jueves, 26 de mayo de 2011

OJOS Y MIRADAS EN LA LÍRICA FLAMENCA (15)


Quedó la última y sin ningún voto en aquel fatídico festival de Eurovisión en el que su "barca" no bogaba bien por el mundo de los gustos, pero si Remedios Amaya se hubiese presentado a un festival de ojos, seguro que se hubiese llevado el primer premio, tal la belleza y el fuego de los mismos. Ojos que enganchan a cualquiera y a los que se les podía dedicar la soleá que compuso José el de la Tomasa, publicada en su libro "Alma de barco" (1990):

Las rositas tienen pinchos
y tus ojitos anzuelos
en donde yo me arreguincho.

Ojos que devuelven la alegría a cualquiera, como nos dice esta copla registrada por Gabriel María Vergara en su libro "Mil cantares populares amorosos" (1921):

Cuando tus ojos me miran
siento en el fondo del alma
una esperanza que llega
y una pena que se marcha.

Ojos por los que uno no tiene más remedio que llorar cuando se ausentan, tal como reza esta copla anotada por Manuel Garrido Palacios en su libro "Alosno, palabra cantada" (1992):

Con lágrimas en los ojos
yo me despido de ti,
te pido que no me olvides,
que me quieras sólo a mí,
de ese gusto no me prives.

Ojos para dejarse mirar por ellos aunque sea por el postiguillo, según la copla anotada por Alberto Fernández Bañuls y José María Pérez Orozco en el libro "La poesía flamenca lírica en andaluz" (1983):

Cuando paso por tu puerta
cierras y echas los cerrojos,
pero por el postiguillo
me están mirando tus ojos.

Ojos para tener suerte con ellos, tal como recoge el mismo cancionero:

Los ojitos de tu cara
si yo tuviera la suerte
que sólo a mí me miraran.

Ojos también para arrepentirse de haberlos miradas, según la copla que anotó "Demófilo" en 1881:

Los ojitos e mi cara
se m'habían de habé sartao
porque han mirao con cariño
ar que mar pago l'ha dao.

O en esta otra en la que se comprueba lo peligroso del querer, anotada por el mismo folklorista:

Los ojitos e mi cara
tienen los cristales muertos,
s'han metío en er queré,
no saben lo que s'han jecho.

Los amores imposibles hacen llorar a los hombres, y así nos lo cuenta esta copla que anotó Gabriel Maria Vergara:

Lágrimas pido a mis ojos
y no hay lágrimas en ellos.
¡Tanto he llorado por ti
que ya ni lágrimas tengo!

Aunque hay quien llora y no sólo por unos ojos hermosos. La copla la anotó Francisco Álvarez Curiel en su libro "Cancionero popular andaluz" (1991):

Mis ojos lloran por verte,
mi boquita por hablarte.
mis labios por darte un beso,
mis brazos por abrazarte.

Los sentimientos hacia la amada no sirven para nada si no son correspondidos:

Mis ojos te están diciendo
lo que sufre el alma mía,
tienes tan mal sentimiento
que te sirve de alegría
lo que yo estoy padeciendo.

Para que no ocurra lo anterior, debe hacerse caso del consejo de la copla de "Don Preciso":

Si la pasión te ciega,
mira primero
donde pones los ojos,
no llores luego:
los ojos abre,
mira que cuando acuerdes
ya será tarde.

Cuestión será de aclararse antes de caer prendido en las redes de unos ojos. Francisco Rodríguez Marín anotó esta copla en su libro "El alma de Andalucía en sus mejores coplas amorosas" (1929):

Si me miras, me matas;
si no, me muero;
mátame, vida mía,
que morir quiero.

Muchas veces se maldice la hora en que se conoció a la amada. La copla es de Manuel Machado, publicada en su libro "Cante hondo" (1912):

Maldita sea la hora
en que penetré en tu casa,
en que vi tus ojos negros
y besé tus labios granas.

Pero en otras, las penas se buscan a conciencia. Nos lo dice la copla anotada por Álvarez Curiel en referencia a unos ojos negros:

Tengo mi corazón puesto
en una cara morena
y en unos ojitos negros:
para qué quiero más pena.

Aunque, tal vez, para ojos-ojos los que nos retrata Antonio Flores en esta soleá de su libro "Partitura flamenca" (1998):

Tiene los ojos de mora
es blanca como la luna
y brilla como la aurora.

El aborrecimiento por el puro amor es cosa que hemos visto con frecuencia en este manojo de coplas. Álvarez Curiel fue quien registró la siguiente:

Lloran mis ojos por verte,
tú renuevas mis martirios,
mira si es negra mi suerte
que te quiero con delirio
y tengo que aborrecerte.

Cuando la mirada no es limpia también lo deja registrado la copla, como en ésta de Juan Peña, publicada en su libro "Nuevas letras flamencas" (2000):

Lo que miro lo pervierto.
Todo lo que ven mis ojos
lo ensucia ya el pensamiento.

El símil con el sistema planetario tiene que ver mucho con los ojos. Fernán Caballero la publicó el año 1861:

Es tu cara la luna,
la redondita,
y tus ojos luceros
que la visitan.

A pesar de que haya ojos que desmienten con la boca lo que hablan. El cancionero popular andaluz, nos trae esta copla:

Esta gitana está loca,
lo que dice con los ojos
lo desmiente con la boca.

En azules se puede engarzar un corazón que no se prevenga de los ojos. La copla la registra José Cenizo Jiménez en su libro "Poética y didáctica del flamenco" (2009):

De garza tienes el cuello,
y garzos tus ojos son,
y así tengo yo engarzado
tu amor en mi corazón.

¿Nos pegamos un descansito hoy? ¡Vale! Es que de tanto mirar ojos tan bellos, tan traidores y asesinos, tan de cielo, tan perversos, tan enamorados..., tengo cansadas las pupilas. Mañana será otro día.

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