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sábado, 10 de noviembre de 2018

CUADERNO PARA NO LEER: IMPOTENCIA

IMPOTENCIA
¡Qué ansiedad del que ansía lo inalcanzable,
qué soledad de eco insatisfecho,
qué revuelo de alas sin ser ángel,
hombre que lleva entre sus pies barbecho!

¡Qué amargo es tener furia y no poder
lanzar al aire su grito y sus razones!
Algo me oprime, me deja eternamente mudo
sin voz y sin canciones.

¿Cuándo llegará el día que yo pueda
tener la libertad, gritar al cielo,
repleta ya mi alma de sonrisas
y sonreirme luego?

viernes, 9 de marzo de 2018

DESDE MI TORRE: HOMENAJE A LA LLUVIA EN LA VOZ DE MANUEL BENÍTEZ CARRASCO


Lo hemos estado pasando mal viendo que los días del invierno se nos iban y el cielo se resistía a regalarnos ni una sola gota de lluvia, y con lo largo y fuerte y crudo que es el verano en nuestra tierra. Por fin, cuando menos esperábamos este milagro, este agua bendita llegó a bautizarnos, a quitarnos los miedos de la sequía, a poner alegría en nuestros labios resecos, a llenarnos el corazón de esperanzas. Dicen los que saben que aún no ha caído lo suficiente, que se necesita más para llenar los pantanos que cubren las épocas de carestía. Pero hay que dar gracias a Dios por este maná líquido que promete una verde Primavera. 

Cada vez que escucho la palabra agua, o lluvia, me acuerdo inmediatamente de los muchísimos versos que le dedicó a este básico alimento, como el pan, mi gran amigo y poeta granadino Manuel Benítez Carrasco. No sabía elegir entre sus dos libros "Diario del agua" y "Anecdotario del agua", y al fin, por breve y como sentencia, me he decidido por este poema que tituló "Mi memoria está en la lluvia", que tuvo su primera edición en 1956 y la quinta, dedicada cariñosamente por él en una noche de versos por Triana, en 1993.

Mi memoria está en la lluvia;
en la delgada, solemne,
musical y mansa lluvia.

Como hierba agradecida,
mi frente, bajo la lluvia,
clarea, se esponja, brilla,

y a la puerta del recuerdo
salen a mirar la lluvia
las cosas que se me han muerto.

Las cosas mudas y solas,
que estaban medio olvidadas
debajo de la memoria.

Las cosas solas y mudas,
que hoy se asoman a la calle
para llorar con la lluvia.

jueves, 8 de febrero de 2018

DESDE MI TORRE: A PASIÓN VEGA, PORQUE SE LO DEBÍA


Son cosillas que uno escribe en cualquier servilleta o en la cuartilla más próxima y, después, las abandona en un cajón. Con el paso de los años, como un arqueólogo de papeles, uno se adentra en esas catacumbas olvidadas y, a veces, encuentra algo, con alguna fecha que tú ya creías olvidada, y que te gusta nada, o poco, o mucho.

Andando por estos sarcófagos de mis viejos papeles, me encuentro con un soneto rápido, sin pretensión literaria alguna, que le dediqué a esta guapa y genial artista madrileña-malagueña-gaditana allá por el año 2004, aunque no lo fiché -seguro que por vergüenza- hasta 2007. Una vez firmó todos sus discos en la empresa de la que yo era su Jefe de Artística y, después de un bache transitorio que pasé por una enfermedad, volví a mi actividad, y lo primero que me encontré en la agenda de trabajo fue este montaje del llamado "stand de firmas", que siempre personificábamos. Me incorporé con más vitalidad que nunca a ese trabajo que siempre ha sido mi devoción, cogí a mi equipo y le diseñamos un stand, en un plis-plas, del que se quedó maravillada, dándonos las gracias a todos. A las pocas semanas, caminaba yo en el AVE con parte de mi equipo para revisar una tienda que tenemos en Ciudad Real, y estaba sentada a nuestro lado, nos sonrió afablemente y, a pesar de la hora temprana del trayecto, nos recordó con inmenso cariño y seguía eternamente agradecida.

Quizás fue ese gesto el que me inspiró este soneto sin ambiciones, que ella, evidentemente, desconoce. Como se lo debía, catorce años después lo hago público, dedicándoselo a su sencillez, a su humildad, y a su grandiosa voz. Jamás se me olvidará en un programa de televisión -cuyo nombre no recuerdo- cuando coincidió con Serrat, que no se conocían, e hicieron a dúo el tema "Lucía". Fue inolvidable.

