MILAGROS MENGÍBARVienen y van las olas a la arena
cual su bata de cola, que va y viene
sin que un viento traidor el vuelo frene
de su alada hermosura por la escena.
Giralda pura eres, torre, almena.
Cuando elevas tus brazos, se detiene
el sol para mirarte y se entretiene
en ponerte la cara más morena.
Te milagrean los ángeles del duende,
y por eso, Milagros, tu figura
con aires celestiales se engalana.
Todo es fuego y pasión. Todo se enciende.
Todo se moreniza en tu escultura
al alba de tu baile por Triana.
¡Anda que no es flamenca Milagros Mengíbar!Siempre ha sido, y lo es aún, la bailaora de mis sueños. El único soneto que he escrito en mi vida, se lo dediqué a ella. La retratas magníficamente en tu poema, Emilio.
ResponderEliminar¿Quién no ha estado enamorado alguna vez de Milagros, compadre? Sería el molde perfecto para una Virgen sevillana.
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