domingo, 17 de enero de 2010

EL ADIÓS A PEPE HEREDIA MAYA

Hoy hemos recibido la triste noticia de la muerte de un gitano de oro de ley como ha sido, es y será siempre, José Heredia Maya. Toda la gran familia flamenca nos sentimos hoy de luto, porque Pepe, además de ser un excelente poeta, un genial dramaturgo y un profundo ensayista, poseía el tesoro de ser una gran persona, de tener una bondad sin límites y de estar sellado con una gracia socarrona y profunda.
Posiblemente, en nuestra ciudad será un gran desconocido, aunque Sevilla fue la gran privilegiada de asistir, en el "Lope de Vega", con el baile de Mario Maya, al estreno de una obra de hondas raíces: "Camelamos naquerar", que marcó un principio de dignificación del Flamenco, pero, sobre todo, del mundo gitano en el contexto social.

Infatigable idealista -creo que fue el primer gitano profesor de Universidad desde hace treinta y tantos años-, era un hombre cordial, sencillo, humanista, que cifró todos sus actos en la reivindicación de los de su propia raza, tan paralela a tantos hombres de este Sur. Por eso su mensaje nos llegaba tan rápidamente, electrizándonos y haciéndonos meditar en la difícil condición humana.

Escritor no demasiado prolífico por propia exigencia, nos dejó el legado de varias obras de teatro y algunos libros de poemas en los que se refleja la bondad y dignidad de su alma.

De la nacencia en el seno humildísimo de una familia gitana, este granaíno de Albuñuelas llegó a demostrar al mundo más cercano, también al que se escapa de nuestra fronteras, que sólo con el tesón, el trabajo y la fe, se puede llegar a donde uno quiere.

Ahora, esté donde esté, quizás mirando el Albaicín desde arriba, que Pepe, al que llevaremos siempre en la memoria de los gratos recuerdos, descanse en paz, como suele decirse cuando la tristeza no te deja ser más ocurrente.

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