Para para ti, Ana María Alías, genial artista a la que alguien, tan artista como tú, supo, con notable acierto, rebautizarte como Pasión Vega:

Eres la vega verde de esperanza
que alegra mi mirada cada día
y que me trae en sus surcos la alegría
y una nube de bienaventuranza.

Tu voz le da a la mía confianza,
me la llena de cierta valentía
y es cual si fuese pura eucaristía
 de Curro toreando en la Maestranza.

En tu voz, niña, bambean las pasiones.
Salen de tu garganta a borbotones
los ayes que alimenta el corazón,

que en ti, de amor hay más de una fanega,
porque hay mucha Pasión y mucha Vega
anegando de trigos tu pasión.


jueves, 16 de noviembre de 2017

LIBROS CON POESÍA: RAFAEL ALBERTI PARA NIÑOS


Esta obra del poeta de El Puerto de Santa María gaditano, nos la trajo en su número 5 de la colección "Alba y Mayo", de Ediciones de la Torre. Con dibujos del autor, y con edición preparada de María Asunción Mateo, en ella se recogen poemas de "Marinero en tierra", "El alba del alhelí", "Sobre los ángeles", "Capital de la gloria", "Entre el clavel y la espada", "Pleamar", "A la pintura", Baladas y canciones del Paraná", "Poemas de Punta del Este", "Sinos del día", Roma, peligro para caminantes", "Los ocho nombres de Picasso" y "Versos sueltos de cada día", entre otros. Como ilustración, he elegido el siguiente poema de su libro "Entre el clavel y la espada" (1940).


Junto a la mar y un río y en mis primeros años,
quería ser caballo.

Las orillas de junco eran de viento y yeguas.
Quería ser caballo.

Las colas empinadas barrían las estrellas.
Quería ser caballo.

Escucha por la playa, madre, mi trote largo.
Quería ser caballo.

Desde mañana, madre, viviré junto al agua.
Quería ser caballo.

En el fondo dormía una niña cuatralba.
Quería ser caballo.

La cola era verde.
Lola lo estaba mirando desde una ola verde.

Lola era una ola.
La cola que lo miraba se puso amapola.

Y la cola iba
de Lola a la ola;
de la ola a Lola,
amapola y verde,
verde y amapola.



Autor: Rafaelk Alberti
Edita: Ediciones de la Torre
Ciudad: Madrid-1984
Páginas: 124
ISBN: 84-8566-63-0
Depósito Legal; M-13664-1984

martes, 17 de noviembre de 2015

DESDE MI TORRE: PARÍS


PARÍS

Siempre me quedará París para el recuerdo
de húmedos besos y eterno escalofrío.
Y siempre en la memoria estará el río
que loco me volvió, estando cuerdo.

¡Cómo me acuerdo, amor, cómo me acuerdo
de aquel intenso rayo de amorío
que puso en nuestros cuerpos luz y brío!
Hoy, soñando en el Sena, yo me pierdo.

Nuestro París de entonces está triste,
la sonrisa bohemia ya no existe
y no está la ciudad para conquistas…

Le han roto el corazón los asesinos,
se han cargado el amor varios cretinos
a los que el mundo llama terroristas.

miércoles, 21 de octubre de 2015

POEMAS VIEJOS DE MI CAJÓN: A MI HIJO EMILIO



                Canario de la casa, mi alegría,
               mi leve campanil de la mañana,
           suspiro que al levantarse me reclama
           a un nuevo amanecer de un nuevo día.

               Tú eres el aro blando de mi guía;
            de mi huerto, la fruta más temprana,
              la última vendimia de mi andana,
               breve sonrisa porque yo sonría.

                El penúltimo goce de mi vida
             y esa vidriada copa de la suerte
            quise izarla por ti y, en mi delirio,

           tan sólo quiero que mi sangre siga,
        aún más allá del tiempo y de la muerte,
              en ese río-amor, querido Emilio.

                  29 de diciembre de 1984 

domingo, 18 de octubre de 2015

POEMAS VIEJOS DE MI CAJÓN: HOY ME ASUSTA MIRAR EL HORIZONTE




HOY ME ASUSTA MIRAR EL HORIZONTE


Quizá mis lentos ojos no verán más el  sur…

(Luis Cernuda)


Ya no huelo jazmines de los patios
de aquel corral en que murió mi infancia
entre vecinos pobres que tenían
la sonrisa en los labios como prenda valiosa.

