martes, 7 de agosto de 2012

NUESTRO FUTURO CERCANO (13)


4 comentarios:

  1. Cualquier cosa que depender otra vez de hábitos, cualquier cosa.
    Un abrazo

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  2. Evidentemente, Joaquín. Antes, cualquier cosa que depender de los hábitos. Los recuerdo muy bien en mi época de los salesianos, y los recuerdo ahora, cuando la iglesia no está levantando la voz en este mundo lleno de miserias contra la globalización y el sistema, aparte de que ellos debieran dar mayor ejemplo en la caridad -sin que se entere tu mano izquierda...-, y de humildad.

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  3. Yo distingo entre iglesia e iglesia. Me parece impagable la labor que realizan muchos religiosos y religiosas en este mundo de locos. Y me resulta obsceno lo que hace la otra iglesia, cerrando los ojos a la pobreza, dándole la espalda a los necesitados y enriqueciéndose a espuertas. Cdo. estuvimos en Roma fue de vergüenza, los cochazos y el lujo en su ciudad del vaticano y en todo lo que lo rodea. Cuenta Matilde Asensi en uno de sus libros (creo que en "el último catón"), que en las matrículas de los coches de dicha ciudad pone SCV (Estado de la Ciudad del Vaticano) y que los romanos cuando ven los coches por la ciudad comentan: "Si Cristo los Viese", haciendo un juego de palabras. Yo lo ví y era vomitivo. Eso y tantísimas cosas más, por supuesto. ¿Dónde están sus votos de pobreza, de humildad y todo lo demás?. Por eso respeto tanto a los que con su fe y su amor al prójimo lo dan todo. A esa iglesia sí me apunto.

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  4. Sabes que soy cristiano, pero nada de apostólico y menos romano, que para eso está la Semana Santa de Sevilla. Creo en Cristo y en mi Dios, que no es el que me vende el Vaticano, sobre cuyo tema tengo un montón de libros, en los que da la casualidad que ninguno a su favor. Yo me fui de la plaza vaticana nada más llegar. Prefiero la Plaza de España. Pero es que en Sevilla te pasa igual, y en Córdoba: o pasas por taquilla o te resulta bien difícil entrar a rezar en tu templo. A Lola y a mí nos pasó una cosa muy curiosa en nuestra visita a la Catedral de Granada. Querían cobrar a un turista que iba delante de nosotros, a lo cual se negó diciendo que era cristiano e iba a la casa de Dios. Se armó la marimorena, todos nos pusimos de su parte, llegó la policía y le dijo al "segureta" que todos para adentro sin pagar peaje. Esa es la iglesia. Claro que hay curas y misioneros/as y monjas buenas. De todo hay en la viña del Señor, menos en el Vaticano.

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