Me encontraba demasiado entero para soportar tanto dolor, pero ayer me derrumbé por completo y caí abatido por la tristeza y la soledad. Siempre he sido duro para llorar, y no sé por qué. Me parece que lloré demasiado de niño y que ya no cabían más lágrimas en mis odres. Pero ayer, tampoco sé por qué, se me derrumbó el mundo a mis pies y la mesa de mi estudio se hizo charcos de lagrimales. Como en una película, con un guión de eterno amor, me fueron apareciendo las secuencias de una vida compartida con esta mujer: la declaración, los años de novios, la esperanza de comprarnos un piso, la boda, los hijos, la felicidad, las broncas normales de parejas, la economía, los nietos, la jubilación... Y ahora, cuando verdaderamente podíamos disfrutar de la cosecha y del beneficio de tanto sacrificio durante tantos años, viene Dios y se la lleva, y me quedo preguntando, todavía, ¿por qué?
Creía que podía superarlo y que iba a ser fuerte ante tanta adversidad, pero sólo me he engañado a mí mismo. Ayer me desmoroné como las torres vigías que yacen tumbadas en las orillas de las playas. No puedo con esta ausencia. Como dije hace años en un poema "nací para los gozos y los mimos", y no estaba dispuesto para el hachazo. Toda mi vida me he llevado intentando hacer felices a los demás, a los que compartían mi entorno. Soy, como decía el gran Antonio, en el sentido de la palabra, bueno. Pero sólo a los buenos nos caen las desgracias de golpe. Estoy hundido, y el Titanic se queda en pura anécdota con mi naufragio. Salgo a la calle e intento distraerme, y cuando veo a las parejas jóvenes y ancianas paseando, charlando, tomando el sol, o sentadas en las terrazas, me veo que estoy solo, que nadie me acompaña, que Lola ya no está conmigo, que los hijos quedan lejos, que los amigos están desubicados y que, en definitiva, estoy más solo que la una...
No creo que pueda aguantar mucho tiempo en estas circunstancias. Mal como, mal me alimento y a deshora, mal me arreglo, mal pienso y mal duermo. He perdido cinco kilos en 15 días. No importan. La pérdida terrible ha sido la de ella, la de esa maravillosa mujer que, si Dios no lo remedia, me va a arrastrar a su lado desde aquí al infinito.
No fue buen día el de ayer, y eso que el sol lucía esplendoroso sobre la sierra y la ciudad. Quizás, amigos, porque no quiero entristeceros, es que no tuve mi mejor día.
Estás en fase de luto y por mucho que trabajes, que tengas gente que te quiera, el luto se pasa, se siente y aplasta y arrasa. No ha pasado ni un año y medio, necesitas tiempo que corra el tiempo, los días, las horas... Nadie se libra del luto, ni los más fuertes ni los más débiles.
ResponderEliminarLa soledad es otro tema que ahora se junta con el luto. La soledad la pasan los solteros, los separados, los casados que no se entienden con sus parejas y los viudos.
Toda la sociedad acepta que nadie levante cabeza después de una muerte cercana. Pasarse 1 año o 2 llorando, adelgazándose...ya entra dentro de lo normal.
La soledad es otro tema. Hay mucha gente encantadora, maravillosa y buena gente en tu misma situación. Dale a tu dolor tiempo porque ya irá apareciendo gente nueva, amistades...
En estos momentos hay que inspirarse en las tortugas, pasito a pasito y no pedir más a la vida...llegan muy lejos.
Tú has tenido la fortuna de tener a una persona así a tu lado, otros ni siquiera de lejos. Un abrazo.
ResponderEliminarNo hace año y medio, ni siquiera se ha cumplido un mes.
ResponderEliminarSí, Emilio a eso me refería que no llevas ni año y medio que estás muy reciente. Puede que no lo supe escribir bien.
EliminarClaro que se entiende tu dolor, y mucho, te lo aseguro y que te derrumbes y llores también, pero tiempo al tiempo. Y tienes todo el derecho de llorar, protestar, desanimarte, claro que sí, pero también de cuidarte y darte tiempo.
