lunes, 7 de noviembre de 2011

DESDE MI TORRE: MIS VIVENCIAS DE "EL TENORIO" (2)


Ni es Luis Merlo Juan Tenorio, ni es Concha Velasco doña Inés. Son mi progenitor y Ángel Cervantes. Mi padre, de conquistador, y su amigo del alma..., y de tintos, de fondona monja deseando ser conquistada. Tiempos para apagar el hambre y la miseria con  estas cosas que a todos gratificaba y a nadie hacía daño. Tiempos en los que había que echarle imaginación, risas y esperanzas a unos días grises. Yo era un chavalillo al que Dios quiso poner, ente tantas desgracias, algunas sonrisas de por medio, como las que soltaba cuando  veía estas escenas que aún no se han borrado de mi memoria, y que hoy quiero seguir compartiendo con vosotros.

Ayer dejábamos a doña Inés despidiéndose de la madre abadesa, y hoy continuamos con el encuentro de la doncella novicia y la pérfida, mala, malísima, de doña Brígida.

Doña Inés.-

¡Ay, ya se piró!
No sé qué tengo, ay de mé.
(Para ella sola) Tú tienes el corazón
descacharrao, doña Inés.
Otros ratillos, tranquila,
su palabra aguardentosa
logré por fin escuchar,
mas hoy me pasa una cosa...
¡que no me entero de ná!
Con un oído aquí mesmo
y el otro en la Conchinchina,
estuve, mientras largaba
su plática esta vecina.
Y ya me estoy ajumando
que abrevia mi profesión,
y me dice el corazón
que mi menda forma el tango.
Mi sangre se puso fría,
mi sangre sintió calambre,
mi sangre... ¿qué pasaría?
¡Yo tengo mu mala sangre!
Mi cara triste se puso,
amarillita, amarilla,
lo mismo, mismo, mismito
que los tranvías de Sevilla.
¡Ay de mí! Pero mi dueña
¿dónde estará? ¡Vive Dios!
¿Dónde estará esa mujer?
¿Dónde estará el avión?
Ya la estoy echando de menos,
sin ella me veo muy sola,
pues le echa cara la "nota"
cuando empieza a meter trolas.
Siento pasos en el claustro.
Ella, con sus pisadas me abruma,
pues anda la pobre menos
que una rana con reuma.


Brígida.-
¡Buenas noches, doña Inés!

Doña Inés.-
¡Cuánto habéis tardado, vieja!

Brígida.-
Pues me encontré a Mari Pepa...
¡Ay, cuánto lleva pasao
con el flojo del marío,
pues dicen los conocíos
que el pobre nació cansao!
Bueno, ¿le dísteis el vistazo
al libro que os he endiñao?

Doña Inés.-
¡Ay, se me había olvidao!

Brígida.-
Vuestro olvido, doña Inés,
no me gusta ni una pizca.

Doña Inés.-

¿Pero es de mucho interés?

Brígida.-
Solamente has de saber
que quedaréis hasta bizca
cuando empecéis a leer.
Pues no largó requilorio
al entregarlo el doncel...

Doña Inés.-
Pero el libro, ¿de quién es?

Brígida.-
Ay, qué tonta: de "Er Tenorio".

***

Y por hoy, ya está bien, que tiene mucha guasa este "Tenorio" y yo estoy triste, muy triste, desde el empate ayer de mi Betis, que es que no le mete un gol ni al arco iris.


5 comentarios:

  1. Magnificos los versos y la guasa, Emilio, en cuanto a lo de su Betis, debería usted estar acostumbrado, forma parte de su historia. No sufra. José Luis Tirado Fernández.

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  2. Estoy curado de espantos con mi Betis. Puedo decir con honor que lo he visto jugando en tercera.
    Lo de mi equipo -que cuelo de vez en cuando- va emparentado con la guasa que heredé de mi padre.

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  3. Habría que imaginar a tu padre y su colega rellenando cuartillas con el desarrollo de este Tenorio...
    Lo de tu Betis -sigue la guasa- es masoquismo futbolero. Pero, hombre, si hay otro club en la ciudad más antiguo, con más títulos y, además, "lava más blanco" y tiene el nombre más hermoso del mundo...
    Menos mal que ello no afecta a tu buen humor... Lo mejor del Betis es el Emilito. ¡Que sevillista perdimos!

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  4. ... y las fotos de la representación no tienen desperdicios, Emilio...

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  5. Eran unos cachondos mentales y al hambre le echaban imaginación y mucho tinto...
    Lo del Betis es una prueba en vida para cuando vayamos al infierno. Es muy aburrido apostar siempre a caballo ganador. Iré con Emilito a ver la Copa del Rey con el Córdoba. Esperemos que gane.

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