No me ofrece la vida aquella brizna sana
de luz y de color y de calor humanos
que entraban en mi alma como entra la abeja
al corazón nutriente de las flores.

Parece que fue ayer cuando estiraba
intensamente la gota de las horas
e iba sorbiendo el jugo empalagoso
que traía un almanaque de pocas alegrías.

Ayer mismo volaba al tiempo que ellos
con los pájaros grises de mi corral vetusto
y  remontaba al cielo mi cometa de caña
mientras mis ojos verdes volaban en su seda.

Devoraba con ansia el horizonte
de mi río y mi calle de nacencia,
la acera de los juegos, mi humilde caserío,
el rostro de mi madre inmensamente bello y
hasta el casero olor del jabón de mis sábanas.

Han sido dos suspiros, cuatro días y medio,
dos golpes de reloj funambulistas,
diez lágrimas saladas resbalando y quemando,
siete muertes profundas con setenta orfandades…

Parece que fue ayer cuando en diciembre
 viajaba la esperanza a las húmedas losas de mi patio
y el olor de pestiños y alfajores
se me colaba adentro para nunca olvidarlo.

Tapaderas de ollas aboyadas
y botellas del anís La Asturiana
y chinchines cruzcampeando sones
daban agudos a los zumbidos sordos
de un cántaro alfarero herido de alpargatas.

Y mi abuelo, sobre su pierna única,
me sentaba curtiéndome la cara
de besos y caricias y ternuras
que jamás mejoraron mujeres de mi vida.

El mundo era tan chico entre mis manos
que podía abrazarlo, acariciarlo, olerlo,
sentirlo mío, porque mía era su luz,
su libertad, su sencillez, su matriarcado.

Ayer el olor del primer lápiz, de la primera goma,
la pizarra de marco barnizado,
las líneas paralelas de un cuaderno
que aún guardo con “mi mamá me ama”.

Y don  Ángel, de exquisita paciencia,
el vasco más canijo que yo he visto,
y más deteriorado y más prudente
y con más miedo, formándome despacio.

Y en la húmeda pared de mi colegio
un hombre que parecía un gigante
con bigote menudo, cara de mala leche
y medallas colgadas del bolsillo.

Y otro, con los brazos cruzados,
cinco flechas y un yugo en la pechera,
mirándome peinado con gomina
desde una juventud que le fue breve.

Y un tío muy feo con lentes muy redondas,
con un blanco bonete y una mirada fría
que se fijaba en ti por donde fueras
y se llamaba Pío, con un XII romano
que don Ángel ya me enseñó más tarde.,

Y mi padre llevándome a la sierra
para una tosferina interminable,
y el practicante cebándose en mis nalgas
infantiles, moradas de Hepal Crudo.

Me amamantaba a golpes de silencio,
voces entrecortadas, brazaletes de luto,
brazos en alto que cantaban sones
de un Cara al Sol que familiar se hizo.

Y el niño que yo era iba corriendo alegre
por las aceras y losas de los patios
y triste se ponía entre los rayos
de un camión que pintaba, en blanco y verde:
Liga Antituberculosa…

Hoy ya voy preparando entregar mi cuchara,
doblar la esquina que jamás nadie quiere,
dejarme, irme, alzarme por esos altos cielos
en los que habrá familias y amigos que encontrarme.


Sevilla-1972
Córdoba- 2015

sábado, 17 de octubre de 2015

POEMAS VIEJOS DE MI CAJÓN: A LA MUERTE DE LOLA




 Casi anteayer te fuiste
y me ofreciste el ancla hundida en la memoria
de la arena salada que tanto compartimos.

Me dejaste la boca marisalada en besos,
la herida  de una noche en un mar sin estrellas.

Al cielo que te fuiste jamás yo pude huirme,
muy a pesar que la soga de mis manos, tan rudas,
abrazaran las tuyas de estambres delicados.

Yo te miraba, niña, y tú no me veías,
o quizás querías verme y la muerte no quiso.

Se me escapó mi alma muy junto de la tuya,
se fugaron mis sueños por tu senda imprecisa.

Tu último latido cabalgó a mis compases…

Cuando al fin tú cerraste los ojos a la vida,
los míos expiraron, -cual Cachorro- por siempre y para siempre,
aunque Dios me mantenga, crucificado y vivo,
en esa cruz amarga que no llega a acercarnos.


