sábado, 22 de junio de 2013

DESDE MI TORRE: ME LO MEREZCO



Queridos amigos blogueros: desde hoy hasta el día 30 os voy a dejar descansar. Después de tantos miles de kilómetros realizados este año, bien me merezco un descanso, aunque no sé si llamarlo así, porque ya sabéis que todo los años me llevo a mis nietos conmigo -fuera padres- para alimentarme con sus cosas y para que ellos se alimenten de lo poco o mucho que yo pueda aportarles. Lo llevo haciendo desde que eran unos críos a los que había que cambiarles los pañales. Ya son mayorcitos y giran desde los once a los siete años. Me crezco y me siento feliz con ellos. El pasado año estuvimos en el Barceló de Punta Umbría y, como íbamos con el "todo incluido", creo que le costó el dinero al hotel, porque no he visto a nadie pedir más refrescos en menor espacio de tiempo.

Este año he apostado por Sierra Morena, alquilándole un chalet a un vecino mío. Los llevé hace dos semanas para que los niños lo vieran y diesen el vistobueno. Se quedaron alucinados. Su piscina, sus jardines, su pista de balocesto, su fútbolín profesional, su gallinero de "ponedoras" y sus más de trescientos frutales, lograron acaparar sus deseos. Así que, desde hoy mismo, lucho con estos cuatro elementos a quienes nadie los cansa. La intendencia -.que ya acerqué ayer- es del gusto de estos imberbes: mucha gamba, muchos caracoles, muchas sardinas -porque es que son auténticos gatos- y de todas las viandas que normalmente los padres le escatiman. Pero el abuelo es el abuelo, y en unos días hay que darles gloria bendita.

No faltarán los juegos antiguos, ni las manualidades, ni el deporte. Todo está programado para hacer cortas y sabrosas las jornadas. A mi vuelta, casi seguro que me tenga que ir por ahí, a un monasterio cartujano, por ejemplo, para  descansar y darle gracias a Dios por tanta felicidad.

Allí no tengo internet. Quien quiera dar conmigo para cualquier cosa urgente, que me llame al teléfono móvil.

Un abrazo:
Emilio

miércoles, 19 de junio de 2013

DESDE MI TORRE: COSAS Y MÁS COSAS...


El telar en España está como para no salir a la calle: lo mismo tienes un pico rozando los 40º, con el personal asfixiado por la crisis y la meteorología, que se desbordan los ríos por el Norte y caen tormentazos de miedo por el Sur, o los medios de comunicación te desequilibran haciendo que tu cuerpo sufra una especie de metaformosis en cuyo proceso ya no sabes si eres larva o mariposa. Hacienda -según parece- se equivoca más que una anciana haciendo crochet, la Judicatura se defiende, los funcionarios que están en ambos estamentos públicos se cabrean, los registradores de la Propiedad están más despistados que un bizco en un cruce, y al pueblo, siempre sabio, le da igual ocho que ochenta, porque es que ya está harto de protestar, de que se le maneje y de que se le cuenten milongas, como la de "La hija de Juan Simón", y ya sabemos todos por la copla "que era Simón en el pueblo el único enterrador". Nos quieren seguir haciendo tontos en un país en el que habitan muchos intelectuales. El Gobierno no es fiable, porque donde antes dijo Diego, ahora dice..., lo que le da la gana, lo que le viene bien para guardar las formas ante la Corona. Se aúnan y juntan como en aquel antiguo himno de la falange: "Prietas las filas, recias, marciales, nuestras escuadras van...". Y resulta que al final van a Lepanto las nuevas escuadras de UCD, el PSOE y PP y a todas se las meriendan por lo mismo: por la sinvergonzonería clásica de este país.

Mal tiene que estar un país en materia de sinceridad cuando Montoro pide perdón a la Corona, cuando los técnicos dicen que es totalmente imposible este error, cuando Hacienda ha quedado tan mal parada y cuando aquí todos sólo entendemos que se está protegiendo a una infanta que ha hecho lo que no debería haber hecho nunca: aprovecharse de su status. En cierta ocasión, en este mismo blog, he dicho que cuando un juez/a envía a la cárcel a cualquier presunto si no paga la fianza impuesta, va a la trena directamente, aunque rece una y otra vez aquello de "Dios, páseme usted el río". Si convertimos el nombre común fluvial por sus tiempos verbales, aquí el único que se ríe es Urdangarín: no ha pagado la fianza impuesta -que es dinero de todos los españoles-, tiene plena libertad para salir del país y de chirona -¿chirona?- nada de nada, es el marido de.... ¡Lagarto,lagarto, caso intocable!

