viernes, 20 de enero de 2012

OFICIOS PERDIDOS, COSAS Y COSTUMBRES DEL AYER (20)


LA TRILLA

Es muy probable que de cada una de las muchas faenas del campo, la más recordada sea siempre la de la trilla, labor totalmente extinta por culpa de las grandes cosechadoras que hacen todos los trabajos correspondientes al trigo, o al cereal en general, en tan sólo unas horas. Uno de los primeros trabajos del ciclo del trigo era la arada, de la que hablábamos hace unos días, y después de la arada, realizada hoy también a máquina, la siembra, de la que se decía  por tierras de Extremadura esta jocosa esta coplilla:

Yo sembré trigo en un cerro
creyendo que era en un llano,
y he venido a recoger
alpiste para el canario.
Ole, y ole, y ole, resalada,
alpiste para el canario.

Tras la siembra, aparte de mirar al cielo todos los días, las rogativas:

Ya venimos a tu Casa,
Sagrada Virgen María,
como mansos corderitos
 a pedirte agua bendita.

Los trigos se secan,
la hierba no nace;
los animalitos
se mueren de hambre.

Tras la siembra, la siega, de sol a sol los segadores segando y haciendo los haces. Y tras la siega, la tarea diaria de trillar con el apero rústico de madera, en cuya parte inferior iban incrustradas numerosas piedras u hojas de cuchillas aserradoras para separar, en parte, el grano de la paja; apero, el del trillo, que se uncía a los mulos para rotar una y otra vez en ese terreno llano del cortijo llamado era. El cancionero del campo andaluz también nos dejó su coplilla para esta labor:

Por detrás de los montes
el sol se pone
y se escuchan los cantos
de los peones.

Ya está la parva echa,
señor nostramo,
denos nuestro dinero,
que ya nos vamos.

El peón en el campo,
de estrella a estrella
mientras pasan los amos
la vida buena.

¡Qué denigrante el trato de señor nuestro amo! Para que después digan que en nuestro país nunca hubo esclavitud.... Y tras la trilla la parva, separar con las hoces alzadas al aire la paja del grano. La paja volaba y el grano se quedaba en la era, labor que también se llamaba voltear el grano, y más tarde, por si la labor anterior hubiese sido poca, el espigueo de nuevo al trigal, el acarreo del material al granero, y el convertirlo en harina en el molino hasta llenar los costales. En tierras manchegas solía cantarse esta coplilla molinera:

En la puerta del molino
me puse a considerar
las güeltas que da la piedra
para moler un costal.

Y, parafraseando al pintor Joaquín Sorolla, ¿habría alguien todavía, en aquellos años, a los que les pareciese caro el pan?


4 comentarios:

  1. Querido Emilio, he vuelto a mi niñez cuando los veranos los pasaba en mi pueblo, Fresnedos de Ibor, ( Caceres ), me pasaba las tardes trillando en la era con mi tio Faustino. Un abrazo Joaquín

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  2. La verdad es que lo días de trilla nunca se olvidaban. Eran labores muy duras, pero los niños disfrutábamos subiéndonos en el trillo como si fuese unas calesitas de feria.
    Un abrazo.

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  3. Una entrada muy interesante.
    Nosotros hemos publicado un entrada sobre el proceso de siega y trilla, ya que vamos a realizar la recreación de esta actividad en Aldaia, el dia 20 de Julio.
    Si te interesa puedes visitarnos:

    http://federaciovalencianasantantoni.blogspot.com.es/

    Somos la federación valenciana de la fiesta de san antonio abat, y tratamos de promover y divulgar esta festividad, con el fin de conseguir la máxima calidad y aceptación, y organizar cualquier tipo de actividades culturales, tradicionales y populares con el objetivo de dignificar y conservar la Festa de Sant Antoni Abat, integrando a todos los municipios y creando un espacio que de cabida a la tradición y cultura del mundo del carro.
    Tambien tratamos de recuperar antiguos oficios, que poco a poco están quedando en el olvido, y sacarlos a la calle para que no se pierda su tradición.

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  4. Excelente vuestra página y vuestra labor. Todos tenemos la obligación de rescatar las viejas formas culturales de las diversas comarcas.

    Un abrazo.

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