sábado, 1 de septiembre de 2012

DELICIAS DEL EROTISMO: ANÓNIMO DEL SIGLO DE ORO


A la orilla del agua estando un día,
ajena de cuidado, una hermosa
de mirarse su infierno deseosa,
por verse sola allí sin compañía,

la saya alzó que ver se lo impedía,
y, pagada de ver tan rica cosa,
le dice con voz mansa y amorosa
que de dentro del alma le salía:

"Por vos soy yo de tantos requebrada,
por vos me dan aljorcas, gargantilla,
chapines, saya y manto para el frío.
Un beso quiero daros." Y abajada
a darle, por estar tan a la orilla,
trompicó de cabeza y dio en el río.

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