No creo que haya muchos documentos nacionales de identidad -"denís", según Montoro en afirmación ayer a los medios de comunicación- con la numeración 00000014, ni que se hayan equivocado en varias pesquizas -que son demasiadas- los funcionarios de tan glotona entidad recaudatoria. Temo en este caso, porque no vaya a ser que por la casualidad de apellidarme Jiménez Díaz los de Hacienda quieran cargarme la recaudación y manejos de la Fundación  de don Carlos, al que la vida nos hizo coincidir tan sólo en los apellidos.

Querer ocultar la verdad debería ser un delito condenado de inmediato. No poder explicar tantas y tantas falsedades, otro. Que un ministro diga que es lamentable que todo ha sido un error administrativo, me da el tufo de que algo va mal en la cloacas del Estado. La primera rata que debería huir de este barco sin control es Cristóbal Montoro, un ministro que necesita un logopeda para expresarse bien, un carpintero para cortarle la nariz "pinochera", y un mucho de código moral para que los españoles, de una vez por todas, nos sintamos iguales ante la Ley.

martes, 18 de junio de 2013

DESDE MI TORRE: UNA TRISTE ANIMACIÓN EN CÓRDOBA


Ayer, tristemente, desde primeras horas de la mañana, había una inusitada animación en Córdoba por los aledaños de la avenida Conde de Vallellano y la del Aeropuerto, donde se sitúa la Audencia Provincial. Llegó el día en el que comenzaba el juicio contra José Bretón, el presunto asesino de sus hijos, Ruth y José, cuya noticia de la desaparición de ambos corrió de boca en boca el inolvidable 8 de octubre de 2011, y de la que dimos puntualmente cuenta en esta torre ceramizada. No nos lo creíamos. Sentíamos el dolor de ese hombre menudo al que, en un despiste demasiado habitual, le habían desaparecido sus dos hijos en uno de los más hermosos parques infantiles de nuestro país: la llamada "Ciudad de los Niños", parque al que, con mucha frecuencia,  cuando vienen a visitarme, tengo la obligación de llevar a mis nietos. Es de las zonas de Córdoba más hermosas, en la que se dan cita el Botánico, el Parque Zoológico -totalmente remodelado-, y esta ciudad, en lo más alto de su otero, desde la que se admira Córdoba a los pies, la frescura del río y la lejana sierra -entre violetas y verdes claros- de la Subbética.

Allí José Bretón, desde su primera declaración, dijo que desaparecieron sus hijos. Cosa que aún mantiene. Las pesquizas policiales, tras largos días de declaraciones, acentuaban que él era el culpable de aquella desaparición. No encajaba el puzzle, y así lo demostraron las cámaras de seguridad del parque y sus torpes declaraciones. Todos creíamos que el padre, ya al parecer separado o en proceso de separación de su pareja, se había vengado dejando a los hijos de ambos en manos de algún amigo para dar escarmiento de ahogo a su compañera...

Y ya empezó lo de siempre, lo de esta España cainista y vergonzosa, la del cirio en la mano acompañando a la procesión al lado del cura o detrás de él deseando aporrearlo. Una de las dos España -nos dijo el gran Antonio- seguía helándonos el corazón. Los "realitys show", espectáculos de tristístisima charanga general y populachera de cadenas de televisión totalmente indecentes, se volcaron, entre tertulias vacías y llenas de gritos, en buscar la culpabilidad de un hombre. Ni un solo programa serio dedicó un debate serio a un tema que verdaderamente lo era y lo es. Nadie atendió a la posibilidad de la locura de un hombre desesperado por lo que fuese. Nadie avistó cuánto estaban sufriendo despiadadamente sus padres y hermanos. Nadie, ningún medio de comunicación, incluyendo a las "figuras" de estos medios, quiso o supo ponerse al lado del hombre atormentado...

