domingo, 17 de enero de 2010

TRIANA PUNTO Y APARTE: ¿SERÁ POR CARRIL BICI?

Era el año 1926 cuando Sánchez del Pando tomó esta fotografía que hoy viene muy bien para los tiempos de bicimanía que corren. El ciudadano Manuel Pérez -que así nos decía Alfonso Braojos que se llamaba, en el hermoso libro "Triana: Memoria de un siglo"- había venido desde San Juan de Aznalfarache por ese gran carril bici del río para pasar una tarde en la Velá. Para que veamos que la realidad supera a la ficción. Decimos que esto ocurrió en 1926, que no fue anteayer, vamos. Y el dineral que lleva gastado el ayuntamiento haciendo carriles bicis que, al final, están como este: arriados.
El sistema ideado por el bueno de Manuel -y digo bueno porque así lo demuestra su cara, que alguien dijo que es el espejo del alma-, sería digno de copiarlo en nuestros días, máxime cuando nuestro carril bici fluvial es ancho y largo.
Que vives en La Algaba y estudias arquitectura en Reina Mercedes, pues hala, pedaleando y de una puerta a otra, tocando la bocina de debajo de la barra por si ves que viene hacia ti una piragua o girando levemente el timón de dirección. ¿A la feria? pues a la feria, sin problemas, la aparcas en el Náutico y ya está. Este río, bien aprovechado, con sus afluentes más cercanos, sí que le quitaría clientes a ese metro en miniatura que nos han puesto y, además, no serían necesarios muchos de los cercanías que quieren poner. ¿Imaginan cuántas familias desde Alcalá del Río para abajo, o desde Sanlúcar para arriba: Lebrija, Los Palacios, Puebla, Coria y Gelves vendrían a nuestras fiestas patronales, feria y Semana Santa? ¿Cuántos gorrillas fluviales podrían ponerse quitándolos de la lista del paro? ¿Cuánto dinero no ganaría la arrendataria de "Seviciflú" por el alquiler de estas máquinas flotantes? ¿Cuántos y cuántos millones se ahorrarían en obras totalmente innecesarias con el nuevo sistema? ¿Cuántos mosqueos y sustos se evitarían los ciudadanos?
Si este sistema llega a inventarlo un francés o un inglés, ahora estarían llenas de bicis flotantes las aguas del Sena y del Támesis y, por supuesto las del Guadalquivir, porque nosotros siempre copiamos lo que se hace en el extranjero, sea bueno o malo. ¡Que inventen ellos!, dijo Unamuno. Y para una vez que los españoles inventamos algo, desde el municipio más cercano a Sevilla, como es San Juan de Aznalfarache, no sabemos patentarlo. Y es que no tenemos remedio.

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