martes, 7 de agosto de 2012

DELICIAS DEL EROTISMO: SONETO ANÓNIMO DEL SIGLO DE ORO



Casó de un Arzobispo el despensero,
y, la noche que el novio se acicala,
para hacer de la novia cata y cala
y repicar el virginal pandero,

le dijo el Secretario: "Por mí, quiero
que un cañonazo la tiréis con bala".
Lo mesmo el Mayordomo, el Maestresala,
Veedor, Caballerizo y Camarero.

Llegado el plazo, el caso sucedido
contó a la dama, y trece golpes dióle:
siete por él, y seis encomendados.

Durmióse y ella dijo: "¡Ah del dormido!"
El despertó; la niña preguntóle:
"¿No tiene el Arzobispo más criados?".

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