Ni mucho menos estoy defendiendo la culpabilidad de José Bretón. Pero no tengo los suficientes elementos para creer en lo contrario. La sociedad ya lo había condenado de antemano. Antes, la historia se perdía en la nebulosa de los tiempos pero, hoy, las hemerotecas y las grabaciones nos ponen al día de las acusaciones y los silencios. En esta España tristísima, se guarda silencio ante situaciones muy graves; se sigue teniendo especial interés en ocultar bajo mantas de lana nombres que para todos nos son conocidos. ¿Es igual la justicia para todos?

Seguro que a José Bretón le está quemando la hoguera bajo sus pies ante cada acusación de la fiscal; seguro que la imagen de sus hijos, Ruth y José, le pasan miles de veces por su cabeza, no sé si enferma, casi seguro que muy enferma. Sánchez de Puerta, su abogado, hará lo posible e imposible para evitar su condena, ya que esa es su labor, a pesar de que sepa toda la verdad... Pero el pueblo, los medios de comunicación ya tomaron su decisión sin que antes hiciese Pilatos la pregunta: ¿Barrabás o Jesús...? Se equivocó el pueblo, y Jesús, hoy tan querido y seguido por millones de personas en el mundo, fue condenado a muerte.

El Jurado Popular que, sin experiencia alguna, tiene que dar el veredicto en esta caso tan macabro, no podrá dormir ni esta noche, ni estos días, ni dentro de muchos años... ¿Y si se equivoca?

Me ha dado pena esta animación hoy de Córdoba -una ciudad que sólo se mueve si dan algo gratis-, para estar como relleno de figurantes en una historia tan penosa como las películas sagradas de nuestras vidas de niños. Yo he preferido estar en casa viendo ese espectáculo grotesco desde las televisiones y escuchando los diversos comentarios, la mayoría vergonzantes, en las diversas emisoras. Me he limitado a rezar por el pobre de Bretón, por la tremenda amargura de Ruht, por esos hermosos niños desaparecidos, y por la igualdad de la Justicia. No me gustaría estar en el papel protagonista de los que llevan este proceso bien difícil. Pero que Dios salve al Jurado.


domingo, 16 de junio de 2013

DESDE MI TORRE: ¿TU QUOQUE, FILI MI?


No sé si en esta imagen Leo Messi le esta pidiendo perdón a Dios por haber fallado un gol o por si ha sido Hacienda la que le ha hecho un regate de antología y le ha metido un gol por toda la escuadra de su modélica vida. Era lo último que nos quedaba en este país para no confiar ni en tu más preciado amigo. Tal como decía la copla: Amigo, ya no hay amigos / que el más amigo la pega/ no hay más amigo que Dios / y un durito en la faltriquera. Pero, tío, genio, mago del balón, argentino al que todos queremos. ¿Cómo puedes hacerle esto a los depredadores del dinero, a los que te sacan hasta la cerilla de los oídos para poder comercializarla, a los que te roban una y otra vez por un control informático de alta resolución que saben si en tus bolsillos llevas un duro, diez o quinientos...?

Creíamos que nos sobraba con Blesa, con Bárcenas, con Urdangarín, con los EREs, con el Caso Gurtel, con la implicación de todos los partidos políticos y -dicen- que de más altas instancias. Cuando ya sabíamos quiénes nos estaban robando, ahora, aunque hay que confiar en tu palabra y  en la del gabinete jurídico que te representa, tu nombre salta a todos los medios de comunicación para involucrarte en un despiste contable que también dicen los que saben de esto que se eleva a más de cuatro millones euros. ¿Tu quoque, fili mi, genio que me has hecho regresar a la pantalla de televisión para admirarte, piropearte e intentar saber qué pegamento le pones a tus botas...? ¿Tú también, hijo mío, con lo que yo vacilaba siendo del Barcelona después de mi Real Betis Balompié...? ¡Vaya putada, enano! ¿Qué me dirán ahora los amigos que me han aguantado las mil lisonjas que te enviaba cuando veía que te zafabas de cuatro o cinco defensas? ¿Qué me dirán mis hijos y mis nietos? ¿En qué sitio malvado me situará la vida si es verdad que nos has engañado a todos con apaños como los de tantos ladrones que han ido esquilmando a nuestro país, que es el tuyo de adopción? 