30 de enero de 2012.

jueves, 15 de octubre de 2015

DESDE MI TORRE: LAS MANOS DE PEDRO RICARDO MIÑO




Manos sobre las octavas,
diez rayos que van creando
un mundo desde la nada.

Do, re mi, fa sol, la, sí…
génesis de un paraíso
donde soñar y vivir.

¡Alerta, mi niño, alerta,
sácale al mudo piano
un universo de fiestas!

Que tus manos resuciten
como un Dios de fantasías
sueños que no se marchiten.

Cuando me llegue ese día,
triste y fatal de la muerte,
tócame por bulerías.

Y si hay que despertar,
que me despierten tus manos
a compás, siempre a compás…

Córdoba-2014

sábado, 19 de octubre de 2013

BELÉN NÚÑEZ EN LA "NOCHE EN BLANCO DE GRANADA"


Esta noche, nuestra buena amiga y extraordinaria poeta trianera, Belén Núñez (Sevilla, 1970), estará presente en la primera edición de la llamada "Noche en Blanco de Granada", como invitada junto a los mejores poetas del país y del mundo, participando estos últimos en conexión vía internet. La temática general de esta noche, una especie de "Cosmopoética", es "La luna en verso", poemas con los que se ha editado una antología que se pondrá a la venta y en la que está incluida Belén.

Hija del gran poeta sevillano José Luis Núñez, tristemente desaparecido en plena juventud, Belén ha ganado, entre otros, los premios "Roquetas de Mar" (Almería 1989) y el "Antonio Machado (Málaga 1990), siendo colaboradora de las revistas "Renacimiento", "Turia", "Piedra del Molino" y "Extremuros". Tiene publicados "La música del sol" (1996), "Este lugar del sueño" (2009), "El resplandor de la lágrima" (2009) y "Letras habladas" (2010).

La voz de esta trianera quedará hoy fijada entre los ancianos muros de la hermosa Granada, ciudad a la que siempre cantaron todos los poetas que por el mundo han sido. ¡Suerte, Belén!


(Foto de Belén Núñez original de Nacho Álvarez)

jueves, 1 de agosto de 2013

DESDE MI TORRE: LA VUELTA DE JUAN CERVERA


Recordarán en este blog al poeta Juan Cervera, que compartió sus poemas con nosotros durante 375 días en una serie que tuvo su inicio el 13 de noviembre de 2010. Nacido en la población sevillana de Lora del Río, y exiliado en México desde 1968 por propia decisión, Juan ha vuelto hace unos días a su pueblo natal tras el fallecimiento en la capital federal de su querida esposa Axaí. Aunque le ataban allí muchas cosas, muchos recuerdos y muchos amigos, ha decidido regresar a esa localidad que siempre llevó en la retina, en el corazón y en sus poemas...

Sueño que estoy soñando.
Sueño que no he  nacido.
Sueño que ya me he muerto.
Sueño que  naceré,
que  volveré a  nacer
en un pueblo del Sur
con torres, con campanas,
con nidos de cigüeñas.
Sueño y sueño y no dejo de soñar.
Hablo en sueños con sueños ya soñados
y con sueños que aún no sé si soñaré.
Vivo y no vivo.
Canto y no canto.
Escribo en la arena y el aire
y, sin saber por qué,
creo que me leerán los aerolitos ciegos
y las  nubes sonámbulas.
Sé que soy un fantasma
sin nombre  ni apellido.
Sé que soy  quien no soy.
Sé que tú te imaginas que eres yo.
Converso  con los  nardos
y con las margaritas.
Soy el amigo íntimo
de todo lo invisible
y mantengo un secreto
pacto con los caminos.
Sé lo que nadie sabe
del cristal y del vino
y converso en la  noche
con los días que se fueron
y  nunca  volverán.
Cántaro de agua dulce
refresco mi memoria.
Me acuerdo  de  mi  madre,
de sus grandes y  bellos ojos negros
y, la palabra hijo, me devuelve
la  flor  de la esperanza
al brotar suavemente de sus labios.
¿Sueño que estoy soñando?
La verdad  no lo sé.
Entreveo entre sueños
una bruñida alfombra de esmeralda.
Son los  trigales  verdes.
Un clamor de amapolas
incendia las alturas de apasionantes rojos.
Mi cielo, si,  mi cielo añil de Andalucía.
Yo, como siempre, yo,
sueño que estoy soñando.
Sueño que estoy de  vuelta
en aquel pueblo  blanco del Sur
donde  fui  niño y amé siendo muchacho
a una muchacha que nunca imaginó
que yo la amaba y la soñaba
amándome en mis sueños.
Sí, claro que sí, por supuesto que sí
sueño y sueño y  no dejo de soñar
mientras  la  vida  sigue
borda que borda  sueños,
con hilos de colores doloridos,
en el pañuelo del perpetuo adiós.

