domingo, 3 de abril de 2011

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: LA ÉPOCA DEL ALUVIÓN (126)

LOS TRES SUDAMERICANOS
Una cumbia muy pegadiza vendría a quedarse con nosotros para siempre en las voces de "Los Tres Sudamericanos", con letra y música de Vanella, Cabanillas y Farias. Nos referimos a "Cartagenera", canción que de seguro todos ustedes han escuchado y tarareado en alguna que otra ocasión:

Paseando mi soledad, / por la playa de Marbella / yo te vi cartagenera, / luciendo tu piel morena. /  Y en tibias noches de luna, / cuando me besa la brisa, / yo siento cartagenera / el cascabel de tu risa. // Cartagenera, tu boca, / como guayaba madura. / Cartagenera, tus ojos, / en mi recuerdo perduran. /  Cartagenera morena, / dorada con luz de luna, / dorada con luz de luna, / cartagenera morena. // Paseando mi soledad, / por la playa de Marbella / yo te vi cartagenera, / luciendo tu piel morena. /  Y en tibias noches de luna, / cuando me besa la brisa, / yo siento cartagenera / el cascabel de tu risa. /    Cartagenera, tu boca, / como guayaba madura. / Cartagenera, tus ojos, / en mi recuerdo perduran. /  Cartagenera morena, / dorada con luz de luna, / dorada con luz de luna, /     cartagenera morena, / cartagenera morena.

Otra canción que se hizo muy popular fue "La chevecha" (1969), con letra y música de González y Ramírez, y que también cantaban "Los Tres Sudamericanos", aunque se hizo muy famosa en la voz del cantante y actor argentino Ramón Bautista Ortega, más conocido artísticamente como "Palito Ortega":

PALITO ORTEGA

La parranda que tuve ayer noche / donde sólo hubo derroche / acabó mi voluntad, / otra vez señor don Joché / cuando tenga che, / chevecha no más. / Otra vez si me invitan a una fiesta / dormiré mi buena siesta / para poder madrugar / porque así cuando tenga che / yo podre tomar chevecha no más. / Qué chabocha la chevecha / que che chube a la cabecha / anda chava chube y chirve / otro vacho de chervecha / otro vacho de chevecha / anda chava chube y chirve / qué chabocha la chevecha / que che chube a la cabecha. / En rosario me invitaron / a una fiesta y dormí mi buena siesta / 
para poder madrugar. / Nos pusimos todos a cantar / también a tomar / chevecha no más. / Cordobeses, mendozinos y saldeños, / tucumanos, santiagueños / se pusieron a cantar / en la fiesta que dio don Joché, / allá en Santa Fe / chevecha no más. / Qué chabocha la chevecha / que che chube a la cabecha / anda chava chube y chirve / otro vacho de chervecha, / otro vacho de chevecha / anda chava chube y chive / que chabocha la chevecha / que che chube a la cabecha.



Conviviendo con estas canciones jocosas, surgió una hermosa composición de la genial cantautora y gran artista chilena Violeta Parra, "Gracias a la vida", creada el año 1966 y grabada por la extraordinaria artista argentina Mercedes Sosa, que fue quien la popularizó en nuestro país a partir de 1969:

VIOLETA PARRA
Gracias a la vida / que me ha dado tanto, / me dio dos luceros / que cuando los abro / perfecto distingo / lo negro del blanco. / Y en el alto cielo / su fondo estrellado. / Y en las multitudes / el hombre que yo amo. / Gracias a la vida / que me ha dado tanto, / me ha dado el oído / que en todo su ancho / graba noche y día / grillos y canarios, / martirios, turbinas, / ladridos, chubascos, / y la voz tan tierna / de mi bien amado. / Gracias a la vida / que me ha dado tanto, / me ha dado el sonido / y el abecedario. / Con él, las palabras / que pienso y declaro, / madre, amigo, hermano, / y luz alumbrando / la ruta del alma / del que estoy amando. / Gracias a la vida / que me ha dado tanto, / me ha dado la marcha / de mis pies cansados. / Con ellos anduve / ciudades y charcos, / playas y desiertos, / montañas y llanos / y la casa tuya, / tu calle y tu patio. / Gracias a la vida / que me ha dado tanto, / me dio el corazón / que agita su marco / cuando miro el fruto / del cerebro humano, / cuando miro el bueno / tan lejos del malo, / cuando miro el fondo / de tus ojos claros. / Gracias a la vida / que me ha dado tanto, / me ha dado la risa / y me ha dado el llanto. / Así yo distingo / dicha de quebranto, / los dos materiales / que forman mi canto, / y el canto de ustedes / que es el mismo canto, / y el canto de todos, / que es mi propio canto. / Gracias a la vida, / gracias a la vida...