Eres el "Bruto" del fútbol marcando goles, aunque en plan más fino. Y no eres el que también agarró el puñal que mató a Julio César, acto sinvergüenza que da lugar a esta frase, pero si es verdad lo que dicen, si es verdad que, como tantos otros, tú también te apuntas al generalizado mangoneo, no cabe duda de que eres un nuevo "Bruto" de la época romana, actualizado a nuestros días, y que, en connivencia con otros, también has clavado tu puñal en el corazón de esta cesárea España que se muere desangrada por tantos desmanes, ciertamente incontrolados, que nos han dejado en la ruina.

sábado, 15 de junio de 2013

DESDE MI TORRE: LOS GRANDES SILENCIOS DE CÓRDOBA


 

Como en Sevilla la Giralda, antes del adefesio de la "Torre Pelli", en Córdoba su torre lo domina todo: el valle, la hermosa campiña y sus sierras, la Morena que cantase Antonio Machado y la Subbética que tanto hiciese sufrir por sus rutas de bandoleros a Julián Antero de Zugasti. La torre está siempre vigilante de estas arterias de pequeñas calles que siempre desembocan en ella. Cuando suenan sus campanas es un gozo para el alma, como cuando mi torre sevillana echa al vuelo sus bronces y se cimbrean de gozo las callejas adyacentes y las palomas vuelan asustadas.

Pero quitando esas horas puntuales que tantas veces he tenido la suerte de disfrutar, mientras en Sevilla el rumor es constante y se nota la algarabía, en Córdoba hay horas, muchas horas del día, en los que asusta el silencio. Vivo en una de las avenidas con más tráfico de la ciudad, ya que está al lado de la estación del AVE y es entrada natural de la antigua nacional de Palma del Río. Pero cuando un poco más tarde de la hora del Ángelus salgo con mi amigo Paco a dar un paseo y nos sentamos en un coqueto bar nuevo, abierto en los mismos bajos del Coso de los Califas, llamado "Cosso" y subtitulado como "Espacio Cultural Cruzcampo", algunas veces, aunque pasen coches por un lado y otro, el silencio se impone casi como una norma de la ciudad que me acoge. Se lo comento a él: -Qué gran silencio, qué gran serenidad la de esta ciudad en la que ni los automóviles hacen ruido. Parece, como diría el poeta José Hierro, que todos se hubiesen ido o muerto.

Ya asustó ese silenció a Azorín cuando dijo que Córdoba es una ciudad de silencio y melancolía y que en ella se escucha el alma de las cosas. También Rafael Álvarez Merlo decía de ella que cualquier silencio es más fuerte que la pregunta. Como callada la definió nuestro paisano Manuel Machado en su "Canto a Andalucía", y fue otro paisano nuestro, Rafael Laffón, quien dijo aquello de Córdoba, serena y parca. El gran poeta pontanés Juan Rejano, que tanto y tan bien la conocía, nos dejó escrito Oh, Córdoba, oh, panal de los silencios, y Julio Aumente: ¡Oh, silenciosa Córdoba callada, dormida en el rumor de la corriente!
El silencio que también describía Concha Lagos: Silencio dicen las torres, lo repiten las veletas...

Solo hay que pasear sus calles o sentarse tranquilamente cuando en muchas ocasiones el silencio, ese silencio especial, domina hasta nuestras propias conversaciones. Algunas veces, es un silencio que asusta.

HUMOR DEL AÑO INNOMBRABLE (77)


miércoles, 12 de junio de 2013

DESDE MI TORRE: UN DÍA FELIZ


El pasado domingo, casi pareciendo que celebramos mi nueva subida a esta torre cobalto, se dejó caer por aquí, por esta tierra de Córdoba que no ha visto el sol en muchos meses, mi querido amigo José Luis, su hija Elena y su compañera Elisa. Al almuerzo se unieron más tarde -porque duermen más que el fleco de una colcha- mi hijo Emilio y mi nuera María, que está así de guapa con su embarazo y que lleva en el cofre bendito de su vientre a mi niña Lola, que va a ser tan bonita como su madre y me va a hacer pasar el próximo mes a convertirme en "quintiyayo".

Elena, que es una niña con la mayor gracia del mundo, simpática y guasona, con la más real genética trianera, no dudó en buscar por allí unos manteles y servilletas, ubicarlos con sumo arte debajo de su suéter e imitar a María en su maternidad. Tuvimos que reírnos de lo lindo. Ocurrencias de esta guisa sólo son capaces de gestarlas niñas tan vivas como Elena, que llevan la gracia de Triana en el corazón y en la memoria.

