquellos que hemos perdido media parte de nuestras vidas sólo estemos propuestos a recordar a nuestros amados y perdidos seres queridos cuando llega ese día en el calendario. Todos mis días, y el de mucha gente, son días de difuntos, porque nos vienen sus palabras, sus risas, sus apoyos y consejos en cada segundo de nuestras tristes vidas. Con ellos también nos fuimos nosotros en gran  parte. Y es día de difuntos siempre: en las manillas del reloj, en los quicios y esquinas de las calles, en la paz de los parques, en los besos a nuestros hijos y nietos, en los viajes en soledad, en la cama fría, en la cocina sin vapores, en los armarios desalojados por alguien para que el recuerdo no te martirice a cada instante. Es día de difuntos desde el alba hasta la hora triste del Poniente. Día de difuntos cuando no tienes una mano a la que asir y transmitir tus penas o alegrías. Día de difuntos cuando Dios te obliga a levantarte, aunque hubieses preferido quedar preso para siempre en las redes de un sueño. No, hoy no es el Día de Los Difuntos, cuando la gente visita los cementerios, limpian las lápidas y dejan sobre ellas un ramo de flores. Para aquellos que hemos amado más allá de las conveniencias sociales y de códigos que se mantienen por costumbres heredadas, siempre es 2 de Noviembre, y siempre hay unas flores ante una foto amada de un momento feliz, y una oración constante, y una lágrima tonta que no podemos reprimir, y un suspiro que vuela, y un silencio que duele...

Mi día de difuntos se abre a la amanecida, cuando busco su cuerpo y no está junto al mío, cuando digo su nombre y nadie me responde...

(Día de Difuntos del 2012)

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLA DE MANUEL TORRE


Este ejemplar dedicado al gran cantaor jerezano, se abre con el poema "Cante en la viña" de su paisano, poeta y excelente flamencólogo, Manuel Ríos Ruiz. La biografía de Manuel Torre está realizada por Manuel Barrios, así como la de don Antonio Chacón y "La Gamba" -mujer de Manuel- que también se incluyen. En el librillo se recoge también parte de su discografía, así como opiniones sobre su persona de Manuel Moreno Delgado, Antonio Mairena, Caballero Bonald, Juan de la Plata, Fernando el de Triana, Walter Starkie y Augusto Butler. Como colofón, cierra un muestrario de coplas populares del flamenco.

Autor: Manuel Barrios
Edita: Caja Rural Provincial de Sevilla
Ciudad: Sevilla-1982
Páginas: 94
ISBN: 84-500-8063-0

viernes, 1 de noviembre de 2013

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA SEVILLA DE MACHADO Y ÁLVAREZ


Con el número 2 de la colección "La Sevilla de...", nos llegó en esta ocasión el volumen dedicado al gran folklorista Anronio Machado Álvarez, que siempre utilizó el seudónimo de "Demófilo". Su "Colección de Cantes Flamencos" (1881), fue fundamental para el estudio de esta rama del arte andaluz. Con prólogo de Concha Cobreros y selección del escritor Manuel Barrios, sus circunstancias vitales nos las desmenuza Alejandro Guichot y Sierra, quien le dedicase una publicación en 1922 recogida en parte en este volumen, que se complementa con opiniones sobre Sevilla de escritores contemporáneos suyos.

Autor: Manuel Barrios (selección)
Edita: Caja Rural Provincial de Sevilla
Ciudad: Sevilla-1981
Páginas: 93
ISBN: 84-500-5072-3