Estamos en comunicación constante a través del correo electrónico, pero dentro de unos días, cuando él se haga a su viejo y nuevo entorno, tendremos la oportunidad de conocernos, de darnos un abrazo y de charlar de miles de cosas. Mientras tanto, bienvenido a casa, Juan.

lunes, 10 de junio de 2013

DESDE MI TORRE: LA GOZOSA PALABRA DE ENRIQUE BARRERO RODRÍGUEZ


En pocas ocasiones se puede estar tan de acuerdo con el prologuista de un libro como en esta ocasión en la que Salvador Casado Sosa ejerce de introductor de embajadores en el recién horneado libro de mi querido amigo y extraordinario poeta Enrique Barrero Rodríguez. El volumen, editado por la la Colección de Poesía "Ángaro" con el número 161, se presentó el pasado 28 de mayo y recoge cien de las décimas que el autor ha considerado más adecuadas de las mil que, en una hazaña poética inverosímil, fue publicando diariamente en su hermosísimo blog "De cimas y subsuelos", que cerró el 30 de noviembre del pasado año, para tristeza de todos sus muchos seguidores, con la siguiente composición:

Verso a verso y rima a rima
-poeta o simple albañil-
al llegar hoy a las mil
el corazón dejo encima.
Beso cansado la cima
que mi esfuerzo ha conseguido
y siento cómo el olvido
precipita ya su alud.
Con sincera gratitud
digo adiós y me despido.

Nadie en la historia de la Poesía, ni aquel que dicen que fue su inventor, Vicente Espinel, ni Calderón, ni Lope, ni Núñez de Arce, ni todos los poetas juntos del Siglo de Oro, ni los más cercanos contemporáneos como Guillén o Gerardo Diego, ni siquiera la chilena Violeta Parra, que escribió su autobiografía en esta métrica hermosa que España exportó a los pueblos hispanoamericanos, logró a lo largo de la vida escribir tal  cantidad de décimas y, por supuesto, de tan excelente factura, soltura y sensibilidad. En nuestro país, y más concretamente en nuestra tierra andaluza, se habla en octosílabos, se escribe en octosílabos, se canta en octosílabos, y de ahí que, con su genial inspiración, Enrique Barrero Rodríguez nos haya hecho felices a todos desde que tuvo la ocurrencia, ayudado por el andamiaje de la constancia y el alma de poeta, desde el 7 de marzo de 2010. Era nuestro desayuno diario, nuestro pan cotidiano, nuestra salutación al alba. Los versos de Enrique se convertían al amanecer en diez arroyos cristalinos que nos daban la vida. Hoy, desde esta recopilación, respiramos con la frescura de su palabra, con la visión clara que él nos ofrece de nuestro entorno, de su mar de Punta Umbría, de las menudas miserias y esperanzas que abaten o reconfortan al género humano...

Decía al principio que estaba muy de acuerdo con su prologuista porque él indica que su amistad con el poeta nació y creció con naturalidad, por coincidencias en gustos y por afinidades humanas. En algún lugar de este blog conté lo mismo. Dios nos puso, sin conocernos, en el camino de la más sincera y positiva amistad. Por fuerza teníamos que conocernos. Cuanto más he ahondado en su amistad, más feliz me he sentido con los designios divinos. Cuanto más he leído a mi amigo, más lleno me he sentido de gozo, más he comprendido el sentido hermoso de las palabras y me he sentido más pleno de todo, porque Enrique, entre sus renglones, da clases de Poesía y, lo que es aún mejor, lecciones magistrales de Humanidad.

El libro, en el que ha tenido el sublime detalle de dedicarnos una décima a mi hermana Esperanza y a mí, lo ha dividido en diez apartados magistrales, cuidando al máximo la selección de  estas "espinelas" que él ha considerado más afortunadas de su producción. Como creo que la prisa no es buena para la lectura, y a mí me sobra el tiempo, de cada apartado quiero dejaros una muestra. Enrique, mi gran amigo, mi poeta de hornacina más cercano, se lo merece.