¡Bendita sea la rama que al tronco sale!

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA CIUDAD DEL QUINIENTOS


El historiador y americanista canario, Francisco Morales Padrón, afincado en Sevilla, y tristemente fallecido, nos dejó este excelente volumen que estudia la historia de la Ciudad en estos años tan decisivos para la misma: su puerto, sus hombres, su economía a través de sus mercaderes, el poder y las instituciones y su vida religiosa y cultural. En esta segunda edición, aumentada y corregida, el historiador no deja cabo suelto de lo que fue Sevilla en su mayor siglo de grandeza.


Autor: Francisco Morales Padrón
Edita: Universidad de Sevilla
Ciudad: Sevilla-1977
Páginas: 360
ISBN: 84-7405-046-4
Depósito Legal: SE-94-1977

martes, 11 de junio de 2013

DESDE MI TORRE: NO MÁS ORDEÑOS, MONTORO


Cuando en las conversaciones cotidianas con los amigos surge el tema de esta época de vacas flacas que estamos viviendo por culpa de estos aprendices de políticos que tenemos, siempre me acuerdo del chiste aquel en el que un hombre apunta a otro por la espalda y le dice: -¡Manos arriba, dame todo lo que llevas! A lo que el atracado responde: -Hombre no me robe usted, que no tengo nada, que llevo dos años en el paro, que la vida está muy mala... Contestando el atracador: -Hijo de tu madre, me lo vas a decir a mí que te estoy apuntando con un casco de Coca-Cola. 

Nos están dejando escuálidos, y estamos adelgazando sin dietas para el colesterol, sin carreras por nuestras avenidas, sin paseos en bicicletas, sin gimnasios. No hay mejor dieta que la que nos pone esa Hacienda Pública omnívora que todo se lo engulle: más de diez días de tu salario mensual, el uso de tu vehículo, la posesión de tu casa con un IBI abusivo, la descarada subida de la luz, el alto precio del agua aunque llueva más que cuando aquello del Arca, gran parte de los premios de ese cuponcito que con suerte te ha salido premiado... De todo te trinca algo un Estado que está más pendiente de ti que los bandoleros de Sierra Morena de las diligencias que bajaban de Despeñaperros. A Montoro no se le escapa ni una, y cualquier día es capaz de dejarte sin piso sacándose una ley de su manga "tamarizlera" arguyendo que toda propiedad es sólo del Gobierno.

En este punto, bueno es que tan odiado como nefasto aprendiz de ministro escuche este poema que el pueblo dedicó por la década de los cincuenta a personajillos como él, y que recoge el desaparecido escritor amigo Manuel Barrios en su delicioso libro "Rimas de la oposición popular" (Plaza  y Janés. Barcelona-1979)

Mi vaca la colorada
ya no da leche, ay dolor;
se me ha quedado amarilla,
que igual me he quedado yo.
Que está enferma mi vaquita,
mi vaquita colorada,
y no hay médico que diga
que su mal es mal de España.
Cese usted, señor ministro,
no continúe ordeñando,
que las tetas de mi vaca,
¡rediez!, se le están secando.
Mírelas cómo le cuelgan,
¿no le dan a usted sudores?
¡Ay, hermano, aquí nos sobran
ministros ordeñadores...!


lunes, 10 de junio de 2013

DESDE MI TORRE: LA GOZOSA PALABRA DE ENRIQUE BARRERO RODRÍGUEZ


En pocas ocasiones se puede estar tan de acuerdo con el prologuista de un libro como en esta ocasión en la que Salvador Casado Sosa ejerce de introductor de embajadores en el recién horneado libro de mi querido amigo y extraordinario poeta Enrique Barrero Rodríguez. El volumen, editado por la la Colección de Poesía "Ángaro" con el número 161, se presentó el pasado 28 de mayo y recoge cien de las décimas que el autor ha considerado más adecuadas de las mil que, en una hazaña poética inverosímil, fue publicando diariamente en su hermosísimo blog "De cimas y subsuelos", que cerró el 30 de noviembre del pasado año, para tristeza de todos sus muchos seguidores, con la siguiente composición:

Verso a verso y rima a rima
-poeta o simple albañil-
al llegar hoy a las mil
el corazón dejo encima.
Beso cansado la cima
que mi esfuerzo ha conseguido
y siento cómo el olvido
precipita ya su alud.
Con sincera gratitud
digo adiós y me despido.