Mucho ánimo, cuídate,
Ia
Te entiendo a la perfección, María. Pero es muy difícil entenderme a mí.
ResponderEliminarGracias, Ia. No creo que me derrumbe todos los días. Ayer, como dicen los ciclistas, quizás es que me dio "la pájara".
ResponderEliminarSé que disfrutas de buenos amigos en Córdoba, tu otra patria, pero creo que necesitas regresar a tu barrio, montar tu nueva casa y que te arropen tus calles, tus amigos, tus lugares de siempre, tus...
ResponderEliminartodo lo tuyo desde que abriste los ojos.
Sí, creo que sería lo mejor para ti. Siempre quisiste regresar a Triana. Sé que no es fácil, pero tienes que hacerlo y ahora es el momento. Te esperamos.
Estos "bajones" son normales y forman parte del vacio que a veces se hace insufrible. Un familiar muy cercano ha pasado recientemente por esa tremenda experiencia y combina días buenos (soportables)con otros malos (insoportables. La voz de la sabiduría habla en boca de Angel Vela: la tierra,como Tara en"Lo que el viento se llevó",es lo unico que al final nos queda para agarrarnos a la vida. Si puedes y tienes posibilidades vuelve a tus raices. Triana sera para tí el antídoto que posiblemente pueda hacerte más llevadera la pena. Son muchas las veces que te quedan para mojar tu talentosa pluma en el tintero verde esperanza. Como escribió el Poeta de Orihuela..."No te derrumbes" Un abrazo.
ResponderEliminarNada me gustaría más que volver a Triana, pero bien sabéis cómo están hoy día las ventas de pisos. ¡Que sea lo que Dios quiera!
ResponderEliminarAmigo Emilio: Entiendo tu dolor y es normal que tengas que pasar por esta fase que llaman duelo. También entiendo que tu patria, tu tierra es Lola y siempre estará contigo.Todos los amigos que te queremos estamos aquí para apoyarte. No estás solo. Por experiencia propia te puedo decir que lo vas a superar. Así que mucho ánimo, come y duerme lo mejor que puedas y cuenta con nosotros cada vez que lo necesites. Te mando un fuerte abrazo y todo mi ánimo para seguir hacia adelante.Un beso.
ResponderEliminarBelén: Como siempre, muchísimas gracias por tu ánimo y apoyo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Querido Emilio: ¿cómo no caer en el desánimo y en la tristeza con lo que has perdido? Imposible no hacerlo. No es cuestión de fortaleza sino del tamaño de la pérdida. Los días pasan lentos y los minutos se cuentan por horas cuando uno tiene el corazón roto. Por mucho que lo intentes (y lo estás intentando, porque escribir ya es un intento) tendrán que pasar las horas y los días, uno tras otro, como única manera de que, sin olvidar, logres que la tristeza se convierta en nostalgia y la nostalgia en recuerdo.
ResponderEliminarTe deseo suerte en esta difícil singladura que tienes ante ti.
Y que esos días de caída sean cada vez menos y estén más distanciados unos de otros.
Querida Caty: Son momentos que cada vez me cuesta más trabajo olvidar. Mi casa está llena de todos sus recuerdos. El próximo domingo haríamos 40 años de casados. ¿Se puede olvidar? Todo el año está lleno de fechas significativas: el Viernes de Dolores, el Domingo de Ramos -que era nuestro día grande en Triana-, la Feria, la Primera Comunión este año de nuestro primer nieto, las venideras vacaciones...
ResponderEliminarDifícil, muy difícil.
Gracias por tu ánimo.
Ignacio izquierdo del valle Onda octavo nieto de Adriano se une al su dolor le manda un abrazo y le dice que en Madrid tiene usted un amigo
ResponderEliminarAunque viva en Madrid ¿es usted sevillano? Adriano del Valle, su abuelo, fue un exquisito poeta. Pena que no editase tanto como todos hubiésemos querido, porque su lectura es siempre gratificante.
ResponderEliminarSi viene por Córdoba -donde resido ahora- le digo lo mismo: Aquí tiene un amigo. (649-840315)