jueves, 14 de enero de 2010

ALMA DE ARRABAL


ALMA DE ARRABAL

Ya no huelo jazmines de los patios
de aquel corral en que creció mi infancia
entre vecinos pobres que tenían
la sonrisa en los labios como prenda valiosa.
No me ofrece la vida aquella brizna sana
de luz y de color y de calor humanos
que entraban en mi alma cual la abeja
al corazón nutriente de sus flores.

Parece que fue ayer cuando estiraba
las gotas de las horas, consagradas
a ir sorbiendo el jugo empalagoso
que traía un almanaque de pocas alegrías.
Ayer mismo volaba al tiempo que ellos
con los pájaros pardos de mi corral vetusto
y remontaba al cielo mi cometa
mientras mis ojos verdes volaban en su seda.

Devoraba con ansia el horizonte próximo
de mi torre, mi río, mi calle de nacencia,
la acera de mis juegos, mi humilde caserío,
y el rostro de mi madre, inmensamente bello.

Parece que fue ayer cuando en Diciembre
viajaba la esperanza a mis espacios
y el olor de pestiños, perrillos y alfajores,
se me colaba adentro para nunca olvidarlo.
El mundo era tan chico entre mis manos
que podía abrazarlo, acariciarlo, olerlo,
sentirlo mío, porque mía su luz,
su libertad, su sencillez, su matriarcado.

Ayer el primer lápiz y la primera goma,
la primera visión de una pizarra,
las líneas paralelas de un cuaderno
que aún guardo en la nostalgia con "mi mamá me ama".
Y mi padre llevándome a la sierra de Jabugo
para una tosferina de fiebre interminable
y el practicante amigo cebándose en mis nalgas,
temblorosas, moradas de Hepal crudo.

Me amamantaba a golpes de silencio,
voces entrecortadas, brazaletes de luto,
brazos en alto que cantaban sones
de un Cara al sol que familiar se hizo.
Pero eso fue ayer, cuando la vida
se asomaba en su noria cargada de pobreza.
Hoy, ya viejo, cansado y sin la fe de entonces,
sí que en verdad me asusta mirar el horizonte.

4 comentarios:

  1. Precioso el poema, sólo me atrevo a señalarte una cosa: que se trata de las sensaciones biográficas infantiles de UN "VIEJO" CON UN RIQUÍSIMO E INMENSO "HORIZONTE"...

    Respecto a tus recuerdos de Isabelita Bayón: Lo mismo que la patria del hombre es la infancia, los inicios de los artistas es la esencia que les hace fuertemente especiales.

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  2. Gracias por entrar de nuevo en estas páginas. Cuando digo viejo quiero decir de emociones nuevas que me convoquen. En lo físico estoy genial, me hago 20 kilómetros diarios en bicicleta y no soy comilón, aunque siento debilidad por mi cervecita "Cruzcampo".
    En cuanto a Isabel Bayón, para mi es una inmensa alegría contemplar adónde ha llegado, no una sorpresa porque, como digo, yo ya lo intuía desde aquellos lejanos años.

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  3. Qué curioso. A mí me ponían inyecciones de eso que dices, el Hepal Crudo o como se llame (yo creía que era Becepal Crudo, se ve que el nombrecito no lo he guardado bien en la memoria). El caso es que llegaba el practicante, que se llamaba Ortu (sería el apellido, supongo) y me cascaba unas inyecciones de aúpa porque, según mi madre, comía muy poco y necesitaba vitaminas.
    Y lo de "mi mamá me ama" me encanta. Venía en la cartilla "Amiguitos". Hay un chiste de Mafalda sobre eso: la profesora les hace a todos los de la clase de Mafalda escribir la consabida frase: "Mi mamá ama, yo amo a mi mamá". Y Mafalda le dice: "señorita, ya sabemos que su mamá es muy buena, pero por favor, cuéntenos ahora algo más interesante"

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  4. Yo conservo todos los cuadernos de mi infancia, gracias a que mi padre fue conservándolos. Es una gozada cuando veo esos cuadernillos, mis garabatos, las primeras sumas..., y la célebre frase "Mi mamá me ama". Un día iré publicando algunas de estas páginas entrañables.

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