domingo, 19 de junio de 2011

LIBROS CON POESÍA: ALBORADA


Estamos ante un libro clásico de la poesía popular de los años 50, de una generación casi sin generación que estuvo a caballo entre la garante del 27 y la tristemente empobrecida en su expresión por causa de la palabra cerrada de la posguerra. Florencio Quintero, creador de la gran tertulia "Noches del Baratillo", en su chatarrería de El Arenal sevillano, logró aglutinar junto a su gran colaborador, Manuel Barrios Masero, a poetas como Eva Cervantes, Fernando de los Ríos, Antonio Rodríguez Buzón, Ramón Charlo, Ramón Jiménez Tenor, Nicolás Fontanillas, Manuel Lozano o Antonio Adelardo, entre muchos otros. 

Alrededor de un tinto peleón y cartuchos de "pescaito frito", los poetas, en una ronda singular, leían sus poemas en al ágora del recinto chatarrero que presidía un cuadro de la "Virgen de los Poetas", del pintor Juan Britto. Fueron muchas las noches que tuve que "soportar", cuando apenas si tenía cinco años, aquellas tertulias semanales de personas que, al menos, se reunían alrededor de la hermosura de la poesía.

Este de "Alborada" fue el primer libro del gran Florencio Quintero, prologado por Rodríguez Buzón y con ilustraciones de Hohenleiter. Hoy tiene, todavía, el recuerdo sentimental de aquella época perdida de poetas. De él he escogido el poema "Verde-Viernes", que dice así.


I

El verde no es color.
El verde es una conjunción de lo puro y lo triste...
El verde es un tránsito de la Vida a la muerte.
Verde son las fragantes espigas en Primavera...
Verde, verde... es la piel de los muertos.
Hay verdes que queman y verdes que adormecen.
Todos los verdes que he visto en la gran paleta de la Naturaleza son punzantes o tristes. A todos les he huído, porque ninguno ha conseguido eclipsar la intensa púrpura de mi corazón.
Y, sin embargo, yo he visto un verde inefable, dulce, tranquilo, sereno, apacible, traslúcido... ¡Como hecho exclusivamente para el Amor!
Ajeno a la física aleación de la ocre palidez pajiza del amarillo con el azulado añil.
Es la íntima unión de la candidez del pétalo de una rosa amarilla con el intenso azul -¡más azul!- del Cielo y de los mares.
¡El verde de tus ojos!
Que tiene vocación de color ofrecido a Venus y al día Quince de la semana.
¡¡El Viernes!!

II

Sin hablar del verde olivo,
ni el brote de la simiente,
ni de la piel de gitanos,
quisiera cantar un verde
que fuera un verde suave,
verde claro, verde leve,
que no fuera verde campo
por ser un verde muy fuerte,
ni fuera verde azulejo
porque sus reflejos hieren.
Quiero huir de la esmeralda
y de la rama que es verde;
del barco sobre las olas
y el caballo en altas nieves:
quiero huir del verde mar,
y el verde que dice: ¡Espere...!
Huir del verde laurel
y el que las náyades tienen
en sus románticos ojos,
por ser verde que entristece...
¡Yo quiero cantar tus ojos!
Esos ojos que me tienen
preso desde que los vi
aquella tarde -¡por suerte!-
en el atrio de la Ermita
de la Virgen de las Nieves.
¡Ay, Musas de Federico
y Gustavo Adolfo Bécquer,
que sabéis todo el misterio
de los matices del verde!
¡Venid...! Que quiero saber
de qué misterio adolecen
esas dos claras pupilas
que prisionero me tienen.
¿Puede haber un verde azul,
o un verde que sea celeste...?
¿Un verde que sea tranquilo
como un estanque sin peces?
¿Un verde sin estridencias
como una sonrisa leve?
¿Puede haber un verde fresco
como el agua de una fuente?
¿O haber un verde que ría...
un verde que sea alegre
como un día de Primavera
lleno de sol y claveles...?

¡Pues entonces sé el color
que tienen tus ojos verdes,
porque son verdes sin serlo
esos dos amaneceres!

Esas dos prisiones mías
tienen color VERDE-VIERNES.



Autor: Florencio Quintero Martín
Edita: Hijos de don Tomás Álvarez
Ciudad: Sevilla-1952
Páginas: 74

5 comentarios:

  1. ... claro, es que creciste verso a verso.
    La foto del poeta recitando y un oyente casi desmayado tendrías que explicarla...

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  2. Era mi padre recitando en la chatarrería de Florencio. El oyente "casi desmayado" me parece que es el mismo Florencio. La foto está realizada en 1955. Yo seguro que estaría por allí, dormido en la falda de mi madre. ¡Años!

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  3. No sé, Emilio, si llegaste a meter en tu blog aquella imagen en la que se veía a un crío dormido en las faldas de su madre mientras discurría una de aquellas gloriosas tardes poéticas de la chatarrería de Florencio...

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  4. Curiosamente, aquella foto que publicó Antonio Burgos cuando se ponía el pseudónimo de Abel Infanzón, no me la ha devuelto jamás, con el cariño que yo le tenía. Ahora sólo me queda aquella imagen de ABC. Espero que mi buen Antonio me la devuelva algún día.

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  5. Hola.
    Estoy interesado en poder conseguir un ejemplar del libro alborada de Florencio Quintero.
    Mi madre que ahora tiene 71 años me indica que lleva tiempo intentando conseguir un libro que leian en la escuela que se llamaba Alborada.
    Yo creo que es el escrito por el Sr Florencio Quintero.
    me pueden localizar en mabedice@gmail.com

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