"Reflejos en la Umbría" -su primer apartado- debería servir para que a Enrique lo hicieran Hijo Predilecto de tan bella localidad huelvana, aunque esos títulos sólo suelen recaer en los políticos. Este retrato de su "Viejo Café", en el que el poeta se enfrenta en solitario con sus pensamientos, es una obra maestra. Y dice así:


Viejo Café donde un día
cada tarde me sentaba
mientras el sol se ocultaba
de aquel lado de la ría.
Tranquilo Café. Tenía
nobles mesas de madera.
Allí me sentaba, era
rutina de cada tarde
ver al sol, viejo cobarde,
morir aunque no quisiera.

A este primer bloque le sigue "Luz de mar", con otras diez décimas a cual más colorista, como ésta titulada "Faro":


Sobre la lengua de arena
donde muere el litoral,
luz, espasmo, fiel señal
de destellos en cadena.
Siempre igual en la faena
que es secuencia al alumbrar.
Antorcha de par en par
en cuyo brillo averiguo
que envejece el niño antiguo,
pero no envejece el mar.

En sus "Estampas andaluzas", el poeta nos obsequia con composiciones como la dedicada a Córdoba:


Callada. Hermosa. Secreta
como una fuente escondida
mientras bebe de tu herida
cualquier flor en su maceta.
Alta de luz. Limpia y quieta
por la estrecha Judería
si en los adentros del día
sueña bellos ajimeces
la belleza con que a veces
viene a herir Andalucía.

"Pequeños lirios", joyas de la poesía semanasantera, nos ofrece perlas como esta décima dedicada al "Cristo de los Estudiantes":


Verte otra vez. Sólo verte
-dulce el gesto y el semblante-.
Ser otra vez estudiante
junto al perfil de tu muerte.
Hallar en tu gesto, inerte,
calma, y luz en tanta herida
y, en el aula agradecida
del corazón que te entrego,
ir tomando con sosiego
los apuntes de mi vida.

En el apartado quinto, Enrique Barrero nos va describiendo la ciudad, sus calles, sus plazas, sus perfiles y quicios. Recojo aquí el tema "Calle Betis", que nos dedica cariñosamente a mi hermana y a mí:


En cristal y en luz tallada
a los juncos paralela.
Sueña tu nombre, se encela
la ribera acariciada.
Desde esta orilla enfrentada,
hoy te traigo a mi diario
tal quien sueña un estuario
en su larga travesía.
Tras de ti, cuánta alegría
Triana y su campanario.

A su familia, a sus seres queridos, dedica la sexta parte del poemario con ejemplos tan bellos como este que dedica a su hija:

HIJA MÍA

Hoy has nacido, hija mía.
Hermana de dos hermanos.
En esas pequeñas manos
cabe toda mi alegría.
Es este tu primer día
como un milagro pequeño.
Mira el mundo -te lo enseño-
o, mejor, duerme en mis brazos,
que está el mundo hecho pedazos
y yo velaré tu sueño.

Las flores, los pequeños insectos, la vieja bicleta, las "Menudencias", también tienen su poema. No se iba a quedar sin su espinela el sencillo , humilde y vistoso "Jaramago":


Hoy quiero cantar el brillo
de tu risa en los tejados
cuando con filos dorados
prende tu fuego sencillo.
Pequeño hermano amarillo
de iluminada humildad,
goza ufano tu verdad
y que se queden las rosas
soberbias y silenciosas
disfrutando su heredad.

En el apartado octavo, Enrique rinde un homenaje a sus poetas preferidos, entre ellos al exquisito poeta sevillano Juan Sierra:


En el cáliz y en la palma
o en claridades sin fecha,
voz que viene y va derecha
para ensamblarse en el alma.
Toda tristeza se ensalma
con tan honda orfebrería.
Escuchad, en la armonía
de un acorde que no yerra,
sigue cantando Juan Sierra
a los nombres de María.

"En brazos del tiempo" conforma el noveno apartado del libro, cantándonos el poeta los meses como las cuentas de un rosario. Hermosa esta décima que titula "Llega Mayo":


Pasó abril y llega mayo.
Lo dice la luz que leve
se enseñorea y se atreve
a concentrarse en un rayo.
Un sol alto y sin desmayo
resplandece en los alcores
y, aún libre de los sudores
que vendrán con el verano,
roza el campo con la mano
el esplendor de las flores.

