viernes, 12 de marzo de 2010

DESDE MI TORRE: LA MUERTE DE MIGUEL DELIBES

Se esperaba desde hacía mucho tiempo, pero, como suele suceder con estas cosas, nadie se espera nunca la última noticia. Hoy nos hemos levantado con la que no queríamos conocer: la muerte de unos de los mejores y más fecundos escritores de nuestro país, la de Miguel Delibes Setién, este vallisoletano, inmenso periodista, que hasta a los que no gustamos de la caza supo embaucarnos en sus hermosas narraciones sobre el campo, la vida rural y la naturaleza.

Siempre fue un curioso de la vida, de ahí que se enrolara en la Marina del Ejército Nacional en 1938, que cursase después la carrera de Comercio y se iniciase en la de Derecho y en la de Artes y Oficios Artísticos, que se hiciese periodista en "El Norte de Castilla" y que, en 1947, comenzase a derivarse por los terrenos de la Literatura, ganando con su primera obra, "La sombra del ciprés es alargada", el importante Premio Nadal.

Autor prolífico, cerca de setenta obras jalonan una vida literaria llena de premios y distinciones: el Premio Nacional de Narrativa, el Fastenrath de la Real Academia Española, el Príncipe de Asturias de las Letras, el Premio Cervantes..., aparte de haber recibido muchísimos reconocimientos: investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valladolid, Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de la República Francesa, Hijo Predilecto de Valladolid, Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca, o ser elegido, en 1973, miembro de la Real Academia Española.

Aparte de la ya nombrada, pocas han sido las obras de Miguel Delibes que no nos hayan enganchado a su lectura. La humanidad de sus personajes, y la precisión descriptiva del paisaje y situaciones en que se desenvuelven, siempre han atrapado a los lectores y nos han dejado materia para pensar. Por citar algunas, "Diarios de un cazador" (que fue Premio Nacional de Literatura), "La hoja roja", "Las ratas", "Cinco horas con Mario", "La mortaja", "El disputado voto del señor Cayo", "Los santos inocentes""El hereje" o "El Camino", han sido unas de cuantas me han llevado a admirarlo y a reconocer su importante valía literaria.

Hoy, nuestro país se ha quedado huérfano de un hombre singular, sencillo, de un humanista por encima de las muchísimas virtudes que siempre poseyó. Descanse en paz este hombre, este gran escritor que había confesado que ya estaba muerto desde 1998, cuando tuvo que ser intervenido de un cáncer con mal fario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario