miércoles, 18 de julio de 2012

DESDE MI TORRE: 18 JULIO DE 2012


No, no es que quiera recordar al personal el día de mi nacimiento ni la paga extraordinaria. La verdad es que no parece que hayan pasado setenta y tantos años desde esta triste imagen triunfadora que dividió a nuestro país en izquierdas y derechas, y que tantas muertes se cobró: las tristísimas de la contienda entre hermanos y las más tristes aún, viles y humillantes de la revancha en la posguerra. Desde entonces, España parece irreconciliable en aldeas, pueblos y ciudades, que no sólo conservan la memoria histórica de sus familiares, de uno u otro bando, sino el odio transmitido en sangre y por transmisión oral de abuelos a padres, padres a hijos, e hijos a nietos. Fue terrible, tuvo que ser terrible, porque pasaban los años y los años y mis padres no se atrevían a pronunciar una palabra de aquello y a contarme qué pasó. Y eso que mi padre estuvo en el bando de los llamados tristemente "vencedores". Lo tuve que aprender en los libros, como casi todo lo poco que sé en esta vida.

Sí viví una posguerra de hambre y miseria, de ratas como liebres, de piojos gigantes, de maestros de escuelas, algunos buenos, y otros que te martirizaban con reglas de madera, con orejas de burro, y que eran sueltitos de mano, unas veces a la cara y otras a la bragueta infantil. Pero supe de la unidad de la familia: porque todo lo poco que había era para todos en los anafes comunes de los corrales comunitarios. Aquellos niños que crecimos fuimos los encargados de levantar a esa España demolida por el capricho de un general que se perpetuó en el Poder hasta su dolorosa muerte. Todas las familias tenían una fotografía en casa con un marco cuidado con esmero, y una lápida que ir a limpiar los domingos, y unas flores que llevar a una cuneta o a la fosas comunes de los cementerios.

Y todo empezó por nada para formar tan gran barbarie. Desde fuera se calentaba con leños incendiados y la falta de cultura de aquel tiempo hizo el resto. ¡Ojo a no intentar la historia con pueblo tan preparado ya en todo! Aquí ya no hay derechas ni izquierdas, sino todo un pueblo enfrentado a su clase política que ha dado un fatal ejemplo de derroche para sí misma, un pueblo enfrentado a Alí Babá y sus cuarenta mil, o más ladrones; un pueblo que ve que a nadie se mete en la cárcel, que nadie devuelve el dinero robado a la sociedad; un pueblo que ve a un miembro como Undargarín lleno de mierda hasta las orejas, pero al que no le pasará nada por ser quien es, y al que han vuelto a hacerle un contrato multimillonario; un pueblo trabajador que observa cómo sin trabajar los "hijos de..., cuñados, primas, esposas, amantes y amigos" han esquilmado al país, le han robado sus pocos ahorros, la banca se ha convertido en mafia, y cada día la cámara del Congreso nos da un nuevo atraco. Aquí mandan los potentes, los que hacen regalos millonarios a los políticos en todas las épocas del año -antes sólo era en Navidad-; los que construyen aeropuertos sin aviones ni pasajeros, como los de Castellón, Lleida (Lérida, coño), Ciudad Real o Córdoba; los bancos que engañan a los viejos con "las preferentes"; los grandes almacenes que pueden abrir todas las horas que les de la gana, sin valorar la pérdida de los pequeños y medianos comercios; los presidentes autonómicos, secretarios y subsecretarios, damiselas, recogecosas, abrepuertas, chóferes y pelotas varios...

Sigo recomendando desde aquí los libros del periodista Daniel Montero, que ese sí que tiene más cojones que el caballo del Espartero. Datos, cifras y nombres, sin enrollarse en el texto. Biblia de la verdad de nuestro tiempo. ¡La cosa está calentita! Nadie puede vivir con estos dramáticos recortes. Todos estamos hartos. Este recorte general es injusto cuando a los ricos, a los muchos que hay en este país no se les ha tocado la cartera. Además, creo que todo esto es anticonstitucional. Por lo tanto, ya nuestra Constitución no vale para nada, es papel higiénico mojado. ¡Venga, hombre!

Hay que eliminar todas las autonomías; todas las sociedades de extravío de dinero; los que viven de la política tienen que ponerse un sueldo mínimo, como los de cualquier trabajador cualificado, y ya soy generoso; hay que eliminar diputaciones, agrupar ayuntamientos, cobrarles hasta el último céntimo de euro a los clubes de fútbol... ¿Todo lo quieren sacar estos políticos de las nóminas de sus pobres ciudadanos? Por primera vez la derecha se ha enfrentado a la derecha, en el momento que se le ha tocado la cartera. Por primera vez, desde el franquismo, los de derecha han sentido que cuando se les toca "la de Ubrique", su poder mínimo, ya no es cuestión de ideologías, sino de políticos que deben estar casi todos  encerrados en la cárcel, como han hecho en Islandia, tema que los poderes fácticos han obviado en todos los medios de comunicación, menos en la red.

Tengo miedo -como decía la canción de Marifé-, mucho miedo, porque aquí sólo vale un tiro equivocado, o una pelota de goma distraída, para que toda España, toda, que no se equivoquen nuestros políticos, se tire a la calle, contando que hoy las personas están más unidas que separadas y luchan por sanear este pueblo: tan noble como robado y asaltado por una clase política que vive como Dios y que es analfabeta en estas cuestiones de la solidaridad. Aquí ya no hay izquierdas ni derechas, ni somos tan incultos como en aquellos años. Nos hemos dado cuenta, a la perfección, que son ellos los que nos han robado por la cara y, para más humillación, siguen haciéndolo, y sin sentir vergüenza alguna.

Cuidado, pues, tienen que tener los que nos gobiernan, porque las pistolas sólo suelen cargarlas el hambre, la desesperación, la desesperanza y la falta de fe en aquellos que decían en sus campañas electorales que eran nuestros auténticos salvadores. ¡Y ya se ve!

5 comentarios:

  1. OLE!!!!, suscribo todo lo dicho, un abrazo.

    Diego Cruz.

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  2. ¡Olé por ti, que eres el primero, y hasta ahora el único, en haber comentado esta entrada! No parece que a la gente le guste mucho que se le recuerden algunas cosas.

    Gracias, Diego. Espero que de una puñetera vez puedan ir al vaciadero todos los que nos han engañado, tanto de unos partidos como de otros. Yo, afortundamente, ya sólo tengo el carnet de pensionista, aunque en el aire.

    Un abrazo.

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  3. Pero es que no se dan cuenta, Emilio, y eso da idea de lo que tienen en el cerebelo la mayoría de estos señores. No se dan cuenta de que van a provocar una catástrofe y que no hay seguro que puedan pagar que los liberen de los males que produzca. Y no sólo me refiero a los políticos. Los más listos ya están sacando el dinero de España.
    Todavía creen que han conseguido atontarnos y que jamás despabilaremos.

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  4. Yo no soy el más listo, Ángel, pero en esta semana he sacado todos mi ahorros. Ayer me pasó una cosa curiosa en la central del "Barclays" de Córdoba. Con muy mala atención, por cierto, el cajero me hace rellenar un documento bancario. Le digo que no traigo las gafas y que estoy operado de unas cataratas que aún me está cuidando. La próxima cita con la clínica de oftalmología es pasado mañana, día 20. No me ayuda para nada a rellenar el impreso, y cuando digo que quiero sacar 1.500 euros, me dice que tiene que firmarlo su director, porque es que no se puede sacar sin autorización de los jefes más de 500. Esperé diez minutos hasta que se concluyó la operación de un dinero que es mío, que era mío. que yo había ingresado "en mi cuenta". ¿No es esto un corralito, o qué le denominamos? Evidentemente. cambiaré dentro de unos días mis gastos y mi cuenta a una entidad con más solvencia: ahora mismo parece ser el "Santander". Pero, ¿Y si mañana el Santander es otra burbuja? Nos están robando a mano armada, y digo yo que de ésto sí tiene alguna culpa el Gobierno actual.

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  5. Nadie sabe lo que puede ocurrir mañana; depende del aguante de la gente.
    Este gobierno es el elegido como verdugo por el tribunal del Dinero. Y el tío feo ese de la Economía todavía tiene ganas de reírse. Pues si, como alguien le ha dicho ya, un día se le cortará la risa...

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