Para cerrar este hermoso volumen de "Cien de diez", Enrique nos invita a la meditación en este apartado que titula "Palabras en la hondura"del que he elegido la décima "Las cosas encendidas":


¿Quién escribe sobre el viento
las palabras, quién pronuncia
la invisible voz que anuncia
-gozo secreto- el momento?
Pulso de vida, alimento
de las cosas tras las cosas.
En música o silenciosas,
las cosas, la luz, la vida.
Callada tarde encendida.
Mar el mar, rosas las rosas.

Es un auténtico gozo las palabras gozosas de Enrique Barrero Rodríguez en este libro "Cien de diez" que merece la pena leer y releer más de cien veces. ¡Felicidades!

jueves, 17 de enero de 2013

POEMAS DE MI ARMARIO: LA MIRADA PERDIDA (7)


RECUERDOS DE MI DUCSON

Me sorbía con ella los vientos,
me perdía a los campos cercanos
para libar, acostado en la yerba,
mis primeros y mis mejores besos.
Me llevaba al trabajo diario
y me acercaba a aquel rincón secreto
en el que me bebía las primeras lunas,
morenas, redondas, de aquellos dos pechos
que aún hoy hermosos me trae la memoria.

Mi "Ducson", aquella "Tremendita"
que me acercaba en un momento al gozo,
al labio recién hecho,
al muslo, prieto y firme,
que mis manos torneaba
salomonicamente
en espiral constante...

Aquella motillo, pura sangre de nervios,
o pura sangre yo, potrillo que corría
al manantial del sexo primero de mis días
del que nunca jamás ya pude separarme...


Emilio Jiménez Díaz

miércoles, 16 de enero de 2013

TRIANARIO DE AUSENCIAS: TRIANA VACÍA



PASEO

Domingo.
No había nadie.
Triana, en sueños, cerrada.

¿Huérfano yo sin amigos
por esta Triana ancha
para sentir su terruño
en el cuerpo y en el alma?

Empecé a brujulear
con el norte de Santa Ana.

Pureza, Pelay Correa,
Fabié, Arfián y no sé cuántas,
junto a Rocío y Torrijos,
retrataron mis miradas.

En cada esquina un lamento,
un beso, una milagrada
de cuando los años niños
tenían niñas sus estancias.

martes, 15 de enero de 2013

POEMAS DE MI ARMARIO: EL PASADO


CASI ANTEAYER

Me llena de tristeza hoy esta foto
de hace más de seis décadas. Lastimo
en sepia mi mirada y me reprimo
una lágrima honda. Se me ha roto

todo el ayer que fue, y un terremoto
de emoción se me cuelga en el racimo
de eso que ya he vivido, y me doy el timo
de creer que ahora empieza mi alboroto.

Mas pienso que ahora acaba mi faena,
que hoy es hoy y no ayer, que es una pena
el tiempo que me queda por delante,

que no puede aumentarse lo vivido,
que sólo estoy cantando lo perdido,
que de casi anteayer queda un instante.


Emilio Jiménez Díaz

lunes, 14 de enero de 2013

POEMAS DE MI ARMARIO: LA MIRADA PERDIDA


DE SOLDADO, YA VES

De soldado, ya ves,
yo que jamás tiré en las ferias
al blanco de los patos que corrían
silueteados con un telón de fondo.
Yo que jamás llevé
el fiel de mi mirada
por la uve en madera
de un grueso tirachinos.
Vestido de soldado, ya ves.
¿Qué patria salvaría
con aquel Cetme que pánico me daba
o con aquella bomba que te hacían tirar,
obligatoriamente,
contra un enemigo inexistente?

Soldado yo.
¿De qué causa,
de quién y para qué?

Yo, amante de las flores,
de los libros que mimo en los estantes,
del paisaje que endulza mi mirada.
Vestido de soldado, ya me ves.


Emilio Jiménez Díaz

domingo, 13 de enero de 2013

ROMANCE DE CARROMERO


ROMANCE DE CARROMERO

¡Carromero, Carromero,
cómo se te ve la pluma
y al PP todo el plumero!

No sabías conducir 
y a tu volante murieron
allá en la Cuba de Castro
dos activistas punteros.
Uno era Oswaldo Payá
y otro era Harold Cepero.
Huérfana has dejado, Ángel,
a la isla, sin voceros 
que clamaban contra el régimen
comunista y chapucero.