Nadie en la historia de la Poesía, ni aquel que dicen que fue su inventor, Vicente Espinel, ni Calderón, ni Lope, ni Núñez de Arce, ni todos los poetas juntos del Siglo de Oro, ni los más cercanos contemporáneos como Guillén o Gerardo Diego, ni siquiera la chilena Violeta Parra, que escribió su autobiografía en esta métrica hermosa que España exportó a los pueblos hispanoamericanos, logró a lo largo de la vida escribir tal  cantidad de décimas y, por supuesto, de tan excelente factura, soltura y sensibilidad. En nuestro país, y más concretamente en nuestra tierra andaluza, se habla en octosílabos, se escribe en octosílabos, se canta en octosílabos, y de ahí que, con su genial inspiración, Enrique Barrero Rodríguez nos haya hecho felices a todos desde que tuvo la ocurrencia, ayudado por el andamiaje de la constancia y el alma de poeta, desde el 7 de marzo de 2010. Era nuestro desayuno diario, nuestro pan cotidiano, nuestra salutación al alba. Los versos de Enrique se convertían al amanecer en diez arroyos cristalinos que nos daban la vida. Hoy, desde esta recopilación, respiramos con la frescura de su palabra, con la visión clara que él nos ofrece de nuestro entorno, de su mar de Punta Umbría, de las menudas miserias y esperanzas que abaten o reconfortan al género humano...

Decía al principio que estaba muy de acuerdo con su prologuista porque él indica que su amistad con el poeta nació y creció con naturalidad, por coincidencias en gustos y por afinidades humanas. En algún lugar de este blog conté lo mismo. Dios nos puso, sin conocernos, en el camino de la más sincera y positiva amistad. Por fuerza teníamos que conocernos. Cuanto más he ahondado en su amistad, más feliz me he sentido con los designios divinos. Cuanto más he leído a mi amigo, más lleno me he sentido de gozo, más he comprendido el sentido hermoso de las palabras y me he sentido más pleno de todo, porque Enrique, entre sus renglones, da clases de Poesía y, lo que es aún mejor, lecciones magistrales de Humanidad.

El libro, en el que ha tenido el sublime detalle de dedicarnos una décima a mi hermana Esperanza y a mí, lo ha dividido en diez apartados magistrales, cuidando al máximo la selección de  estas "espinelas" que él ha considerado más afortunadas de su producción. Como creo que la prisa no es buena para la lectura, y a mí me sobra el tiempo, de cada apartado quiero dejaros una muestra. Enrique, mi gran amigo, mi poeta de hornacina más cercano, se lo merece.

"Reflejos en la Umbría" -su primer apartado- debería servir para que a Enrique lo hicieran Hijo Predilecto de tan bella localidad huelvana, aunque esos títulos sólo suelen recaer en los políticos. Este retrato de su "Viejo Café", en el que el poeta se enfrenta en solitario con sus pensamientos, es una obra maestra. Y dice así:


Viejo Café donde un día
cada tarde me sentaba
mientras el sol se ocultaba
de aquel lado de la ría.
Tranquilo Café. Tenía
nobles mesas de madera.
Allí me sentaba, era
rutina de cada tarde
ver al sol, viejo cobarde,
morir aunque no quisiera.

A este primer bloque le sigue "Luz de mar", con otras diez décimas a cual más colorista, como ésta titulada "Faro":


Sobre la lengua de arena
donde muere el litoral,
luz, espasmo, fiel señal
de destellos en cadena.
Siempre igual en la faena
que es secuencia al alumbrar.
Antorcha de par en par
en cuyo brillo averiguo
que envejece el niño antiguo,
pero no envejece el mar.

En sus "Estampas andaluzas", el poeta nos obsequia con composiciones como la dedicada a Córdoba:


Callada. Hermosa. Secreta
como una fuente escondida
mientras bebe de tu herida
cualquier flor en su maceta.
Alta de luz. Limpia y quieta
por la estrecha Judería
si en los adentros del día
sueña bellos ajimeces
la belleza con que a veces
viene a herir Andalucía.