¡Hermosísima canción! En esta década, en la que también se mezclaban las rancheras mexicanas con las demás canciones, surge en la voz del "Rey del Falsete", que así se llamaba a Miguel Aceves Mejía, la canción  "Mi chorro de voz", con letra y música del compositor mexicano Salvador Flores, más conocido artísticamente como "Chava Flores":
MIGUEL ACEVES MEJÍA

Yo tenía un chorro de voz, / Yo era el amo del falsete, / ay, lararí, / por el canto me di al cuete / y por fumar me dio la tos, / y de aquel chorro de voz / sólo me quedó un chisquete. / Cantaba un titipuchal, / las chamacas me admiraban, / por mis cantos suspiraban / y yo me daba a desear, / pero hoy que quise cantar / los gallos se alborotaban. / Pobre voz que anda al garete / por la parranda y el cuete, / por fumar y por la tos, / cuando quise echar falsete / sólo sale un vil chisquete / de aquel gran chorro de voz. / Yo tenía un chorro de voz / ye admiró Jorge Negrete, / Pedro Vargas y otros dos, / pero del chorro de voz, / sólo me quedó el chisquete. / Anteanoche fui a cantar, / festejaba Casimira, / al primer compás de lira / comenzaron a gritar / el sombrero y la chamarra / del señor que se retira. / Al que fuma y al que canta / se le pudre la garganta / como a mí se me pudrió, / cuando quiero echar falsete / sólo sale un vil chisquete / de aquel gran chorro de voz.

Y por hoy, terminamos con el mismo grupo con el que comenzábamos, recordando una canción muy pegadiza de "Los Tres Sudamericanos", que también versionara Celia Cruz, con letra y música del cantaor mexicano Paco Chanona:

Pulpa de tamarindo, / pulpa de tamarindo, / pulpa de tamarindo, / pulpa de tamarindo , / sabrosa / pulpa de tamarindo. / Así es el sabor de tus besos, / ese sabor agridulce que tiene tu boca, / sabor que provoca, sabor que enloquece / de amor tropical. / Así me pasaría la vida entre la miel de tu boca / como una gaviota que está prisionera / con sus alas rotas, sin poder volar. / Pulpa de tamarindo, / pulpa de tamarindo, / pulpa de tamarindo, / pulpa de tamarindo, / sabrosa / pulpa de tamarindo. / Así es el color de tus ojos, / ese color de misterio, sereno y tranquilo / que a ratos despide un raro destello / de luna y de mar. / Así me pasaría la vida / con tu mirada hechizada / como una gaviota que está prisionera / con sus alas rotas, sin poder volar. / Pulpa de tamarindo, / pulpa de tamarindo, / pulpa de tamarindo, / pulpa de tamarindo, / sabrosa / pulpa de tamarindo. / Tamarindo, tamarindo, / tamarindo, tamarindo, / qué sabroso tamarindo, / ay, qué lindo el tamarindo...


Y mañana, un poquito más.

2 comentarios:

  1. Tanta fuerza tenía la música para la generación joven de los sesenta que recuerdo cómo -cuando me hallaba de instructor en el campamento de Camposoto- se bautizaba con el nombre de la canción de moda a cada "llamamiento" (Los nuevos reclutas que llegaban cada tres meses). Yo pertenecí a los "cartageneros".
    (Batallita musical de la mili).

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  2. ¡Cosa curiosa, ignoraba estos bautizos!

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