Nunca le vino bien el PSOE a Triana. Jamás. En todos los periodos de la Democracia que hemos vivido y sufrido, Triana, los trianeros, tuvimos la mala suerte de que los delegados no se ocupasen de este viejo y sabio y archiconocido arrabal. Parece que nos hemos caído mal, sin saber el por qué, muy a pesar de que la trianera Susana Díaz -hoy, presidenta de la Junta de Andalucía- pasase por aquí de rositas: sin haber hecho nada por su barrio de nacencia.
La oposición, sin embargo, siempre se entregó por él, tanto en la época floreciente de Alberto Jiménez-Becerril (adecuación y arreglo del arquillo de la Inquisición, monumento al Arte Flamenco en el Altozano, placas cerámicas a sus hijos más ilustres, exposiciones...), como en la de Faustino Gutiérrez Alviz, en la de Adolfo Lama o, muy especialmente, en la última legislatura, en la que se emplearon a fondo Curro Pérez, su concejal, y el director del distrito Manolo Alés, quienes no pararon en convocar actos culturales de todo tipo: exposiciones, conciertos de la Filarmónica Municipal, reactivación de nuestro Corpus y dando prestigio al Pregón de la Velá y a sus premiados en tan singular gala.
No sé si es que el PSOE -desde que echamos a Manuel Fernández Floranes, así tal como suena, y desde que pusimos en la picota al gafe de Luis Yánez- en un pulso a corazón abierto de Manuel Lauriño, Ángel Vela y el que esto escribe, tachó de su lista de favoritismos a este pueblo tan singular y con tantas características. Restaron, en vez de sumar. Fueron tontos, como aún lo siguen siendo sus representantes. Triana es siempre Triana, arrabal al que nunca le importaron los vendavales de los políticos de turno: un barrio que tiene su Estrella, una Salud que siempre la conforta, una O que une a todos sus miembros, una Esperanza eterna, una Patrocinio que a todos nos protege y una Victoria que nos define en todos nuestros sencillos afanes.
Pero, a pesar de los políticos -los que suman y los que restan-, Triana es tierra mundial del Arte; se pisa en su solar con un pie al ritmo de bulerías, de tangos o de soleá..., y lo telúrico fructifica en materia viva. Ayer pasó eso. Este año -el primero del PSOE en su nueva legislatura- ha acordado no convocar la "Poleá Flamenca", que tanto favor gozaba por parte de trianeros y visitantes. Pero mi compadre José Luis Jiménez Buzón, con el apoyo de grandes amigos, la han celebrado en la antigua barreduela de Valladares, alrededor del sencillo y hermoso monumento que labró en su día en homenaje a la Virgen del Rocío, Paco Maireles.

Me bajé del Avant a la hora estimada, y a las 11'30 ya estaba en la Catedral para darle gracias por la vida a mi virgen de los Reyes, para pedirle salud y para que me regrese a casa, a mi barrio de siempre. Enseñé a mi compañera la Catedral, y Ella lucía en el altar de lujo de la gran Custodia. Paseo por la avenida, por la Plaza Nueva, parada en el mercado del Barranco, y el cruce por el puente, por mi puente de niño, por la puente, con las lágrimas fileteando mi rostro. Dios. Triana. Mi nacencia. Mi juventud. Mi vida entera. Mis mejores y mayores emociones. Mis primeros amores. Mis primeras muertes...

Esto es pueblo, esto es vida, este es mi eterno arrabal, donde se invita a cada uno que pase por la calle, y donde el amor está presente en cada segundo, y donde el Arte -así, con mayúsculas- es Arte de verdad. No vale aquí el dinero, no convence, no nos importa, no nos vale. ¿Cuánto daría uno por tener a pie de calle a Cristina Hoyos, Pepa Montes, Manolo Marín, Juan Antonio, Ricardo Miño, Paco Bulerías, Manuel Machuca, Gualberto..., y a gente de tanto abolengo patriarcal como Manuel Melado, Juan Cembrano, Antonio Fernández-Cachero, Ángel Vela...; flamencos de Morón, de Paradas, de Dos Hermanas... Cantes por todos los estilos, sin faltar los villancicos flamencos. Comida para aburrir a un regimiento: filetitos de lomo aliñados; aceitunas gordales; potaje de los clásicos para darle una medalla de oro; sangre encebollá al estilo de Sevilla; pavías de bacalao, pero de las de verdad; secretitos ibéricos; manzanilla del mejor aroma de Sanlúcar; tinto de Rioja y de la Ribera; cerveza "Cruzcampo" a su punto; refrescos... Nada de la nueva cocina: la gran cocina tradicional que nos llegó a conformar el cuerpo orondo y saludable que tenemos. ¡¡La Gloria!!

Triana, mi barrio de nacimiento, mis esquinas, sus espacios, mis olores, las aceras de mis juegos, mi vida entera, de nuevo me la devolvió visitando a la Estrella, vestida de hebrea, a la Esperanza de azul purísima, y tomando una cerveza fría con gambas en mariscos Emilio.
Conocimos a buena gente, exquisita; nos reímos, disfrutamos de lo lindo gracias a mis amigos de siempre. A las 19'35 mi Avant me volvía a la Alemania del Sur, a la Córdoba que habito. Vine echando un sueño todo el trayecto, soñando lo que había ocurrido todo el día y esperando que estos ratos se vuelvan a repetir. Gracias a todos mis amigos por hacer posible que estas cosas ocurran de vez en cuando.
ÁLBUM DE RECUERDOS
¿Hay quien pague esto? Este milagro sólo puede ser posible en Triana.