sábado, 28 de mayo de 2011

MI PREGÓN TAURINO DE LA FERIA DE CÓRDOBA (4)


Por fin el toro, el gran protagonista de la tragedia o de esa gran resurrección de la divisa, tiene su apodo en los grandes carteles de la ausencia y va emparejado, en las crónicas y reportajes, con el diestro que soñaba esa tarde, precisamente esa tarde, con cortarle las orejas para salir, porteado a hombros de la afición, como un héroe, por la puerta principal del anillo de tantas suertes, desgracias irrecuperables, valor taurino desafío de la fiera.

¡Qué gran brocal el del pozo del ruedo! ¡Qué gran O que guarda y encierra, en mínima circunferencia dorada, tanta emoción contenida, tantos gritos desaforados, tantos oles bordados, tantos silencios, tantos aplausos y tantos miedos condensados..., miedos, no sepamos llevarnos a engaños, así del toro como del torero.

Venía a decir el gran poeta y escritor de Carmona, José María Requena, que el toro, en los corrales, nunca recobrará el aire imperial de la dehesa, que ya no hay quien le engañe por mucho que se encalen los muros de esa falsificación de cortijo. ¡Qué gran razón! El toro sabe donde está y hasta seguro que sabe qué le espera: generalmente la muerte y, qué pocas, el hermoso premio del indulto.

Córdoba sabe muy bien de ganaderías de bravo y de toros plenos de nobleza, aunque algunos hijos suyos dejaran, como testimonio, la vida en las arenas. Y si he querido significar los nombres de sólo algunos toreros que dejaron su sangre en el camino de la gloria, justo es también significar los de algunos toros que dejaron la suya, desamparados de auxilio, en el mismo redondel, y que, luego, fueron pastos de cuerdas y de ganchos, cuchillos y romanas, prestos los camiones para la venta de una carne que antes fue temblor, pánico y miedo, creadora de Artes sublime para el lucimiento de su matador.

Habría también que preguntar por "Bragao" y "Jocinero", por "Barbudo" y "Melenito", por "Campero" y "Perdigón", por "Desertor" y "Matajaca", por "Cocinero" y "Pocapena", por "Extremeño" y "Fandanguero", por "Granadino" y "Farolero", por "Islero" y "Garabato", por "Bailaor" y "Burlero", por "Avispado" y "Cabatisto", por "Avioncito" y por tantos y tantos otros que dejaron, sin querer, la yerba fresca, la luna cálida de Mayo, las voces comprometedoras del mayoral, el chaparral y las sombras de las encinas por un toque desconcertante de clarines, por un aire extraño de capotazos y burladeros, puyazos y arpones, juegos y mentiras..., y que después de haber abandonado la placidez campera de la vacada, para ser centro de atención, cornada y muerte, pasaron a los libros y a las portadas diarias de la prensa, como asesinos de hombres en la plenitud de la vida, como cegadores de leyendas triunfales, como crueles verdugos y ciegos astados de la espiga y la rosa, cuando en verdad fueron, como ellos, viva y poderosa estampa de nobleza, y les ofrecieron, cuajados de valentía: fuerza y empuje, donaire para el capote, presencia y trapío para las puyas de rigor, ligera danza para el faroleo por banderillas, serenidad para que la muleta no se descomponga sobre el estaquillador y hasta señorío también de casta y coraje, de noble rebeldía a la hora de tener que humillar el honor de su casta en el momento más difícil y supremo de la fiesta.

Salta al ruedo, se engalla, pavonea,
va de aquí para allá, mira, derrota,
se lanza hacia el capote y alborota
lo que sale a su paso en la pelea.

Sólo con su presencia al aire airea
con fiereza y verdad que salta y brota
de un manantial de fuerza que no agota
la acuarela de muerte que aletea.

Va al engaño, rebusca, araña, obliga
al matador que la mentira siga
en el juego preñado de emociones...

Muchas veces se va al desolladero
con su sangre campera en el albero
y pocas con la gloria en sus pitones.

Toro y torero. Torero y toro. Rivalidad tan firme y clara como la que siempre mantuvieron las clásicas parejas de la fiesta taurina, algunas tan importantes para su tiempo como las que se sellaron entre toreros cordobeses y toreros sevillanos: "Costillares" y Pedro Romero, el chiclanero José Jerónimo "Cándido" y Curro Guillén, "El Tato" y "Gordito", "Lagartijo" y "Frascuelo", "Guerrita" y "El Espartero", "Bombita" y "Machaquito", "Joselito" y "Belmonte", "Manolete" y Pepe Luis...


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