Lo que no sabremos nunca
-porque jamás lo sabremos-
es que hacías tú por Cuba,
un joven del PP nuevo,
más de derechas que Fraga,
más de azul que el propio Onésimo,
más pontificio que el Papa
y más torpe que un pavero.

Te creías que eras Alonso
y te comías entero
los puntos de tu carnet
hasta dejarlos a cero. 
Verte subido en un coche
era señal de siniestro,
que más de cuarenta multas
tenías en el casillero
de esa DGT que estaba
de ti hasta los mismos huevos.

Mucho gimnasio"Vanitas"
-vanidad para los legos-,
cuerpo corto y labia larga 
y mucha cara de acero
es lo que tienes, muchacho,
Ángel Efe Carromero.

Entrena en los coches locos,
pero deja el coche quieto,
que tienes 40 multas 
y no paras, puñetero.
No salgas a carreteras
y practica en los desiertos
del Sahara o de Almería,
de Gobi o de Los Monegros.

Te has salvado porque eres
del PP su niño y nieto,
porque te tienen mimado
y con amores sujeto,
porque callas lo que sabes
de ese partido maltrecho
que a ti te saca de Cuba
y al español mete preso.

Se te apareció la Aguirre,
los medios se hicieron eco
de tu detención; la prensa
-que habla entre blancos y negros-
quiso hasta canonizarte,
tus colegas se movieron
al igual que tu partido
nos mueve siempre los precios.

Te cargaste a dos personas
que luchaban por su pueblo:
uno era Oswaldo Payá
y otro era Harold Cepero...,
y tú no tenías carnet, Carromero, 
Tú ya has salido a la calle
y ellos, para siempre, muertos.
Cuba, falta de activistas
y tú feliz y contento.

¡Carromero, Carromero,
cómo se te ve la pluma
y al PP todo el plumero!

martes, 18 de diciembre de 2012

LAS ESPERANZAS DE ENRIQUE BARRERO RODRÍGUEZ


Cuando me propongo cantar las cosas más bellas y hermosas de mi Ciudad de Sevilla, no tengo más remedio que echar mano, para que la cosa cuadre a la perfección, de mi buen amigo Enrique Barrero, uno de los mejores cantores, con exquisito verso, de nuestra Semana Santa -aunque yo no soy semanasantero- y de las muchas advocaciones por la que ella tiene el título glorioso de muy mariana. Como yo soy un rimero que ni siquiera alcanza a los troveros levantinos de Cartagena y La Unión, para lograr mi propósito me valgo de mis grandes amigos que tienen el don, dado por Dios, de la auténtica Poesía. Hoy, Día de la Esperanza, nombre tan querido para mí, le he pedido prestada su palabra, petición a la que ha dado su venia de hombre generoso. Gracia y Esperanza, Macarena y Triana, son fuertes bastiones de esta fe sevillana, ciudad a la que alguien llamó, entre ellos el astigitano Benito Mas y Prat, la tierra de María Santísima. Vayan estos poemas no sólo a estas Vírgenes que gozan de tan profunda devoción, sino a cuantas mujeres, como mi hermana, lucen su bendito nombre. ¡Gracias, Enrique!



GRACIA Y ESPERANZA

-Conjunción de verde y sueño-
por Recaredo te sigo.
Contigo y sólo contigo
de la esperanza me adueño.
Fuera cual fuera mi empeño,
dudara cuanto dudara,
una cosa tengo clara
y una certeza me alcanza:
De la Gracia a la Esperanza
no hay más senda que tu cara.



MACARENA

Responde sólo, Señora,
si hay mejor, más alto orgullo
que decir el nombre tuyo
como yo lo digo ahora;
si hay palabra soñadora
y de más emoción llena
que ésta que sabe mi pena
y mis anhelos alcanza:
Decir a un tiempo Esperanza.
Y Sevilla y Macarena.



ESPERANZA DE TRIANA

Capitana, la que vienes
de más allá, tras un puente.
Dime por qué la corriente
le quitaron sus vaivenes.
Mas no importa, que Tú tienes
horizontes en tu cara.
Si alguna vez embarcara,
ni la mar igualaría
la honda pena (la alegría)
de tu lágrima más clara.


(Del libro "Mater Dolorosa"
Décimas Marianas de la Semana Santa de Sevilla)
RD Editores. Sevilla-2004