"Pequeños lirios", joyas de la poesía semanasantera, nos ofrece perlas como esta décima dedicada al "Cristo de los Estudiantes":


Verte otra vez. Sólo verte
-dulce el gesto y el semblante-.
Ser otra vez estudiante
junto al perfil de tu muerte.
Hallar en tu gesto, inerte,
calma, y luz en tanta herida
y, en el aula agradecida
del corazón que te entrego,
ir tomando con sosiego
los apuntes de mi vida.

En el apartado quinto, Enrique Barrero nos va describiendo la ciudad, sus calles, sus plazas, sus perfiles y quicios. Recojo aquí el tema "Calle Betis", que nos dedica cariñosamente a mi hermana y a mí:


En cristal y en luz tallada
a los juncos paralela.
Sueña tu nombre, se encela
la ribera acariciada.
Desde esta orilla enfrentada,
hoy te traigo a mi diario
tal quien sueña un estuario
en su larga travesía.
Tras de ti, cuánta alegría
Triana y su campanario.

A su familia, a sus seres queridos, dedica la sexta parte del poemario con ejemplos tan bellos como este que dedica a su hija:

HIJA MÍA

Hoy has nacido, hija mía.
Hermana de dos hermanos.
En esas pequeñas manos
cabe toda mi alegría.
Es este tu primer día
como un milagro pequeño.
Mira el mundo -te lo enseño-
o, mejor, duerme en mis brazos,
que está el mundo hecho pedazos
y yo velaré tu sueño.

Las flores, los pequeños insectos, la vieja bicleta, las "Menudencias", también tienen su poema. No se iba a quedar sin su espinela el sencillo , humilde y vistoso "Jaramago":


Hoy quiero cantar el brillo
de tu risa en los tejados
cuando con filos dorados
prende tu fuego sencillo.
Pequeño hermano amarillo
de iluminada humildad,
goza ufano tu verdad
y que se queden las rosas
soberbias y silenciosas
disfrutando su heredad.

En el apartado octavo, Enrique rinde un homenaje a sus poetas preferidos, entre ellos al exquisito poeta sevillano Juan Sierra:


En el cáliz y en la palma
o en claridades sin fecha,
voz que viene y va derecha
para ensamblarse en el alma.
Toda tristeza se ensalma
con tan honda orfebrería.
Escuchad, en la armonía
de un acorde que no yerra,
sigue cantando Juan Sierra
a los nombres de María.

"En brazos del tiempo" conforma el noveno apartado del libro, cantándonos el poeta los meses como las cuentas de un rosario. Hermosa esta décima que titula "Llega Mayo":


Pasó abril y llega mayo.
Lo dice la luz que leve
se enseñorea y se atreve
a concentrarse en un rayo.
Un sol alto y sin desmayo
resplandece en los alcores
y, aún libre de los sudores
que vendrán con el verano,
roza el campo con la mano
el esplendor de las flores.

Para cerrar este hermoso volumen de "Cien de diez", Enrique nos invita a la meditación en este apartado que titula "Palabras en la hondura"del que he elegido la décima "Las cosas encendidas":


¿Quién escribe sobre el viento
las palabras, quién pronuncia
la invisible voz que anuncia
-gozo secreto- el momento?
Pulso de vida, alimento
de las cosas tras las cosas.
En música o silenciosas,
las cosas, la luz, la vida.
Callada tarde encendida.
Mar el mar, rosas las rosas.

Es un auténtico gozo las palabras gozosas de Enrique Barrero Rodríguez en este libro "Cien de diez" que merece la pena leer y releer más de cien veces. ¡Felicidades!

domingo, 9 de junio de 2013

DESDE MI TORRE: VUELTA A MI CAMPANARIO


Tras cerca de tres meses transcurridos desde que cerré este blog para reflexionar sobre varios temas de mi vida que tenía pendientes, y que necesitaban una paciente meditación, la verdad es que me he sentido más huérfano que nunca. Pero era necesario parar un poco y poner en orden mis ideas antes de que la torrentera me llevase por delante en su aluvión. Hoy, después de pensármelo varias veces, he sentido de nuevo la necesidad de subirme al campanario de mi torre cobalto de nacencia para ir contando desde el alto mirador las muchas tristezas y pocas alegrías que nos ofrece el latir cotidiano. Parece mentira que tan breve espacio de tiempo se me haya hecho una eternidad, como también mentira parece que hayan ocurrido en ese mínimo intervalo de ausencia tantas cosas.

