lunes, 2 de enero de 2012

OFICIOS PERDIDOS, COSAS Y COSTUMBRES DEL AYER (2)


LAS ACEITUNERAS

La imagen postal está tomada en el año 1920, y corresponde a la fábrica manufacturera "La Olivarera", radicada en la calle Oriente, número 35, de Sevilla, hoy cambiada en el callejero por Avenida de Luis Montoto, desde siempre una de las principales arterias de la ciudad por ser entrada y salida natural de la carretera de Málaga.

Sevilla, con su provincia,  ha sido y sigue siendo el centro principal del envasado y encurtido de la aceituna de mesa. Las variedades de manzanilla, gordal, moradas y aliñás, tenían en nuestra ciudad un predicamento a nivel internacional, llegando incluso a la especialización de aceitunas rellenas de anchoas, pimientos y almendras, que tenían gran mercado en las tierras americanas. Famosas fueron las de los Núñez, Ybarra, las del Inglés, o las de Camacho, que tenían sentados sus reales en la capital, Camas, Dos Hermanas, Arahal o Morón de la Frontera.

Como puede contemplarse en la imagen, el papel protagonista lo tenía la mujer, mano de obra más barata y mucho más habilidosa para estos menesteres. Los pocos hombres que se ven en esta ilustración pertenecían a la dirección de la empresa, contables y arrumbadores de toneles, para cuyo oficio sí se necesitaba una gran fuerza física.

Recuerdo en mis años de niño, y con relación a este oficio, la gran fábrica, llamada del Inglés -almacenes de Heinz-, que ocupaba una inmensa parcela de la calle San Jacinto, pareja a la fábrica de cerámica de Ramos Rejano, cuya espalda daba prácticamente a la calle Evangelista, y cuyo interior rozaba las lindes de la Cruz Roja y el Colegio Salesiano. Eran miles y miles los barriles que en su alberiza tierra se depositaban, y cientos de obreras aceituneras las que zajaban, rellenaban o envasaban las distintas especies. Otra de estas fábricas que visité por aquellos años fue una existente en la cercana localidad de Camas, donde trabajaba mi tata Ana, a la que íbamos en muchas ocasiones para llevarle la pobre talega del almuerzo. Lo mismo me ocurrió con la que Ybarra tenía en la localidad nazarena de Dos Hermanas, en la que una amiga de mi madre, llamada Pepa "La Argentina", exiliada tras la guerra en Buenos Aires, y vuelta a España, en la que la acogieron mis padres en casa, faenaba como una gran experta manipuladora del fruto del olivo.

No, no es éste un oficio desaparecido. Siguen las aceituneras trabajando en empresas que ya llevan nombres de grupos internacionales, de cooperativas, de siglas que poco van con el léxico tan especial sevillano. Pero ya no están en esos patios alegres de sus confidencias. Hoy, por aquello de la modernidad, y muy reducidas en número, desarrollan su tarea en una cadena industrial perfectamente organizada en la que las maquinarias modernas suplen la mano de obra. Fotografías como estas ya no se podrán hacer en nuestros tiempos, ni el ambiente laboral será el mismo. La vida, sus oficios, sus cosas y costumbres, pasan a una celeridad que nos apabulla, pero a la que no tenemos más remedio que acostumbrarnos. ¡Siempre nos quedará la nostalgia!


El colegio salesiano en construcción, la Cruz roja, y la impresionante vista
aérea de los almacenes Heinz, los del "Inglés", en la calle San Jacinto.
(Fotografía de Sánchez del Pando)

14 comentarios:

  1. Estas entradas son las que más se agrsadecen, al menos para mi gusto. Saludos y feliz año.

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  2. Sin embargo, las que han tenido y siguen teniendo más éxito fueron las del cancionero.
    Intentaremos que salgan lo mejor posible.

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  3. Pues Emilio, el último cine de verano, el Avenida, ocupó el solar de otra fábrica de aceitunas. Este gremio, junto con el de las cigarreras y las ceramistas, tuvo en Triana, como sabes, una importante presencia.
    Las manipuladoras de aceitunas tenían que demostrar gran pericia si no querían fastidiarse una mano.

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  4. No me acuerdo de ella, al menos en mis tiempos de infancia y juventud, y eso que hice mis primeros estudios donde tú: en El Procurador (José María Izquierdo). Sí recuerdo, perfectamente, un almacén y envasado de naranjas, que tenía como modernidad los muelles en alto para la carga y descarga de camiones. ¿Cómo se llamaba esa producción aceitunera?

