martes, 10 de enero de 2012

DESDE MI TORRE: ¿POR QUÉ NO CERRAMOS ESTE CHIRINGUITO?


Señor José Antonio Griñán, aunque a usted le encanta que le llamen Pepe sus partidistas: Me voy a dirigir a usted en el tono que tiene su cargo, elegido por las urnas, es decir, con educación y respeto, virtudes que me enseñaron mis padres cuando aún no existía siquiera esa asignatura, obligatoria, que ustedes se inventaron de Educación para la ciudadanía y los Derechos Humanos, que espero me digan algún día qué quiere decir y para qué vale, porque me huele muy mucho a aquellos manuales del extinto Frente de Juventudes de Falange, a pesar de que éste esté sellado como Real Orden 1631/2006.

Usted, señor Griñán, es director de esta gran empresa de más de 87.000 kilómetros cuadrados, llamada Andalucía, cuajada desde siempre de hombres de valor en la palabra, de pueblos de honestidad manifiesta, de conquistadores, poetas, pintores de gran nombradía, hombres de espada y pluma que la hicieron grande a través de los los siglos. Y a usted le corresponde, desde su cargo, defenderla; entre otras cosas porque los andaluces depositaron en su persona, y en su valer, su confianza por medio de las urnas.

Pero basta que usted coja los periódicos a diario, y los lea tranquilamente, para darse cuenta de las tropelías y las mil corrupciones que en ella se han dado y se están dando, No me voy a quejar al maestro armero, como se decía en la mili, sino a usted, que no solamente lo permite, a menos que Dios lo haya dejado ciego total y sordo incurable, sino que casi anima estas acciones torpedeando la labor de los jueces -la jueza Alaya es que tiene tela del telón marinera, según usted y su partido- y riéndose de todos los andaluces, entre los que me encuentro. No me gustan que se rían de mí, no lo permito, y como usted lo está haciendo todos los días, jugando con mi sentimiento andaluz, y en segundo lugar con mi dinero, sí le voy a decir un par de cosas que va a entender perfectamente: Usted no vale, no sirve para este cargo de ser Presidente de todos los andaluces, por muchos votos comprados con subsidios o con EREs. Y usted, si ha permitido y permite lo que está saliendo a diario en la los medios de comunicación, con su permisividad, deja mucho que desear. Ni más ni menos.

Un director de orquesta es el que sabe poner de acuerdo a todos los instrumentos según la partitura, y alma; un director de empresa tiene que tener la suficiente educación empresarial y mano izquierda para que todo salga como debe salir. Usted, perdóneme, no tiene ni idea de esto. ¡Váyase y háganos ese favor! Creo que los andaluces nos lo merecemos. No quiero hablarle de tantas y tantas corrupciones que su partido permite como el pan nuestro de cada día, ni de la "cocaína" de algunos de su comanda, ni de los que se fueron -como Velasco- para no entrar en los juzgados ni de los que se han quedado con un interrogante en sus cabezas.

He tenido tendencia socialista antes de que a usted le alumbrara y le enriqueciera la mano y la rosa. Pero jamás he tenido carnet. No me es necesario para llamar a las cosas por su nombre. Me espanta la mayoría  de cosas que han hecho perdiendo nuestra confianza. Pero ustedes, personas como Chaves y usted, que han regido los destinos de la mayor comunidad autonómica de este país, han hecho posible el descalabro. ¡Bien que tienen merecido ese desprecio de todos los andaluces!

¿Por qué en vez de nuevas elecciones para saber si gana usted o Arenas, no cerramos de una vez este chiringuito con el que tantos se han forrado, no ponemos cerrojos al puticlub de Andalucía y le entregamos las llaves a una empresa que sepa gestionar? ¡Sería más lógico que Isidoro Álvarez o Amancio Ortega se hicieran cargo de esta región en la que ustedes llevan tantos años gestionándola mal, y robando. ¡Ya está bien, hombre!  

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