jueves, 28 de septiembre de 2017

DESDE MI TORRE: LA IGLESIA ACOMODATICIA


Los curas, todos los que componen la Iglesia en sus diversos escalafones, sólo abren sus bocas para pedir. Al clero en general le da igual que esté Franco en el Poder, al que sacaban bajo palio y saludaban brazo en alto al estilo fascista, el socialismo, este revival franquista que es el PP, Perico el de los Palotes, la bruja del tren de los escobonazos... Dame pan, y díme tonto, pon en la declaración de Hacienda el recuadro para que los tontos de verdad marquen la X que nos deja unos cuantos milloncitos de euros, no nos cobre nadie el IBI de los millones y millones de metros cuadrados que tenemos en propiedad, no nos cobre ningún partido los impuestos que hasta los más humildes obreros tienen la obligación de pagar. Somos la Iglesia de Dios, aunque en la Constitución se diga claramente que el país es aconfesional. Y si mañana hay que cantar La Internacional, la cantamos, mejores voces que la nuestras..., y si hay que volver a cantar el Cara al Sol, pues lo mismo, somos unos genios en esto del canturreo, y ya no decimos nada de cómo estamos ensayando Els Segadors en estos tiempos que se avecinan para que Puidegmón esté contento con todos nosotros: su coral en la miseria y en la abundancia, aunque sobre todo en la abundancia.  Estamos siempre con los vencedores, y así no nos equivocamos porque ellos tendrán siempre nuestro apoyo y nosotros el suyo, el del que mande, que ya nos encargaremos de convencerlos de nuestras razones.

¿Nuestros obispos y prelados mayores? Pues haciendo lo que hacen todos los gobernantes cuando tocan tiempos de crisis: mirar para otro lado y esperar a que escampe. ¿Que tenemos que encargar un diseño de casulla con la preciosa estelada?, pues se encarga. No hay problemas. La iglesia está por encima de minucias. Si hay que ofrecer las torres de nuestras iglesias y catedrales para que se cuelgue la enseña, pues se ofrece, como le ofrecimos a Franco todos nuestros edificios para que colgaran de ellos la cruz de los caídos, los caídos del bando nacional..., claro.

Nosotros predicamos y trincamos, pero nunca damos trigo, y menos en los tiempos que corren. ¿Y si esto de la República Catalana sale bien y nos perdemos el reparto?


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