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  5. Recientemente leí un libro titulado "El Capitalismo en Carne y Hueso", del moronero Oscar Garcia Jurado. El libro es todo un homenaje a las aceituneras y pone de manifiesto las pésimas condiciones de trabajo que estas mujeres han soportado durante muchos años.
    Aprovecho el comentario para decirte que estás mejor en el retrato actual del blog.

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  6. Se llamaba Fábrica de José Dunipe, ocupaba el número 17 de Pagés del Corro (el cuartel era el 19). No te puedes acordar de ella porque el cine Avenida nació antes que nosotros.
    El almacén de envasado de naranjas y cajonería era de un trianero muy popular, Quico Bernal, hombre fuerte de la hermandad del Cachorro en los años anteriores a la guerra civil. En los cuarenta y cincuenta la gobernaron sus hijos.

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  7. Bueno, bueno, eso del retoque fotográfico por ordenador da sus resultados. No siempre le va a tocar a la Pantoja. ¡Cosas de mi niña!

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  8. A menos que yo haya vivido dos vidas, puedo jurarte que recuerdo perfectamente el almacén de envasados de naranjas en la época que estudié en el Procurador (1954-1958). Sería de Junipe, de su hermano o de un primo, pero te lo puedo describir perfectamente y hasta dibujar de memoria. Y, además, no estaba en el lugar del cine Avenida de verano, sino más cerca de tu casa, más pegado al propio colegio.
    Ya te digo; nací en el 49, a menos que me engañaran mis padres, y estaba allí como que yo estoy vivo..., todavía.

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  9. Emilio: Estamos hablando de dos lugares distintos. La fábrica aceitunas, por la que tú me preguntabas, era de Dunipe y estaba donde el cine Avenida. Era, como te digo -fíjate bien- el número 17 y desapareció en la década de los treinta. Y el almacén de naranjas, que nada tiene que ver y cuyo dueño era un Bernal, era el número 21 de la misma calle Pagés del Corro, donde hoy está la casa del Ancla. Claro que conociste este almacén (el de las naranjas, no el de las aceitunas), ya te he dicho que existió en los cuarenta, cincuenta y, creo recordar, que hasta principios de los sesenta.
    ¿Está claro? Hazme el favor de no leer con prisas...

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  10. En mi artículo, si lo lees sin prisas, el de "Las aceituneras", no menciono para nada a la fábrica de aceitunas que me decías en un comentario. Tú me lo descubriste. Hice alusión a mis recuerdos del almacén de naranjas en el que me paraba cada día camino del colegio y que recuerdo a la perfección, y que, como bien dices, tuve por fuerzas que conocer. No he sido yo, sino tú -lee sin prisas los comentarios- quien ha mezclado naranjas con aceitunas.
    Algunas veces, tanto conocimiento nubla el entendimiento. ¿Puedes marcarme en qué punto de mi página hablo del almacén de naranjas?
    El comentario que a ti ni te cuadra es el que hice el 2 de enero. Debes entender que dije producción aceitunera en ves de decir "naranjera", pero esto lo entiende cualquiera, a menos que se le quieran buscar más patas al gato.
    Querido Ángel: no tengo que leer con prisas, sino escribir con menos prisas, pero bien sabes que le comentario que hice fue sobre el cítrico y no sobre las oliváceas.

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  11. Pues no, Emilio, no lo entiende cualquiera cuando el tema era las aceituneras y yo te hablaba de una antigua sin decirte el nombre. Tú sales diciendo que recordabas un almacén de naranjas que estaba al lado. Y, al final del párrafo, me preguntas "¿cómo se llamaba esa producción aceitunera?". Y yo, claro, entiendo que lo que quieres saber es el nombre de la antigua fábrica de aceitunas de la que te di noticia, al par que te aclaro algo de aquella fábrica de naranjas que tu recordabas.
    Tú, en vez de interesarte por las aceitunas, que era el tema, te interesa por las naranjas de tus recuerdos que era asunto lateral, además al final del comentario escribes "aceitunera" en vez de "naranjera".
    Y, amigo, así "cae" cualquiera.

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  12. Te doy la batalla por ganada. He perdido tantas que una más no importa, aunque insisto en que dije: "Sí recuerdo perfectamente..."

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  13. Combate nulo... Al menos hemos animado el asunto.

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