miércoles, 11 de julio de 2012

DESDE MI TORRE: LA ESPAÑA SECUESTRADA


Estimo que este madrileño llamado José Ortega y Gasset fue el último intelectual de nuestro país. Me atrevo a más: de los pocos que España ha tenido si contamos con Cervantes, cuyo catesismo de "Don Quijote" está aún a la orden del día, y de don Francisco de Quevedo, tan actual en sus sátiras al gobierno de su tiempo.

Allá por 1921, cuando aún no había llegado la gran debacle de 1929, Ortega publicó su "España invertebrada", que ya hablaba claramente de su pensamiento sobre la desarticulación de España, de los tristes regionalismos, de los horrendos separatismos de comunidades y de los riesgos de esa desintegración física, humana y económica. ¿Qué hubiese escrito este filósofo si viviera en nuestros días y observando cómo está el panorama?

España día por día está dejando de ser lo que siempre fue. Hoy nos mandan desde el Consejo de Europa, nos obligan a cosas imposibles, nos degradan cuando les viene en ganas. España ya no es un país libre que toma el rumbo que designan sus capitanes políticos. España doblega su cerviz, aunque perdida su vértebra de derechos de Gobierno y Estado, ante un ente europeo que nos está secando las entrañas. Ya no está este José Ortega para hacernos meditar. Nadie ha ocupado su lugar, y nadie se moja para decir la verdad de lo que está ocurriendo, de las atrocidades que se están cometiendo en nombre de la globalización, es decir, de aquellos que quieren ser más ricos cada día y convertirnos a los demás en auténticos esclavos.

Siempre se ha luchado desde la unidad nacional en contra de la petición insistente de Cataluña y  Vascongadas de considerarse independientes, ya que el modelo gallego es ciertamente reciente. Hoy, todas las regiones de España tienen sus banderas, sus himnos y sus miserias, y sólo se saca la enseña de todos (?) cuando juega la Selección de Fútbol, donde da igual si Sergio Ramos es del Madrid o si Iniesta del Barcelona.

El Poder Judicial está que da pena, jugando a la bambera de sus comodidades, o de las que marca Europa. No sabemos si Rajoy es nuestro Presidente o lo es la señora Merkel. Este país es el "Titanic" que choca con el iceberg de sus propias contradicciones. La gente está desesperada buscando un flotador que salve a alguno de sus miembros para que siga la genética. Pero, tal como están las cosas, nadie quiere tener descendencia en estos momentos, y el grito de ¡Soy español, español, español...! sólo, tristemente, y lo digo con lágrimas en los ojos, se escucha en los campos del fútbol..., ese dios "Salambó" al que no tiene valor de intervenir  de una vez este gobierno que sólo se preocupa de la nómina de los trabajadores.

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