miércoles, 13 de enero de 2010

RIFA PARA LA PLACA DE ANTONIO MAIRENA

El autógrafo que ilustra esta página es de Antonio Mairena. Un buen día de los muchos que iba a visitarme para charlar y tomar la copa de mediodía, llegó al estudio en el que trabajaba, en la plaza del Duque, le dijeron mis compañeros que no estaba y, en un cartoncillo que habría en alguna mesa de dibujo, me dejó esta nota que intentaré explicar con el humor que el caso propició.

El día 21 de Febrero de 1979 -va a hacer ya 31 años-, la Federación de Peñas y Entidades Flamencas de Sevilla, como hacía cada 15 días, convocó a todos los medios de comunicación relacionados con el Flamenco a una de sus habituales reuniones. Recuerdo que la cita fue en la "Torres-Macarena". El motivo de esa reunión concreta era el acordar regalarle a Antonio Mairena, con motivo de sus Bodas de Oro con el Cante, una artística placa de plata, obra de Marmolejo, a lo que todos los presentes dieron su voto afirmativo.

Después de hablarse intensamente sobre el medio de financiación para el encargo, ya que el coste ascendía a 75.000 pesetas, cifra muy elevada para aquellos años, se llegó a la conclusión de la "socorrida rifa" entre peñas de algo que, sinceramente, no recuerdo. Lo que sí recuerdo bien es que casi se nos hizo jurar a los medios informativos presentes que no difundiésemos, ni en prensa ni en radio, el sistema a emplear para la recaudación. Yo no estaba muy de acuerdo con el silencio que debíamos guardar, porque entendía que el sistema adoptado, cuando hay escasez de medios, era el idóneo para conseguir el objetivo y no había, pues, de qué avergonzarse si lo principal era contribuir de una forma digna al homenaje de tan gran cantaor que era, además, el propulsor y buen amigo de todas las peñas.

Yo iba emborronando mi cuaderno con unas pésimas y macarrónicas cuartetas sobre el tema. Al final de la sesión, en el capítulo de ruegos y preguntas, pedí la palabra y las recité provocando la natural risa de todos los que allí nos encontrábamos. Fue un cotilleo de humor, una posible anécdota que no llevaba ni la punta del estilete ni el grueso pesado de la aldaba. Decían así:

La Federación no quiere
que la prensa hable en plata
del asunto de una placa
que el orden del día sugiere.

Que no merece la pena
-aunque seamos traidores-
que se enteren los lectores
de ese regalo a Mairena.

De publicidad ¡ni hablar!
que es mucho más elegante
no dar nota "resonante"
de una rifa que se hará.

Me rebelo y se hace un nudo
en mi garganta indefensa,
pues se castiga a la prensa
a ser permanente mudo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario