lunes, 7 de noviembre de 2011

DESDE MI TORRE: AYER VINIERON A VERME LOS REYES MAGOS


No, no es fotografía de ayer. Es de la Feria de Córdoba del pasado año. Pero el protagonista de la historia es el mismo: José Luis Jiménez Buzón, mi paisano de corral y nacencia, aunque yo le llevo un montón de años, más de los que me merezco, y muchos más de los que me gustaría tener de menos. Ayer, acompañado  por su hermosa hija Elena y por mi amiga Elisa, vino a entregarme el regalo de Reyes en mano, aunque con dos meses de anticipación. El primer regalo fue el de la visita de ellos a este destierro cordobés en el que vivo amablemente y con la calidad de vida que ofrece esta ciudad, en la que quiero reflejar siempre los perfiles de mi viejo arrabal. El segundo, el de una caja de libros sobre temas sevillanos que mi compañero de mili, Antonio Velasco, maestro impresor, al que siempre llamé "El Vitola" por la gran colección de ellas que tiene, aunque nunca ha fumado, me ha hecho llegar por medio de este "Cartero Real" trianero. El tercero, el envío, impagable, de parte del archivo de Triana que Ángel Vela ha depositado en mis manos para un trabajo que estoy enjaretando, pacientemente, con la ayuda de mis amigos y que, creo, tendrá su estreno en Valladolid en la próxima primavera y, más o menos por las mismas fechas, en la Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba.

De bien nacido es ser agradecido, dice la biblia popular del refranero. Por eso doy mis gracias sinceras a quienes ayer me hicieron tan enormemente feliz. Me pueden regalar una pluma estilográfica de oro, un "Rolex", un colchón de "Lo Mónaco", un viaje a Las Bahamas..., nada me hará tan feliz como el regalo de un libro, por mínimo que este sea. Normalmente regalaré a otra persona la pluma, el reloj, el colchón y el cheque de viaje, pero el libro siempre tendrá un hueco de honor en mis estantes, tras haberlo fichado, leído e imprimir en él quién me lo regaló y en qué fecha, y por qué.

El contrabando de libros es una de las cosas más hermosas que podemos gozar en esta vida. Es como intercambiar mundos, gozar de un paraíso que sólo a nosotros pertenece y al que podemos invitar a los más allegados. Esto sólo pueden hacerlo los amigos, los que cargan con un alijo de papel y tinta para darte la sorpresa más dichosa, los que, como José Luis, se meten 300 kilómetros en el cuerpo para dejarte una remesa totalmente inolvidable.

Gracias a todos los que, de vez en cuando, se disfrazan de reyes magos y hacen posible que siga soñando en la amistad, la sorpresa y el milagro.


6 comentarios:

  1. La verdad es que pasamos un buen día en Córdoba; sobre todo Elena en la Ciudad de los Niños a la que le prometimos traerla otro día.
    A ver si Ángel se anima con Ramoncito y organizamos una nueva excursión.
    Gracias a ti por tu amistad.

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  2. Pasamos un día sensacional. Pocas cosas hay que me guste más que ver cómo se divierten los niños. Ya pudiste ver lo maravilloso que es ese parque y lo bien organizado que está para que los niños lo pasen, como ayer decía Elena al salir: ¡¡Bomba!!
    He animado a Ángel para que venga un día con Ramoncito. Creo que él no se espera esta maravilla de la "Ciudad de los Niños".

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  3. Ramoncito, como todos los chiquitines, se volvería loco y también gritaría, como Elena, ¡bomba!
    A ver si crece un poco, no tiene aún dos años y medio en este mundo. No obstante, se lo voy a proponer a sus padres y a ver si nos vemos pronto en esa "Ciudad de los Niños".
    Gracias a los dos.

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  4. Hay juegos a partir de un año de edad, Ángel. Los niños que prueban, repiten una y otra vez. Te lo digo por mis nietos.

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  5. Siempre es fantástico pasar un día entre amigos, y si además de los amigos te acompaña la sonrisa de un niño, se convierte en inolvidable.

    Un abrazo,

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  6. Hay que repetir, Elisa. ¡Qué bien se lo pasó Elena! Para ella será inovidable..., y para nosotros.

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