Si hablamos de la crisis y del terreno político, mejor no hablar para no amargarnos desde el principio. El gobierno nos sigue robando por la cara, estudia rebajar las pensiones, le ponemos a la Merkel la diana del culo cada día, la mayoría de los ladrones y esquilmadores de este país sigue en la calle como si nada hubiese pasado y, si me apuran, lo que hizo Urdangarín es culpa nuestra, porque él y la infanta son dos chicos muy majos. ¡Soooo..., que empiezo a calentarme!

En el plano de las ausencias de mi querido mundo del Flamenco -vaya añito de mal fario-, hay que destacar las del cantaor Manuel Cruz García, "Manuel Mairena", tras una dolorosa y larguísima enfermedad, y la de mi admirado y exquisito guitarrista onubense "Niño Miguel", después de una vida totalmente desgraciada digna de ser novelada para mejor entendimiento del hombre y del artista. En el terreno particular, a poco más de un año de la desaparición de mi esposa, su hija, anteayer falleció mi suegra Lola, cogiéndome su último suspiro en Barcelona cuando participaba en una mesa redonda sobre la figura de Carmen Amaya. Desde principios de año, han pintado bastos.

Este tiempo sin ocuparme del blog, me ha servido para rehabilitar totalmente mi vivienda y dejarla un poco a mi gusto, aunque he sudado la gota gorda entre albañiles, fontaneros, carpinteros y pintores, aparte de gastarme una pasta gorda imposible de recuperar. Bien dice el refrán que quien se mete en obras o está loco o el dinero le sobra. Lo mío ha sido lo primero, pero ha merecido la pena. Lo que pasa es que ahora la cocina está tan nueva que me da pena estrenarla. ¡Mis cosas!


Por culpa de esta obra, que ha durado dos meses justos, me he perdido la Feria de Sevilla, la salida de las carretas de la Hermandad de Triana y la Feria de Córdoba. Otro año será, si Dios me da salud.

Una inmensa alegría ha sido la de la entrada de mi nieta Irene en el Conservatorio Superior de Música de Sevilla, hermosa princesa que con sólo diez añitos ha conseguido sacar la mejor tercera nota, entre 33 aspirantes, en la prueba instrumental de acceso al primer curso de enseñanzas profesionales, tocando la "Sonatina en Do Mayor Op. 55" de Friedrich Kuhlau, "The Little Negro" de Debussy, y "Recuerdos de viaje Op. 71, Nº 6, Rumores de la Caleta" de Isaac Albéniz. El vídeo está colgado en YouTube con el nombre de Irene Botella. Me gustaría que lo vieseis y recibir vuestras opiniones.



Poquito a poco, paso a paso y con tranquilidad, me iré poniendo al día en todas las tareas que nos unen. Por ahora, gracias por seguir en sintonía y que todo, y a todos, nos vaya lo mejor posible.

LIBROS CON SEVILLA AL FONDO: LA CIUDAD



Para conocer el alma de Sevilla en toda su profundidad, esta ciudad de tan diversos como difíciles perfiles, es necesario leer esta obra prima, escrita cuando sólo contaba 23 años, de Manuel Chaves Nogales. Nada escapa a la lucidez de quien más tarde se convertiría en un gran escritor y un genial periodista: ni su ambiente, ni las personas, ni los quicios que la conforman. En su visión juvenil, Sevilla se desnuda totalmente en una profunda reflexión que nos invita a releer una y otra vez las líneas de su texto. Es un libro totalmente imprescindible en la biblioteca de cualquier amante de las cosas sevillanas. En él, en algunos de sus tres tiempos, de seguro que nos sentimos retratados. Aunque la primera edición se realizó en Sevilla en 1921, la Universidad realizó una segunda, en su colección de bolsillo, en el año 1977, realizando una tercera la cordobesa editorial Almuzara, muy cuidada, en el mes de junio de 2011.


Autor: Manuel Chaves Nogales
Edita: Universidad de Sevilla
Ciudad: Sevilla-1977
Páginas: 190
ISBN: 84-1405-045-6

Edita: Editorial Almuzara
Ciudad: Córdoba-2011
Páginas: 158
ISBN: 978-84-15338-04-8

HUMOR DEL AÑO INNOMBRABLE (76)