miércoles, 25 de mayo de 2011

OJOS Y MIRADAS EN LA LÍRICA FLAMENCA (14)


¡Qué mirada la de Imperio Argentina en esta fotografía sensacional a la que hoy recurrimos como portada de la página! Hermosa también esta seguidilla que puede definir esos ojos, anotada en "El pueblo andaluz", edición facsímil de 1995:

Tus ojos para soles
son muy pequeños;
para estrellas son grandes,
serán luceros.
Pero en tu cara
lucen más que el que alumbra
por la mañana.

Mirada hermosa como relata esta copla, anotada por Álvarez Curiel en su "Cancionero popular andaluz" (1991): 

Con ese mirar que tienes
que parece que no miras
el corazón me lo robas
y el alma me la cautivas.

Ojos que encienden, según la copla recogida por Gabriel María Vergara en su libro "Mil cantares populares amorosos" (1921):

Toca a fuego, que en mi pecho
han encendido una hoguera
y se ocultan los autores
bajo tus pestañas negras.

Ojos cautivadores de los que dificilmente puede escaparse:

Toda mi vida en Argel
no me cautivaron moros,
y ahora que he venido a España
me cautivaron tus ojos.

 El llanto llega a los ojos por muchos motivos. Lloró Boabdil al tener que dejar Granada, pero también lloran los hombres por el amor de una mujer. La copla por granaína es de José Juis Rodríguez Ojeda, publicada en su libro "Mis letras para el cante" (2008):

Con el llanto de mis ojos
se fue perdiendo la Alhambra,
y me acordé del rey moro
que lloró por ti, Granada,
lo mismo que yo te lloro.

Ojos que cornean como un toro bravo en la copla anotada por Álvarez Curiel:

Ya está el torito en la plaza,
mi corazón en la arena,
ya me están dando cornás
los ojos de mi morena.

Ojos que se convierten en cadenas presidiarias en la copla que anotan Alberto Fernández Bañuls y José María Pérez Orozco en el libro "La poesía flamenca lírica en andaluz" (1983):

Vas a acabá haciendo buenas
las cadenas de la cárcel,
las de tus ojos me ahogan
y me arrastran por la calle.

Ojos, junto con otros encantos femeninos, que hacen perder la cabeza al más frío de los hombres, según registra el "Novísimo cancionero erótico y sentimental" (1882) de Juan Manuel Villén:

Tienes ojos de cielo,
cutis de nieve,
como el oro es tu pelo
y tu pie breve.
Esos encantos
harán perder el seso
hasta a los santos.

Los ojos abiertos son retadores, pero si están un poco adormilados... La copla la recoge Fernán Caballero en su libro "Cuentos y poesías populares andaluces" (1861):

Tienes unos ojuelos
que me los clavas
en lo más escondido
de mis entrañas,
y si los pones
un poquito adormidos...
¡Jesús, entonces!...

También los ojos se vuelven tristes, casi siempre por problemas amorosos. La copla la registra Francisco Rodríguez Marín en su libro "El alma de Andalucia en sus mejores coplas amorosas" (1929):

Los ojitos de mi cara
balían un dineral,
y he tenido que benderlos
por lo que quisieron dar.

Muy parecida a esta otra anotada por Álvarez Curiel:

Los ojitos de mi cara
por ti los voy a vender,
cuando los ojitos vendo
¿por ti qué no venderé?

Y a esta que recogió José Luis Navarro en su libro "Cantes y bailes de Granada" (1993):

Los ojitos de mi cara,
¿quién los compra? que los vendo,
¡qué pobre me estoy queando
que hasta los ojitos vendo!

Ojos y labios no suelen ser pacifistas en las cuestiones amorosas:

Son tus ojos dos luceros
cargados de munición
y tus palabras las balas
que matan mi corazón.

Los ojos se les ponen llorosos a los enamorados cuando no pueden estar cerca de la persona amada. Álvarez Curiel anotó esta copla:

El cielo está nublao,
parece que va a llover,
así tengo yo los ojos
cuando no te puedo ver.

Llorar es bueno de vez en cuando,pero no tanto como nos dice en esta seguiriya Alcalá Venceslada en su lbro "De la solera fina" (1925):

Seca ya los ojos,
no me llores más:
como que tienes los ojitos secos
de tanto llorar.

Una cosa es que se pueda ofender con la mirada, y otra bien distinta la manera de remediarlo. La copla la recoge el cancionero popular:

Si con el mirar te ofendo
me lo mandas a decir,
yo me saltaré los ojos
por no darte que sentir.

Barbaridad que aún es mayor en la que anota Rodríguez Marín:

Si con er mirar te ofendo
y con el hablar te agrabio,
yo me sartaré los ojos
y me coseré los labios.

Hermosísima esta copla de la ausencia que nos dejó Manuel Machado en su libro "Cante hondo" (1912):

¿Para qué quieren oír
y para qué quieren ver
oídos que no la escuchan,
ojitos que no la ven?

Una bella mirada con una chispa de fuego suele hacer estragos en los enamorados, tal como cuenta esta seguidilla anotada por Fernán Caballero:

Mi corazón de cera,
tus ojos soles,
contempla si me miras
cómo me pones.
Y si reparas,
verás que me derrito
de una mirada.

No pocas veces tropieza uno con la hermosura de unos ojos, tal como dice la copla de Salvador Rueda, publicada en su libro "Antología flamenca":

Ciego que va por la calle
en el escollo vacila,
y mi corazón tropieza
en tus dos negras pupilas.

La ceguera del amor sí es ciertamente peligrosa. Antonio Machado Álvarez "Demófilo" rescata esta copla:

Como sabes que no beo
me bas poniendo con maña
chinita por los caminos
pa que tropiese y me caiga.

Con esta copla del cancionero popular no debe tener celos la amada:

No tengas celos, morena,
no tengas celos, mi amor,
que sólo a dos niñas quiero
y las de tus ojos son.

Uno puede "amorenarse" tan sólo con arrimarse a unos ojos como nos describe la copla anotada por Gabriel María Vergara:

Los ojos de mi morena
tienen tan brillo y tal fuego
que yo no me acerco mucho
porque me quedo moreno.

Hermoso el símil de los ojos con la pena del hombre de esta copla del cancionero popular.

Los ojos de mi morena
son del color de la noche
de tanto mirar mis penas.

Y hermosa esta soleá con la que nos despedimos por hoy, cuya autoría es de mi buen amigo Ginés Jorquera, publicada en su libro "Hablando pa mi solo" (2005):

Lágrimitas por ti lloran
los ojos que ayer te vieron
y vuelven a verte ahora.

Lo dicho: por hoy lo dejamos, y hasta mañana, si Dios quiere.

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