Mañana martes, a las 9 de la noche, con presencia del alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido; del concejal delegado del Distrito, Francisco Pérez Guerrero; del editor, Francisco Sosa Martín; del prologuista, Emilio Jiménez Díaz; y, por supuesto del autor, Ángel Vela Nieto, se presentará en el hotel Ribera de Triana, en la plaza de Chapina, el nuevo tomo, segundo, de la trilogía "Triana, la otra orilla del Flamenco (1931-1970). La presentación del primer tomo por estas fechas del pasado año, fue de esos acontecimientos que dan testimonio de una Triana volcada con la Cultura de su arrabal. No se cabía. En esta segunda etapa, creo que el nuevo lugar se quedará pequeño ante la inmensa nómina de artistas que abarca este periodo del que Ángel nos ofrece datos y más datos y todas sus más interesante señas de identidad.
Casi toda la historia del viejo caserío, de sus
perfiles y sus hombres, que es un caudal inagotable, ha quedado fielmente
reflejada por la exquisita pluma de este gran amigo, sin duda el mejor cronista
y el más fiel que Triana haya gozado en todas las centurias. En uno de sus
libros, “Triana en tres tiempos”, el autor nos fue llevando de la mano,
convertido en cicerone de lujo, por todos los rincones y entresijos
empapándonos de su historia por medio de esa guía sentimental cuajada de
sabiduría; en otros, nos fue acercando sabiamente a sus fiestas y costumbres, a
sus sitios y lugares emblemáticos, a sus toreros y a un manojo de paisanos
relevantes que dieron prestigio y nombre al arrabal en la ciencia, en el arte,
en la literatura, en el deporte, en los tercios de una soleá, o en el giro
airoso de una copla.
Y no se dejó atrás, en dos magníficos volúmenes, la
fiesta entrañable de nuestra “Velá”, contándonos una historia que, a manera de
cronicón, nos fue desmenuzando con gran abundancia de datos desde 1280 hasta
nuestro pasado 2000. Pero a Ángel le quedaba la aventura más difícil:
adentrarse en la Triana flamenca, una Triana que de una Cava a otra dejó
gloriosos nombres para este arte, aunque muchos plumíferos y “flamencológicos”
se hayan aliado siempre para borrar nuestro apellido más digno, que es el del
barrio que nos vio nacer, para otorgarle a la otra orilla la crema y la nata de
nuestro mundo flamenco.
Ángel, como gran historiador que es, apostó fuerte,
estudió lo indecible, mareó fichas y datos, hizo cientos de entrevistas a
artistas y a familiares, rebuscó por todas las memorias, venció miles de
obstáculos, aguantó la envidia insana de los “flamencólogos por
correspondencia” y nos dejó la obra que Triana necesitaba sobre uno de los
apartados más importantes de su vida comunitaria. Por fin Triana, en los labios
de Ángel, reclamaba para sí el reconocimiento que en justicia se le debía. El
pasado año, con el primer tomo –edición totalmente agotada-, el autor nos fue
llevando desde los hipotéticos albores de este Arte singular (1740) hasta la
segunda República (1931), descubriéndonos sitios, tabancos y nombres la mayoría
desconocidos por nosotros. En este segundo tomo que tienen en las manos, al que
seguirá un tercero, cientos y cientos de nombres siguen aflorando por sus
líneas dándonos a conocer, desde 1931 hasta 1970, los hombres y mujeres que
dejaron huella en nuestro solar en el cante, el baile, la guitarra y la copla,
los templos tabernarios, las familias y castas cantaoras, los artistas que
atravesaron el “charco” para llevar el nombre de Triana por todo el orbe y los
sedentarios que sólo cantaban en la intimidad del hogar o en las fiestas
corraleras.
Nada ni nadie se le escapa a Ángel en este tratado que
tiene al flamenco trianero como punta de referencia, libro que será
imprescindible para conocer cabalmente a todos los artistas de esta orilla, sin
duda la más flamenca y prolífica de toda Andalucía la Baja.
Disfruten con su lectura desde principio a fin, como
yo he hecho durante dos largas semanas, y gocen con tranquilidad con el
contenido que nos ofrece su autor, fiable desde principio a fin. Y cuenten,
cuenten a través de las páginas el gigantesco rol de artistas que dio nuestro
barrio al mundo del Flamenco, artistas que con mucho esfuerzo, paciencia y
dedicación ha sacado Ángel Vela a la luz demostrando a muchos “entendidos” que
estaban equivocados en esta materia.
Esperamos la presencia de cuantos trianeros y amantes del Flamenco tengan la curiosidad de conocer esta gran parcela de su barrio de nacencia.